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Walter Groover

Como puede Dios ser justo y justificar pecadores

John 8:1-11; Proverbs 17:15
Walter Groover June, 4 2017 Video & Audio
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Yo tengo un mensaje. Tengo un mensaje que he enseñado
en la clase de los pastores. Hace tres años lo enseñé allá
y voy a predicarlo en esta noche,
si Dios permite. ¿Cómo puede Dios ser justo y
justificar pecadores? cómo puede Dios Santo ser justo y justificar a pecadores
como nosotros. En Proverbios 17 nos dice, el
que justifica el alempío y el que condena al justo, ambos son
igualmente abominación a Jehová. En el libro de Juan voy a leer
unos textos. Juan capítulo ocho. Jesús se
fue al monte de los olivos y por la mañana volvió al templo y
todo el pueblo vino a él y sentado él les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos
le trajeron una mujer sorprendida en adulterio. y poniéndola en
medio, le dijeron a Cristo, le dijeron, maestro, hipócritas,
verdad, maestro. Esta mujer ha sido sorprendida
en el acto mismo de adulterio. En la ley nos mandó Moisés a
pedrear a tales mujeres. La ley mandaba la muerte por
este pecado. ¿Tú pues qué dices? Mas estos decían tentándole,
imagínate hombres tentando a Dios, tentando a Dios, hombre de Jesucristo. Mas estos decían tentándole para
acusarle, Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribió en tierra
con el dedo, el mismo dedo que escribió la ley en los 10 mandamientos. Es lo que confiaba en la ley. Los religiosos que confiaban
en la ley estaban violando la ley todo el tiempo. Pero esa era su confianza. No
hay salvación en confiar en la ley, richos y ceremonias. Solamente en Cristo, solamente
en Cristo. Es mi mensaje, el mensaje del
Evangelio. En Juan capítulo 8, otra vez,
y como insistieron en preguntarle los fariseos, los muy religiosos
fariseos, muy religiosos, Sí. Y como insistieron en preguntarle,
se enderezó Cristo, se enderezó y les dijo, él estaba inclinado. Enderezó, estaba sentado, ¿verdad? Y él, el que de vosotros esté
sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella. Eso era la sentencia por el pecado
de adolterio, o sea, matar a pedreada. Y ahí cada uno había buscado
una piedra especial para esto. Estaban tal vez escondidos aquí
debajo de sus manteles religiosos. ¿Qué hizo Cristo? Versículo 8. e inclinándose de nuevo, paró para hablar con ellos, ¿verdad?
Enderezándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo
en tierra el mismo dedo que escribió la ley en el monte Sinaí. los
desmanamientos en que lo que estaban jactando esos religiosos
que habían cumplido la ley de Dios. Pero ellos al oír esto, inclinándose de nuevo hacia el
suelo y siguió escribiendo en tierra, Pero ellos al oír esto,
acusados por su conciencia, ¿cómo es posible solo escribiendo sobre
la tierra? Salían uno por uno, comenzando
desde los más viejos hasta los postreros, y quedó solo la mujer. Tal vez él estaba escribiendo
algunos nombres, algo, no, quién sabe, pero ellos se entierran.
convicciones ayer. Y dice que. Y quedó solo Jesús
y la mujer que estaba en medio. La mujer que fue agarrado en
el acto mismo adulterio. Y la ley mandó que sea apedreada. Enderezándose Jesús y no viendo
a nadie. sino a la mujer le dijo mujer
donde están los que acusaban te acusaban ninguno te condenó
ninguno te con todos los religiosos ya. Ella dijo ninguno señor entonces
Jesús le dijo ni yo te condeno ni ni yo te condeno, vete y no
peques más". No está diciendo que no era pecado, era un juicio de los fariseos
que era falso y Cristo rompió su engaño y ellos tuvieron sus
piedras listas para apedrear a la mujer y Cristo Dijo. Ni yo. Ninguno te condenó. Ella dijo
ninguno, señor. Entonces Jesús le dijo ni yo
te condeno. No, ni yo te condeno. Era un juicio fallado, un juicio
falso. No es que Cristo está aprobando
al adulterio. Pero ni yo te condeno. Vete y no peques más. Él está
reconociendo su pecado, pero no peques más. ¿Cree que la mujer
quería salir en la misma vida? Esos religiosos no trajeron al
hombre. Eran falsos, era una trampa. Imagínense, hombres religiosos
tratando de condenar el eterno verbo que fue hecho carne allá
en la presencia de ellos. Otra vez Jesús les habló diciendo,
yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida. Ahora, ese es el asunto, el texto
del Nuevo Testamento, pero en el Antiguo Testamento, de autonomía,
la ley de Dios demandaba la muerte de los adultos. Eso era la ley. Pero eso es vicio que ella se
trataba de cumplir, era un engaño falso. ¿Cómo puede Dios justificar
pecadores y ser justo en hacerlo? Ella fue culpable. pero ese era un juicio falso. Él no está, no está aprobando
el doctrino. ¿Cómo es posible que Jesús, Jesucristo,
pueda decir, ni yo te condeno, ni yo te condeno? El día no anda
y no peques más. Según la ley de Dios y la ley
del Señor Jesucristo, el adulterio era pecado grande. Pero en este juicio falso, Cristo
rompió el engaño de esos falsos y venció a ellos y se fueron. La palabra de Dios dice en Proverbios,
el que justifica al impío Y el que condena al justo, ambos
son igualmente abominación a Jehová. Él no está, Jesús no está justificando
el pecado de ella. Él dijo, ande y no peques más,
y yo te condeno. Bajo este juicio falso, no te
condeno. Pero lo que hizo es mal, es pecado. Ella vio lo que Cristo había
hecho por ese lugar. Ella estaba pensando que en cualquier
momento iban a tirar las piedras sobre ella y matarla. El justo, el que justifica el
impío y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación
ajedrez. ¿Cómo es posible que Dios puede
Decí, ni yo te condeno. Bueno, él fue a la cruz, ¿verdad? Y cargó en él mismo sobre la
cruz los pecados de todo su pueblo, incluyendo a esa mujer. ¿Cómo puede el Señor declarar,
ni yo te condeno, no, y ser justo en hacerlo? Este gran misterio está revelado
en el Evangelio de Jesucristo. ¿Cómo Dios puede ser justo y
justificar a un pecador como yo? Algunos no predican sobre este
texto porque creen que la gente sería animada a pecar. La gracia de Dios no produce
pecado, y no anima al pecador a pecar. Yo creo que después
de esa experiencia, la mujer salió otra vez con la misma idea. Yo soy pecador todavía, pero
yo no quiero pecar en contra del Señor. Perdóname, Señor,
pero nosotros en Cristo somos justificados mediante Él. Cristo defendió a esa mujer. La gracia de Dios produce gratitud
en el creyente, ¿verdad? ¿Cree usted que ella, después
de experimentar esto, quería entrar otra vez en la misma vida? Cristo dijo, vete y no peques
más. Tenemos en este texto un ejemplo
del Evangelio claro y sencillo. Vemos como los pecadores tienen
que ser traídos a Cristo. Tienen que ser traídos. La ley
fue dada para traerlos a Cristo. La ley está condenando a cada
uno de nosotros. Por cuanto todos pecaron, están
destruidos de la gloria de Dios. El alma que pecare, morirá. Somos bajo, por naturaleza somos
bajo la condenación de la muerte, en el infierno para siempre.
Vemos como se identificó Cristo con los pecadores traídos a él. Él identificó con ese, mejor,
el que escribió la ley inclinó allá La Tierra escribió con su
dedo, el mismo dedo que escribió la ley. Vemos cómo Cristo justifica
a pecadores que son traídos a Él. Vemos cómo Cristo manda a los
pecadores justificados por Él a andar en el camino de piedad. Anda y no peques más. Si eres
creyente verdadero, no quieres pecar, ¿verdad? No quieres. Pero tienes que confesar, ¡ay
de mí! ¡Ay de mí! Es lo que dijo el
apóstol Pablo, imagínate. Pablo dijo, ¡ay de mí! ¿Quién
me librará de este cuerpo de muerte y de pecado? Gracias doy
a Dios en Cristo Jesús. Es mi esperanza. Es la esperanza
del Evangelio. Solamente en Cristo, solamente
en Él la salvación se encuentra. Vemos cómo los religiosos tienen
conflicto con el Evangelio de la gracia soberana de Dios en
este tiempo en que vivimos. La convicción de la ley es lo
que trae pecadores a Cristo. En Juan 6, ninguno puede venir
a mí Si el Padre, dijo Cristo, si el Padre no, si el Padre que
me envió no le trajera, traídos, traídos por el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo está trayendo los escogidos a Dios, a Cristo
Jesús. Yo le resucitaré en el día posterior,
dice Cristo. También tengo otras ovejas, dijo
Cristo en Juan 10, También tengo otras ovejas que no son de este
redil, hablando de los judíos, el redil de los judíos. Estaban confinados bajo el redil
de la ley en el Antiguo Testamento. La ley de los 10 banamientos
son buenas. Pero ellos fueron confinados
bajo esa ley. Pero la ley no les salvó. no
les salvó. Las leyes no son malas. El mal
está en nosotros. Gracias a Dios por las leyes
de Mérida. Imagínate vivir en México o en
los Estados Unidos, cualquier lugar donde no hay leyes, no
hay policía, no hay control. La ley es buena. La ley de los
10 mandamientos son buenas leyes. Pero no podemos confiar en nuestra
obediencia a la ley para ganar la salvación porque Cristo vino
para cumplir toda justicia. Toda justicia. En pensamiento,
en hecho, en todo. Hasta la muerte y lo cumplió
porque él fue hecho pecado y fue cumplido el castigo de los pecados
de su pueblo en sí mismo. Por esa razón él fue hecho hombre.
Dios fue hecho hombre. hombre verdadero le doliaba igual
como duele a nosotros cuando majamos un dedo o algo así. Él
sufrió todo lo que no podemos imaginar, el sufrimiento en el
físico, pero siendo Dios con la capacidad y ser hecho pecado,
no puedo entrar en esto. También tengo otras ovejas que
no son este, son nosotros gentiles. Aquellos también debo traer,
dijo Cristo, y oirán mi voz y habrá un rebaño y un pastor. Un rebaño. Es la Iglesia de Cristo. Un rebaño
y un pastor. es el Señor Jesucristo. Bienaventurado
es el que tú escogieres y traeres a ti dos y diecinueve salmos
para que habite en tus atrios y seremos saciados del bien de
su casa, de su santo templo. Estoy leyendo varios textos sobre
cada punto. Ahora vemos el ejemplo de la
mujer adulta que fue traída a Cristo. Entonces, los escribas y los
fariseos le trajeron a una mujer sorprendida, le dijeron, maestro, esta mujer
ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y la ley
nos mandó Moisés a pelear a las mujeres. Tú, pues, qué dices?
Los hombres que trajeron la mujer a Cristo no trajeron el hombre,
no trajeron el hombre. El hombre. Era que hay culpable
como ella, pero era una trampa, verdad? La ley del Antiguo Testamento
condenó los dos. Galatias 3, 23 dice, pero antes
que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados
para aquella fe que iba a ser revelada. Está hablando de la
fe que tiene ahora mismo si crees en el Señor Jesucristo. Él es
Señor nuestro. Señor nuestro. De manera que
la ley ha sido nuestro hallo para llevarnos a Cristo, a fin
de que fuésemos justificados por la fe. ¿Por la fe de quién? De Cristo, correctamente. Estoy clavando este clavo cada
vez, ¿verdad? La fe de Cristo. Es por la fe
de Cristo que hemos creído, por la gracia de Dios. Eso no quiere
decir que nuestra fe no es importante. Agrada a Dios, es precioso, es
don de Dios. Pero la fe que nos justifica
es la fe y obra de Cristo Jesús. La mujer pecadora que fue traída
y condenada por la ley, ella fue condenada y había testigos
según la ley. Pero ¿dónde estaba el hombre?
Era una trampa falsa. Ella no abrió su boca. La ley
fue dada para que toda boca se cierre. Ella no pudo. Cuando la ley ha hecho su trabajo. Su boca está cerrada. Culpable. No puede decir nada delante de
Dios. Ella no pudo decir nada. Pero
sabemos que sabemos que todo lo que la ley dice lo dice a
los que están bajo la ley. ¿Quién está bajo la ley? Todos
están bajo la ley. Gracias a Dios por las leyes.
Estamos bajo la ley. Pero la salvación no está en
la ley de los 10 mandamientos, aunque no hay nada malo con los
10 mandamientos. El mal está con nosotros. Está
con nosotros. Sabemos que todo lo que la ley
lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se
cierre, El juicio de todo el mundo queda bajo el juicio de
Dios. Ay, mi. ¿Cuántas leyes ha roto
manejando y llegando aquí? Llegó la noche. ¿Ah? ¿Eres culpable? Ayúdenos, Señor. porque la paga
del pecado, como dice Romano 6, porque la paga del pecado
es muerte, más la edad del Dios es vida eterna en Cristo Jesús
Señor nuestro. ¿Puede usted identificarse con
este pecador condenado? La mujer con, yo sé. Los que son salvos pueden identificarse
con la mujer condenada. es lo que merezco yo, ser hecho
en el infierno. La obra de la gracia en el pecador
comienza con la convicción de sus pecados en contra de Dios. Yo pequé contra mi esposa, contra
Dios. Yo pequé contra mi vecino, es
contra Dios. Todo pecado está en contra de
Dios. El alma que pecare morirá. Es
digno, merece la muerte, la separación de Dios. Vemos el testimonio
de David en el Antiguo Testamento, en Salmos 51, él nos dice, porque
yo reconozco mis rebeliones y mi pecado está siempre delante
de mí. en Salmos versículo capítulo
uno, contra ti, dice David, salmista, contra ti, contra ti solo es
pecado y echa los manos delante de tus ojos para que seas reconocido
justo en tu palabra y tenido por puro en tu justicia. Él está
justificando a Dios. su propia condenación. La fe
del creyente verdadero justifica a Dios en la condenación de sí
mismo. Yo merezco el infierno. Tú también. Yo merezco ser separado
de Dios para siempre. Pero en ningún otro hay salvación,
como dice Jesús 4. En ningún otro hay salvación
porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres y
que podamos ser salvos. ¿María? No. María dijo, mi alma se regocija
en Dios mi Salvador. Yo tengo la fe de María, la misma
fe que María tenía en la fe del Señor Jesucristo. Sólo el sacrificio
de Jesucristo, sólo en el sacrificio de Cristo hay justicia y misericordia
por los pecadores. Pues la ley por medio de Moisés
fue dada por la gracia. Esto viene del libro de Juan.
La gracia. Pero la gracia y la verdad vinieron
por medio de Jesucristo, pero ahora parte de la ley. se ha
manifestado la justicia de Dios. Aparte, no hay salvación bajo
el Antiguo Testamento, bajo la ley. Por esa razón hicieron sacrificios
que eran cosas rudimentales, que no tuvieron por qué quitar
el pecado, pero sacrificios de huellas, de animales, corrió
ríos de sangre de animales sacrificados, pero no quitaron ningún pecado
de ellos. Pero con la mirada de la promesa
de la venida del Cordero de Dios y su sangre derramada en la cruz
es lo que quita el pecado de su pueblo, de los del Antiguo
Testamento y de los que es hoy día. Pues la ley por medio de
Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio
de Jesucristo. Pero ahora parte de la ley se
ha manifestado la justicia de Dios. parte de la ley. No hay salvación por guardar
la ley de Moisés, aunque es bueno como creyentes guardar la ley,
no para ser, porque somos creyentes, somos salvos por la gracia de
Dios. Es bueno obedecer las leyes de Yucatán también, ¿verdad?
No para ser salvos, pero vamos a pagara la multa, testificara. Pero ahora parte
de la ley se ha manifestado la justicia de Dios testificada
por la ley y por los profetas. La justicia de Dios por medio
de la fe en Jesucristo. La justicia de Dios por medio
de la fe en Jesucristo. No somos salvos sin fe, pero
no solamente nuestra fe, es don de Dios y nuestra fe está en
la fe de Cristo Jesús que Él cumplió. No debe ponerlo al revés
para no fallar. Si está confiando en su fe para
salvarle, olvídalo. Todos los religiosos tienen una
clase de fe, fe en varias cosas. Pero yo tengo fe Solamente en
la fe y la obra de Jesucristo hay salvación en esto, en la
fe de él. Hay de mí, soy de poca fe. Cristo dio a nosotros de poca
fe. La justicia de Dios por medio
de la fe en Jesucristo para todos los que creen en él, porque no
hay diferencia por cuántos todos pecaron y están destituidos de
la gloria de Dios. Entonces, es lo que somos por
naturaleza. Vemos lo que Cristo hizo con
la mira de manifestar la justicia de Dios, el justo y el que justifica a los pecadores. En Juan capítulo ocho, le dijeron,
maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo adulterio. El Señor Jesús se identificó
con la mujer condenada para salvarla. Esto es típico de lo que Cristo
hizo por su iglesia y su encarnación en su muerte y en su resurrección. Identificó, cargando, cumpliendo sobre la cruz mi alma. Él fue condenado, condenado como
el culpable. Era el más grande pecador del
Universo cuando él fue hecho pecado por todos los pecados
de nosotros, todo su pueblo. No había pecador en todo el Universo
más grande que el pecador que estaba colgado sobre la cruz
y fue hecho pecado. Pero él cumplió la justicia divina. al
favor de su pueblo. Pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su hijo, Gálatas 4, nacido de mujer, nacido
bajo la ley, para que redimieses a los que estaban bajo la ley
a fin de que recibieses la adopción de hijos. Voy a dar otra vez
el mismo ejemplo. Un niño adoptado en los Estados
Unidos no puede ser quitado de la herencia. No sé si es lo mismo
aquí en México, pero... Varias niñas. Pero si tiene uno
adoptado legalmente, puede quitar la herencia de todos los demás
que son sus hijos naturales. Pero no se puede quitar la herencia
de ese hijo o hija adoptada según la ley de los Estados Unidos
y tal vez aquí en México también. Pero en Cristo Jesús somos hechos. Somos adoptados hijos suyos en
Cristo Jesús. Es eterno. Para quitar esa herencia
hay que quitar la mano de Dios, el Padre, la mano del Hijo y
quitar el sello del Espíritu Santo y sacar a la persona de
la, de esta seguridad. El cual siendo en forma de Dios,
como dicen filipenses, en forma de Dios no estimó ser igual a
Dios. Como cosa que aferrarse. No dejo de ser Dios cuando fue
hecho hombre. El Señor es Cristo, es Señor
mío y Dios mío. Él fue hecho hombre, fue hecho,
pero no dejo de ser Dios. Él es la plenitud de la Deidad
corporalmente. Y Él es justicia nuestra. Él
es el único que pudo cumplir lo que demanda la justicia. divina
porque es Dios hombre Jesucristo el cual siendo en forma de Dios
no estimó ser igual a Dios como a cosa a que aferrarse sino que
se despojó a sí mismo tomando forma de siervo hecho semejante
a los hombres y estando en esta condición de hombre se humilló
a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte cruz.
Vemos cómo se inclinó Cristo dos veces con la mujer que fue agarrado
en el loterio. Él inclinó con ella y comenzó a escribir sobre la
tierra. ¿Quién sabe? Pero los religiosos
que estaban con sus pies listos para matarla, Pérez de Ávila. Él estaba escribiendo algo allá.
¿Quién sabe lo que estaba escribiendo? Tal vez el nombre de algunas
personas. Y luego levantó y miró y habían
ido todos los religiosos fariseos habían ido con convicción en
su cuerpo. ¿Quién sabe lo que es Cristo?
Pero Él se inclinó para identificar con la muerte. Pero cuando resucitó, bueno,
Él inclinó. Paró otra vez y los adversarios
habían ido, los religiosos. Cristo resucitó de la muerte
declarando la victoria sobre todos lo que está en nuestro
en contra. Como insistieron en preguntarles
en derecho, él les dijo, el que esté entre vosotros, sin pecado
entre vosotros, sea el primero en arrojar la piedra contra ella. Noten que el señor tomó otra
postura para hablar con ellos, él paró los que estaban acusando a la
mujer. Después, el señor se inclinó de nuevo hacia el suelo y siguió
escribiendo en la tierra. Inclinando de nuevo hacia el
suelo, escribió en la tierra. Note que el mismo dedo escribió
la ley en el monte de Sinai. He dicho esto. Es lo que pasa
cuando llega a tener 82 años, hermano. Dame un poco de... Perdón. Suéltame un poco, ¿verdad? En la primera inclinación hacia
la tierra, vemos un ejemplo de su encarnación. Vino a este mundo. Vino de su gloria. Fue hecho
hombre. Nació María la Virgen y María
exclamó, mi Dios y mi Señor, mi Salvador. Notemos y vemos en la segunda
inclinación de Cristo un ejemplo de la obediencia de Cristo como
Él fue obediente no sólo en su venida a este mundo, sino en
su muerte y muerte cruz. La vida de Cristo no puede justificar
el culpable sin su muerte en la cruz. La vida de Cristo no puede justificar al pecador,
aunque él es santo, santo, santo. Pero sin su muerte no hay salvación. No hay castigo sobre nuestros
pecados. Él fue hecho pecado en la cruz
y murió. Para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, él fue hecho pecado y murió. El
éxito de la obra de Cristo está declarado y visto en la resurrección. Murió por nuestros pecados y
resucitó por nuestras justificaciones. Enderezándose Jesús y no viendo
a nadie, sino la mujer le dijo, mujer, ¿dónde están los que te
acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo. Ella dijo, ella vio la obra que
el Señor hizo por ella. Cristo le preguntó, mujer, ¿dónde
están? los que te acusaban ninguno te
condenó ella dijo ninguno señor y el señor le dijo a ella ni
yo te condeno y si Dios dice ni yo te condeno quien quien
puede condenarlo quien acusara a los romanos ocho quien acusara
a los escogidos de Dios Dios es el que justifica ¿Quién es
el que condenará? Cristo es el que murió. Mas aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. No tiene que decir
una palabra. Su presencia ya es nuestra seguridad. su presencia allá. La gracia
no produce pecado. La gracia no produce pecado. Dijo el Señor a la mujer, vete
y no peques más. Aunque somos justos, vete, no
peques más. Él no justificó sus pecados. Él murió por sus pecados. Vete
y no peques más. Él murió por sus pecados en la
cruz. Los pecados de ella, la mujer
que iban a pedrear. En Romanos 8, porque la ley del
Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado
de la muerte. Estamos bajo otro régimen. Estamos bajo el pacto eterno
de la gracia. Otro régimen. Estamos bajo otro
régimen de la gracia. Su gracia produce la fe en el
creyente, la fe que obra por el amor. No hay más condenación
para los que están en Cristo Jesús. Gloria a Dios. No hay más condenación. No digo que no hay cosas condenables
en nosotros. Hay cosas condenables en cada
uno de nosotros, pero delante de Dios no hay condenación para
los que están en Cristo Jesús. Dios nos vea como Cristo mismo. Ahora pues ninguna condenación,
como dicen los romanos, Ahora pues ninguna condenación hay
para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme
a la carne sino conforme al Espíritu. El Espíritu Santo nos guía en
este camino de fe a Cristo. Bueno, ahora vamos a tener la
cena y no tenemos una La cena no está cerrada, si ha sido bautizado,
si ha creído en el Señor Jesucristo, si ha sido bautizado, tomad con
él. No tiene que ser miembro de esta
iglesia para tomar la cena, no es una cena cerrada solamente
por los miembros de la iglesia, pero no Toma la cena, si no ha
creído únicamente en el Señor Jesucristo, si no ha sido bautizado,
identificado con él en el bautismo, mejor no toma la cena. Hasta
que ha confesado su fe, hasta que ha sido bautizado, pero tomale y comela si eres creyente. Bueno, Vamos a tener la cena.

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