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El camino de los justos

Psalm 1:6
Joel Coyoc January, 4 2023 Video & Audio
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Joel Coyoc January, 4 2023

El sermón de Joel Coyoc titulado "El camino de los justos" se centra en la descripción de los justos y los malos según el Salmo 1:6. El predicador enfatiza que el verdadero justo es aquel que se deleita en la Palabra de Dios y que, a través de Cristo, es el único capaz de cumplir plenamente la ley. Se presentan ejemplos de la vida de Cristo como el modelo del justo, quien es el cumplimiento de la descripción del hombre bienaventurado, contrastando con la naturaleza pecaminosa de la humanidad. Coyoc utiliza pasajes como Romanos 5:1 para ilustrar que la justificación se obtiene a través de la fe en Cristo, no por obras o esfuerzos propios. El sermón concluye con la exhortación a fijar los ojos en Jesús como la única fuente de verdadera bendición y crecimiento espiritual, subrayando que el camino de los justos es un proceso de transformación hacia la imagen de Cristo.

Key Quotes

“El camino de los justos no es propiamente vivir una vida moralmente correcta, sino que el camino de los justos es ese bienaventurado varón, el Señor Jesucristo.”

“Los justos son aquellos que han confiado en ese varón bienaventurado descrito en los primeros tres versículos.”

“Si estamos en Cristo, no somos lo que debiéramos ser. Pero por la gracia de Dios, ya no somos lo que fuimos antes.”

“La única manera de venir al Señor Jesucristo es... clama al Señor que te salve, clama al Señor que te injerté en la vid verdadera.”

Sermon Transcript

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100%
vamos a abrir nuestras libras
en el libro de los salmos y vamos a leer el salmo número
uno dice la palabra de dios bienaventurado el varón que no anduvo en consejo
de malos ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de
escarnecedores se ha sentado, sino que la ley de Jehová está
a su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como
árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en
su tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará. No así los malos, que son como
el tamo que arrebata el viento, por tanto, no se levantarán los
malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos,
porque Jehová conoce el camino de los justos, más la senda de
los malos perecerá. Nuestro tema esta noche es el
camino de los justos, el camino de los justos. Cuando miramos este Este salmo,
nos vamos a dar cuenta que en los primeros tres versículos,
el escritor va describiendo al justo. El justo es bienaventurado. El justo es aquel que tiene un
corazón conforme al corazón de Dios. Aquel que está siempre
con el deleite en la palabra de Dios. Después en el versículo
4, muy brevemente describe a los malos. Y en el versículos 5 y
6 va a describir las consecuencias de los malos. Hermanos, estamos
comenzando un año nuevo donde generalmente las personas suelen
hacerse propósitos en su corazón, en especial, bueno, todo tipo
de gente. Hay gente que piensa comer más
saludable. Los que son creyentes se proponen,
algunos, a leer más la escritura, a dedicar más tiempo a la oración,
a meditar más la escritura. y justo cuando estamos haciendo
propósitos es bueno que podamos recordar uno un llamado de la
escritura es a poner nuestros ojos en Jesús el autor y el consumador
de la fe puesto los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe
nuestra necesidad es que podamos mirar a Cristo Dios se ha revelado
en el Señor Jesucristo A Dios nadie le vio jamás el ingénito
Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer. Y usualmente cuando se enseña
este Salmo 1, muchas veces terminamos con la sensación de que hay algo
que nosotros podemos hacer para ser bienaventurados. Algunas
veces se piensa que, pues, si empezamos a meditar más la Escritura,
pues vamos a ser bienaventurados. Hermanos, es necesario que podamos
fijar nuestros ojos en Cristo. De hecho, no sólo la Escritura
nos llama en diferentes lugares a poner nuestros ojos en el Señor
Jesucristo, a considerar a aquel que sufrió tal contradicción
de pecadores, a recordar al Señor Jesucristo. Acuérdate del Señor
Jesucristo, dice el apóstol Pablo a Timoteo. Y Cristo tiene que
ser el centro de toda nuestra vida. Cristo tiene que ser nuestra
mayor necesidad. Cristo es el Evangelio. Cristo
es la encarnación de la misericordia y de la gracia de Dios. Y es
importante que cuando nosotros miramos este Salmo, no nos equivoquemos,
porque el resultado va a ser lo que a muchas personas, incluso
a nosotros mismos, quizá en algún tiempo nos ha pasado, de personas
que de pronto creemos ser bienaventurados porque estamos meditando, y de
pronto nos volvemos y nos encontramos con personas incluso arrogantes. Es interesante que cuando usted
mira el apóstol Pablo, cuando se describe en el capítulo 3
de Filipenses, en verdad que el apóstol Pablo era alguien
que meditaba la escritura. Y él va describiendo, dice, si
alguien tiene de qué confiar en la carne y yo más, y empieza
a dar una lista. Y yo no sé si usted capta, pero
el apóstol Pablo lo hace intencionalmente porque él se está describiendo
cómo él era y está contrastando en cómo hay personas que pretenden
seguir confiando en lo que ellos hacen. De hecho, el Señor Jesús
habló y dijo a unos que confiaban en sí mismos y menospreciaban
a los otros. No ver a Cristo nos puede llevar
a que con la misma Escritura, lejos de ser bienaventurados,
terminemos con corazones endurecidos, personas soberbias, en contraste
que la Escritura dice, el Señor resiste a los soberbios, da gracia
a los humildes. Y el Señor contó aquella parábola
de los dos hombres que subieron al templo a orar, y uno evidentemente
meditaba la Escritura. muchos de ellos meditaban la
escritura muchos de ellos se atrevían a despreciar y decirle
al ciego tú naciste del todo en pecado y nos vas a enseñar
porque muchos de ellos pensaban ser bienaventurados pero hermanos
es necesario que nosotros podamos captar muy bien cuando dice los
primeros versículos por ejemplo bien bienaventurado el varón
que no anduvo en consejo de malos bienaventurado el varón que no
anduvo en consejo de malos y ¿Quién es ese varón que no anduvo
en consejo de malos? El Señor Jesús le dijo al joven
rico, ¿Por qué me llamas bueno? Bueno solo hay uno. El Señor
Jesús dijo, si vosotros siendo malos sabéis dar buenas dádivas
a vuestros hijos. Y cuando yo examino mi vida resulta
que pues por mucho tiempo pues yo recibí consejos de mi papá
y resulta que mi papá es malo entonces pues como que no encajo
en la descripción del varón bienaventurado y eso me hace a no pensar a no
pensar que por mí mismo puede ser alguien mejor que otros dice
después ni estuvo en camino de pecadores ni en sillas de escarnecedores
ha sentado y la verdad es que el que no ese varón bienaventurado
que es justo que no estuvo en camino de pecadores. Es nadie
más y nada menos que el Señor Jesucristo y nadie más. Él no
anduvo en consejo de malos. Él no estuvo en camino de pecadores
ni en silla de escarnecedores se sentó. Él, en la ley de Jehová,
estaba a su delicia. El Salmo cuarenta ocho, que es
mesiánico, dice, la ser tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu
ley está en medio de mi corazón. Esos primeros tres versículos
están describiendo aquel que es el justo, aquel que es el
árbol 100% fructífero, aquel que es la vid verdadera. Ese es el Señor Jesucristo que
está descrito allá. Él es aquel que da su fruto en
su tiempo. Su hoja no cae. Él siempre hizo todas las cosas
a tiempo. Él hablando, él siempre mencionó,
ha llegado la hora. Y él siempre iba haciendo las
cosas a su tiempo. Y él siempre estuvo con el afán
de cumplir la obra que se le había encomendado. Y en verdad,
todo lo que él hizo ha prosperado. Él vino a consumar una obra de
salvación y esa obra ha prosperado en su mano. Él no va a perder
absolutamente a ninguno de aquellos que él vino a salvar. También
en su vida, aquí en la Tierra, consistentemente siempre dio
el fruto deseado. Siempre salió lo que había en
su corazón, el buen fruto. Algunos de nosotros somos sometidos
a algunas, pocos, de incomodidades, un poco de dificultad. Algunas
veces solamente a una mirada que no nos agrada y ya estamos
irritados y está saliendo algo que no es precisamente amor.
Pero ese varón bienaventurado, justo, que se deleitaba siempre
en la ley de su padre, En las situaciones más críticas y más
difíciles de presión, de maltrato, de desprecio, siempre salió el
carácter de Dios, el buen fruto, amor. Él, allí siendo rechazado,
despreciado, él podía orar por sus enemigos. Él, teniendo el
poder de destruir, Pedro sacó una espada y cortó la oreja de
un ciervo. Y el Señor Jesús le dijo, tú
no crees que tengo poder para pedir doce legiones de ángeles.
Él no padeció porque no podía defenderse. Él padeció porque
él voluntariamente se sometió a la voluntad de su padre. Él
siempre manifestó el carácter de su padre porque su gozo estaba
en su padre. Después hace una descripción
de los malos, no así los malos que son como el tamo que arrebata
el viento. Y los malos, pues los malos son todos aquellos
que hemos nacido de Adán, todos malos, que la Escritura describe,
no hay justo ni a uno, no hay quien haga lo bueno, no hay ni
siquiera uno. Somos aquellos que aunque parece
entre gente que somos buenos padres, el Señor dice, pues si
vosotros siendo malos sabéis dar buenas dádivas a vuestros
hijos. Y la verdad es que desde la perspectiva del Señor Jesucristo,
Él puede decir, aunque nosotros nos impresionemos unos a otros
y nos admiremos unos de otros, Él puede decirnos, aunque parezcamos
buenos padres, es decir, ustedes siendo malos. Porque eso es lo
que somos. Nacimos en pecado. Nacimos, dice
la Escritura aquí, en maldad he sido formado y en pecado me
concibió mi madre. Y al final, el versículo seis,
dice algo importante, dice, Jehová conoce el camino de los justos,
mas la senda de los malos perecerá. Y evidentemente está hablando
del justo y termina hablando de los justos. Jehová conoce
el camino de los justos. Hermanos, quería yo mencionar
esto porque es importante que nosotros, con la ayuda del Espíritu
Santo, podamos, cuando leemos la Biblia, ver a Cristo. Es Cristo
ese varón bienaventurado que puede hacer benditos a todas
las familias de la tierra que confían en Él. Es ese varón bienaventurado
que es el cumplimiento de la promesa. En tus simientes serán
benditas todas las familias de la tierra. Él es justo. Él vivió siempre en conformidad
al carácter de su padre, deleitándose en cumplir la ley, la ley de
Dios. Pero el versículo 6 menciona
ya no a un justo, sino justos. ¿Y quiénes son esos justos? Pudiéramos preguntar, ¿quiénes
son esos justos? Y pudiéramos preguntar, ¿cuál es el camino
de los justos? La Biblia responde en Romanos capítulo 5, versículo
1 dice, justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios
por medio de nuestro Señor Jesucristo. El camino de los justos esos
justos son quienes han confiado en el Señor Jesucristo. Esos
justos son aquellos que no están confiando en que porque ellos
dedican tiempo. Eso no quiere decir que esté,
más adelante voy a explicar, no hay nada de mal ni está mal
que meditemos la palabra de Dios, pero simplemente ponerme a meditar
puede hacerme alguien orgulloso, alguien soberbio, alguien que
mira a los demás con arrogancia, alguien que puede incluso llegar
y pensar que Dios ya debe aplaudirlo y decirle, Señor, te doy gracias
porque yo no soy como esos otros pecadores. Y empezar a decirle
a Dios la lista de las cosas que hacemos en aparente obediencia
a lo que está escrito. Pero el Señor Jesús dice que
ese hombre se fue a su casa y no se fue justificado. Pero el otro,
el otro, Dios le había mostrado algo, que no hay manera en que
él pudiera llegar a ser bienaventurado, sino al mirar que él era indigno
y pecador, al mirar que necesitaba que Dios hiciera propiciación
por su pecado, porque él no podía hacer propiciación a favor de
su propio pecado, y él clamaba, sé propicio a mí, el pecador. los justos, esos justos que están
ahí, esos justos que son bienaventurados, y la razón por la que son bienaventurados
es porque están en el justo, como el salmo versículo, capítulo,
el salmo número 2, versículo 12, dice, honrat al hijo para
que no se enoje, y el salmo 2 está hablando de ese bienaventurado
varón justo, Dice, y perezcáis en el camino, pues enflama de
pronto su ira. Bienaventurados todos los que
en él confían. Los justos son aquellos que han
confiado en ese varón bienaventurado descrito en los primeros tres
versículos. Son aquellos que están confiando
en el Hijo de Dios. Esos son bienaventurados. Son
bienaventurados no porque precisamente están meditando, sino porque
han confiado en el Hijo. Dice, bienaventurados todos los
que en Él confían. ¿Cuál es el camino de los justos?
El camino de los justos, en primer lugar, no es propiamente vivir
una vida moralmente correcta. que está bien vivir moralmente
bien, eso está bien, es bueno, pero no exactamente es el camino
de los justos. El camino de los justos es ese
bienaventurado varón, el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios.
Dice la Escritura, el Señor Jesús dijo, yo soy el camino, yo soy
la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. En el Salmo dieciséis dice, justamente hablando del Señor
Jesús, dice, versículo diez, dice, porque no dejarás mi alma
en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción, me mostrarás
la senda de la vida, en tu presencia y plenitud de gozo, delicias
a tu diestra para siempre. Y la senda de la vida es Cristo,
es la senda de la vida. Ahí está hablando de que el árbol
está junto a corrientes de aguas. Las corrientes de las aguas es
la senda de la vida para el árbol. Y la senda de la vida para el
creyente es el Señor Jesucristo. Me mostrarás la senda de la vida
en tu presencia y plenitud de gozo, delicias a tu diestra para
siempre. Hermanos, el árbol 100% fructífero,
aquel a quien tenemos que ver como ese árbol frondoso junto
a las corrientes de aguas que da su fruto en su tiempo, que
es 100% fructífero, que fue tentado en todos según nuestra semejanza
pero sin pecado aquel que cumplió toda la voluntad de su padre
y que después murió en una cruz como culpable por causa de los
pecados de su pueblo pero que dio satisfacción a la justicia
del padre y lo sabemos porque Dios cumplió lo que dice el Salmo
dieciséis no permitió que su alma vea corrupción él le levantó
al tercer día de entre los muertos y él vive Ese es el corazón del
evangelio. El apóstol Pablo dice, primeramente
les he enseñado lo que asimismo recibí, que Cristo murió por
nuestros pecados conforme a las escrituras y que fue sepultado. pero es bien importante hermanos
ese no es el evangelio el evangelio incluye tiene que incluir que
él no quedó en la tumba sino que él fue resucitado al tercer
día conforme a las escrituras y que hay amplia evidencia en
la escritura de que él vive porque todo lo que hace prosperará no
así los malos que son como el tamo que arrebata el viento ahora
Si pensamos en otra pregunta es, ¿cómo es ese camino de los
justos? El camino de los justos es Cristo.
Ellos son justos por causa de haber confiado en Cristo. Ahora,
¿cómo es su camino? Hermanos, el camino de los justos
es un camino de transición. Ellos están transitando de un
árbol un árbol espinoso que está descrito en queremías 17 no lo
vamos a buscar pero dice ahí maldito el varón que confía en
el hombre y pone carne por su brazo y note el contraste maldito
el varón que confía en el hombre el bienaventurado confía en cristo el árbol espinoso es el que confía
ya sea en otros hombres en el logro de los hombres, en el avance
de la ciencia, o confía en sus propios méritos. Que confía,
por ejemplo, en te doy gracias porque doy diezmo de todo lo
que gano, porque hago oración todos los días, ayuno todos los
días. En contraste, el que está en transición ha confiado en
Cristo y eso lo hace bienaventurado. Es justo porque es justificado
por la fe, nacemos como árboles espinosos,
pero cuando confiamos en Cristo estamos en transición de un árbol
espinoso a ir cada vez pareciéndonos más al que está descrito en el
versículo uno al tres. Estamos avanzando cada día a
ser transformados a la imagen del Señor Jesucristo. El apóstol
Pablo dice que vemos oscuramente, no vemos con toda la claridad
necesaria, Pero el clamor de nuestro corazón es que el Señor,
en su misericordia, nos siga revelando al Señor Jesucristo.
Que el anhelo de nuestro corazón sea, y nuestra oración cuando
vamos a la Escritura es, hermanos, que Dios nos guarde de ir a la
Escritura para buscar, pues, no lo que tenemos que encontrar,
que siempre que veamos Escritura nuestro clamor sea Señor concédeme
ver al Señor Jesucristo. Que no nos pase que leamos el
capítulo uno de los Salmos y empecemos a pensar que nosotros ya llenamos
el requisito por algo que estamos haciendo y somos bienaventurados
por algo que estamos haciendo. Que nuestros ojos puedan estar
en el Señor Jesucristo porque transitamos de un árbol mal árbol,
cuando el Señor cambia nuestro corazón y nos hace nuevas criaturas.
Y la manera de transitar es viniendo vez tras vez a las aguas de la
Palabra, de la Palabra, no sólo la Palabra escrita, pero en primer
lugar la Palabra viviente, el Señor Jesucristo. Ese río de
aguas es la figura de la palabra de Dios. Necesitamos venir constantemente,
pero pedir al Señor que cuando vengamos, Él nos conceda ver
a quien está revelado y no ver nada más listas de mandamientos
y de cosas. Que podamos ver al Cordero de
Dios que quita el pecado del mundo, que podamos ver a esa
palabra viviente y estemos nutriendo nuestra raíz de esas aguas vivas,
dice Benit y Bebet, de las aguas de la vida gratuitamente. Y no
lleguemos a un libro de simplemente principios morales. Y no simplemente
nos creamos bienaventurados porque vivimos moralmente mejor que
otras personas. Por supuesto que es bueno estar
moralmente y vivir de una manera correcta, pero nadie va a ser
justo por vivir simplemente de una manera moralmente correcta.
Nadie va a tener salvación por vivir moralmente correcto. El camino del justo es un camino
de transición. Proverbios capítulo 4, versículo
18. Dice, más la senda de los justos
es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el
día es perfecto. El camino de los impíos es como
la oscuridad, no saben en qué tropiezan. más la senda de los
justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el
día es perfecto. Hermanos, si estamos en Cristo,
no somos lo que debiéramos ser. Pero por la gracia de Dios, ya
no somos lo que fuimos antes. Dios ha empezado una obra. El
apóstol Pablo decía, no que ya lo haya alcanzado. Y él decía,
pero él se afianzaba en el Señor Jesucristo. Cuando él miraba
a la iglesia, él decía, estando persuadido de esto que comenzó
en vosotros, la buena obra la perfeccionará hasta el día de
Jesucristo. hermanos el deseo de nuestro corazón de poder venir
a la escritura y hallar al señor jesucristo de poder venir al
culto en la iglesia y pedir al señor que nos conceda en verdad
escuchar la voz de dios escuchar la voz del señor jesucristo escuchar
la voz del buen pastor y que en verdad en nuestras vidas se
pueda notar que estamos en un camino de transición que estamos
como justamente lo describe el versículo 18 de proverbios es
como la luz de la aurora que va en aumento si alguna vez usted
ha visto el amanecer y empieza a ponerse más claro, más claro,
más claro, hasta que el día es perfecto. En verdad, hermanos,
que nadie de nosotros va a llegar a ser lo que tendría que ser
en esta vida. No esperamos que el crecimiento
sea uniforme, porque yo sembré a polos regó, pero el crecimiento
lo da el Señor. Y el Señor sabe cómo está haciendo
su obra en cada uno de sus hijos. Es un error esperar que todos
estén avanzando igual. Sin embargo, algo es cierto. Si Dios te ha salvado, cada día
está trayendo más luz. Y el clamor de nuestro corazón
para que cada día haya más luz es que sigamos viendo al Señor
Jesucristo. Él es la luz del mundo. En contraste,
el camino de los impíos es como la oscuridad. No saben en lo
que tropiezan. Nuestra necesidad de escuchar,
y es interesante algo, hermanos, el que ya está en Cristo entonces
empieza a meditar la palabra de Dios y empieza a parecerse
cada vez más al Señor Jesucristo porque está creciendo. Empieza
a hallar deleite. Él ha probado que Dios es bueno.
Dice la escritura, no es simples propósitos de año nuevo, tampoco
son imposiciones porque en la iglesia le preguntan cuántos
capítulos leyó, o tiene que rendir informe, o porque vamos a darle
una bicicleta al que lea más capítulos, o un viaje a Cancún,
como algunas personas suelen hacer. No, hermanos, dice la
Biblia, desead como niños recién nacidos la leche espiritual no
adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. Dice,
si es que habéis gustado la benignidad del Señor. Cuando hemos probado
que Dios es bueno, cuando estamos admirados de ese árbol frondoso
que da siempre el fruto que tiene que dar a su tiempo, que no importa
cuál es la circunstancia difícil en la vida, Él siempre responde
mostrando el carácter de Dios. siendo lento para la ira, siendo
compasivo, siendo todo lo que Dios es, porque él es la imagen
del Dios invisible. Entonces, nosotros empezamos
a anhelar esa palabra, porque nos damos cuenta que es donde
él se ha revelado, y queremos conocerle cada vez más, y oramos
al Señor para que él siga abriendo nuestros ojos. Hermanos, usted
puede leer la palabra una vez, y se va a encontrar siempre algo
nuevo cuando la vuelva a leer y es un manantial inagotable
donde Dios se va revelando cada vez de nuevas maneras a su pueblo. Y además, el camino de los justos
no es un camino estático. No somos lo que tendríamos que
ser, pero no estamos estancados caminando en tinieblas. El que
dice yo le conozco debe andar como él anduvo. El que está en
el Señor Jesucristo está cada día creciendo. Y no es que el
creyente deja de pecar, el creyente se vuelve más consciente de su
pecado. El creyente, entre más veamos
a Cristo, más vamos a mirar cuando pecamos, y más vamos a venir
al Señor Jesucristo. Y entre más conozcamos a Cristo,
su misericordia y su bondad, más dolor va a haber cuando nosotros
pequemos. Hermanos, ese es el camino de
los justos, un camino de obediencia y fe, de seguir mirando al Señor
Jesucristo. De seguir mirando, cuando miro
a Cristo, miro mi pecaminosidad, mi deficiencia, y seguir viniendo
otra vez al Señor Jesucristo en busca de perdón y en busca
de poder para poder caminar como Él anduvo. El varón bienaventurado,
para ser bienaventurado, no te propongas a meditar. Para ser
bienaventurado, ven al Señor Jesucristo. Confía en el Señor
Jesucristo. Bienaventurados los que en Él
confía. Si tú crees que vas a ser bienaventurado
haciendo, vas a terminar tristemente una persona arrogante. Y Dios
resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes. Y en
verdad, la única manera de venir al Señor Jesucristo es Aún, hermanos,
clamemos que Dios nos humille. Necesitamos ser humillados para
venir al Señor Jesucristo. Mientras pensemos que en nosotros
hay algo, mientras pensemos que tenemos algo que ofrecer, no
vamos a venir. Necesitamos que Dios muestre
que estamos totalmente árboles espinosos, necesitados de ser
injertados en ese árbol cien por ciento fructífero. Dice Jesús,
soy la vid verdadera, mi padre es el labrador. Clama al Señor
que te salve, clama al Señor que te injerte en la vid verdadera,
clama al Señor que ponga en tu corazón confianza en Cristo y
solamente en Cristo. Quisiera que miráramos un último
pasaje en Romanos capítulo tres dice versículo veintiuno hasta
el versículo veintitrés dice pero ahora aparte de la ley se
ha manifestado la justicia de Dios testificada por la ley y
por los profetas y aquí está hablando del Señor Jesucristo
dice la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo
para todos los que creen en él porque no hay diferencia por
cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios siendo justificados
gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo
Jesús a quien Dios puso como propiciación, por medio de la
fe en su sangre, para manifestar su justicia a causa de haber
pasado por alto en su paciencia los pecados pasados, con la mira
de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él
sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Y eso deja fuera todo orgullo. Dice, ¿dónde puede estar la catancia?
Queda excluida. ¿Por cuál ley? Por la de las
obras. No, sino por la ley de la fe. Confiar en Cristo. Personas que confiaron en la
ley, y despreciaron al Señor Jesucristo. Esa ley que mostraba
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y ellos sólo
veían un hombre que según ellos violaba la ley y que Dios nos
guarde de eso es confiar en Cristo y sólo en el Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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Joshua

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