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JC

(4) Los varones del pueblo de Dios

Ezra 2:18-19
Joel Coyoc April, 19 2026 Video & Audio
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Joel Coyoc April, 19 2026
Esdras y Nehemias

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Vamos a abrir nuestra Biblia en Esdras. Le vamos a dar lectura al versículo 5 de Esdras 1. Leemos versículos 1 y 2 del 2. vamos a leer el versículo dieciocho y el versículo sesenta y dos estamos leyendo uno cinco dice estos son entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de judá y de benjamín y los sacerdotes y levitas todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén. Dos, uno y dos, dice, esos son los hijos de la provincia que subieron del cautiverio de aquellos que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había llevado cautivos a Babilonia y que volvieron a Jerusalén y a Judá cada uno a su ciudad, los cuales vinieron con Sorbabel, Jesúa, Nemías, Seraías, Relaías, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigbai, Reún, y Baana, el número de los varones del pueblo de Israel. Versículo dieciocho, los hijos de Hora, ciento doce.

Versículo sesenta y sesenta y cuatro dice toda la congregación unida como un solo hombre era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta estamos meditando nuestro tema es los varones meditamos primero los que subieron con y ahora los varones del pueblo de Dios y vamos a hablar esta tarde acerca de un hombre recuerden los varones del pueblo de Dios y estamos con sus nombres después vamos a meditar algunas cosas en cuanto a su número y en el versículo 18 se menciona a los hijos de Hora el nombre Hora significa lluvias de otoño yo no sé qué tanto para nosotros significa la lluvia porque somos pues ninguno de los hermanos que está aquí depende directamente de la agricultura y de la tierra.

Es más, probablemente algunas veces nos molesta un poco la lluvia, porque nuestra actividad económica no depende directamente de la lluvia. Sin embargo, nuestra vida depende grandemente de la lluvia. El problema es que como no lo enfrentamos de manera directa, pues de pronto no tiene tanta importancia la lluvia para nosotros. Pero en el contexto, la tiene hermanos, aunque no nos demos cuenta por la forma en que nuestra vida se desarrolla hoy día, tiene suma importancia la lluvia.

Pero si vamos a aquel tiempo, ellos estaban regresando del cautiverio, estaban regresando para reconstruir específicamente el templo de Jerusalén y Es verdad que iban a hacer trabajos de construcción, pero básicamente su cultura era una cultura prácticamente agrícola, ellos dependían.

De hecho, el Señor cuando les prometió, les prometió una tierra que fluye leche y miel. Y una de las cosas que vamos a encontrar en la Escritura, aquí habla de las lluvias de otoño. Jara, lluvias de otoño. hermanos una de las cosas que nos hemos de recordar entre los varones y los miembros del pueblo de Dios que toda la congregación dice unida como un solo hombre y nos da ahí el número y esta congregación está constituida por aquellos que Dios movió su espíritu para subir de Babilonia a Jerusalén y recordar acerca de la lluvia y pensar en lo que es el significado. Uno, yo creo que a pesar de que no dependemos directamente, aparentemente no, que Dios nos haga valorar lo que es la lluvia en el sentido físico. porque recuerde que quizá por la cultura en que estamos viviendo no valoramos esa realidad física y la necesidad que tenemos de esa realidad física, pero recuerde sobre todas las cosas que cada realidad física apunta a una realidad mayor espiritual y la lluvia tiene un significado espiritual muy fuerte y es la lluvia representa la palabra de Dios. tan importante es la lluvia para la vida terrenal como lo es la palabra de Dios para nuestra vida espiritual.

Quisiera que encontráramos ahí en Malaquías capítulo 3 versículo 10. la parte final de ese versículo dice si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendiciones hasta que sobreabunden si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunden hermanos una de las cosas que que era muy palpable y muy claro para ellos era que La bendición venía de Dios básicamente por medio de la lluvia.

Ellos eran agrícolas y eran ganaderos y su ganadería no estaba basada en sistemas de riego modernos como los que hay en algunos ranchos. El pasto también dependía de la lluvia. La bendición de Dios se derrama en la tierra en forma de lluvia y es la que hace posible que los campos se llenen de pasto de pasto verde, lo cual hace posible pues ellos en su alimentación pues estaba el trigo, la cebada, la avena, el aceite de oliva, la bit y el pasto para el ganado. Y hermanos, la lluvia era era fundamental.

Es en especial en la tierra de Israel, pues el verano era muy muy seco y la tierra se ponía dura. prácticamente una tierra dura que nada podía penetrarla, se volvía prácticamente como adobes de barro y las lluvias de otoño eran las primeras lluvias que reblandecían la tierra, reblandecían la tierra y pues hacían que esta tierra sea fértil y una de las cosas importantes es que nuestra vida Si ya estamos en Cristo, es una vida que está ocurriendo en medio de el profeta que de Mías en el capítulo 17 lo representa como una tierra, una vida que se desarrolla en un lugar desierto. y donde el sol es intenso, el sol de las circunstancias, y puede dejar, como ese verano en Israel, dejar nuestro corazón seco y duro. Pero en Salmo 65, versículos 10 al 11, ¿No te como tanto en el sentido físico como en el sentido espiritual? somos totalmente dependientes del Señor. Dice, así como el Señor obra nuestra salvación, también nuestra alimentación física.

Dice, tú haces que se empapen sus surcos, haces descender sus canales, la ablandas con lluvia. Esas primeras lluvias de otoño que no son tan intensas allá en Israel, pero que hacen que esos pedazos que parecen literalmente adobes, se parecen bloques, se reblandezcan. Dice, la ablandas con lluvia. Dice, bendices sus renuevos. Tú coronas el año con tus bienes y tus nubes destilan grosura.

Hermanos, la grasita de las vacas tiene que ver con las lluvias. La carne suave del ganado tiene que ver con las lluvias. y es idéntico en el sentido espiritual. Sin la lluvia, la vida terrenal, hermanos, no es posible, aunque algunas veces nos parece un poco molesto porque a lo mejor planeaste tu picnic y pues Dios manda un aguacero, pero es necesaria la vida para la vida terrenal.

De igual manera, la palabra de Dios es necesaria para la vida espiritual. Juan capítulo 3, versículo 5. Dice respondió Jesús de cierto de cierto te digo que el que no naciera de agua y del espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Vamos a Juan capítulo seis versículos sesenta y tres. Dice, el espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha.

Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Como es la lluvia, a nuestra vida terrenal es la palabra de Dios para nuestra vida espiritual. Los efectos de la lluvia en la tierra son los mismos que los efectos de la palabra de Dios en el corazón humano. Sin la palabra del Señor, el corazón es duro. De hecho, la Biblia dice corazón de piedra, un corazón rebelde. Y así como la lluvia hace que la tierra produzca fruto, En abundancia la palabra hace dar frutos espirituales que evidencian que Dios ha hecho renacer, que Dios ha dado salvación. Gálatas capítulo 5. Versículo veintidós hasta el veintiséis dice más el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.

Contra tales cosas no hay ley porque son los que son de Cristo. han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. Y un pasaje más en segunda de Pedro, capítulo uno.

Versículos 5 al 8 dice, vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud, a la virtud conocimiento, al conocimiento dominio propio, al dominio propio paciencia, a la paciencia piedad, a la piedad afecto fraternal, al afecto fraternal amor, porque si estas cosas están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Mi hermano, ahí está implícita la palabra de Dios. No hay manera de conocer a Dios si no es en la palabra escrita y en la palabra viva el Señor Jesucristo. Mientras que en la parábola del sembrador, se nos habla de el corazón como la tierra Lucas capítulo 8 el versículo 8 dice y otra parte cayó en buena tierra y nació y llevó fruto a ciento por uno hablando estas cosas decía gran voz el que tiene oídos para oír oiga versículo once dice esta es pues la parábola la semilla es la palabra de Dios y podemos derivar que el Espíritu Santo es la lluvia que hace germinar y ambos vienen de Dios.

Tanto la Palabra como su Santo Espíritu vienen de Dios y Él da, bueno vamos a buscar Segunda de Corintios 9.10 que nos afirma que tanto en sentido físico como en sentido espiritual el alimento nos viene de Dios.

Segunda de Corintios 9.10 Dice, hablando del Señor, dice, y el que da semilla al que siembra y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra cementera y aumentará los frutos de vuestra justicia. Y bueno, el Salmo sesenta y cinco, diez, que ya lo leímos ahora.

A veces cuando leemos que la tierra de Israel era una tierra que fluye en leche y miel, Quizá algunos pensamos algo así como lo es Tabasco aquí en México. Y la verdad es que no es así. Era un lugar donde Dios llevó a este pueblo para vivir en dependencia de Dios, porque es un lugar que en el verano prácticamente está seco y todo muerto. Y cuando viene la lluvia temprana, la lluvia de otoño, empieza a cambiar el paisaje árido de Israel.

Milagrosamente, Dios lo hace fértil y verde. Y pues Dios da abundantes pastos para los rebaños y para los cultivos. Y también, así también es en lo espiritual. Dios es el que nos da el alimento por su palabra. y no solamente abundante, sino también delicado. Como dice en el Salmo 23, en lugares de delicados, Pascos me hará descansar. No simplemente el Señor nos da mucha comida, sino nos da comida de delicada. Ahora, vamos a Isaías 55, 10 al 11.

Dice, porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve y no vuelve allá, sino que riega la tierra y la hace germinar y producir y da semilla al que siembra y pan al que come. Y dice, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envíe. Hermano, la palabra del Señor nunca vuelve vacía. la Palabra del Señor hace aquello que el Señor se ha propuesto. En ocasiones Dios la usa para dar inmediatamente vida a los que había ordenado para vida eterna, y pues aquellos que se mantienen en esa actitud pues también van a experimentar en la actitud de rechazo a la Palabra viva y a la Palabra escrita, pues también van a lograr, Dios va a lograr lo que Él se ha propuesto con Su Palabra.

Ahora, podemos entender acerca de la... estamos hablando de las lluvias de otoño, pero la verdad es que es bien importante, para ese pueblo era importante en ese momento pensar en las lluvias de otoño, que no eran tan torrenciales, pero eran necesarias para ablandar el suelo.

Para ellos era importante pensar en todo el ciclo de la lluvia, empezando con esas lluvias de otoño y después las lluvias torrenciales y posteriormente las lluvias tardías que constantemente se nos menciona en la escritura. Y podemos entender tres tiempos de la lluvia, las lluvias tempranas de otoño, las lluvias torrenciales y las lluvias tardías. Podríamos entender que la entrega de la ley a Moisés serían esas lluvias, lluvias tempranas que tienen un efecto específico en el pueblo de Dios. En el pueblo de Dios esas lluvias tempranas ablandan el corazón de piedra. Recuerde que el propósito de la ley era encerrarlo todo bajo maldición y el corazón está endurecido. Y las lluvias tempranas y la obra del Espíritu Santo en aquellos que son el pueblo de Dios hacen que el corazón sea blando y note que no es suficiente esas lluvias pero ya está blando. Podemos entender que las lluvias torrenciales es el Señor Jesucristo y las lluvias tardías el Espíritu Santo. Jeremías 14, versículo 4.

Dice, porque se resquebrajó la tierra por no haber llovido en el país. Están confusos los labradores, cubrieron sus cabezas. Hermanos, cuando no hay lluvia hay confusión, hay desesperación, pero qué bendición que el Señor manda específicamente para su pueblo esas lluvias tempranas que aflojan la tierra seca. Y aunque duraban pocos días, pocas semanas, dejaban la tierra lista para hacer arar. Se araba, se sembraba y empezaban los brotes. Y en el tiempo que estaban los brotes, entonces había lluvia torrencial.

Joel capítulo 2, versículo 23, 24. el capítulo dos versículos veintitrés y veinticuatro dice vosotros también hijos de Sion alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Dice, las eras se llenarán de trigo y los lagares rebosarán de vino y aceite.

Deuteronomio 32, versículo 47. Todos los pasajes van reforzando el simbolismo de la lluvia con la palabra de Dios. de euteronomio 32 está hablando de la ley que fue dada por Moisés y dice porque en versículo cuarenta y siete porque no es cosa vana es vuestra vida y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra a donde vais pasando el Jordán para tomar posesión de ella y si vamos a Hechos capítulo siete versículo treinta y ocho dice Hechos siete treinta y ocho este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí y con nuestros padres y recibió palabras de vida que darnos y recibió palabras de vida que darnos eso mismo representa los profetas y Todo lo cual fue dado y concluyó con Juan el Bautista, que tenía como propósito hablar la palabra de Dios para preparar el pueblo para el tiempo de la venida del Señor Jesucristo.

O sea, y posteriormente el tiempo que estamos viviendo, que es la venida del Espíritu Santo. O sea, es capítulo 6, versículo 3. Y vamos a leer dos y tres que dice y nos dará vida después de dos días. En el tercer día nos resucitará y viviremos delante de él y conoceremos y proseguiremos en conocer a Jehová como el alba está dispuesta a su salida y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra. Una de las cosas que era segura y que sucedía y que la Biblia da testimonio, vamos a Santiago capítulo cinco, versículo siete.

¿Cómo se esperaba la lluvia temprana, esa lluvia de otoño? Dice, por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor Jesucristo. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Y hermanos, se esperaba con expectación el inicio de la lluvia y de toda la temporada de lluvia, la temprana y la tardía.

Vamos a ver otro pasaje en Juan capítulo 1 versículo 17, que nos va a hablar del claro contraste entre la lluvia temprana y la lluvia torrencial. Juan capítulo 1 versículo 17. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. La lluvia temprana, la lluvia torrencial, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo y Lucas capítulo 2, versículo 25 al 38.

Dice y aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, este hombre justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel y el Espíritu Santo estaba sobre él y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería muerte antes que viese al ungido del Señor y movido por el Espíritu vino al templo y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo para hacer por él conforme al rito de la ley, Él lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo, Ahora Señor despide a tu siervo en paz, conforme a tu palabra, porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos, luz para revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.

Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él y los bendijo Simeón y dijo a su madre María, Y aquí éste está puesto para caída y para el levantamiento de muchos en Israel y para señal que será contradicha. Y una espada traspasará tu misma alma, para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones. Estaba también allí Ana profetiza, hija de Panuel, de la tribu de Acer, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años, y no se apartaba del templo sirviendo de noche y de día, con ayunos y oraciones. Esta presentándose en la misma hora daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de en Jerusalén.

Se estaba aguardando, como dice la lluvia temprana, la lluvia tardía, toda la temporada y la lluvia torrencial de en medio el Señor Jesucristo. La lluvia torrencial es la palabra viviente, es nuestro Señor Jesucristo. Juan capítulo 6, versículo 68. Hermanos, quiera el Señor que valoremos más tanto la lluvia natural que Dios nos da y nos haga recordar justo lo que tiene el significado espiritual y experimentarlo, así como lo experimentó el apóstol Pedro, que dice cuando Jesús le preguntó si ellos se querían ir y Pedro dijo, versículo sesenta y ocho, dice, le respondió Simón Pedro, señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, tú tienes palabras de vida eterna. Hermanos, no hay nada que pueda dar vida, como el Señor Jesucristo y sus palabras, y Él mismo que es la palabra viviente.

Él es la lluvia torrencial que penetra hasta el más duro corazón humano y de aquello estéril hace una tierra productiva y da abundancia, no simplemente para que brote, sino para que crezca y dé una abundante cosecha. Las lluvias torrenciales eran esperadas porque no sólo garantizaban la cosecha, sino que también garantizaban abastecimiento abundante de agua para el resto del año. Se llenaban las cisternas y había nutrición, había riqueza. Cristo es esa lluvia torrencial y abundante.

Juan capítulo 4, versículo 10, El agua nos viene de Dios, nos viene del cielo y es limpia, es en especial, por ejemplo, para nosotros que vivimos aquí, gracias a Dios, tenemos abundante agua bajo el subsuelo, no obstante con muchas sales minerales, pero el agua de lluvia es agua blanda, no solo es agua blanda, uno puede tener un sistema de riego, regar su pasto, yo no sé si usted se ha fijado, pero cae la primera lluvia, y el verde que Dios hace no se compara al que usted hace con su manguera dice Juan 410 dice respondió Jesús y les dijo si respondió Jesús y le dijo si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice dame bebé de beber tú le pedirías y él te daría agua viva el Señor Jesucristo conocer a Cristo quien es en sí mismo el agua viva Juan capítulo siete versículo treinta y siete al treinta y ocho Dice, en el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz diciendo, si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

El que cree en mí, como dice la escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Juan capítulo tres, versículo cinco, que leímos hace un rato. Desierto, desierto, te digo, el que no naciere de agua y del espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Jeremías diecisiete trece. dice, O Jehová, esperanza de Israel, todos los que te dejan serán avergonzados, y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová manantial de aguas vivas.

Hermanos, en la mañana estábamos meditando acerca de ese nombre significa voluptuoso y aquel que está atrás lo material, lo que se puede tocar, pero qué bendición que Dios se revela, lo único que puede cambiar nuestra vida, que vive para los placeres temporales es conocer a Dios y ver que satisfacción hay solamente en Dios. Jeremías, Zacarías capítulo catorce, versículo ocho, dice, acontecerá también en aquel día que saldrá de Jerusalén aguas vivas, aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental en verano y en invierno.

Y hermanos, este profeta estaba profetizando en el tiempo que ellos estaban allí para reconstruir y está hablando, para ellos era importante pensar en las lluvias, en el ciclo de lluvias. Pero qué bendición que aquí es la realización final cuando Cristo es el agua torrencial, de eso está hablando Zacarías. Ahora, Proverios capítulo 16, versículo 15. Entonces empezamos con las lluvias de otoño, que son esas primeras lluvias ligeras que ablandan la tierra, la lluvia torrencial que hace madurar la siembra y hace que haya fruto y produce agua para las cisternas, pero viene, empieza la lluvia tardía. esas que son más delicadas y que cerraban el ciclo de estación de la lluvia y servían para completar la maduración de los granos de trigo y cebada, entre otros cultivos.

Proverbios 16.15 dice, en la alegría del rostro del rey está la vida y su benevolencia. es como nube de lluvia tardía y podemos entender que es como nube de lluvia tardía porque es delicada y es suave. Y hermanos, es necesaria la lluvia de otoño, la lluvia temprana, es necesaria la lluvia torrencial, pero es necesaria la lluvia tardía. Las cosechas simplemente no maduran si no hay esa alternancia entre algo de lluvia delicada y sol. Hermanos, es en este tiempo que nosotros estamos, en ese tiempo en el que el sol de las circunstancias, si es necesario, tengáis que ser sometidos a la aflicción de la prueba para que el fruto tenga pues la maduración óptima.

Isaías 44.3 Dice porque yo derramaré agua sobre el sequedal y ríos sobre la tierra árida. Mi espíritu derramaré sobre tu generación y mi bendición sobre tus renuevos. Hermanos, la lluvia tardía, las lluvias tardías que representan el descenso del Espíritu Santo a los corazones de su pueblo a partir de Pentecostés, Hechos capítulo 2, versículo 1 al 4. Dice cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba el cual llenó toda la casa donde estaban sentados y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos y fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba que hablasen.

Lucas capítulo 3 versículo 17 Su aventador está en su mano y limpiará su era y recogerá el trigo en su granero y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. Y un último versículo en Juan capítulo 4, versículo 35. Dice, no decís vosotros, aún faltan cuatro meses para que llegue la ciega. He aquí os digo, alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la ciega.

Y hermanos, quiera el Señor que crezca nuestra apreciación por toda la bendición del Señor. Yo creo que por el tipo de cultura que vivimos necesitamos que Dios nos haga apreciar la lluvia, porque a veces vemos más un malestar o un inconveniente que algo que es bendición de Dios.

Y sobre todas las cosas, el poder valorar su palabra, cómo es esa preciosa figura de la bendición que Dios nos da para la vida física a través de la lluvia, ilustrada con la palabra del Señor, el poder entender esos tiempos en que se nos ha dado la palabra, que no eran simplemente leyes infructuosas, sino eran palabras de vida. Y cuando el Espíritu Santo obra y hace germinar esa palabra, nos hace renacer por la palabra de verdad, nos da vida por su palabra.

Y recordar cómo ese tiempo de la lluvia torrencial, qué bendición de haber recibido ya la persona y la obra del Señor Jesucristo en esta tierra, esa palabra viviente. Recuerde que la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

¿Cómo tiene esos mismos efectos de, dice el Señor, ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado? y cómo las primeras lluvias limpiaban azoteas para llenar depósitos. Esas primeras lluvias ablandaban la tierra dura y después el Señor daba abundante alimento y Cristo es el alimento abundante. Y hoy estamos viviendo en el último tiempo de las lluvias tardías y por eso pues Dios alterna lluvia y sol porque ambas cosas son necesarias. Vamos a leer un pasaje en primera de Pedro capítulo uno, versículo seis, que nos habla de ese tiempo de las lluvias tardías, dice que sois guardados, versículo cinco, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, dice, y note cómo el ciclo está allá porque habla de que nos hizo renacer y después llega a decirnos y dice, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestado en el tiempo postrero, en lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis de ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.

Hermanos, hoy hay una alternancia entre de pronto sol y sentimos que el sol quema, pero el pueblo de Dios tiene las lluvias tardías, la presencia del Espíritu consolándonos por su palabra, fortaleciéndonos por su palabra. haciendo que nuestra fe madure por la proclamación de su palabra.

Y hermanos, la palabra es tan importante como lo es la lluvia. Y si hemos creído al evangelio, yo sé que hemos probado que es así. Si hemos creído al evangelio, yo sé que en nuestro corazón hay anhelo por la palabra. Y recuerde hermano, ante el calor de esta vida, de pronto el corazón pues puede endurecerse. Lo clamemos al Señor por venir siempre a esas lluvias de la palabra del Señor que están allí, que el mundo no conoce, pero el pueblo del Señor sabe que están allí, en la cual encontramos, encontramos también aquel que es la lluvia torrencial y encontramos al Espíritu Santo que es la lluvia tardía, nuestro consolador. Vamos a orar

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