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Elio Chay

El oir con fe

Galatians 3:1-5
Elio Chay May, 1 2022 Video & Audio
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Elio Chay
Elio Chay May, 1 2022

El sermón titulado "El oír con fe" del preacher Elio Chay se centra en la doctrina de la justificación por la fe en contraposición a las obras de la ley, tomando como base el pasaje de Gálatas 3:1-5. El ahondamiento teológico está en la advertencia del apóstol Pablo hacia los Gálatas sobre la insensatez de abandonar el Evangelio de la gracia en favor de la ley mosaica. A través de un análisis cuidadoso de las Escrituras, se menciona que la fe viene por el oír la palabra de Dios (Romanos 10:17) y que nuestra salvación es un acto divino que nos es otorgado sin depender de nuestros esfuerzos (Filipenses 1:6). La exhortación final enfatiza la seguridad que el creyente tiene en Cristo, destacando que nuestra confianza debe estar en su obra redentora y no en nuestras propias acciones, ya que Él es quien lleva a cabo la obra de salvación en nosotros.

Key Quotes

“La fe depende del oír, y el oír depende de la palabra de Dios. Es necesario oír la palabra de Dios, muy necesario.”

“Quien intente añadir algo a su salvación está cooperando, diciendo que la obra de Cristo no concluyó.”

“Pablo les pregunta, '¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por el oír con fe?'”

“Estamos seguros de que esta obra que el Señor empezó, Él la va a terminar, porque a Él le corresponde solamente, no al hombre.”

Sermon Transcript

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en el libro de Gálatas. El libro
de Gálatas, vamos a estar ocupados. Antes quiero, quiero hacer una
oración para pedir la fortaleza del Señor en este momento. Bendito y soberano Dios que estás
en los altos cielos, Vengo ante tu presencia a través de los
méritos que tú nos das de tu amado Hijo, que es Cristo Jesús.
En este momento, Señor, que me concedes estar Con este grupo
de tu pueblo, con esta iglesia, Señor, te pido que me des la
fortaleza y me des la libertad para poder predicar tu bendita
palabra, Señor. Quita todo lo que pueda ser ideas
de hombres y dame, Señor, esa fortaleza por medio del poder
de tu Santo Espíritu. Y así también da entendimiento
a tu iglesia, a tu pueblo en este momento, Señor, que al entrar
en este lugar Vacido Señor, y al salir salgamos llenos de Tu Palabra,
Señor. Ayúdame y bendíceme en la predicación
de Tu Palabra, Señor. En el nombre de Tu amado Hijo,
que es Cristo Jesús, te lo pido. Amén. Busquen en sus Biblias, en el
libro de Gálatas, capítulo tres, en el versículo uno hasta el
versículo cinco. Quiero darle una lectura y ustedes
pueden seguirlo con la vista. Dice de esta manera el primer
versículo de Gálatas, capítulo tres. Oh, Gálatas insensatos,
¿quién nos fascinó para no obedecer a la verdad? A vosotros ante
cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros
como crucificado. Esto sólo quiero saber de vosotros. ¿Recibisteis el Espíritu por
las obras de la ley o por el oír con fe? Tan necios sois,
habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne. Tantas cosas habéis padecido
en vano, si es que realmente fue en vano. Aquel, pues que
os suministra el Espíritu y hace maravillas entre vosotros, lo
hace por las obras de la ley o por el oír con fe. El título
de esta enseñanza es el oír con fe. Es el título que puse a este
tema, es el oír con fe. Pero vamos a empezar en el versículo
uno, cuando dice, oh gálatas insensatos. El apóstol Pablo,
él Es un hombre que amaba a la Iglesia, amó a la Iglesia de
Dios, amó el Evangelio, predicó fielmente el Evangelio. Sin embargo,
vemos aquí en este libro de Gálatas, en este capítulo, que hubo una
gran necesidad que él hablara de una manera fuerte a la Iglesia. Porque esta iglesia de los Gáratas
estaban comportando de una manera, mezclando gracia y obras. O estaban retrocediendo a la
ley. Entonces el apóstol Pablo, él
tenía que corregirlos. Como también a nosotros también
hay tiempos que necesitamos ser corregidos. El pastor tiene una
gran responsabilidad de ver el comportamiento de la iglesia.
y él tiene esta responsabilidad de cuidar a las ovejas del Señor,
no con látigo, ¿verdad? No, es con la palabra de Dios,
es con amor, es corregido, pienso que el apóstol Pablo, él es de
esa manera, estaba hablando a los hermanos en ese en ese lugar,
y aquí les está diciendo a ellos insensatos, la palabra insensato
es una persona que no piensa bien, quiero decirlo de esta
manera, una persona que no piensa bien, es que tiene una emoción
para otras cosas, entonces estos gálatas habían oído La enseñanza
de otras personas, de los falsos predicadores, y Pablo, él rápidamente
toma esta exhortación a ellos, Pablo
está diciendo que es insensato, es cualquiera que deja a Cristo
y se va por Moisés, sigue a Moisés. No olviden ustedes que los judíos,
ellos dijeron, Moisés es nuestro padre, y Abraham es nuestro padre. Vemos, verá, que ellos están
dejando a Cristo para ir a Moisés. insensatos es cualquiera que
deja el evangelio de la gracia para ir a las obras de la ley
no son prudentes no son prudentes estas personas insensatos es
cualquiera que deja la doctrina de la justificación gratuita
justificación gratuita que da paz y da consuelo que da paz
y da consuelo insensato es cualquiera que deja, deja la doctrina, o
que descuida su vida espiritual. El creyente, él siempre está,
está pendiente de las luchas que tenemos aquí en la tierra. Hay una gran lucha que sostenemos,
¿verdad? La palabra insensato puede ser
una persona que pueda confiar, bueno, yo estoy asistiendo en
la iglesia, o yo leo mi Biblia, y él está tranquilo con eso. Tenemos la enseñanza de nuestro
Señor Jesucristo de las diez vírgenes, que también habla de
la insensatez de ellas, ¿verdad? cuando nos presenta aquí en las
escrituras en Mateo capítulo veinticinco, versículo uno hasta
el dieciocho, que dice que habían las, eran diez mujeres, que todas
tenían sus lámparas, ellas estaban, se veían iguales una a la otra,
pero llegó el momento que se manifestó quiénes verdaderamente
estaban preparadas, velando para, para la venida del novio, del
esposo, ¿verdad? y nos dice la palabra de Dios
que habían, eran cinco prudentes y cinco insensatas. Ellas pensaban, bueno, tenemos
nuestra lámpara y ya es suficiente. No, no así es. No es lo que nos
está enseñando la palabra de Dios. Y estos gálatas, quizás
también ellos estaban pensando, bueno, nosotros ya creímos. Ya
creímos en el Señor y entonces ya estamos seguros. No es así. Hagamos lo que hagamos. No olvidemos
que Pablo corrigió también este error a las iglesias cuando la
iglesia estaba diciendo, bueno, sí, cuando estábamos muertos
en pecados y en pecado abundó la gracia, entonces pequemos
más para que la gracia abunde. Esto es una insensatez, ¿verdad? No podemos pensar de esta manera.
El apóstol Pablo, él hace esta pregunta a ellos, a los gálatas,
¿Quién os fascinó? Él está hablando a ellos, diciéndoles,
¿Quién os fascinó? ¿Quién os engañó? ¿Quién es el
que les les cautivó con sus palabras? ¿Quién es el que les deslumbró
apartando, verá, de lo que ellos habían oído? Quizás para ellos
dirán, qué bonito habla esta persona, qué bien, debemos de
regresar a la ley. No es así. No es así. El apóstol Pablo, él rápidamente,
él les dice la verdad de Cristo. Él les habla lo que ellos habían
creído, la verdad de Cristo crucificado. La verdad del Evangelio que ellos
habían oído es un Cristo crucificado. Es el mensaje que predicamos
y ha sido presentado a ellos. Es lo que Pablo les predicó a
ellos, un Cristo crucificado. Es también lo que a nosotros
se nos ha enseñado en la Palabra de Dios. El mensaje es Cristo
crucificado. Es el Evangelio que anunciamos
cada día. No tenemos otro evangelio. Solamente un evangelio que es
Cristo crucificado. Ese es el evangelio que el apóstol
Pablo les está diciendo ha sido presentado y puesto en nuestros
corazones por el Santo Espíritu de Dios. Y así es, ¿verdad? en la predicación del Evangelio. Es el Espíritu de Dios que toma
la palabra y lo aplica en el corazón del pecador. Es solamente Dios puede hacer
esta obra. Tengo una cita del libro de,
de, de Tesalonicenses. Si ustedes quieren buscarlo,
hermanos, este, es Tesalonicenses. Segunda de Tesalonicenses en
su capítulo dos. Segunda de Tesalonicenses en
su capítulo dos. Versículo uno y tres dice de
esta manera. Pero con respeto, respecto a
la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con Él, os
rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente. ¿Qué hermoso es, verdad, esta
enseñanza que da el apóstol Pablo a la iglesia del Señor. No dejes
mover, dice fácilmente, de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis,
ni por espíritus, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra,
en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe,
dice aquí en el versículo 3. Él está previniendo a la iglesia
y también hoy en día esto aún hay entre nosotros. Aún hay estos
engañadores entre nosotros que entran. Pablo lo dijo a Timoteo,
¿verdad? Que tenga cuidado de esto. Y
dice aquí el apóstol Pablo a la iglesia de Tesalónica, dice,
nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrás sin que antes
venga la apostasía. Es cuando se manifieste verdaderamente
los que son del Señor. Los que son del Señor no se apartarán. Porque dijo el Señor Jesucristo
que las guarda. Él las protege y no pueden apartarse. Y nadie puede arrebatarlas de
la mano, aunque venga esta apostasía. Otros estén apostatando su fe,
pero el verdadero creyente no puede apostatar su fe. No puede. Yo estoy seguro de
esto. Pablo dijo, no somos de los que
retrocedemos, sino seguimos adelante. Esa es la meta principal del
creyente. puesto los ojos en Jesús, él
sabe dónde debe mirar, no aquí en la tierra, sino a Cristo,
a Cristo Jesús. Y se manifiesta el nombre de
el el hombre de pecado, el hijo de perdición, hay peligros, hermanos,
hay mucho peligro aquí donde estamos viviendo, lo vemos aquí
lo que están viviendo los gálatas, y como también el apóstol Pablo,
él está luchando. ¿Quién es Cristo? Pablo les dice,
¿Quién nos fascinó? ¿Quién nos engañó? ¿Quién es
Cristo? Cristo es el santo hijo de Dios,
¿verdad? Él es el Mesías, el prometido,
aquel que Dios dijo que vendría para salvar a su pueblo. Ese
es, es Cristo. ¿Quién es Cristo? ¿Qué es lo
que Cristo ha hecho? Él ha muerto en la cruz del Calvario. Porque Dios el Padre así lo determinó,
que él tenía que morir en la cruz del Calvario. ¿Por qué sufrió? Por su pueblo. Por el pecado
de su pueblo. ¿Dónde está Cristo hoy en día? ¿Dónde está Él? Él está sentado
a la diestra de Dios el Padre. Él terminó su obra, consumado
él. Terminó su obra y ahora él está
sentado en la gloria del Padre. Triunfante, victorioso. Y todos
los que están en el Señor son victoriosos. Y él, estando allá,
no necesita él abrir sus labios para interceder por su pueblo.
Con solamente entrar allá, él intercedió por su pueblo para
siempre. ¡Qué bendición, verdad! ¡Qué
hermoso es esto que nos enseña el Evangelio de nuestro Señor
Jesucristo! Ahora entonces estos gálatas
ya habían, se les había presentado este mensaje, este evangelio,
y ahora entonces ellos estaban volviendo a las obras de la ley.
Hay motivo para preocuparse, ¿verdad? hay motivo para preocuparse. Vean lo que dice el apóstol Pablo
eh aquí en el libro de segunda de Corintios en su capítulo once. Segunda de Corintios capítulo
once en el versículo en el versículo
tres el apóstol Pablo tiene él esta inquietud y dice pero temo
pero temo, dice versículo 3, 2 Corintios 11, 3, dice, pero
temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros
sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad
a Cristo. Hay que tener mucho cuidado,
hermanos y hermanas. Tenemos una lucha muy grande
aquí en este mundo. Tenemos una lucha, pero no olvidemos
que tenemos a alguien que nos está cuidando y guardando. Es
Cristo Jesús y Su Santo Espíritu. Él nos cuida. Dice versículo
4, porque si vienen algunos predicando a otro Jesús, que es el que os
hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis
recibido, o otro evangelio que el que habéis aceptado, bien
lo toleráis. Pablo le está diciendo, ustedes
rápidamente lo aceptan, le creen a ellos, pero no es así. Por
eso Juan Apóstol, en primera de Juan, él dice que primero
debemos probar los espíritus si son verdaderamente vienen
de Dios. Hay que probarlos. No es decir,
bienvenido, hermano, pasa aquí en el lugar. No. Hay que, la
iglesia del Señor sabe él y conoce quién es aquel quien debe tomar
lugar, ¿verdad? Quien debe predicar el Evangelio. Gracias damos al Señor por este
mensaje que Él nos ha dado, el Evangelio, para anunciar a su
pueblo. No tenemos otro mensaje, hermanos
y hermanas. No tenemos. Solamente uno. Es
Cristo. Es Cristo a quien debe seguir.
Él es el camino. Es ese camino que deben seguir.
Y Pablo, él dice, pero temo como la serpiente verá engañón. Es
Satanás. Él está siempre aquí en la tierra
buscando el momento. El fundamento. Ahora Pablo, él
habla, regresamos nuevamente en el libro de Gálatas. Regresamos
en Gálatas. Pablo había él anunciado el evangelio
con esa fidelidad y sinceridad. El fundamento de la gran reforma,
el fundamento de la gran reforma del evangelio fue la sola escritura. Fue la sola escritura, la sola
gracia y Cristo. Este es el mensaje, la sola Escritura,
la sola gracia y solo Cristo. Nada necesitamos, nada se debe
añadir a estas cosas al Evangelio, absolutamente nada. En Cristo los creyentes son perfectamente
justificados, santificados en el Señor Jesucristo. No tenemos
que regresar a la ley, hermanos, no. En Cristo se nos ha presentado
claramente que en Él estamos completos, es lo que dice Colosenses. Que en Cristo Jesús estamos completos
y no necesitamos añadirle nada a nuestra salvación. cualquiera
que intente añadir algo a su salvación está cooperando, diciendo
que la obra de Cristo no concluyó. Pero sabemos que la obra de nuestro
Señor Jesucristo fue perfecta y Dios el Padre dijo, este es
mi Hijo amado en quien tengo contentamiento. Dios el Padre
no dijo esto de la ley, no, pero en la obra de nuestro Señor Jesucristo,
sí, la ley quedó satisfecha, la justicia de Dios se cumplió.
Y Dios el Padre, este es mi Hijo amado, y este es el mensaje,
es el Evangelio, en él estamos justificados, justos delante
de Dios el Padre. así como lo oímos hermanos y
hermanas estamos somos justos aquí el hombre en la tierra te
ve y dicen tú no eres justo es verdad pero delante de dios que
lo que dios dice de ti es lo que importa es lo que necesitamos
versículo 2 seguimos en galatas capítulo 2 primer versículo 1
estamos finalizando versículo 2 Ahora dice, esto solo quiero
saber de vosotros. Pasa en mi mente, estaba estudiando
esto y digo, bueno, el apóstol Pablo se reunió en la sinagoga,
en el templo, y llamó a todos los israelitas, judíos, todos
que estaban allá, y les dijo, esto solo quiero saber, vengan
ustedes, solamente quiero saber una cosa, Pensamos, verá, esto
sólo quiero saber de vosotros. ¿Recibisteis el Espíritu por
las obras de la ley o por el oír con fe? Entendemos, verá,
los creyentes, que es por el oír con fe. Es el oír con fe. La Palabra de Dios nos enseña
que nadie puede acercarse a Dios si no es por medio de la fe.
Es por medio de la fe que podemos agradar a Dios el Padre. San
Pablo les pregunta una sola cosa. ¿Recibisteis el Espíritu por
las obras de la ley o por el oír con fe? ¿Qué es lo que nos
dice el apóstol Pablo en Romanos? ¿Qué es lo que él nos está diciendo,
enseñando en el libro de Romanos, si ustedes quieren buscarlo?
Dice Romanos capítulo 10, en su versículo 17, Así que la fe
es por el oír. Así que la fe es por el oír,
y el oír por la palabra de Dios. Es importante que el Evangelio
se predique. Porque es el medio que Dios usa
para que rebeles a fe y creas en el Señor Jesucristo. Es el
Evangelio. Tienes que oírlo. Tienes que
oírlo. Es la palabra de Dios. Seguimos. La fe depende del oír. Es lo
que nos dice la palabra de Dios. La fe depende del oír. Nadie
puede confiar a un Cristo que no se le ha sido revelado. Nadie
puede confiar a un Cristo que no se le ha sido revelado. Y todos aquellos que creen vienen
a Cristo es porque Él se les ha revelado, es porque se les
ha dado a conocer, es la única manera, porque el hombre, el
hombre natural siempre está tratando de apartarse de Dios, esa es
la naturaleza, pero aquellos a quienes Dios se les ha revelado,
ellos vienen confiando en Él, creyendo en Él, porque ya le
conocen. Ya le conocen, no con estos ojos
carnales, sino con los ojos de la fe. Podemos ver a Cristo,
podemos ver a Dios el Padre. Es con los ojos de fe. Por esa
razón dijo, puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador
de la fe. Es nuestro Señor Jesucristo. La fe depende del oído. debemos
oír con un deseo debemos oír con un deseo anhelo anhelo acerca
de las de las bendiciones que están en el señor Jesucristo
de la esperanza que tenemos en el señor Jesucristo debemos oír
con entendimiento debemos oír con ese entendimiento que Dios
nos dé para que cuando salgamos de este lugar verdaderamente
salgamos con nuestras mentes llenas, ¿verdad? Entramos vacíos
y debemos salir llenos. Es con la palabra de Dios. Debemos
oír con una necesidad. Hay una necesidad que tenemos
de que debemos oír el evangelio. La fe depende del oír y el oír
depende de la palabra de Dios. Es necesario oír la palabra de
Dios, muy necesario. Es una necesidad que el hombre
deba oírlo. Dice aquí en el libro de Mateo,
en el libro de Mateo, en su capítulo, en su capítulo trece, Mateo capítulo trece en su versículo
quince dice de esta manera porque el corazón de este pueblo se
ha engrosado y con los oídos oyen pesadamente casi no escuchan
están ellos casi sordos oyen pesadamente y han cerrado sus
ojos es lo que dijeron al señor Jesucristo no queremos que este
reine con nosotros no queremos le han engrosado, y con los oídos
oyen pesadamente y han cerrado sus ojos, para que no vean con
los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y
se conviertan, y yo los sane, dice el Señor. Es el Señor que
lo dice, versículo dieciséis, pero bienaventurados, dice, dichoso,
será esa palabra bienaventurado, es dichoso, bienaventurado vuestros
ojos, Un día no veías, estaba ciego. Pero es Él que resplandeció,
es la luz que resplandeció en nuestros corazones, Él, Cristo
Jesús. Dice aquí, pero bienaventurado
vuestros ojos, porque ven, porque ven, y vuestros oídos porque
oyen. Antes éramos ciegos, antes éramos
sordos, pero ahora podemos ver a Cristo, podemos oírle a Él. Él es el que lo ha hecho, no
nosotros, Él, Él es el que ha hecho esta obra en su pueblo,
no es nosotros, no depende del hombre, sino toda esta obra depende
de nuestro Señor Jesucristo. Ahora, versículo 3, volvemos
en Gálatas, aquí es de este versículo, verá, dice así, tan necios sois, Si una persona no tiene un crecimiento en su vida espiritual, cuando
le hables de una manera así, ¿qué es lo que puede venir en
la mente y en el corazón de esa persona que lo estás ofendiendo?
porque es débil, es débil. Pero un verdadero creyente que
está cimentado fielmente en el Señor Jesucristo, cuando le es
llamado de esta manera, no se ofende. Al contrario, da gracias
a Dios porque se le es enseñado su triste condición delante de
Dios. No olvidemos que esto sucedió
en la vida de nuestro Señor Jesucristo cuando aquella mujer cananea
se le acercó y ella pidió por misericordia. Y el Señor le dijo,
no está bien que el pan se le dé a los perrillos. Ella pudo
haber dicho, bueno, me estás tratando como un perro, como
animal. No. Ella dijo, no. Aún los perrillos comen de las
migajas. No se ofendió, ¿verdad? No se
ofendió. ¿Ves esa fe que le lleva para
mirar a Cristo? Y está aferrado allá. está aferrado
al señor Jesucristo. No se suelta. Bueno, ya me ofendiste
y yo me retiro. No, ella siguió allá. Aún un
poquito que tú me des, señor, es suficiente. Qué hermoso, ¿verdad? Qué hermoso es. Este versículo
el apóstol los habla muy fuerte. Estos gálatas estaban ellos mezclando
salvación, gracia, más obra. y ley. Ellos comenzaron oyendo
el evangelio por medio de la fe que Pablo les predicó. Fueron
ellos salvados por elección y gracia, como también cada uno de nosotros. Fuimos salvados por elección
y gracia. Este es el mensaje. Y no por
obediencia a la ley. No. No por obediencia a la ley. Para terminar, veamos qué dice
Filipenses en su capítulo uno y seis. Filipenses capítulo uno,
versículo seis. dice aquí el versículo, versículo
seis de Filipenses, capítulo uno, estando persuadido, dice
Pablo, yo estoy seguro, estoy convencido, estoy convencido
de esto, estoy seguro, convencido de esto, que el que comenzó en
vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Entonces,
no tienen por qué regresar a la ley. Si ellos han creído, ellos
deben estar seguros. Así estamos, hermanos. Estamos
seguros que esta obra que el Señor empezó o que Dios el Padre
empezó en el Señor Jesucristo, nada hay que nosotros como creyentes
podamos cooperar para poder perfeccionar esta obra, Él la va a hacer.
Nuestro Señor Jesucristo la va a terminar, porque a Él le corresponde
solamente, no al hombre, no al hombre, sino solamente a Él. Tengo aquí estas, primero, la
buena obra. ¿Cuál es la buena obra? Es la
regeneración. La regeneración, la convicción,
y la salvación que él nos ha dado. Ese es la buena obra. La conversión, perdón. La regeneración, la conversión,
y la salvación. La buena obra. No es mala obra,
es buena obra. Una obra rica para un pobre pecador. ¿Qué comenzó? ¿Cuándo lo comenzó? Aún no está terminada, somos
salvos, estamos siendo salvados, y seremos salvados finalmente
cuando despertemos a la semejanza de Cristo Jesús. ¿Qué gozo verá? Para el creyente. ¿Qué bendición
es para el creyente? Imagínate. Un despertar al Dios único. Así es, hermanos. Su palabra nos enseña esto. Que Dios les bendiga. Dios bendiga
su palabra en cada uno de los corazones.

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