La predicación de Joel Coyoc, titulada "Diótrefes", aborda el pecado de la búsqueda de primacía en la iglesia, ilustrado a través de la figura de Diótrefes en 3 Juan 9-10. Coyoc argumenta que Diótrefes representa una actitud de egoísmo y rechazo a la autoridad apostólica, preferiendo el control y la fama sobre la verdadera comunión con Dios y el servicio a los demás. Utilizando las Escrituras, especialmente las enseñanzas del apóstol Juan y el ejemplo del Señor Jesucristo, enfatiza la necesidad urgente de una vida transformada que busque la gloria de Dios en lugar de la propia. La testosterona de Coyoc subraya que, en contraste con Diótrefes, un verdadero líder debe vivir bajo la autoridad de Cristo y practicar el amor y el servicio, promoviendo la unidad y el testimonio genuino en la comunidad de fe. La importancia de esta enseñanza radica en la advertencia sobre los peligros de una iglesia dominada por el ego y la imperiosa necesidad de centrarse en el Evangelio como el poder transformador.
“El deseo de la primacía... era el deseo de que él tuviera la preeminencia.”
“La vida cristiana... no es simplemente poder hablar ortodoxamente... sino es la vida misma.”
“No es una enfermedad que una que otra gente trae. Hemos de ser compasivos con gente que ha sufrido... pero lo que tienen es pecado en su corazón.”
“El Señor Jesucristo no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.”
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