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JC

El Evangelio no avergüénza

Romans 1:16-17
Joel Coyoc April, 10 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc April, 10 2022
Estudios en Romanos

El sermón “El Evangelio no avergüenza” predicado por Joel Coyoc se centra en la convicción de que el evangelio es el poder de Dios para salvación y no debe ser motivo de vergüenza para los creyentes. Coyoc expone que, a pesar de la oposición y el rechazo que enfrentó el apóstol Pablo en su ministerio, nunca se sintió avergonzado del evangelio, pues es el medio a través del cual Dios revela su justicia y proporciona salvación a todos los que creen, como se expresa en Romanos 1:16-17. A lo largo del sermón, el predicador argumenta que la verdadera vergüenza proviene de la incredulidad y el rechazo de la gracia salvadora de Dios, no del mensaje del evangelio. Este sermón subraya la importancia de la fe en la salvación y destaca la soberanía de Dios en la obra redentora, planteando la pregunta de qué tipo de justicia es necesaria para la salvación y cómo esta se encuentra únicamente en Cristo.

Key Quotes

“El evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.”

“No hay razón para avergonzarse del Evangelio, porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe.”

“El problema más grande es cómo un Dios justo puede perdonar a pecadores culpables e injustos como nosotros.”

“La obra de salvación es obra de Dios de principio a fin.”

Sermon Transcript

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de los Estados Unidos. Vamos
a abrir nuestras Biblias en la epístola del apóstol Pablo a
los romanos en su capítulo uno Romanos capítulo uno dice la Pablo, siervo de Jesucristo,
llamado a ser apóstol apartado para el evangelio de Dios, que
él había prometido antes por sus profetas en las santas escrituras. Acerca de su hijo, nuestro señor
Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, que
fue declarado hijo de Dios con poder, según el espíritu de santidad,
por la resurrección de entre los muertos. y por quien recibimos
la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas
las naciones, por amor de su nombre, entre las cuales estáis
también vosotros, llamados a ser de Jesucristo. A todos los que
estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos, gracia
y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Primeramente doy gracias a mi
Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de
que vuestra fe se divulga por todo el mundo, porque testigo
me es Dios a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su
Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros en mis oraciones. Rogando que de alguna manera
tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para
ir a vosotros. porque deseo veros para comunicaros
algún don espiritual a fin de que seáis confirmados. Esto es
para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a
vosotros y a mí. Pero no quiero, hermanos, que
ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros, pero
hasta ahora he sido estorbado para tener también entre vosotros
algún fruto como entre los demás gentiles. A griegos y a no griegos,
a sabios y a no sabios soy deudor. Así que en cuanto a mí, pronto
estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis
en Roma. Porque no me avergüenzo del Evangelio,
porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree,
al judío primeramente y también al griego. Porque en el Evangelio
la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito,
más el justo por la fe vivirá. porque la ira de Dios se revela
desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que
detienen con justicia la verdad. Porque lo que de Dios se conoce
les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas
invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente
visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por
medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. pues
habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios,
ni le dieron gracias, sino que se embanecieron en sus razonamientos,
y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron
necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible, en semejanza
de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos. y de reptiles, por lo cual también
Dios los entregó a la inmundicia en las concupiscencias de sus
corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,
ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando
y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual
es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó
a pasiones vergonzosas, pues aún sus mujeres cambiaron el
uso natural por el que es contra naturaleza. Y de igual modo también
los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en
su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con
hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener
en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer
cosas que no convienen. estando atestados de toda injusticia,
fornicación, perversidad, avaricia, maldad, llenos de envidia, homicidios,
contiendas, engaños y malignidades, murmuradores, detractores, aborrecedores
de Dios, incuriosos, soberbios, altivos, inventores de males,
desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural,
implacables, sin misericordia. quienes habiendo entendido el
juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte,
no sólo las hacen, sino también, sino que también se complacen
con los que las practican. Vamos a a meditar esta mañana
los versículos dieciséis y diecisiete. Ya hemos estado estudiando días
atrás esta carta, que es la carta del apóstol Pablo a los romanos.
Una carta que está dirigida a una iglesia en la cual él no había
estado antes, y donde no eran precisamente sus amigos cercanos.
el conocía y estaba informado de varios de los hermanos de
esa iglesia y había un intenso deseo en su corazón de predicar
el evangelio en esa iglesia y bueno nuestro tema esta mañana es el evangelio el evangelio es
sin ningún motivo para avergonzarnos El Evangelio es sin motivo de
vergüenza. Si creemos el Evangelio, no hay
motivo de vergüenza, aunque podamos ser tentados a avergonzarnos,
porque podemos ser tentados a avergonzarnos, en especial Yo creo que todos
los tiempos han sido tiempos difíciles, pero la verdad es
que cada vez nuestro mundo en que vivimos se va apareciendo
más al tiempo en que vivió el apóstol Pablo y vivió la iglesia
del primer siglo, un tiempo en el cual los cristianos de aquel
entonces No hay casualidades. Es interesante que son acusados
de los mismos crímenes que se acusaba a los cristianos hoy. Se les acusó a los cristianos
del pasado. Se les acusaba de ser personas que odiaban a la
humanidad. O sea, a los cristianos se les acusaba de cometer crímenes
de odio. y hoy a los cristianos se les
está empezando otra vez a acusar de cometer crímenes de odio y
en aquel mundo en que en que estaba esa iglesia en aquel tiempo
es un mundo muy parecido al nuestro donde podemos ser tentados a
avergonzarnos del evangelio pero incluso el apóstol Pablo que
escribe esta epístola tenía por así decir todos los motivos todos
los motivos humanamente hablando desde una perspectiva de ser
humano para avergonzarse del evangelio pero él va a dejar
claro algo no me avergüenzo del evangelio y si nosotros relacionamos
con el versículo inmediato anterior el versículo 15 dice así que
en cuanto a mí pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros
que estáis en Roma y porque estoy pronto a anunciarlos anunciarlo
porque no me avergüenzo del evangelio y uno podría pensar que él tenía
imagínese que él una persona teniendo un trabajo y un trabajo
donde si hacemos un recorrido de la vida del apóstol pablo
es que el apóstol pablo cuando estuvo en jerusalén lo
acusaron por predicar el evangelio de blasfemo Cuando estuvo en
la ciudad de Corinto, pues lo trataron de imbécil por predicar
el Evangelio. Cuando estuvo en Damasco, lo
tuvieron que sacar escondido y colgado en una canasta para
huir. Y vamos, él describe en varios
lugares, por ejemplo, cuántas veces había sido estropeado,
azotado, apedreado y había naufragado por causa del Evangelio. yo no
sé cuántos años usted duraría en un trabajo que le estuviera
yendo así, usted trataría de cambiar de trabajo, pero hay
algo que está presente en el apóstol Pablo y su vida misma
es la evidencia de que el evangelio es la potencia de Dios, es el
poder de Dios para salvación, él es el testimonio vivo de que
el evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que
cree. Estos dos versículos Es... si nosotros comparamos la extensión
de estos versículos, comparado con el contenido de esos dos
versículos, no hay punto de comparación. Esas pequeñas frases es el resumen
más sublime de lo que es el Evangelio. ¿Y qué importante es que nosotros
podamos estar bien firmes en el evangelio que el apóstol Pablo
predicó? Ese evangelio no es de Pablo. Cuando empieza el versículo
uno dice que él es apóstol de Jesucristo apartado para el evangelio
de Dios. Ese evangelio que predicaba el
apóstol Pablo, del cual él dice, si alguien te predica un evangelio
diferente, que sea maldito, porque el evangelio que Pablo predicaba
era el evangelio de Dios mismo. en otros versículos más adelante
dice el evangelio de su hijo es el evangelio de dios es el
evangelio de jesucristo que es el hijo eterno de dios ese evangelio
y sólo ese evangelio es aquel que es poder de dios para salvación
a todo aquel que cree Es interesante que Pablo está dirigiéndose a
personas que viven en una ciudad, en una ciudad donde se concentra
el poderío, una ciudad que si está llena de algo, está llena
de poder, pero está llena también de depravación, está llena de
perversión, y es interesante que el apóstol Pablo a esta ciudad,
a la gente que radicaba en esta ciudad, él está hablándoles del
verdadero poder, No hay ni un punto de comparación que pueda
tener ni un emperador, ni un imperio, ni unas élites jamás
tendrán el poder que es el poder del evangelio, porque es el poder
de Dios para salvación. Y este versículo va a tratar del
problema, no sé si usted sabe cuál es el problema más grande
en la escritura, y es el problema más grande en la historia, y
es el problema más grande en su propia vida. Si usted no lo
sabe, gracias a Dios que hoy usted va a saber cuál es ese
problema. El problema más grande en la Escritura es cómo un Dios
justo puede perdonar pecadores culpables e injustos como nosotros. Ese es el problema más grande
de la Escritura. El problema más grande nuestro
no es político, no es ambiental, no es social. El problema más
grande de nosotros no es que tenemos un vacío existencial,
como dicen algunas personas, que se tiene que llenar de Dios. Ese no es exactamente nuestro
problema más grande. El problema más grande es cómo
un Dios que es tres veces santo, un Dios que es justo, puede perdonar
a personas que son injustas, porque somos todos injustos. Ser justo es conformarse perfectamente
a la ley de Dios. Y la Biblia dice que no hay justo
ni siquiera uno. No hay justo ni aun uno. Y este
pasaje trata acerca de ese problema más grande que está en la Escritura. ¿Y cuáles son las razones por
las cuales en el Evangelio de Dios, en el Evangelio verdadero,
no hay motivo de vergüenza? A pesar de todo lo que él había
padecido, él pudiera estar tentado a avergonzarse. Y quizá en la
ciudad de Roma había la posibilidad de que algún creyente estuviera
tentado a avergonzarse. El imperio romano era muy tolerante,
y en el imperio romano se podía creer casi cualquier cosa, y
uno podía tener casi cualquier religión que quisiera. ¿Cuál
era el problema con los cristianos? El problema con los cristianos
era que el imperio romano pedía lealtad total. Nosotros cantamos
un himno, las huestes del Rey, gozosas, protestan lealtad. Y
nuestra lealtad, aquellos que Dios ha salvado en Cristo Jesús,
es al Cordero de Dios. Ahí es toda nuestra lealtad.
no había ningún problema si tú decías ser cristiano pero cuando
llegaba la guardia romana y decían hay que ofrecer incienso a césar
porque a césar se le veía como un ser divino entonces había
que decir césar es señor Y el problema era que los cristianos
no tienen más Señor que sólo un Señor. No hay más que Cristo
es el Señor. Por eso Romanos, más adelante,
dice esta epístola, que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor,
y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,
serás salvo. Porque con el corazón se cree
para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Y
el problema era que los cristianos, si los cristianos adoraban a
Cristo, pero además estaban dispuestos a echar incienso y a decir, Cristo
es Señor, entonces no habría ningún problema. Usted podía
creer en la Pachamama, en lo que sea, podía creer. Usted podía
ser budista, podía ser hindú, lo que sea, podía ser usted.
Pero siempre y cuando usted, cuando llegara el momento dijera
que César es Señor, entonces usted no tendría ningún problema.
Pero los creyentes, salvados por la gracia del Señor Jesucristo,
han sido llamados a amar a Dios con toda su alma, con toda su
mente, con todas sus fuerzas. Esos creyentes son llamados a
ser leales al Señor, a confesar que no hay más Señor, que Cristo
es el Señor, y César no es Señor. también los cristianos eran tratados
como ateos porque no creían en los dioses del olimpo sino ellos
creían solamente en el dios vivo y verdadero en aquel que creó
los cielos y la tierra porque ellos creían en aquel dios que
dice la biblia en el principio Dios creó los cielos y la tierra. Ese Dios que es el principio
de todas las cosas. Dice la escritura, porque de
Él, por Él y para Él son todas las cosas, a Él sea la gloria.
Ese era el Dios de los cristianos. Y no había, no hay ninguna razón
ni motivo de vergüenza en el evangelio porque primeramente
el evangelio es poder de Dios para salvación. Hay un problema
que es común a toda la humanidad. Los filósofos griegos en varias
culturas han escrito y han sabido que la humanidad tiene un problema.
Varios de ellos han escrito que el hombre necesita salvación.
Algunos griegos que se ocupaban de enseñar Decían que el hombre
necesita salvación y algunos decían que su salón donde daban
sus enseñanzas era el hospital del alma. Otros, varios de ellos
hablaban acerca de que el alma estaba cautiva y necesitaba ser
liberada. Y estaban conscientes de que había un problema y que
la humanidad necesita salvación. Hoy no es la diferencia. Hoy
la gente cree que necesitamos salvación de una enfermedad o
de muchas enfermedades. Hoy la gente cree que necesitamos
salvar el planeta y, en consecuencia, salvarnos. Hoy la gente cree
que necesita salvarse de una turbulencia económica que está
presionando a este mundo. La inflación se viene, probablemente
la escasez, y la gente piensa que necesita salvación. Algo
es real. La gente necesita salvación.
Toda la humanidad necesita salvación. Y la pregunta es, ¿de qué necesita
salvación la humanidad? Y la respuesta es la humanidad
necesita salvación de Dios. La gente, la humanidad necesita
ser salvada de Dios. Y la humanidad necesita ser salvada
de sí mismo. Y la respuesta es el Evangelio. de Dios, el evangelio acerca
de su hijo, el evangelio que predicaba el apóstol Pablo, ese
es dinamita, es la palabra original, es poder explosivo, que puede
romper un corazón de piedra, un corazón rebelde, un corazón
que rechaza a Dios, un corazón que aborrece a Dios, un corazón
que tiene tiempo para todo, excepto para Dios, un corazón que sale
y dice, no hay Dios, aunque es evidente que hay Dios. Gente
que arguye y se jacta de decir cosas como yo sólo puedo creer
en lo científico, así que yo no puedo creer en Dios porque
no se puede demostrar científicamente que Dios existe. Y es verdad,
nosotros creemos, por fe, que Dios existe. Pero hay algo que
es cierto, el que dice que Dios no existe, también lo hace por
fe. Nadie ha podido probar en un laboratorio, científicamente,
que Dios no existe. Así que los que sostienen que
Dios no existe, también lo hacen por fe. También lo hacen por
fe. Ahora, es más necesaria fe para
negar que Dios existe, que para creer que Dios existe. No obstante,
la naturaleza del hombre es imposible que el hombre crea, porque el
hombre aborrece a Dios. El hombre sabe que hay Dios,
pero rechaza a Dios y se atreve a decir, no hay Dios. Por eso
Dios mismo en su palabra no dice que hay ateos. Esa categoría
no es bíblica. La Biblia dice que hay necios.
Dice la Biblia, dice el necio en su corazón, no hay Dios. Ahora, Aunque digas que no hay
Dios, necesitas ser salvado de Dios y necesitas ser salvado
de ti mismo. Y muchos hombres a lo largo de
la historia, varios de ellos se han levantado y se han puesto
a estudiar e investigar para demostrar que el Evangelio de
Jesucristo es una falsedad y que todo es un mito. yo podría decir
ahora algunos nombres de lo que les ocurrió a esos a varios de
ellos varios de ellos se levantaron y empezaron a investigar a investigar
y terminaron justamente humillados y creyendo el evangelio que es
poder explosivo de dios para demoler un corazón soberbio necio
duro contra dios rebelde contra dios varios hombres a lo largo
de la historia fueron confrontados al investigar para decir que
era un mito y terminaron con toda la evidencia de que en verdad
el Señor Jesucristo es el Hijo de Dios, de que en verdad Él
resucitó de los muertos al tercer día. Y en verdad no es porque
sólo se propusieron investigar, porque también ha habido otros
que han investigado y han terminado igual. Es que el Espíritu Santo
aplicó a sus corazones ese poder explosivo de Dios. Necesitamos
ser salvados de Dios, porque Dios es santo, santo, santo. Y porque Dios es justo. Una confesión
de fe dice que Él es justísimo. Él es recto. Él de ningún modo
va a tener por inocente al culpable. Y la cuestión es toda la humanidad
es culpable. El apóstol Pablo después va a
ir desarrollando y mostrando cómo tanto judíos, tanto griegos,
cultos, como gente media salvaje, de todos modos no hay diferencia.
Todos están bajo el juicio de Dios y necesitan ser salvados
de ese juicio. Y no hay razón para avergonzarse
del evangelio porque es dinamita, es el poder de Dios para salvación.
No hay razón para avergonzarse del Evangelio, no sólo por su
poder para salvar a, sino no hay razón para avergonzarse del
Evangelio por su alcance que es es un alcance que es tan ancho
como que abarca a todas las culturas de esta tierra. La Biblia dice,
el apóstol Juan dice que él vio una multitud delante del trono
del Cordero que nadie podía contar. Y esa multitud era de todo linaje,
de toda lengua, de todo pueblo y de toda nación. Dios amó al
mundo de sus escogidos. Él escogió un pueblo para sí.
dice la Biblia, es poder para salvación, y dice, ¿a quién?
A todo aquel que cree, a todo aquel que cree, y algo es necesario,
no hay, no hay ninguna razón para avergonzarse del evangelio,
si hemos creído ese evangelio, sabemos como el apóstol Pablo,
que él poderosamente destruyó la dureza de nuestro corazón.
Yo puedo recordar tiempo atrás, rechazando el verdadero evangelio,
enojándome de un evangelio donde no hay mérito del hombre para
la salvación, donde la obra de salvación es obra de Dios de
principio a fin, y rechazándolo, y pensando, no es justo que Dios
elija. Y la verdad es que, ¿qué puede
saber de justicia un injusto? Nada. Yo no puedo definir lo
que es justo. Lo que es justo, lo que tiene
que definir aquel que es justo, el único justo es Dios. Yo no
puedo definir lo que es justo. Y la verdad es que no es un asunto
de justicia, pero sólo el poder de Dios pudo abrir mis ojos y
hacerme ver que Dios debiendo condenar a todos, está salvando
a una multitud Que nadie puede contar de todo linaje, de toda
lengua, de todo pueblo y nación. Y que si Dios no hubiera elegido
un pueblo, sencillamente nadie sería salvo. Porque el hombre
no elige a Dios. El pasaje que leímos en el capítulo
uno al final dice, aborrecedores de Dios. Nacemos en esta tierra
aborreciendo a Dios. Hay gente que dice, toda mi vida
busqué a Dios. Mentira. Buscaste tal vez al
Dios de tu imaginación, pero al Dios verdadero lo odiamos,
lo aborrecemos, no queremos al Dios verdadero. La razón de que
un día ese poder, esa dinamita de Dios quebró nuestro corazón
es por causa de que Él nos atrajo con lazos de amor. igual que
el apóstol Pablo que odiaba al Señor Jesucristo y un día él
se levantó para ir a Damasco y para entrar en las casas y
arrastrar a las gentes como a los cristianos como lo había hecho
en otros lugares y obligarlos a blasfemar el nombre de Cristo
y apedrearlos y consentir con apedrear a Esteban y toda esa
dureza y odio de su corazón pero yendo a Damasco el poder de Dios
lo encontró, el evangelio de Dios, el evangelio de su hijo,
su mismo hijo que es el evangelio, el Señor Jesucristo se presentó
delante de él, y él ahí en el polvo preguntó, ¿Quién eres,
Señor? Y la respuesta, soy yo Jesús a quien tú persigues. Y
él fue salvo a partir de ese momento. Él no se levantó diciendo,
hoy voy a tomar mi decisión, hoy yo voy a abrir mi corazón
a Cristo. No, Dios abrió su corazón. El poder de Dios dinamitó su
corazón y transformó su corazón. Y nunca más fue aquel odiador
de Cristo, sino fue alguien que decía, todo es basura. Y ahora amo a Cristo y deseo
conocer a Cristo con todo mi corazón. Lo único que quiero
es ser hallado confiando en el Señor Jesucristo. El poder de
Dios para salvación. Ahora, el Evangelio es para todo
aquel que cree, para todo aquel que cree. Una persona estaba platicando,
Dios me dio la oportunidad de platicar con esta persona y me
dijo, hace como 15 días, me había dicho que él es gnóstico. Y de pronto estaba muy triste
y le digo, mire, usted me dijo que es gnóstico y lo lamento. Aunque usted sea gnóstico, yo
voy a hacer algo. Yo le voy a predicar el Evangelio, porque no hay otra
cosa que usted necesita que el Evangelio. y él se puso más triste
y me dijo, este dije, es que lo que quiero decirte es que
lo que quiero decirte es que me cuesta creer, es difícil creer,
no es exactamente técnicamente que soy gnóstico, y yo le dije,
no se preocupe, usted no es el único, por naturaleza somos incrédulos,
clame al Señor si le cuesta creer, clame al Señor que le dé fe,
Dios, la fe es don de Dios, Y el Evangelio es poder de Dios para
salvación a todo aquel que cree. Al judío, primeramente, y también
al griego. Y podemos entender de ahí al
religioso y también al que no es religioso. Está abarcando
a toda la raza humana. A todo aquel que cree, sin distinción
de raza. Porque Dios va a salvar gente
de toda lengua, de todo pueblo y de toda nación. Él no vino,
Cristo no vino a ser posible. El evangelio no es el evangelio
que viene a ser posible la salvación de toda la humanidad. Eso no
es lo que dice el pasaje. Pero el evangelio es poder de
Dios para la salvación a todo aquel que cree. El evangelio
es el poder de Dios para salvar al pueblo por el cual Cristo
murió. Él, dice la Escritura, llamará
su nombre Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Y
Cristo vino a salvar a su pueblo de sus pecados. Y predicamos,
no intentamos convencerte. Porque si Dios te va a salvar
por este mensaje, va a partir tu corazón. Y tú vas a creer
en el Señor Jesucristo, porque Él te va a dar la capacidad de
creer. La fe es don del Espíritu Santo.
Si te cuesta creer, pero Dios te está hablando, clama al Señor
que te dé fe. Tú jamás vas a poder producir
fe. No es natural de un rebelde contra
Dios creerle a Dios. Dios te tiene que dar la fe y
clama al Señor que te conceda si él está hablando a tu corazón
y como esa persona con tristeza dices es que me cuesta creer
pues clama a Dios que te salve, clama a Dios que te dé fe, dile
a Jesús lo que dijo aquella persona cuando le preguntó Que si él
creía que podía sanar a su hijo y esa persona le dijo, Señor,
creo, ayuda mi incredulidad. Y él estaba diciendo, ¿sabes
qué? Estoy luchando por creerlo y
me cuesta creerlo, pero ayuda mi incredulidad. Y eso es lo
que debería hacer cada persona. Yo no soy mejor que nadie porque
he creído. Dios que es rico en misericordia
me dio la fe para creer y me la dio cuando se predicó este
evangelio que es poder de Dios para salvación a todo aquel que
cree, a todo aquel que cree. No hay nadie que pueda decir
que él vino y no tuvo la salvación. Algo es claro que el Señor Jesucristo
dijo también, nadie viene a mí si el Padre no le trae, y el
que a mí viene, no le echo fuera. Y si Él te está llamando y te
está costando creer, ven, ven como estás y clama al Señor que
te dé la fe. No intentes tú producir la fe,
jamás la vas a producir. Si estás oyendo, empezando a
oír la voz de Dios, porque Dios está dando vida, clama que te
salve. porque la condición en que nacemos en este mundo es
nacemos muertos espiritualmente y un muerto no puede hacer nada
por sí mismo y por eso se necesita esa palabra habla de un poder
impresionante dinamita explosivo de dios para salvación a todo
aquel que cree ahora dice al judío primeramente y también
al griego Después dice, porque en el Evangelio
la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito,
más el justo por la fe vivirá. La otra razón por la que no hay
que avergonzarse del Evangelio es porque la obra de salvación
de un pecador es obra de Dios de principio a fin. Y eso quiere
decir algo. Nadie que confía en el Evangelio
de Jesucristo será jamás avergonzado. Serán avergonzados los que se
rebelan. Pero nadie que confía en el Señor Jesucristo será jamás
avergonzado. aquí nos está diciendo y hablando
de dependencia total, la obra de salvación es obra de Dios
de principio a fin, por eso es por fe y para fe, porque Dios
es el que da la fe, ni siquiera podemos producir fe, Dios es
el que nos da el arrepentimiento y tenemos que clamar que nos
conceda arrepentirnos, clamar que nos conceda creere y hablar
de fe y para fe es hablar que es una obra continuada de creer
no una vez hay gente que habla y dice yo allí el 3 de mayo de
1986 le pedí a cristo que entra mi corazón y se la pasan recordando
el 3 de mayo del año 86 pero aquí es por fe y para fe Fe,
el 3 de mayo, el 4 de mayo, el 5 de mayo del 86, después cuando
se repite del 87, del 88 y cuando se dice en el 2022, es por fe y para
fe. ¿Qué es por fe y para fe? Aquí, al final, el Señor va a
mostrar algo. Siempre ha sido mi plan salvar
al justo por la fe. Como está escrito, el justo por
la fe vivirá. Nunca nadie se salvó de otra
manera. Hay gente que cree que en el
Antiguo Testamento la gente se salvaba porque hacía obras. Y
eso es falso. dice Hebreos, creyó a Abraham
a Dios y le fue contado por justicia. Y Habacuc muestra que es el mismo
evangelio, que es el mismo El mismo evangelio de Dios, el mismo
evangelio de su Hijo Jesucristo, que se ha presentado en toda
la historia y por el cual todos los salvos han sido salvos, no
importa en cuál de los dos pactos hayan vivido. Todos han sido
salvos por creerle a Dios. Creer lo que Dios ha dicho acerca
del hombre. Clama al Señor que te conceda
creer lo que Él ha dicho del hombre. ¿Qué es lo que Dios ha
dicho del hombre? que somos injustos, que somos depravados, que no
buscamos a Dios, que estamos llenos de maldad, de homicidios,
de envidias, que somos desleales, sin afecto natural, implacables,
sin misericordia, y que los que practican estas cosas son todos
dignos de la ira de Dios. Eso es lo que Dios dice que somos.
Lo que Dios dice es que no hay justo ni siquiera uno. Lo que
Dios dice es que tus buenas obras son una basura. que no pueden
satisfacer a Dios. Decíamos al principio, el evangelio
es poder de Dios para salvación, para salvarte de Dios. ¿Y sabes
por qué? Porque sólo Dios te puede salvar
de Dios. Sólo Dios te puede salvar de
Dios. Eso es el justo por la fe vivirá. Creer lo que Dios ha dicho acerca
de ti. Yo, si me presento con mi justicia, eso no da la medida. La medida que Dios demanda es
una justicia perfecta. Es una justicia mayor que la
del que Jesús dijo, mayor que la de los escribas y fariseos.
Una justicia perfecta. La gente, todos sabemos, si nosotros
nos ponemos a preguntar si alguien es perfecto, todos van a decir,
no, nadie es perfecto. Pero de pronto nos consolamos
porque somos muchos los imperfectos. Pero eso no debe darnos ni un
consuelo. El hecho de que seamos un montón que no somos perfectos
no nos debe consolar. lo que nos debe consolar es,
¿por qué no nos debe consolar? Porque debemos ser salvos de
Dios. ¿Y qué es lo que dice Dios? Jesús dijo, sed pues vosotros
perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Y la pregunta es, ¿tú piensas llegar y presentar tu propia
perfección? Tu propia perfección jamás va a satisfacer la perfección
absoluta de Dios, la justicia absoluta de Dios, Hemos quebrantado,
hemos afrentado su nombre, hemos robado su gloria. Dios nos hizo
para su fama, su honra, su honor, para que Él sea respetado, pero
la verdad tenemos que reconocer, tú y yo nos hemos convertido
en ladrones de gloria. Y de pronto queremos que a nosotros
nos admiren. Queremos que hablen bien de nosotros.
Queremos que nos inviten a todas las fiestas. Y cuando no nos
invitan, nos duele. Sentimos, ay, no nos invitaron,
viste, no nos quieren. Y eso es ofensa a Dios, porque
somos ladrones de gloria. Porque Él los hizo para que...
¿Qué importa que no digan nada de nosotros? ¿Qué importa que
no nos admiren? ¿Qué importa que digan barbaridades
de nosotros? Así hicieron del apóstol Pablo. Pero lo importante es la gloria
y la fama de Dios. Necesitamos ser librados porque
no somos perfectos. Y Dios demanda perfección. Por
eso... porque nadie es perfecto Cristo
el eterno Hijo de Dios tomó forma humana y nació como un bebé en
esta tierra y él vivió perfectamente hizo justicia siempre hizo siempre
la voluntad de su padre él ganó justicia para su pueblo dice
aquí que él nos avergüenza del evangelio dice porque en el evangelio
la justicia de Dios se revela por fe Y él no se avergüenza
del Evangelio porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela
por fe. Hermano, quiero terminar con
esto. El acto más grande de justicia es justamente el Evangelio. ¿Qué
es el Evangelio? El Evangelio es Cristo. El Evangelio
es el sacrificio del Señor Jesucristo en la cruz del Calvario. Allí
en la Cruz del Calvario se hizo justicia. Dios no está perdonando
los pecados de su pueblo escondiéndolos abajo de la alfombra o pasándose
por alto así como si nunca los hubiéramos hecho. Ningún pecado
quedará sin castigo. Si tú crees en el Señor Jesucristo,
tus pecados están castigados en el Señor Jesucristo. Él murió
para pagar por los pecados de su pueblo. A pesar de haber hecho
todo lo que agrada a Dios, murió como si no lo hubiera hecho por
culpa de mis pecados. Dice la Biblia que por nosotros
lo hizo pecado. Dice la Biblia que el Señor cargó
en él el pecado de todos nosotros. El castigo de nuestra paz fue
sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados. Yo debí estar
en esa cruz. pero Cristo tomó mi lugar. Y
lo más terrible que ocurrió a Cristo, hermanos, no es lo que muestran
las películas. Lo más terrible que ocurrió a Cristo no es lo
que le hicieron los romanos. Lo más terrible que le ocurrió
a Cristo es lo que su padre le hizo, porque él es justo, y cargó
los pecados de su pueblo sobre él, y el padre descargó toda
su ira y dio satisfacción a su justicia. Solamente Dios puede
satisfacer a Dios. Y Cristo es Dios. Es la imagen
misma de su substancia. Cuando el padre ve al hijo, es
el padre mirándose al espejo. Él es el resplandor de su gloria.
Y él dice, este es mi hijo amado en que estoy complacido. Él le
dio complacencia, y ese evangelio es el evangelio donde se revela
la justicia de Dios. Justicia de Dios se hizo en la
cruz. Mis pecados no se escondieron, no se pasaron por alto. Mis pecados
los cargó el Señor Jesucristo. Yo debí tener la pena capital
y Él sufrió la pena capital por mí. Olas de ira pasaron sobre
Él. todos los tiempos. a gente inocente que muere. No hay inocente más que un inocente
y ese inocente es el Señor Jesucristo y vino a este mundo y lo que
hicimos fue rechazarlo, aborrecerlo, y después su padre lo castigó
en la cruz por culpa de los pecados de su pueblo. Hermanos, esa es
la justicia de Dios que se revela y se revela por fe. Quieres ser
salvo de Dios. Quieres ser salvo de ti mismo,
que tienes el problema más grande es tu corazón, que es engañoso
y perverso, más que todas las cosas. Es un corazón que es rebelde
contra Dios. Clama al Señor, que esa dinamita
reviente tu corazón y te dé un corazón nuevo de carne. Clama
al Señor, que dejes de confiar en nada que no sea lo que hizo
el Señor Jesucristo. No intentes venir con tus harapos,
porque es ofensivo venir con harapos. La única vestidura que
es aceptable es la justicia del Señor Jesucristo, no la tuya
propia. Hermano, no hay razón para avergonzarse
del Evangelio. el evangelio es poder de Dios
y es el evangelio que necesita el imperio más o el César más
grande o el emperador más grande necesita ese evangelio la gente
más educada necesita ese evangelio porque está establecido para
los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio
y la pregunta es ¿cómo vas a llegar al juicio? ¿tienes defensor?
Damos gracias a Dios porque los que hemos creído en Cristo tenemos
un abogado defensor. El Señor Jesucristo es nuestro
abogado. Estás limpio. Damos gracias a Dios porque Dios
proveyó limpieza para su pueblo. La sangre de Jesucristo, su Hijo,
nos limpia de todo pecado. Damos gracias a Dios porque no
tenemos que llegar con hojas de higuera ni con harapos. Cristo
nos ha vestido de su justicia. Ese es el evangelio de Dios.
El evangelio que transforma vidas. El evangelio no es el evangelio
que simplemente te lleva al cielo. Es un evangelio que te hace distinto
y te va cambiando, cambiando hasta que te lleva al cielo.
Hay mucha gente que cree que ha creído en Cristo, pero sus
vidas no ha pasado nada. Y muchos se jactan y creen que
así como están, están yéndose al cielo. La verdad es que el
Evangelio es poder de Dios y transforma vidas. Si un tráiler te atropellara
y llegaras aquí a decir, si tú dijeras que llegaste tarde porque
un tráiler te atropelló, nadie te creería. Porque nadie se puede
encontrar con un camión de 20 toneladas y no ser transformado.
Pero hay gente que se atreve a decir que se encontró con Cristo
y su vida sigue igual. Si te encuentras con Cristo,
con el poder de Dios para salvación, te va a transformar más que lo
que puede transformar un camión de 20 toneladas a 80 kilómetros
por hora a una persona. Ese poder de ese camión no es
comparado al poder de Dios para salvación. Clama al Señor Jesucristo
que te dé fe. Es por fe y para fe. Clama al
Señor Jesucristo que te conceda arrepentimiento. Clama, clama
al Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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Joshua

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