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Walter Groover

Verdades fundamentales de la salvacion

John 3:16
Walter Groover March, 19 2017 Video & Audio
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Walter Groover
Walter Groover March, 19 2017

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Gracias a Dios por buena, tocando
el piano. Espero que no vuelva a los Estados
Unidos. Porque hay otra persona que puede
tocar. Yo puedo tocarlo con mi mano,
pero no puedo hacer. Bueno, gracias por ella. y está aquí ayudándole. La Señor le ha dado fuerza. Gracias a Dios. Está vendiendo
sus cosas. He notado que cuando vendió las
cosas de suyo, no les importó mucho. Pero cuando comenzó a
vender las cosas de Cody, Era otra cosa. Ahora, en esta noche, verdades
fundamentales en la salvación. Verdades fundamentales en la
salvación. La salvación viene del amor de
Dios, porque de tal manera Dios amó el mundo, que ha dado a su
Hijo un hijito para que todo aquel que en él cree no se pierda,
mantenga vida eterna. La salvación viene del amor de
Dios, como dice en Juan 3.16, pero la salvación es por la experiencia,
no la expiación. La salvación es por la expiación
de Cristo. Es otra cosa muy importante.
La salvación es solo por la inspiración cumplida en Cristo Jesús. Dios, siendo hecho hombre, se
entregó a la muerte de la cruz como sustituto en nuestro lugar,
en el lugar de todo el pueblo de Dios, en el lugar de todos
los que creen en el Señor Jesucristo como su Señor, como su Salvador,
su Dios. La salvación es por la expiación
que hizo Cristo con su muerte en la cruz. Al que no conoció
pecado, como dice en 2 Corintios capítulo 5, al que no conoció
pecado, el Señor es Cristo. El eterno Dios fue hecho carne,
pero nunca conoció pecado. Santo Ser. Es lo que el Espíritu
Santo de Dios dijo a María. El Santo Ser que nacerá de ti
será llamado el Hijo de Dios. Porque Él es el Eterno Hijo de
Dios, el Creador de todas las cosas. Todas las cosas fueron
creadas por Él. Y sin Él nada que ha sido creado
fue hecho o creado. Sin Él. Y Él es el autor y consumador
de nuestra salvación también, de los que creen en Él. Al que
no conoció pecado por nosotros lo hizo pecado. ¿Quién lo hizo
pecado? El Padre entregó a su Hijo como
sustituto, cargando sobre Cristo los pecados de todos sus escogidos,
de todos los creyentes. Los creyentes escogidos son las
que por el cual Cristo murió. Escogidos
en Él, ¿cuándo? Antes de la fundación del mundo. Escogimos a Él, pero esto no
es la causa, es el fruto. Hay que poner las cosas en su
lugar. Si pierde esto, va a fallar. Si pone la salvación sobre su
voluntad o lo que usted hace o está haciendo, está fallado. Está fallado. No hay salvación
honesta. Hay muchos religiosos que creen
en Dios. Aún los demonios creen en Dios
y tiemblan, pero no son salvos. Ellos no creen que Jesús es Dios. Si eres el Cristo, bájate de
la cruz. Eso era inspirado por los demonios
y los hombres religiosos. Si eres el Hijo de Dios, bájate
de la cruz y sálvate a ti mismo y nosotros. Eso vino directamente del demonio
y la idea de este mundo religioso. Al que no conoció pecado por
nosotros lo hizo pecado para que nosotros fuésemos hechos
la justicia de Dios en él. La salvación viene por la obra
del Espíritu Santo en el nuevo nacimiento y la regeneración. Predicamos la palabra de Dios
esperando que Dios da esta obra en el corazón de los que están
oyendo la verdad. Pero la regeneración es el milagro,
la obra milagrosa del Espíritu Santo dando vida a una persona
muerta en sus delitos y pecados. La salvación, estamos hablando
de cosas fundamentales en la salvación. La salvación viene
por el oír. Y el oír por la palabra de Dios. La palabra de Dios sea la luz
y fue la luz de Dios. Todo fue hecho por su palabra.
Y todo está sostenido por su palabra. Palabra. El verbo de Dios fue hecho carne. Él es la palabra. Él es el creador. Todas las cosas por Él fueron
hechas. La salvación viene por el oír y el oír por la palabra
de Dios. Santiago 1, capítulo 1, él está
hablando del Señor Jesucristo, él de su voluntad nos hizo nacer
por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. Por la palabra del Evangelio
nos hizo nacer de nuevo. Predica la palabra. Predica la
palabra. Como el profeta fue enviado,
Isaías, fue a un valle lleno de huesos secos. Había una guerra
del Antiguo Testamento y muchos murieron y había puros huesos
secos allá en el valle. Y Dios le mandó, predica esos
huesos. Y él predicó, oye huesos secos,
la palabra de Dios, la palabra de Jehová. Y comenzó el movimiento
en los huesos. La última cosa de esto es que
se formó un gran ejército de los huesos secos. Por la palabra
de Dios fueron vivificados otra vez. La palabra de Dios, por
el Espíritu Santo, obrando en el corazón, nos da vida y fe
en Cristo Jesús. Es don de Dios. Por gracia soy salvo, por medio
de la fe. Pero esa fe es no de nosotros.
Usted cree, por naturaleza cree en Dios como los demonios, pero
por naturaleza somos perdidos. La fe viene por el oír, el oír
por la palabra de Dios, esta palabra que tenemos en la Santa
Biblia. El Señor es Cristo es la palabra
viviente de Dios. El verbo fue hecho carne y vino
a este mundo. Siete cosas fundamentales en
la salvación de Dios. La salvación de Dios. La salvación,
uno. La salvación es de Jehová, Dios
el Padre, en su Hijo Jesucristo, Señor nuestro. Es como dice el
segundo de Timoteo, capítulo uno. Quien nos salvó, nos salvó,
y llamó con llamamiento santo por medio de la palabra, por
medio de la predicación. No conforme a nuestras obras,
sino según el propósito suyo. Las obras buenas, no hay algo
malo con las buenas obras, pero cuando la persona confía en sus
buenas obras para ser acepta con Dios, está fallando. Es mala
obra esta, otro tipo de obra. Pero si hacemos toda la obra
que hacemos por la gloria de Dios, por causa de la gracia,
por gratitud y amor y dedicación a Dios, esas obras nunca serán
olvidadas. Pero no son la causa. Es muy
mal poner obras. como la causa. Eso es lo que
hacen muchos y son perdidos. Según el propósito de la gracia
que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. Esa es la salvación. No es como Dios después de la
caída, ¿qué voy a hacer? fue determinado antes de los
tiempos de los siglos en Cristo Jesús. Cristo Jesús es el coronel
de Dios que fue sacrificado en el propósito del Padre desde
antes de la fundación del mundo. Es eterno esa salvación. Otra cosa, tres, la obra del
Espíritu Santo nos salvó nos salvó la obra de la regeneración
hecha por el Espíritu Santo, por la generación mediante la
fe y el sacrificio de Cristo. El Espíritu Santo nos revela
quien es Cristo. Como confesó, tú eres el Cristo,
uno de los apóstoles, bienaventurado porque no te Simón, porque no
te lo revaló carne y sangre, sino mi padre que está en los
cielos. Está creyendo, ha creído en el Señor Jesucristo como su
Señor, como su Salvador, como su Dios, como su única esperanza. Bienaventurado eres, porque no
te lo revaló su propio corazón o ni sangre de este predicador
o otro predicador, sino el Padre por medio de la palabra, por
medio de esta palabra que estamos tratando de predicar. Dios lo
hace eficaz en los corazones dando vida. La obra del Espíritu
Santo nos salvó por la regeneración mediante la fe en el sacrificio
de Cristo. ¿Recuerda aquel ladrón que murió
a un lado de Cristo? Ese hombre, ladrón, era mucho
más feo que un ladrón. Era asesino, mataron, hicieron
muchas maldades para él. Él fue crucificado a un lado
de Cristo. Recuerden con que él fue salvado. Fue salvado. Los dos estaban
maldiciendo a Cristo. Si eres el Cristo, dijera, sálvate
a ti mismo y a nosotros. Pero uno, los dos estaban enjureando
así. Pero algo pasó en uno de los
ladrones asesinos. Él dijo, ¿no temes tú a Dios? No. Dios reveló en su corazón
que Jesucristo es Dios, el eterno mío. ¿No temes tú a Dios? Están en la misma condenación. Pero nosotros estamos recibiendo
lo que merecieron nuestros hechos. Pero este hombre, ningún mal
hecho. Y él dijo, señor, acuérdate de
mí cuando vengas a tu reino. Cristo le dijo, de cierto, de
cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso. Cuando este día terminó, el día
de la resurrección, Cristo entró en la gloria. Recuerde que los ladrones habían
muerto. Cristo había muerto todo. Rompieron las piernas de los
ladrones, pero Cristo ya estaba muerto. No rompieron los huesos
de Cristo. Pero cuando Cristo resucitó,
Él entró en la gloria. Con un... con un... uno de sus escogidos. Un compañero. Aquel ladrón. Imagínate. Imagínate, su sangre preciosa
puede limpiar el más vil pecador. Tito 3.5 dice, nos salvó no por
obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su
misericordia, por el lavamiento de la regeneración. Lavamiento
de la regeneración. nuevo nacimiento. El que no naciera
de nuevo no puede ver el reino de Dios. ¿Cómo puede un hombre viejo nacer
de nuevo? Ese era el misterio a uno de
los apóstoles. Pero Cristo está hablando del
milagro de la de la regeneración que Dios hace. La fe viene por
el oír y el oír por la palabra de Dios y el Espíritu Santo dando
fe en el corazón y vida. Ese es el Nuevo Nacimiento. Gracias
a Dios que los creyentes son hijos de Dios ahora mismo. Ahora
mismo no hay más condenación para los que creen en el Señor
Jesucristo. Ya han pasado de muerte a vida
y están mirando a santos allá, santos. Y este pecador aquí es
un santo también. No en mí mismo, yo soy el primero
para decirle que no, no confío en nada que hago, nada que he
hecho y nada que haré en el futuro. Confío únicamente en quien El
Señor es Cristo. Él es Dios. Él es mi Salvador. Él está sobre el trono. Su presencia
ya entre seres por mí. Él no tiene que decir nada. Él
no está allá rogando perdón. Él fue resucitado de la muerte
y está sentado sobre el trono de Dios. Hay un hombre en el
cielo que nos representa, el Dios Hombre Jesucristo. Cristo dijo, he aquí los hijos
que me has dado. Pueden daros a Cristo y Él murió
por ellos. Tito 3, 5, nos salvó no por obras
de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia,
por el lavamiento de la regeneración. lavamiento de la regeneración.
Es lo que tenemos en el bautismo, es un ejemplo nada más de lo
que ha pasado en el corazón de la persona confesando fe en Cristo
que ha tenido en su corazón un lavamiento por la sangre de Cristo
Jesús y está identificándose con Cristo en el bautismo Usted
sabe que el agua no puede quitar sus pecados. Es la sangre de
Cristo que nos limpia de todo pecado. Pero lo hacemos. Si ha
creído, debe pedir su bautismo. No para ser, si me digas, yo
quiero ser bautizado para ser salvo. Bueno, olvídalo. Usted no entiende. cuando puede
decir que soy salvo por la gracia de Dios, creo en el Señor Jesucristo. Él es mi única esperanza y quiero
ser obediente, quiero seguirle para dar testimonio a este mundo
que yo soy creyente en Cristo y Él murió por mí y resucitó
por mi justificación de estar allá en la gloria y representa
a mi representante. Entonces, bienvenido. Yo voy
a bautizarle hoy en la noche si quiere. No, no, no, no. Estoy bromeando. Bueno, yo haría
si fuese necesario, pero no quiero hacerlo. Pepe puede hacerlo. Pepe puede hacerlo, pero yo no. No importa quién le bautiza.
Mejor que sea creyente, verdad. No deja a una persona bautizarle
que está enseñando la doctrina mala, diciendo que ese bautismo
va a quitar sus pecados. Es malo. No sigue un pecador malo como
esto. El poder de la palabra de Dios
en la salvación es el Señor Jesucristo. Es la palabra viviente de Dios. Todas las cosas por él fueron
hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. Él de
su voluntad, Jesucristo de su voluntad nos hizo nacer por la
palabra de verdad para que seamos primicios de sus criaturas. Primicios
de sus criaturas. No es la fe del creyente, otro
punto, no es la fe del creyente la que le hace justo delante
de Dios, sino la fe de Cristo Jesús. Está claro y yo acabo
de hablar de esto. Justificados pues por la fe,
por la fe de quien? Por la fe de Cristo. Justificados
pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo, Él es el autor y consumador de la fe de los
creyentes, los creyentes en Él. En Romanos 5, ¿por quién también
tenemos entrada? Por Cristo. Tenemos entrada por
la fe a esta gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos
en la esperanza de la gloria de Dios. por gracias hoy salvos. Gracias a Dios. La fe del creyente
está segura en la consumación de la fe y sacrificio de Cristo. ¿Qué es lo que clamó Cristo con
una voz fuerte? Consumado es. Y entregó su espíritu. En tus
manos entregó mi espíritu. Consumado es. No hay más. que puede ser hecho. La única cosa suficiente para
salvar nuestros pecados es la muerte, que Cristo murió en la
cruz por nuestros pecados y su resurrección. Él vive para siempre
para exceder por nosotros. Cada viernes santo, Cristo no
está muriendo otra vez. Qué horrible. Qué horrible mentira. Él tiene que morir otra vez con
un solo sacrificio. Él hizo perfecto para siempre
a los creyentes, a los enemigos de Él. Si tiene que morir otra vez es
que falló la primera vez con un solo sacrificio. Él santificó
y justificó para siempre a los creyentes de Él. La promesa en
la promesa en la que Abraham creyó, es la promesa que creemos. Abraham se llama padre de la
fe en el antiguo testamento de los judíos. En Gálatas 3, 14, para que en
Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles
a fin de que por fe recibiésemos la promesa del Espíritu por fe. La fe es don de Dios. Por gracia somos salvos por fe
de la fe. Y esta nueva resurrección es
don de Dios. Los demonios creen en Dios, pero
no creen a Dios. La fe es creer a Dios. Hay una
diferencia grande Los demonios creen en Dios y tiemblan, pero
no son salvos. Sólo el inicio dice que no hay
Dios. Los demonios saben que aún hay
un Dios y tiemblan. Pero la fe, salvador, es de creer
a Dios, creer el testimonio de Dios referente a su Hijo Jesucristo. Es lo que la palabra de Dios
nos declara. El primer Adán, El primer Adán y el poster Adán
Jesucristo es otro punto que quiero expresar. El primer Adán. ¿Quién es el primer Adán? El primer Adán, por medio de
un solo hombre, caímos en el pecado por la desobediencia de
Adán. No fue por causa de Eva. cuando Adán desobedeció, cayó toda la humanidad en el
pecado, todos los descendientes del primer Adán. Gracias a Dios que fuese así,
fue así. ¿Por qué digo esto? Porque la
salvación, la condenación fue por la desobediencia de un solo
hombre. gracias a Dios que fuese así. Si no fuese así, yo creo que
la salvación sería, no sé, no voy a decir imposible, pero la
salvación fue determinada por la obediencia de un solo hombre.
¿Quién es este hombre? El postero Adán. ¿Quién es el
postero Adán? El postero Adán es el Señor Él
fue obediente a la voluntad del Padre como representante de su
pueblo hasta la muerte y muerte de cruz. Y cuando Él murió, Él cumplió
la justicia divina cargando nuestros pecados en
sí mismo. Por la fe de usted, Adán, y su
muerte en la cruz. Tenemos la resurrección en él
y la justificación en él, porque él cumplió la redención y la
justificación con su sangre preciosa, el correr de Dios. La sangre
de Jesucristo es el precio de la redención de su pueblo. No
puede ser menos. la sangre de un Ejército Hijo
de Dios. Quien fue hecho pecado, el postero
Adán. Gracias a Dios, es por la fe
de Él, ¿verdad? Yo confío en la fe de Cristo
Jesús. Es la base de la fe firme y salvadora. Romanos 5. porque así como por
la desobediencia de un hombre los muchos fueran constituidos
pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos
serán constituidos justos. Acabo de explicar esto que Jesucristo,
por la obediencia de él hasta la muerte, ya son justificados
a todos los que creyentes en él, a todos los que el Padre
le había dado. La imputación del pecado de Adán
y la imputación de la justicia de Cristo es el mensaje del Evangelio
en toda la Biblia, la imputación. Gracias por esto. Gracias por
la imputación de nuestros pecados por un hombre, Adán. Porque de
la misma manera por la imputación de nuestros pecados a un solo
hombre, Jesucristo, ya somos redimidos. Ya está entendido,
¿verdad? No es lo que hacemos o nuestra
fe. Sino solamente la fe y obra de
Cristo. Puede contar para nuestra justificación
delante de Dios. La fe que tiene que Dios le ha
dado es precioso. Nunca será. La fe es preciosa, pero no es
la causa, es el fruto. La fe de Cristo y la obra de
Cristo es la causa. Hay que entender esto. Si no
entienden ninguna otra cosa que he dicho en esta noche, recuerden
que la fe de Jesucristo es la fe que nos salva. Pero creemos
en Él. Esto es don de Dios también. Y la
fe que tenemos, aunque sea poca fe, Él nos ama. Él murió por mi poca fe. Debemos tener más fe, ¿verdad?
Cristo Dios es un hombre de poca fe. Gracias a Dios que no depende
de mi fe. Depende mi salvación en el autor
y consumador de mi fe. Romanos 4. Como también David
habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye
justicia sin obras. No ha hecho nada para merecer
esa salvación. Romanos 4.7. Diciendo bienaventurados
aquellos cuyas iniquidades son perdonadas y cuyos pecados son
cubiertos, como dicen Gálatas 2, sabiendo que el hombre no
es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de
Jesucristo. Nosotros también hemos creído
en Jesucristo para ser salvos por la fe de Jesucristo. y no por las obras de la ley,
por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. ¿En
quién está confiando? En sus obras, las obras de la
ley, los ritos, las ceremonias. ¿Está confiando en su propia
fe de cumplir esas obras, ritos y ceremonias? Está perdida. Confía
en la fe de Cristo Jesús. Esa fe es la fe salvadora que
Dios le ha dado, si puede creer. Galatias 2, con Cristo estoy
justamente crucificado. Cada creyente puede crucificarse
justamente con Cristo. Dice el apóstol, ya no vivo yo,
mas vive Cristo en mi. Y lo que ahora vivo en la carne,
lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó
así por mi. en la vida que vivimos en la carne,
debemos vivir con la fe en el Señor Jesucristo. La obra de
Cristo es el fundamento sobre el cual la justificación del
creyente está establecida. La fe en Cristo Jesús. Como dice
el romano Díaz, porque el fin de la ley el fin de la ley de
todo lo que Dios demanda de su santidad y justicia. El fin de
la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree. Se llama Jesucristo justicia
nuestra porque Él es el autor y el consumador de nuestra fe.
Él es el autor y el consumador. Esta justicia es la justicia
de Immanuel. ¿Qué decís? ¿Qué quiere decir
Immanuel? Dios con nosotros. La justicia de Immanuel, el Señor
Jesucristo. El Señor Jesucristo, como en
Jeremías 33, en aquellos días, Judá será salvo, Jerusalén habitará
seguro, y se le llamará Jehová, justicia nuestra. Dios no solo
nos perdona, sino nos libre de la maldición. Como dice en Galatias 3, Cristo
nos redimió de la maldición de la ley hecha por nosotros, maldición,
porque está escrito maldito toro el que es colgado en un madero. Él fue hecho una maldición por
nosotros. Dios nos redimió de la ley cumpliendo
toda justicia, satisfaciendo toda justicia, su justicia, como
dice en Galatías 4. Pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su Hijo nacido de mujer, nacido bajo
la ley, para que redimieses a los que estaban bajo la ley, a fin
de que recibiesemos la adopción de hijos. Los del Antiguo Testamento
fueron salvos esperando la venida de Cristo. Y fueron puestos bajo
muchas cosas figurativas, rudimentales, elementos que no pudiera quitar
el pecado. Por ejemplo, la sangre de animales. Corrió ríos de sangre de animales sobre los altares del Antiguo
Testamento. Pero los que confiaban en la
ley y las ceremonias de los ricos. Esas cosas no tenía el poder
de quitarle el pecado. Estaba esperando el venidero,
el que iba a cumplir esas cosas que eran sombras del venidero.
Cristo es la realidad, lo que Él cumplió. La salvación es por
la fe de Cristo. Voy a hacer el énfasis sobre
esto, si Dios lo permite. Filipenses 3. Ciertamente aún
estimo todas las cosas, dice el apóstol. Filipenses. Ciertamente aún estimo todas
las cosas, como perdida. Todas sus religiones del pasado,
por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor por
amor al cual yo lo he perdido todo y lo tengo por basura. Está diciendo que todos esos
ritos y ceremonios no confío en esto. Es pura basura en comparación
de lo que está puesta mi confianza. La religión de rechos y ceremonias
es pura basura si está confiando en estas cosas. Solo en Cristo,
solamente en Él. La salvación se encuentra en
Él. No he perdido todas esas cosas.
y lo tengo por basura para ganar a Cristo. Filipencio 3 es ser
hallado en él, en Cristo, no teniendo mi propia justicia,
que es por la ley. Ellos trataron de tener buen
testimonio delante de la ley, pero la ley no puede justificarnos. Fallamos todos, todos. Sino la que es por la fe de Cristo. ser hallado en él, no teniendo
mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la
fe de Cristo, la justicia de Dios, que es de Dios por la fe
de Cristo Jesús. Así como nuestros pecados fueron
imputados a Cristo, gracias por esa doctrina de la
imputación, Gracias que los pecados de Adán de primera fueron imputados
a nosotros y todos caímos en un solo hombre. ¿Por qué? Por
la misma manera ahora ha llegado la salvación a nosotros por medio
de la obediencia de un solo hombre, el Dios hombre Jesucristo. Así
como nuestros pecados fueron imputados a Cristo, Su justicia
nos es imputada a nosotros. Al que no conoció pecado por
nosotros lo hizo pecado para que nosotros fuésemos hechos
la justicia de Dios en él. Nos hizo pecado. ¿Quién? Dios
cargó en él, en su Hijo Amado Jesucristo, los pecados de todo
su pueblo. Dios el Padre Condenó a su hijo
porque fue cargado imputar a él todos vuestros pecados, todos
los escogidos de Dios en Cristo Jesús. No podemos imaginar la
carga de pecado que él cargó en sí mismo. Cuando exclamó, Dios mío, Dios
mío, ¿por qué me haces desamparado? Pero tú eres santo. Tú eres santo. Esa es la respuesta. Y cuando
Cristo fue hecho pecado, el Padre le entregó a la justicia divina. La Biblia declara que la salvación
es por gracia y no por nuestros hombres, como dice en Efesios
2. Porque por gracia son salvos
por medio de la fe. por medio de la fe, escuché,
y esto no es de vosotros, no es por nuestra fe, pues es don
de Dios. La fe nos salva de la fe de Cristo. No por obras para que nadie se
glorie. No podemos gloriarnos en nosotros mismos, solo en Cristo.
La salvación de la iglesia de Cristo está fundada sobre la
fe y la obra de Jesucristo, como dice en 1 Corintios 3, porque
nadie puede poner otro fundamento, un fundamento fuerte que fue
establecido sobre esta roca. Pedro confesó, tú eres el Cristo,
el hijo del Dios viviente. Cristo dijo sobre esta roca.
Tú eres Pedro, una roca chica. No está fundada sobre Pedro.
No. Pero sobre el objeto de la fe
de Pedro. ¿Quién es? Cristo. Tú eres Cristo,
el Hijo del Dios viviente. Esta es la roca y el fundamento
de nuestra salvación y nuestra esperanza. Bienaventurado eres,
si crees de todo corazón, porque no te lo revaló el cuarto de
sangre, sino Dios le revaló esto. ¿De quién viene la fe salvadora? Por gracia sois salvos, por medio
de la fe. Por medio de la fe recibimos
esta gracia. No es la causa, pero recibimos. Porque tú crees. La fe es donde
Dios también, para que tú creas. Le ha dado fe en su corazón para
creer. Por medio de la fe, y la fe y
la obra consumada de Cristo. La fe de Cristo, dice, para terminar,
porque por gracia soy salvo. Porque por gracia soy salvo por
medio de la fe. La fe de quién? De Cristo. Y
luego sigue. Y esto no es de vosotros. No
es por su fe. Pues es don de Dios. La fe de
Cristo es el sacrificio y el sacrificio de Cristo es la roca
y el fundamento de la fe de su iglesia. Si está creyendo solo
únicamente en el Señor es Cristo. ya está sobre la roca, el fundamento
de la iglesia. No hay más coordinación para
los que están en Cristo Jesús.

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Joshua

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