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JC

Diotefres

3 John 9-10
Joel Coyoc January, 23 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc January, 23 2022
Estudio de las Cartas de Juan

La predicación de Joel Coyoc, titulada "Diótrefes", aborda el pecado de la búsqueda de primacía en la iglesia, ilustrado a través de la figura de Diótrefes en 3 Juan 9-10. Coyoc argumenta que Diótrefes representa una actitud de egoísmo y rechazo a la autoridad apostólica, preferiendo el control y la fama sobre la verdadera comunión con Dios y el servicio a los demás. Utilizando las Escrituras, especialmente las enseñanzas del apóstol Juan y el ejemplo del Señor Jesucristo, enfatiza la necesidad urgente de una vida transformada que busque la gloria de Dios en lugar de la propia. La testosterona de Coyoc subraya que, en contraste con Diótrefes, un verdadero líder debe vivir bajo la autoridad de Cristo y practicar el amor y el servicio, promoviendo la unidad y el testimonio genuino en la comunidad de fe. La importancia de esta enseñanza radica en la advertencia sobre los peligros de una iglesia dominada por el ego y la imperiosa necesidad de centrarse en el Evangelio como el poder transformador.

Key Quotes

“El deseo de la primacía... era el deseo de que él tuviera la preeminencia.”

“La vida cristiana... no es simplemente poder hablar ortodoxamente... sino es la vida misma.”

“No es una enfermedad que una que otra gente trae. Hemos de ser compasivos con gente que ha sufrido... pero lo que tienen es pecado en su corazón.”

“El Señor Jesucristo no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.”

Sermon Transcript

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la tercera carta del apóstol
Juan tercera de Juan le vamos a dar lectura a toda
la carta la palabra de Dios dice así el anciano a gallo el amado
a quien amo en la verdad Amado, yo deseo que tú seas prosperado
en todas las cosas y que tengas salud así como próspera tu alma. Pues mucho me regocijé cuando
vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo
andas en la verdad. No tengo yo mayor gozo que este,
el oír que mis hijos andan en la verdad. Amado, fielmente te
conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente
a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio
de tu amor, y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio
a Dios. para que continúe su viaje, porque
ellos salieron por amor del nombre de él, sin aceptar nada de los
gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger
a tales personas para que cooperemos con la verdad. Yo he escrito
a la iglesia, pero diótrefes, al cual le gusta tener el primer
lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere,
recordaré las obras que hace parloteando palabras malignas
contra nosotros, y no contento con estas cosas, no recibe a
los hermanos, y a los que quieren recibirlos, se lo prohíbe y los
expulsa de la iglesia. Amado, no imites lo malo, sino
lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios,
pero el que hace lo malo no ha visto a Dios. todos dan testimonio
de Demetrio, y aún la verdad misma también, y también nosotros
damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio
es verdadero. Yo tenía muchas cosas que escribirte,
pero no quiero escribirtelas con tinta y pluma, porque espero
verte en breve, y hablaremos cara a cara, la paz sea contigo. Los amigos te saludan, saluda
tú a los amigos, a cada uno en particular. Vamos a meditar los
versículos nueve y diez que dice yo he escrito a la iglesia pero
diótrefes al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos no
nos recibe por esta causa si yo fuere recordaré las obras
que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros no contento
con estas cosas no recibe a los hermanos y a los que quieren
recibirlos se lo prohíbe y los expulsa de la iglesia otra traducción
de la escritura dice le escribí algunas líneas a la iglesia pero
diótrefes a quien le encanta ser el primero entre ellos no
nos acepta por eso si voy no dejaré de reprocharle su comportamiento
ya que con palabras malintencionadas habla contra nosotros sólo por
hablar como si fuera poco ni siquiera recibe a los hermanos
y a quienes quieren hacerlo no los deja y los expulsa de la
iglesia diótrefes estábamos hablando en la mañana
acerca del hemos estado hablando de la verdad hablando del amor
porque la escritura habla de la verdad en amor hemos estado
hablando y cada vez que nos congregamos procuramos hablar el evangelio
La necesidad constante del ser humano es el Evangelio, es conocer
a Dios y es a través del Evangelio que Dios se ha mostrado. La justicia
de Dios se revela en el Evangelio por fe y para fe, para que como
está escrito, el justo por la fe vivirá. Hermanos, todos los
grandes problemas del hombre comienzan con la falta del conocimiento
de Dios. y todo termina cuando se conoce
a Dios a mí me emociona mucho un pasaje que está en Isaías
donde dice que morará el lobo con el cordero y nada va a dañar
en todo su santo monte dice porque será llena la tierra del conocimiento
de su gloria y cubrirá como las aguas cubren la mar y nadie le
va a decir más a su compañero conoce a Dios porque todos conocerán
a Dios quisiera leer algunas notas que
sobre algo que Tristemente, algunas personas han observado correctamente,
pero han querido darle algunos nombres, y tristemente, aún usando
versículos de la escritura, han interpretado de manera errónea. Incluso se han inventado un término
que dicen que es filoprimatosis. Y el problema es que la observación
es correcta. Pero el problema es que interpretan
de una manera errónea. Ellos interpretan desde una perspectiva
de que personas como esta que es descrita, como diótrefes que
es descrito acá, son personas que tienen un padecimiento, que
están enfermas. Y la verdad es que si están enfermas,
pues no hay tratamiento. Pero la manera en que la Escritura
enfrenta esto, si están enfermas, nadie de nosotros es responsable
por de pronto amanecer enfermo de gripe. Nadie se tiene que
arrepentir por estar enfermo de gripe. Entonces, no hay responsabilidad
si él tiene un padecimiento. La verdad es que esta es una
cuestión de falta de conocimiento de Dios. Todo esto tiene que
ver con actitudes que mostramos todos desde la más tierna edad.
Es interesante que si los padres muchas veces no entienden cuando
tienen un pequeño, y es el pequeño bebé que se tiene que adaptar
a la familia, y muchas veces los padres al no entender lo
pecaminoso del corazón de ese pequeño bebé, muchos padres tienen
la idea de que lo ven como un tierno angelito y dicen, ¡qué
inocente! La Biblia dice que fue formado y concebido en maldad. La Biblia dice que los impíos
se descarriaron desde la matriz y ese angelito que nos parece
inocente no tiene absolutamente nada de inocente. Ese angelito
miente, manipula sin decir palabras y si los padres no captan y no
tienen conocimiento de Dios van a terminar con un niño que cree
que la vida gira alrededor de él y que él es el centro y todo
se tiene que mover alrededor suyo. O sea, le gusta la primacía. ese pequeño bebé que es incobernable,
porque es enemigo de Dios, y que por amor Dios lo ha puesto bajo
autoridad, que por amor trata de cubrirle del sereno, pero
él se revela porque él quiere tener la preminencia, él no quiere
ser gobernado, él quiere tener el primer lugar. Bueno, el escrito
dice así, allá por el año 1950, un joven llamado Dionisio. Se
inscribió en la Universidad Nacional en la carrera de Ingeniería.
Todo le fue bien al principio, pero después de algunos años
sufrió de neurastenia y tuvo que abandonar permanentemente
su ambición de ser ingeniero. Volvió a casa para recuperarse
y cuando estuvo en condición de trabajar, consiguió un empleo
humilde como contador de una tienda. Allí trabajó con diligencia,
ahorrando dinero y comprando acciones de la empresa. Al cabo
de cuatro años había manejado las finanzas de la compañía de
tal manera que era el segundo jefe. Así que cuando murió el
jefe inesperadamente, la dirección debía pasar a manos de Dionisio. Fue entonces que sufrió otra
desgracia. Cuando llegó una mañana para tomar el mando, los demás
socios y los hijos del jefe desaparecido le negaron el puesto y le despidieron
pagándole algunos pesos como indemnización. Esto lo dejó en
mal estado físico y emocional. No está claro cuando Dionisio
demostró por primera vez un interés religioso, pero un par de años
después del segundo fiasco, se hizo activo en una pequeña iglesia
evangélica de otra ciudad. A medida que ganaba confianza
en sí mismo, compartía las decisiones de la congregación y empezó a
enseñar la Biblia y predicar. Los miembros le dieron parte
en el gobierno de la iglesia, pero desde allí empezó a imponerse
con ideas particulares, criticando y menospreciando a los demás
dirigentes. Cuanto más le resistieron sus
colegas, tanto más enérgicamente trabajó para ser el jefe absoluto.
Hoy, ya hombre maduro, es el dirigente principal. Interpreta
las Sagradas Escrituras siempre según su propio método. Regula
las costumbres de la iglesia y gran parte de lo que se hace
en la vida familiar de los miembros. Nada se hace sin su aprobación
y los miembros casi sin darse cuenta viven dominados por él
en una especie de control mental. El nombre del joven y algunos
detalles del relato han sido cambiados, pero el caso es verídico. Dice, desde la niñez Dionisio
había tenido un agudo complejo de inferioridad por ser hijo
de inmigrantes. No tenía amiguitos y no se interesaba
en los deportes. Sufrió un sentido de rechazo
pero descubrió que podía destacarse en el colegio sacando notas mejores.
que los demás, eligió la carrera de ingeniería porque le parecía
una profesión que le daría el prestigio y el sentido de valía
que le faltaba. Pero una vez en la facultad vio
que él era nada más que uno entre muchos jóvenes. Aprendió también
que algunos pocos de ellos, esforzándose, pasaban a recibirse en cinco
años en vez de seis normales. Fue entonces que se decidió a
terminar la carrera en cuatro años. Quería comprobar que era
superior a todos, a todos y fracasó. Le pasó lo mismo en el trabajo,
un esfuerzo por ser número uno y luego la desilusión del fracaso. Por fin encontró en la iglesia
el ambiente propicio, logró el primer lugar y se mantiene allí
en una posición que se puede llamar un depotismo eclesiástico. Los miembros, siendo dóciles
y pacíficos, no se animan a oponerse y le han aceptado como si fuera
el gigante espiritual que pretende ser. a 105 que no aceptan la
autoridad de Dionisio, éste los humilla con disciplina o los
excomulga. Bueno, lo que sigue hablando
de que él tiene un síntoma. Ahora, hay algo importante y
es que el apóstol Juan es quien está escribiendo acerca de diótrefes.
Y la misma situación del apóstol Juan habla de que esto no es
en verdad un padecimiento. La vida es dura y debemos ser
compasivos con las personas. Y la mejor manera de mostrar
compasión con las personas es llamarlas a un sentido de responsabilidad,
es exponiéndoles la verdad de Dios, el Evangelio, para que
miren cómo han errado, cómo han sido enemigos de Dios con el
puño levantado contra el cielo. enemigos y aborrecedores de Dios.
Es interesante que esa experiencia del apóstol Juan No es algo ajeno. No es por causa de sus padecimientos
que esta persona es una víctima. El mundo suele hablarnos frecuentemente
de problemas relacionados con baja autoestima. Pero la Biblia
no enseña que la gente tenga una baja autoestima. Las frecuentes
exhortaciones de la Escritura es que Dios, que conoce al hombre,
que conoce el corazón del hombre, sabe que el problema no es baja
autoestima. El problema es que frecuentemente nos estimamos
demasiado bien a nosotros mismos, y por eso constantemente está
la exhortación bíblica a tener cuidado de no tener un más alto
concepto de sí que el que debemos de tener, sino pensar de nosotros
mismos con cordura. Y esta, de diferentes maneras,
esta exhortación se repite en diferentes lugares de la escritura.
Eso quiere decir que no hay nada que ver con una baja autoestima.
Por el contrario, la gente se estima demasiado a sí mismo. A veces se dice que alguien que,
por ejemplo, se suicida es porque tenía baja autoestima. No, se
estima demasiado a sí mismo. Él no se quería morir. Lo que
quería es parar de sufrir. ¿Hay algo de malo en parar de
sufrir y desearlo? No. El problema está en desearlo
más que a Dios y a su gloria. Y él se estima demasiado a sí
mismo que atenta contra su vida porque para él no es de estima
la vida de su esposa y los problemas que va a enfrentar. Tampoco es
de estima pues la orfandad de sus hijos, eso ya no le afecta,
eso no es importante. Él está ante su deseo intenso
de idolatría de su corazón, que él desea no sufrir más, y entonces
él no puede ver lo que va a pasar porque el que es idólatra queda
como su ídolo, ciego, sordo, y actúa por amor a sí mismo. Más en este último tiempo, la
Biblia dice que va a abundar hombres amadores de sí mismos
más que de Dios. Y hermanos, cuando miramos la
Escritura aquí, nos vamos a encontrar con algunas cosas que Dios ha
dejado ahí para nuestra instrucción y que la manera es el Evangelio. Y por eso vamos a hacer bien
en predicar siempre el Evangelio. Y hermanos, siempre va a haber
personas como diótrefes en la iglesia. Juan ha hablado del
anticristo y salieron de nosotros. El apóstol Pablo dijo a la iglesia
de Éfeso, de entre ustedes se van a levantar hombres amadores
de sí mismos, que van a estar como lobos encubiertos y que
van a atacar la iglesia. Y cuando miramos en primer lugar
el nombre, diótrefes, diótrefes. Diótrefes significa alimentado
o enseñado por Zeus. Según la mitología griega, Zeus
es el padre de los dioses. Bueno, la mitología griega es
una barbaridad de idolatría. Y la Biblia dice claramente que
los que ofrecen cosas a ídolos, a los demonios lo ofrecen. O
sea que, pues diótrefes es, sabemos que hay dos paternidades, o eres
hijo de Dios o eres hijo del diablo, hijo de Satanás. Ahora,
diótrefes entonces es alguien que es enseñado o alimentado
por el mismo diablo. Y dice, ¿Qué importante es el
poder constantemente tener un autoanálisis? El apóstol Pablo
decía que nos examinemos a nosotros mismos si estamos en la fe. Insisto
en que Dios nos guarde de simplemente ser personas que tenemos los
conceptos correctos en nuestra cabeza. La vida cristiana, la
vida, estar en Cristo es vida. No es simplemente poder hablar
ortodoxamente. No es simplemente poder pararse
y predicar el Evangelio con precisión, sino es la vida misma. Hermanos,
yo no quiero ser hallado en mi mejor predicación. Yo quiero
ser hallado en el Señor Jesucristo. y que sea el deseo de cada uno
de nosotros no estar satisfechos con simplemente venir y estar
una hora en este lugar tres veces a la semana que no estemos contentos
con nada menos que conocer al Señor Jesucristo y llegar a experimentar
eso que emocionaba el corazón de los apóstoles el corazón de
Juan muestra emoción cuando dice mira cuál amor nos ha dado el
Padre cuando él está emocionado de esa esperanza gloriosa de
ver al Señor Jesucristo Esa misma emoción es para cada creyente,
esa que experimentó Pablo, de ver todo como basura con tal
de conocer a Cristo Jesús. Hermanos, que toda nuestra admiración,
la gente admira a tantas personas que no tienen nada de admirables.
Pero el Señor Jesucristo es Dios fuerte, es Padre eterno, es admirable
consejero, Dios fuerte, príncipe de paz. Él es digno de toda nuestra
admiración. Y si no le admiramos, hermanos,
arrepintámonos y vengamos al Señor Jesucristo. Si no le confiamos,
arrepintámonos. Él es el único digno de toda
nuestra confianza. Él es el único digno de todo
nuestro amor. Él es el único digno de toda
nuestra admiración. Nadie más es digno. El Señor
Jesucristo en el Apocalipsis dice que está sentado en el trono
y al cordero. O sea, la alabanza, la gloria
y el honor, porque Él es digno. Él es digno. En contraste con
Diótrefes, que es alimentado o enseñado por Satanás mismo,
dice la Biblia en Efesios 4, 20, 22 y 24, 25, mas vosotros
no habéis aprendido así a Cristo. Evidentemente, Diótrefes no estaba
alimentado por Cristo, ni estaba aprendiendo de Cristo. De lo
contrario, habría sido como el hermano Gallo. De lo contrario,
habría sido como Demetrio. Pero es evidente que él no estaba
siendo enseñado. por el Señor Jesucristo, más
vosotros no habéis aprendido así a Cristo si en verdad le
habéis oído. Y hermanos, esa exhortación la
está dando el apóstol Pablo a una iglesia. Y cada vez tenemos que
ser exhortados por la palabra de Dios como iglesia, no importa
cuánto tiempo que estemos congregándonos. Que Dios nos guarde de dar por
sentado el Evangelio. El Evangelio debe ser abrazado
y debe ser creído con todo nuestro corazón. Dice, si en verdad habéis
oído a Cristo y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad
que está en Jesús, en cuanto a la pasada manera de vivir,
despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos
engañosos. Hermanos, un vicio del viejo
hombre es el deseo de la primacía. es el deseo del primer lugar,
ese es un deseo, ese fue un deseo del apóstol Juan, pero él vio,
él oyó, él tocó al Señor Jesucristo y él llegó a tener verdadera
comunión con el Padre y amar al Señor Jesucristo con todo
su corazón y el Señor Jesucristo lo transformó, él aprendió, él
fue enseñado por el Señor Jesucristo que Dios nos guarde recordemos,
aún dentro del grupo de los apóstoles estaba Judas, y siempre dentro
de la iglesia habrá Cizaña, porque Dios nos guarde de ser Cizaña,
que Dios nos haga constantemente examinarnos y no estar contentos
con simplemente saber de Dios, con simplemente saber de la Escritura,
que nuestro corazón puede estar contento hasta que Cristo en
verdad se revele y pueda ser notorio que Él se está revelando
porque estás creciendo cada día en la gracia y el conocimiento
del Señor Jesucristo y eso se nota no en la cantidad de versículos
que puedes recitar de memoria no en que te puedes recitar la
confesión de fe sin ningún error sino en cómo la vida está siendo
transformada, en cómo la vida está siendo como la vida de Gallo,
como la vida del apóstol Juan. ¿Qué es el problema con Diótrefes
y cuál era el deseo que gobernaba su vida? El deseo del primer
lugar. No el deseo de que Cristo sea
famoso y conocido. No el deseo de colaborar con
la verdad y de que Cristo sea celebrado. Era el deseo de que
él tuviera la preeminencia. Y es interesante que en Mateo
20, 20 al 28, nos encontramos en algún momento de la vida de
Juan no con una enfermedad sino con el pecado que es propio de
cada persona y que solamente el Señor Jesucristo puede transformar
que solamente el Señor Jesucristo la escritura dice de modo que
si alguno está en Cristo nueva criatura es las cosas viejas
pasaron y aquí todas son hechas nuevas dice la escritura entonces
se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo quienes eran
los hijos de Zebedeo uno de ellos era el apóstol Juan Dice, con
sus hijos postrándose ante él y pidiéndole algo, él le dijo,
¿qué quieres? Ella le dijo, ordena que en tu
reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha y el
otro a tu izquierda. Entonces Jesús respondiendo dijo,
no sabéis lo que pedís. Hermanos, es interesante que
Juan y su hermano No es que fue algo que se le ocurrió a la mamá.
Es algo que compartían la mamá y sus dos hijitos. Y resulta
que viene la mamá a pedir y dice, no sabéis lo que pedís. ¿Podéis
beber del vaso que yo he de beber y ser bautizados con el bautismo
con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron, podemos.
Él les dijo, a la verdad de mi vaso beberéis, y con el bautismo
con que yo soy bautizado, seréis bautizados. Pero el sentaros
a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino aquellos
para quienes está preparado por mi Padre. Cuando los diez oyeron
esto, no era enfermedad, los otros diez querían lo mismo.
De lo contrario, no se hubieran enojado. O sea, es algo con lo
cual nacemos. ¿Y quién transformó a estos otros
diez? Bueno, hubo uno que nunca se
transformó porque no era. No era una oveja, él era de por
sí un cabrito. Ahora los otros nueve fueron
transformados. Y dice, cuando lo oyeron los
otros diez se enojaron contra los dos hermanos. Entonces Jesús
llamándolos dijo, sabéis que los gobernantes de las naciones
se enseñorean de ellas. Y los que son grandes ejercen
sobre ellos potestad. Mas entre vosotros no será así,
sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro
servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será
vuestro siervo. Como el hijo del hombre no vino
para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate
por muchos. Hermanos, vivir, nacemos con
eso, pero venimos al Señor Jesucristo y Él nos transforma, y nos damos
cuenta que buscar la propia gloria no es gloria, nos damos cuenta
de que fuimos hechos para su gloria, y el Señor nos vuelve
otra vez por el Espíritu Santo la capacidad de vivir para su
gloria, para su fama, para su honor, para que el mundo vea
que Él es digno de admiración, para que el mundo pueda compartir
nuestra esperanza, para que el mundo pueda compartir nuestro
gozo, Y estamos con el deseo, como en la mañana, de proclamar
al Señor Jesucristo. Lo más importante no es el lugar
que yo ocupo, no se trata de mí, se trata de Dios y de su
gloria. Se trata del Señor Jesucristo. No importa si a mí nadie me conoce,
eso no es importante. Eso es totalmente irrelevante.
Lo importante es conocer aquel que es digno conocer, admirar
aquel que es digno admirar, conocer y admirar aquel que puede darte
perdón de tus pecados, aquel que puede transformar tu vida
y llenarte de esperanza, aquel que puede quitar todos tus temores.
Eso es lo verdaderamente importante. Hermanos, no es una enfermedad
que una que otra gente trae. Hemos de ser compasivos con gente
que ha sufrido, con gente que ha tenido rechazo. Por supuesto
que tenemos que ser compasivos, pero no les ayudamos en nada
haciéndoles pensar que son unas pobres víctimas y que tienen
un síntoma de una enfermedad. lo que tienen es pecado en su
corazón, rebelión en su corazón, ladrones de gloria que quieren
el primer lugar cuando el primer lugar es para el Señor Jesucristo.
Hermanos, los 10 discípulos eran así, los 10. ¿Y quién los transformó? No una terapia psicológica. Fueron transformados por el Evangelio
porque es poder de Dios para salvación que los salvó de sí
mismos. Estaban demasiado ensimismados y llenos de sí mismos. Y eso
es lo que rige en el mundo. La mayoría de la gente dice que
es para servir al pueblo. La verdad es que la mayoría de
la gente que aspira a posiciones políticas lo hace para servirse
del pueblo. Pero entre vosotros no será así. Porque si es así, eso es una
negación del Evangelio. Porque somos llamados a ser como
el Señor Jesucristo, que no vino para ser servido, sino para servir
y dar su vida en rescate por muchos. Hermanos, es la misma
mentira que está allá afuera, que se le dijo a Eva y que sigue
sonando hoy día. vas a ser como Dios. No le suena
a una palabra que hoy día la gente dice, vamos a empoderar,
te vamos a empoderar, vamos a empoderar a la mujer, vamos a empoderate. Hermanos, es la misma mentira
de siempre. que el Señor nos guarde. No es
una enfermedad. No es por causa de los rechazos
que has tenido. Y el primer lugar es para el
Señor Jesucristo. Es por causa de que no has visto
al que es digno. Si tú ves al que es digno, vas
a dejar de sentirte digno. Si tú ves a aquel que es digno,
vas a ver tu miseria y vas a venir llorando al Señor Jesucristo,
clamando por su perdón. el Señor Jesucristo es el Señor
de la iglesia, si bien él pone líderes en la iglesia, no se
sabe exactamente, definitivamente era un hermano con cierta preminencia
en la iglesia. No se sabe exactamente, es posible
que fuera un anciano o quizá un pastor, o que quizá en algunas
de esas iglesias que eran grandes había más de un pastor. Sin embargo,
es evidente que él no había aprendido del Señor Jesucristo, porque
el Señor Jesucristo no vino para ser servido, sino para servir
y para dar su vida en rescate por muchos. Hermanos, el apóstol
Juan, cuando habla de Demetrio, dice que la misma palabra, y
se lo dice también a Gallo, daba testimonio de su vida. Pero la
diferencia de otro Efecés es que él regulaba todo por sus
caprichos. Él se imponía por lo que él pensaba.
A él no le gustaba el apóstol Juan. Él no quería ser un hombre
bajo la autoridad del apóstol Juan. Él rechazaba la autoridad
apostólica por querer tener el primer lugar, por querer controlarlo
todo en la iglesia. Y hermanos, que Dios nos guarde. Quiero hacer un comentario y
no lo quiero hacer con sarcasmo ni con menosprecio, pero doy
gracias a Dios que nos ha librado de algunas cosas y una de ellas
es, hermanos, no estamos detrás de saber, por ejemplo, hay gente
que se preocupa por tener una lista y se pasa una lista en
la iglesia y le preguntan cuántos capítulos y la gente va diciendo
y se va apuntando. ¿Sabe? Eso habla de control,
de querer controlar la vida de la gente. algunos lo hacen de
esa manera, otros lo hacen dando premios, o sea, si tú lees muchos
versículos, si tú predicas el evangelio, si tú traes invitados,
si tú memorizas, si tú haces tu devocional toda la semana,
entonces te vamos a llevar todo pagado a un campamento con espectacular
y tú no te vas a preocupar más que por disfrutar. Y hermanos,
que Dios nos guarde de esas cosas. Uno, porque entra la tentación
de querer controlar a la gente. Hermanos, no estamos para educar
el comportamiento de la gente manipulando a la gente podemos
lograr lo que queremos que la gente haga pues quien no quiere
un viaje todo pagado de 10 días en un hotel cinco estrellas con
piscina y juegos y todo divertido toda la semana pues me memorizo
los versículos que haya que memorizar pero no estamos educando el corazón
a tener un comportamiento sin un cambio interior y el señor
aborrece eso, eso es hacer hipocresía hermanos, doy gracias a Dios
porque Dios pone en nuestro corazón ofrendar y al que Dios se lo
pone ofrenda y nosotros no sabemos quién ofrenda y gracias a Dios
no tenemos que saber quién ofrenda, ese no es asunto nuestro y eso
nos guarda también de tener malas intenciones cuando ofrendamos
porque el corazón del hombre es engañoso y perverso tenemos
aún el remanente de la maldad y sabe que Dios nos guarde de
intentar tener control de las personas de intentar controlar
lo que hacen, cómo visten, cuánto comen. Hermanos, nada externo
puede controlar un corazón descontrolado. ¡Qué bendición que la gente venga
y escuche el evangelio! Porque sólo el evangelio es el
evangelio que transformó a Juan. El Señor Jesús no empezó a intentar
controlarlo. Bueno, y si el Señor Jesús lo
hacía, Él es Dios. Pero a nadie, nadie más puede
hacer lo que Jesús hacía. ¿Y sabe qué? vemos a una persona
el apóstol Juan no controlado sino alguien respondiendo en
amor ferviente porque él dice yo le amo a él porque él me amó
primero, él me amó primero, vi su gloria, vi quién era yo, he
visto y al apóstol Juan el señor quiso mostrarle el trono y al
que está sentado en el trono y al cordero y la adoración celestial
al que es digno de recibir la gloria y él estaba feliz ya no
no era preocupación el tener el control él estaba haciendo
su trabajo pastoral y si bien él iba a confrontar esta situación
él descansaba en que es el señor el que obra en los corazones
de las personas hermanos qué importante es tener confianza
en el poder del evangelio es el poder del evangelio que transforma
de nada sirve que por ejemplo logremos que nuestros hijos se
comporten como queremos cuando ellos dependen de nosotros pues
podemos lograr ciertos comportamientos si no está basado solamente porque
eso garantiza su semana de nada sirve hermanos, lo que se requiere
es que Dios les alumbre, que Cristo se muestre a ellos, que
ellos puedan tener una comprensión del amor de Dios que es en Cristo
Jesús, y ellos serán transformados, y no tenemos que tener preocupaciones
de saber qué están haciendo las veinticuatro horas del día. No
podemos gobernar la vida de la gente. Necesitamos predicar el
evangelio y confiar en lo que el Señor puede hacer por su Espíritu
Santo en la vida de aquellos que él salva. así como transformó
a ese hombre que pedía fuego del cielo, a ese hombre que quería
un lugar a la izquierda porque quería el primer lugar, a esos
otros nueve que se enojaron porque resulta que también querían lo
mismo. La última cosa que nos muestra
el pasaje es el rechazo de la autoridad apostólica. Dice la
Biblia cuando empieza el versículo 10
dice yo he escrito a la iglesia pero diótrefes al cual le gusta
tener el primer lugar entre ellos no nos recibe es probable que
el apóstol Juan haya escrito otra carta a la iglesia y esa
carta no llegara porque diótrefes se encargó incluso probablemente
que la haya destruido porque él no aceptaba la autoridad apostólica
Irmanos, nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto,
el cual es Jesucristo. Y eso es lo que nos enseñaron
los apóstoles. Irmanos, haremos bien en someternos
a la autoridad apostólica y en nunca intentar tener algún versículo
que acomodamos a nuestro antojo con tal de intentar manipular
a las personas. Que Dios nos guarde de eso. Porque muchas de estas personas
tienen sus versículos y alegan y tratan de justificar las cosas
que hacen con algún versículo fuera de contexto. Gente que
manipula masas de personas. Damos gracias a Dios porque las
ovejas de Cristo siempre el Señor las guarda. un pastor dice que
un día recibió una carta y la carta era de una mujer que le
dijo, este pastor nosotros estábamos en una mega iglesia y Dios puso en mi corazón, dice,
empezar a apuntar todos los versículos y las cosas que el pastor decía
desde el púlpito y cuando yo iba a casa empezaba a leer y
yo me daba cuenta que en el contexto de todo el capítulo pues ese
versículo no significaba lo que este señor quería decirnos que
la biblia decía Y este hombre manipulaba a las personas, sacando
la escritura de su contexto. Y son personas que pueden manejar
la escritura, pero no se somete a la autoridad apostólica. Estaba
intentando poner otro fundamento que el que está puesto, pero
el Señor guarda sus ovejas. Y esa hermana le escribió al
pastor diciéndoles si no tenían un pastor para enviarles, porque
ellos habían salido de ese lugar, porque el pastor estaba torciendo
la escritura para su propia perdición. Algo que es evidente en el rechazo
de la autoridad apostólica es una falta total de amor a Cristo.
En verdad, Diótrefes no amaba a Cristo. Él se amaba a sí mismo. Él no tenía amor por el Señor
Jesucristo. Hermanos, hoy día, Hay gente
ahí incitándonos, y algunos lo disfrazan de algunos versículos
bíblicos, incitándonos al amor a nosotros mismos. De pronto
uno escucha gente que dice estar en la fe diciendo me lo regalé
a mí mismo. Como si el amor a uno mismo fuera
una virtud, cuando la Biblia dice que va a ser una característica
de los hombres de los posteriores tiempos. No necesitas aprender
a amarte a ti mismo, es algo que hacemos demasiado bien. Por
eso es que queremos el primer lugar. Pero algo importante es
amar al Señor con toda nuestra alma, con toda nuestra mente,
con toda nuestra fuerza, y eso es posible por la obra de Cristo
en la cruz. Sin la obra de Cristo en la cruz
nos engañamos. Amamos a un Dios de nuestra imaginación
o pretendemos amar a Dios, pero, ¿sabe?, solo por la obra del
Señor Jesucristo es posible que amemos. al Señor con toda nuestra
alma, nuestra mente y nuestras fuerzas y amar a nuestro prójimo
como Él nos ha amado. Una de las cosas que él hacía
dentro de ese rechazo a la autoridad apostólica es que mentía sobre
los verdaderos siervos de Cristo. El apóstol Juan es un verdadero
siervo de Cristo. Él dijo que su testimonio es
verdadero. Y el Señor, al revelarle el apocalipsis,
estaba confirmando que Juan era un verdadero apóstol del Señor
Jesucristo. Y hermanos, este hombre no tenía
temor de mentir, de hablar mal del apóstol Juan. Y no es extraño,
no sólo de Juan se habló mal, a lo largo de la historia se
ha hablado mal de verdaderos siervos de Dios. Hubo gente que
calumniaba y hablaba mal del apóstol Pablo. Cuando pensamos
en la vida de Spurgeon, hubo gente que lo calumnió, lo atacaba
la prensa, había gente dentro de la misma iglesia que de pronto
lo juzgaba y hablaba mal de él. Hermanos, siempre será así. Siempre
será así, pero que Dios nos guarde de que no seamos motivados, sino
solamente por el amor al Señor Jesucristo. Si no hay amor al
Señor Jesucristo, estamos en una tragedia y no nos extrañemos
de que de pronto pues se haga evidente dice dentro de sus mentiras
también mentía sobre sus verdaderas intenciones él se mostraba a
sí mismo como un líder de la iglesia pero él su verdadera
intención era querer construir su propio reino Mientras hermanos
estaban apoyando la verdad, hospedando a los hermanos, él prohibiendo
que los hospede. ¿Por qué? Porque sencillamente
a él no le gustan esos hermanos. Y entonces, como a él no le gusta,
a nadie le tiene que gustar, y entonces no hay que recibirlos.
Y si los recibes, pues fuera de la iglesia. olvidándose de
que a los pastores se les llama a no enseñorearse de la grey
de dios cuidando de la iglesia no por fuerza sino con ánimo
pronto Recordando que las ovejas no son propiedad de los pastores
ni de ningún líder en la iglesia. Las ovejas deben ser tratadas
con mucha delicadeza, con mucho cariño y mucho amor, porque no
son propiedad de los pastores. Son propiedad del buen pastor,
aquel que dijo, yo soy el buen pastor. El buen pastor su vida
da por las ovejas. La escritura recuerda constantemente
que son la iglesia que el Señor compró con su propia sangre.
Hermanos, el Señor se toma muy en serio y que Dios nos guarde
de que estemos siendo instrumentos del mal para causar división
en la iglesia. Que el Señor nos guarde de querer
buscar la propia gloria porque el Señor se lo toma en serio.
Recuerde cuando el Señor se le apareció al apóstol Pablo. ahí
en camino a Damasco y el señor le dijo cuando él preguntó ¿Quién
eres? Y él le dijo, soy yo Jesús a quien tú persigues. El señor
no le dijo, yo soy Jesús y tú eres el que persigues a mi iglesia.
El señor le dijo, soy yo Jesús a quien tú persigues, dura cosa,
te es dar coces contra el aguijón. Y hermanos, una afrenta contra
la iglesia es una afrenta contra el mismo señor Jesucristo y el
señor lo toma personal. Que Dios nos guarde Y que lo
que se haga evidente es amor por el Señor. Amor por la preeminencia
del Señor Jesucristo. Que Él, reconozcamos que Él es
digno. Que Él se merece toda la gloria.
Que Él es el que debe dirigir y guiar la iglesia por su palabra.
Y que Dios nos guarde de buscar versículos para respaldar nuestros
caprichos como si fueran bíblicos para intentar imponérselos a
la congregación. La otra cosa que él hacía era
abusar de su posición de liderazgo, porque él expulsaba a los hermanos. El pasaje nos muestra que sí
hay un lugar, hay un lugar para la disciplina eclesiástica, y
es lo que Juan iba a hacer, pero mucho de lo que muchas veces
se practica como disciplina eclesiástica, hermanos, que Dios nos haga sabios
y muy cuidadosos y temerosos porque muchas veces lleva una
confusión total. A veces no entendemos la diferencia
entre disciplina y castigo y a veces muchos grupos lo que hacen es
como un castigo a las personas por causa de lo que han hecho.
Hermano, la disciplina no es para botarlo en el rincón a que
llore. El Señor disciplina a sus hijos para acercarlos a su corazón.
Y la iglesia del Señor, si tiene que ejercer una disciplina eclesiástica,
lo va a hacer en el sentido bíblico correcto. Y el sentido bíblico
correcto es que no tiene nada que ver con castigo, porque los
pecados de los creyentes han sido castigados. Cristo sufrió
nuestro castigo. Y lo que hacemos es llamar al
hermano para restaurarle, mostrarle amor, corregirle, considerándome
a mí mismo, no sea que también sea tentado. Y con amor volverlo
a la comunión, orar para que Dios fortalezca su fe, para que
Dios anime su corazón, para que él pueda volver a mirar al Señor
Jesucristo y hallar emoción en el Evangelio. Hermanos, no tenemos
que inventar cosas para emocionar a los hermanos y animarlos. Cristo
es suficiente. Si Cristo se te ha revelado,
con eso tenemos para que nuestro corazón pueda arder por toda
la vida. Compasión por el Señor Jesucristo.
Hermanos, que Dios nos guarde de abusar de posiciones de autoridad
si bien Dios da autoridad en la iglesia que Dios nos guarde
una de las cosas que las personas que escribían ese artículo dice
que las personas según con esta con esta padecimiento son personas
que no suelen pedir disculpas Y aquí quiero hacer una aclaración.
Hermanos, uno se disculpa cuando comete algo accidental. O sea,
si yo paso y te golpeo sin querer, yo te ofrezco una disculpa. Pero
cuando hay pecado, no se ofrecen disculpas. Se pide perdón. Se
pide perdón a Dios reconociendo que he pecado. Pero no solo es
perdón a Dios, sino ir y pedir perdón. El que conoce a Cristo
no tiene miedo de pedir perdón a su hermano. El que conoce a
Cristo reconoce que ha pecado. No tiene necesidad de ponerse
hojas de higuera y tratar de taparse. La justicia de Cristo
es mi justicia. Y yo soy el primer pecador como
el apóstol Pablo. Y puesto que soy pecador, no
hay ningún problema de ir a mi hijo y decirle, hijo, he pecado
contra ti, o hermano, o esposa, he pecado contra ti. No he amado
a Dios como es debido y he fracasado en amarte por causa de no amar
a Dios, por causa de querer usurpar el lugar de Dios o postrarme
en adoración ante lo que no es Dios, o por estar buscando el
gozo y no en Cristo, he pecado contra ti, y requiero que me
perdones. Es muy diferente a disculpas.
Hermanos, este mundo confunde todo en el lenguaje. No caigamos
y no participemos de esas cosas. Si usted hace algo que es no
intencional, ofrezca una disculpa. Pero si usted peca contra alguien,
vaya y pida perdón a Dios y después vaya y reconcílese con su hermano
pidiendo perdón, no disculpas. Cuando yo peco contra alguien,
no es que no me di cuenta. Y cuando pida perdón, no vaya
y diga, si es que te he ofendido. Eso no es una correcta... Eso
es como, si es que tú crees que... Eso no es pedir perdón. Es tener
la claridad de que Dios ha mostrado tu pecado y decir, ¿sabes qué?
He pecado contra ti. He pecado. He hecho tal, tal
y tal y he pecado. Ser específico en reconocer cómo
Dios me muestra el pecado. Y lo podemos hacer porque confiamos
que la sangre de Jesucristo Su Hijo nos limpia de todo pecado.
Lo podemos hacer porque sabemos que nosotros no somos dignos
del primer lugar. La primacía es del Señor Jesucristo. Él es el único sin pecado. Yo soy pecador, pero yo confío
en su gracia y en su misericordia. Hermanos, que clamemos al Señor,
que nos haga seguir viendo constantemente al Señor Jesucristo, que Dios,
en su amor y su misericordia, nos guarde de ser un Judas, o
de ser un diótrefe, o de ser un anticristo, de los que ha
mencionado en las otras cartas el apóstol Juan. Y eso, hermanos,
es no estemos contentos con simplemente escuchar un hombre. No estemos
contentos con simplemente saber de la Biblia. No estemos contentos
simplemente con recitar cosas correctas. Clamemos al Señor
que nos dé arrepentimiento para vida. Clamemos al Señor que nos
muestre al Señor Jesucristo. Clamemos al Señor que nos dé
toda la confianza en Él que es digno de confiar y confiemos
únicamente en su obra, en lo que Cristo ha hecho en la cruz
por su pueblo. Si no estamos seguros de eso
y nos contentamos con cualquier otra cosa, corremos el peligro
de terminar un diótrefes o un Judas. Vamos a orar, hermanos.

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Joshua

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