Bootstrap
JC

Un equipo mortal

Romans 7:7-13
Joel Coyoc September, 18 2022 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc September, 18 2022
Estudios en Romanos

La predicación de Joel Coyoc en "Un equipo mortal" se centra en la relación entre el pecado, la ley y la justificación en Cristo, según Romanos 7:7-13. Coyoc argumenta que la ley no es pecado, sino que el pecado utiliza la ley para provocar la muerte espiritual en los seres humanos. A través de la Escritura, especialmente en los versículos citados de Romanos, se muestra cómo la ley revela el pecado y, al mismo tiempo, cómo la naturaleza pecaminosa del ser humano se manifiesta en la incapacidad de cumplirla. Este entendimiento es crucial para los creyentes, ya que resalta la necesidad de depender únicamente en la gracia de Dios para la salvación, recordando que nuestra justificación se basa en la obra de Cristo, no en nuestras obras. La predicación enfatiza que la verdadera esperanza y el crecimiento espiritual vienen de vivir en la gracia y no bajo la condenación de la ley.

Key Quotes

“La ley no puede ser el medio principal y decisivo de nuestra justificación, porque nosotros somos todo lo contrario a la ley, incapaces de cumplir la ley.”

“El Evangelio de Jesucristo es el remedio. El Evangelio es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.”

“Ambos necesitamos la vida que Jesús vivió, una vida de perfecta obediencia a la ley, una vida de total cumplimiento de la ley, una vida de conformidad a la voluntad del Padre.”

“Nuestra única esperanza para ser salvos de la pena del pecado, para estar preparados para el próximo juicio, es confiar solamente y única y exclusivamente en la obra perfecta del Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
vamos a abrir nuestras biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos en su capítulo siete romanos
capítulo siete dice la palabra de dios acaso
ignoráis hermanos Pues hablo con los que conocen la ley, que
la ley se enseñoreará del hombre entre tanto que éste vive, porque
la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste
vive, pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del
marido, así que si en vida del marido se uniere a otro varón,
será llamada adultera. Pero si su marido muriere, es
libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido,
no será adúltera. Así también vosotros, hermanos
míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,
para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin
de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en
la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley, obraban
en nuestros miembros, llevando fruto para muerte. pero ahora
estamos libres de la ley por haber muerto para aquella en
que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen
nuevo del espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es
pecado? En ninguna manera. Pero yo no
conocía el pecado sino por la ley, porque tampoco conocía la
codicia, si la ley no dijera, no codiciarás. Mas el pecado,
tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia, porque
sin la ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo,
pero venido el mandamiento el pecado revivió y yo morí. Y allí
es que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó
para muerte. Porque el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, me engañó y por él me mató. de manera que
la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo
y bueno. Luego lo que es bueno vino a
ser muerte para mí, en ninguna manera, sino que el pecado, para
mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo
que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase
a ser, sobremanera, pecaminoso. porque sabemos que la ley es
espiritual, mas yo soy carnal vendido al pecado, porque lo
que hago no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo
que aborrezco, eso hago, y si lo que no quiero esto hago, apruebo
que la ley es buena, de manera que ya no soy yo quien hace aquello,
sino el pecado que mora en mí, y yo sé que en mí, esto es en
mi carne, no mora el bien, Porque el querer el bien está en mí,
pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero,
sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero,
ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que queriendo
yo hacer el bien, hayo esta ley, que el mal está en mí. Porque
según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios. pero
veo otra ley en mis miembros que se revela contra la ley de
mi mente y me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis
miembros. Miserable de mí. ¿Quién me librará
de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo
Señor nuestro. Así que yo mismo con la mente
sirvo a la ley de Dios más con la carne a la ley del pecado. Vamos a a meditar los versículos
del siete al trece y nuestro nuestro tema es un equipo un
equipo mortal el equipo que es hecho por nuestra naturaleza
pecaminosa lo que Pablo llama el pecado y la ley y quisiera
que pudiéramos pensar voy a leer los versículos en otra traducción
de la escritura que dice ¿Qué diremos entonces es la ley pecado? Que nunca sea. Al contrario no
habría llegado a conocer el pecado sino por la ley, porque yo no
sabría de la codicia si la ley no hubiera dicho no codiciarás.
pero el pecado, aprovechándose del mandamiento, me produjo toda
clase de codicia. Porque fuera de la ley, el pecado
está muerto. Yo vivía, una vez, aparte de
la ley, pero cuando vino el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y este mandamiento que era para
vida resultó para mi muerte. Por el pecado, Aprovechando la
oportunidad por el mandamiento, me engañó y por él me mató. Así
que la ley es santa y el mandamiento es santo, justo y bueno. Por
lo tanto, lo que es bueno se convirtió en causa de muerte
para mí, que nunca sea. Más bien, fue pecado para que
pudiera mostrarse como pecado al efectuar mi muerte a través
de lo que es bueno, para que a través del mandamiento el pecado
llegara a ser completamente pecaminoso. Cuando pensamos en lo que Pablo
está explicando acá y la razón por la cual él está explicando,
creo que nos va a traer luz el poder pensar en algo que suele
suceder, y es que podemos ser portadores de buenas noticias,
pero ser tratados con desprecio, aún con rechazo, aún ser asesinados
por causa de portar buenas noticias. El Señor Jesús habló muchas veces.
Dijo, les enveré profetas y apóstoles, a unos matarán y a otros perseguirán. En otro lugar, el Señor Jesús
dijo, entonces os entregarán a tribulación y os matarán y
seréis aborrecidos de todas las naciones por causa de mi nombre.
también dijo el Señor y quizá lo más impactante que dijo el
Señor llegará la hora en que cualquiera que os mate piense
que está ofreciendo servicio a Dios y todo esto ocurre por
distorsiones del mensaje cuando pensamos en las buenas noticias
en verdaderas buenas noticias las verdaderas buenas noticias
pues es el evangelio justamente el evangelio significa buenas
noticias el evangelio el evangelio cristiano, el evangelio revelado
al apóstol Pablo, es la noticia más grandiosa, la más buena noticia
que puede haber, y la triste realidad es que podemos traer
esta muy buena noticia, la mejor noticia del mundo, la mejor noticia
que jamás haya existido, y no obstante las personas se enfurezcan,
nos maldigan, estén sumamente airados, se burlen de nosotros
e incluso, como ha pasado a lo largo de la historia, pues ser
asesinados por causa de esta buena noticia. Ahora hay un peligro
entre nosotros y el peligro es que esta situación de malentendido
y distorsión o rechazo o persecución es que nosotros mismos dejemos
de creer que nuestro mensaje es una buena noticia y empecemos
a tratarlo como pues como una provocación o como una discusión
o como un citatorio legal para comparecer ante un tribunal.
En verdad que es muy fácil perder el sentido de asombro ante la
preciosidad del evangelio. El evangelio es la más preciosa
y buena noticia. En verdad que es sumamente fácil
llegar a perder el sentido de asombro. El llegar a deslizarnos
y empezar a pretender alcanzar justificación por las obras de
la ley, a pretender crecer en la gracia y el conocimiento del
Señor Jesucristo por las obras de la ley, pero que Dios nos
guarde de perder ese sentido de asombro ante la belleza del
Evangelio. Y esa belleza del Evangelio está
expresada en Romanos del capítulo 1 hasta el 5. Y es la preciosidad
del Evangelio, es que Dios justifica limpio, sólo por gracia, sólo
por fe, aparte de las obras sobre la base de Cristo. un trabajo
que es sólo del Señor Jesucristo, no nuestro, no compartido. Es
sólo por la obra, sólo por el sacrificio del Señor Jesucristo,
no es un trabajo compartido. Y todo es hecho para la gloria
de Dios. Recuerde que si hay alabanza
o gloria en la salvación de un pecador, es toda la gloria para
Dios, porque la obra de salvación de un pecador es toda de Dios,
de principio a fin. no hay lugar para el mérito humano,
y no perdamos el asombro. Cuando pensamos en esos versículos,
no nos perdamos, seguimos hablando acerca de la justificación sólo
por la fe, sólo por Cristo, aparte de las obras de la ley, una obra
hecha totalmente por el Señor Jesucristo, que tiene como propósito
toda la gloria, toda la gloria para Dios. cuando pensamos en lo que Pablo
está diciendo, es, él dice que siendo aún débiles a su tiempo,
Cristo murió por los impíos. También dice que Dios demuestra
su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros. Estas verdades, en realidad,
no son para, precisamente, un citatorio legal para comparecer
ante un tribunal. Yo espero que son verdades que,
en realidad, producen proclamaciones de celebración, en la mañana
venimos a celebrar la resurrección gloriosa del Señor Jesucristo.
Es una celebración. El evangelio es causa de celebración,
de liberación y de júbilo. Entonces, debería y no perder
de vista, pedir al El Evangelio es para ser salvos
de la pena del pecado. En verdad, el Evangelio es necesario
para ser salvos de la pena por el pecado, pero el Evangelio
es el mismo que necesitamos para crecer en la gracia y el conocimiento
de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. La razón por la que
estoy explicando esto es porque es necesario que no perdamos
de vista de qué se trata Romanos 6 y Romanos 7. Pablo no ha desconectado
en Romanos 6 y 7, sino está respondiendo a las distorsiones que se dan
ante la proclamación del Evangelio de la justificación sólo por
la gracia, sólo por la fe en el Señor Jesucristo. Se trata
del Evangelio de la justificación de los impíos sólo por gracia,
sólo por medio de la fe, aún el capítulo 6, aún el capítulo
7. sobre la base de la obra de Cristo sólo para la gloria de
Dios. Se trata de las buenas noticias de que los pecadores
pueden tener la esperanza de que Dios nos salvará de su propia
ira sobre la base de lo que Cristo hizo por nosotros. E importante,
sobre la base de lo que Cristo hizo por nosotros y no sobre
la base de lo que hacemos por Él. En primer lugar, quisiera que
pudiéramos mirar en los versículos, primeros versículos del 7 hasta
el versículo 11, cómo Pablo está enfrentando una
distorsión de la verdad. Cuando Pablo anuncia y desarrolla
esta gloriosa noticia de la justificación sólo por la fe, sólo por la gracia,
que él ha mostrado en los primeros cinco capítulos, él tiene que
lidiar inmediatamente con una distorsión del mensaje, y es
que dice, en 3.28 dice, nosotros sostenemos que el hombre es justificado
por la fe sin las obras de la ley. También cuando dice en Romanos
5.20 al 21, donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, para que
así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia
reine por la justicia para vida eterna por medio de Jesucristo
Señor nuestro. Y había gente con distorsiones.
gente que ha habido a lo largo de todo el tiempo, gente que
se opone a la predicación de la justificación sólo por la
gracia, de la proclamación de que no estamos bajo la ley sino
bajo la gracia, y siempre hay la acusación estás convirtiendo
la gracia en divertinaje, estás convirtiendo la ley en pecado. Y lo que Pablo está haciendo
en estos versículos, en especial el versículo 7, está presentando
una respuesta y una defensa de la ley, y ayudándonos a mirar
el papel por el cual la ley fue dada. Él responde a la pregunta,
es la ley pecado, y la respuesta es que nunca sea. Nuestra traducción
1960 dice, de ninguna, de ninguna manera, No obstante, la gente
que cuestiona, la gente que distorsiona y por eso cuestiona, no se queda
allí y sigue haciendo preguntas. Cuando mira uno el versículo
9 al 10, pudiera ver la objeción. Tú dices, yo estaba vivo en un
tiempo aparte de la ley. ¿Y qué es lo que Pablo está queriendo
decir aquí? ¿Que él estaba vivo aparte de la ley? Y lo que Pablo
está diciendo aquí es, está hablando muy probablemente del tiempo
en nuestra vida cuando no somos conscientes de la ley y vivimos
haciendo lo que queremos. Y parece que eso es libertad
hasta que llega un momento en que tomamos conciencia. Quizá
durante algún tiempo de nuestra vida es porque, pues, como infantes
no El otro día comentaba la hermana Wina que estaba con sus nietos
y hablando acerca del pecado y los niños pues dicen que no
han pecado y ese es probablemente esa etapa en la que uno está
pues, lo que Pablo dice, muerto a la ley, sin conciencia real
de la ley, y uno vive así como si, pues uno está libre y hace
lo que quiere, hasta que llega un momento en que hay conciencia
de la ley, y entonces, es lo que Pablo está diciendo, yo sin
ley vivía en un tiempo, pero venido el mandamiento, el pecado
revivió y yo morí. El hecho de que se cumple el
propósito de la ley, de que excita el pecado, excita nuestra naturaleza,
y de pronto nos encontramos, pues, muertos, nos muestra la
realidad, dice, también puede ser que está hablando
de lo que ocurre al momento cuando en verdad percibimos el sentido
espiritual de la ley cuando el Señor nos salva y somos conscientes
de que pues ante la ley lo único que hay es muerte porque excita
nuestra pecaminosidad. Ahora, quizá se puede seguir
alegando con lo que Pablo está diciendo dijiste que el mandamiento
de Dios te mató, tú haces de la ley un asesino, tú haces que
la ley sea pecado. Entonces Pablo continúa explicando
el significado de lo que está diciendo. En el versículo 11
el apóstol Pablo dice, porque el pecado tomando ocasión por
el mandamiento me engañó y por él me mató. Y es que en verdad
lo que Pablo está diciendo aquí no es que la ley es el asesino,
sino la ley y el pecado hacen equipo y el pecado es el que
me mató. Dice, El pecado me mató, el pecado
provocó mi condenación mortal, el pecado provocó mi experiencia
de perdición espiritual, el pecado usó el mandamiento de Dios como
arma, pero el pecado es, el pecado es el asesino. Así que concluye
en el versículo 12 y dice, de manera que la ley a la verdad
es santa y el mandamiento es santo, justo y bueno. Y en verdad es La ley es así. Él nunca ha dicho que la ley
es pecado. Y el pecado es excitado por la
ley y muestra el odio que tenemos hacia la ley de Dios, hacia Dios,
hacia su carácter. Y es el pecado el que nos asesina. Ahora, En el versículo 13, Pablo
va a hablar con un lenguaje bastante fuerte hacia la ley, dice, por
lo tanto, dice, luego lo que es bueno vino a ser muerte para
mí, y aquí es fuerte en rebatir, y dice, en ninguna manera sino
el pecado para mostrarse pecado produjo en mí la muerte, y es
el pecado el que produce la muerte. el pecado en equipo con la ley,
pero no es la ley que nos asesina, sino es el pecado. Dice, a través
de lo que es bueno para que a través del mandamiento del pecado se
volviera completamente pecaminoso. En el versículo once nuevamente
dice, porque el pecado tomando ocasión por el mandamiento me
engañó y por él me mató. Ahora, ¿qué es Lo siguiente que
Pablo nos está mostrando después de explicar que el asunto no
es que él está hablando de la ley como pecado, que la ley no
es en sí la que nos asesina, sino es nuestro pecado que utiliza
la ley. Ahora, la ley no es, no tiene
el propósito de matar y quisiera ilustrarlo con la idea de cuántos
instrumentos hay que pueden servir para bien, pero a la vez, y quisiera
pensar en un instrumento que es algunos que están aquí quizá
este alguna vez hemos experimentado en nuestro cuerpo que alguien
use un bisturí y en verdad el bisturí no es un instrumento
para matar el bisturí es un instrumento que en las manos del cirujano
sirve para para curación sirve para para dar pues para actuar
a favor de la vida y piensa en ese bisturí y piensa que viene
el pecado y toma el bisturí y degolla a la gente toma el bisturí de
los mandamientos de Dios y con él nos degolla. El mandamiento
santo, justo y bueno debía ser vida para mí y se convierte en
muerte para mí porque el pecado quitó el bisturí de la mano del
cirujano y con él me cortó la garganta y me mató. Pero no es
para esto que fue hecho el bisturí. Ahora, ¿por qué es que Dios permite
que esto suceda? Y al final del versículo 13,
Pablo da la respuesta, dice, Luego lo que es bueno vino a
ser muerte para mí en ninguna manera, sino que el pecado, para
mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo
que es bueno, a fin de que por el mandamiento del pecado llegase
a ser, sobremanera, pecaminoso. El Señor lo hace para que por
medio de la ley que el pecado no se engaña, se pueda mostrar
lo horrible que es el pecado, y no hay palabra, otra palabra,
el apóstol Pablo no lo dice para que se mostrase horrible, o para
que se mostrase oscuro, feo, sino pecaminoso. Quisiera que pudiéramos pensar
en, ¿es pecaminoso asesinar? Pero es doblemente pecaminoso
obligar a personas inocentes a que te ayuden a asesinar. Es
pecaminoso envenenar a un niño, pero es doblemente pecaminoso
engañar a una madre para que le dé el veneno a su propio hijo.
Hay algunas comidas que se hacen donde se hierve al cabrito en
la leche de su madre. Sin embargo, ese no es el hecho
de que hagamos comida así. Ese no es el propósito de la
leche materna. El propósito de la leche materna
Dios no lo dio para cocinar al animalito en la leche de su madre.
la leche fue dada para infundir vida. Y son figuras que nos ayudan
a mirar lo que ocurre con la ley. Ahora, cuando pensamos en lo que Pablo ha dicho acerca
de morir a la ley, esa es la razón por la que necesitamos
morir a la ley. No es porque la ley sea pecado. sino porque
la ley es débil y vulnerable y nosotros somos totalmente,
totalmente pecadores. Somos totalmente pecadores. No
tenemos idea, muchas veces, del potencial de la maldad. Y ya
sea, yo quisiera que usted pudiera reflexionar en las veces y que
Dios nos guarde de olvidarnos de lo totalmente pecadores que
sin Cristo somos. Caídos en Adán, solamente podemos
hacer una cosa. La persona que nace en este mundo,
nacimos todos así, con la posibilidad de sólo hacer una cosa, lo único
que podemos hacer es solamente pecar. Aún cuando hacemos cosas
que son correctas, si no es porque estás en Cristo, lo que haces
es pecado. El que no tiene al Señor Jesucristo
no hace sino sólo pecar, aun cuando hace buenas buenas obras,
entre comillas, porque no hay buenas obras sino para aquellos
que están en el Señor Jesucristo. Ahora, piense, por ejemplo, en
cuando usted, usted mismo, de pronto hace algo y de pronto
usted mismo se dice a sí mismo, jamás pensé que sería capaz de
hacer algo así. Y esto muestra cuán buen concepto
tenemos y cuán corta es nuestra vista de mirar cuán pecaminosos
somos. La ley es débil y nosotros totalmente
pecaminosos. No somos personas buenas que
de vez en cuando hacemos cosas malas como nos trata de hacer
creer nuestra cultura. Somos personas que nuestro pensamiento,
dice la Escritura, es de continuo solamente el mal. Somos personas
que, dice la Biblia, que los impíos se descarriaron desde
la matriz. La Biblia dice, de aquí en maldad
he sido formado y en pecado me concibió mi madre. A veces vemos
pequeños bebés y decimos, qué inocente criatura. En verdad,
no hay inocentes criaturas. Los impíos se descarrían desde
la matriz misma. El único inocente es y ha sido
y será el Señor Jesucristo. Ahora, Decía yo que la ley es débil
y vulnerable y nosotros somos totalmente pecadores. Por lo
tanto, la ley no puede ser de ninguna manera el medio principal
y decisivo de nuestra justificación. Hermano, la ley no puede ser
el medio principal y decisivo de nuestra justificación, porque
nosotros somos todo lo contrario a la ley, incapaces de cumplir
la ley, Y tampoco la ley es el medio decisivo y principal para
que nosotros podamos crecer a la semejanza del Señor Jesucristo.
Aquello que la Escritura nos llama, como dice antes, bien,
crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo, no puede ser por la ley. ¿Por qué? Porque cuando viene
el mandamiento, nuestro pecado se levanta y cobra vida, y usa
el mandato para matarnos, no para salvarnos. La otra cosa
que Pablo está mostrando en cómo obra el pecado con la ley, es
que el pecado miente. El pecado miente. Dice, versículo
nueve, dice, yo, versículo diez, perdón, versículo once, porque
el pecado tomando ocasión por el mandamiento me engañó, y la
manera es por la mentira, el pecado es mentiroso, el pecado
miente, y en el versículo once que leímos ahí está el pecado
me engañó, el pecado obra esta matanza, este asesinato a través
de la de la mentira, el pecado aprovecha la oportunidad de los
mandamientos, el pecado nos engaña, ¿Y cómo es que nos engaña el
pecado? Fundamentalmente el pecado nos engaña ofreciéndonos cosas
que no es capaz de cumplir. El pecado nos engaña fundamentalmente
con una lógica superficial que puede ir en dos sentidos, pero
que no importa en qué sentido vaya, la raíz es la misma. Y una de las maneras es, piense en, por ejemplo, El pecado mata con el engaño
y la lógica superficial. Dice cosas como, estás cansado
y necesitas una buena noche de descanso, pero estás tenso y
no puedes dormir. Una pastilla para dormir podría
ayudar. Las instrucciones ofrecen la esperanza de un buen descanso
si tomas una pastilla. Y quizá alguna pregunta que dice,
no te gusta realmente una noche de sueño realmente maravilloso,
100 veces mejor que el promedio. Y uno está razonando, y bueno,
¿y qué pasa si tomas 100 pastillas? Y hermanos, cuando pensamos en la manera en que la ley nos
engaña, el pecado está mintiendo, y tristemente muchas veces estamos
creyendo. El pecado está haciéndonos promesas
que no puede cumplir, y tristemente muchas veces estamos confiando
en estas promesas. Ahora, yo decía que hay dos sentidos
en que el pecado engaña, y una de las maneras es que puede decir
y decirte, mira, tú no puedes cumplir con esa ley, no puedes
cumplir esos mandamientos. Además, aunque pudieras, pues
no quieres hacerlo. ¿Para qué te sigues engañando?
¿Para qué sigues pensando y mortificándote? Mejor haz esto. Mejor vive la
vida y disfruta lo más que puedas. Vive como se te venga en gana.
Y el pecado está ofreciendo deleite. De pronto la gente se entrega
al deleite. Y resulta que no hay deleite.
Y la gente va persiguiendo el deleite y no hay deleite. Y vive
sin esperanza y se entrega a ese desenfreno por la desesperanza
de saber que tiene que un día rendir cuentas acerca de esos
mandamientos. Pero en su desesperanza ha sido
engañado por el pecado. Y el pecado ha utilizado la misma
ley para infundirte el hecho, no puedes, no quieres, así que
deja de hacerte ilusiones y te deja con total desesperanza. Por otro lado está la mentira
de decirte, mira, toma la ley, ármate de fuerza, de voluntad,
prepárate porque está próximo un juicio. Y ¿sabes qué? Tú puedes. Esfuérzate. mira que cumples
la ley y vas a ser pues vas a estar listo para enfrentar el juicio
y hermanos un pecador que se entrega al desenfreno sin esperanza
y un pecador que se entrega a la esperanza sin esperanza a una
esperanza mentirosa un pecador que se siente demasiado seguro
en sí mismo un pecador que tiene auto justicia Y hermano, ambos,
confiar en ambas mentiras es suicidio espiritual. Tanto si
te entregas al placer con tal de apagar la conciencia que te
llama, con el engaño de tomar el mandamiento y decirte jamás
vas a poder cumplir este mandamiento, así que olvídate de ello y pues
vive y haya deleite, o el engaño de creer que puedes cumplir,
ambas son mentiras. En otras palabras, el pecado
toma la ley en sus manos y nos mata con uno de dos tipos de
engaños sobre nuestro futuro, o bien ofrece desesperanza, aliviada
por la autoindulgencia, o bien ofrece esperanza apoyada
por la justicia propia. quizá el desesperanzado, el que
no tiene esperanza y está entregado a este placer, quizá ha llegado
un momento en que se da cuenta que también es mentira, no hay
placer y al final tampoco va a haber una satisfacción sino
un juicio. Y quizá estás pues agobiado y
triste por esa situación, de saber que te has entregado a
la desesperanza y estás buscando placer donde no hay placer, Déjame
decirte que el Evangelio es para ti, el Evangelio es para confortar
a los afligidos, pero por otro lado el Evangelio es para afligir
a los confortables. Probablemente estás muy confortable
en tu esperanza de tu justicia, de que estás armado de fuerza,
voluntad y que tú estás cumpliendo la ley y estás preparándote para
el próximo juicio. mensaje del evangelio te traiga
aflicción, porque no es así. Ambos lados son mentira, y a
través de ambas mentiras el pecado va a terminar dando muerte. Ahora, ¿qué es la conclusión
de todo esto? Cuando pensamos en que ese equipo
mortal, cuando pensamos en que en que la ley, el pecado toma
la ley y nos engaña. ¿Qué es el remedio? ¿Cómo nosotros
podemos tener esperanza? Y el remedio que Pablo presenta
es morir a la ley y vivir para Dios por medio de Cristo. Por medio de Cristo crucificado
y resucitado. Pablo dice, primeramente les
he enseñado lo que asimismo recibí, que Cristo murió por nuestros
pecados. Cristo murió por nuestros pecados. Si tu desesperanza es
de que tú no puedes cumplir la ley, es verdad, no puedes. Pero
la solución no es entregarse a la búsqueda de un placer momentáneo
que jamás vas a encontrar porque el pecado al final no satisface.
La solución es ver a Cristo, aquel que fue crucificado, muerto,
sepultado, pero que resucitó al tercer día, aquel que murió
por nuestros pecados conforme a las Escrituras. El Evangelio
de Jesucristo es el remedio. El Evangelio es el poder de Dios
para salvación a todo aquel que cree. Este es el único mensaje
en el mundo que da esperanza tanto a los impíos indulgentes,
a los que se han entregado al placer porque ya se dieron cuenta
que no van a poder cumplir, y pensando que van a hallar algún placer,
es el mensaje de esperanza para esa clase de impíos. Pero es
la misma es el mismo mensaje de esperanza para los impíos
santurrones, para aquellos que creen que cumplen la ley, para
aquellos que están en su esfuerzo por cumplir la ley. No olvide,
los perdidos están, o perdidos en el engaño de la autogusticia,
que pueden estar en un lugar de culto, pueden estar en la falsa religión, porque
confiar en mi propia justicia es falsa religión. La justicia
que Dios demanda, el Evangelio verdadero, muestra que la única
justicia que Dios demanda y que Él acepta es la justicia que
Él provee en el Señor Jesucristo, quien cumplió perfectamente la
ley en favor de su pueblo. Y si tomamos en palabras del
profeta Isaías, podemos decir que el Evangelio le dice al desesperanzado
al desesperanzado que se complace a sí mismo hay esperanza para
ti porque aunque tus pecados sean como la grana ese que se
ha entregado al placer sabe que está metido en el pecado pero
el evangelio le dice que aunque tus pecados sean como la grana
como la nieve serán emblanquecidos porque dios te perdonará por
causa de cristo si tú confías en el Señor Jesucristo si tú
recibes su obra de salvación si tú recibes al Señor Jesucristo
como el tesoro de mayor valor y su obra de salvación como la
única obra a través de la cual puede haber perdón de pecados
cantamos un himno que dice quien ¿Qué te puede dar perdón? Sólo
de Jesús la sangre. ¿Y un nuevo corazón? La ley no
puede. Sólo de Jesús la sangre. Solamente
es por confiar en la obra del Señor Jesucristo y confiar solamente
en Él. Pero el Evangelio también dice
a los que tienen esperanza en su propia justicia, aquellos
que creen estar cumpliendo la ley, les dice, hay también verdadera
esperanza para vosotros. Y dice en palabras de Isaías,
porque aunque vuestra justicia sea como trapo de inmundicia,
la perfecta obediencia de Jesús os será acreditada en vuestra
cuenta, si lo recibes como un regalo atesorado, si confías
en su obra perfecta de salvación, si dejas de confiar en tu propia
justicia. Eso es a lo cual el apóstol Pablo
respondió, él estaba basado en su propia justicia. pero después
él dijo yo no quiero ser hallado en mi propia justicia que es
por la ley sino en aquella que es por la fe del Señor Jesús. Así que yo quisiera concluir
con la buena noticia hoy, ya sea que estés desesperanzado
y que te hayas entregado al placer porque crees que no hay esperanza,
o ya sea que tengas esperanza en ti mismo y seas farisaico,
Jesús vivió y murió por ambos tipos de pecadores. Jesús vivió
y murió por ambos tipos de pecadores. Ambos necesitan lo mismo. ambos
necesitamos la vida que Jesús vivió, una vida de perfecta obediencia
a la ley, una vida de total cumplimiento de la ley, una vida de conformidad
a la voluntad del Padre, una vida que glorificó siempre al
Padre. Esa es la vida que tú y yo somos responsables de haber
vivido, pero somos incapaces, y Cristo la ha vivido. Pero Cristo
no sólo vivió esa vida, sino murió por causa de nuestros pecados. Él murió como si hubiera sido
alguien que no cumplió la ley. Él murió siendo maldición, dice
la Biblia, que es maldito todo aquel que es colgado de un madero.
Y él fue hecho maldición por causa de mi incapacidad. Él murió
por mis pecados. Él derramó su sangre para limpiar
mis pecados. Él fue objeto de la ira de su
Padre por causa de mis pecados. Hermanos, Este es el mensaje
de esperanza. Nuestra única esperanza para
ser salvos de la pena del pecado, para estar preparados para el
próximo juicio, es confiar solamente y única y exclusivamente en la
obra perfecta del Señor Jesucristo, en lo que Cristo ha hecho por
nosotros, y de ninguna manera, nunca, en lo que nosotros hacemos
por Él. lo que nosotros hacemos por él
lo hacemos en respuesta de amor no para obtener algo sino porque
ya hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual en
los lugares celestiales en cristo hermanos que dios nos guarde
de equivocar en este punto tan sensible y recordar el papel
de la ley y mirar cómo el pecado toma ocasión y el pecado engaña
y que Dios nos guarde por su verdad del engaño del pecado
y toda nuestra confianza plena sea solamente solamente en el
Señor Jesucristo solamente en la justicia del Señor Jesucristo
Dios, gracias a Dios porque nos nos permite a cantar himnos. Yo quisiera que pudiéramos cada
vez reflexionar en los himnos. Y los himnos hablan de la de
la obra del señor Jesucristo. Himnos que nos recuerdan no es
nuestra propia justicia. No es porque nosotros nunca fallamos
al culto. No es porque nosotros damos siempre
nuestra ofrenda. Eso no tiene nada que ver si
tú das ofrenda o nunca faltas de Dios de esa manera, arrepiéntete,
porque estás ofendiendo al Señor, y sabes, la idea es, todo lo
que hacemos es un acto de adoración porque Él ya me ha salvado, porque
Él ya me ha perdonado, porque yo ya soy agradable a sus ojos,
no por causa de lo que hago, sino por causa de lo que Cristo
ha hecho. Él cumplió perfectamente la ley en mi favor, Él llevó
mi maldición. Y el llamado es, cree en lo que
Dios dice acerca del Señor Jesucristo. Confía en Él como provisión de
Dios para tu salvación. Ven con tus manos vacías como
un mendigo. El mendigo viene nada más que
para recibir. Y así es la manera en que tenemos
que vivir, descartando absolutamente todo y pidiendo a Dios que nos
guarde de que solamente estemos confiando total y completamente
en la obra perfecta del Señor Jesucristo. Que podamos experimentar
y ser movidos de amor porque Cristo nos ha salvado. Que pueda
ser una realidad en nuestro corazón. Nosotros le amamos a Él porque
Él nos amó primero. No estamos intentando alcanzar
su favor, somos incapaces. pero Él por gracia y por misericordia
nos amó con amor eterno, porque Él muestra su amor para con nosotros,
en que siendo pecadores, Cristo murió por nosotros. Hermano,
en verdad, nuestra oración sea, de veras, yo creo que no hay
mayor cosa que orar que el Señor nos haga reflexionar cada día
en el Evangelio verdadero, que cada día podamos pensar en esa
frase que muchas veces cantamos, Cristo murió por mí. ¿Qué significa
Cristo murió por mí? hermanos cuando Dios nos vaya
dando una visión fresca y clara cada vez de que lo que significa
de lo que ocurrió allá en la cruz por causa de que nosotros
la principal Fuente de nuestra justificación es la obra de Cristo,
no nuestra obediencia a la ley. Porque la obediencia a la ley
que es demandada por Dios es perfecta. Y que nosotros podamos
pedir al Señor que nos haga mirar lo que Él hizo al Señor Jesucristo
para poder mirar cuán horrible es el pecado a sus ojos. Y nosotros
podamos aborrecer el pecado. No hay manera de aborrecer el
pecado. Si nosotros no clamamos al Señor para que nos dé una
comprensión, yo creo que en toda la eternidad no vamos a comprender
en realidad lo que ocurrió en la cruz. Pero el pecado es horrible
a los ojos de Dios al punto de que cuando el pecado estaba sobre
Su Hijo amado, Él no no es catimónia a su propio hijo. Él descargó
todo su odio por el pecado sobre el Señor Jesucristo. Hermanos,
que el amor de Cristo nos constriña, pensando que uno murió por todos,
y por todos murió para que los que viven no vivamos más para
nosotros mismos. Que no sigamos buscando el deleite
donde no está. Que el Señor nos haga ver que
es en su presencia, en verdad, donde hay plenitud de gozo y
delicias a su diestra para siempre. hermanos que el señor nos lleve
a poder mirar que no hay gozo ni satisfacción en otro lugar
que no haya que el señor nos ayude a comprender la naturaleza
del pecado a veces nuestra comprensión del pecado es tan estrecha que
pensamos que el pecado es y si es por supuesto que si es pero
pensamos que es borracheras y escándalos y cosas de ese tipo pero hermanos
hay un himno que dice perdóname dice ya no tengo excusa perdóname
no hay otro a quien culpar dice y vuelvo a ti a dar mi amor a
cristo dice yo lamento el tiempo que he gastado los deleites que
he probado sin incluirte a ti y cuando habla de deleites pueden
ser deleites legítimos donde no incluyamos al señor dice aunque
tu amor está conmigo tu amor no he preferido al pecado que
hay en mí el pecado es simplemente Deleitar, hallar nuestro gozo
y nuestro deleite en algo o alguien más que en Dios. El pecado es
buscar nuestra seguridad en algo o en alguien más que en Dios.
Esa es la esencia del pecado. La esencia del pecado es cambiar
la gloria de Dios por la gloria de las cosas creadas. Es buscar
nuestro gozo y satisfacción fuera del Señor. Hermanos, que Cristo
sea revelado en nuestros ojos y podamos ver la belleza de Cristo. Podemos ver la hermosura de Cristo.
Podemos ver la clase de Dios que tenemos en Cristo. Un Dios
que es digno de todo nuestro amor, de toda nuestra confianza.
El ser más digno de ser valorado, de ser amado y de confiar en
Él. Vamos a orar.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

23
Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.