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JC

Como llegamos a conocer el pecado?

Romans 7:7-12
Joel Coyoc September, 14 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc September, 14 2022
Estudios en Romanos

El sermón de Joel Coyoc se centra en la relación entre la ley de Dios y el pecado, basándose en Romanos 7:7-12. Coyoc argumenta que la ley no es pecado, sino que su propósito es revelar la naturaleza pecaminosa del ser humano, exponiendo la codicia y el deseo de autodeterminación como su raíz. A través de referencias bíblicas, destaca que el conocimiento del pecado viene por la ley, que revela nuestra incapacidad de cumplirla, lo que a su vez nos lleva a reconocer nuestra necesidad de un Salvador. La importancia doctrinal de este sermón radica en subrayar que, aunque el cristiano sigue lidiando con el pecado, la gracia de Dios y la obra. de Cristo son fundamentales para la justificación y la santificación. Además, la ley, lejos de ser una carga, se presenta como un medio de gracia que guía al creyente a Cristo, el único que puede satisfacer nuestra necesidad de redención.

Key Quotes

“El propósito de la ley es exponer el pecado, y qué bendición más grande que nosotros podamos tener la posibilidad de que nuestro pecado sea expuesto.”

“La esencia del pecado es el querer tener autodeterminación.”

“La ley nos ayuda a conocer nuestra codicia y nuestra condición pecaminosa.”

“Nuestra única esperanza es... la obra del Espíritu Santo, que Él nos humille.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos. En su capítulo siete dice la palabra de Dios, ¿Acaso
ignoráis hermanos? Pues hablo con los que conocen
la ley, que la ley se porque la mujer casada está sujeta
por la ley al marido mientras éste vive, pero si el marido
muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que si en
vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adultera,
pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera
que si se uniere a otro marido, no será adultera. Así también
vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo
de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los
muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras
estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley,
obraban en nuestros miembros, llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de
la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos,
de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del espíritu, y
no bajo el régimen viejo de la letra. ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna
manera. Pero yo no conocí el pecado,
sino por la ley, porque tampoco conocía la codicia. Si la ley
no dijera, no codiciarás. Más el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, produjo en mí toda codicia, porque sin la
ley el pecado está muerto. Y yo sin ley vivía en un tiempo,
pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y ayer
que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó
para muerte. Porque el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, me engañó y por él me mató. de manera que
la ley, la verdad es santa y el mandamiento santo, justo y bueno. Luego lo que es bueno vino a
ser muerte para mí, en ninguna manera, sino que el pecado, para
mostrarse pecado, produjo en mí la muerte, por medio de lo
que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase
a ser, sobremanera, pecaminoso. Porque sabemos que la ley es
espiritual, mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo
que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo
que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago,
apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien
hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en
mí, esto es, en mi carne, no mora el bien, porque el querer
el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien
que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo
que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en
mí. Así que queriendo yo hacer el
bien, hallo esta ley, que el mal está en mí. Porque según
el hombre interior, me deleito en la ley de Dios, pero veo otra
ley en mis miembros, que se revela contra la ley de mi mente, y
me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
miserable de mí. ¿Quién me librará de este cuerpo
de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo
Señor nuestro. Así que yo mismo con la mente
sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado. Nuestro tema hoy es una una pregunta
y la pregunta es ¿Cómo a meditar los versículos siete
al doce que dice que pues que diremos pues es la ley es pecado
en ninguna manera pero yo no conocí el pecado sino por la
ley porque tampoco conociera la codicia si la ley no dijera
no codiciarás Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento,
produjo en mí toda codicia. Porque sin la ley el pecado está
muerto, y yo sin la ley vivía en un tiempo. Pero venido el
mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y ayer que el mismo
mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte. porque el pecado tomando ocasión
por el mandamiento me engañó y por él me mató de manera que
la ley la verdad es santa y el mandamiento santo justo y bueno
algo que no debemos dejar de recordar es la epístola a los
romanos es la exposición más sublime del evangelio Cuando
nosotros pensamos en el Domingo de Ramos, por ejemplo, y todo
lo que fue aquella celebración de la Pascua cuando el Señor
Jesús fue crucificado, en realidad, El apóstol Pablo, guiado por
el Espíritu Santo, hace una explicación de qué es el significado de lo
que fue todo el sufrimiento del Señor Jesucristo, su entrada
triunfal, el ser aborrecido por los judíos y el ser crucificado. Nosotros podemos mirar algunos
versículos, por ejemplo, Romanos Marcos 10, 33, Dice el Señor Jesús, He aquí
subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los
principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte,
y le entregarán a los gentiles, y le escarnecerán, y le azotarán,
y escupirán en él, y le matarán, mas al tercer día resucitará.
Y el Señor Jesús estaba hablando de aquello que iba a ocurrir
después de esa entrada triunfal. Y Él iba voluntariamente. Él
venía, tenía un propósito. Él dijo que a Él nadie le quitaba
la vida, sino Él de Sí mismo la pone. Dice, tengo este mandamiento
recibido de mi Padre. Tengo poder para ponerla y tengo
poder para volverla a tomar. Y el Señor vino para cumplir
ese propósito, fue recibido en la ciudad de Jerusalén mientras
los niños y los jóvenes gritaban, ¡Osana!, que es, ven, sálvanos. Romanos nos explica de qué es
que el Señor nos iba a salvar, pero la Escritura es abundante
en hablar y mostrar que el Señor Jesús vino con un propósito. Lucas 13, 33 dice, sin embargo,
es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino,
porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén. Y Marcos
10, 45 dice, porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido,
sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Y
en realidad, el libro de Romanos es la explicación de cuál era
en sí el objetivo del Señor Jesús al morir en la cruz. Él vino
voluntariamente para dar su vida por amor a su pueblo. Él vino
a buscar y a salvar lo que se había perdido. y el apóstol Pablo
nos va a mostrar de qué es que necesitamos ser salvos, por qué
es que Jesús vino para salvarnos, por qué es que el evangelio es
poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, y es que
pues somos seres en rebelión contra Dios y la biblia el apóstol
pablo empieza en los primeros capítulos mostrando la condición
de de toda la raza humana delante de dios sea que seamos gentiles
o judíos todos están bajo maldición y el apóstol pablo va a dejar
claro que la la posibilidad de ser salvos es algo que está fuera
de nosotros mismos que incluso es aparte de las obras de la
ley porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado Y Pablo ahora está argumentando
para hacer entender al pueblo de Dios cuál es su
relación con la ley, cuál es el propósito por el cual Dios
dio la ley. De hecho, Pablo ha dicho que
incluso para ser justificado, No es necesaria la obediencia
que el hombre le puede dar a la ley, porque la obediencia que
el hombre puede dar a la ley no es perfecta. Y la verdad es
que Dios demanda un cumplimiento perfecto de la ley, y la ley
misma demanda cumplimiento perfecto. Entonces, pues la manera en que
el hombre puede cumplir la ley, pues no es necesaria para ser
justificado, porque no da la medida. Ahora, él, ahí está la
obra del Señor Jesucristo, que él vino, y vino a cumplir la
ley en favor de su pueblo. El creyente ha cumplido la ley
por causa de estar en el Señor Jesucristo, por la obra del Señor
Jesucristo. Y una de las cosas que Pablo
va a hacer mucho énfasis es que después de haber sido salvados,
hay una batalla con el remanente del pecado. Y antes de ser salvos,
el propósito de la ley es encerrar, encerrarnos y mostrar nuestra
incapacidad de cumplir, de dar cumplimiento perfecto a la ley
y poder, pues, llevarnos hacia el Señor Jesucristo. Después
de que Dios ha salvado a una persona, aún hay un remanente
de maldad, nuestra vieja naturaleza sigue allí, y hay una batalla
que tenemos que librar hasta que Cristo venga, y hasta que
Cristo, tomemos posesión plena de la victoria que Cristo ha
ganado. Ya estamos sentados en los lugares celestiales, ya la
victoria es segura. No obstante, la base para poder
pelear esta batalla es la gracia y no someternos a la ley, sino
a la gracia, la gracia de Dios. Ahora, ¿cuál es... cómo es que nosotros llegamos
a conocer el pecado? Lo que Pablo está presentando
aquí es justamente por medio de la ley y es dice que diremos pues la ley
es pecado en ninguna manera, que no la expresión es una expresión
fuerte, la ley no es pecado, pero dice, pero yo no conocía
el pecado sino por la ley, y el propósito de la ley es exponer
el pecado, y qué bendición más grande que nosotros podamos tener
la posibilidad de que nuestro pecado sea expuesto. Ahora, ¿a
qué se está refiriendo el apóstol Pablo cuando dice, yo no conocí
el pecado, sino por la ley, porque tampoco conociera la codicia,
si la ley dijera, no codiciarás? Y versículo ocho dice, más el
pecado tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda
codicia, porque sin la ley el pecado está muerto. Dice, el
pecado tomando ocasión por el mandamiento produjo en mí toda
codicia. Y la pregunta es, la codicia
no es pecado. ¿Por qué Pablo dice, el pecado
tomando ocasión por el mandamiento produjo en mí toda codicia? Y
es que lo que Pablo está llamando ahí pecado cuando empieza el
versículo es, está hablando no de la acción misma del pecado,
sino está hablando de nuestra vieja naturaleza. Está hablando,
porque él habla de ese pecado incluso como si fuera una persona
que dice que tiene poder, dice que toma ocasión, dice, más el
pecado tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda
codicia. y podemos llamarlo de varias
de varias maneras podríamos llamarlo nuestra el remanente del pecado el remanente
de maldad nuestra vieja naturaleza nuestra depravedad que está ahí
presente y el propósito de la ley es mostrar justamente que
nuestra naturaleza es no tendiente al pecado es cuando viene el
el mandato se muestra nuestra naturaleza que es dice cuando
dice el apóstol Pablo dice aquí más el pecado tomando ocasión
por el mandamiento produjo en mí toda codicia y uno por qué
Pablo usa el ejemplo de la codicia es probable que... todos los
mandamientos hablan, están relacionados con pecados que tienen una expresión
externa, pero la codicia es esencialmente deseo, y es probable que es,
no necesariamente tiene precisamente una manifestación externa. Y
el deseo, el apóstol Pablo está usando el ejemplo de cómo el
pecado, nuestra naturaleza pecaminosa, el remanente de maldad, Cuando
viene el mandamiento, produce en nosotros codicia. Y uno pudiera
pensar, si no hubiera el mandamiento, entonces no había codicia. Y
pudiéramos pensarlo por cómo termina el versículo 8. Porque
dice, porque sin la ley, el pecado está muerto. Y la verdad es que
No es que no exista el pecado porque no hemos oído la ley,
sino que no somos conscientes. La ley tiene el propósito de
exponer esa naturaleza y en verdad es una bendición que eso sea
expuesto. El poder mirar nuestra naturaleza y nuestra
incapacidad aún de cumplir la ley. Y cuando pensamos en los
deseos, esencialmente, El pecado es cuando nosotros dejamos de
desear a Dios como el mayor tesoro. Cuando nosotros dejamos de ver
el supremo valor de Dios y empezamos a mirar cualquier otra cosa aparte
de Dios y empezamos a desear tantas cosas aparte de Dios y
eso Nos es claro de que es pecaminoso
porque la ley tiene el propósito de mostrar que es Dios el que
define lo que es bueno o lo que es malo, no nuestros deseos.
Hoy día la gente cree que son sus deseos lo que determina si
algo está bien o está mal. De hecho, en amor los padres,
desde pequeños, tienen preocupación por sus hijos, porque de pequeños
nosotros nacemos con obstinación de querer algo y no estar contentos
hasta lograr lo que queremos. Uno puede mirar a un niño que
de pronto, pues, quiere un dulce. y lo empieza a pedir suave y
va subiendo de tono y de pronto pues el niño empieza a reborcarse
en el piso porque quiere un dulce y crecemos y ya no son precisamente
dulces ya son cosas más más sofisticadas pero al final es recuerde que
la esencia del pecado es el querer tener autodeterminación una persona un ejemplo es hay personas que
sienten molestia de pensar de que nosotros decimos si Dios
quiere y la verdad es que es así aunque nos moleste si Dios
quiere pero porque la molestia Porque la esencia del pecado
es autodeterminación. Es molesto pensar que hay alguien
fuera de nosotros, y en especial Dios, que Él al final se hace
su voluntad. Y la esencia del pecado es esa
objeción de querer autodeterminar, de querer nosotros definir lo
que está bien, lo que está mal, pero en verdad Dios es quien
determina lo que está bien y lo que está mal. Y cuando pensamos
en deseos, la palabra que usa Pablo aquí es una palabra que
puede usarse como dos deseos correctos, pero también Específicamente
la está usando como deseos incorrectos, pero también puede usarse como
deseos. Y de ahí, pues, llegamos al punto de que el pecado es
no desear a Dios. El pecado es buscar nuestra satisfacción
en cualquier otro lugar, perder el contentamiento en Dios. y
empezar a anhelar las cosas y el pecado se muestra pecaminoso
justamente porque la ley da un mandamiento y nosotros no nos
conformamos al mandamiento y dice porque sin la ley el pecado está
muerto y yo sin la ley vivía en un tiempo pero venido el mandamiento
el pecado revivió y yo morí y ahí es que el mismo mandamiento que
era para vida a mí me resultó para muerte dice porque el pecado
tomando ocasión por el mandamiento me engañó y por él me mató de
manera que la ley a la verdad es santa y el mandamiento santo
justo y bueno el mandamiento es santo justo y bueno porque
el recuerde que el la ley de dios pues es la expresión del
carácter de dios y nosotros ¿Somos incapaces de conformarnos en
nosotros mismos al carácter de Dios? Entonces, la ley nos ayuda a
conocer nuestra codicia y nuestra condición pecaminosa, y hace
algo muy profundo. Nos dice que nuestros propios
deseos no son la medida del bien y del mal. Nuestros propios deseos
no son la medida de lo que es bueno y malo. Nuestros propios
deseos no son la medida de lo que es verdadero y falso. La
ley entra y dice hay un estándar fuera de nosotros y por encima
de nosotros. y ese estándar es Dios y su voluntad
revelada. Dios es la medida. Lo que no
se conforma al carácter de Dios es malo, lo que se conforma al
carácter de Dios es bueno. Dios es la medida de lo bueno
y lo malo, y Dios es la medida de lo verdadero y lo falso. Todo
lo que no se conforma a Dios es falso, porque Dios mismo es
la verdad, y es Dios, no nuestro deseo, es la medida del bien
y del mal. Lo que hace la ley es que nos
dice algo que choca con nosotros, porque contradice, nosotros queremos
ser soberanos, nosotros queremos tener autodeterminación. De hecho
hay gente que ha escrito poesías y dice frases como cada quien
es arquitecto de su propio destino, pero eso no es así. en verdad
es Dios tiene un propósito que está cumpliendo. El salmista
dice el Señor cumplirá su propósito en mí y los creyentes tenemos
paz de saber que Dios tiene un propósito y sin embargo muchas
veces nuestra vieja naturaleza se revela y quiero otra vez tener
autodeterminación Hasta que viene la ley, nuestros deseos son nuestra
ley. Venimos al mundo asumiendo que
debemos obtener lo que queremos tener. De hecho, nuestra cultura
hoy día nos alienta a pues lo que quieres tener, debes de tenerlo.
Y no importa lo que tengas que hacer para tenerlo. Desear, deseamos. Y tendremos a hablar nuestros
deseos con cosas como expresamos nuestros deseos de maneras equivocadas
porque decimos merecemos merecemos y la verdad es que si nosotros
vamos a la verdad de la escritura sólo hay una cosa que merecemos
y es la condenación de dios comenté hace un rato es en los
niños cuando somos niños es muy obvio y algunas veces volvemos
a actuar como niños algunas veces volvemos a a caer en la codicia
y aferrarnos a querer tener lo que queremos cuando lo queremos
y como nosotros lo queremos. Ahora, lo que hace la ley es
que expone la condición pecaminosa debajo de todos nuestros deseos,
y que es independencia de Dios. Es creer que no sea si Dios quiere,
sino que sea lo que yo quiero, cuando yo lo quiero. En el fondo, nuestra condición
picaminosa es el compromiso de querer ser nuestro propio Dios.
¿Seré Dios para mí o me aseguraré de que el Dios que tengo sea
el tipo de Dios que nunca contradiga? las leyes que yo hago para mí
mismo. La gente está cómoda con tener un Dios que se puede manipular,
un Dios sobre el cual yo puedo tener el control. Mientras Dios no nos salve, nos
choca el hecho de pensar en que hay un Dios soberano, un Dios
que todo lo está gobernando, un Dios que tiene todo en absoluto
control. es la tendencia a decidir, pues,
querer decidir lo que es correcto o lo que es incorrecto. Dios es quien define lo que es
correcto y lo que es incorrecto. Ahora, ¿cuál es nuestra esperanza? Nuestra única esperanza es, estando
en Cristo, es que estando en Cristo se nos ha dado el Espíritu
Santo. Y nuestra única esperanza es... Y desde antes que Dios nos traiga
al Señor Jesucristo, nuestra única esperanza es la obra del
Espíritu Santo, que Él nos humille. Nuestra única esperanza es que
Dios se rebele a nosotros, que nosotros podamos venir humildemente
ante Dios y poder ver que querer ser Dios para nosotros mismos
es una gran locura. es venir rendidos ante el Señor,
reconociendo que Él es Dios, que Él es digno, que Él es precioso,
que Él es el único digno de confianza. El poder reconocer que siendo
creador, pues Él tiene todo el derecho sobre su creación, y
Él tiene todo el derecho de definir lo que es correcto y lo que es
incorrecto. Él tiene todo el derecho de demandar perfección. Él tiene todo el derecho de demandar
santidad. Él tiene todo el derecho de demandar
el cumplimiento de su ley y poder mirar que yo no puedo cumplir
esa ley y venir humillado ante el Señor Jesucristo. recordando
que Él vino justamente para salvar a Su pueblo de sus pecados. Y
damos gracias a Dios porque todos aquellos por quienes Jesús murió
van a venir. Ninguno de ellos va a quedar
que no venga. Algunos pueden pasar mucho tiempo
en una actitud de rebelión, de autodeterminación, Pero si Cristo
murió para salvarlo, Él un día va a venir al Señor Jesucristo,
humillado por la obra del Espíritu Santo, reconociendo que no hay
capacidad en mí para cumplir la ley de Dios, reconociendo
que el propósito de la ley es mostrar mi naturaleza, esa naturaleza
que me lleva a ser rebelde ante Dios, a querer ser el arquitecto
de mi propio destino. a querer gobernar mi propia vida,
a querer que las cosas se hagan siempre cuando yo quiero y como
yo quiero. Y cuando el Señor nos salva,
nosotros podemos experimentar gran paz de saber, uno, que todo
está bien con Dios, que hemos sido justificados por la fe.
Gran paz de saber que no entiendo lo que Dios está haciendo, pero
Él lo tiene todo en absoluto control. Gran paz de saber que
Él tiene un propósito, y el propósito es que Él me está haciendo cada
día crecer a la imagen de Su Hijo, y poder siempre venir cada
vez confiando en la obra que el Señor Jesucristo hizo en la
cruz, Él murió para pagar por la pena de nuestros pecados,
pero Él murió también para que nosotros podamos crecer a su
imagen, para que nosotros podamos crecer en la gracia, es siempre
por el Evangelio, es siempre mirando que la ley sirve para
que Dios muestre Esa naturaleza vieja que necesita cada día ser
crucificada. Por eso Pablo dice, con Cristo
estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, más vive Cristo
en mí. que Dios nos ayude a ver en la
ley la gloria de Dios en Cristo Jesús. Cuando nosotros en la
ley vemos la gloria de Dios en Cristo, entonces vemos que somos
incapaces de cumplir, pero nuestra esperanza está en aquel que ha
cumplido. Cuando nosotros miramos lo que
el Señor Jesucristo ha hecho, nuestro amor crece hacia el Señor
Jesucristo. Y recordar que lo único que nos
puede llevar a disfrutar de la victoria que
el Señor Jesucristo ha conquistado para su pueblo es crecer en una
relación de amor hacia el Señor Jesucristo, y no perder de vista
que el propósito es que nosotros veamos a Cristo en la ley a la
vez que viéndole a Él queda expuesto nuestra tendencia, nuestra tendencia
a la codicia y a todos los pecados, que es el deseo de hallar nuestra
satisfacción fuera de Dios, y poder mirar que todo lo que nosotros
necesitamos para nuestra salvación, para nuestro crecimiento en la
gracia, es a Dios. Él mismo es el gozo. Cuando nosotros pensamos en la
ley, damos gracias a Dios porque la ley expone nuestra pecaminosidad. Y es una manera de compararlo,
es comparado con Cuando alguien está enfermo, se le somete a
estudios, algunos estudios muchas veces dolorosos. Sin embargo,
nadie se atreve a decir que esos estudios son malos, porque al
final, por muy doloroso que sea, nos van a llevar para que los
médicos puedan dar una cura a nuestra enfermedad y el papel de la ley
es justamente ese, de poder exponer nuestra naturaleza pecaminosa
y poder llevarnos al gran médico que es el Señor que puede sanar
nuestra alma. Nuestra única esperanza es que
el Espíritu Santo de Dios nos humille para que podamos ver
la locura de tratar de ser nuestro propio Dios y tratar nuestros
propios deseos como ley. Si lo quiero, debo tenerlo. Esto
es de lo que tenemos que ser liberados, porque esto trae la
ira de Dios. necesitamos un gran médico por
eso Jesús vino a Jerusalén el domingo de Ramos por eso murió
en nuestro lugar y resucitó y envió al Espíritu Santo al mundo y
nos ofrece el perdón por la rebelión y justicia por fe en el Señor
Jesucristo y sólo por fe en el Señor Jesucristo y sólo por la
gracia de Dios Hay una poesía que dice, es tan
dulce confiar en Jesús y tomarlo en su palabra, solo para descansar
en su promesa y saber, así dice el Señor, Jesús, Jesús, ¿cómo
confío en Él? como lo he probado una y otra
vez, Jesús, Jesús, precioso Jesús, por la gracia de confiar más
en Él. Hermanos, confiar en el Señor
Jesús. La ley es una bendición, la ley
expone nuestra necesidad, la ley nos conduce al Señor Jesucristo,
la ley nos deja platicaba con el hermano César dice que a entender
esto puede desanimarte y pero animarte y en verdad entender
esto no es que nos va a llevar nos va a llevar a no poder pecar
pero no aquí en la tierra Pero, por la gracia de Dios, estamos
cada día creciendo la imagen del Señor Jesucristo. Y nos va
a hacer más conscientes de que necesitamos un Salvador. Nos
va a hacer más conscientes de que, en verdad, tiene todo el
sentido el hecho de que Él vino a salvar a Su pueblo de sus pecados.
porque si no somos expuestos ante la ley de Dios viendo la
gloria de Dios pues de pronto vivimos y pensamos que ya estamos
glorificados y nos volvemos personas arrogantes porque podemos tener
quizá un cumplimiento externo de la ley pero en verdad el propósito
es estar humillados siempre pienso que la predicación debe ser siempre
presentar a cristo siempre debe ser evangelística porque es cruel
mostrar la gloria de dios y no mostrar el evangelio porque si
sólo presentamos la gloria de dios pues la gente va a quedar
desanimada terrorizada y es adecuado que sea así Cuando nosotros pensamos,
por ejemplo, Isaías vio la gloria de Dios y él vio su condición
de pecado. Y la ley refleja, es el reflejo
de la gloria de Dios. Y él dijo, ay de mí que soy muerto. Pero ahí está en Isaías la figura
del evangelio, el ángel que tomó el carbón y le dijo, pues, no
vas a morir porque has sido quitada tu culpa. Cuando nosotros pensamos
en Juan, el apóstol Juan, en la isla de patmos y el dice cuando
vio al cristo glorificado el vio la gloria de dios en cristo
y el dice caí como muerto a sus pies pero el cordero le dijo
yo soy no temas porque porque yo soy el cordero no vas a morir
por haberme visto porque yo he muerto en tu lugar porque yo
soy la propiciación por tus pecados hermanos ese es el propósito
de que en la ley nosotros podamos ver la gloria de dios y en verdad
si nos debe dejar como a isaías nos debe dejar como a juan pero
qué bendición que en el evangelio podemos escuchar No temas, porque
yo soy la propiciación por tus pecados. No temas, en verdad
debes de ser consumido, pero yo he sido consumido por ti.
No temas, yo he sido molido por tus pecados y por tus rebeliones.
Y la idea es cada vez consciente y cada vez consciente de que
es la obra del Señor Jesucristo. Cada vez humilde, porque sé que
toda la gloria es del Señor. El poder saber que, si no fuera
por el Señor, pues yo debería haber sido consumido. Incluso,
ni siquiera debía haber nacido. Porque dice el salmista, en maldad
he sido formado y en pecado me concibió mi madre. Y cuando me
debió fulminar el Señor, en el mismo momento en que fui concebido,
debía haber sido fulminado. Pero es la obra del Cordero. Y que el Señor nos ayude a que
recordemos qué bendición es que mi pecado sea expuesto, qué triste
es caminar la vida qué triste es que no te hagan ni un estudio
ni un análisis y creas que estás sano y estás bien y de pronto
nada está bien y qué bendición es que la ley expone la maldad de nuestro corazón
porque eso nos hace ver, necesito un salvador, porque eso me hace
ver la belleza del Señor Jesucristo, porque eso me hace ver el amor
del Señor Jesucristo que vino voluntariamente a salvar a su
pueblo de sus pecados. Y si no, de pronto estamos caminando
como que todo está bien. Y qué trágico es que pensando
que todo está bien tenga que despertar la realidad de que
nada estaba bien. Y dar gracias a Dios porque,
hermanos, los hombres de Dios siempre fueron conscientes de
que todo es Cristo y por eso ellos se podían mantener como
personas verdaderamente humildes y en verdad el llamado es a ser
humildes, pero sólo podemos ser humildes cuando somos conscientes
de nuestra realidad. Sólo podemos ser dependientes
del Señor Jesús cuando en la ley vemos la gloria de Dios.
Y Isaías no parecía nada arrogante, nada. Y un comentarista dice
que Isaías, humanamente hablando, pues pudiera sentirse bien con
respecto a sus contemporáneos, porque moralmente hablando era
de lo mejor que había, pero en lugar de sentirse bien lo adecuado
ocurrió. Hay de mí que soy muerto. Y hermanos,
es necesario que ocurra eso en nosotros, el poder ver siempre
delante del Señor quién realmente yo soy. Y no olvidar, hermanos,
la ley muestra el carácter de Cristo. muestra a Cristo, muestra
la gloria de Dios y como consecuencia muestra nuestra pecaminosidad.
Cuando Isaías ve la gloria de Dios, inevitablemente no queda de no poder ver su naturaleza. Una de las ideas es, si usted
tiene una sábana perfectamente blanca, blanca, blanca, y de
pronto hay un puntito negro, no importa que toda la sábana
esté blanca, blanca, inevitablemente le va a llamar la atención ese
punto negro. Y cuando somos expuestos a la
gloria de Dios y su santidad, pues somos el puntito negro.
Y gracias a Dios que sea así. Y eso nos va a llevar a aprender
algo, que el Señor Jesús dijo, aprende de mí que soy manso y
humilde de corazón. El Señor es manso y humilde de
corazón. Y nosotros, al ver nuestra condición
en realidad, nos va a mantener en humildad. No hay manera de
mantenernos humildes si no es recordando que es la gracia de
Dios. recordando que y por eso la escritura
nos llama en diferentes lugares a poner nuestros ojos en Jesús
el autor y consumador de la fe y que Dios nos guarde de mirar
a nuestros prójimos de tener la vista A veces nos concentramos
demasiado en el vecino, en nuestro hijo, en nuestra esposa, en el
hermano, en el patrón. Y hermano, eso va a causar que
seamos arrogantes. Pero si pongo los ojos en Jesús
y clamo que en la ley pueda ver a Jesús para que se pueda ver
mi naturaleza, eso me va a hacer mantener humilde, mantenernos
humildes y dependientes y recordando mi única esperanza es Cristo,
no es el esfuerzo por guardar la ley y quisiera terminar con
esto recordando hermano, es unión con Cristo, Si alguien, imagine
una esposa que el esposo le diga, no te he besado hoy, pero debo
de besarte. Yo creo que la esposa no va a
estar muy contenta de que se le dé un beso por deber. Yo creo
que debe ser un placer. Y hermanos, la idea es cuando
Dios está haciendo una obra en nuestro corazón, Dios nos muestra
su gloria y crecemos en aprecio a Él, en amor a su persona, la
ley escribiéndose en nuestro corazón va a fluir, no haciendo
cosas por un deber. Una persona nos decía, dice mi
esposo, dice que ir a la iglesia es una obligación. Y qué triste
que haya personas que piensen que esas cosas son una obligación.
En verdad, para el creyente, es un deleite, porque Él nos
amó primero. nosotros le amamos a él porque
él nos amó primero hermanos nuestra confianza solo en el señor jesús
el himno que cantamos dicen jesús en jesús bueno lo hemos corregido
porque lo adecuado es que diga en jesús en jesús en jesús y
es en jesús que podemos ver la luz y el propósito de la ley
es mostrarnos a cristo para poder ver nuestra naturaleza solo viendo
a Cristo podemos ver quiénes somos. Vamos a orar.

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