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JC

Es, por el que llama

Romans 9:10-13
Joel Coyoc December, 28 2022 Video & Audio
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Joel Coyoc December, 28 2022
Estudios en Romanos

El sermón "Es, por el que llama", predicado por Joel Coyoc, se centra en la doctrina de la elección divina, tal como se encuentra en Romanos 9:10-13. La exposición del texto destaca que la elección de Dios no se basa en el linaje humano o en las obras de los individuos, sino en la soberana y misericordiosa voluntad de Dios. Coyoc argumenta que, como se ejemplifica con los hijos de Isaac, Jacob y Esaú, no todos los descendientes de Abraham son considerados hijos de Dios; más bien, son los "hijos de la promesa" los que son verdaderamente contados como tales. Las Escrituras, incluyendo Romanos 9:11-13 y Efesios 1, se utilizan para ilustrar que la salvación es un don de Dios, y que la fe es el resultado de su gracia. La relevancia práctica de esta enseñanza se encuentra en el entendimiento de que la salvación es un acto divino que excluye cualquier mérito humano, lo que lleva a una profunda apreciación de la gracia y misericordia de Dios.

Key Quotes

“No es por el linaje, es por el que llama; el que llama es Dios.”

“No depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”

“La fe misma es don de Dios. De hecho, la fe es fruto del Espíritu Santo.”

“Soy salvo porque Dios quiso salvarme; soy salvo porque Él me eligió desde la eternidad.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos. Romanos capítulo 9. La Palabra de Dios dice, Verdad
digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en
el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor
en mi corazón, porque deseara yo mismo ser anatema, separado
de Cristo por amor a mis hermanos. los que son mis parientes según
la carne, que son israelitas, de los cuales son la adopción,
la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas,
de quienes son los patriarcas y de los cuales, según la carne,
vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito
por los siglos. Amén. No que la palabra de Dios
haya fallado, porque no todos los que descienden de Israel
son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham son todos hijos, sino
en Isaac te será llamada descendencia. Esto es, no los que son hijos
según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son
hijos según la promesa son contados como descendientes. Porque la
palabra de la promesa es esta, Por este tiempo vendré, y Sara
tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino que también,
cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre, pues
no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, Para
que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no
por las obras, sino por el que llama, se le dijo, el mayor servirá
al menor. Como está escrito, Jacob amé
mas a Esaú aborrecí. ¿Qué pues diremos? Que hay injusticia
en Dios en ninguna manera. Pues a Moisés dice, tendré misericordia
del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me
compadezca. Así que no depende del que quiere
ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque
la escritura dice a Faraón, para esto mismo te he levantado, para
mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por
toda la tierra. De manera que de quien quiere
tiene misericordia, y el que quiere endurecer, endurece. Pero
me dirás, ¿por qué puedes sin culpa? ¿Porque quién ha resistido
a su voluntad? Más antes, oh hombre, ¿quién
eres tú para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al
que lo formó, ¿por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad
el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso
para honra y otro para deshonra? Y que si Dios queriendo mostrar
su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los
vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias
las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de
misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales
también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos,
sino también de los gentiles. Como también en Oseas dice, También
Isaías clama tocante a Israel, Si fuera el número de los hijos
de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo,
porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra, en
justicia y con prontitud. Y como antes dijo Isaías, si
el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia,
como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes. ¿Qué, pues, diremos? que los
gentiles que no iban tras la justicia han alcanzado la justicia,
es decir, la justicia que es por fe? Mas Israel que iba tras
una ley de justicia no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iba tras ella
no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en
la piedra de tropiezo. Como está escrito, y aquí pongo
en Sion piedra de tropiezo y roca de caída, el que creyera en él
no será avergonzado. Amén. El domingo estuvimos meditando
los versículos del seis al nueve, y el tema que meditamos el domingo
fue de escuchar la palabra de Dios, esa palabra que no falla. Dice Pablo, no estoy diciendo
que la palabra de Dios haya fallado. y esa palabra que nos deja claro
que nunca fue el plan de Dios salvar a las personas en cuestión
de linaje humano dice él no es por ser descendientes de de Israel
uno es Israel y hoy vamos a meditar los versículos del diez al trece
y quisiera que pudiéramos meditar bajo el tema y siempre nos llama la atención
a la importancia de escuchar, de escuchar la voz de Dios, la
certeza de haber escuchado la voz del que llama, es Dios el
que llama, es Dios que llama con esa voz que es una voz infalible,
es la voz de Dios que llama y llama conforme a su propósito. Y Pablo
sigue mostrándonos y haciendo énfasis, porque alguien pudiera
poner una objeción sobre el ejemplo que él había presentado acerca
de Isaac, en contraste, que aunque no menciona a Ismael, pues es
evidente que está allí Ismael, que no es de la promesa, aunque
es hijo de Abraham, no es de la promesa. Isaac es un hijo
de la promesa, que es evidentemente obra obra milagrosa de Dios es
milagro el que Isaac haya nacido y quizá alguien pudiera objetar
bueno pues él era hijo de Abraham pero
no era hijo de Sara y en el versículo 9 dice el apóstol Pablo y no
sólo esto sino también cuando Rebeca concibió de uno de Isaac
nuestro padre Y aquí él hace el énfasis en Rebeca y ambos
hijos de Isaac y ambos hijos de Rebeca, incluso ambos en un
mismo embarazo. Y aquí el apóstol Pablo va a
seguir haciendo énfasis, no es por el linaje humano, no todo
el que es descendiente biológico de Abraham es hijo de Abraham,
no todo el que es descendiente Biológico de Jacob es un israelita,
sino no es por el linaje. Nunca fue
el plan de Dios que fuera por el linaje. Y clamar al Señor
que nos guarde del engaño. El pueblo de Israel, en el tiempo
que el Señor Jesús, muchos de ellos estaban creídos que, dicen
a Jesús, Jesús les dijo, si el Hijo les da libertad, van a ser
verdaderamente libres. Y van a conocer la verdad, y
la verdad los va a hacer libres. Y ellos le responden a Jesús,
nosotros no somos esclavos de nadie. Jesús les contesta y les
dice, todo el que practica pecado es esclavo del pecado. ellos
empiezan a decir, nosotros tenemos un solo padre, nuestro padre
es Abraham, y el señor tiene que decirles algo que es duro,
pero que es la verdad, y él les dice, ustedes no son hijos de
Abraham, dice, vosotros de vuestro padre, el diablo sois, y los
deseos de vuestro padre queréis hacer. Ellos estaban confiados
que por poder probar su línea genealógica, podían argumentar
y estar seguros de Y a lo largo del tiempo, el diablo
y sus mentiras y el corazón engañoso siguen con lo mismo. Hoy hay
gente que está diciendo a personas que no tenemos nada que ver biológicamente
con los judíos, que si tuvieron algún antepasado judío, entonces
son las ovejas perdidas de Israel. Pero el apóstol Pablo, inspirado
por el Espíritu Santo, está haciendo doble énfasis. No importa si
somos descendientes de un judío español. ¿Qué importa si pudieras
trazar como Pablo podía trazar su linaje y saber que era de
la tribu de Benjamín? Eso no significa nada. Es más,
El Señor, guiando a Pablo, está poniendo el ejemplo. No hay dónde
perderse. Jacob y Esaú, ambos eran hijos
de Isaac y eran hijos de Rebeca. Fueron, nacieron, estuvieron
en un mismo embarazo. Sin embargo, eso no tiene nada
que ver, no es por el linaje. Dios nunca eligió a un pueblo
que se hiciera arrogante y menospreciara a otros. Dios eligió a un pueblo
por el puro afecto de su voluntad para la alabanza de la gloria
de su gracia, es por el que llama, no es por el linaje, el que llama
es Dios, el versículo dice ahí, dice la segunda parte, la última
parte del versículo once dice, para que el propósito de Dios
conforme a la elección permaneciese, y es, dice, no por las obras,
sino por el que llama. Hermanos, no es por el linaje,
es por el que llama. y asegurarnos de que en verdad
hemos pasado de escuchar simplemente la voz de un hombre y escuchar
en verdad a través de la proclamación del evangelio la voz de Dios
que llama como el Señor Jesús dijo mis ovejas oyen mi voz y
yo las conozco y me siguen y yo les doy vida eterna Pablo va
a enfatizar aquí también otra situación que el hombre es dado
a pensar que es algo que él puede obtener por sus obras Y Pablo
dice que no es por obras. También en esa segunda parte
dice, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese
no por las obras, sino por el que llama. No es por las obras. En diferentes lugares de la Escritura
se hace ese énfasis. El apóstol Pablo escribe y dice,
por gracias sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros
pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe. Y podemos
ver en la gente que se acercaba al Señor Jesús en el tiempo que
el Señor Jesús estuvo en la tierra, como por ejemplo el hombre rico
venía pensando que era por obras, y él le pregunta al Señor Maestro,
bueno, ¿qué bien haré para heredar la vida eterna? Y Pablo está
haciendo énfasis en lo que el Señor Jesús le quiso decir a
este joven rico. Jesús no le quiso decir que lo
que le faltaba era hacer la obra de vender todo lo que tenía,
y entonces él iba a tener la vida eterna. Porque le dijo el
Señor una cosa, bueno, el Señor le dijo, los mandamientos sabes. Y él quiso saber qué mandamientos,
y el Señor le empezó a decir, y él se apuró a decir, todo eso
yo lo he guardado desde mi juventud. Él estaba muy seguro de que él
había cumplido la ley, al igual que muchos otros en el tiempo
de Jesús, y al igual que muchos nosotros en algún tiempo estábamos
creídos que podíamos guardar la ley. Y lo que el Señor Jesús
le dijo que vendiera todo lo que tenía, era para mostrarle
que su respuesta de haber cumplido la ley era una mentira. La ley
decía, hoy Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es, y amarás
al Señor tu Dios con toda tu alma, con toda tu mente, con
todas tus fuerzas. Pero el joven se fue triste porque
él amaba al Dios de Israel al mismo tiempo que amaba al Dios
de su riqueza. Y lo que, la pregunta correcta
no era qué bien tenía que hacer. Él quería heredar a Pida Eterna.
y sabemos que para heredar no hay algo que hacer, sino hay
que ser. O sea, no es lo que yo haga. Yo puedo hacer cosas,
pero si yo no soy de la familia donde está esa herencia, pues
no importa cuánto yo haga, no me corresponde la herencia. Hay
que ser. No es por las obras. La otra
cosa que está clara en el pasaje es por el que llama, y es por
el que llama Aquí está expresando lo que Pablo expresa en Efesios
como por el puro afecto de su voluntad y lo expresa como propósito. Dice, para que el propósito de
Dios conforme a la elección. Y es por el que llama, porque
Él llama conforme a su voluntad. Dice, Y es algo que está en armonía
en toda la escritura. No es un pasaje que nosotros
encontramos ahí escondido, donde queremos decir que esto es así,
sino es la enseñanza de toda la escritura. Capítulo 1 de Juan
dice, A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos
los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios. Potestad de estar en
la familia. de ser hijos para poder heredar
la vida eterna. Pero después sigue diciendo,
los cuales no son engendrados de voluntad de carne. Dicen,
ni de voluntad de sangre, ni de voluntad de varón, sino de
voluntad de Dios. Es por la voluntad de Dios. Como
Pablo enfatiza en el capítulo uno de su carta a los Efesios,
varias veces, tres veces, hablando de que es por el puro afecto
de su voluntad para la alabanza de la gloria de su gracia. en
este mismo capítulo nueve el apóstol Pablo va a seguir hablando
y diciendo pues no se trata del que quiere y en verdad que no
se trata del que quiere porque además nadie quiere nadie quiere
en realidad Cristo murió cuando aún éramos enemigos y hubiéramos
sido enemigos porque no queríamos amistad con él me gusta pensar
en el mismo apóstol Pablo y es lo mismo que ha sucedido con
cada uno de nosotros Pablo se levantó en plena enemistad con
Dios una mañana para ir a Damasco a destruir a la iglesia del Señor
y pues él no pensó reconciliarse con el Señor ese día. No era
conforme a su propósito, ni era conforme a su voluntad, pero
era conforme a la voluntad de Dios. En el apóstol Pablo podemos
ver claramente y en cada uno de nosotros que es es por el
que llama. Es porque Dios lo llamó eficazmente. Es porque Dios quiso mostrarle
al Señor Jesucristo. Dios quiso abrir sus ojos que
estaban ciegos, que no veían que Cristo era el cumplimiento
de toda la profecía. Que Cristo era Dios que tomó
forma humana y vino a pagar por los pecados de su pueblo. Pero
era la voluntad de Dios y ese día Dios se reveló al apóstol
Pablo. Es por el que llama. por el que llama y es por el
que llama el pasaje termina mostrándonos es por el que llama porque el
que llama es rico en misericordia dice el apóstol Pablo va a decir
dice hablando del ejemplo de Jacob y de Esaú pues antes de
que ellos hubieran nacido y hubieran hecho bien o mal hay personas
que quieren pensar que haya algo
de mérito en el hombre. Y en verdad, hermanos, hay algo
que nosotros tenemos que entender para poder valorar la obra del
Señor, para poder valorar y estimar en lo que vale, y entender por
qué es que la Biblia dice que la misericordia es mejor que
la vida. Y es que tenemos que entender en verdad la condición
del hombre, entender qué es lo que en verdad el hombre merece
de Dios, estamos acostumbrados a una cultura que nos ha hecho
creer que somos gente con muchos derechos y está de moda hablar
de derechos humanos y de pronto pensamos que la misericordia
es un derecho pero la misericordia es por definición es voluntaria
y algunas personas a pesar de que procuran decir de que la
salvación no es por obras Y a pesar de que procuran decir que es
por la fe, ellos suelen decir que sí hubo una elección, pero
esa elección fue porque Dios acechó en los corredores del
tiempo y Él vio a los que iban a creer y los eligió. Y la verdad
es que eso no es así. Aquí claramente dice la Biblia,
estaban Jacob y Esaú, no habían hecho ni bien ni mal, en ellos
no había la posibilidad, ambos estaban imposibilitados de creer.
El hombre no quiere creer, el hombre es por naturaleza incrédulo
y rebelde contra Dios. Si nosotros pensamos en que Dios
nos eligió por causa de nuestra fe, entonces hay una obra. Pero
recordemos que la Biblia también nos dice que la fe misma, la
fe misma es don de Dios. De hecho, la fe es fruto del
Espíritu Santo. La figura fuerte que la Biblia
usa es, estábamos muertos en delitos y pecados. Y así como
el muerto físico no puede hacer absolutamente nada por sí mismo,
pues el muerto espiritual tampoco puede hacer absolutamente nada
por sí mismo. No se puede arrepentir. Dios
tiene que conceder el arrepentimiento para vida. No puede creer porque
está muerto, cree porque Dios le da vida y por eso es que el
hombre puede creer y todo esto nos va ubicando en el sentido
de que Dice la historia que una mujer vino un poco indignada,
como alguna vez muchos hemos estado indignados, a preguntarle
al pastor Spurgeon por qué ella no tenía un problema con eso
de que Dios hubiera aborrecido a Esaú. Y Spurgeon le contestó
y le dijo, ¿Sabes qué? Ese no es mi problema. Mi problema
es cómo es que Dios amó a Jacob. Y en verdad ese es el problema.
Si hay algo que tenemos que comprender y entender es que hemos nacido
enemigos de Dios, odiamos a Dios, aborrecemos a Dios verdadero.
Por eso incluso nos parece mal que él pueda aborrecer a Jacob
y amar a Esaú. Pero la verdad es que siendo
quienes somos y siendo Dios quien es, es justo y correcto que Dios
nos aborrezca. Y el problema está en pensar cómo es que él me ha
amado a mí. Cuando lo único que merecía era
tanto Jacob como Esaú, ambos merecían una sola cosa. Lo que
había para Esaú era lo que Jacob también merecía. Ellos no habían
hecho nada, no había mérito en ellos. Dios tenía un propósito
eterno. Dios debió condenar a toda la
raza humana, y si Él hacía eso, eso no afectaba en absoluto su
carácter. Sin embargo, Dios tenía un plan
desde la eternidad que era mostrar la riqueza de su misericordia.
Y por eso Él eligió un pueblo que también merecía ser aborrecido. Un pueblo en el cual no había
nada digno de amar. Y sin embargo, Dios nos amó en
Cristo Jesús. Él amó un pueblo desde antes
de la fundación del mundo. Un pueblo que Él amó, y es por
el que llama, porque el que llama es rico en misericordia. dice
la biblia que él nos dio vida juntamente dice pero dios que
es rico en misericordia por el gran amor con que nos amó nos
dio vida juntamente con cristo clamar al señor que nos haga
comprender y ver en verdad cuál es la condición de dónde el señor
nos ha sacado nos va a llevar a vivir cada vez hallando más
gozo en Dios a pesar de las circunstancias. Cuando nosotros podemos recordar
que por la gracia de Dios es posible que tengamos dificultades,
pero ninguna dificultad que nosotros tengamos jamás se compara a lo
que en verdad nosotros merecemos. Las cosas deberían ser más terribles
de las que son. Nos duele, por ejemplo, estar
enfermo, sí es terrible estar enfermo. Pero eso no es lo que
merecemos. Eso, así como las aflicciones
del tiempo presente no se comparan a las glorias venideras. Hay
gente que suele decir cosas como, aquí lo haces, aquí lo pagas.
No es cierto, no es verdad. Así como para el pueblo del Señor
las aflicciones del tiempo presente no se comparan a las glorias
venideras, para aquellos que rehúsan creer en el Hijo de Dios,
sus aflicciones tampoco se comparan a las aflicciones venideras.
No hay punto de comparación. Y hermanos, cuando podemos, por
la gracia de Dios, entender que es por el que llama, porque es
rico en misericordia, no importa qué dificultad pueda estar enfrentando,
es leve, no se compara a lo que el Señor me va a dar. Un pastor
solía contestar cuando le preguntaban cómo estaba, y él decía, que
estaba mucho mejor de lo que mereciera. Y en verdad, hermanos,
quizá enfermos, quizás adoloridos, quizá con muchos pendientes,
quizá con cosas que quizá pueden abrumarnos, pero estamos mucho
mejor de lo que merecíamos estar. Por la gracia de Dios, aunque
con dificultades, estamos sentados con Cristo en los lugares celestiales
porque Dios es rico en misericordia. El pecado es algo aborrecible
y es correcto que Dios aborrezca el pecado. Sería muy preocupante
y muy lamentable tener un Dios que no aborreciera el pecado.
Pero por la gracia de Dios que nos ha llamado, es por Él que
nos ha llamado. Podemos gozarnos de que Él aborrezca
el pecado y podemos estar sorprendidos de por qué es que me ha amado,
cuando no había y no hay y no habrá ninguna razón más que su
rica misericordia. y eso es lo que Dios ha usado
para que pues por su gracia nosotros podamos cantar muchos himnos
muchos himnos que expresan esa verdad como por ejemplo que Cristo
me haya salvado tan malo como yo fui me deja maravillado hermanos
es necesario que nosotros podamos clamar al Señor que nos solo
cuando vemos al Señor Jesucristo Podemos comprender que no es
simplemente una poesía de tan malo como yo fui. Es la verdad. No somos malos, somos depravados. Somos algo horrible, dice la
escritura. pero por causa del que llama,
ese que llama debió condenar a todos porque todos éramos horribles
ante sus ojos. Isaac no era mejor que Ismael
porque era hijo de Abraham y de Sara. Isaac merecía morir e Isaac
no murió degollado porque el único santo e inocente ocupó
su lugar. ese carnero que apareció allí
y que Dios proveyó, en realidad, no era propiamente el cordero,
sino una figura del verdadero cordero. Esa historia de Isaac
no terminó allí, como mucha gente piensa, ah, qué bonito final.
El final no fue allí, el final fue dos mil años después en el
monte Calvario. Allí el padre no detuvo el cuchillo,
allí el padre descargó toda su ira sobre su hijo. Por eso es
que Isaac pudo levantarse de allí, y por eso es que cada uno
de aquellos que Dios ha querido llamarnos, nos hemos podido levantar
también de lo que merecíamos, que era la justa ira de Dios.
Cuando pensamos en Jacob y Esaú, tampoco Ninguno de los dos era
mejor, aunque los dos eran hijos de Isaac y de Raquel. Ninguno era mejor. Ninguno merecía
ser elegido para salvación. Ambos merecían condenación. Hermanos,
la gracia de Dios revelada. El pueblo que en verdad ha sido
elegido es un pueblo que se mantiene humilde y reconociendo que todo
el mérito es para el Señor. que no es simplemente, no es
modestia, como decimos, tan malo como yo fui, es la verdad. Incluso,
solo Dios nos puede ayudar a comprender lo enorme de nuestro pecado,
de nuestra ofensa tan grande hacia el Señor, y cuando veamos
cada vez más cuánto le hemos ofendido, vamos a valorar más
el hecho de que su misericordia es rica. Él es rico en misericordia. dice el apóstol Pablo va citando que
pues esto no es una verdad nueva que él está presentando ah si
no es una verdad que ha estado presente pero con el evangelio
se ha sacado a la luz total él cita a Malaquías donde se menciona
a Jacob y es que lo que merecemos algo
que tiene que quedar muy claro es porque a veces a veces alguna
vez yo mismo oré así señor gracias porque nos das más de lo que
merecemos y la verdad es que merecemos su condenación y hermanos
misericordia es voluntaria misericordia es voluntaria Me gusta recordar
un ejemplo de un profesor que dijo a sus alumnos que para aprobar su materia era muy
sencillo, ellos tenían que entregar unas tareas a tiempo y el que
entregara sus tareas a tiempo iba a aprobar el curso. y él
dice que cuando llegó el tiempo de entregar la primera tarea
pues de sus 30 alumnos 29 entregaron la tarea y sólo uno temblando
en el rincón dijo señor por favor le puedo entregar la próxima
clase y el profesor le dijo que estaba bien y en la siguiente
entrega pues resulta que pues ya no era uno solo que pidió
oportunidad para presentar su tarea en la siguiente clase sino
quince trajeron la tarea y quince bien relajados ni siquiera preguntaron
si lo podían entregar la próxima sino dijeron la próxima la entrego
y en la tercera entrega sólo cinco llegaron a tiempo y los
demás bien relajados y el profesor empezó a poner en la lista y
empezó a decir nombres y cuando decían la próxima él decía reprobado
hasta que alguien en el fondo del salón dijo eso no es justo
El profesor dijo, alguien dijo algo. Y él se paró muy seguro
de sí. Dijo, sí, yo dije que eso no
es justo. Y el profesor le dijo, usted quiere justicia. Y empezó
a revisar la lista y era el que desde la primera vez no había
entregado la tarea a tiempo. Y él dijo, bueno, usted quiere
justicia, usted tendrá justicia. Usted no entregó en la primera,
ni en la segunda, ni en la tercera. Usted ha reprobado todo el curso.
Y dijo, alguien más quiere justicia. Y uno de nuestros grandes problemas
es que solemos confundir la justicia con la misericordia. Dios tiene
misericordia de quien Él quiere tener misericordia. Él no tiene
obligación de tener misericordia con nadie. por el puro afecto
de su voluntad, para la alabanza de la gloria de su gracia. Él
quiso, así como hay vasos para ira, él quiso tener vasos que
aladen su gloriosa gracia y misericordia. Y dice Pablo, más adelante, esos
somos nosotros, tanto de los judíos como de los gentiles.
Y que siempre recordemos, hermanos, y eso nos haga anhelar que otros
hay en el gozo que Dios ha querido darnos en Cristo. Eso debe motivar
nuestra oración por las misiones, porque Dios tuvo un solo hijo
y su hijo fue misionero. Él vino a la tierra. Y porque
Él amó a un pueblo que es de todo linaje, de toda lengua,
de todo pueblo y de toda nación. Y pues que nuestro clamor al
Señor sea que Él nos conceda cada vez hallar mayor gozo en
Él porque le conocemos mejor, porque al conocerle mejor crecemos
en confiar en Él. Porque al conocerle mejor, somos
cada vez más conscientes de cuán peligrosos somos para nosotros
mismos, y cuán necesitados estamos de seguir dependiendo. Y recordar,
no hay mérito en mí. No soy salvo porque soy mejor
que nadie. Soy salvo porque Dios quiso salvarme. Soy salvo porque
Él me eligió desde la eternidad, aunque no había ni una razón
para que me amara. Él me amó en Cristo. Cristo vino,
ocupó mi lugar. Él es el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. el vino para quitar el pecado
de ese pueblo elegido en Cristo y todo es por su misericordia
y entonces podamos cantar con el salmista que cantaba y decía
tu misericordia es mejor que la vida y en verdad que su misericordia
es mejor que la vida vamos a a orar

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Joshua

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