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JC

El gran anhelo de Pablo

Romans 9:1-3
Joel Coyoc December, 14 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc December, 14 2022
Estudios en Romanos

El sermón "El gran anhelo de Pablo" enfatiza el dolor y el deseo del apóstol Pablo por la salvación de su pueblo, Israel. Joel Coyoc explora cómo Pablo, después de haber experimentado la gracia y el gozo de Cristo, se lamenta por aquellos que aún no conocen la salvación a pesar de ser su propia familia y nación. Este anhelo es respaldado por Romanos 9:1-3, donde Pablo expresa su sufrimiento interno y su disposición a ser anatema por amor a sus hermanos, mostrando así la profundidad de su amor y la urgencia de la misión evangelizadora. La importancia doctrinal radica en la reafirmación de que el verdadero pueblo de Dios no se limita a los israelitas por descendencia, sino que incluye a aquellos que son hijos de la promesa mediante la fe en Cristo. La implicancia práctica del sermón es un llamado a los cristianos a compartir su gozo en el Señor con los demás, con un corazón genuinamente anhelante por la salvación de los perdidos.

Key Quotes

“El apóstol Pablo está expresando un gran anhelo de su alma, pero lo hace pensando, por ejemplo, en una verdad tan remarcada en la Escritura, una verdad que estaba allí muy mostrada en el Evangelio.”

“La razón de las misiones es queremos hacer misiones porque hemos hallado nuestro gozo en el Señor.”

“Pablo anhelaba con vehemencia en su corazón. Un gran deseo de su corazón. Y hermano, ¿por qué ocurrió esto? Porque Pablo tenía pasión por la gloria de Dios.”

“Cuando tengas pasión por la gloria de Dios y experimentes tu gozo en Dios, vas a anhelar que otros hayan ese gozo en el Señor.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestra biblia
en la carta del apóstol pablo a los romanos en su capítulo nueve romanos
capítulo nueve dice la palabra de dios Verdad
digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en
el Espíritu Santo. Que tengo gran tristeza y continuo
dolor en mi corazón, porque deseara yo mismo ser anatema, separado
de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según
la carne. que son israelitas, de los cuales
son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la
ley, el culto y las promesas. de quienes son los patriarcas
y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios
sobre todas las cosas. Bendito por los siglos. Amén. No que la palabra de Dios haya
fallado, porque no todos los que descienden de Israel son
israelitas. Ni por ser descendientes de Abraham
son todos hijos, sino en Isaac te será llamada descendencia.
Esto es, no los que son hijos según la carne son los hijos
de Dios, sino los que son hijos según la promesa son contados
como descendientes. Porque la palabra de la promesa
es esta, por este tiempo vendré y Sara tendrá un hijo. Y no solo
esto, sino que también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac
nuestro padre, pues no habían aún nacido, ni habían hecho ni
a un bien ni mal, para que el propósito de Dios, conforme a
la elección, permaneciese, no por las obras, sino por el que
llama, se le dijo, el mayor servirá al menor. Como está escrito,
a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay
injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés
dice, tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y
me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende
del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón,
para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder,
y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera
que de quien quiere tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás, ¿por qué puede
sin culpa? ¿Porque quién ha resistido a
su voluntad? ¿Mas antes, oh hombre, quién eres tú para que alterques
con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que
lo formó, por qué me has hecho así? ¿No tiene potestad el alfarero
sobre el barro para hacer de la misma masa un vaso para honra
y otro para deshonra? y que, si Dios queriendo mostrar
su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los
vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias
las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de
misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales
también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos,
sino también de los gentiles? como también en Oseas dice, llamaré
pueblo mío al que no era mi pueblo. y a la no amada, amada. Y en
el lugar donde se les dijo, vosotros no sois pueblo mío, allí serán
llamados hijos del Dios viviente. También Isaías clama tocante
a Israel, si fuera el número de los hijos de Israel como la
arena del mar, tan solo el remanente será salvo. Porque el Señor ejecutará
su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud.
Y como antes dijo Isaías, si el Señor de los ejércitos no
nos hubiera dejado descendencia, como Sodoma habríamos venido
a ser, y a Gomorra seríamos semejantes. ¿Qué, pues, diremos? Que los
gentiles que no iban tras la justicia han alcanzado la justicia,
es decir, la justicia que es por fe, mas Israel que iba tras
una ley de justicia no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella,
no por fe, sino como por obras, sino como por obras de la ley,
pues tropezaron en la piedra de tropiezo, como está escrito,
Y aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída, y el
que creyera en él no será avergonzado. Amén. Vamos a meditar los versículos
uno al tres del capítulo nueve. Y nuestro tema es el gran anhelo
de Pablo. El gran anhelo de Pablo. El apóstol
Pablo ha dedicado ya ocho capítulos. Primero, para manifestar la condición
del hombre caído ante Dios, el hecho de que el hombre ha cambiado
la gloria de Dios por la gloria de las cosas creadas. Por lo
tanto, el hombre es culpable delante de Dios. Todo hombre,
ya sea que sea judío o que sea gentil, no hay justo ni a uno. Él ha puesto a todos en el banquillo
de los acusados, todos injustos, todos pecadores, todos merecedores
de la paga del pecado que es la muerte. Después, Él ha presentado
la justificación por la fe sola en el Señor Jesucristo por gracia.
aparte de las obras de la ley, después nos dedicamos bastantito
tiempo en el capítulo ocho, que es un punto clímax de la de la
epístola, un punto en el que él va describiendo a aquellos
que han sido justificados por la fe para los cuales no hay
condenación, aquellos que Cristo ha sido quien llevó su condenación,
quien pagó su deuda en la cruz del Calvario, Aquellos que han
sido eficazmente llamados por el Espíritu Santo. Aquellos que
Dios había elegido en Cristo desde antes de la fundación del
mundo. Aquellos que predestinó, después de hacer una amplia descripción,
llega a una grandiosa promesa. El capítulo 8 cerró con tambores
de victoria. no sé si a usted no le emociona,
a mí me emociona mucho leer el capítulo ocho, ese cierre, antes
en todas esas cosas somos más que vencedores por medio de aquel
que nos amó, por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni
la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente,
ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra
cosa nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús,
Señor nuestro. Él ha hablado acerca del propósito
por el cual Dios ha salvado un pueblo, un pueblo que cayó en
Adán, pecó y está destituido de la gloria de Dios, pero un
pueblo que está siendo restaurado a la imagen de la gloria de Dios
porque está siendo conformado a la imagen de su hijo. Todas
las cosas están obrando para bien de este pueblo, y el bien
de este pueblo es que crezcan en conformidad a la imagen del
Señor Jesucristo, siendo restaurados. Estamos anhelando ese tiempo
glorioso, cuando será consumada la libertad gloriosa de los hijos
de Dios, y anhelamos ese tiempo. En verdad, es una carta de regocijo
el saber que Nada nos puede condenar el saber que todo obra para nuestro
bien, el saber que somos herederos y cuerederos con Cristo. Y en
verdad hay gozo cuando pensamos en este pasaje. Hay gran consuelo,
hay gran esperanza, todo en la obra perfecta del Señor Jesucristo. Sin embargo, cuando el capítulo
9 empieza, el apóstol Pablo va a dedicar el capítulo nueve,
el capítulo once, a hablar qué es lo que ha sucedido con Israel,
él va a aclarar algunas cosas, porque él ha terminado de decir,
nada nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús,
y alguno pudiera pensar, bueno, seguro que nada nos puede separar,
Dios tuvo un pueblo en el pasado, y ese pueblo, pues, ahora no
alcanzó la promesa. Ese pueblo parece que ya no es
más el objeto de su amor. El apóstol Pablo va a encargarse
en estos capítulos de dejar en claro algo. Por supuesto que
nada nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús,
porque el pueblo de Dios no es lo que aparentemente es o fue
en el Antiguo Testamento. El pueblo de Dios siempre ha
sido uno. El pueblo de Dios ha sido siempre el verdadero Israel,
aquel verdadero Israel que son hijos nacidos milagrosamente
de una obra sobrenatural de Dios, No son los que son descendientes
físicos de Abraham, los que son pueblo de Dios, sino son los
hijos espirituales. Recuerde que Abraham tuvo dos
hijos. Hubo uno que es el fruto del
esfuerzo del hombre. Dios dio una promesa y en un
momento de desesperación, Sarah y Abraham quisieron ayudar a
Dios y inventaron ahí que pues con la criada podía tener un
hijo. Ese no es un hijo nacido milagrosamente, es un hijo nacido
de una manera natural, un hijo nacido por iniciativa del hombre. Pero Isaac es el hijo de la promesa,
un hijo milagroso, un hijo nacido cuando no había ninguna posibilidad
en términos humanos hablando de que pudiera tener este hijo.
y el verdadero Israel está constituido por aquellos que creen a Dios
como Abraham creyó. El verdadero Israel, el verdadero
pueblo de Dios que jamás puede ser separado del amor de Dios
en Cristo Jesús, está constituido tanto de gentiles como de judíos,
porque el verdadero Israel son aquellos que creen a Dios como
creyó Abraham. Ahora, no obstante, cuando miramos
los primeros tres versículos, vamos a notar un gran anhelo,
un gran anhelo, un anhelo del alma del apóstol Pablo, y es
interesante que después de hablar de las cumbres del gozo, este
apóstol que siempre habla y dice, regocijaos en el Señor, otra
vez les digo regocijaos, estad siempre gozosos, orad sin cesar,
dad gracias por todo, este apóstol que pudo escribir una carta del
gozo en una prisión oscura del imperio romano, de pronto empieza
este capítulo y parece que hay como una especie de una depresión,
una tristeza, dice, verdad digo en Cristo y no miento, y mi conciencia
me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza
y continuo dolor en mi corazón. Cuando miramos esto, esto dice
muchas cosas acerca de alguien, este alguien es el apóstol Pablo,
pero este alguien es alguien que es parte del pueblo de Dios,
alguien que está siendo renovado y transformado, creciendo la
imagen del Señor Jesucristo. Este apóstol transformado de
un perseguidor de la iglesia al apóstol Pablo, este que antiguamente
fue Saulo de Tarso, pero ahora es una nueva criatura. No más
Saulo de Tarso, ahora el apóstol Pablo, el enviado a las naciones
gentiles, el apóstol a los gentiles. Cuando vemos Su Corazón y el
anhelo grande de Su Corazón, podemos ver que aquellos descritos
en el capítulo 8 seguramente tienen esta característica, este
gran anhelo de Su Corazón. Lo primero que vemos es la manera
en que el Apóstol Pablo expresa su anhelo, un anhelo expresado
con solemnidad. Hermanos, una de las cosas que
debemos, yo he procurado decir, y cuando se los digo, me lo digo
a mí mismo, y es, la vida cristiana es más que decir frases piadosas,
la vida cristiana es más que saber verdades teológicas correctas,
la vida cristiana es más que simplemente decir verdades que
son ciertas, la vida cristiana es vida, Y hay algo que es interesante
del Apóstol Pablo. El Apóstol Pablo está guardándose
mucho de algo que suele suceder constantemente y que Dios nos
guarde, de simplemente hablar un lenguaje espiritualoide, de
hablar a la ligera y de decir cosas nada más por decir, a veces
quizá para quedar bien. Hermanos, que Dios nos guarde.
De pronto hay cosas que ocurren Por ejemplo, imagine, viene una
familia, está viniendo a la iglesia y vienen hablando fuerte y vienen,
a lo mejor, discutiendo. Pero en algunos casos parece
que cuando atraviesan la puerta de ahí se transforman milagrosamente.
Cambia la voz, ya se dibuja una sonrisa. Hay un cambio. Cosas que suelen ocurrirnos,
por ejemplo, que de pronto, pues ya dentro de la iglesia como
que hablamos hasta con más solemnidad. oramos y nuestra voz se transforma.
Hermanos, que Dios nos guarde de estas cosas. El apóstol Pablo
no es alguien que está viviendo de las apariencias. Él es expresando
en verdad un anhelo y un deseo del alma. Un anhelo que lo expresa
con gran solemnidad y note que es lo que el apóstol Pablo hace.
Es tan redundante y lo está a Timoteo cuando le dijo te encarezco
delante de Dios y del Señor Jesucristo que juzgará a los vivos y a los
muertos en su manifestación en su reino que predica esa tiempo
y fuera de tiempo y él pone a Timoteo como un testigo ante el cual
sus ojos son como llama de fuego y el apóstol Pablo dice aquí
dice verdad digo en Cristo no miento. Y hay una, digamos, esta
escena redundante. Pero el apóstol Pablo está procurando
marcar algo que es contundente. El apóstol Pablo está diciendo,
verdad digo en Cristo, no miento. En otras palabras, él está diciendo,
como cristiano, cuando hablo, siempre hablo la verdad. Me hace
cristiano el hecho de que estoy en Cristo. Y si estoy en Cristo,
yo estoy mostrando siempre la gloria de Dios. Y la gloria de
Dios es hablar verdad. Y hablar verdad es no simplemente
decir verdad, sino el que haya una correcta relación entre lo
que pienso, lo que siento y lo que dice mi boca. porque a veces
decimos una cosa con nuestra boca. Dice el profeta, este pueblo
de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí. El apóstol
Pablo está expresando un gran anhelo de su alma, pero lo hace
pensando, por ejemplo, en una verdad tan remarcada en la Escritura,
una verdad que estaba allí muy mostrada en el Evangelio. El
apóstol Juan habla mucho de esto. Natanael dice, el Señor Jesús,
he aquí un verdadero israelita en que no hay engaño. Y Natanael
se sorprende y dice, ¿de dónde me conoces? Y dice, antes que
Felipe te llamara cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
Y él reconoce como el Mesías. La mujer, samaritana, dice el
Señor, anda ve y llama a tu marido. y ella dice pues no tengo marido
y el señor le dice bien has dicho no tengo marido porque cinco
maridos has tenido el que ahora tienes no es tu marido y la mujer
dice Tú eres el Cristo. Su gloriosa omnisciencia y omnipresencia. Él todo lo sabe. Y eso estaba
impactando a las personas. Eso impactó al salmista cuando
escribe el Salmo 139. Él dice, ¿de dónde me voy a esconder? ¿A dónde voy a esconderme de
tu presencia? Tú sabes todo acerca de mí. Y el apóstol Pablo está
consciente de esto. Aquel que Él vio, vio al Señor
camino a Damasco, y él lo vio como, yo creo que la visión que
él tuvo es muy parecida a la que Juan describe en la isla
de Patmos, dice su rostro como llama de fuego, dice sus ojos,
perdón, sus ojos como llama de fuego. Hermanos, hablar de los
ojos del Señor como llama de fuego es hablar acerca de que
todas las cosas están desnudas ante sus ojos. Y el Apóstol Pablo
está diciendo esto que voy a decir, es la pura verdad. Y no estoy
poniendo como mi testigo a nadie, sino estoy poniendo como mi testigo
a aquel que me conoce desde el vientre de mi madre, aquel que
conoce mi sentarme y mi levantarme, aquel que conoce mi andar y mi
reposo. Estoy poniendo como mi testigo a aquel que no mira lo
que está delante de sus ojos, porque el hombre mira lo que
está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón. Estoy
poniendo como testigo a aquel que está caminando entre los
siete candeleros de oro, como aparece en la visión del apóstol
Juan, caminando en medio de su iglesia con sus ojos y su mirada
penetrante. está poniendo como su testigo
aquel que cuando escriba cada una de las iglesias le dice yo
conozco tus obras yo conozco y está poniendo como su testigo
aquel que conoce nuestro sentar nuestro levantar nuestro andar
nuestro reposo está poniendo como testigo aquel que conoce
lo que vamos a decir entre una hora está poniendo como testigo
aquel ante cuyos ojos todas las cosas están desnudas y está siendo
redundante lo que digo es la verdad en Cristo y no miento
Cristo es mi testigo Pero después no sólo pone a Cristo como testigo,
sino Él dice, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu
Santo. El Espíritu Santo es mi testigo. Tengo limpia conciencia delante
del Espíritu Santo. Recuerda, en contraste a Ananías
y Zafira, se pusieron de acuerdo allí en lo oculto, y vinieron
al culto, y querían parecer espléndidos y espirituales. quizá mucho lenguaje
espiritual loide, mucha apariencia. Ellos querían parecer de los
más generosos de la iglesia. Nadie los obligaba a tener que
dar, yo no sé en cuánto vendieron la propiedad, pero si lo vendieron
en cien mil, nada ni nadie los obligaba a dar los cien mil pesos.
No era un pecado el que ellos hubieran vendido su propiedad
en cien mil y había dado diez mil, ni tampoco si daban cincuenta,
o si daban setenta y cinco. El problema y el mal estaba en
que ellos, dice el apóstol Pedro, convinieron en mentir, ¿a quién?
Al Espíritu Santo. Y Pablo pone como su testigo
al Espíritu Santo. Y note que es solenidad para
expresar eso. No se trata de simplemente hablar
de manera así rimbombante. Esto es de temer. Estoy poniendo
como mi testigo. Aquellos que quisieron poner
de su testigo al Espíritu Santo engañando, cayeron fulminados. Vino Ananías, le preguntaron,
bendice la heredad en tanto, en tanto. y al instante cayó
y pasó el tiempo y después vino la esposa que también había estado
de acuerdo con él y también cayó fulminada. El apóstol Pablo va
a expresar algo y lo está expresando con gran solemnidad. Ahora, ¿cuál
es el motivo de esta solemnidad? Pablo es alguien que ha escrito,
es el mismo Pablo que escribe el capítulo ocho. Es el mismo
Pablo que escribe diferentes lugares de la Escritura donde,
sin duda, el Apóstol Pablo era alguien que estaba gozoso en
el Señor. Yo no imagino nunca al Apóstol
Pablo cabizbajo, tampoco con cara larga, gozoso en el Señor. Estando en la prisión, en lugar
de estarse quejando, él estaba cantando al Señor. Estaba cantando
al Señor y él dice, anima a los hermanos a cantar, dice, cantad
al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Estad
siempre gozosos, orad sin cesar, regocijaos en el Señor. Ahora,
lo que Pablo va a decir es un deseo, un anhelo grande que ese
anhelo producía en él una gran tristeza. Y hermanos, yo no sé
qué es lo que a usted le causa gran gozo, ni qué es lo que le
causa gran tristeza. Algunas personas creen que las
emociones son neutras. La verdad es que las emociones
son ventanas al corazón. Las emociones son ventanas al
corazón que nos pueden ayudar a conocer nuestro corazón. El
Señor dijo, donde está su tesoro, ahí está su corazón. ¿Y qué es
lo que te causa gozo? Las emociones en sí mismas no
son neutras, pero son ventanas que nos permiten mirar al corazón.
Y lo primero que tenemos que ver es dónde estaba el gozo del
apóstol Pablo. En verdad, el apóstol Pablo tenía
un gran gozo. Un gozo que era, como dice el
salmista, diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos
cuando abunda su grano y su mosto. Un gozo que no se basaba en la
seguridad material, un gozo que no se basaba en la seguridad
de una perfecta salud. El apóstol Pablo probablemente
tenía un asunto de salud en sus ojos, por lo cual él había aclamado
al Señor tres veces para que el Señor se lo quitase un aguijón
de la carne. Y el Señor le había dicho, bástate mi gracia, porque
mi poder se perfecciona en la debilidad. Un apóstol Pablo que
podía decir, en todo y para todo estoy enseñado, así para tener
abundancia como para padecer necesidad, todo lo puedo en Cristo
que me fortalece. Su gozo estaba en el Señor. Dios había salvado al apóstol
Pablo. Dios había expresado su rica
misericordia al apóstol Pablo. Cuando aún él era un enemigo,
Dios en el día que él había predeterminado, desde antes de la fundación del
mundo, Dios le llamó eficazmente por su espíritu. Dios lo humilló
y lo tiró entre el polvo. Ahí él reconoció que Cristo en
verdad es el Señor, y él dijo, ¿Quién eres, Señor? La respuesta
fue, soy yo, Jesús, a quien tú persigues. Dios lo salvó eficazmente,
a pesar, Dios no lo salvó tal y como era, sino lo salvó a pesar
de lo que él era, y Dios lo salvó para transformarlo, de Saulo
de Tarso en el apóstol Pablo, y él, en él se cumplió lo que
se cumple en todo el pueblo de Dios, en todo el pueblo de Dios
se cumple, tenemos mayor alegría que la de la gente que todo le
va bien, Tenemos, se nos ha mostrado la senda de la vida. A Pablo
le resplandeció la luz de Cristo. Él vio aquel que es el camino,
la verdad y la vida, y que nadie puede ir al Padre si no es por
él. Y sucedió en él lo que dice el Salmo 16, me mostrarás la
senda de la vida. Ahí el Señor Jesucristo se le
apareció. Él vio la senda de la vida. Y
él entró al lugar santísimo, dice, en tu presencia hay plenitud
de gozo, delicias a tu diestra para siempre. Había un gran gozo
en el apóstol Pablo. Yo soy seguro que el apóstol
Pablo cantaría, algunas veces pretendemos cantar grande gozo
hay en mi alma hoy, y la cosa no es presionar para que la gente
lo cante distinto, la gente es predicar, la cosa es predicar
el evangelio, hasta que Dios salve a la gente, y cuando Dios
verdaderamente te salve, en automático vas a poder cantar en verdad
grande gozo hay en mi alma hoy, pues Jesús conmigo está, y su
paz que ya gozando estoy por siempre durará, Y esa paz va
a estar cuando las cosas salen bien, cuando salen aparentemente
no bien, porque todas las cosas obran para mi bien, y el mayor
bien es que me parezca más al Señor Jesucristo. Y poder decir
juntamente con el profeta, aunque la higuera no florezca ni en
las vides haya fruto, aunque las vacas sean quitadas de los
corrales y las ovejas de la majada, con todo yo me alegraré en Jehová
y me gozaré en el Dios de mi salvación. Y note cuántas veces
Gozo está directamente relacionado con salvación. Por eso digo que
la cosa no es poner aquí a alguien que juzgue a la gente o poner
un arreglo para que puedan cantar con gozo. A lo mejor logramos
un buen show, pero no adoración. Lo que produce verdaderamente
adoración es cuando hemos experimentado que en la presencia del Señor,
allí está mi gozo. que el gozo es el mismo Señor.
Y es abundante la cantidad de veces que está relacionado el
gozo con la salvación. David, después de haber pecado,
cuando clama al Señor por perdón, y él dice, vuélveme el gozo de
tu salvación. Hermano, estás experimentando
gozo sobre gozo. Eso no se puede producir tratando
de hacer los gestos correctos. Eso lo produce cuando se te muestra
la senda de la vida. Cuando el Señor Jesucristo se
revela a ti. Y entonces no hace falta el lenguaje
espiritualoide. Es auténtico. Es capaz de poner
a Dios como su testigo. Al Espíritu Santo como mi testigo
de que en limpia conciencia digo lo que digo. de que estoy diciendo
verdad en Cristo y no miento. ¿Y por qué? Porque tengo un gran
gozo en el corazón. ¿Qué es lo que lleva a Pablo
a una profunda tristeza? Lo lleva a una profunda tristeza
el hecho de que él ha hallado un gran gozo, un gozo sobre gozo. Y es interesante que la Escritura
habla, dice por ejemplo, la Escritura, no contristeis al Espíritu Santo.
En verdad podemos contristar al Espíritu Santo, pero la Divina
Trinidad es una explosión de gozo. Es interesante que en el
Señor pueden estar todas las emociones en equilibrio y perfección. A pesar de que podemos contristar
al Espíritu Santo, Él siempre está en una explosión continua
de gozo. Él nunca pierde la calma. Él
nunca está estresado. Él está en absoluto control de
todas las cosas. Es interesante que por la obra
del Señor Jesucristo, cuando vamos creciendo a la imagen del
Señor Jesucristo, ocurren cosas interesantes en el creyente.
El apóstol Pablo lo escribe así en 2 Corintios capítulo 6, versículo
8 en adelante, dice, Dice, por honra y por deshonra,
por mala fama y por buena fama, como engañadores pero veraces,
como desconocidos pero bien conocidos, como moribundos nacé aquí vivimos,
como castigados, más no muertos, como entristecidos, más siempre
gozosos, como pobres, más enriqueciendo a muchos, como no teniendo nada,
más poseyéndolo todo. Y hermanos, qué precioso es,
él vio la senda de la vida, y aunque puede hablar de una profunda
tristeza, eso no quita su gozo. Y hermanos, que Dios nos enseñe
a sentir profunda tristeza, porque hemos aprendido a hallar un grande
gozo. solo cuando hemos aprendido a
hallar un grande gozo podemos llegar a entender qué era lo
que Pablo anhelaba y qué era lo que producía una gran tristeza.
El apóstol Pablo va a empezar a describir qué es lo que le
da a él una gran tristeza. Hermanos, dice el apóstol Pablo, porque desear a yo mismo ser
anatema separado de Cristo por amor a mis hermanos, los que
son mis parientes según la carne. Y en el versículo 10, versículo
1, el apóstol Pablo nos da la razón. Dice, hermano, ciertamente
el anhelo de mi corazón y mi oración a Dios por Israel es
para salvación. Hermano, halló la salvación. Y el que haya la salvación, anhela
que otros hayan salvación. No es salir y decir como si fuéramos
ejecutivos de venta, o como gente que tiene que cumplir una responsabilidad
porque la iglesia le dice que tiene que testificar, y porque
al rato alguien le va a preguntar si él ha hablado de Cristo. Hermano,
es algo natural. He descubierto plenitud de gozo. Delicias a tu diestra para siempre. He conocido que todo está bien
con Dios. Estoy bien con mi Dios. Y que
no importa pase lo que pase, todo obra para mi bien. Soy salvo
en el Señor. Estoy gozoso en el Señor. Él
es la fuente de mi gozo. Él trae toda la satisfacción
a mi vida. Entonces, hay un anhelo en mi
corazón, y mi anhelo es salvación, primeramente para mis parientes,
para mi familia, para los de mi nación, y ese es el deseo
del apóstol Pablo. Pablo va a identificar por quiénes
siente esto, y va a mostrar que está hablando de los israelitas,
de aquellos que son sus parientes directos, hermanos, quizá primos,
y otros que quizá no eran tan cercanos, pero eran de su propia
nación, y Pablo está expresando una gran tristeza porque ellos
recibieron la palabra porque ellos fueron privilegiados sin
embargo la dureza de su corazón no les permitía ver al señor
de la gloria y crucificaron al señor de la gloria y el apóstol
pablo fue parte de eso pero dios en su misericordia cuando él
estaba muerto en delitos y pecados le dio vida juntamente con cristo
Él puede cantar en una prisión y Él desea salvación de otras
personas. Es el anhelo de su corazón y
su oración, al punto de que Él dice, yo quisiera ser maldito,
si con eso se pudiera lograr la salvación. Hermanos, que sea
una característica de nuestro corazón. Hermanos, las misiones,
la razón de las misiones no es por cumplir un deber. La razón
de las misiones es queremos hacer misiones porque hemos hallado
nuestro gozo en el Señor. Y nosotros queremos que otros
hayan su gozo en el Señor. Mientras esa no sea el motivo
de nuestro corazón, lo único que vamos a lograr va a ser estériles
debates teológicos. Vamos a discutir con personas
al punto de que ya nadie nos soporte y no quieran hablar más
nada con nosotros. pero no se trata de debates teológicos,
se trata es vida que está fluyendo a través de mí, es la vida del
Señor Jesucristo, es que estoy gozoso en el Señor, es que no
hay condenación para mí, es que todas las cosas obran para mi
bien, es que estoy anhelando ese momento glorioso en que pueda
ver al Señor Jesucristo cara a cara, ese momento glorioso
en que se consume, sea consumada mi salvación, ese momento glorioso
cuando yo sea como él es. Amados, ahora somos hijos de
Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Hermanos,
venimos y adoramos y nos gozamos en la adoración porque estamos
exaltando a aquel que nos amó y nos lavó de nuestros pecados
con su sangre. Hermanos, ese gozo que brota
en verdad del corazón, no de que alguien te esté diciendo
qué hacer, pero del obrar del Espíritu Santo que está obrando
en tu corazón y te está enseñando a ver las profundidades de las
cuales Dios te rescató. aquel Espíritu Santo que está
obrando y te está haciendo pensar cada día en su misericordia,
en pensar que ¿por qué tendríamos que haber llegado nosotros a
esta hora de la noche vivos? Sabe que no hay ninguna razón
sino solamente que Dios es rico en misericordia. Porque si no
fuera de esa manera, la Biblia nos recuerda por la misericordia
del Señor es que no hemos sido consumidos. Hermano, nos acercamos
no por nuestras bondades, sino por la multitud de su misericordia.
nuestra, la paga de lo que nosotros hemos hecho es muerte. Y si se
pusieran las faltas, pues nadie podrá sostenerse, pero en ti
hay abundante redención, dice la Escritura. Él redimirá a Israel
de todos sus pecados. Hermano, poder pensar, pensar,
yo no sé si a usted no le emociona pensar, mira lo que ha hecho
Dios. Dios dejó Su gloria, se hizo hombre, caminó en el polvo
de esta tierra, y al final cargó mis pecados. No te emociona pensar,
no trae gozo a tu corazón pensar que borró tus rebeliones, que
como está lejos el oriente del occidente hizo alejar de nosotros
nuestras rebeliones, que como el Padre se compadece de los
hijos, se compadece Jehová de los que le temen, que se acuerdan
de nuestra condición, que somos polvo y todo eso ocurre por la
obra del Señor Jesucristo. Y hermanos, anhelar que otros,
nuestros hijos, primeramente, nuestras esposas, nuestros padres,
nuestros hermanos, nuestros tíos, de la vida. Y Él quiso darme vida. Yo lo
único que merezco es su justa condenación, pero Él murió por
mí. Él me ama. Él me amó en el pasado
y Él me va a amar en el futuro. Su amor es eterno. Su amor... No hay nada que pueda hacer para
alcanzar su favor, pero Él hizo todo para que yo pudiera ser
salvo. ¿Sabes qué? A veces las cosas
no van como yo quisiera, pero no importa. me gozo en saber
que soy salvo porque al final la gente que tiene sus cosas
aquí esa es la mejor vida que va a tener y después así como
no hay no hay punto de comparación entre esta leve tribulación momentánea
a las glorias venideras que nosotros se han de manifestar tampoco
hay punto de comparación entre los leves sufrimientos y el gran
tormento de la ira de Dios sobre aquellos que rehusen creer en
el Hijo de Dios. Y, hermanos, la gran tristeza,
lo que le produce gran tristeza es que él ha probado un gran
gozo y él duele en su corazón, hay dolor en su corazón, y él
ora, dice, hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón y mi
oración a Dios por Israel es para salvación. Hermanos, que
seamos así, que empecemos a orar por nuestros tíos, por nuestros
hermanos, por nuestros sobrinos, por nuestros hijos, y anhelar,
y orar, y nosotros no los podemos convencer, lo único que podemos
hacer es contar las maravillas que el Señor ha hecho con nosotros,
hablar de sus hechos portentosos, su obra de salvación es Un hecho
portentoso. Él me salvó tan indigno como
soy. Poder pensar en la semana, hermanos,
en los himnos, que Cristo me haya salvado tan malo como yo
fui, me deja maravillado, pues Él se entregó por mí. El poder
estar pensando Maravilloso es el gran amor que Cristo el Salvador
derramó en mí, siendo rebelde y pecador yo de su muerte causa
fui. No fueron los judíos ni los romanos.
Yo fui el culpable. Él cargó mis pecados. Él murió
por mí. Por causa de su pobreza yo fui
enriquecido. Por causa de sus heridas yo fui
sanado. Yo estoy vestido de su justicia.
Él es mi abogado. Él es mi todo. Él es mi gozo.
Él es mi deleite. Hermanos, que anhelemos, anhelemos
que otros hayan el gozo en el Señor. Hermanos, el evangelismo
ni es cuatro leyes espirituales, ni es tratar de convencer a las
personas de las doctrinas de la gracia y de cuestiones teológicas,
El apóstol Juan dice, lo que hemos visto y oído, esos anunciamos,
para que también vosotros tengáis comunión con nosotros, y nuestra
comunión verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
Alguien, parafraseando al apóstol Juan, dijo, evangelizar es entrar
y ver a Cristo, y después salir y contarle a otros lo que viste.
El apóstol Pablo vio a Cristo, y después que salió, salió y
dice, todo lo hemos llenado. Dice, nuestra fe que se predica
bajo toda la creación, le dice a los colosenses. Y el apóstol
Pablo lo había predicado en todos lados. El apóstol Pablo, después
de haber llenado todo, tenía planes de ir a España. Lo menciona
en la carta a los romanos. Es muy probable que él llegó
a España. Y él no sabía que había América, y tampoco era el plan
de Dios que llegara a América. Pero si él hubiera sabido que
había América y fuera el plan de Dios, él había visto la senda
de la vida, había hallado plenitud de gozo, y él quería que las
naciones hayan su gozo en el Señor. Y hermanos, que ese sea
el motivo de nuestro corazón. Yo espero que seguimos orando
por Zotuta y por 109 municipios de este estado. Yo espero que
estamos orando por nuestras colonias, porque anhelamos aquel tiempo
cuando vamos a estar delante del trono del Cordero con personas
de todo linaje, de toda lengua, de todo pueblo y nación. Y porque
hemos hallado el gozo en Dios, en verdad yo espero que nosotros
podamos estar no solo sintiendo dolor en nuestro corazón, que
no coraje, que no frustración porque no entienden. No entienden
y no van a entender mientras Dios no quiera darles vida. Pero
yo quiero gozarme en contárselos, y contárselos, y contárselos,
y no discutir, sino contarles las grandes maravillas que el
Señor ha hecho conmigo. El endemoniado quería ir con
el Señor y el Señor no le dejó y le dijo, no, vete a tu casa
a los tuyos y no discutas teología. No los convenzas de las cinco
solas ni los convenzas de cada una de las doctrinas de la gracia.
Ve con los tuyos y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha
hecho contigo. Cuéntales del gozo que has hallado
en Cristo. Hermanos, que ese sea el deseo
de nuestro corazón, en lugar de salir enojado de una plática
y con frustración. salgas triste y quebrado. Porque un día estabas como ellos,
sin entender, igualito. Pero a la vez regocijándote en
el Señor, de que siendo igual que ellos quisiste salvarme.
Que siendo igual que ellos, un día me diste entendimiento. Y
clamando al Señor que un día, si tú quieres Señor, los hagas
entender. Y que ellos puedan hallar gozo
sobre gozo. Que ellos puedan estar el anhelo
de nuestro corazón. Pablo anhelaba con vehemencia
en su corazón. Un gran deseo de su corazón. Y hermano, ¿por qué ocurrió esto? Porque Pablo tenía pasión por
la gloria de Dios. Y sólo cuando glorificamos a
Dios podemos hallar gozo. Y cuando hallamos gozo, más glorificamos
a Dios. Y entre más haya mi gozo en Dios,
más voy a glorificar a Dios. El llamado no es a que te apasiones
por las almas. El llamado es que estés apasionado
por la gloria de Dios. Cuando tengas pasión por la gloria
de Dios y experimentes tu gozo en Dios, vas a anhelar que otros
hayan ese gozo en el Señor. Que el Señor quiera concedernos
eso, hermanos. Que el Señor quiera hacer en
nosotros lo mismo que hizo en el apóstol Pablo. En verdad,
revelarnos a Cristo. No que nos hayamos aprendido
y podamos pararnos y hacer una predicación y hablar de cómo
es la salvación. Eso es correcto. Eso es bueno.
Eso está bien. No tenemos que dejar de hacerlo.
Pero no nos contentemos solamente con hablar cosas. Clamemos al
Señor para que Él en verdad haga una obra de salvación en nuestras
vidas. Clamemos al Señor para que en verdad ocurra que somos
nuevas criaturas. Clamemos al Señor para que en
verdad ocurra que estamos siendo transformados a la imagen del
Señor Jesucristo, que estamos viendo ahora oscuramente como
a través de un espejo, pero ya no soy el mismo que era ayer.
No soy lo que debería de ser, pero por la gracia de Dios, ya
no soy lo que fui ayer. Y cada día, ver para atrás, ya
no soy lo que fui ayer. Aún falta mucho, no que lo haya
alcanzado ya, ni que sea perfecto. Pero estoy persuadido de esto,
que el que comenzó la buena obra, la perfeccionará hasta el día
de Jesucristo. Y que nuestra vida sea una vida
de constante crecimiento. Y hermanos, esto que Pablo estaba
diciendo, es crecer. a la imagen del Señor Jesucristo.
El Señor Jesucristo vio a las ovejas dispersas como ovejas
sin pastor. ¿Y sabe qué sintió en su corazón?
Sintió compasión. Y Pablo está teniendo aquí compasión. Compasión. Hermanos, si nos acercamos
a nuestros familiares, a la gente, con compasión, tal vez nos ignoren,
tal vez no entiendan, pero no vamos a debatir ni vamos a pelear.
Peleamos y debatimos cuando nos acercamos con algo distinto que
compasión, cuando nos acercamos con algo distinto que no la vida
de Cristo fluyendo, cuando nos acercamos con algo distinto que
no que otros hay en el gozo que Dios me ha dado en Cristo Jesús. Vamos a orar.

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Joshua

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