Bootstrap
Todd Nibert

Que es un ministerio exitoso?

1 Thessalonians 2
Todd Nibert December, 16 2008 Audio
0 Comments
What is a successful ministry?

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
El Señor les trae a mi corazón
diariamente, y yo pido la bendición del Señor
sobre su ministerio. Quiero que veamos 1 Tesalonienses
capítulo 2, y estoy considerando esta pregunta, ¿Qué es un ministerio exitoso. Ahora,
yo quiero ser parte de un ministerio exitoso. Así es que quiero saber qué es
lo que enseña la Biblia. Qué enseña la Biblia con respecto
a lo que es un ministerio exitoso. Ahora, yo puedo decir esto para
comenzar. Si Dios está en ello, eso es
un éxito. Y si Dios no está en ello, eso
es un fracaso. Esto es muy sencillo, ¿no es
así? Ahora, el primer versículo de
capítulo dos de primera Tesalonsenses. Porque vosotros mismos sabéis,
hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana. Pablo dijo, cuando yo vine a
Tesalónica y prediqué el Evangelio a ustedes, esto no fue en vano. El Señor hizo algo. Vean lo que
dice ya en capítulo uno. Pablo está recordando lo que
pasó. Versículo 9 dice, porque ellos
mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis. Y como os convertiste de los
ídolos a Dios. de los ídolos, para servir al
Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual
resucitó los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera. Ahora, eso es un ministerio exitoso, cuando Dios
utiliza la predicación para causar que una persona se
vuelva a Dios, que se vuelva de los ídolos falsos. y que sirvan al Dios vivo y verdadero. Ahora, regresemos al capítulo
dos. Ahora, Pablo dice lo que pasó allá en Filipos, inmediatamente
antes de que había llegado a Tesalónica. pues habiendo antes padecido,
dice versículo 2, y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos de nuevo
a nuestro Dios para anunciaros el Evangelio de Dios en medio
de gran oposición. Ahora, ¿se acuerdan lo que pasó
en Filipos? Pablo y Silas predicaron el Evangelio
en aquel lugar. Pueden leer acerca de eso en
Hechos capítulo 16. ¿Y qué es lo que pasó? Ellos
fueron echados a la cárcel. Ellos fueron golpeados por predicar
el Evangelio. Los hombres no amaron el evangelio
en aquel entonces y tampoco aman el evangelio hoy. Así que ellos
fueron echados a la cárcel por predicar el evangelio. Fueron sueltados. Fueron antesalonicenses. Eso causó que ellos cambiaran
su mensaje. Ellos sabían que se iban a meter
en problemas. Y ellos se metieron en problemas. Hubo una revuelta
en Tesalónica después de que ellos predicaron. Y ellos tuvieron
que salirse del pueblo por la noche para que no sean matados. Pero aún así, Él dice, we were
bold in our God, hablamos continuando, to speak unto you the gospel
of God. Venimos con de nuevo a anunciarse
el Evangelio de Dios, en medio de gran oposición. Por aquí está
lo que es un ministerio exitoso, cuando el Evangelio de Dios es
predicado. Si el Evangelio de Dios es predicado,
eso es un éxito. It doesn't matter what the results
are. No importa cuál sea el resultado. It doesn't matter whether there's
a thousand people. No importa si hay mil personas
or one person. O si hay solamente una persona.
If the true gospel of God is preached. Si el evangelio verdadero
de Dios es predicado. It is successful. Es exitoso. Ahora, ¿qué es el Evangelio de
Dios? Esa es la pregunta. El Evangelio
de Dios tiene un contenido. Y si ese contenido no es predicado,
entonces el Evangelio no es predicado. No es el evangelio del hombre,
no es el evangelio de los bautistas, no es el evangelio de los católicos,
sino es el evangelio de Dios, el evangelio del cual Él es el
autor. Si el evangelio de Dios es predicado,
entonces es un éxito. Veamos lo que dice Romanos capítulo
1. La Biblia tiene muchas definiciones
acerca de lo que es el Evangelio. Pero aquí está una de mis definiciones
favoritas, la mía, mi favorita. Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado
para el evangelio de Dios, el evangelio del cual Él es el autor. Ahora ve lo que dice el arcíclo
2. ¿Cuál es el evangelio de Dios?
Es el evangelio que Él prometió antes por sus profetas en las
santas escrituras. Es el Evangelio de las Sagradas
Escrituras. Tiene de las Escrituras del Antiguo
Testamento. Ahora, el Evangelio que yo predico, tiene que ser el Evangelio exactamente
el mismo del Antiguo Testamento. Y si no es, entonces no es el
Evangelio de Dios. En 1 Corintios capítulo 1 versículo
15. Mantenga su lugar aquí en Romanos. Mantenga su lugar aquí en Romanos 1 y
vean 1 Corintios capítulo 15. En versículo 13 el apóstol Pablo
dice. Dice porque yo Primeramente os he enseñado lo
mismo que recibí, es decir, primeramente hablar de qué es lo más importante.
Dice, eso mismo que recibí. Que Cristo murió por nuestros
pecados conforme las Escrituras. Ahora, él se está refiriendo
aquí a las Escrituras del Antiguo Testamento. Y lo que nosotros llamamos el
Nuevo Testamento aún no había sido completado. Cristo murió
por nuestros pecados conforme las Escrituras del Antiguo Testamento.
¿Qué significa esto? Quiero darles un ejemplo. La
Páscua Dios dijo, cuando yo vea la sangre, pasaré. He didn't say, when I see your
faith. Él no dice, cuando yo vea tu fe. He didn't say, when
I see your good works. Él no dice, cuando yo vea tus
buenas obras. He didn't say, when I see your
sincerity. Él no dice, cuando yo vea tu sinceridad. He said,
when I see the blood. Él dijo, cuando yo vea la sangre,
I will pass over you. Pasaré de vosotros. Now, was
there anybody in those houses? Ahora, había alguna persona en
esas casas, with the blood over the door, que tenía la sangre
sobre la puerta, ¿Donde Dios de todas maneras mató a uno que
estaba en esa casa? ¿Había uno? Si tú estabas allí
en la casa donde estaba la sangre, tú eras salvo. Todos aquellos que estaban en
la casa donde estaba aplicada la sangre, ellos eran salvos. Y todos los que estaban fuera
de la casa donde no estaba la sangre, ¿qué pasó a ellos? El primogénito de ellos murió.
Ahora, según las Escrituras del Antiguo Testamento, todos aquellos
por los cuales Cristo murió tienen que ser salvos. Si Cristo murió por mí, mi salvación
es una necesidad. Eso es lo que quiere decir que Cristo murió por nuestros
pecados conforme a las Escrituras. El Antiguo Testamento nos da
tantos ejemplos de qué significa esto. Ahora quiero que regresemos
allá a Romanos capítulo 1. Pablo nos dice que el Evangelio
de Dios es de las Escrituras del Antiguo Testamento, y los
dice también en versículo 3, que el Evangelio de Dios es acerca
de Su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el decir quien eres y que es
lo que el hizo ahora esto es quien eres el fue hecho del hijo
de David según la carne la espinada de David según la carne Dios
fue hecho carne Y fue declarado Hijo de Dios con poder. Él fue
hecho carne. Pero fue declarado ser Hijo de Dios. Y eso es lo que nos dice quién
es, según el Espíritu de Santidad. Él fue lleno del Espíritu Santo. Él nunca pecó. La prueba que
Él es Dios manifestado en la carne es Su santidad, Su perfecta
obediencia. Y luego habla de la resurrección
de entre los muertos. ¿Qué significa la resurrección
de entre los muertos? Significa que él fue exitoso
en lo que él vino a hacer. Si él se quedó muerto, eso significaría
que él es un fracaso. Sino porque él fue resucitado
de los muertos, eso significa que Dios aceptó lo que él hizo. Cuando Él resucitó de los muertos,
todos aquellos de Su pueblo fueron salvos. Ahora, eso es el Evangelio. Y cuando el Evangelio es proclamado,
predicado, es un éxito. Y Pablo dice, nosotros predicamos
en medio de gran tribulación. Pero aún así, a pesar de ese
conflicto, como acabo de regresar a la primera etapa del censo,
estamos otra vez en primera etapa del censo. A pesar de esa gran oposición, Cuando sea, cuando quiera que
el Evangelio es predicado, va a haber conflicto. Ese conflicto viene del hombre
natural. Porque cuando predicamos el Evangelio,
estamos quitando aquello en lo que ellos esperan. En lo que
ellos confían, sus obras, lo estamos quitando. Pero por la
gracia de Dios, vamos a predicar el Evangelio de Dios en medio
de gran oposición. Ahora vean lo que dice en versículo
3. Dice, porque nuestra exhortación,
y esto es lo que es la predicación, es nuestra exhortación. Cuando exhortas a una persona,
le estás llamando a esa persona que haga algo. Cuando predicamos el Evangelio,
le estamos diciendo a las personas a las que le predicamos, ¡Cree! ¡Repiente! ¡Ostrate delante de Cristo! Queremos que la gente a la que
prediquemos crea, y llamamos a ellos y les decimos, ¡Hazlo! Esto es lo que es una
exhortación. Ahora, yo sé que Dios tiene un
pueblo escogido. Yo sé que Cristo murió por su
Señor. Y también le digo a todas las
personas a las que yo les predico que crean. Dios manda a todos
los hombres en todo lugar que se arrepientan. No hay ningún
conflicto en él. Dios escogió quién sería salvo. Sólo los escogidos van a ser
salvos. Ahora sí somos llamados a decirle
a todos que crean. Y ahora note lo que dice. Dice, nuestra exhortación no
procedió de error, ni de impureza, ni fue por engaño. Ahora, esto
es siempre verdadero en la predicación verdadera. Si yo voy a tener
un ministerio exitoso, no puede contener estas tres cosas. Primero,
error. Error. No puede tener error. Eso es lo que es contrario a
la verdad. Dios nunca utiliza el error.
Sólo utiliza la verdad. Santiago 1.18 dice, El de su
voluntad nos hizo nacer por la palabra de verdad. Dios nunca
utiliza el error para traer vida. Solamente utiliza la verdad del
Evangelio. Así que para que un ministerio
sea exitoso, la verdad tiene que ser predicada. Dice también
la segunda cosa, no y pureza. El evangelio que nosotros predicamos
es la doctrina según la piedad. Siempre conduce a la piedad cuando
es creído. Tampoco fue por engaño. ¿Sabe
qué significa esa palabra? En inglés es donde viene la palabra
carnada. Cuando vas a pescar, No tiras nada más el anzuelo
al agua. Cubres ese anzuelo con carnada. Y al pez le gusta la carnada. Y estamos tratando de engañar
al pez. Ahora, eso es lo que es la falsa
predicación. Cubre la verdad con carnada. Para que sea más apreciable o
más paladable a la carne. Ahora, cualquier tiempo que una
persona haga eso, eso no es un ministerio de su todo. Eso es
un fracaso. Dios solamente utiliza su verdad. Es la dopina según la piedad. Y no está tratando de alterar
la verdad o manejar la verdad para que la gente lo reciba.
Ahora vean lo que dice el versículo 4. Sino que según fuimos aprobados
por Dios para que se nos confíe el Evangelio. Ahora escuchenme
hermanos. Si Dios nos ha salvado, Él nos ha confiado aquello que es
lo más precioso para Él. A ti te ha sido encomendado una
confianza sagrada. Nada es más importante que esto. ¿Te atreverías a cambiar el Evangelio? Aquello que Él te ha confiado. No queremos hacer ninguna cosa
como esa. Hablamos el Evangelio. Así como
nos entregó. Y esto no se trata de tratar
de agradar a los hombres. Ahora, yo quiero que ustedes,
yo quiero que a ustedes les caiga bien. Yo quiero que a todos les
caiga bien. Pero cuando se trata del Evangelio, de predicar el
Evangelio, no vamos a cambiar o alterar nuestro mensaje para
agradarle al hombre. Hay uno solo que queremos que
esté agradado con nosotros. Es el Señor mismo. Si el Señor está agradado, entonces
el pueblo de Dios también va a estar agradado. Y no estamos
preocupados por los demás, de todas maneras no estamos preocupados
por ellos. Si los chivos no están agradados,
ya qué importa. Solamente nos importan las ovejas.
Y yo quiero que ellos, nosotros queremos que ellos estén agradados.
Y la manera que agradas a las ovejas, es que le des toda la
gloria al Señor Jesucristo. Que lo exaltes a Él. Y el pueblo
de Dios se va a regocijar. Así es que cuando predicamos,
se nos es encomendado una confianza sagrada Y esa es la manera que
nosotros hablamos. Hablamos el Evangelio. Dice,
así hablamos y así como nos los entregó. No como para agradar
a los hombres, sino a Dios que prueba nuestros corazones, dice
el versículo 4. Ahora, el Señor va a probarnos. Él va a probarnos de esta manera
que no tengamos ningún resultado visible. ¿Cuántas veces has predicado
y has sentido como que nada pasó? Puedes predicar muchos años y
parece que nadie viene al conocimiento de la verdad del Evangelio. Ahora, queremos ver que muchos
vengan al Señor, que venga Cristo. Pero, ¿qué tal si tú estás predicando
la verdad y no ves ningún resultado de ello? Yo he visto que hombres
hagan esto. Y ellos dicen, esto no me está
funcionando. Entonces cambian su mensaje para
tratar de buscar resultados. Ellos se apartan del Evangelio. Ahora Dios te va a probar y va
a ver si vas a predicar el Evangelio sin ninguna referencia a resultados. Vas a predicar el Evangelio simplemente
por la verdad, por ser la verdad, por Cristo, porque es la verdad. Dios va a probarnos. Va también a probar al hombre
con éxito. El éxito puede ser una prueba
más grande que no tener ningún resultado. Él va a probar si
vamos a continuar haciendo solamente eso, predicar el Evangelio. Pablo
dijo de esta manera en 1 Corintios 1, versículo 17. Cristo no me
vio a bautizar. Ahora, yo quiero ver bautizos. Yo quiero ver que gente venga
al conocimiento de Cristo. Yo quiero ver que muchas personas
vengan al conocimiento de Cristo. Pero Cristo no me envió a bautizar
o simplemente a conseguir resultados. sino a predicar el Evangelio,
no con sabiduría de palabras, no con la sabiduría del hombre,
tratando que el Evangelio sea más agradable a la carne, de
tal manera que traiga a la gente a creer. Nosotros no podemos conseguir
que nadie crea. Esa es la obra del Espíritu Santo. Predicamos la verdad. Y dependemos del Espíritu Santo
para dar los resultados. Regresamos a 1 Tesonio 2. Vean
lo que dice en versículo 5. Porque nunca usamos de palabras
lisonjeras. Pablo dice, cuando le predicamos el evangelio a ustedes,
nunca usamos de palabras lisonjeras. ¿Qué son palabras lisonjeras?
Bueno, cuando vienes a una persona y dices cosas muy buenas acerca de esa
persona. Y dices cosas muy buenas acerca
de esa persona. Pero haces aquello porque quieres
sacarle provecho, quieres sacar algo de ella. Así es que halagas
o usas palabras lisonjeras. Si quieres ser mi amigo, vas
a decirme que soy muy grande, que soy bueno. Me vas a decir
que tengo la cabeza llena de cabello. Y vas a ser insincero, ¿no es
así? Ahora, en la predicación falsa, las palabras lisonjeras
al hombre son usadas. Dicen al hombre, tú tienes la
habilidad para ser salvado. Tú tienes una voluntad libre,
libre al decir. La salvación está en tus manos.
Ven, esas son palabras lisonjeras. La pregación falsa eleva al hombre. Y cualquier momento que tú eleves
al hombre, entonces se está rebajando al Señor. Pablo está diciendo, no usamos
esas palabras lisonjeras. Ahora, en un ministerio exitoso,
las palabras lisonjeras a los hombres no son usadas. Decimos la verdad. en referencia al hombre. El hombre
está muerto en pecado. No tiene habilidad para hacer
ninguna cosa, para salvarse a sí mismo. Está en las manos de un
Dios soberano que puede hacer con él lo que él quiera. Cualquier
otra cosa que se le diga al hombre son palabras lisonjeras. Vean
lo que dice otra vez allá en versículo 5, en nuestra predicación, Dice, no ni cubrimos avaricia. No estábamos codiciando avaricia
por dinero de los hombres. No teníamos codicia de poder. No teníamos codicia de prestigio
o de alabanzas del hombre. Ahora, en la predicación verdadera,
no estamos encubriendo avaricia, o sea, codiciando lo que tiene
el hombre. No estamos codiciando lo que
el hombre puede hacer por nosotros. Pablo dice, yo no codice el oro
y la plata de ningún hombre. Estamos codiciando la presencia
del Señor. Codiciamos la bendición del Señor. Codiciamos que Dios bendiga lo
que estamos diciendo. Pero si el motivo de nuestra
predicación es la codicia o la avaricia, si estamos siendo avaros
por lo que tiene el hombre, por lo que puede hacer por nosotros
el hombre, es un fracaso. Dios no está en ello. Dice el versículo 6, Ni buscamos
gloria de los hombres, ni de vosotros, ni de otros. Ahora, en un ministerio exitoso, sólo hay un motivo que es motivo
bueno, la gloria de Cristo Jesús. Todos los otros motivos son motivos
malos. Él dijo que no buscamos hombres
gloriosos, No buscamos la gloria de los
hombres. Y dice, aunque podríamos ser oscarga
como apóstoles de Cristo, dice el Recibo, ¿sabes? Lo que está
diciendo aquí es esto. No estamos predicando con el
motivo que ustedes nos apoyen, que nos sostengan. El ministerio
no es un empleo, no es un trabajo. Es un llamamiento. Y nosotros
no abusamos de ustedes. No buscamos sacar de ustedes
para poder mantenernos. Estamos predicando el Evangelio. Ahora dice el versículo 7. Aquí está la verdadera actitud
de un ministro verdadero. Esto es de un ministerio exitoso. Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la donrisa que cuida con
ternura a sus propios hijitos. Tan grande es nuestro afecto
por vosotros, que hubiéramos querido entregarnos No sólo el Evangelio de Dios,
sino también entregaros vosotros mismos nuestras propias vidas
porque habéis llegado a ser muy queridos. Ahora, escuchen cuidadosamente. Es una cosa amar predicar, y
yo amo predicar. No hay nada que se siente mejor
que cuando Dios te permite predicar el evangelio. Amamos predicar
el evangelio, pero es una cosa amar predicar el evangelio, y
es otra cosa amar a la gente activa. Y si yo no amo verdaderamente
a la gente a quien yo predico, mi ministerio entonces es un
fracaso. No es verdadero. Si amamos a
Dios, amamos a Él tal como Él es, no lo cambiaríamos aun si
tuviéramos el poder de hacerlo, pero también amamos a la gente
a quien predicamos. Y nosotros queremos que ellos
vengan a un conocimiento de Cristo Jesús. Ahora, tenlo que dice
allá en versículo nueve. Porque acordáis, hermanos, de
nuestro trabajo y fatiga, como trabajando de noche y de día
para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el
Evangelio de Dios. Ahora, un ministerio verdadero
es una labor. Es un trabajo duro. Y si no hay una labor que está
involucrada en esto, entonces es un fracaso. El Señor nos dice
que debemos entregarnos por completo a estas cosas. Y cualquier cosa que no sea entregarme
del todo, es un fracaso. Dice, trabajando de noche y de día, Luego dice allá en versículo
10, Vosotros sois testigos y Dios también de cuán santa, injusta
e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes. Si
yo no vivo lo que predico, es un fracaso. No sirve. No es verdadero. Pablo dice, yo puedo apelar a
ustedes. Ustedes saben cómo yo me comporté con ustedes. Vean
lo que dice el versículo 11. Yo prediqué, o preparé este mensaje
esta semana. Y yo nunca había visto esto anteriormente. Ahora, aquí en este versículo, Pablo da tres partes de lo que
es una predicación. Él llama a la exhortación. Él
llama a la consolación. Y llama también al testimonio. Ahora, esto siempre es lo que
es involucrado en la verdadera predicación. Y si esto no está en mi predicación,
entonces esto no es la predicación que viene de Dios. Primero vemos
que hay allá la palabra exhortación. Dice, exhortábamos. Ahora, en
la exhortación, es un llamado a una persona a que haga algo. Cuando predicamos el Evangelio,
no simplemente arrojamos la verdad allí. Llamamos a la gente a que
crea. Queremos persuadir a los hombres. Yo quiero persuadirles a creer. Hay una exhortación. Es un llamado
a la gente a que se arrepienta. Es un llamado a la gente a que
se niegue a sí mismo. En la predicación verdadera hay
una exhortación. Y en la predicación verdadera
siempre hay consuelo que está involucrado en ella. No encuentras en el Evangelio
de Dios algo de consuelo, de gran consuelo. No consuela tu
corazón de oír que tu justicia es nada
menos que la justicia del Señor Jesucristo. Me da tan grande consuelo saber
que la obediencia de Cristo, Su obediencia perfecta a la ley,
es mi justicia personal delante de Dios. Esto me consuela. Oh, el consuelo
de su sangre. Cuando Él dijo, consumado es,
mi salvación fue cumplida. Esto es consuela. Dios dijo,
consolaos, consolaos, pueblo mío. Así es que en la predicación
verdadera del Evangelio hay consuelo que se está llevando
a cabo. Y si la predicación no consuela
al pueblo de Dios, entonces no sirvió. Fue un fracaso. Y luego dice, dice, y os encargábamos. Es decir, yo te testifiqué. Cuando nosotros predicamos, no
simplemente predicamos lo que alguien nos dijo. Predicamos
lo que hemos visto por nosotros mismos. Somos testigos de lo
que hemos predicado. No puedes predicar aquello que
no has experimentado. Así como no puedes regresar de
un lugar donde nunca has ido. Cuando yo predico acerca de un
hombre que es pecador, yo sé que yo soy pecador. Y yo sé a lo que me refiero cuando
yo hablo. Cuando yo hablo de la salvación
por la gracia, yo estoy testificando que la salvación es verdaderamente
por la gracia. La gracia es la única esperanza
que este hombre tiene. Estamos testificando cuando estamos
predicando. Y por la gracia de Dios, estamos
listos para morir por esto que estamos predicando. Si yo no estoy listo para morir
por este evangelio que yo predico, entonces no tengo fe salvadora
verdadera. Esto es lo que es la predicación. No es simplemente decir a una
persona lo que alguien más te ha dicho. Estás testificando. Versículo 12. Que anduvieses como es digno
de Dios que os llamó a su reino y gloria. En la predicación que es digno
de Dios, un ministerio que es digno de Dios, causará que los
oyentes tengan un andar digno también. Puedes enterarte de
lo que una persona predica con oír a la gente a quienes Se predica. Si quieres saber
verdaderamente lo que yo creo, pregúntale a esos hombres que
están allá adentro. Ellos son los que me están oyendo.
Si usted quiere saber verdaderamente qué es lo que yo predico, mira
a estos hombres que están allá atrás. Ahora, si nuestra predicación
no produce hombres y mujeres que andan dignos del Señor, entonces
no es predicación verdadera. Es un fracaso. en un ministerio
exitoso aquellos que creen van a ser verdaderos creyentes ahora
vean lo que dice el versículo 13 Por lo cual también nosotros
sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la
palabra de Dios, que oíste de nosotros, tal recibiste no como palabra de
hombre, sino según es en verdad la palabra de Dios, la cual actúe en vosotros los
creyentes. Ahora, esto es lo que es un ministerio
exitoso. Cuando los oyentes oyen la predicación,
no oyen meramente la palabra de un hombre. Ellos oyen la voz
de Dios. Eso no significa que oyen una
voz audible. Pero ellos saben que lo que se
está diciendo es la mera verdad de Dios. Ellos saben entonces
que no es la opinión del hombre. Saben que no es meramente la
doctrina de la iglesia. Ellos saben que es la palabra
de Dios. Y cuando Dios bendice la predicación,
la gente que oye, ellos saben que no es meramente
la opinión del hombre. Es la verdad misma de Dios. Y notaron allá como Pablo dice
que esa palabra actúa en vosotros los creyentes. Es decir, produce
resultados. La gente cree. Ellos creen en
el Evangelio. Ellos creen que la Biblia es
la palabra de Dios. Ellos creen que Cristo es todo
en la salvación. Ellos creen que hombres son pecadores. Ellos creen las mismas cosas. Cuando el Evangelio es predicado,
Dios habla, y los hombres son traídos al conocimiento de Cristo. Ahora, este es el último versículo
que quiero considerar, versículo catorce. Porque vosotros, hermanos,
viniste a ser imitadores de la Iglesia de Dios en Cristo, que
están en Judea. Ahora, en un ministerio exitoso, y cuando me refiero a un ministerio
exitoso, no estoy refiriendo a un maestro en términos humanos. No estoy hablando de cuántas
gentes. Estoy hablando de cuando Dios
ha bendecido algo. En un ministerio exitoso, la
iglesia que sale de ello va a ser igual que cualquier otra iglesia
donde se predica el Evangelio. Ahora, si tú tienes un ministerio
exitoso, y si yo tengo un ministerio exitoso, eso significa que los
creyentes a quienes estamos predicando, ellos van a creer lo mismo. La
iglesia de Todd's Road en Lexington va a ser igual a la iglesia suya.
Vamos a creer la misma cosa. Y su iglesia va a ser igual a
mi iglesia. gente que cree el evangelio. Así es que un ministerio, si
es verdaderamente exitoso, bendecido por Dios, entonces va a ser como
cualquier otra iglesia del evangelio. Ahora, en unos aspectos somos
muy diferentes. Yo no puedo hablar español. A
mí me encantaría poder hablar español, pero no puedo. Somos
diferentes, pero creemos el mismo Evangelio, amamos al mismo Salvador,
y verdaderamente creemos la misma cosa, línea por línea. Y cuando Dios ha bendecido un
ministerio, va a tener el mismo clase de
creyentes que cualquier otra iglesia tiene, gente que cree
el Evangelio. todos están de acuerdo. Ahora,
verdaderamente la entrada del apóstol Pablo no fue en vano
allá en la iglesia de Tesalónica. Por la gracia de Dios, el pueblo se volvió a Dios. Es
interesante que no volvieron de los ídolos a Dios. Se volvieron
de los ídolos a Dios. Si le dices meramente a los hombres ¿Qué malos son los ídolos? Nunca lo van a ver. Pero si le
dices quién es Dios. Tú predícales el Evangelio. Ellos
mismos se van a volver a dejar de sus espaldas a esos ídolos. Para servir a Dios vivo y verdadero. Ahora eso es un ministerio exitoso. Yo quiero ser parte de un ministerio
exitoso. Si el Señor está en ello, entonces
es un éxito. Si el Señor no está en ello,
es un fracaso, aunque parezca ser grande. Que Dios nos haga verdaderamente
parte de un ministerio exitoso.
Todd Nibert
About Todd Nibert
Todd Nibert is pastor of Todd's Road Grace Church in Lexington, Kentucky.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

4
Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.