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JC

3''parte) Confiemos en el Señor

Psalm 136:1-6; Psalm 136:6-23
Joel Coyoc December, 18 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc December, 18 2022
El pacificador

El sermón titulado "Confiemos en el Señor", predicado por Joel Coyoc, aborda la doctrina de la soberanía y bondad de Dios, destacando su control absoluto sobre la creación y su cuidado amoroso hacia Su pueblo. Coyoc argumenta que conocer a Dios no es solo un ejercicio intelectual, sino una experiencia transformadora que permite a los creyentes confiar plenamente en Su carácter, especialmente durante las adversidades. Utilizando las Escrituras, como Salmos 136 y otros pasajes, el predicador ilustra cómo las pruebas son oportunidades para experimentar la bondad de Dios y crecer en la fe. La relevancia práctica de este mensaje reside en la exhortación a vivir como pacificadores en un mundo caótico, reflejando la naturaleza de Dios a quienes nos rodean, y a reconocer que todo sufrimiento está bajo el control soberano de un Dios que ama a Su pueblo.

Key Quotes

“Lo que tenemos que orar es pedirle al Señor dame la paz, de confiar en que estás en absoluto control.”

“Conocer a Dios impacta toda nuestra vida. Nuestra necesidad es conocer a Dios.”

“No hay manera de reflejar Su carácter si no te ha sido revelado el Señor Jesucristo en el Evangelio.”

“La confianza en Dios está fundada tanto en su soberanía, o sea, su poder, como en su amor.”

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estaba recordando a veces nosotros
qué importante que es conocer a dios cuando conocemos a dios
podemos aprender cómo orar a veces oramos y decimos señor te pedimos
que tomes el control cuando dejó el control que le tengamos que
pedir a él que tome el control. Lo que tenemos que orar es pedirle
al Señor dame la paz, de confiar en que estás en absoluto control,
lo has estado siempre, desde la eternidad pasada hasta la
eternidad futura, jamás estarás fuera de control. Estás en tu
trono y todo lo gobiernas. Ahora, nosotros vamos a estudiar
ahora Otra cosa que la Escritura revela es que Él es soberano
pero que Él es bueno. Este Salmo va describiendo lo
que significa que Dios es bueno y empieza justamente a alabar
a Jehová porque Él es bueno. Es uno de los pasajes que yo
me imagino cómo lo cantaban, porque era el himnario del pueblo
judío. Y yo imagino que era algo emocionante
recordar su historia y las proezas de Dios y cantar esto. Léalo
en su casa detalladamente y disfrute, porque es a través de la Escritura
que nosotros podemos conocer a Dios solamente si Cristo se
nos ha revelado. Porque usted puede agarrar la
Escritura, incluso usted puede estar hoy aquí y escuchar El
clamor de nuestro corazón es que Dios nos conceda en verdad
escucharle a Él. Y que no simplemente seamos personas
que de oídas hemos oído. Que no seamos simples personas
que sabemos de Dios o conocemos de Dios. Algo que es la necesidad
del hombre es no conocer de Dios, sino conocer a Dios. Y conocemos
a Dios cuando Cristo se nos revela en el Evangelio. Y a partir de
ahí podemos crecer en gracia. Asegúrese, asegúrese. Si su vida
no se ve como un pacificador, clame a Dios y asegúrese de que
en verdad usted está escuchando la voz del buen pastor. Asegúrese
de que en verdad usted ha confiado en el Señor Jesucristo. Saber
por ahí y escuchar y repetir que Dios es bueno, no es lo mismo
experimentar en su vida que Dios es bueno. Nosotros podemos repetir
aquí el domingo y emocionarnos y decir, amén, Dios es bueno.
¿Pero qué pasa cuando estamos a media semana y las cosas no
salen bien? Leí el versículo 23 porque en
el abatimiento Él se acuerda de nosotros. Él es bueno. Bueno
no es que Él quite, que nada de aflicción nos llegue a la
vida. Es que Él está allí acordándose de nosotros. Ahora, si Dios usara
su poder de manera arbitraria, algunas veces para el bien y
otras para el mal, estaríamos en gran peligro. Pero la verdad
es que por la revelación que Dios ha hecho de sí mismo en
la Escritura, sabemos que este no es el caso. La Escritura también
nos revela que Dios es bueno, y su poder está siempre sujeto
a su amor perfecto. Note que alabata que va porque
él es bueno, y después empieza a describir una faceta de su
amor que es su misericordia. Y va describiendo, así que su
poder supremo, su soberanía absoluta, está en perfecta armonía, siempre
revestida de ese amor infinito, de ese amor eterno, de esa rica
misericordia. Dice Isaí, Salmos 62, 11 al 12, Dice, una vez habló Dios, dos
veces he oído esto, que de Dios es el poder, y tuya, oh Señor,
es la misericordia, porque tú pagas a cada uno conforme a sus
obras. Esa expresión, tuyo es el poder,
que de Dios es el poder, está hablando de, justamente, de la
soberanía de Dios. Él tiene poder absoluto, Él hace
todo lo que quiere. sus criaturas hacen todo lo que
pueden, pero Dios hace siempre todo lo que quiere, pero no sólo
de Dios es el poder, tuya, oh señores, la misericordia, porque
tú pagas a cada uno conforme a sus obras. Ahora, nuestra confianza
en Dios está fundada tanto en su soberanía, o sea, su poder,
como en su amor. Hermano, no es simplemente salir,
¿cuánta gente hay que anda por la calle diciendo Dios es amor?
¿Y quién no puede repetir que Dios es amor? ¿Quién no puede
repetir que Dios es soberano? La cosa es conocer a Dios, es
que impacta nuestras vidas. Con nuestro diario vivir no sabemos
solamente intelectualmente, sino en nuestra vida hemos experimentado
que Dios es soberano y que Dios es bueno. Dios no solamente está en control
de nosotros, Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Él no
sólo está en poder y en control de nosotros, sino Él está por
nosotros, Él está con su pueblo, el amor de Dios nos da la vida,
provee a nuestras necesidades, nunca quita sus ojos de nosotros
qué maravilloso es pensar hermanos somos seres insignificantes y
el dios todopoderoso el creador del cielo y de la tierra ese
dios que los cielos de los cielos no le pueden contener está siempre
siempre con sus ojos pendientes de cada uno de cada una de sus
criaturas un pastor un teólogo escribió de esta manera Dice,
Dios me conoce como a un amigo, uno a quien él ama, y no hay
momento en que sus ojos no estén sobre mí, o en que distraiga
su atención de mí, ni ocasión, por tanto, en que su cuidado
me falte. Este es un conocimiento trascendental.
Hay inefable consuelo en saber que Dios está constantemente
atento de mí en amor y observándome para mi bien. En esta expresión
hay varios versículos que hemos estudiado y sabemos que a los
que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. Dios infinito
en poder. Dios sin limitaciones. Dios que
sostiene la creación. Está pendiente de cada uno de
sus hijos de manera particular y especial. No hay nada que distraiga
su atención particular de cada uno de nosotros. Es por esa razón
que podemos estar con el gran consuelo de saber que nada llega
a nuestra vida que sea casual y todo obra para nuestro bien. Ahora, la pregunta es, ¿qué quiere
decir la Escritura cuando nos dice que Dios es bueno? ¿Qué
quiere decir la Escritura cuando nos dice que Dios es bueno? Hermanos,
conocer a Dios impacta toda nuestra vida. Nuestra necesidad es conocer
a Dios. Cuando conocemos a Dios, podemos
crecer y confiar en Él, pero podemos, conociéndole a Él, funcionar
mejor en el rol para el cual Él nos ha creado. Él nos hizo
para Su gloria, para que nosotros reflejemos Su carácter. Y no
hay manera de reflejar Su carácter si no te ha sido revelado el
Señor Jesucristo en el Evangelio. Y no hay manera de revelar su
carácter si no estás constantemente creciendo en conocer a Dios,
en un conocimiento no teórico, experimental, que en tu vida
se ha hecho evidente que estás creciendo en el conocimiento
de Dios, en que eres un pacificador, en que eres... Ahora vamos a
estudiar unas cosas que impactan, por ejemplo, la paternidad. Y,
pues, de pronto está la cuestión de ser buenos padres. Y cuando
pensamos en que Dios es bueno, ¿cómo Dios es un buen Padre?
Si Dios es bueno y tenemos que alabarlo porque Él es bueno,
¿cómo es bueno como Padre? ¿Es que acaso Él evita que nunca
nos pase nada? Un Padre bueno es uno que no
deja que se caiga, que se tropiece, que no agarre tierra, que no
le dé el aire. Eso es un buen Padre, que no lo pique un mosco.
Pues Dios no es así. Dios no es un Dios que está guardando,
que absolutamente no nos vaya, como dicen en Yucatán, a batir
el hatzajá. Gente que sopla el viento e inmediatamente
agarra al niño y lo guarda casi dentro del clóset. Y eso no es
buen padre. Dios, ¿qué hace? ¿Qué significa?
Dice, más bien significa que Él estará con nosotros en nuestro
sufrimiento y que hará que obre para nuestro bien. Hermanos,
una de las cosas que tenemos que hacer como padres es, sí,
proteger a nuestros hijos, guiarlos, pero nuestra función como padres
no es luchar y estar tratando de estar en control, sólo Dios
es Dios y es soberano. ser sabios de no dejar a nuestros
hijos sin que absolutamente querer controlar todo en sus vidas y
que nada les pase porque lo que les va a pasar es una tragedia
que nunca van a madurar y cuando tú faltes no van a saber cómo
responder ante la vida y nuestra labor es llevarlos a que como
buenos padres podemos imitar a Dios Y una manera de imitarlos
en cuestión de su soberanía. Nosotros no somos soberanos.
Pero una manera de imitar a nuestros hijos es uno exponiéndolos al
Evangelio. Y si Dios los salva es orando
para que ellos vivan en la voluntad revelada de Dios soberano. Y
llegar al momento en que, hermanos, ellos lleguen en mutualidad con
nosotros. Ya nuestros hijos, a partir de 18, 20 años, no son
más niños que tenemos que tratar como padres de pequeñitos. Son
adultos en mutualidad que nosotros les podemos aconsejar, les podemos
exhortar y doblar esas rodillas y llorar para que Dios se revele
a ellos y los lleve a la obediencia. Pero intentar seguirlos controlando
la vida es un error, hermano. Una de las cosas importantes
que tenemos que saber los padres es nuestro trabajo de padres
Tiene conclusión. Se termina. Y después tratamos
con hombres adultos en mutualidad que tienen ya responsabilidad
ante el Padre Celestial. Ahora, Él no está evitando que
las cosas lleguen a nuestra vida. Dice el versículo 23 que en nuestro
abatimiento Él se acordó de nosotros. Esto no quiere decir que Dios
se olvidó y de pronto se acordó. Esas son figuras del lenguaje
que nos ayudan a entender. Él tiene pendiente a los suyos. Él no se olvida. Dice Isaías 43, versículo 1 al 3. Dice, ahora así dice Jehová,
creador tuyo, oh Jacob, y formador tuyo, oh Israel, no temas, porque
yo te redimí, te puse nombre, mío eres tú. Y note que no dice,
no vas a pasar por las aguas. Nada malo te va a pasar. Nunca
te vas a resbalar, no se te va a machucar un dedo. No te va
a picar un mosco, nunca te va a dar calentura. Dice, cuando
pases por las aguas, yo estaré contigo. Y si por los ríos, no
te anegarán. Cuando pases por el fuego, no
te quemarás, ni la llama arderá en ti. porque yo Jehová, Dios
tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador, a Egipto he dado
por tu rescate, a Etiopía y a Ceba por ti. Hermanos, en algunas
ocasiones Dios quiere que pasemos por el fuego y ser como los amigos de Daniel.
Ahí estaba él. pero algunas veces dios quiere
que pasemos por el fuego y terminemos como muchos cristianos terminaron
como antorchas humanas alumbrando la ciudad de roma dios es soberano
y de todas formas siempre va a hacer que las cosas obren para
nuestro bien ahora dice la palabra de dios nos muestra varias maneras
hermanos una de las cosas que les quiero recordar es la manera
en que nos acercamos a la escritura usualmente en algunas Biblias,
por allá en la última parte dice, ¿qué leer? Si estás deprimido,
¿qué leer? Si estás triste, ¿qué leer? Como
si la Biblia fuera un manual de reparar carros, como si la
Biblia fuera, si se prende este testigo, revise acá, si no se
prende esto, revise acá, la Biblia es la gran historia de la redención. Amén. Y la manera de poder llegar
a la escritura es saber que nuestra historia tiene sentido dentro
de la gran historia de la redención. Y hermanos, En esta gran historia,
Dios muchas veces nos muestra maneras en que Él usa las pruebas
y dificultades para el bien de Su pueblo. Frecuentemente Él
usa estas cosas difíciles, adversidades, para traer gloria a Sí mismo,
para hacer patente Su bondad, Su poder y Su fidelidad. Y podemos
ver esto, pudiéramos recorrer desde Génesis a Apocalipsis,
pero sólo vamos a ver algunos pasajes. hermano, cuando esté
en su casa y haga su lectura, lea y conozca a Dios y cómo usa
él las cosas para el bien de su pueblo, para mostrar su gloria,
para mostrar su poder, su bondad, su fidelidad. San Juan capítulo
nueve, versículo uno al cinco, Al pasar, Jesús vio a un hombre
ciego de nacimiento, y le preguntaron a sus discípulos, diciendo, ¿Rabí?
¿Quién pecó? ¿Éste o sus padres para que haya
nacido ciego? Respondió Jesús, no es que peco
éste ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten
en él. Me es necesario hacer las obras
del que me envió, entre tanto que el día dura, la noche viene,
cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo,
luz soy del mundo. ¿Para qué es que este hombre
nació ciego? Dios es bueno. ¿Para qué nació
ciego? Para que se manifiesten las obras
de Dios. No nació ciego porque son unos
pecadores sus padres, claro que son pecadores. Fuera del Señor
Jesucristo, todo nacido de Adán es pecador. Pero no hay una conexión
directa entre el pecado de sus padres, como algunos pretenden
decir hoy, Dios es bueno y en su bondad, ese ciego estaba preparado
para que se muestre su bondad, su poder, para que se viera que
Cristo es la imagen misma del Padre. Él es Dios hecho carne. Era una prueba de su deidad.
Él estaba mostrando en esa situación su bondad, mostrando su poder.
Versículo, capítulo once de Juan, versículo uno al cuatro. Dice, estaba entonces enfermo
uno llamado Lázaro de Betania, la aldea de María y de Marta,
su hermana. María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la
que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con sus
cabellos. Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús,
Señor, he aquí el que amas está enfermo. Dios es bueno. La cosa más buena que Dios puede
hacer por un pecador es mostrarle quién es el Señor Jesucristo.
Mostrarle su gloria para que pueda ver su condición. Y la
enfermedad y muerte de Lázaro fue para que él mostrara su gloria. Primera de Pedro, capítulo 1,
versículos 6 al 7. Dice, en lo cual, vosotros os alegráis, aunque
ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que
ser afligidos en diversas pruebas. para que sometida prueba vuestra
fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero,
se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra,
cuando sea manifestado Jesucristo. Y aquí está hablando Pedro de
cómo, pues, la aflicción es bondad de Dios, porque hace que nuestra
fe pueda ser purificada, que nuestro corazón pueda crecer
a la imagen del Señor Jesucristo. Un hermano escribió esta verdad
de esta forma y dijo, vemos que Dios nos deja en un mundo de
pecado para ser probados, zarandeados, apaleados por los problemas que
amenazan con destrozarnos, todo con el fin de que podamos glorificarlo
por nuestra paciencia bajo el sufrimiento y con el propósito
de que él pueda desplegar la riqueza de su gracia y suscitar
en nosotros nuevas alabanzas cuando continuamente nos sostiene
y libera. Y ese es el Salmo 136. El Salmo
136, Dios es bueno, y empieza a ser una descripción, pues,
era en verdad una dificultad que no tuvieras un ejército,
y que de pronto estuvieras encerrado con un mar enfrente y saliera
un ejército el más poderoso de aquel tiempo a perseguirte, pues
en verdad que era una aflicción. Pero el Señor es bueno. Él quería
mostrarles quién es Él. Él quería mostrarles que los
imperios del mundo son como el polvo de la balanza, o como la
gota que se cae del cubo. Y el Señor dice a esos egipcios
que has visto hoy, nunca más los vas a volver a ver. ¿Y qué
sucedió después? El Salmo 136 dice que abrió el
mar porque para siempre es su misericordia, y pasaron a un
pie porque para siempre es su misericordia. Y después ahogó
a Farón ahí porque para siempre es su misericordia. Y después
tenemos el cántico de Moisés, alabanza al Señor porque Él es
bueno, porque Él es bueno. Bueno, esa es una de las razones.
Otra razón, otra razón por la cual Dios no quita todas nuestras
dificultades, es que Dios no las quita porque Dios usa nuestras
pruebas para enseñarnos cómo ministrar a otros en sus sufrimientos. Dios usa nuestras pruebas para
enseñarnos cómo ministrar a otros en sus sufrimientos. Hermanos,
hay cosas que nosotros podemos hacer. Un amigo dice que cuando
él tenía aproximadamente 18 años, su padre falleció. Y dice que él recuerda que él
no se acuerda de que la gente venía y me decía algo. Y si tú
me preguntas qué me dijeron, yo no me acuerdo de nada que
me dijeron. Sólo me acuerdo de los que estuvieron ahí, aunque
no me acuerdo de lo que dijeron. dice, y yo recuerdo, dice, personas
que venían y se paraban, abrazaban, y dice, eso me hizo recordar
algunas ocasiones anteriores en que yo estuve con personas
y dije algunas cosas que en verdad yo creo que probablemente no
fueron útiles, dice, porque porque en verdad yo no sabía qué estaban
pasando esas personas. Y bueno, muchas veces cuando
no sabemos porque no hemos pasado esa aflicción, lo mejor es estar
más que decir. Eso lo podemos mirar de Job y
sus amigos, que fueron unos consoladores molestos. Y lo que sí él... Él dice, yo puedo recordar, y
fue confortable para mí recordar los que estuvieron. Pero después,
él dice, a partir de que yo tuve esa experiencia, ahora, dice,
Dios, por su gracia, me puedo utilizar en ser de más bendición
a alguien cuando está pasando una situación similar, dice.
¿Por qué antes no podía? Porque yo no, pues yo me imaginaba
que era algo difícil. pero sólo me lo imaginaba. Ahora
que Dios me hizo pasar por eso, ahora pues no me lo imagino.
Ahora Dios me ha enseñado y yo puedo saber por su gracia cómo
ser consuelo. Segunda de Corintios, capítulo
1, versículo 3 al 5. segunda carta a los corintios
capítulo uno versículo tres al cinco dice bendito sea el dios
y padre de nuestro señor jesucristo padre de misericordias y de toda
consolación el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones
para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier
tribulación por medio de la consolación con que nosotros somos consolados
por dios Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones
de Cristo, así abundan también por el mismo Cristo nuestra consolación. Y Dios está mostrando en medio
de nuestros sufrimientos su bondad, consolándonos. Hermanos, una
de las cosas que podemos aprender es, el Espíritu Santo tiene un
nombre, Él es el Consolador. Y no podríamos conocer al Espíritu
Santo más íntimamente si no es cuando tenemos necesidad de consuelo. Y en su bondad, Dios me consuela
para que el día de mañana cuando algún otro hermano pase una situación
similar a la que yo estoy enfrentando, por su gracia pueda ser capaz
de consolarlo más efectivamente porque Él es bueno y está obrando
todas las cosas para el bien de su pueblo. Esto está directamente relacionado
también con el hecho de que, por medio de nuestras pruebas,
podemos ser un ejemplo que anime a otros a confiar en Dios y a
obedecerle siempre. En verdad, es de ánimo el poder
pensar en los amigos de Daniel. Es de ánimo el poder pensar en
los apóstoles, en los cristianos que nos han precedido. recordar
al escuchar sus aflicciones, sus adversidades, y cómo Dios
en su gracia los sostuvo. Es de ánimo. Es de ánimo no porque
la admiración a nuestros hermanos, sino es de ánimo porque, hermanos,
no nos equivoquemos. Cuando veamos el pasado, lo que
tenemos que ver no es admiración a nuestros hermanos, sino admiración
a aquel que los sostuvo y los hizo ser capaces. de dar la vida
porque sabían que Dios es digno, que es el más valioso, que su
misericordia es mejor que la vida, porque es la gracia de
Dios, porque Cristo se les reveló que ellos podían dar la vida
sabiendo que para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia,
sabiendo que todas las cosas obran para bien. Hermano, el
mayor bien es cuando la muerte viene, porque no nos separa del
amor de Cristo, sino nos lleva a poder ver a aquel que nos amó
y nos lavó de nuestros pecados con su sangre. Y entonces obtenemos
nuestra grandiosa esperanza. Amados, ahora somos hijos de
Dios. Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él. ¿Por
qué? Le veremos tal y como Él es. Cuando nosotros actuamos así,
estamos siguiendo el ejemplo del Señor Jesucristo. Él nos
dejó ejemplo para que sigamos sus pisadas. Pero sólo quienes
han sido salvados por Él pueden seguir ese ejemplo. Y tiene sentido
el seguir ese ejemplo. Si usted no ha sido salvado por
el Señor Jesucristo, usted puede hacer algo que pueda impresionar
a los demás. Pero jamás engañar a aquel que
prueba lo que es auténtico. Aquel ante cuyos ojos todas las
cosas están desnudos. Aquel que sigue caminando en
medio de su iglesia y sus ojos son con una mirada penetrante,
como llama de fuego. Aquel que conoce nuestro sentar,
nuestro levantar. Aquel que sabe nuestro andar,
nuestro reposo. Aquel que nos da la palabra en
nuestra boca y él la sabe toda. Aquel que no hay donde que podamos
escondernos. Hermano, es un llamado a poder
examinarnos. Vamos a ver primera de Pedro
capítulo 2 Primera de Pedro, primera carta
del apóstol Pedro capítulo 2 versículo 20 hasta el 23 dice, pues qué gloria
es si pecando sois abofeteados y lo soportáis, mas si haciendo
lo bueno sufrís y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado
delante de Dios. Y esto es, esto es un pacificador.
Dice, pues Para esto fuisteis llamados, porque también Cristo
padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas. El cual no hizo pecado, ni se
halló engaño en su boca. Quien cuando le maldecían, no
respondía con maldición. Cuando padecía, no amenazaba,
sino encomendaba la causa al que juzga justamente. Confianza
en Dios es lo que nos puede llevar a hacer el bien. Confianza en
Dios es lo que nos puede llevar a ser pacificadores en medio
de los conflictos. Encomendar la causa al que juzga
justamente. Encomendar la causa aquel que
trae esta aflicción, este maltrato, porque Él está conmigo en medio
de esto y porque todo obra para hacerme más parecido al Señor
Jesucristo. Pero esta clase de confianza
sólo es posible cuando Cristo ha sido revelado a ti cuando
estás claro quién eres, cuando Cristo te ha mostrado que lo
único que mereces de Dios es condenación. Cuando tú te crees
merecedor, tú te vas a quejar y tú vas a responder con mal
hacia el que te agreda, porque tú crees que mereces algo mejor
que eso. solo cuando has visto a Cristo y has visto cuán pecaminoso
eres, cuán digno de su condenación, cuando eres consciente por la
gracia de Dios que las cosas pudieran ser mucho peores de
lo que ahora son, porque deberían ser tan peores que Dios esté
descargando ya su ira sobre ti ahora y por toda la eternidad,
y ahora tienes una leve tribulación momentánea. que por la obra de
Cristo producen en nosotros un cada vez más excelente peso de
gloria, y en lugar de actuar en respuesta pecaminosa horas
por el que te maldice, buscas estar en paz con todos, haciendo
tu parte para estar en paz, pero si tu vida no es de pacificador,
hermano, algo está mal, o estás en rebelión y necesitas volver
al Señor, o necesitas clamar al Señor que te salve. Ser pacificador
es marca de un verdadero creyente. Si tu vida es de conflictos a
donde quiera que vayas, en tu casa, en tu trabajo, y no hay
lugar donde pases que no estés sembrando conflicto, arrepiéntete. Clama al Señor Jesús que te salve. Clama al Señor Jesús que te dé
ojos para verle. Clama al Señor que se te siga
revelando. Creer, confiar en el Señor Jesús.
Quiero explicarlo siempre, porque ser pacificador no es algo que
se puede ser sin ser creyente. Y ser pacificador es la señal
de un creyente, es algo descriptivo de un creyente. Y quiero recordar,
no entiendas mal, bienaventurados los pacificadores, porque ellos
serán llamados hijos de Dios. No es que si tú te propones a
hacer paz, no puedes hacer paz si no estás en paz con Dios.
Lo que hagas, puede ser aparente, pero no es genuino. Algo genuino
es lo que Dios obra al transformar tu vida. Cuando tienes una perspectiva
correcta y estás confiado de que Dios es soberano y soberanamente
trae los conflictos a tu vida, pero estás confiado también de
que Él es bueno porque tú has conocido a Dios en Cristo Jesús.
Has visto que la mayor bondad que se te puede hacer es que
veas a Cristo para que veas cuán horrible eres. Si no hemos visto
cuán horribles somos a los ojos de Dios, pues estamos en peligro. Necesitamos desesperadamente
ver lo peligrosos que somos para nosotros mismos y lo terrible
que somos a los ojos de Dios. Porque Cristo es santo, es la
imagen de la substancia de Dios, es el resplandor de su gloria.
Él es el eterno Hijo de Dios, puro, santo, verdaderamente inocente. que se despojó de su gloria,
de su honor, y vino a caminar en este mundo polvoriento. Vino
a vivir la vida que no somos capaces de vivir. Y vino a morir
nuestra muerte. Vino a sufrir nuestra muerte.
Todas esas incredulidades de confiar que Él es soberano y
que Él es bueno son graves, hermano, y fueron castigadas sobre Él.
El pecado no es simplemente andar en drogadicción y en borracheras.
Usted puede nunca haber probado nada de eso. Pero cada vez que
duda de la soberanía y de la bondad de Dios, eso es una afrenta
terrible, porque Él es el más digno de ser creído, de ser admirado,
de ser amado. Hermano, solo eso lo podemos
entender cuando, en lugar de mirar a los demás, miras al Señor
Jesucristo. Mientras mires a los demás, vas
a sentir bien de ti mismo. Vas a seguir pensando que eres
buena persona y vas a seguir usando a las personas a tu conveniencia.
Cuando miras al Señor Jesucristo, caes a sus pies como muerto,
clamando por misericordia, clamando por perdón. Hermano, tiene que
llegar ese momento en el cual mires que no hay nada en ti de
bueno. absolutamente nada, y que si
tú quieres tener el perdón de Dios y poder comenzar a conocer
al Señor, lo que tienes que hacer es venir y recibir lo que Dios
da en el Señor Jesucristo, poder recibir su justicia, su justicia
perfecta, su justicia mayor que la de los escribas y fariseos,
confiar que cuando él murió en la cruz, lo hizo para salvarte
de tus pecados, y que es lo único que él va a recibir, y renunciar
a todo aún a tu asistencia, si tú crees que asistes a la iglesia
para tener algo de Dios, arrepiéntete. Yo espero que todos venimos a
la iglesia porque hemos recibido ya de Dios el perdón. Si tú crees
que te has bautizado para recibir algo de Dios, arrepiéntete. Debes
ser bautizado porque Dios ha hecho una obra en tu vida, porque
Cristo se te ha revelado. Hermano, la única manera de que
esto ocurra, lo que estamos aprendiendo y sea una marca en tu vida es
que Dios te salve. Es que Cristo sea tu salvador,
tu esperanza, que has probado con esa salvación que Dios es
bueno y sigues deseando conocerle porque Él es bueno y disfrutar
de su bondad que es inagotable. Y cada día estás hallando deleite
y más deleite en Dios. Mientras no sea así, pues usted
va a buscar pelear sus derechos y tener problemas con medio mundo,
porque usted cree que merece algo. Pero cuando usted mire
que Dios es bueno, ¿desde dónde me ha salvado? ¿Cuál es el pecado
que me ha perdonado? Y eso va a llevar a que usted
pueda vivir para la gloria de Dios. Clama al Señor Jesucristo. Confía en el Señor Jesucristo.
Ser pacificador, repito, no te hace un hijo de Dios, pero los
hijos de Dios son pacificadores y son bienaventurados. Lo que
te hace un hijo de Dios es creer en el Señor Jesucristo y solamente
en el Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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Joshua

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