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JC

La ley es buena.

1 Timothy 1:8
Joel Coyoc March, 17 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc March, 17 2024
Estudio de 1 Timoteo

El sermon de Joel Coyoc, titulado "La ley es buena", se centra en el entendimiento y correcto uso de la ley dentro del contexto del cristianismo, como expuesto en 1 Timoteo 1:8. Coyoc argumenta que la ley, aunque mal utilizada por algunos líderes de la iglesia en Éfeso, es inherentemente buena ya que proviene de un Dios bueno. Utiliza diversas escrituras, incluyendo Gálatas 3 y Romanos 7, para ilustrar que la ley no fue dada para que el justo se justifique, sino para mostrar la incapacidad del ser humano de cumplirla, llevándolo a la gracia de Cristo. La implicación práctica es que el creyente, al reconocer la bondad de la ley y su incapacidad de cumplirla, debe clamar por la gracia que se encuentra en Cristo, quien en su obediencia cumplió la ley en nuestro lugar y nos llama a imitar su carácter en gratitud y amor.

Key Quotes

“El creyente sabe que la ley es buena porque él ha probado que el autor de la ley es bueno.”

“La ley ha sido dada para que se implore la gracia y la gracia ha sido dada para que se observe la ley.”

“El justo por la fe vivirá; no hay lugar para la jactancia, de qué me voy a jactar cuando hay algo bueno en mí, es su gracia.”

“La ley es la expresión misma del carácter de su amado Padre.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la primera carta del apóstol Pablo a Timoteo. Primera de Timoteo capítulo uno. dice la Palabra de Dios, Pablo
Apóstol de Jesucristo, por mandato de Dios nuestro Salvador, y del
Señor Jesucristo nuestra esperanza. A Timoteo, verdadero hijo en
la fe, gracia, misericordia, y paz, de Dios nuestro Padre,
y de Cristo Jesús nuestro Señor. Como te rogué que te quedases
en Éfeso cuando fui a Macedonia para que mandases a algunos que
no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas
y genealogías interminables que acarrean disputas más bien que
edificación de Dios que es por fe, si te encargo ahora, pues
el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón
limpio y de buena conciencia y de fe no fingida. de las cuales
cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería,
queriendo ser doctores de la ley sin entender ni lo que hablan
ni lo que afirman. Pero sabemos que la ley es buena,
si uno la usa legítimamente. Conociendo esto, que la ley no
fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes,
para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos,
para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los
fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para
los mentirosos y pérjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina,
según el evangelio del Dios bendito que a mí me ha sido encomendado.
Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor,
porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo
sido antes blasfemo, perseguidor e incuriador, mas fui recibido
a misericordia, porque lo hice por ignorancia e incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor
fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. palabra fiel y digna de ser recibida
por todos, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores,
de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a
misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda
su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él
para vida eterna. Por tanto, al Rey de los Siglos,
inmortal, invisible, al único y sabio Dios sea honor y gloria
por los siglos de los siglos. Amén. Este mandamiento, hijo
Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que
se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ella la buena milicia,
manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron
en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Imeneo y Alejandro
a quienes entregue a Satanás para que aprendan a no blasfemar. Gracias a Dios estamos estudiando
Primera de Timoteo y es una carta que el Apóstol Pablo dirige a
un joven pastor, pero no exclusivamente para este joven pastor, sino
también para la iglesia en Éfeso. se había dado problemas en la
iglesia de Éfeso y Pablo, ante la necesidad de seguir haciendo
la obra del Señor en Macedonia, le pidió a Timoteo que se quedara
en la iglesia, le dio un mandato específico que era mandar que
nos enseñara diferente doctrina y que nos estuviera prestando
atención a genealogías y fábulas, algo que solía suceder entre
los judíos era que eran muy dados, había grupos de judíos que habían,
tenían una fascinación con los primeros cinco libros de la Biblia,
en especial con el Génesis, y que les gustaba a algunos empezar
a tratar de buscar valores en los números y empezar a hacer
listas de genealogías y a narrar otra vez el Génesis al punto
de que terminaba siendo totalmente una fábula. Hay lugar para la
imaginación, por supuesto, pero no con respecto a la palabra
del Señor. Creo que se puede escribir algunas
obras de la imaginación que incluso pueden tener algún valor ético
para la gente. Pero lo grave es que había personas
que estaban en una fascinación con esto y El apóstol Pablo en
esta iglesia específicamente está enfrentando el problema
del legalismo. Y el legalismo, el legalista,
no es alguien que precisamente tenga normas morales muy altas
o que tenga ciertas convicciones altas, sino es alguien que principalmente
está enseñando la salvación por medio de guardar la ley. Un legalista es alguien que pretende
ser salvo cumpliendo la ley Un legalista es alguien que de pronto
tiene ciertas convicciones que pueden ser correctas, pero que
las quiere imponer sobre los demás y quiere que los demás
vivan exactamente como él vive. Pero uno de los asuntos graves
en esto es lo que está en el versículo como dice, querían
ser doctores de la ley sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.
Queriendo ser, estas personas estaban metiéndose en cosas fascinantes,
en cosas que dejaban embobados a los demás, y esto los hacía
a ellos sentir que ellos eran alguien grande, que tenía un
conocimiento más allá de lo normal, pero el problema es que ellos
estaban jugando con algo peligroso. Y con qué es que ellos usaban
para estar jugando. Ellos estaban jugando sobre la
misma ley de Dios. Y como vamos a ver esta mañana,
hay una gravedad en este asunto. De hecho, ya tocamos un poco
en el último, la última predicación, cuidado con los deseos, porque
no hay nada de mal en pretender ser un experto en la ley. Pero ya hemos explicado que alguien
experto en la ley es alguien a quien el Señor en su gracia
le salva. Alguien no salvo nunca será un
experto en la ley. El detalle de todo esto es que
pues el apóstol va dejando una clara señal, esas personas lo
que traen no es precisamente la marca que es la marca del
carácter de Dios, la marca que es la marca de la persona de
Dios que es el amor, Dios es amor, dice el que no ama no ha
conocido a Dios porque Dios es amor, en contraste esas estar
hablando doctrinas contrarias a la sana doctrina, estar escuchando
fábulas, lo que traía era un lugar de amor, traía discusiones
y pleitos y división dentro de la iglesia. Esta mañana vamos
a, nuestro tema es la ley es buena, es el tema de esta mañana,
la ley es buena. Una de las cosas que nosotros
tenemos que recordar es El ser humano caído en Adán es
un ser corrupto. Y nosotros sabemos, por ejemplo,
que el problema básico no son las
cosas, sino es el corazón del hombre. Nosotros sabemos que,
por ejemplo, la misma tecnología que se utiliza para, que se puede
utilizar para curar un niño antes de su nacimiento, desde el vientre
de su madre, es la misma que se utiliza para abortarlo. La
misma tecnología que se puede utilizar para producir energía
eléctrica limpia y bastante autosuficiente, es la misma que se utiliza para
hacer bombas atómicas. y pudiéramos enumerar infinidad
de cosas que Dios le ha permitido al hombre y de pronto no es que
las cosas en sí mismas sean malas pero el apóstol Pablo usa una
afirmación cuando empieza el versículo ocho y es pero sabemos
que la ley es buena y el tema es la ley es buena la ley es
buena Los creyentes lo saben. El apóstol Pablo está diciendo
la ley es buena. Y yo creo que más que nadie en
la tierra, el creyente sabe que la ley es buena. Uno ha escuchado
muchos dichos populares acerca de las leyes, no precisamente
de la ley de Dios, pero en general de las leyes, y recordemos que
no hay autoridad sino la establecida por Dios, que el que resiste
la autoridad a lo establecido por Dios, resiste. En cierta
medida, esas expresiones populares acerca de la ley reflejan la
actitud de nuestro corazón, pues, hacia la misma santa ley de Dios. Por ejemplo, no sé si usted ha
oído gente que dice, las leyes se hicieron para violarlas. Y
eso revela la actitud del corazón. El corazón del hombre es un corazón
rebelde. Es un corazón que tiene serios
problemas para someterse a la autoridad. el apóstol Pablo en
esta carta en este mismo capítulo tiene un poema que habla de una
gran noticia y que es tu rey reina al rey de los siglos inmortal
invisible para el creyente esto es una gran noticia para el que
no es creyente esto le trae serios conflictos y luchas en su corazón
porque él no quiere que el rey reine sobre él ahora muchas, estaba pensando en algunas
frases y me vino a la mente esta, pero hay muchas más frases populares
que reflejan, por ejemplo, de hecho he hablado de una canción
que dice que con dinero o sin dinero hago siempre lo que quiero
y dice mi palabra es la ley y siempre hay una conexión entre la rebelión
y la actitud hacia la ley y muchas veces pues uno escucha
personas y nosotros muchas veces hemos experimentado el sentir
cierto, cierta carga por la cuestión de la ley. Pero una de las cosas
importantes es el creyente, el apóstol Pablo es un creyente
y está dirigiéndose a creyentes que están enfrentando un peligro
por falsa enseñanza. por personas que pareciera que
valoran la ley, pero en realidad no valoran la ley. Aunque hablan
demasiado de la ley, en realidad no saben que la ley es buena.
Y el apóstol está dejando claro para los creyentes que la ley
es buena. Y los creyentes lo saben. ¿Por
qué es que los creyentes saben que la ley es buena? En primer
lugar, los creyentes saben que la ley es buena porque ellos
han conocido al autor de la ley, y ellos han probado algo del
autor de la ley. El creyente ha probado que el
Señor es bueno. Dice el apóstol Pedro en su primera
carta, El primer versículo de su segundo
capítulo dice, desechando. Primera de Pedro, capítulo dos,
versículo uno. Desechando pues toda malicia,
todo engaño, hipocresía, envidias y todas las detracciones. Desead
como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada
para que por ella crezcáis para salvación. Si es que habéis gustado
la benignidad del Señor y hay algo que el creyente ha gustado
y ha gustado que el Señor es bueno y él anhela todo lo que
está en la palabra del Señor. El creyente sabe que la ley es
buena porque él ha probado que el autor de la ley es bueno.
Él ha experimentado la misma benignidad del Señor. El creyente
ha experimentado que el Señor es bueno, que su misericordia
es inmensa, que su misericordia es rica. Él merecía solamente
condenación, pero el Señor que es bueno ha provisto todo lo
que necesitaba para que en lugar que tuviera condenación, él tuviera
redención, para que en lugar que él estuviera en el infierno,
él esté ahora sentado en los lugares celestiales con Cristo.
El Señor demanda un limpio corazón y el Señor que es bueno ha limpiado
su corazón con la sangre del Señor Jesucristo. Él estaba muerto
y el Señor le ha dado vida por su palabra y por su espíritu. Él ha probado la benignidad del
Señor y, por lo tanto, pues todo lo que procede del Señor sabe
que es bueno. Por consiguiente, el creyente sabe lo que dice
el apóstol Santiago. En Santiago 1.16 Dice Santiago, amados hermanos
míos, no hay reyes, toda buena dádiva y todo don perfecto desciende
de lo alto del padre de las luces en el cual no hay mudanza ni
sombra de variación. Y Pablo está procurando traer
el punto hacia el carácter del Señor. La ley es buena porque
la ley procede de aquel que toda buena dádiva y todo don perfecto
procede de él. y su ley es una de esas buenas
dádivas. El apóstol está procurando por
un lado No, que no se haga un mal uso de la ley, pero por otro
lado, el pensar la ley no tiene nada que decirnos. La ley no
es buena. La ley no hay, no hay nada para nosotros en la ley,
pero el creyente sabe que es una de las buenas dádivas de
su amado Padre Celestial. El creyente sabe que la ley es
buena porque la ley es la expresión misma del carácter de su amado
Padre. cuando el Señor nos atrae así
con lazos de amor y empezamos a experimentar su amor, empezamos
a experimentar su carácter. Antes le veíamos sin atractivo
para desearle, pero el Señor nos ha dado ojos para verle y
ver que él es digno de ser deseado. antes le veíamos sin ningún atractivo,
pero ahora por la obra del Señor, nosotros podemos ver que Él es
admirable, que Él es consejero, que Él es Dios fuerte, que Él
es Padre eterno, que Él es nuestro príncipe de paz. Y la ley es
la expresión misma de su carácter. Las cosas que la ley manda no
son cosas que Dios hace, sino es lo que Dios es. Recuerde que el resumen de la
ley, el Señor Jesucristo dijo, en Marcos capítulo 13 versículo
29. bueno el versículo dice así que
lo que quieres que los demás hagan contigo así hacerlo con
ellos porque ese es el resumen de la ley y de los profetas y
ese es un pasaje que toma el apóstol Pablo en capítulo trece esta expresión del señor Jesús
la toma él en capítulo trece de su carta a los romanos y él
dice En capítulo trece, versículo nueve, dice, porque no adulterarás,
no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás,
y cualquier otro mandamiento en esta sentencia se resume,
amarás a tu prójimo como a ti mismo. Dice, versículo diez,
el amor no hace mal al prójimo, así que el cumplimiento de la
ley es el amor. ¿Y cuál es el carácter de Dios?
Dios es amor. El que no ama no ha conocido
a Dios porque Dios es amor. Y si nosotros nos vamos analizando,
no adulterarás. ¿Por qué no adulterarás? Porque
Dios es fiel. No dirás falso testimonio. dice
el Señor Jesús, yo soy el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida. Dios no es que hace verdad, sino
él mismo es la verdad. Y nosotros podemos pensar en
cada uno de los mandamientos, son expresiones del carácter
de Dios, no robarás porque Dios es el dueño de todas las cosas,
de que Obá es la tierra y su plenitud, el mundo y los que
en él habitan. Y hermanos, la ley es la expresión
del carácter de Dios. La ley es la manifestación de
su carácter glorioso. Y hermanos, el creyente está encantado con
el carácter de Dios. Yo no sé, pero yo estoy feliz
de saber que tengo un Dios que es fiel. Si tuviera un Dios que
no es fiel, pues yo estaría temblando, no había ni una razón de gozo
ni de seguridad, pero Dios el que nos ha salvado es fiel en
cumplir cada una de sus promesas, Él es fiel, Él es inmutable,
Él no cambia, Él no miente, todo lo que la ley dice mi Dios es
y eso para mí es motivo de gozo, de paz y de seguridad, el saber
que es imposible que Dios mienta, el saber que es imposible que
Dios sea infiel, él es siempre fiel, si fuéramos infieles, él
permanece fiel, él no puede negarse a sí mismo. Hermanos, el creyente,
el creyente sabe que la ley es buena porque él tiene un gozo
y el gozo del creyente es conocer a Cristo e imitar al Señor Jesucristo. El Salmo cuarenta versículo ocho
dice del Señor Jesucristo el hacer tu voluntad Dios mío me
ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón. Para el
Señor Jesucristo la ley No era precisamente ley. Porque el Señor
Jesucristo es Dios. Y había deleite en la ley porque
se deleitaba en vivir de acuerdo a su carácter como Dios y como
hijo de Dios. Y por el amor a su Padre había
deleite, el hacer tu voluntad Dios mío me ha agradado. La siguiente
frase en el versículo dice que la ley no fue dada para el justo.
Y en un sentido para Cristo la ley no era ley porque Él es el
justo. Él es el justo, y para él era
el deleite de su corazón, porque cuando él se deleitaba en hacer
la voluntad de su padre, en vivir la santa ley de Dios, él estaba
mostrando consistentemente el carácter de su padre. Él fue tratado de maneras que
probablemente ningún ser humano va a ser tratado. por sus semejantes
hombres, por aquellos con quienes él se identificó. Y no obstante,
siempre salió el carácter de Dios. Dios es amor. Y en la cruz,
él no estuvo dando maldiciones, sino él dijo, Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen. Y uno pudiera pensar una actitud
así de alguien que pues no le queda de otra, porque no tiene
cómo defenderse. Pero una cosa es clara, el Señor
Jesucristo tenía, por supuesto, los suficientes recursos para
defenderse. Él dijo a Pedro, ¿no crees que puedo pedir una
legión de ángeles? él sostiene su creación, él pudo
desintegrar ni siquiera ángeles, él pudo haber desintegrado a
esas personas que estaban allí, pero él no lo hizo, porque él
tenía un deleite en mostrar el carácter de su padre, él consistentemente
hizo todo lo que dice la ley, porque él es Dios, él es perfecto,
vosotros perfectos como vuestro padre que está en los cielos
es perfecto, hermanos el creyente tiene una pasión en su vida y
sabe que la ley es buena y él vive procurando imitar al Señor
Jesucristo, no para ser salvo, sino porque ya es salvo. Él dice, recuerde varios versículos en la Biblia nos recuerdan
la pasión del creyente y la pasión del creyente es conocer a Cristo. Era la pasión del corazón de
Pablo, todo lo demás ahora lo tengo por basura y sólo una cosa
quiero, conocer a Cristo Jesús mi Señor. En el capítulo 11 de
su primera carta a los Corintios, él les dice a los hermanos, sed
imitadores de mí como yo de Cristo. Y una cosa, el Señor Jesucristo
no se avergüenza de llamarnos hermanos, y como sus hermanos
menores, el creyente desea imitar a su hermano mayor. Es un deleite.
Él ya no está pensando en alcanzar salvación por cumplir la ley.
Pero una de las cosas importantes, el creyente se deleita, sabe
que es bueno imitar al Señor Jesucristo. El que dice que le
conoce dice Juan debe andar como él anduvo. Sed invitadores de
mí así como yo lo soy del Señor Jesucristo. Ahora, Hermanos,
la ley es buena porque procede de un Dios que es bueno. Constantemente
en diferentes lugares la escritura nos recuerda acerca de la bondad
de Dios. Vimos el pasaje allá en la carta del apóstol Pedro,
pero podemos ver pasajes en los Salmos. De hecho, se nos invita
a alabar al Señor en el Salmo 100, versículo 5, alabá a Takeová,
¿por qué? porque Él es bueno. El Salmo
136.1 también dice, porque Él es bueno. Y hermano, la ley tiene
un uso legítimo. La ley es buena y como segundo
encabezado, la ley tiene un uso legítimo. El problema no está
con la ley, así como el problema no está con la ciencia, sino
con el corazón del hombre. De igual manera, el problema
no está con la ley. La ley es buena porque procede
de un Dios que es bueno y no puede ser de ninguna otra manera.
Todo lo que procede de Dios es bueno y para el creyente es bueno. El creyente lo valora. El creyente
ama la ley. Fueron creyentes que escribieron
y dijeron, oh, cuánto amo yo tu ley, todo el día es ella mi
meditación. Hermanos, la ley tiene un uso
legítimo. El apóstol Pablo amaba también
la ley. En un tiempo estuvo equivocado
con respecto a la ley, pero Dios lo enseñó y lo hizo un experto
en la ley. Y la maldad de estas personas
está en lo siguiente, hermanos, Si la ley es el carácter de Dios,
entonces la ley manifiesta su gloria. El propósito de la ley
es que Dios aparezca como el Dios que es fiel, como el Dios
que es dueño de todas las cosas, como el Dios que no puede mentir
porque él mismo es la verdad. La ley llama la atención hacia
el hecho de que Él es santo, santo, santo. Llama la atención
hacia el hecho de que Él es juez justo. Hacia todo eso llama la
atención la ley. La ley tiene el propósito de
poner los ojos en el Señor. La ley tiene la intención de
hacernos temblar delante del Señor y mirar que no podemos
cumplirla. es el propósito de la ley y la
maldad de estos hombres es que se la pasaban haciendo cuentos
con la ley y ellos se sentían como si la ley no tuviese nada
que ver con ellos y la maldad era ellos querían ser reconocidos
la ley tiene el propósito de que Dios sea reconocido pero
ellos querían ellos ser reconocidos como alguien, por causa de que
se encontraban alguna palabra nueva y que sonaba espectacular,
y sabía que iba a apantallar a los hermanos, entonces había
que decirla, para que todos dicieran, este es un grande, este sí que
sabe, y hermanos, cuidado, ese es un asunto de la maldad, y
la maldad está porque ahí se está dando un uso ilegítimo a
la ley, el uso legítimo de la ley es Dios debe brillar cuando
yo me acerco a la ley, de que Dios nos guarde, de querer mostrarnos,
somos expertos para que la mirada sea hacia mí, no la ley tiene
mucho que ver conmigo y la ley es para que toda mi atención
sea captada hacia el Señor y vamos a mirar qué es La ley ha sido
dada, bueno, hombres que Dios en su gracia ha salvado, pues
les ha dado maneras de expresar lo que el apóstol Pablo ha dicho
en la escritura. Uno de ellos dijo la ley ha sido dada para
que se implore la gracia. La ley ha sido dada para que
se implore la gracia y la gracia ha sido dada para que se observe
la ley. La ley ha sido dada para que
se implore la gracia. Una de las cosas que no tenemos
que olvidar, hermanos, nacemos sobrevalorados. Nacemos pensando
que somos capaces de guardar la ley. El joven rico vino y
dijo, ¿qué tenía que hacer para heredar la vida eterna? Y cuando
el Señor le dijo, pues él como que dijo, pues eso es de niños,
eso yo ya lo hice. Todo eso lo he guardado desde
mi juventud. Y, hermanos, nacemos así, pensando que podemos cumplir
la ley. Y después de que pensamos que
la podemos cumplir llega un momento en que nos sentimos hinchados
de arrogancia porque la podemos cumplir cuando en verdad la ley
debe tener el propósito de humillarnos. Y de pronto llegamos a situaciones
como aquel que oraba y decía Señor yo te doy gracias porque
yo no soy como esos otros hombres pecadores. Yo y empezar a decirle
al Señor todo lo que yo hago. hermanos el señor en su bondad
envió al señor Jesucristo que es quien cumplió perfectamente
la ley y también explicó el sentido espiritual de la ley y mostró
que aparte de él nadie ha cumplido la santa ley de Dios y que aquel
que quebranta un mandamiento quebranta toda la santa ley de
Dios cuando el señor le dijo a aquel joven rico que vendiera
todo lo que tiene y lo diera a los pobres, el señor no le
estaba enseñando que haciendo obras iba a ser salvo, el señor
estaba mostrándole una primera cosa, recuerde que este joven
vino y le dijo al señor maestro bueno y el señor le dijo ¿por
qué me llamas bueno? bueno solo hay uno y el señor
quería llamar su atención ¿me estás diciendo bueno porque soy
nada más en concepto humano bueno, pues si soy un maestro más bueno
pues no hay necesidad de preguntar a más maestros, pero bueno sólo
hay uno, estás reconociendo mi deidad. Y después con la cuestión
de la ley, él cuando el señor le dijo él se fue triste porque
tenía muchas riquezas pero él él decía haber cumplido toda
la ley de su juventud y lo que el señor le probó es que él había
quebrantado toda la santa ley de dios porque es una sola unidad
y la ley empieza hoy israel jehová nuestro dios jehová uno es y
amarás al señor tu dios con toda tu alma con toda tu mente con
todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo pero él tenía
un corazón dividido, él amaba al Dios de sus riquezas y al
Dios de Israel, y él había quebrantado toda la santa ley de Dios, y
lo que el Señor le estaba ayudando era a que él clamara y dijera
pues no he cumplido la ley, ni puedo cumplir la ley, y clamara
por salvación. La ley fue dada para implorar
la gracia y la gracia fue dada para observar la ley. Gálatas capítulo 3 la carta a los gálatas si puede,
léala en casa, no podemos leer todos los pasajes, pero dice
el versículo diez, porque todos los que dependen de las obras
de la ley están bajo maldición, pues escrito está, maldito todo
aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el
libro de la ley para hacerlas. Hermanos, la ley trae maldición,
Por eso el apóstol Pablo exclama en capítulo siete al final de
la carta a los romanos, miserable de mí, porque la ley solamente
pronuncia sentencia y la ley no escucha, la ley es sorda,
es implacable, la ley demanda que si no cumples cada detalle
de la ley, lo único que te espera es muerte y no hay otra opción
de parte de la ley. Dice, Y que por la ley ninguno
se justifica para con Dios es evidente, porque el justo por
la fe vivirá. Y la ley no es de fe, sino que
dice, el que hiciera estas cosas vivirá por ellas. Cristo nos
redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición,
porque está escrito, maldito todo el que es colgado en un
madero. para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase
a los gentiles a fin de que por la fe recibiésemos la promesa
del Espíritu. Versículo 23. Pero antes que
viniese la ley, Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados
bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada,
de manera que la ley ha sido nuestro hallo para llevarnos
a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero
venida la fe, ya no estamos bajo hallo, de manera que la ley ha
sido nuestro hallo para llevarnos a Cristo. La ley fue dada para
implorar la gracia. Cristo es la gracia de Dios. La ley ha sido dada para encerrarnos
y mostrarnos que nosotros no podemos decir, nacidos de Adán,
no podemos decir, al hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado
y tu ley está en medio de mi corazón. Nosotros queremos decir
que somos el rey y nuestra palabra es la ley, hasta que el Señor
hace una obra de gracia, hasta que el Señor nos trae a una sumisión
gozosa y nos causa gozo saber que nuestro Dios reina. La ley no fue dada para que nadie sea justificado
por la ley, La ley fue dada para encerrarnos y hacernos gritar
con desesperación por nuestra incapacidad total de cumplir
la santa ley de Dios. Romanos capítulo 3 versículo
21 al 31. dice pero aparte de la ley se
ha manifestado la justicia de Dios testificada por la ley y
por los profetas la ley apunta al señor Jesucristo en la ley moral en los diez mandamientos
el carácter de Dios en todos los otros en la ley ceremonial
apuntando al señor Jesucristo todos los corderos y todas las
todos los mandatos de sacrificio eran sombras del cordero de Dios
que quita el pecado del mundo. Dice, la justicia de Dios por
medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen en él,
porque no hay diferencia por cuanto todos pecaron, están destituidos
de la gloria de Dios, todos pecaron y están destituidos de la gloria
de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia,
mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios
puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar
su justicia a causa de haber pasado por alto en su paciencia
los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo
su justicia a fin de que él sea el justo y el que justifica al
que es de la fe de Jesús. El propósito de la ley es llevarnos
al Señor Jesucristo. El fin de la ley es Cristo para
todo aquel que cree, dice la escritura. Hermanos, La ley,
el uso legítimo de la ley es mostrarnos nuestra total incapacidad
y mostrarnos la necesidad de permanencia y de dependencia
del Señor Jesucristo. Cristo dijo, separados de mí,
nada podéis hacer. Y desde una perspectiva divina
todo lo que hacemos aparte del Señor Jesucristo es solamente
pecar. No importa si impresiona a alguien,
no importa si la gente dice que es algo bueno, Dios dice es nada,
es pecado. Ahora la ley dice el apóstol
Pablo, regresamos a nuestro versículo, conociendo esto, que la ley no
fue dada para el justo. Otra de las cosas que nosotros
tenemos que conocer es la ley no fue dada para el justo. Y aquí el apóstol está haciendo
algo que podemos entender. El Señor Jesucristo a una ocasión
dijo a unos que se consideraban justos. Él les dijo yo no he
venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
Evidentemente es personas que se dedicaban solo a juguetear
con la ley y a hacer fábulas con la ley y genealogías y a
soltar discusiones para que los hermanos se agarraran por los
pelos discutiendo tonterías, quitando la atención de lo que
en verdad es importante que es la gloria de Dios, la salvación
a través del Señor Jesucristo, el propósito de la ley que es
llevarnos al Señor Jesucristo. Y ellos se sentían justos. Y en ese sentido, la ley no fue
dada para el justo. Pero en un sentido, la ley no
fue dada para el justo. El justo es el Señor Jesucristo
en primer lugar. Él es el justo. Quiera Dios que
cada vez que nosotros leamos pasajes en la escritura, cuando
leamos pasajes en la escritura donde hay algún héroe, no tomes
ese papel para ti, toma el que no es de héroe, ese es para nosotros.
Cuando leas la historia de David y Goliat, tú no eres David, ese
es el Señor Jesucristo. Cuando leas de Sansón, ahí está
el Señor Jesucristo, Él es nuestro Sansón, Él es nuestro David.
Y cuando leas el Salmo 1, El justo es el Señor Jesucristo. Y cuando veas acá, la ley no
fue dada para el justo. Hace un rato decía, para el Señor
no fue una ley. Él no estimó el ser igual a Dios
como cosa que aferrarse, se despojó, tomó forma de siervo, tomó forma
humana. Pero no hubo una afectación cuando
esas dos naturalezas, su naturaleza divina no se afectó. él se negó
de ciertos atributos divinos, pero él no tuvo ni una afectación
en su carácter divino y para él no era precisamente ley, él
tenía, era su carácter, él es el resplandor de su gloria, él
es la imagen misma de su substancia y por amor a su padre para él
era un deleite cumplir toda la ley de Dios, incluso en las partes
más dolorosas que implicaban el sacrificio del cordero, Él
dijo, padre, no se haga, si es posible que pase de mí esta copa,
pero no se haga como yo quiero, sino hágase tu voluntad, porque
él se deleitaba en hacer la voluntad de su padre. Y en ese sentido,
pues la ley no fue dada para el justo. Ahora, ¿quién más es
justo? Otra cosa que podemos entender
cuando dice, la ley no fue dada para el justo, y hay una razón
muy grande para que no fuera para el justo, porque la misma
escritura dice no hay justo ni a un uno, entonces a quien justo
se le va a dar si no hay justo ni siquiera uno. Ahora, hay justos que han sido
justificados por la fe en el Señor Jesucristo. La fe los ha
llevado a ser justos, no la ley. La ley los llevó al Señor Jesucristo,
porque la ley les mostró toda su injusticia. La ley los puso
en desesperación ante un rey que es totalmente justo, ante
un rey que nunca va a tener de ningún modo por inocente al culpable,
ante un rey que va a hacer justicia. La gente se queja de que no hay
justicia. Los creyentes sabemos que justicia
hay y habrá justicia. El creyente sabe de justicia
porque con mis pecados ya se hizo justicia. Mis pecados ya
han sido castigados. El Señor no simplemente se hizo
al desentendido. El Señor Jesucristo cargó mis
pecados en su cuerpo sobre el madero. Así que el creyente sabe
de justicia y el creyente sabe, el creyente sabe que Dios es
justo y que él alcanzó justicia, no porque guardó la ley. El creyente
sabe que alcanzó justicia porque Cristo lo vistió de su justicia.
El creyente sabe, él sabe que Cristo murió bajo maldición. Mi maldición fue sobre él. Y
el creyente sabe que Cristo ha vivido la vida que no soy capaz
de vivir. Así que la ley no fue dada para
el justo. Y hermanos, cuando ya hemos sido
justificados, hay algo que el Señor está haciendo. Antes de
ser justificados, la ley era algo externo, en tablas de piedra,
en libros de papel, pero ya siendo justificado, el Señor dice, escribiré
mi ley en sus corazones, y el Señor está escribiendo, y ya
no es precisamente ley, ya es una naturaleza que el Señor está
formando en nosotros. Ya es el crecimiento de una nueva
criatura. Ya no es precisamente una ley,
sino ya empieza a ser un deleite, el deleite de crecer en la gracia
y el conocimiento del Señor Jesucristo. Por amor al Señor Jesucristo,
no para alcanzar algo del Señor Jesucristo, sino por todo lo
que Él me ha dado. La gracia, la ley ha sido dada
para clamar por la gracia. Y la gracia ha sido dada para
poder guardar la ley. Y para Dios es la gloria. ¿Por
qué? Porque ahora soy un experto de
la ley. ¿Y qué es ser experto en la ley? Ser experto en la
ley es decir, miserable de mí. ¿Quién me librará de este cuerpo
de pecado? Gracias doy a Dios por Jesucristo. Lo vamos a leer para citarlo
tal y como está. capítulo 7 de romanos desde el versículo 21 dice Así
que queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley, que el mal está
en mí. Porque según el hombre interior
me deleito en la ley de Dios, pero veo otra ley en mis miembros,
que se rebelan contra la ley de mi mente, y me llevan cautivo
a la ley del pecado que está en mis miembros. y aquí está
el clamor de alguien que ha sido experto en la ley, ya no está
llamando la atención hacia sí mismo, sino quiere que todos
vean al rey de los siglos, aquel que lo lavó de sus pecados, aquel
que le mostró no puedes cumplir la ley pero la he cumplido por
ti, yo he muerto la muerte que tú debes morir y vivo para darte
vida y el el experto dice miserable de mí quien me librará de este
cuerpo de muerte gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro
así que yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios más con
la carne a la ley del pecado hermanos el experto en la ley
dice Pablo en su carta no hay lugar para la jactancia de qué
me voy a jactar Cuando hay algo bueno en mí,
es su gracia. Y cuando hay algo que es mío,
verdaderamente mío, es mi pecado. Y cuando eso sale, vengo al Señor
otra vez en arrepentimiento y fe. Y el apóstol Pablo va a hacer
algo en lo que vamos a estudiar, si Dios quiere, en la tarde.
El apóstol Pablo después de haber dicho para quienes es la ley,
él no se ve como alguien para estar jugando con la ley y hacer
cosas que inciten a la división, como alguien que es superior,
sino él se identifica a sí mismo. Habló de los perfuros, los profanos,
los irreverentes, aquellos que son secuestradores. Y usted sabe
que el apóstol Pablo va a mencionar después cómo el Señor tuvo misericordia,
porque él se considera que la ley tiene algo que ver con él.
Y por él mismo, con la ley, él sería un maldito. porque él fue
blasfemo, hizo blasfemar a los cristianos, él secuestraba a
los cristianos, él mató a los cristianos, pero el Señor fue
rico en misericordia y él llegó a ser un verdadero experto en
la ley y el experto en la ley Una de sus pasiones es que Cristo
sea magnificado en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Para
mí el vivir es Cristo. Un experto en la ley es alguien
que dice, tenemos este tesoro en vasos de barro para que la
excelencia y el poder sea de Dios y no de nosotros. Un experto
en la ley es alguien que está diciendo de su corazón, por la
gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no ha sido en vano
conmigo. Un experto en la ley sabe que no hay ninguna diferencia
entre mí y los que están afuera. que la única diferencia es Dios
que es rico en misericordia, que no soy mejor que nadie, que
si soy lo que soy es por su gracia y nada más que por su gracia.
Y la pasión del experto en la ley es que Dios se ha exaltado
y ora con temor que Dios lo guarde, de usar lo que Dios ha dado para
su gloria, para traer gloria hacia sí mismo. Agurar.

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Joshua

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