La predicación de Joel Coyoc en "Un equipo mortal" se centra en la relación entre el pecado, la ley y la justificación en Cristo, según Romanos 7:7-13. Coyoc argumenta que la ley no es pecado, sino que el pecado utiliza la ley para provocar la muerte espiritual en los seres humanos. A través de la Escritura, especialmente en los versículos citados de Romanos, se muestra cómo la ley revela el pecado y, al mismo tiempo, cómo la naturaleza pecaminosa del ser humano se manifiesta en la incapacidad de cumplirla. Este entendimiento es crucial para los creyentes, ya que resalta la necesidad de depender únicamente en la gracia de Dios para la salvación, recordando que nuestra justificación se basa en la obra de Cristo, no en nuestras obras. La predicación enfatiza que la verdadera esperanza y el crecimiento espiritual vienen de vivir en la gracia y no bajo la condenación de la ley.
“La ley no puede ser el medio principal y decisivo de nuestra justificación, porque nosotros somos todo lo contrario a la ley, incapaces de cumplir la ley.”
“El Evangelio de Jesucristo es el remedio. El Evangelio es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.”
“Ambos necesitamos la vida que Jesús vivió, una vida de perfecta obediencia a la ley, una vida de total cumplimiento de la ley, una vida de conformidad a la voluntad del Padre.”
“Nuestra única esperanza para ser salvos de la pena del pecado, para estar preparados para el próximo juicio, es confiar solamente y única y exclusivamente en la obra perfecta del Señor Jesucristo.”
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