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JC

La ira de Dios

Romans 1:18
Joel Coyoc April, 10 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc April, 10 2022
Estudios en Romanos

En su sermón titulado "La ira de Dios", el predicador Joel Coyoc aborda la doctrina de la ira de Dios como se presenta en Romanos 1:18. Coyoc argumenta centralmente que la ira de Dios se manifiesta contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen la verdad. Él apoya su tesis al analizar cómo todas las cosas creadas revelan la gloria de Dios y subraya que el pecado del hombre distorsiona esa imagen. Las Escrituras que menciona, particularmente Romanos 1:18-32, ilustran la gravedad del pecado humano y su consecuente desavenencia con la justicia divina. La implicación práctica es clara: la salvación a través del Evangelio es el único medio de escapar de la ira de Dios; esta salvación es un regalo de gracia, enfatizando la necesidad de fe en Cristo y la soberanía de Dios en la redención.

Key Quotes

“La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.”

“La humanidad en conjunto hemos fracasado en mostrar su gloria. El pecado es el que hizo que Cristo estuviera en la cruz.”

“La única esperanza de ser salvos está en el Evangelio, porque el Evangelio es poder de Dios para salvarnos de la pena del pecado.”

“El Evangelio revela su ira, su gracia. Pecadores que merecían su ira, hoy reciben salvación.”

Sermon Transcript

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100%
nuestras Biblias en la epístola
del apóstol Pablo a los romanos en su capítulo uno romanos capítulo
uno la palabra de Dios dice Pablo,
siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para
el evangelio de Dios que él había prometido antes por sus profetas
en las santas escrituras. Acerca de su hijo, nuestro señor
Jesucristo, que era del linaje de David, según la carne, que
fue declarado hijo de Dios con poder, según el espíritu de santidad,
por la resurrección de entre los muertos. y porque recibimos
la gracia y el apostolado para la obediencia a la fe en todas
las naciones por amor de su nombre, entre las cuales estáis también
vosotros, llamados a ser de Jesucristo. A todos los que estáis en Roma,
amados de Dios, llamados a ser santos, gracia y paz a vosotros,
de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Primeramente, doy
gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros,
de que vuestra fe se divulga por todo el mundo, porque testigo
mis Dios a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su
Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones,
rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad
de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros. porque deseo veros
para comunicaros algún don espiritual a fin de que seáis confirmados,
esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos
es común a vosotros y a mí. Pero no quiero, hermanos, que
ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros, pero
hasta ahora he sido estorbado para tener también entre vosotros
algún fruto como entre los demás gentiles. A griegos y a no griegos,
A sabios y a no sabios soy deudor, así que en cuanto a mí, pronto
estoy a anunciaros el Evangelio, también a vosotros que estáis
en Roma. Porque no me avergüenzo del Evangelio,
porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree,
al judío primeramente, y también al griego. Porque en el Evangelio
la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito,
mas el justo por la fe vivirá. Porque la ira de Dios se revela
desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que
detienen con injusticia la verdad. Porque lo que de Dios se conoce
les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque todas
las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen
claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas
por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios,
ni le dieron gracias, sino que se embanecieron en sus razonamientos,
y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios se hicieron
necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza
de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de
reptiles. por lo cual también Dios los
entregó a la inmundicia en las concupiscencias de sus corazones,
de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que
cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando
culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito
por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó
a pasiones vergonzosas, pues aún sus mujeres cambiaron el
uso natural por el que es contra naturaleza. Y de igual modo también
los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en
su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con
hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener
en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer
cosas que no convienen, estando atestados de toda injusticia,
fornicación, perversidad, avaricia, maldad, llenos de envidia, homicidios,
contiendas, engaños, malignidades. murmuradores, detractores, aborrecedores
de Dios, incuriosos, soberbios, altivos, inventores de males,
desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural,
implacables, sin misericordia, quienes habiendo entendido el
juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte,
no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las
practican. Hemos estado estudiando ya parte
del capítulo uno de la epístola del apóstol Pablo a los romanos.
Y antes de meditar el versículo que vamos a meditar hoy, que
es el versículo dieciocho, me gustaría recordar algunas cosas
que son importantes que Dios nos ha estado enseñando. Una
primera cosa sumamente importante es Pablo cuando empieza a escribir
esta epístola. menciona algo muy importante
acerca del evangelio. Y él dice en el versículo uno,
Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado
para el evangelio de Dios. Un asunto importante que recordar
es, el evangelio es el evangelio de Dios. Es el evangelio que
se origina en el corazón mismo de Dios. No está hablando ahí
de que trata de Dios, sino que es pensado en el corazón de Dios
desde la eternidad. Es el evangelio de dios es ese
evangelio que le fue enseñado al apóstol pablo no por hombre
ni aprendió de hombre sino del señor mismo es ese evangelio
que el apóstol pablo dice si alguien les predica un evangelio
diferente al que les he predicado que sea maldito dice sea anatema
y no es que haya otros evangelios pero hay quienes pervierten el
evangelio y un asunto que haremos bien sobre todo porque el evangelio
verdadero está revelado es clamar al señor que nos conceda conocer
el evangelio de dios que dios nos guarde de que nos hallemos
de pronto con un evangelio que es de alguna organización o de
alguna iglesia y estemos asegurados de que estamos en el evangelio
de dios ese evangelio que después el apóstol pablo dice que es
acerca de su hijo dice versículos más adelante dice en la Biblia. y va hablando de la humanidad
de Cristo y la divinidad de Cristo. El evangelio verdadero, el evangelio
de Dios, es el evangelio acerca de su Hijo, del Señor Jesucristo,
que es 100% hombre, pero es 100% Dios. El Hijo eterno de Dios
que tomó forma humana. y ese es el evangelio verdadero
que fue confirmado por el espíritu de santidad por la resurrección
de jesucristo de los muertos es ese evangelio que nos da la
capacidad de poder ser siervos pablo se llama siervo de jesucristo
y es interesante que una característica que el mismo capítulo 1 dice
la gente de este mundo separada de dios muerta en sus delitos
y pecados dice No hay quien busque a Dios, dice, a una se hicieron
inútiles. Pero el apóstol Pablo, después
de ver al Señor de la Gloria, después de haber experimentado
ese poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, él dejó
de ser un inútil para Dios. Toda persona que no ha conocido
a Cristo, a Dios en Cristo Jesús, toda persona que no ha creído
el Evangelio verdadero por la gracia de Dios, Para Dios es
un inútil, que no puede hacer absolutamente nada para Dios.
Jesús mismo dijo, separados de mí, nada podéis hacer. Pero cuando
una persona es salvada, es transformada y se vuelve alguien útil, Pablo
se presenta como un siervo de Jesucristo, alguien que esa palabra
siervo hace más énfasis en la lealtad que en la condición miserable
del esclavo, alguien que sirve por gratitud y Pablo se identifica
como el siervo de Jesucristo. Y este evangelio nos lleva a
obtener pasión por aquello para lo cual nosotros fuimos creados.
Pasión por la gloria de Dios. Nosotros fuimos creados a imagen
de Dios. La Biblia dice, en el principio
creó Dios al hombre, dice, varón y hembra los creó. Dice, conforme
a imagen de Dios los creó. Tanto el hombre como la mujer
fueron hechos a la imagen de Dios. Y todo lo que Dios ha hecho,
lo ha hecho para su gloria. Hay gente que tiene ideas tristes. Algunos creen que Dios se sentía
solo y por eso creó lo que creó. Dios jamás se ha sentido solo.
Dios no creó lo que creó porque le hiciera falta algo. Muy por
el contrario, Él creó lo que creó porque Él es suficiente
en Sí mismo. Él es abundante y no le hace falta absolutamente
nada. La divina triunidad es una comunión de amor. Él nunca
se sintió solo. El Dios en tres personas es una
explosión de gozo, de amor sobrado para existir. Y Él hizo todo
lo que hizo para su gloria, para dar a conocer su gloria. Todo
lo hizo para su gloria. La Biblia dice que Él creó todo
para su gloria. No obstante, la criatura con
la mayor responsabilidad de reflejar su gloria es el hombre y la mujer,
porque a todos los demás los hizo según su especie, pero al
hombre lo creó a su imagen y semejanza, a imagen de Dios los creó. La
responsabilidad de una imagen es traer gloria al original. Cuando lo que Dios hizo de nosotros
es, nos hizo ser Lo que una fotografía es de una persona es lo que nosotros
somos de Dios. La gente, cuando había fotos
de papel y tomaba una fotografía, la gente no se ponía a hablar
de la fotografía. Una persona normal no se ponía
a decir, ah, qué bonito papel, o qué calidad de papel, o qué
calidad de tinta. La gente empezaba a ver a la
persona retratada y decía, qué bonitos ojos tiene. La responsabilidad,
esa fotografía, esa imagen está hecha para traer gloria al original,
para traer alabanza al original. Y uno empieza a mirarle el parecido
a quién, o qué bien le quedó el vestido, o qué bien tiene
el peinado, o qué bonitos ojos tiene. y empezamos a hablar de
la persona retratada. Dios nos hizo al hombre y a la
mujer para que al ser vistos en la creación, toda la creación
se admire de quien es Dios. No obstante, la Biblia dice,
por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios.
Fuimos hechos para su gloria. No sé si alguna vez usted vio
una fotografía que le cayó agua, y sigue siendo la imagen de una
persona, pero ya no se puede ver qué bonitos ojos tiene a
lo mejor, o qué bien tiene el peinado. Tal vez usted aún capta
que es la imagen de una persona, pero es una imagen distorsionada.
El hombre y la mujer caídos en pecado siguen siendo imágenes
de Dios, pero distorsionados. Y eso es claro para nosotros,
que somos imágenes distorsionadas. Dice la Biblia, por ejemplo,
Dios es amor. Hoy vivimos en un mundo con más
de 7 mil millones de personas. Y debe ser un mundo donde si
hay 7 mil millones de imágenes de Dios, este mundo debería estar
lleno de amor. Pero resulta que hay más de 8
conflictos bélicos en el mundo, donde lo que hay ahí no es precisamente
amor sino odio. Y aparte de esos conflictos bélicos,
tenemos conflictos en nuestras familias, en nuestras casas,
en el vecindario. Tenemos conflictos y lo que está
a flor de piel es no precisamente amor, sino odio. Odio es natural
en nosotros. Nadie tiene que enseñar a alguien
a odiar. es interesante que la biblia dice que dios es dios
de paz y si nosotros somos sus imágenes este mundo debería ser
un mundo donde estaríamos mostrando la paz de dios seres hacedores
de la paz bienaventurados los pacificadores porque ellos serán
llamados hijos de dios Y resulta que vivimos en un mundo donde
dice la Biblia, ¿de dónde vienen las guerras y los pleitos entre
vosotros? ¿No es de vuestras pasiones las cuales combaten
vuestros miembros? ¿Codiciáis y no tenéis? ¿Matáis
y ardéis de envidia? ¿Pedís y no recibís porque pedís
mal para gastar en vuestros deleites o almas adúlteras? ¿No sabéis
que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Y el problema es
que estamos en conflictos en los matrimonios, en el vecindario,
en la casa, en la familia, llenos de conflicto en lugar de paz.
Nosotros podemos ver que Dios es un Dios justo. La Biblia habla,
y en especial la Epístola de los Romanos, la justicia de Dios
se revela en el Evangelio, y Dios es justo, perfectamente justo,
justísimo. Y de pronto nosotros nos encontramos
que somos injustos. En nuestras familias, padres
muchas veces tomamos decisiones injustas hacia nuestros hijos.
En la escuela de pronto hay gente que se hacen concursos y se sabe
que no siempre gana el mejor. Porque vivimos en un mundo donde
hay jueces injustos. Vivimos en un país con procesos
de justicia que sabemos que no se va a hacer justicia por el
hombre pero justicia habrá porque dios es justo y nosotros mismos
somos conscientes de que somos injustos pero dios es justo nosotros
sabemos por ejemplo que dios si nosotros saliéramos ahorita
al parque de las américas empezamos a hacer una encuesta a la gente
y le preguntamos usted es perfecto que cree que va a responder Yo
creo que el 100% de la gente va a responder, yo no soy perfecto.
Y además van a añadir y van a decir, no, yo no soy perfecto y nadie
es perfecto. Pero todavía nos sentimos tan tranquilos de no
ser perfectos. Y deberíamos estar preocupados
de no ser perfectos. Porque Dios nos hizo para mostrar
cómo es Él. Su gloria es su carácter. Él
nos hizo para su gloria, o sea, para mostrar su carácter, la
gloria de Dios es su poder, su eterno poder, su deidad, su amor,
su justicia, su paciencia, su lentitud para la ira, pero resulta
que yo soy iracundo, y Dios es lento para la ira, y hay algo
que es seguro, y es, hemos fracasado en hacer lo que, para lo que
fuimos creados, somos un fracaso por causa nuestro pecado por
cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de dios ahora dios
porque tiene un propósito frena nuestra corrupción frena la expresión
de nuestra corrupción dios no deja que todo el tiempo todos
nosotros estemos mostrando todo lo que somos capaces de hacer
A veces examinamos la historia y pensamos en hombres como Adolfo
Hitler y la gente piensa y dice qué terrible era ese hombre.
Y hay expresiones incluso más duras de juicio hacia Adolfo
Hitler. Y la verdad es que muchas veces nos sentimos mejores que
Adolfo Hitler. Pero la verdad es que no somos
mejores que él. Somos exactamente igual que él. La Biblia no enseña que el hombre
es Nos han querido decir en la cultura que somos gente buena,
que de vez en cuando hace cosas malas. Se publican cosas en Facebook
como buenas obras de alguien que hizo y gente dice, ah, todavía
puedo tener fe en la humanidad. No puedes tener fe en la humanidad.
Si la humanidad todavía refleja algo es porque son imágenes distorsionadas
de Dios. Y Dios, porque tiene un propósito,
no deja que expresemos todo lo que somos capaces. Porque si
Dios nos dejara expresar todo lo que somos capaces de expresar,
hace tiempo que nos hubiéramos auto extinguido de esta tierra.
Pero Dios tiene un propósito que cumplir. Y por eso Dios frena
la maldad. Y no estamos mostrando todo lo
que somos capaces de mostrar. Él hizo todo para su gloria.
Y la humanidad en conjunto hemos fracasado en mostrar su gloria. es grave. La gente se consuela
cuando piensan que no somos perfectos, pero ese comentario después,
no soy perfecto, pero nadie es perfecto. Es como un consuelo
de decir, bueno, no soy perfecto, pero somos un montón. Como si
eso sirviera de alivio. La verdad es que Jesús dijo,
sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en
los cielos es perfecto. Entonces deberíamos temblar en
lugar de sentirnos aliviados. No importa que seamos una multitud
de imperfectos, deberíamos estar temblando, porque la demanda
de Dios es que Él nos hizo perfectos para reflejar su perfección.
Y nos rebelamos contra Él. Y hoy somos conscientes que no
somos perfectos, pero es necesario que seamos conscientes de la
gravedad de no ser perfectos. Y ante todo esto, el resumen
de toda la carta están los versículos que meditamos en la mañana porque
no me avergüenzo del evangelio porque es poder de dios para
salvación a todo aquel que cree al judío primeramente y también
al griego porque en el evangelio la justicia de dios se revela
por fe y para fe para que como está escrito el justo por la
fe vivirá hermano el evangelio de dios Es ese evangelio que
revela la justicia de Dios. El evangelio verdadero, el evangelio
que procede de Dios, es ese evangelio donde Dios es el que provee lo
que demanda. Es ese evangelio que no es un
evangelio donde Dios hizo todo lo posible para tu salvación
y ahora te toca a ti hacer tu parte. No es ese evangelio donde
la gente dice, recibe a Cristo. y presentan a Cristo como un
pobrecito tocando a la puerta de tu corazón. Hay gente que
dice Dios es un caballero y estás tocando para ver si lo dejas
entrar. Dice ese versículo, no me avergüenzo del Evangelio porque
es potencia, es dinamita de Dios, es poder explosivo para salvación,
que puede explotar un corazón de piedra y romperlo en pedazos.
Él no es un caballero que está tocando a la puerta. Se utiliza
fuera de contexto un versículo que dice, aquí estoy a la puerta
y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él,
cenaré con él y él conmigo. Ese mensaje no está dirigido
a un hombre precisamente pecador. Si usted lee el contexto en la
Escritura, es el mensaje a una iglesia. No es el mensaje de
presentar el Evangelio a un pecador hablando lo que abre la puerta
de su corazón a Cristo. Está totalmente descontextualizado
el utilizar ese versículo. El apóstol Pablo experimentó
lo que está diciendo aquí. Él no escuchó a Jesús tocar la
puerta de su corazón. Él se levantó un día con toda
la rebelión y con todas las ganas, porque odiaba el nombre de Cristo.
Pero Dios lo había elegido para salvación en Cristo Jesús desde
antes de la fundación del mundo. Y él iba con sus cartas y como
enemigo para seguir haciendo en Damasco lo que hacía en todos
lados donde él era posible, que era ir a buscar a los cristianos,
sacarlos de sus casas, arrastrarlos, forzarlos a blasfemar el nombre
de Cristo. Y así, con toda esa intención
y esa dureza de su corazón, y de pronto, el Evangelio, del cual
él no se avergüenza porque lo experimentó, reventó su corazón
de piedra en pedazos en el camino a Damasco. Y ahí él se cayó en
la tierra. Y ahí, entre el polvo de la tierra,
él tuvo que decir, ¿Quién eres, Señor? Y la respuesta fue, soy
yo, Jesús, a quien tú persigues. Él no dijo, hoy voy a tomar mi
decisión de recibir a Cristo. Ese día el Señor se había propuesto
a salvarlo, y ese día lo salvó. el Señor lo salvó con la potencia. Dice la Biblia cuando hablamos
en en hechos, por ejemplo, Lidia, dice, el espíritu abrió el corazón
de Lidia para que creyese el evangelio que Pablo predicaba.
No es que ella tomó su decisión de abrir su corazón. Es Dios
quien obró para abrir su corazón. Y este evangelio no avergüenza
porque es un evangelio poderoso. De ser un perseguidor y un odiador
de Cristo y todos nacemos odiadores de Dios y de Cristo. Dice, romanos
que estábamos leyendo al final dice aborrecedores de Dios, ¿nacemos
aborreciendo a Dios? Tal vez no todos hacemos lo que
Pablo hizo, pero eso no quita que seamos menos culpables que
Pablo. No obstante, no importa cuán
duros seamos contra Dios, a lo largo de la historia ha habido
muchas personas como Pablo, ha habido personas que se propusieron
investigar y demostrar que el Evangelio es falso, que Cristo
no es quien dijo ser, investigando han terminados creyendo que Cristo
es Señor, y ese es el poder de Dios para salvación a todo aquel
que cree, y el énfasis ese es creer, creer es sólo por Cristo,
el Evangelio de Jesucristo. Y Jesucristo, el Evangelio no
era muy tolerado en ese tiempo, porque el Evangelio es exclusivo.
En este mundo que quiere aceptar todo, y en este mundo que dice
ser tolerante, en el Imperio Romano usted podía ser budista,
podía ser, incluso usted podía decir que era cristiano. El problema
era cuando usted tenía que decir que César es Señor. Ahí estaban
los problemas. Pero si usted estaba dispuesto,
usted podía ir a su iglesia cristiana, pero si usted daba el incienso
a César y decía que César es Señor, pues entonces usted no
iba a tener muchos problemas. No, no con el imperio romano,
pero usted iba a estar en serios problemas con el Señor de la
gloria, porque sólo hay un Señor. Y la Biblia por eso dice, mismo
en Romanos dice que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor,
y creyeres en tu corazón que Él le levantó de los muertos,
serás salvo. Hermano, ese versículo no quiere decir lo que muchas
veces nos han querido decir. Cuando era muy joven, alguien
me dijo que ese versículo significaba que tú le digas a Jesús que entra
a tu corazón y que cuando te digan que levantes tu mano o
pasas al frente, no tengas vergüenza. Eso es decir, eso es confesar
con tu boca que Cristo es el Señor. Nada más lejos de la realidad. Lo que quiere decir ese versículo
en la epístola de Romanos es El Evangelio es el Evangelio
que mismo Jesucristo dijo, yo soy el camino, yo soy la verdad,
yo soy la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. El evangelio es el evangelio donde no es que los chinos tienen
un camino de salvación y está bien para ellos. No es el evangelio
de los hindús tienen un evangelio y un camino de salvación. Todos
los caminos pueden llevar a la capital del imperio romano. Todos
los caminos pueden llevar a Roma. Pero para tener comunión con
Dios, para tener perdón de Dios, para estar arreglada mi incapacidad
de mostrar su gloria, Hay un solo camino, y ese camino es
el Señor Jesucristo. Y eso no gustaba al imperio romano.
Aparte de eso, los creyentes tenían la claridad de algo. De
pronto podían sonar los tambores y llegaban los soldados romanos.
Llegaban con su altar y su imagen del ser divino, el César. Y entonces
empezaban los cristianos, imagínense que estamos en la hora del almuerzo
ahí trabajando de carpinteros. Cuando llegan, entonces van pasando
y lo que hay que decir es, César es Señor. Y si usted dice César
es Señor, pues a usted no le pasa nada. Pero los cristianos
cuando los decían, y ellos decían, Cristo es Señor. Y eso es que
si confesaras con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras
en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Ese es el contexto del versículo. Y los creyentes verdaderos, pues
muchos de ellos pagaron con la vida en el circo romano. muchos de ellos fueron ejecutados
por su lealtad al cordero porque ese evangelio había transformado
sus vidas y no ellos no tenían temor a la muerte porque ellos
sabían que necesitaban ser salvos no de la muerte ellos sabían
que necesitaban ser salvos de la ira de dios la ira de dios
y el evangelio es el que nos salva nos salva de la ira de
dios el versículo 18 justamente dice porque la ira de Dios se
revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de
los hombres que detienen con injusticia la verdad. La ira
de Dios se revela desde el cielo. Hermanos, el hombre necesita
salvación y necesita salvación de la ira de Dios. Y ese evangelio
no avergonzaba a Pablo. Y lo que va a empezar a hacer
el apóstol en todos los versículos que siguen, va a empezar a describir
al hombre. Eso que leímos, la descripción
de necios, desleales, cambiaron el uso natural de la mujer, es
una descripción del mundo que estamos viviendo, es una descripción
total de la sociedad, y no importa en qué país vivas, esa es la
condición del hombre, un hombre que ha fracasado en reflejar
la gloria de Dios, un hombre que se ha hecho necio, negando
que Dios existe, un hombre que a veces no lo tiene que decir
con hechos, pero va cambiando la verdad, van haciendo leyes
que son contra la naturaleza, van haciendo métodos, sistemas,
programas educativos que enseñan lo que es contrario a la naturaleza,
van diseñando leyes contrarios a la naturaleza y van a hacer
cosas que aparentemente son legales, pero que sea legal no quiere
decir que sea justa, porque si no se conforma al carácter de
Dios, no es justo. Lo único que es justo es lo que
se conforma al carácter de Dios, porque Dios es justo. No es el
hombre quien define lo que es justicia. El hecho de que algo
se introduzca en la constitución política de los Estados Unidos
Mexicanos no lo hace necesariamente justo. El hecho de asesinar a
un bebé en el vientre de su madre porque esté en la ley, porque
el Congreso y toda esa gente lo haya aprobado, no lo hace
en ningún momento justo. jamás lo hará justo, porque no
es el hombre que define lo que es justo, sino el carácter de
Dios define lo que es justo. Ahora, eso hace, todo eso, toda
esa situación de nuestra imposibilidad e incapacidad de mostrar la gloria
de Dios, hace algo, hace arder la ira de Dios. Y una cosa importante,
hermano, sólo Dios puede satisfacer la justicia de Dios. sólo Dios
puede satisfacer la ira de Dios y dar un pago que sea satisfactorio. Y por eso el padre dice, este
es mi hijo amado en quien tengo complacencia. Nadie es perfecto,
pero Cristo es perfecto. Nadie fuera de Jesucristo. Todos
los nacidos de mujer hemos nacido provocando la ira de Dios. Pero
Cristo nació y se deleitó en hacer siempre la voluntad de
su padre. Él no hizo otra cosa que hacer
siempre lo que al padre le agrada. Él expresó sus deseos, pero aún
para ir a la cruz, él dijo, padre, si es posible que pase de mí
esta copa, pero no se haga lo que yo quiero, sino hágase tu
voluntad. Y él siempre estuvo sumiso y
habló a sus discípulos como que para él era un deleite hacer
la voluntad de su padre. Ellos regresaron y lo vieron
hablando con la mujer samaritana y le preguntaron si él iba a
comer y él dijo, yo tengo otra comida que ustedes no conocen.
Y yo creo que usted está de acuerdo conmigo que uno de los deleites
de la vida es comer. Y el Señor estaba diciendo que
esa comida que no conocían era hacer la voluntad de su Padre
y para Él era deleite. Y el Salmo 40, versículo 8, que
es una profecía del Señor Jesucristo, lo dice con todas sus letras.
El hacer tu voluntad, Dios mío me ha agradado y tu ley está
en medio de mi corazón. Su deleite era hacer la voluntad
de su Padre. El Padre se deleita en el Hijo
y el Hijo se deleita en el Padre. ese pasaje que dice este es mi
hijo amado en quien tengo complacencia es el padre mirándose al espejo
cuando el padre mira al hijo es el padre que se está mirando
a sí mismo en el espejo él es el resplandor de su gloria él
es la imagen misma de su substancia y tiene que ser así nada fuera
de dios puede deleitar a dios porque entonces eso sería dios
Dios se deleita el padre de ver al hijo y el hijo de ver al padre.
El padre se deleita en glorificar a su hijo y el hijo se deleita
en glorificar al padre. Y Él nos creó para eso y nosotros
somos un fracaso. Pero Cristo no fracasó. Cristo
tomó un cuerpo como el de nosotros y vino para identificarse con
nosotros y hacer lo que nosotros fracasamos de hacer. Él vino
y en el Evangelio se revela la justicia de Dios porque la ira
de dios se manifiesta pero esa ira de dios fue satisfecha por
el señor jesucristo y la ira de dios la ira de dios en primer
lugar dice el versículo se revela desde el cielo la ira de dios
se revela desde el cielo hermanos el hombre pecó y dios salió a
buscar al hombre desde el cielo él escuchó la voz de dios en
el huerto y dios Dios reveló su ira. Y después, el hombre
quiso justificarse. Y Dios cumplió la sentencia.
Le había dicho, el día que comas de ese fruto, ciertamente morirás.
Y ese día, Adán y Eva murieron espiritualmente. Vivos físicamente,
pero muertos espiritualmente. Y después de eso, todos los nacidos
de mujer nacemos como ellos. Muertos espiritualmente. El hombre
que nace de mujer en esta tierra, hermano, no nace medio inútil.
No nace medio tarado. No nace... nace muerto espiritualmente. Hay gente que dice que tiene
la chispa y solo hay que soplarlo para que se encienda la llama.
No, no hay tal... la Biblia no enseña que tiene
la chispa. El hombre no puede hacer nada para salvarse porque
está no desmayado, no discapacitado, muerto en delitos y pecados.
Y este evangelio que no avergüenza es este evangelio donde la obra
de salvación es de principio a fin obra de Dios. El hombre
cree. Este evangelio es por fe y para
fe. Pero, como comentaba en la mañana
una persona que me decía con tristeza, es que me cuesta creer. Y yo le dije, qué bueno que le
cuesta. Bienvenido al club. No se siga
esforzando por creer. Clame a Dios que le dé fe. El
hombre muerto en sus pecados no puede ni siquiera creer. La
Biblia dice claramente, dice, porque por gracia sois salvos
por medio de la fe, y eso no es de vosotros, es don de Dios. Aún la fe es don de Dios. Si
usted lee Gálatas, el fruto del Espíritu es fe. El Espíritu Santo
es el que produce fe cuando nos da vida, porque estando muerto
en delitos y pecados no puedo creer, ni siquiera me puedo arrepentir. El apóstol Pablo dice, por si
quizá Dios les conceda que se arrepientan y escapen de los
lazos del diablo en que están cautivos. El daño de la caída
es tal, que si Dios no hace algo por mí, yo no puedo hacer nada
por mí. No es que Dios ya hizo su parte
y tú tienes que hacer tu parte. Y claro que hacemos nuestra parte.
Nuestra parte es correr lo más lejos que podemos de Dios. Esa
es nuestra parte. Nuestra parte es aborrecer a
Dios. Pero aún cuando éramos enemigos, Cristo murió por nosotros. Él dice, el Señor Jesucristo
dice, en acuerdo con el apóstol Pablo, no es que este evangelio
es de Pablo. El Señor Jesús dice con toda
claridad, nadie viene a mí si el Padre no le trae. Y al que
a mí viene, no le echo fuera. El Señor dice que a los que quiere,
Él da vida. Y está de acuerdo con Pablo que
dice, no se trata del que quiere ni del que corre, sino de Dios
que tiene misericordia. El que dice, me compadeceré del
que yo me compadezca. Hermanos, la ira de Dios. Un asunto importante que tenemos
que entender en cuanto a la ira de Dios es La ira de Dios es
justa. La ira de Dios es santa. Porque
Dios es santo, su ira es santa. Y Dios está... hay frases muy
bonitas, pero muy poco bíblicas. Hay gente que dice, Dios odia
el pecado, pero ama al pecador. Pero la Biblia dice que Dios
aborrece a todos los que hacen iniquidad. Eso quiere decir que
no está de acuerdo eso de que Dios odia el pecado, ama el pecador.
Dios aborrece a todos los que hacen iniquidad, dice en los
Salmos. dice la Biblia que Dios está airado todos los días contra
el impío y Dios está justamente indignado porque Dios ama la
justicia, Dios tiene que odiar todo lo que es injusto, porque
Dios ama la santidad, tiene que odiar todo lo que tiene relación
con el pecado. Hermano, lo que hemos hecho nosotros
desde que nacimos es provocar la ira de Dios. Vemos su justicia
revelada cuando Adán y Eva pecaron. Vemos su justicia revelada en
Dios reveló su ira, su ira, la ira de Dios se revela desde Ahí él reveló su ira. Un día
Nadab y Abiub vinieron y quisieron hacer las cosas a su manera.
Y la ira de Dios se reveló y los consumió. Un día estaban llevando
el arca del pacto en caballos cuando no se debía llevar así.
Y un hombre que había sido educado desde su más tierna edad para
trasladar el Arca del Pacto, porque era de los cuatitas, y
que se le había dicho hasta el cansancio, nunca jamás debes
tocar el Arca del Pacto, nunca jamás debes tocar el Trono de
Dios. Por eso tiene unas varas donde lo debes llevar, y se debe
llevar caminando a pie, no en un carro tirado por bueyes. Y
él lo sabía, y de pronto el buey se tropezó y el Arca del Pacto
cayó en el lodo. y el quiso evitar que cayera
lodo y el extendió su mano y tocó el trono de Dios y no vino una
voz del cielo que dijo usa qué bueno que has detenido el arca
la ira del cielo, la ira de Dios se reveló desde el cielo y Dios
lo fulminó en el acto, porque no había nada de mal, ya todo
estaba mal como lo estaban haciendo, pero no había nada de mal que
el barro tocara el arca del pacto, porque el barro hace siempre
lo que Dios quiere, cuando se seca es polvo y cuando se moja
es lodo, pero lo que Dios no quería era la mano del hombre
que es rebelde, que hace las cosas a su manera, ese arca del
pacto se cayó porque desde el principio las cosas estaban haciendo
a la manera del hombre, Dios reveló su ira desde el cielo. Dios reveló su ira desde el cielo
en la cruz del Calvario. En la cruz del Calvario la ira
de Dios se reveló. Lo más terrible que le ocurrió
al Señor Jesucristo en la cruz del Calvario no es lo que hicieron
los clavos, no es lo que hicieron los romanos. Mel Gibson quiso
impresionarnos con su película, pero esa película es un chiste
para lo que realmente el Señor Jesucristo sufrió. Lo más terrible
que Cristo sufrió no lo hizo el hombre. Lo más terrible que
Cristo sufrió fue porque allí se reveló la ira de Dios desde
el cielo. Allí el Señor Jesucristo clamó
a su Padre y dijo, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Y el Salmo 22 dice, pero tú eres santo y yo soy gusano. y por
única vez en toda la historia, Dios el Padre cortó la comunión
con su hijo amado. No sólo cortó la comunión con
su hijo amado, no sólo lo desamparó de su presencia favorable, sino
que le mostró su presencia desfavorable. Toda su ira, la ira de Dios fue
descargada, aquella que correspondía al pueblo de Dios. Dice, llamará
su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Y
allá en esa cruz, Dios descargó toda su ira sobre el Señor Jesucristo. A veces escuchamos y leemos la
historia cuando Dios le pidió a Abraham que sacrificara a Isaac.
Y a veces la gente piensa, qué bonito final tuvo la historia.
Déjeme decirle algo, porque pensamos que el final de esa historia
fue que amarraron a Isaac y lo pusieron sobre el altar. Y es
interesante que cuando va Isaac caminando con su padre, Isaac
hace una pregunta, le dice, padre, ¿está el fuego y está la leña,
pero y el cordero? Y Abraham responde y dice, Dios
se proveerá de cordero, hijo mío. Y no estaba diciendo que
necesariamente sólo que él va a dar el cordero, sino Dios se
proveerá, o sea, Él mismo será el cordero. Y de pronto, pues
preparan todo y Abraham amarra a un chamaco como de 12 años,
un anciano de aproximadamente 100 y lo sube al altar y levanta
la mano para degollarlo y Dios detiene su mano y le dice no
hagas daño al muchacho y cuando él voltea se encuentra con un
carnero atorado en el zarzal y entonces Isaac fue bajado del
altar y la gente piensa, qué bonito final tuvo. No, ese no
es el final. Esa historia no terminó allí.
Esa historia terminó en el monte Calvario. Allí terminó la historia.
Allí el padre, que ama a su único hijo, él no detuvo el cuchillo.
Allí el padre clavó, degolló a su hijo. Allí el padre descargó
toda su ira sobre su hijo. Isaac no vivió por ese carnero
que estaba ahí. Ese carnero que estaba ahí atorado
por sus cuernos era una débil sombra del que había de venir.
Era una débil sombra de aquel que se, cuando dijo, Dios se
proveerá de cordero, hijo mío. Cristo, cien por ciento hombre
y cien por ciento Dios. Él era el cordero. He aquí el
cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y allí en el
calvario se mostró la ira de Dios. Hermano, Dios no juega
con el pecado. A nosotros nos puede padecer
chiste el pecado. El pecado lo usa la mercadotecnia
para vender. Hacemos chistes del pecado. La
gente dice, las chicas buenas van al cielo y las malas van
a Cancún porque creen que el pecado es un chiste. Pero el
pecado es algo tremendamente abominable a los ojos de Dios.
El pecado es el que hizo que Cristo estuviera en la cruz.
Dice la Biblia, Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
cada cual se apartó por su camino, mas Jehová cargó en él el pecado
de todos nosotros. El castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Cristo estaba
en esa cruz llevando los pecados de su pueblo, y el Padre manifestó
su ira. La ira de Dios se revela desde
el cielo, y Dios descargó su ira sobre su único Hijo. Hermano,
eso explica por qué cuando Dios pone conciencia de pecado es
terrible. Eso explica por qué Martín Lutero
sin la luz completa del Evangelio estaba aterrorizado de encontrarse
con Dios y no entendía cómo es que en el Evangelio se revela
la justicia de Dios. En el Evangelio se revela la
justicia de Dios. En el Evangelio se revela su
ira. En el Evangelio se revela su
gracia. Pecadores que merecían su ira,
hoy reciben salvación. Hoy pueden estar sentados en
los lugares celestiales juntamente con Cristo. Isaac debió ser degollado,
pero no solo degollado, sino consumido eternamente en el infierno,
igual que todos nosotros, igualito que Adolfo Hitler. No es más
grande el pecado de Adolfo Hitler. El pecado no es pecado por como
nosotros lo vemos. El pecado es contra quien se
comete. Y el versículo dice que la ira de Dios se revela desde
el cielo contra toda impiedad. Y la impiedad está hablando del
pecado justamente con relación a Dios. El pecado es pecado y
es terrible. He pensado y algunas veces he
dicho, no es lo mismo si nosotros nos organizamos acá y vamos a
hacer un escándalo en la casa del presidente municipal y tiramos
huevos podridos en su casa. Eso sería terrible, seguro va
a salir en algunos medios de comunicación el día de mañana.
Pero si en lugar de ir a la casa del presidente municipal vamos
a la casa del gobernador, pues va a ser un poco más de escándalo.
Pero si en lugar de ir a la casa del gobernador nos vamos al Palacio
Nacional, pues evidentemente va a ser un escándalo más grande.
El tamaño del escándalo es en proporción a la investidura.
Cuando usted y yo pecamos, no pecamos contra un presidente
municipal, ni siquiera con el presidente de las naciones más
poderosas de esta tierra. pecamos delante del Señor de
la Gloria. Aquel Señor de la Gloria que
mira a los países más poderosos de esta tierra como el menudo
polvo de la balanza, o como la gota de agua que cae del cubo.
Usted no se preocupa que le quiten hasta el último granito de polvo
a la balanza cuando va a comprar carne. Así es como Dios ve a
las naciones poderosas. Nuestro pecado es contra Él.
Antes de pecar contra el prójimo con injusticia, pecamos primero
contra Dios con impiedad. Y la ira de Dios se revela contra
toda impiedad. Impiedad es cuando yo Adoro un ídolo antes que a Dios,
y por lo tanto cometo una injusticia. Impiedad es cuando, por ejemplo,
un pastor se para el púlpito y como está deseando tanto que
siempre esté lleno el local, pero aparte que esté lleno, está
deseando que siempre sean puntuales todos los hermanos. Y aparte
está deseando que siempre canten todos con entusiasmo. Entonces,
cuando se sube el púlpito, empieza a ofenderlos porque no llegan
temprano, porque no vienen siempre y porque no cantan bien. Y entonces,
eso es impiedad. Pensando que estás sirviendo
al Dios del cielo, estás sirviendo a un deseo que no es malo. No
hay nada de malo en que sean puntuales. No hay nada de malo
en que no falten y que canten con entusiasmo. Pero si yo lo
deseo más que a Dios y a su gloria, yo estoy haciendo impiedad porque
estoy adorando un ídolo falso. Y estoy cometiendo una injusticia. Como no amo al Dios del cielo,
yo no los puedo amar. No los veo como ovejas para amar. Los veo como, quizá, quiero ser
una estrella pastoral y que mi iglesia sobresalga sobre otras.
Y todos los pastores digan, ah, qué pastor tiene esa iglesia.
Donde, mira, llegan temprano y por miles. Y cuando cantan,
casi se cae el edificio. Y si yo miro a las personas así,
desde el púlpito yo puedo estar adorando un ídolo en lugar de
adorar al dios del cielo y no desear más a dios y su gloria
la impiedad me hace la impiedad me lleva a ser injusticia injusticia
es no conformarme a la ley moral de dios y la ley moral de dios
dice amarás a tu prójimo como a ti mismo pero la ley moral
de dios para el creyente no es como a ti mismo Dice un mandamiento
nuevo, les doy que os améis como yo les he amado. Y es amar a
la iglesia como Cristo ama a la iglesia. Y eso no se hace en
ofensas a la iglesia y en indirectas. Eso se hace amándoles y proclamándoles
el Evangelio. Y dejar que Dios obre por su
gracia. Porque yo puedo manipular a la
gente y la gente puede cantar con entusiasmo. Pero si solo
es manipulación, eso es basura. Eso no agrada a Dios. cuando
el evangelio es predicado y la gente entiende que el evangelio
lo libra de la ira de dios la gente va a cantar con entusiasmo
sin que nadie se lo diga porque hay gozo en su corazón de saber
que está bien todo con su dios de que está en paz con dios porque
sabe que él tiene acceso al lugar santísimo porque sabe que él
está siendo restaurado a la imagen del señor jesucristo para hacer
lo que fuimos diseñados para hacer. Hermano, nuestra esperanza
estando en Cristo, la ira de Dios se revela contra toda impiedad.
Y hermano, esa impiedad, esa injusticia detiene la verdad.
¿Cuántas veces en la familia el padre está deseoso que sus
hijos atiendan al evangelio? Intentando hacer un junto familiar
y predicarles el evangelio, y de pronto el padre lo desea tanto
y como los niños no están atendiendo, peca contra sus hijos. y al final
padres que dicen por ejemplo aquí mis hijos todos van a la
iglesia porque mi casa se cierra todos tienen que ir y de pronto
terminan hijos que no quieren nada con el evangelio porque
mi justicia está deteniendo la verdad pretendiendo la verdad
es Dios Dios mismo es la verdad la verdad no es algo que Dios
dice Dios es verdad y cuando yo tengo una conducta inconsistente
alguien dijo yo no quiero oír a nadie que me hable de Dios
si trata mal a su esposa. Y es verdad. Alguien que trata
mal a su esposa, ¿qué tiene que decir de Dios? Está negando la
verdad. No puede amar a su esposa porque
no ama a Dios. ¿Y por qué no ama a Dios? Porque
no le ha visto ni le ha conocido. pero Dios se ha revelado en el
Evangelio. Dios revela su ira y su ira contra
toda impiedad. Hermanos, nuestra esperanza de
ser salvos es el Evangelio, porque el Evangelio es poder de Dios
para salvarnos de la pena del pecado, el castigo del pecado,
de salvarnos de Dios. Sólo Dios nos puede salvar de
Dios. Yo no puedo presentarme a Dios con mis mejores obras
y decir, Señor, mira, te traigo esto. Eso es inmundicia, es trapo
de inmundicia. Esos son harapos. Eso es ofensivo. Lo único que puede satisfacer
a Dios es que tú estés lavado en la sangre del cordero, que
Él mismo proveyó. Lo único que puede satisfacer
a Dios es que en lugar de harapos, que vengas aquí sintiéndote,
ah, mira, Señor, yo no soy como mis vecinos. Yo nunca le dejo
morado el ojo a mi esposa. Yo no le grito a mi esposa. sabe
que puedo lastimar a mi esposa sin gritar y sin decir un insulto
con palabras del diccionario yo puedo herirla brutalmente y tratar de presentarme así a
dios es estar vestido de harapos pero cuando yo miro al señor
jesucristo yo voy a mirar algo voy a mirar al esposo que ama
a su esposa Y no solo la ama hasta que se cansa, sino la ama
hasta la muerte y muerte de cruz. Voy a mirar al esposo que ama
a su esposa aunque su esposa no lo merece. Voy a mirar al
esposo que ama a su esposa aunque su esposa a veces es malagradecida
e indiferente. Porque somos la iglesia y sabemos
cómo somos. Y sin embargo, así el Señor ama a su esposa. Y el
Señor Jesucristo ama a su esposa y está cuidándola y está hermoseándola
para presentársela a sí misma como una iglesia gloriosa que
no tenga mancha ni arruga. Y cuando yo miro eso, ¿sabe qué
encuentro? No tengo ganas de pararme y decir
qué marido que soy, así, modelo de marido. Cuando yo miro eso,
yo estoy mirando, señor, he fracasado. Yo soy un fracaso como marido.
Y yo vengo al Señor Jesucristo, límpiame en tu sangre, vísteme
de tu justicia. Yo vengo al culto no para presumirle
a Dios lo bueno y lo gran cristiano que soy, sino vengo para decirle,
Señor, yo vengo no confiando en mis méritos, sino vengo confiando
en los méritos del Señor Jesucristo. Yo no tengo mérito. Yo quiero
ser hallado vestido de tu justicia. El Evangelio es poder de Dios
para salvación. Lo que Dios acepta es lo que
Él provee. Dios se proveerá de cordero,
hijo mío. No intentemos venir, hermano,
dejemos la tentación de tratar de mostrarnos mejor de lo que
somos. nos tratamos de mostrar mejor de lo que somos y negamos
el evangelio cuando nos pasamos echándole la culpa a otras personas
cuando decimos así yo te dije pero es que tú dijiste antes
o cuando decimos pues pues yo estoy muy gordo porque tú cocinas
muy rico o yo estoy muy estresado porque pues estos niños son muy...
al final terminamos diciéndole señor tú eres culpable de que
esté gordo porque si no me hubieras dado esa mujer que cocina rico
pues yo estaría más flaco O Señor, si tú no hubieras dado a esos
niños tan revoltosos, yo no estaría tan estresado. Hermano, eso es
venir con harapos. Eso es tratar de poner hojas
de higuera. Pero Cristo es perfecto. No necesitamos
venir. Y el testimonio está en Pablo.
Él no se avergonzaba del Evangelio. Él no confiaba en sí mismo. El que conoce a Cristo y ve la
ira de Dios revelada, no se vuelve un santurrón. No se vuelve alguien
que se siente mejor que los demás. Se ve a sí mismo como Pablo se
veía. Miserable de mí, dice, ¿quién me va a librar de este
cuerpo de pecado? Gracias doy a Dios por Jesucristo, porque
Él es el que me libra. El Evangelio nos libra de la
pena que la ira de Dios tiene por el pecado. Pero el Evangelio
nos libra en el presente del poder del pecado. Hermano, no
tienes que seguir viviendo igual que siempre. Tampoco tienes que
vivir diciéndole a tu esposa o a tu hijo, o esposas a sus
esposos, tú nunca vas a cambiar. Eso es una negación del Evangelio.
Si tu esposo ha creído, tal vez va a cambiar lento, pero si Dios
lo ha salvado, Dios lo va a transformar. Decir que alguien nunca va a
cambiar es negar el Evangelio. Lo que hay que decir es orar
al Señor, que Dios le revele su Evangelio. Es clamar al Señor
y exponerlo al Evangelio. porque el evangelio de Dios es
poderoso para transformar vidas. Pablo nunca más fue un odiador
de Cristo, fue un apasionado del Señor Jesucristo. El apóstol
Pablo nunca más fue un perseguidor de la iglesia, sino fue el más
apasionado y ferviente predicador del evangelio. Estaba deseoso
de predicar el evangelio hasta lo último de la tierra. ¿Quién
hizo eso? la gracia de Dios, el evangelio.
Ese evangelio que revela la justicia, la ira de Dios, pero revela la
gracia de Dios para miserables pecadores. Hermano, todos nosotros
somos llamados a huir de la ira venidera. Y esa ira porque todos
caemos en impiedad, caemos en injusticia y estorbamos la verdad
con injusticia. Pero Cristo es la respuesta. Cristo es el lugar donde podemos
hallar salvación. y nada más que el Señor Jesucristo
y sólo Cristo. No es uno entre muchos caminos.
Y es sólo por la fe. Y la fe es creerle a Dios. Créele
a Dios lo que Él ha dicho. No trates de componerlo y hacerlo
de una manera que te guste. Cree a Dios. Clama al Señor Jesucristo. Si Dios te está hablando y como
ese amigo dice, me cuesta creer, bienvenido. Dile al Señor, dame
la fe. Clama al Señor que te dé fe y te dé arrepentimiento.
Vamos a orar.

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Joshua

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