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JC

Como pelear la buena batalla

1 Timothy 1:19
Joel Coyoc April, 21 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc April, 21 2024
Estudio de 1 Timoteo

La predicación de Joel Coyoc en "Como pelear la buena batalla" se centra en la necesidad de los creyentes de luchar la buena milicia de la fe, como se refleja en 1 Timoteo 1:19. Coyoc argumenta que la batalla espiritual no se trata solo de resistencia ante el pecado, sino que implica la proclamación del evangelio y la aferrarse a la fe genuina y a una buena conciencia. Utiliza las escrituras para señalar que la ley de Dios, aunque muestra la incapacidad del hombre para salvarse, también guía al pecador hacia Cristo, quien ofrece salvación únicamente por gracia. La relevancia de esta enseñanza radica en que el creyente, al mantener la fe y la buena conciencia, asegura su lugar en la comunidad de fe, evitando naufragar en la creencia y en la vida cristiana.

Key Quotes

“La buena milicia se pelea aferrándose a la fe.”

“El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, de buena conciencia y de fe no fingida.”

“Hermanos, sin el Evangelio y sin la obra eficaz del Evangelio aplicado por el Espíritu Santo en nuestro corazón, no tendremos más que una vida de actores.”

“La buena conciencia es aquella que no nos permite justificar el pecado.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestra Biblia
en la primera carta del apóstol Pablo a Timoteo. Primera de Timoteo
capítulo 1. Dice la Palabra de Dios, Pablo,
apóstol de Jesucristo, por mandato de Dios nuestro Salvador y del
Señor Jesucristo nuestra esperanza. A Timoteo, verdadero hijo en
la fe, gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo
Jesús nuestro Señor. Como te rogué que te quedases
en Éfeso cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que
no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas
y genealogías interminables que acarrean disputas más bien que
edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. Pues el propósito de este mandamiento
es el amor nacido de corazón limpio y de buena conciencia
y de fe no fingida. de las cuales cosas, desviándose
algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores
de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.
Pero sabemos que la ley es buena si uno la usa legítimamente.
Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino
para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores,
para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas,
para los homicidas para los fornicarios, para los sodomitas, para los
secuestradores, para los mentirosos hipércuros, y para cuanto se
oponga a la sana doctrina. Según el glorioso Evangelio del
Dios bendito que a mí me ha sido encomendado, Doy gracias al que
me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo
por fiel poniéndome en el ministerio. Habiendo yo sido antes blasfemo,
perseguidor e injuriador, mas fui recibido a misericordia,
porque lo hice por ignorancia e incredulidad. Pero la gracia
de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en
Cristo Jesús. palabra fiel y digna de ser recibida
por todos, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores,
de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a
misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda
su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él
para vida eterna. Por tanto, al rey de los siglos,
inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos
de los siglos. Amén. Este mandamiento, hijo
Timoteo, te encargo para que conforme a las profecías que
se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia,
manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron
en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Imeneo y Alejandro,
a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar. Vamos a meditar el versículo
19 y nuestro tema es cómo pelear la buena milicia. estaba comentando
en la mañana que bueno Pedro usa mucho la figura de que somos
extranjeros y peregrinos y el apóstol Pablo usa constantemente
la figura de que estamos envueltos en una batalla espiritual y él
está hablando aquí de una milicia termina el versículo que estábamos
meditando en la mañana que le dice en la última frase dice, milites
por ella la buena milicia, milites por ella la buena milicia manteniendo
la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto
a la fe algunos, la buena milicia. Terminamos en la mañana viendo
que es una buena milicia porque es una buena batalla, nosotros
estamos envueltos en una batalla Pero algo que hace diferente
de cualquier otra batalla es que los que están en esas batallas
que se inician, en verdad no saben quién va a ganar. Pero los creyentes sabemos que
de esta batalla está ya ganada. El Señor Jesucristo ha resucitado
de los muertos y Él ha vencido. Y en Cristo somos más que vencedores. Ahora, ¿cómo luchar la buena
batalla? Estaba recordando en la mañana
que el apóstol Pablo no ha cambiado de tema, está trayendo un tema
desde que empezó a hablar acerca de la razón por la cual él había
pedido a Timoteo que se quedara en Éfeso. Y esencialmente el
apóstol Pablo está haciendo énfasis en que no se predique una doctrina
diferente. que se haga un uso legítimo de
la ley. En un sentido positivo, el apóstol
Pablo estaba recordándole que una parte importante de la buena
milicia es predicar el evangelio, predicar de la salvación por
la fe en el Señor Jesucristo, de la salvación que es solamente
por la gracia de Dios, de esa salvación que es la salvación
que le pertenece al Señor, esa salvación en la cual cuando un
pecador es traído al Señor Jesucristo, el pecador recibe la gracia y
Dios recibe la gloria. Y evidentemente hay una conexión
muy fuerte entre estos versículos, estrecha entre estos versículos
y el versículo cinco. Una de las cosas que el apóstol
va a decir es que la buena milicia, la buena batalla, se pelea aferrándose
a la fe. Dice, manteniendo la fe y buena
conciencia. Y es interesante que él ya nos
habló en el versículo cinco, ¿cuál es la razón de que él estaba
dando el mandamiento? Y la razón de que estaba dando
el mandamiento es que se predique el evangelio, que se haga un
uso legítimo de la ley a saber mostrarnos nuestra incapacidad,
mostrarnos que la ley exige cumplimiento perfecto y que la ley sólo tiene
una sentencia, la ley no tiene misericordia, la ley solamente
dice el que no haga conforme a las cosas escritas en este
libro de la ley, lo único que tiene que suceder es que es maldito
y tiene que morir. Y la idea es que el hombre pueda
mirar su incapacidad y gritar por salvación, gritar desesperadamente
por salvación ante la imposibilidad de cumplir las exigencias de
la ley. El apóstol nos está recordando
también de una manera indirecta que nuestro Dios es como dice
el apóstol Juan, el que no ama no ha conocido a Dios porque
Dios es amor. Y a través de la ley y tratando
de alcanzar una salvación por la ley, pues es imposible conocer
a Dios. La ley tiene el propósito de
llevarnos a Cristo para poder conocer a Dios en la faz del
Señor Jesucristo. Y el apóstol Pablo está mostrando
que lo único que puede hacer la obra del Señor llevarnos a
una vida de amor es conocer a Dios por medio del evangelio y él dice el propósito de este
mandamiento es el amor nacido de corazón limpio de buena conciencia
y de fe no fingida y aquí le está diciendo a a Timoteo que
la manera de luchar la buena milicia es manteniendo la fe
manteniendo la fe y decía yo que peleamos la buena
milicia aferrándonos a la fe En un sentido se está refiriendo
a creer la verdad revelada. Mantener la fe, aferrarse a la
fe es creer la verdad revelada. Hermanos, solamente cuando el
Señor abre nuestros ojos, nosotros podemos empezar a mirar la verdad
revelada. Algunas veces antes que el Señor
nos trajera a Jesucristo, antes que Él abriera nuestros ojos
para ver al Señor Jesucristo, escuchábamos cosas. escuchábamos
cosas que algunas veces ni siquiera le dábamos la importancia de
vida. Veníamos, hablo de mi situación
personal por más de 21 años escuchando y escuchando y pensando algunas
veces que eso era para otras personas. Hay otros que son,
pues, que necesitan más el evangelio que yo. Después en una etapa
más avanzada de mi vida, Dios me empezó a permitir y escuchar
algunas cosas y que al escucharlas y entender qué es lo que estaban
diciendo, pues mi corazón perverso se molestaba. A mí me molestaba
el pensar de que el Señor había hecho una elección para salvación
y solía pensar que eso no es justo, que Dios debía dar igual
oportunidad a todas las personas. y no fue sino que hasta que el
Señor en su tiempo me mostró al Señor Jesucristo y pude comprender
el evangelio y cuando el Señor nos revela al Señor Jesucristo
empezamos a creer la verdad antes de pronto escogemos de la verdad
que queremos creer y que no queremos creer hay gente que le gusta
creer que Dios es amor y eso es verdad Dios es amor Pero no
quieren creer que Dios es tres veces santo. No quieren creer
que Dios es un Dios que demanda perfección y que nadie es perfecto. Mucha gente, incluso somos conscientes
de que nadie es perfecto. Sin embargo, no hay conciencia
de la gravedad de no ser perfecto. Ahora, El Señor trae luz a nuestro
corazón y de pronto vemos la verdad revelada, que la única
manera de conocer al Señor Jesucristo, a Dios, es en el Señor Jesucristo. El Señor nos muestra que el Señor
Jesucristo es Dios mismo que se hizo carne. El Señor obrando
nuestro corazón nos va mostrando que el Señor Jesucristo vino
a este mundo a vivir la vida que nosotros no somos capaces
de vivir. Porque de pronto antes sentíamos que éramos buenas personas. Incluso creíamos cumplir la ley. Pensábamos que hay personas que
podríamos mirar debajo del hombro porque ellos son más pecadores
que nosotros. Pero el Señor empieza a revelarnos
su verdad Y esa verdad de que en verdad nosotros no somos personas
buenas que de vez en cuando hacemos cosas malas, sino Dios empieza
a traer tal convicción de pecado. Recuerdo en mis años de adolescencia
temprana el juzgar a personas y emitir juicio y sentirme mejor
que esas personas. hasta que Dios de pronto me hizo
estar en una situación en la que estaba practicando cosas
que había criticado en otros, y Dios me hizo ver que pues no
era tan bueno como había pensado. Lo peor de todo fue llegar a
un momento en mi vida en que era consciente que lo que hacía
no era recto delante de Dios y querer dejar de hacerlo y no
poder hacerlo, y proponerme no lo vuelvo a hacer y hacerlo otra
vez. Y así el Señor empezó a humillarme y a mostrarme que no era una
buena persona, hasta que el anuncio del Evangelio lo escuché y en
lugar de decir que era para otros, pude empezar a mirar que era
para mí. El escuchar, si elijos libertare, seréis verdaderamente
libres y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Todo
aquel que practica pecado esclavo es del pecado, y el esclavo no
permanece en casa para siempre, el hijo sí queda para siempre.
Así que si elijos libertare, seréis verdaderamente libres.
Hermanos, El Señor va mostrando y hay un
momento en que nosotros vamos entendiendo que somos personas
en depravación total, que somos personas que nuestra inclinación
es constantemente solamente el mal. El Señor nos va mostrando
como aún aquellas cosas que solemos hacer bien, en realidad no las
hacemos para la gloria de Dios. Es interesante que pues muchos
nos hemos abstenido de matar y mucha gente no mata. pero no
matan porque quieren mostrar que el Señor de la vida es Dios
y quieren hacerlo para su gloria. Muchos no hemos matado porque
pues no quisiéramos ir a pasar 40 o 30 años en la cárcel y no
matar para no ir a la cárcel es pecado porque no hemos de
matar porque queremos mostrar que Dios es el Señor de la vida
y mostrar su gloria y cada cosa que hacemos que es recta pero
no es con el propósito de que Dios sea glorificado es es pecado
y hermanos Dios nos ha revelado su verdad nos ha revelado que
no dio su ley para que seamos salvos nos dio su ley para encerrarnos
y mostrarnos la incapacidad de cumplir su ley, nos dio su ley
para mostrarnos que no somos capaces de cumplirla y somos
malditos por ello y necesitamos a alguien que nos salve. Él nos ha mostrado que no hay
nada que nosotros podamos contribuir para nuestra salvación. Él nos
ha mostrado que no hay otro mediador entre Dios y los hombres, sino
solamente el Señor Jesucristo, quien es el camino, quien es
la verdad, quien es la vida, y que nadie viene al Padre si
no es por el Señor Jesucristo. Hermanos, esa es la verdad, y
una de las cosas que nosotros requerimos es aferrarnos, se
pelea la buena batalla aferrándonos a esa verdad. predicándonos constantemente
esa verdad, que cada día nosotros nos recordemos esa verdad. Yo
soy un pecador, soy el primero de los pecadores, pero hay una
palabra fiel y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino
al mundo a salvar pecadores. hermanos recordar constantemente
esa verdad recordar la verdad es que Dios dio su ley y su ley
es la expresión de su carácter y soy incapaz de vivir esa ley
la ley y la palabra del señor no fue dada para que yo atraiga
la gloria hacia mí sino para que él sea glorificado y es en
ese sentido es aferrarnos a lo que se nos ha enseñado como una
sana doctrina como el evangelio verdadero Pero en otro sentido,
no es simplemente tenerlo como algo que hemos obtenido de conocimiento
en nuestra mente, sino la fe genuina, la fe genuina, esa fe
que es don de Dios, esa fe que va más allá de simplemente pues
saber y poder ser ortodoxos en decir la verdad, en creer que
Dios es uno, el Dios vivo y verdadero, que es el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo. El poder saber que Él es todopoderoso,
que Él ha hecho todo para su gloria, el poder saber que y
decir las doctrinas de una manera, porque las podemos aprender de
una manera académica, después de escucharlo tantas veces uno
puede llegar a repetir lo que ha aprendido. Y hermanos, en
otro sentido es que nuestro corazón esté constantemente clamando
al Señor, de que Él nos conceda, recuerde, la caída del hombre
es tan profunda, que el hombre está muerto en delitos y pecados,
y el hombre no puede producir ni siquiera el arrepentimiento
para vida, que el Señor constantemente nos conceda arrepentimiento para
vida, que el Señor nos conceda el don de la fe verdadera, esa
fe que impacta en nuestro corazón. Y el apóstol Pablo, después de
hablar de mantener esa fe y luchar por esa fe, aferrarse a esa fe, no hay nada nuevo que añadir
a nuestra fe. El mensaje que predicamos es
el mismo. Y a pesar de que es antiguo,
es siempre nuevo, y es el mensaje del evangelio, de la salvación
únicamente por la obra del Señor Jesucristo. Ahora, la otra cosa
a la cual Pablo dice hay que aferrarse es a la buena conciencia,
no desechar la buena conciencia, no desechar la fe, esa fe, si
el Señor te ha revelado al Señor Jesucristo y has creído en el
Señor Jesucristo, no deseches esa fe y clama al Señor Jesucristo
que bueno una de las cosas que ocurre cuando un hombre es regenerado lo primero que el Señor hace
es obrar en el corazón, obrar en el corazón. Recuerde, Dios
detesta un cambio de conducta sin un cambio de corazón. El
Señor confrontó constantemente eso con los fariseos. Dios detesta
un cambio de conducta sin un cambio del corazón. Y es que
pues un corazón malo no puede dar buenos frutos. Así como un
árbol malo no puede dar buenos frutos, un corazón malo no puede
dar buenos frutos. Y el corazón malo solo da frutos
malos. Ahora, cuando Dios obra y un
pecador es llevado al Señor Jesucristo, lo primero que se regenera es
el corazón. Él nos da un nuevo corazón. Él
quita el corazón de piedra y nos da un corazón de carne. Él nos
hace nuevas criaturas. Es la nueva criatura la que cree
al evangelio. Es la nueva criatura a la cual
el Señor le da arrepentimiento para vida. Y hermanos, cuando
el Señor cambia, el corazón empieza a suceder algo. Cuando el Señor
regenera el corazón, empieza a ver conciencia de pecado. Antes
vivíamos quitados de la pena, haciendo lo que nos venía en
gana. No sé quiénes de ustedes han tenido la posibilidad de
leer el progreso del peregrino. Y ahí se ilustra a un hombre
que empieza a leer la escritura. Y de pronto, ese hombre empieza
a tener una gran carga sobre su espalda. Conforme él lee la
escritura, la carga se va haciendo más pesada y empieza a haber
una molestia. ¿Por qué? Porque la conciencia,
al Dios regenerar el corazón, empieza a haber una conciencia,
empieza a mirar la santidad de Dios y empieza a mirar su pecaminosidad. Y de pronto, pues el Señor muestra
al Salvador Hay una escena en el progreso del peregrino cuando
él llega al lugar del calvario y cuando él mira al Señor Jesucristo
y esa carga es quitada de sus espaldas. Y como la gente está
alrededor de él y la gente no tiene una carga en su espalda.
Bueno, sus compañeros de viaje no lo tenían porque habían ya
llegado a abrazar al Salvador por fe, a confiar en el Señor
Jesucristo como la única posibilidad de salvación. hermanos es cuando
se cuando abrazamos por fe al señor Jesucristo que el señor
nos da una nueva conciencia y el creyente de pronto ya es consciente
de que pues ya no hacemos lo que se nos viene en gana y de
pronto a veces hacemos lo que se nos viene en gana pero el
señor obra en nuestra conciencia y está nuestra conciencia constituye una buena conciencia
es el hecho de conocer a Dios. Si no conocemos a Dios jamás
nos vamos a conocer y el creyente comienza a conocer a Dios cuando
Cristo le es revelado y cuando Cristo nos es revelado entonces
empezamos a mirar cuán grave es nuestro pecado. Hermanos,
el hecho de que Cristo haya tenido que venir a morir habla de lo
enorme de nuestro pecado, de lo grande que es nuestra ofensa,
de lo mucho que Dios aborrece el pecado. Cuando empezamos a
tener una conciencia, un conocimiento de Dios y del Señor Jesucristo
y de su obra, cuando el Señor comienza a revelarnos, contrario
a lo que cree la cultura popular. La cultura popular ve películas
y se conmueve de las películas de la crucifixión. pero hermano
una cosa importante tenemos que saber no somos salvos por lo
que le hicieron los hombres al señor Jesucristo en la cruz fue
terrible por supuesto que fue terrible y doloroso pero somos
salvos por lo que el padre hizo a su hijo en la cruz él desamparó
a su hijo él descargó toda su ira sobre su hijo olas de ira
pasaron sobre él Dice el apóstol Juan que cuando
él fue traspasado, bueno, las profecías se cumplieron y al
Señor Jesucristo no se le quebró ni un hueso porque los judíos
pidieron que se les rompiera los huesos para que no estuvieran
el día de reposo en la cruz y le rompieron los huesos al primer
ladrón y al segundo ladrón porque una muerte de crucifixión era
muy larga, podía durar hasta hasta cuatro días. y era una
muerte de la más terrible que uno pueda imaginar, y quebrar
las piernas era una manera de acortar la agonía. En cierto
modo era un acto de misericordia, quebrar las piernas, porque el
crucificado solía soltar su cuerpo hacia abajo y eso dificultaba
su respiración, y de cuando en cuando él podía apoyarse y volver
a inhalar aire y seguir prolongando su existencia. Y al fracturarle
sus piernas, ellos perdían esa posibilidad y se asfixiaban.
Los otros dos ladrones estaban aún vivos, pero al Señor Jesucristo
no le rompieron las piernas porque estaba muerto. Y cuando fue rasgado
su costado, salió agua y sangre, dice la Escritura. Y algo que
caracteriza una explosión del corazón es eso, que en la incisión
de un cuerpo que ha explotado su corazón sale agua y sangre. Hermanos, el Señor Jesucristo
enfrentó la ira de su Padre por causa de nuestros pecados. Nuestros
pecados no son cosas ligeras. El profeta Isaías había dicho,
todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó
por su camino. Mas Jehová cargó en él el pecado
de todos nosotros. El castigo de nuestra paz fue
sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados. Hermanos, el
Señor nos revela ese sufrimiento. Y ya no podemos mantenernos en
pecado. Ya nosotros sabemos a dónde se
encuentra la limpieza del corazón. ¿Dónde podemos hallar un corazón
limpio? Podemos hallar un corazón limpio únicamente en Jesucristo,
que es la propiciación por nuestros pecados. Únicamente en la sangre
del Señor Jesucristo, que la Escritura dice, la sangre de
Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Sin derramamiento
de sangre no hay remisión de pecados. Y el creyente está consciente
y cada vez más consciente. Y el creyente tiene una conciencia. Una conciencia que está guiada
ahora por la revelación especial del Señor, que es su palabra.
Dice el salmista en el Salmo 119, con qué limpiará el joven
su camino, con guardar tu palabra. En mi corazón he guardado tus
dichos para no pecar contra ti. Y ahora la conciencia, la buena
conciencia, es una conciencia que está cautiva. a la palabra
de Dios, a la palabra revelada. La buena conciencia es una conciencia
que está de acuerdo con lo que Dios dice acerca de mí. Por eso
el apóstol Pablo puede decir, yo soy un gran pecador, el principal
de los pecadores. Y Cristo Jesús vino a salvar
pecadores. Yo soy el primero de los pecadores.
Por eso el apóstol Pablo puede decir, ya no como en alguna vez
él hubo pensado, él pensó antes de tener una buena conciencia,
él pensó como aquel fariseo, yo soy, yo soy tu hijo favorito,
porque yo hago pues, él dice en filipenses, yo soy un campeón
de guardar las tradiciones de mis padres, en cuanto a la ley,
no hay que me supere, si alguien tiene de qué confiar en la carne,
yo más, o sea, Pablo está diciendo, ese fariseo que oró y dijo, que
le dijo al Señor todo lo que hacía, pues, yo soy más que él,
pero cuando él tuvo una buena conciencia, él dijo, miserable
de mí, ¿quién me va a librar de este cuerpo de pecado? Cuando
él tuvo una buena conciencia, él se dio cuenta de que constantemente
deseaba hacer el bien y de pronto estaba haciendo el mal. Y hermano,
la buena conciencia es la que nos hace venir una y otra vez
al Señor Jesucristo. La buena conciencia es aquella
que no nos permite justificar el pecado. La buena conciencia
es aquella que no nos permite echar la culpa a otros. Porque
antes de tener una buena conciencia no será fácil decir, pues es
que tú me haces enojar. O culpar a otros por lo que hacemos
de pecado. Pero cuando tenemos una buena
conciencia, dejamos de culpar a nuestras esposas, a nuestros
hijos. Dejamos de culpar a los hermanos. Dejamos de culpar a
las circunstancias. Y empezamos a decir, yo he pecado. contra ti contra ti solo he pecado
y he hecho lo malo delante de tus ojos y hermanos peleamos
la buena milicia cuando reconocemos que en Cristo hay abundante redención lo que Adán y Eva hicieron fue
intentar cubrir su pecado y ese esfuerzo por culpar a otros es
lo mismo que hizo Adán y Eva pero hermano la buena noticia
es no hay necesidad Y no hay necesidad por dos razones. El
Señor nos ha examinado y conocido. Él sabe nuestro andar y nuestro
reposo. Él sabe desde lejos nuestros pensamientos. Entonces no hay
necesidad de intentar taparse. Recuerde que Adán y Eva trataron
de esconderse, pero fue imposible esconderse. Después trataron
de taparse con hojas de higuera y eso no era posible, eso representa
la propia justicia. Cuando yo estoy intentando culpar
a otros de mi circunstancia, cuando yo digo a alguien es que
he perdido el gozo porque tú haces tal o cual cosa, Eso es
hojas de higuera. Es mejor venir al Señor sabiendo
que el Cordero de Dios quita el pecado del mundo. Es mejor
venir al Señor conforme a la promesa que Él ha dicho. Estas
cosas les he escrito para que no pequéis, pero si alguno hubiere
pecado, abogado tenemos para con el Padre Jesucristo el justo,
el cual es la propiciación por nuestros pecados. No hay necesidad
de intentar taparnos con hojas de higuera. El Cordero ha provisto
justicia para vestirnos. Justificados pues por la fe tenemos
paz para con Dios. Hermano, se pelea la buena batalla
con la fe y la buena conciencia. Hagamos caso a nuestra conciencia.
Hagamos caso a la buena conciencia. Si Dios nos ha dado una buena
conciencia, hagamos caso a la buena conciencia. Y una buena
conciencia es una que se sujeta a la ley de Dios. Es una que
toma la palabra de Dios revelada. Es la que se rige por la revelación
especial de Dios como norma. pronuncia juicios que se aceptan
y emite órdenes que se obedecen. Una buena conciencia produce
tristeza que es según Dios, la cual produce arrepentimiento
para salvación y por medio de la cual el amor
de Dios es derramado en nuestros corazones. Y vamos a ver Segunda
de Corintios, capítulo 7, versículo 10. dice porque la tristeza que según
Dios produce arrepentimiento para salvación de que no hay
que arrepentirse pero la tristeza del mundo produce muerte hermanos
es por el evangelio que se nos da una buena conciencia y esa
que produce arrepentimiento tristeza que es de arrepentimiento para
vida romanos capítulos 5 versículos 5 Dice, y la esperanza no avergüenza
porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo que nos fue dado. El amor de Dios ha
sido derramado en nuestros corazones. hermanos es lo que él está diciendo
y está repitiendo ahora lo dice en el versículo cinco y lo está
repitiendo en el versículo diecinueve dice es el amor nacido de un
corazón limpio de una buena conciencia de una fe no fingida hermanos
una fe auténtica la fe que es don de dios una fe que se expresa
en sus frutos recuerde el Señor Jesucristo dijo en esto conocerán
todos que sois mis discípulos si tuvieres amor los unos por
los otros y el saber que estamos peleando la buena milicia es
porque tenemos una fe y nos estamos aferrando a esa fe y no queremos
escuchar cosas distintas no queremos escuchar cosas novedosas queremos
escuchar lo que siempre hemos escuchado, porque nuestro Dios
es el mismo de ayer, de hoy y de siempre, porque el Evangelio,
el Evangelio que nos ha sido revelado está y permanece sin
cambio desde la eternidad. Así estaba en el corazón de Dios
el salvar a su pueblo por la proclamación, la predicación
del Evangelio, salvar a su pueblo por el sacrificio del Señor Jesucristo.
Estaba planeado así que el Señor Jesucristo viniera a vivir la
vida que su pueblo no puede vivir y a morir la muerte que su pueblo
merecía morir. Y nosotros queremos seguir escuchando
eso. Nosotros queremos seguir viendo al Señor Jesucristo y
seguir siendo conscientes. Solamente el conocimiento de
Dios nos da una buena conciencia. Antes nuestra conciencia estaba
engañada. Hermano, cada vez que de pronto
nosotros tendamos a menospreciar a personas, clamemos al Señor
que nos recuerde, no hay ninguna razón para menospreciar a nadie,
porque yo soy el más grande de los pecadores. Esa es una buena
conciencia, que me muestra mi condición delante de Dios, mi
necesidad de gracia y de misericordia, mi necesidad de venir constantemente
al Señor Jesucristo. hermanos, aferrarnos y no desechar. El apóstol Pablo está utilizando
aquí la figura de, no sólo de una batalla, no está usando la figura del
ejército de tierra, sino el apóstol Pablo está usando la figura de
la infantería de marina. Dice el apóstol Pablo que algunos
desecharon y naufragaron. hermanos, estar en una batalla,
el apóstol Pablo sabía qué es naufragar físicamente, en hechos
él narra cuando estaba viajando y cómo naufragaron, y naufragar
es algo duro y doloroso en el sentido físico, pero en el sentido
espiritual lo es mucho más, en el sentido espiritual lo es mucho
más, y dice el apóstol Pablo a Timoteo, después que le dice Le dice, manteniendo la fe y
buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto
a la fe algunos. Naufragar. Hermanos, damos gracias
a Dios porque si estamos en Cristo, hay una seguridad. El apóstol
Pablo le ha dicho a Timoteo, yo doy gracias a Dios porque
me tuvo por fiel. Y el Señor lo tuvo por fiel porque
él lo hizo ser fiel. Y lo mismo es para Timoteo. Hay
una seguridad de que aquel que ha creído no va a ser engañado
y no va a naufragar. Sin embargo, hay una responsabilidad,
hermanos, la responsabilidad de repetirnos constantemente
el evangelio, de afirmar nuestro corazón en la gracia del Señor,
de estar constantemente predicándonos. Hermano, no sé si a usted le
pasa, pero a mí me pasa que de pronto me estoy escuchando. y
normalmente lo que escucho cuando me estoy escuchando no es precisamente
el evangelio y entonces es necesario empezar a hablarnos y dejar de
escucharnos y qué es lo que nos vamos a hablar el evangelio verdadero
aferrarnos a la fe aferrarnos a lo que se nos ha enseñado como
la sana doctrina pero aferrarnos y clamar al señor para que eso
sea la vida de Cristo en nosotros, de tal forma que ese evangelio
que nos ha salvado de la condenación del pecado, nos salve del poder
del pecado, para que podamos combatir contra el pecado. El
creyente aún peca, por supuesto, pero el creyente no está esclavo.
Hermanos, constantemente necesitamos aferrarnos a la fe, a la fe,
a la buena conciencia. una de las cosas tristes es que
el apóstol Pablo está confrontando a personas de las cuales nosotros
estudiamos en primera de Pedro y son personas que el apóstol
Pablo, el apóstol Pedro dice que van a introducir encubiertamente
herejías y el apóstol Pablo dice en su segunda carta versículo
cinco perdón capítulo tres versículo
cinco dice que tendrán apariencia de
piedad pero negarán la eficacia de ellas a estos evita que tendrán
apariencia de piedad hermanos aquellos que naufragaron es que
desecharon porque no había nada es que en realidad nunca tuvieron
una fe verdadera Ellos, cuando estudiamos Segunda de Pedro,
pues ellos hablaban aparentemente piadosamente, ellos aparentaban,
ellos no llegaban enseñando su error así abiertamente, ellos
introducían encubiertamente, pero en realidad naufragaron
y naufragaron porque no había un corazón regenerado, simplemente
escucharon, aprendieron, pero no pasó de sus cabezas a su corazón,
En verdad es que pues no eran ovejas del Señor. No es que ellos
perdieron su salvación, sino simplemente nunca tuvieron una
salvación. Y ellos simplemente tenían apariencia
de piedad, pero sus hechos negaban la eficacia de ella. Hermanos,
la eficacia de la fe. Lo que hacían los falsos maestros
en la iglesia era, dice el apóstol a Timoteo, dice, Versículo 4. Ni presten atención
a fábulas y genealogías interminables que acarrean disputas más bien
que edificación de Dios que es por la fe. Sembraban discordia. Pero aquel que es auténtico,
aquel que Dios le ha dado un corazón limpio, una buena conciencia
y una fe no fingida, lo que va a resultar es amor, porque el
Dios de amor se ha revelado en su corazón. Pues el propósito
de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio y de
buena conciencia y de fe no fingida. Hermanos, clamemos al Señor,
clamemos al Señor, examinemos constantemente nuestro corazón
y no olvidemos, hermano, Sin el Evangelio y sin la obra eficaz
del Evangelio aplicado por el Espíritu Santo en nuestro corazón,
no tendremos más que una vida de actores. Será todo una actuación,
pero nada será auténtico. Lo auténtico es cuando el Señor
obra en tu corazón. Lo auténtico es cuando el Padre
verdaderamente te trae al Señor Jesucristo. Y cuando el Señor
te es revelado, una cosa va a suceder. El que no ama no ha conocido
a Dios porque Dios es amor. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos. No porque podemos recitar los
credos o las cosas correctas de memoria. En esto conocerán
todos que sois mis discípulos si tuvieres amor los unos por
los otros. Vamos a orar.

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