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Cody Groover

Comprados por Cristo

1 Corinthians 6:9-20
Cody Groover November, 2 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover November, 2 2016

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Primero Corintios, capítulo seis. El creyente, el creyente, el
que ha creído a Dios, el que está confiando en Cristo Jesús
es una nueva criatura. damos gracias a Dios cada vez
que sabemos de una persona que cree de corazón porque eso es
obra de Dios una nueva criatura creado en Cristo Jesús para buenas
obras es comprado el Señor Jesucristo es dueño de todo Él es el creador
de todas las cosas pero Él nos ha comprado es decir nos ha redimido
con Su sangre preciosa. Y ya no somos nuestros como para
servirnos a nosotros mismos, sino somos el que es nuestro
dueño, nuestro Señor. Esta es la confesión de cada
creyente, que Él es mi Señor y mi Dios. Somos Suyos, somos
comprados por Cristo. Y porque somos comprados por
Cristo. Somos comprados con la sangre
preciosa de Cristo. Queremos y debemos honrarle en
esta vida. Queremos testificar con nuestras
vidas de aquello que Él ha hecho en nosotros, lo que Él ha hecho
en nosotros. Ahora, en este capítulo, capítulo
6, donde estamos y en los capítulos anteriores, y los versos que
fueron antes de esto. El apóstol Pablo ha estado tratando
acerca del pecado abierto en la congregación. Y vimos esto
en la semana pasada, dos semanas, que el pecado que es conocido
y no es, no es confesado, no se arrepiente esa persona, esa
persona debe ser excluida de la compañía íntima de los creyentes
porque es un mal testimonio. El apóstol Pablo entonces trató
del asunto de la cuestión de este hombre que estaba viviendo
en pecado abierto en la congregación allá y el apóstol Pablo dijo
allá en el capítulo 6 Versículo cinco, perdón, capítulo
cinco dice, versículo nueve, os he escrito por carta que no
os juntéis con los fornicarios, no os juntéis con los fornicarios,
no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los ábaros,
o con los ladrones, o con los idólatras, pues en tal caso sería
necesario salir del mundo, pero sí de aquellas personas que confiesan
fe en el Señor Jesucristo y están viviendo en pecado abierto. Debe ser esa persona excluida
de nuestra comunión íntima para que se avergüence. Ese es el
propósito para que se avergüence, para que se arrepienta. Si el
Señor le concede, si es el Señor, el Señor lo va a corregir. El
Señor lo va. No debemos solaparlo. Ahora,
aquí en esos versículos, en el capítulo 6 del versículo 9 al
20, Vemos que el apóstol Pablo está
afirmando que las personas en las que no hay arrepentimiento,
en las personas que no muestran arrepentimiento, una vez sea
reprendido, si no hay arrepentimiento en esas personas que están comportándose
de una manera vergonzosa, esto simplemente demuestra demuestra
que esta persona son ajenas a la gracia de Dios, ajenas al Espíritu
Santo morando en ellos. Si alguno es de Cristo, el Espíritu
Santo está morando en él y el Espíritu Santo va a reprender.
¿Qué comunión tiene el Espíritu de Dios con la maldad? Dice allá en versículo nueve,
entonces, ¿no sabéis, acaso no saben que los injustos no heredarán
el reino de Dios no es rey. No es rey. En este punto no es
rey. No es rey. Ni los fornicarios,
ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que
se echan con varones, ni los ladrones, ni los ávaros, ni los
borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores heredarán
el reino de Dios. no sean engañados. Es decir,
si la justicia de Cristo no está en una persona, no vamos a estar
delante de Dios. Sin la justicia de Cristo, no
hay entrada y no hay presencia, no hay entrada o presentación
en la presencia de Dios. En Mateo capítulo 5, el Señor
Jesucristo dijo, En Mateo 5, versículo 20, dijo eso, si tu justicia, aquellas
personas que confían en que son justos por lo que hacen, dijo el Señor Jesucristo, si
tu justicia no excede. no fuere mayor a la de los escribas
y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos." O sea,
que estas eran las personas... Ha subido que alguien diga, es una
persona santa. Es una persona santa. Pues estas son las personas,
según el hombre ve, las personas más santas que hay en el mundo,
según el hombre ve con los ojos, carnales. Y el Señor Jesucristo
dijo, esa santidad, esa justicia, si la que tú tienes no es mayor
a esta, no vas a entrar en el reino de los cielos. ¿Qué tan
mayor tiene que ser? ¿Cuánto más tiene que superar
a la justicia de los fariseos y de los escribas? Tiene que
ser la justicia de Dios. Tiene que ser la justicia de
Dios mismo. Sin esa justicia, nadie va, sin
la santidad, nadie va a ver a Dios. Y la santidad de la que está
hablando es la santidad del Señor Jesucristo, la justicia del Señor
Jesucristo. Ahora, gracias sean dadas a Dios,
el Evangelio nos declara claramente que en Cristo somos justos. En Cristo somos santos, justos
y santos. dice 2 Corintios 5, más por él
estáis vosotros en Cristo Jesús, quien por Dios nos ha sido hecho,
eso es 1 Corintios, perdón, sabiduría, justificación, santificación
y redención. Y 2 Corintios 5, 21 dice, al
que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros
seamos la justicia de Dios en él. Pero no solamente Cristo
es nuestra justicia, Cristo nos ha dado justicia en su obra cuando
él vino aquí al mundo, sino que hay una justicia impartida en
la regeneración. Es decir, hay un cambio en la
vida de las personas a las que viene el evangelio en poder. Si el evangelio solamente viene
en palabra, no hay ningún beneficio. El Evangelio viene en poder,
el poder del Espíritu Santo donde cambia, hace este cambio en la
persona, es del interior. También está hablando entonces
de la justicia impartida, está hablando de la nueva vida, la
nueva vida en Cristo Jesús que cada creyente experimenta el
que si alguno está en cristo dice según el 45 17 si alguno
está en cristo nueva criatura es las cosas viejas pasaron y
aquí todas son hechas nuevas vean lo que dice romanos capítulo
6 romanos capítulo 6 la escritura nos dice Claramente, nos dice claramente que todo
aquel que creyere, cree en el Señor Jesucristo y será salvo.
Pero muchas personas dicen que creen en el Señor Jesucristo.
Si les preguntas en la calle, ¿crees en el Señor Jesucristo?
Sí, yo creo en el Señor Jesucristo. Pero esas personas están engañándose. Están engañándose. Dice el apóstol
en 2 Corintios 13, examinaos a vosotros mismos, examínate. Debemos examinarnos si somos
de la fe de Cristo Jesús. Tenemos el Espíritu Santo. Si
no tenemos el Espíritu Santo, si Dios no está, si la gracia
de Dios no gobierna en nosotros, entonces es que no tenemos esperanza. No tenemos esperanza. Y si bien
descubrimos eso por la gracia de Dios, es decir, Dios nos los
muestra, no que lo descubramos en el sentido de que tropezamos
sobre ello, pero si Dios nos muestra eso, si Dios te muestra
esto en esta noche, ¡qué bueno! ¡Qué bueno es saber que estás
perdido! ¡Qué bueno es saber que estás en este mundo sin esperanza,
sin Dios, ajenos a los pactos! ¡Qué bueno es saber esto! Porque
ahora empiezas a aclamar. Ahora empiezas a pedir misericordia.
Pero mientras estás engañado, pensando, engañándote a ti mismo,
como he dicho en otras ocasiones, es malo que engañes a otra persona.
Pero es más malo que te engañes a ti mismo. ¿Verdad? Es malo
que engañes a otros, pero engañarte a ti mismo, eso es lo peor. Romanos
capítulo 6, versículo 12 dice, no reine. Cuando leímos allá
en 1 Corintios capítulo 6 de estas cosas que están dichas
aquí, el apóstol Pablo dijo, no sabéis que los injustos no
eran el reino de él, no era rey ni los fornicarios, ni los idólatras,
ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
ni los ladrones, ni los ávaros, No es que tengas que cumplir
toda esa lista, con uno es suficiente, ¿verdad? Con uno. ¿Y qué pecado
has dejado de hacer desde que creíste? Ninguno. Sabemos que el pecado
es más de lo que hacemos, sino lo que somos, lo que pensamos,
lo que pasa por nuestra mente. Pero dice aquí, nota en versículo
12, no reine. No reine, es otra cosa. No reine. Pues el pecado en vuestro cuerpo
mortal. De modo que lo obedezcáis en
sus concupiscencias. No le des rienda suelta. No reine. Ni tampoco presentéis vuestros
miembros al pecado como instrumentos de iniquidad. ¿Cuántas veces
tenemos que acudir al trono de gracia diariamente? Porque pasan pensamientos en
nuestra mente y tenemos que acudir inmediatamente. Señor, perdóname. Viene Satanás y te acusa y te
dice, ¿Cómo puedo ser hijo de Dios si estás pensando lo que
estás pensando? Seguramente eres un hipócrita.
No eres hijo de Dios. Los hijos de Dios no puede ser
que estén pensando así. Y tienes esta lucha, tienes que
apagar, ¿verdad? Tenemos que hacer resistir las
acechanzas del diablo, esos dardos de fuego que lanza. Se los lanzó
al Señor Jesucristo, ¿cómo no te los va a lanzar a ti? Le preguntó
el diablo al Señor Jesucristo, le dijo, si eres el hijo de Dios,
No le dijo eso el diablo al señor Jesucristo. Si eres hijo de Dios,
manda estas piedras que se conviertan en pan. Si eres hijo de Dios,
lánzate de aquí del techo, pues está escrito, usó la Biblia,
Satanás, para tratar de tentar al autor de la Biblia, al verbo
mismo. Ahí vemos el autor y consumador
de nuestra fe. Él regresó con la palabra. También
está escrito, no te entrarás al Señor tu Dios, al Señor tu
Dios. Dice, no reine, ni tampoco presentéis
vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino
presentados vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos.
Eso es lo que venimos haciendo todos los días, cada momento.
Señor, aquí estoy. Señor, utilízame a mí. Señor, así como soy. Tú lo ves,
el Señor lo ve. Tú lo viste, tú viste el pensamiento
que pasó. El Señor lo vio primero. Señor,
tú lo ves. No presentéis vuestros miembros
al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentados a
vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos y vuestros
miembros a Dios como instrumentos de justicia, porque el pecado
no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley. Gracias a Dios bajo la gracia,
bajo la gracia. Tenemos libertad. por la gracia
y tenemos libertad para entrar delante del trono de Dios. Ahí
tenemos a nuestro Señor Jesucristo, el sumo sacerdote, intercediendo
por nosotros. Y no debemos pensar que está
de rodillas rogando a Dios el Padre. Su mera presencia en el
cielo es intercesión por su pueblo, porque Él es la cabeza del cuerpo. porque Él ya ascendió a la gloria
y tomó posesión del cielo por su pueblo. Tan seguro como Él
está allá, también su pueblo está. Un día vamos a ser libres
de la presencia misma del pecado. Pero nadie debe, nadie debe dejarse
engañar Como hemos dicho en otras ocasiones, la palabra de Dios,
por un lado, estamos yendo, Cristo Jesús es el camino, la verdad
y la vida. Y debemos caminar este andar,
expuesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.
Y por un lado tenemos esta muralla, que son las promesas
de Dios que nos alientan en el camino. nos están echando porras, nos
alientan en el camino. Y por otro lado, tenemos este
muro que es advertencias. Por un lado, te está diciendo,
ven, sigue poniendo los ojos en Cristo Jesús. Él murió por
pecadores, sigue viniendo a él. Por el otro lado, está diciendo,
no te vayas a hacer engañado. Si tú te apartas, es porque nunca
fuiste. No dejes de engañar, ni imagines,
ni debemos imaginar que una persona es algo que puede continuar en
eso. El creyente, como dije, cae. El justo cae siete veces. Eso
es lo que dice la palabra de Dios. Y cuando dice que el justo
cae siete veces, significa que cae continuamente. El justo cae
a todo momento. Pero el justo sigue viniendo
a Cristo. ¿Por qué? Porque somos guardados por el
Señor Jesucristo. Él no comenzó la obra y luego
la deja a medias para ver si llegas. Él nos trae, nos sigue
trayendo. Pero las personas que esta es
su vida, es lo que practican, dice el apóstol aquí, no deben
ser engañados, no van a heredar el reino de Dios. Es decir, no
una persona no puede vivir de esa manera, no puede vivir de
esa manera. Cristo vino a salvarnos de nuestros
pecados, no para salvarnos, para que sigamos en ellos. creyente,
es pecador y se lamenta todos los días de su peregrinación
aquí en la tierra. El apóstol Pablo, miserable de
mí. Él dijo, yo sé que en esta carne
no mora el bien. Y el apóstol Pablo no era culpable
de ninguno de estos pecados abiertamente, pero somos culpables por lo que
somos. Miserable de mí. Este cuerpo
de muerte. Ahora versículo once. versículo
y esto esto que estamos hablando eso es lo que eras noten esto es lo que erais no dice
esto es lo que hacías hay una diferencia verdad esto es lo
que eras y porque lo eras lo hacías pero
ya no lo eres Así es que no lo hagas. Eso es lo que eras antes
que el Señor Jesucristo de una nueva naturaleza. Eso es lo que
eras. Por tanto, era lo que hacías.
Esto erais algunos. ya habéis sido lavados, ya habéis
sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre
del Señor Jesús y por el espíritu de nuestro Dios, ya han sido
santificados. Aquí no está hablando de la santificación
de Dios el Padre en la elección, aunque fuimos santificados por
Dios el Padre cuando él nos separó antes de la fundación del mundo,
y no está hablando de la santificación del eterno Hijo de Dios cuando
Él murió por nuestros pecados y nos hizo, es decir, quitó nuestro
pecado. Tenemos perfecta justicia y perfecta
santidad, la justicia imputada, la santidad del Señor Jesucristo. Pero no está hablando de esto
tampoco. Aquí está hablando el apóstol Pablo de la santificación
del Espíritu Santo. Es decir, cuando el Espíritu
Santo viene en el día de su poder y hace una nueva creación. Ese es un nuevo principio de
vida. Ese es un nuevo, una nueva naturaleza. Un corazón que desea
honrar a Dios. Un corazón nuevo, con nuevos
deseos, nuevos principios, formado en el creyente, santificado por
el Espíritu Santo, La persona que ha sido santificado por el
Espíritu es una nueva, no tiene que pretender ser una nueva criatura,
lo es. Lo es, es una nueva criatura,
una nueva persona. Es una persona que ama lo que
antes odiaba. Una persona que ama lo que antes
odiaba. Aborrece el pecado, antes lo
amaba. Ya habéis sido justificados ante
Dios. Todo el pecado ha sido alejado
de ti en la sangre de Cristo Jesús. Eres aceptado en el Señor
Jesucristo. No somos justificados por las
obras, sabemos esto. El creyente se deleita en hacer
buenas obras, en honrar al Señor Jesucristo. Queremos hacer la
voluntad de nuestro Señor. Versículo 12 dice, todas las
cosas me son lícitas, dice el apóstol Pablo. Todas las cosas
me son lícitas, pero más no todas convienen. Todas las cosas me
son lícitas, más no me dejaré dominar de ninguna. Todas las
cosas. obviamente no está diciendo que
el homicidio es lícito. No está diciendo esto. No está
diciendo el apóstol Pablo que la idolatría es lícito. Todas
las cosas me son lícitos. Está hablando de las cosas que
Dios no ha prohibido específicamente en su palabra. Los hombres quieren
poner sus reglas, sus requisitos, quieren de alguna manera controlar
la conciencia del hombre, controlarte. Puedes vístete de esta manera,
come esto, no comas lo otro, te dan tus grandes reglas y te
van a medir por esto y así se miden ellos mismos. No está hablando
entonces de la fornicación o de la idolatría, de las borracheras
o del adulterio, Pero las cosas que no están prohibidas explícitamente
en la palabra de Dios son lícitas. La palabra de Dios no prohíbe
comer cochinita. La palabra de Dios no prohíbe
tomar Coca-Cola, o cerveza, o vino, cualquier cosa. La borrachera,
sí. La borrachera, sí. Pero no todas las cosas son lícitas,
pero no todas son convenientes. Quiere alguna persona salir a
comer, le llamamos chatarra, le llamamos chatarra, ¿verdad?
Si solamente eso quieres comer, cómelo. Quieres comer, comimos
chicharra el lunes, ¿verdad? Yo comería chicharra tres veces
al día, 365 días al año. Pero no estaría yo aquí mucho
tiempo, ¿verdad? Tendrían que llevarme al hospital
y hacerme una intervención quirúrgica. Tenía que matar o me muero. No
todo conviene. No todo conviene. Pero las cosas que son indiferentes, podemos hacerlo. No todo conviene. pero son lícitas. Pero cuando
cosas que son en sí lícitas pueden de alguna manera dañar, cuando
de alguna manera pueden dañar mi relación con mis hermanos
o pueden dañar mi relación con el Señor Jesucristo, puede destruir
la paz que tengo en el corazón. o puede destruir mi consuelo.
Cuando estas cosas de alguna manera pueden interrumpir, entonces
se vuelven malas en sí. Porque hacen, traen esto. Entonces, es entonces que estas
cosas que son indiferentes se vuelven cosas malas. Por eso está diciendo el apóstol
Pablo, yo no voy a ser esclavo de ninguna de estas cosas. Yo
no quiero ser tropiezo a ningún hermano. Yo no voy a ser esclavo
a mis apetitos y simplemente porque tengo el derecho de hacerlo,
lo voy a hacer. Y no me importa quién se muera
en el camino o quién le dé su infarto en el camino. No lo voy
a hacer si voy a hacer daño o ofender a mi hermano. El apóstol Pablo
dice que nosotros Debemos considerar todo lo que hacemos a la luz
de esto. Todas las cosas me son listas,
mas no todas convienen. Todas me son listas, mas yo no
me dejaré dominar por ninguna de ellas. En 1 Corintios capítulo
10 versículo 23 dice esto mismo. Todo me es lícito, pero no todo
conviene. Todo me es lícito, pero no todo
edifica. ¿Y qué es lo que queremos hacer?
Queremos edificar. Queremos edificarnos los unos
a los otros, no estarnos trayendo abajo. Ninguno busque su propio
bien, sino el del otro. Busca el bien del otro. Ahora,
versículo 13 de nuestro texto. Aquí es donde llega a hablar
de las viandas, es decir, la comida. Noten cómo hasta todas
las cosas me son lícitas, en lo que las cosas que son indiferentes. Y lo que dice es, las viandas
son para el vientre. Cualquier cosa puedes comer. ¿Quieres comer gusanos? Adelante. Yo, por mi parte, no voy a comer
gusanos, pero aviéntate. Si fuera lo único que hay, yo
creo que sí los comería, ¿verdad? Pero no quiero ofender a nadie
en su comida, porque me imagino que ha de ser sabroso, pero de
ahí no pasa, solo mi imaginación. Pero personas comen de todo. en todo el mundo, y ninguno de
ellos es contaminado por lo que come. Las viandas para el vientre,
dijo el Señor Jesucristo, no es lo que entra en tu boca lo
que te contamina, eso se va a la dietrina. Entra a tu boca, sale
y no te contamina. Lo que sale de tu corazón, eso
es lo que te contamina. Ahí hay lo que sale de tus pensamientos,
eso es lo que te contamina, del corazón. Ahí está la fuente.
Las viandas para el vientre y el vientre para las viandas. Adelante. Pero tanto el uno como los otros
los va a destruir Dios. Es decir, un día estas cosas
no van a ser. Así es que no hagas caso a estas
cosas. Dios va a destruir todo esto.
Vamos a estar en la gloria y no vamos a tener necesidad de comer. Que si comemos, no sé. Pero vamos
a estar en la cena de las bodas del cordero. Pero recuerda, el Señor Jesucristo
no tuvo necesidad de comer, pero Él comió. Las viandas para el vientre y
el vientre para las viandas. Pero tanto el uno como el otro
las destruirá Dios. Pero el cuerpo, Cristo redimió
al cuerpo. Tu cuerpo, sí, es un cuerpo corrompido,
es un cuerpo que hay, estoy hablando de creyentes, el cuerpo del creyente
es un cuerpo que tiene que ser puesto en la tierra. Esto, esto
terrenal, esto no puede heredar la incorrupción. Pero Cristo
murió para redimir tu cuerpo, tu espíritu, tu alma, todo, todo
el ser. Y tu cuerpo no está para las viandras para el vientre,
el vientre para las viandras. Y dice una persona, una vez una
persona me dijo esto, queriendo justificarse a sí mismo por su
manera, su comportamiento, y queriendo culpar a Dios porque le gustaba
salir a tener muchas mujeres. Era un mujeriego. Y él dijo esto. Dios me hizo
así. ¿Qué culpa me tengo yo? Se parece a Dan, ¿verdad? La
mujer que me diste. Queriendo echarle la culpa. Dios
no te hizo así. Cuando Dios creó a Adán y Eva,
lo creó en perfección, en santidad, en pureza, el hombre se ha corrompido. Pero Dios no hizo así. Dios hizo
el cuerpo para sí mismo. El Señor Jesucristo se ha unido. Se ha unido a su pueblo. Somos uno. Somos un cuerpo con
el Señor Jesucristo. Somos el cuerpo del Señor Jesucristo. Y el cuerpo, dice la persona,
bueno, si el vientre es para las viandras y las viandras para
el vientre, entonces el cuerpo para el libertinaje sexual y
libertinaje sexual para el cuerpo. Dice Pablo, no, no, no puedes
tomar esa deducción. Está mal eso. Algunas cosas son,
y como dije, no podemos decir, ah, bueno, entonces, todas cosas
me son lícitas, puedo salir a matar a una persona. No, no vas a creer.
¿Cuándo vas a creer? Las viandas para el vientre,
el vientre para las viandas, pero tanto el uno como el otro
las va a destruir Dios. Pero el cuerpo no es para fornicación. El cuerpo no es para fornicación.
Dios hizo al hombre, Adán y Eva, los hizo un solo. Cuando Adán
tomó a Eva, dijo, este es cuerpo de mi cuerpo, hueso de mi hueso,
sangre de mi sangre. Digo, por tanto, el hombre dejará
a su madre y su padre y se unirá a su mujer y los dos serán una
sola carne. En el matrimonio, el hombre ha
de satisfacer, la mujer ha de satisfacer los deseos carnales
que tiene en el matrimonio. Pero no es para vivir en libertinaje. No es para eso lo que está diciendo.
El cuerpo es para el Señor. y el Señor para el cuerpo por eso que el apóstol Pablo
dice en 1 Corintios 7 Dios a causa de las fornicaciones cada uno
tenga su propia mujer para que no eso no sea el pecado en el
que cae cada uno tenga su mujer y tenga satisfacción de todos sus
deseos. Nuestros cuerpos están para servir.
Dios nos hizo para servir y glorificar a Dios en justicia y en santidad. Y al final para ser resucitados
y ser transformados con un cuerpo como la de su cuerpo glorioso.
Filipenses 3.20 dice, Más nuestra ciudadanía está en los cielos
de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo,
el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra para
que semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con
el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. Versículo
15 de nuestro texto. versículo catorce dice y Dios
que levantó al Señor también a nosotros nos levantará con
su poder. El cuerpo es para el Señor Jesucristo. Somos suyos. Dice, ¿no sabéis
que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Somos, en lo que estamos
estado diciendo, somos, fuimos escogidos, somos miembros de
Cristo, y dice aquí el apóstol, quitaré pues los miembros de
Cristo, él es santo, justo, puro, y los haré miembros con una ramera? ¿Está bien eso? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une
con una ramera es un cuerpo con ella? Porque dice, los dos serán
una sola carne, pero el que se une al Señor, un espíritu es
con él. Fuimos redimidos. Y el apóstol
está diciendo, no podemos nosotros decir, OK, el cuerpo es para
cometer estos pecados. Es una cosa absurda. Pero el apóstol Pablo está diciendo
esto porque allá en Corinto, ellos en la iglesia de Corinto,
por la sociedad en la que vivían y los gentiles, todos pensaban
que eso era, eso no era cosa mala. Y estamos viviendo los
mismos días hoy. Estamos viviendo los mismos días
hoy, donde jóvenes se juntan y están viviendo, antes de casarse están viviendo
en relaciones y la sociedad ya no, ya no dice nada de eso. bueno dice versículo 18 huir
de la fornicación huir pies para que te quiero en otros en otros en otros pecados
hay dos pecados de los cuales nos dice la palabra de Dios que
debemos huir uno es de la fornicación y otro es de la idolatría huye
de estas cosas. De otras cosas nos dice, haz
frente, haz frente, vístete con la coraza de justicia, con el
yelmo, vístete con el escudo, la espada, los pies preparados,
vístete en el Señor Jesucristo. Pero en estas cosas, ¿por qué?
Porque estas cosas están adentro de nosotros. Estas cosas están,
el enemigo más traicionero es el que está adentro, el que está
adentro del campamento. Huir de la fornicación. Cualquier
otro pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo más el
que fornica contra su propio cuerpo peca. La mayoría de los pecados que
comete un hombre son cometidos por el abuso de otras cosas y
no traen daño o reproches sobre el cuerpo como la inmoralidad
sexual. Versículo 19. ¿O ignoráis? ¿Acaso
ignoran que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Esto es serio. Si eres de Cristo,
tu cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros. Si alguno no tiene el Espíritu
Cristo, no es de él. El cual tenéis de Dios. Dios es el que puso su Espíritu
Santo en ti. Y que tú no te perteneces a ti
mismo. ¿No sabes estas cosas? ¿No sabes
estas cosas? Que tu cuerpo es templo del Espíritu
Santo. El Espíritu Santo está en vosotros.
Dios puso su Espíritu en ti y tú no eres tu propio dueño. Lo que
está diciendo aquí en primera y corintios es lo mismo seis
es lo mismo que dicen primera corintios tres lo que dice de
todos los santos general lo dice de cada uno de nosotros en particular
primera corintios tres dieciséis dice no sabéis que sois templo
de dios y que el espíritu de dios muere en vosotros si alguno
destruyere el templo de dios dios lo destruirá a él Dios va a destruir a los que
destruyen el templo de Dios. Lo mismo que se dice de la iglesia
en general, se dice de una persona. Tengo un ejemplo de esto que no lo viví en particular, pero
lo oí. Y podemos ver esto en las escrituras
también. El apóstol habló en primera de
Corintios. si ustedes ven allá en primera
de Corintios capítulo once lo que está diciendo aquí es
que la iglesia allá en Corinto estaban despreciando en la cena
del señor ellos estaban menospreciando o despreciando algunos de los
creyentes es decir los que tenían dinero, tenían posibilidad de
tener su gran banquete. Estaban menospreciando a los
que no tenían. Unos traían mucha comida, mucho
vino, ahí se daban el gran agasajo. Y otros, hermanos en Cristo Jesús,
no tenían y estaban con hambre. y el apóstol Pablo dijo ustedes
se están reuniendo como cuerpo de Cristo y unos del cuerpo de
Cristo están menospreciando a otros esto es una completa negación
de la salvación por la gracia en Cristo Jesús somos uno y no
hay nadie superior al otro solamente Cristo Jesús es el que tiene
toda la honra y la gloria, solamente él. Pero está diciendo aquí, en versículo 29 de Corintios
11, el que come y bebe indignamente sin discernir el cuerpo del Señor,
juicio, come y bebe para sí. Dos cosas, si una persona come
de la cena del Señor y no ha creído en el Señor Jesucristo,
¿Está diciendo que está confiando en Cristo? ¿Está queriendo mostrar
o decir yo he tomado a Cristo Jesús por la fe y lo he comido
por la fe y he bebido de su sangre? ¿Es mi vida? Y está mintiendo. Eso es hacerlo indignamente.
Es decir, la persona que no ha creído y no está confiando en
el Señor Jesucristo, en su sangre, en su muerte, su sepultura, su
resurrección, no debe tomar la cena del Señor porque está jugando
y el Señor no lo toma a la ligera. Pero el segundo es esto. Ellos
estaban menospreciando a los hermanos. Y no considerar que
somos miembros los unos de los otros y no hay ninguno mayor,
sino que todos somos en la iglesia del Señor Jesucristo, siervos
del Señor Jesucristo, somos miembros del cuerpo. El despreciar a otro
es comer indignamente. Y dice aquí, por lo cual hay
muchos enfermos y debilitados entre vosotros y muchos duermen. esto es un comentario sobre lo
que dice allá en primera cuarenta y seis en primera cuarenta y
tres si alguno destruye el templo de dios dios también lo va a
destruir a él es decir antes de que la persona sea un reproche el señor jesucristo
puede sacarnos de este mundo no estoy hablando de la perdición
del alma pero el apóstol pablo habló de entregar a este hombre
en el capítulo cinco a satanás para destrucción del cuerpo y
lo que está él estaba con su acción destruyendo el cuerpo
y es lo que está diciendo aquí ignoráis que vuestro cuerpo es
templo del espíritu santo el cual está en vosotros el cual
tenéis de dios y que no sois de vosotros porque habéis sido
comprados por precio. De hecho, todos los hombres en
el mundo, ¿sabían esto? Todos los hombres en el mundo
son esclavos. Quisiera yo que todos sepan esto.
Todos los hombres en el mundo son esclavos. O son esclavos
amorosos y voluntariosos de Cristo. Y esto es en el sentido más bueno.
Porque ser siervo del Señor Jesucristo, siervo voluntarioso, es el honor
más grande que puede haber. Y la recompensa que hay en ser
siervo de Dios no se puede describir. Pero uno, de como quiera, uno
está en el reino de tinieblas o está en el reino de luz. Si
hay un reino, hay un rey. ¿No es así? Y el rey manda. Los que están en el reino de
tinieblas están bajo el poder del maligno y hacen lo que están
haciendo por el poder de Satanás. Los que están en el reino de
Cristo Jesús son siervos de Cristo y son guiados por el Espíritu
Santo. Dice glorificar, pues. Ahí está. Son comprados. Hemos sido comprados
por precio. ¿Qué aliento para nosotros, verdad?
Hemos sido comprados. Cristo nos compró, nos redimió. ¿Saben? La palabra redención
tiene esta idea. La redención tiene la idea de
comprar para soltar, para librar. Hay tres palabras en griego que
hablan de la redención. Una de estas es comprar para
librar. Es como un hombre que va al mercado
y compra. Hermana Tomás está aquí, y estaba,
le gusta tener pájaros. Me estaba hablando de los pájaros.
Y tiene una jaula, y tiene el pájaro, le dice el maestro, el
macho, que canta. Y los pájaros. no todavía me
educó acerca de esto, pero que los pájaros machos se ponen en
la jaula y empiezan a cantar, y el que viene y se mete en la
jaula es otro macho porque quiere pelear su territorio. ¿Es así? Algo así, ¿verdad? Bueno, sale la persona y captura
a todos esos pájaros y los lleva al mercado. Y qué bonitos están
los pájaros. Pero me dice Wina, yo amo los
pájaros más que tú porque yo no los quiero encarcelar. Yo no sé qué decir de eso. Yo quiero oírlos cantar. Pero
también me dijo el don Tomás que hay pájaros que los ponen
en la jaula y no cantan. Pero un hombre puede ir al mercado
y pedir el precio por el pájaro. No sé, le dicen 300 pesos por
pájaro y tiene cuatro pájaros en la jaula. Y ese hombre compra
los pájaros de la jaula y abre la jaula y suelta a los pájaros
para que vuelen, para que sean libres. Esa es la idea. Esa es la idea de redención que
ha hecho el Señor Jesucristo. Nos ha comprado, nos ha librado
de la poder de Satanás y nos ha librado para, no para, para
meternos otra vez a la jaula, si nos ha librado para salir
y glorificar a Dios. Salir y cantar como los pájaros
que cantan libres. Bueno, somos comprados. Gracias
a Dios, somos comprados para glorificar a Dios. Dios nos ayuda
a nosotros a glorificarlo en nuestras vidas.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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