El sermon de Joel Coyoc, titulado "La ley es buena", se centra en el entendimiento y correcto uso de la ley dentro del contexto del cristianismo, como expuesto en 1 Timoteo 1:8. Coyoc argumenta que la ley, aunque mal utilizada por algunos líderes de la iglesia en Éfeso, es inherentemente buena ya que proviene de un Dios bueno. Utiliza diversas escrituras, incluyendo Gálatas 3 y Romanos 7, para ilustrar que la ley no fue dada para que el justo se justifique, sino para mostrar la incapacidad del ser humano de cumplirla, llevándolo a la gracia de Cristo. La implicación práctica es que el creyente, al reconocer la bondad de la ley y su incapacidad de cumplirla, debe clamar por la gracia que se encuentra en Cristo, quien en su obediencia cumplió la ley en nuestro lugar y nos llama a imitar su carácter en gratitud y amor.
“El creyente sabe que la ley es buena porque él ha probado que el autor de la ley es bueno.”
“La ley ha sido dada para que se implore la gracia y la gracia ha sido dada para que se observe la ley.”
“El justo por la fe vivirá; no hay lugar para la jactancia, de qué me voy a jactar cuando hay algo bueno en mí, es su gracia.”
“La ley es la expresión misma del carácter de su amado Padre.”
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