Bootstrap
JC

El remitente

2 John 1-2
Joel Coyoc December, 19 2021 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc December, 19 2021
Estudio de las Cartas de Juan

En el sermón "El remitente," Joel Coyoc aborda la primera y fundamental truth de la epístola de 2 Juan, que es la identificación del remitente como el apóstol Juan. Explica que, aunque el autor se presenta simplemente como “el anciano,” es ampliamente aceptado que fue Juan, que enfatiza su papel como pastor y testigo de la verdad en Cristo. A través de la carta, Coyoc destaca la importancia de vivir en verdad y amor, apoyándose en 2 Juan 1:1-2, donde se menciona que la verdad permanece en los creyentes y se manifiesta en la vida cristiana. El sermón subraya que la experiencia y el conocimiento de esta verdad nos llevan a amar a los demás genuinamente, mostrando que el amor es el mandato principal en la vida del creyente y una evidencia del conocimiento verdadero de Cristo. La importancia de estos temas radica en que constituyen la esencia de la vida cristiana auténtica, marcando la diferencia entre aquellos que conocen a Cristo y quienes no lo hacen.

Key Quotes

“La vida cristiana no es reunirse algunas veces entre semana y sonreírle a los hermanos. La vida cristiana es la vida de Cristo manifestándose.”

“Negar la deidad del Señor Jesucristo... no se puede llamar cristiano alguien que pone en duda que Cristo es 100% hombre y 100% Dios.”

“El conocimiento de la verdad... no es porque somos más inteligentes o más listos. Es porque Dios ha querido abrir nuestros ojos.”

“La pasión del apóstol Pablo... no estaba contento porque podía haber escrito eso. Su deseo era conocer a Cristo Jesús mi Señor.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Segunda de Juan. Solo tiene un capítulo, así que
vamos a leer toda la carta. Dice la Palabra de Dios, el anciano
a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad,
y no solo yo, sino también todos los que han conocido la verdad,
a causa de la verdad que permanece en nosotros y estará para siempre
con nosotros. sea con vosotros gracia, misericordia
y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en
verdad y en amor. Mucho me regocijé porque he hallado
a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento
que recibimos del Padre. Y ahora te ruego, Señora, no
como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino que hemos tenido desde el
principio, que nos amemos unos a otros. Y este es el amor, que
andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento, que andéis
en amor, como vosotros habéis oído desde el principio. Porque
muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan
que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador
y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para
que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón
completo. Cualquiera que se extravía y
no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios. El que
persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros y
no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa ni le digáis
bienvenido, porque el que le dice bienvenido, participa en
sus malas obras. Tengo muchas cosas que escribiros,
pero no he querido hacerlo por medio de papel y tinta. Pues
espero ir a vosotros y hablar cara a cara para que nuestro
gozo sea cumplido. Los hijos de tu hermana, la elegida,
te saludan. Amén. Empezamos estudiando hace algún
tiempo el evangelio de Juan. Hemos estudiado primera de Juan. Y pues con la ayuda de Dios esperamos
estudiar Segunda de Juan. Segunda de Juan. Nuestro tema hoy es el remitente
y vamos a mirar acerca de quién es el remitente, quién es el
autor de esta carta. El versículo uno empieza ahí
con la expresión el anciano y es evidente que ahí está el remitente. no sólo no nos identifica de
una manera explícita quién es el remitente, sino sólo se refiere
a sí mismo como un anciano. Pero no sólo dice que era un
anciano, sino enseña algunas cosas más con respecto a este
anciano. Dado que hemos estado estudiando
San Juan y Primera de Juan, ahora leímos toda esta carta y yo creo
que a varios nosotros, si no dijera ahí arriba segunda epístola
de Juan en su Biblia, yo creo que para muchos nos sería familiar
el pensar que evidentemente es el apóstol Juan. Desde los primeros
tiempos de la iglesia se ha aceptado de que es el apóstol Juan el
autor de esta epístola. Y él se refiere a sí mismo como
el anciano. Y el anciano puede ser que sea
una referencia a su posición como... como anciano o pastor,
como un título en posición de su llamamiento, de su llamamiento
como pastor. Recuerde que a pesar de que ellos
eran apóstoles, por ejemplo, el mismo apóstol Pedro dice cuando
él le pide a los ancianos que están en la iglesia que apacienten
la grey de Dios con ánimo pronto, no por fuerzas, sino con ánimo
pronto. Y él dice, yo también anciano
con ellos. Y es probable que se está refiriendo
y haciendo referencia a él en el sentido de ese llamado al
ministerio. Pero también es muy probable
y es aceptable que pueda ser también en el sentido de su edad.
Es muy probable que el apóstol esté escribiendo arriba de los
90 años de edad, y pues es más que evidente que también en la
edad es un anciano. Hay algunas cosas que nos hacen
notar de manera muy clara que es probable, que es altamente
probable lo que sea aceptado que es el apóstol Juan. Si nosotros
miramos, el apóstol Juan saluda, como en otras cartas que hemos
leído en la Escritura hay un saludo, pero esencialmente su
saludo es muy similar a los saludos del apóstol Pablo, por ejemplo,
Pero tiene algo que lo hace distintivo. El versículo 3 dice, sea con
vosotros gracia, misericordia y paz de Dios Padre y del Señor
Jesucristo. Y Él añade algo que para Él es
importante. algo que es propósito por el
cual el Espíritu Santo lo ha guiado a escribir el Evangelio
de Juan y que ha remarcado y ha enfatizado en la primera carta
y es hijo del Padre en verdad y en amor y esto es un sello
ahí claro que va mostrando las huellas de lo que era importante
y eso no quiere decir que eso no era importante para Pablo
y para Pedro pero En el tiempo en que Dios concede a un vivir
al apóstol Juan, es probablemente el último de los discípulos que
está vivo en el momento cuando él es motivado por el Espíritu
Santo a escribir estas cartas. Se estaban dando situaciones
que ameritaban lo que él estaba sobre enfatizando como una verdad
que tiene que ser siempre sobre enfatizada y nunca nos vamos
a cansar de enfatizar que Jesucristo es Hijo del Padre en verdad y
en amor. Es fundamental. El apóstol Juan,
cuando escribe el Evangelio de Juan, ahí en el capítulo 20,
versículo 30 y 31, dice, hizo además Jesús muchas otras señales
en presencia de sus discípulos. las cuales no se han escrito
en este libro, pero estas, dice, se han escrito para que sepáis
que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Ese fue el propósito, exaltar
el carácter divino del Señor Jesucristo, el exaltar el hecho
de que Él es el Hijo de Dios, y lo que está en juego en eso
es que va de por medio la vida eterna. Dice, para que sepáis
que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Y Juan está dejando esto claro
aquí. Y siempre vamos a repetir, no
es la vida eterna no la obtenemos por no fallar nunca a la iglesia. La vida eterna no la obtenemos
por no fallar en algún rito o alguna celebración. La vida eterna es
el don de Dios para aquellos que se les revela y se les da
fe para creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Ahora, también podemos mirar
la identidad de que ese anciano es Juan. Cuando comparamos, por
ejemplo, dice en el versículo cinco y seis de esta, de esta
carta, dice, y ahora te ruego señora, no como escribiendo un
nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio,
que nos amemos unos a otros, y ese es el amor que andemos
según sus mandamientos, este es el mandamiento que habéis,
que andéis en amor como vosotros habéis oído desde el principio.
Y si leemos primera de Juan dos siete al ocho, es idéntico lo
que Juan está diciendo. Dice, hermanos, no os he escrito
un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis
tenido desde el principio. Este mandamiento antiguo es la
palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo, se
escribe un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros,
porque las nieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. Y eso nos hace ir al Evangelio
de Juan y las palabras del Señor Jesucristo hablando a sus discípulos
y diciéndoles un mandamiento nuevo os doy que os améis unos
a otros como yo os he amado. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos en que os améis los unos a los otros. Y que creo
que se va haciendo bastante claro que que es el apóstol Juan, el
autor de esta carta, y trayendo y repitiéndonos de manera constante
lo que es esencial en la vida cristiana. La vida cristiana
no es reunirse algunas veces entre semana y sonreírle a los
hermanos. La vida cristiana es la vida
de Cristo manifestándose. La esencia de la vida cristiana
es amar al prójimo así como Cristo nos ha amado. Y es tan fundamental
que esto que Juan ha repetido en primera de Juan, y está repitiendo
nuevamente en segunda de Juan, viene de las palabras del Señor
Jesús que dice en esto, conocerán todos que sois mis discípulos.
No si recitan la Biblia de memoria. No si siempre son puntuales.
Y no es que está mal que te aprendas la Biblia de memoria. Y no está
mal tampoco que seas puntual a la iglesia y que no faltes
a los cultos. Pero nada de eso es lo que va
a hacer conocer que somos sus discípulos. Dice, no es que conocerán
todos que sois mis discípulos si tuvieres amor los unos por
los otros. Y esto es parte del asunto que
dice el apóstol cuando dice en primera de Juan, Dios es amor.
Y dice, el que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
No se trata de simplemente tener conceptos correctos en nuestra
cabeza. La vida cristiana, el evangelio, es la vida que se
ha manifestado. Esa vida se manifestó. Es lo
que significa estar en la vida verdadera. Dice, una comparación
más que podemos hacer es, En el versículo 7 de esta epístola
dice, porque muchos engañadores han salido por el mundo que no
confiesan que Jesucristo ha venido en carne, quien esto hace es
el engañador y el anticristo. Y en el capítulo 2, versículos
22 y 23 de la primera carta dice, ¿Quién es el mentiroso sino el
que niega que Jesús es el Cristo? Este es Anticristo, el que niega
al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo
tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo tiene
también al Padre. Hermanos, son temas esenciales
de la vida cristiana. Son doctrinas fundamentales.
son doctrinas vitales, no son asuntos periféricos en los que
pudiéramos diferir con alguna persona, sino son asuntos centrales.
Negar la deidad del Señor Jesucristo es... no se puede llamar cristiano
alguien que pone en duda que Cristo es 100% hombre y 100%
Dios. Alguien que pone en duda el hecho
de que Cristo es el Hijo de Dios no puede llamarse cristiano.
no puede llamarse cristiano alguien que su vida no es una vida que
está creciendo en amor a Dios y como consecuencia amor a su
prójimo. Ahora, después de mirar un poco acerca
de que Juan es efectivamente el autor de esta epístola, vamos
a mirar que no sólo le identifica como su persona y las cosas que
son importantes para él. También es un llamado a que esas
cosas que fueron importantes para ellos, hermanos, tienen
que ser importantes para nosotros. Esas cosas que fueron importantes
para ellos deben ser el deleite nuestro, el deleitarnos en el
Evangelio. es allí donde está el gozo. El
apóstol Juan dice, lo que hemos visto y oído anunciamos para
que también vosotros tengáis comunión con nosotros y nuestra
comunión verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Y el Evangelio es el que nos
lleva a verdadera comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
No es simplemente Mucha gente presenta el Evangelio como simplemente
la esperanza de ir a un lugar con calles de oro y mar de cristal. No. El Evangelio es la esperanza
de empezar vida eterna desde el momento que crees en el Señor
Jesucristo. Una vida de gozo por la comunión
con el Padre y con Su Hijo Jesucristo. Porque el Hijo de Dios nos ha
abierto el acceso hacia ese lugar de gozo. Es el lugar de gozo,
es la presencia del Señor. Dice, me mostrarás la senda de
la vida en tu presencia, hay plenitud de gozo, delicias a
tu diestra para siempre. Ahora, cuando pensamos en este
remitente o autor de la epístola, hay ciertas cosas que son características
de él que están en estos dos versículos. Dice, después de
decir el anciano, No voy a hablar mucho ahorita del destinatario,
porque vamos a estudiarlo si Dios quiere en la tarde. Pero
después de referirse al destinatario, a la señora elegida y a sus hijos,
a quienes yo amo en la verdad, y empieza a hablar de características
de su vida, que evidentemente son características de un corazón
nacido de nuevo, de un corazón que ha sido impactado por el
Evangelio, de un hombre que está cada día creciendo a la imagen
del Señor Jesucristo, de un hombre que tiene la convicción de decirle
a los demás hermanos, hermanos, Ahora somos hijos de Dios y aún
no se ha manifestado lo que habremos de ser, pero sabemos que cuando
Él se manifieste seremos semejantes a Él porque le veremos tal como
Él es. Y ese hombre no es todavía lo
que debe de ser, pero no está siendo siempre el mismo, sino
está creciendo a la imagen del Señor Jesucristo. Y aquí dice,
a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo, en la verdad.
Voy a hacer alguna mención un poco ligera ahorita acerca de
a quién se dirige la carta. La opinión está dividida. Hay
algunos comentaristas que creen que se escribió a alguna señora
en particular y a sus hijos. Y otros comentaristas creen que
se escribió, que el apóstol está utilizando este lenguaje para
referirse a una iglesia y algunos algunos que creen que se escribió
a una señora creen que tampoco se mencionó sólo como el anciano
y mencionó si es el caso de una hermana a la hermana como la
señora escogida Como lo es cada hermana que está en Cristo y
que ha sido salvada, pues es una señora escogida por el Padre
desde antes de la fundación del mundo. Y se piensa que probablemente
Él no menciona nombres, dada las situaciones que se vivían
de persecución para no delatar a alguna persona si la carta
no llegaba a destino y era, pues, como mandar la sentencia de muerte
de alguna persona. sea si es que se escribió a una
hermana o se escribió a una iglesia. Personalmente, yo me inclino
a pensar que el apóstol Juan está hablando de una manera metafórica
a una iglesia. Y no importa si es a una iglesia,
eso no cambia lo que marca como características acerca de este
anciano. Lo primero que marca como característica
es que este anciano no es cualquier clase de anciano. Por algo es
que él es un anciano que puede apacentar la Grey de Dios, porque
no es cualquier clase de viejito. Incluso en el término de ministerio,
es alguien especial dentro del ministerio. Podemos decir que una característica
de este anciano es una característica que podemos tener los que hemos...
No que podemos tener, que tenemos los que hemos creído en el Señor
Jesucristo. Y esa característica es que es de un grupo especial. En Pedro, el apóstol Pedro escribe,
dice, vosotros sois real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido
por Dios para anunciar las virtudes del que os llamó de las tinieblas
a su luz admirable. Hermanos, si hemos creído en
el Señor Jesucristo, y eres un señor, no eres cualquier clase
de señor. Si eres señora, no eres cualquier clase de señora.
Si eres niño, no eres cualquier clase de niño. Si has creído
en el Señor Jesucristo, si la vida se te ha manifestado, tú
eres de una clase especial. Somos especial tesoro del Señor. ¿Y qué caracteriza y qué hace
distinta a esta clase especial? Lo primero, y que no puede faltar,
es la gracia de Dios. Porque dice Juan aquí, El anciano
a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad,
a quienes yo amo en la verdad, y después dice, y no solo yo,
sino también todos los que han conocido la verdad. ¿Qué hace
especial a este pueblo? Este es un pueblo que en medio
de un mundo infectado de mentira, en un mundo donde abunda la mentira,
en un mundo donde se suele escuchar la voz del gran mentiroso, del
gran engañador, de aquel que es padre de mentira, y la gente
vive extraviada por causa de que este mundo está infectado
de mentira. Este pueblo tiene algo especial.
Y la característica especial que tiene es que han conocido
la verdad. Han conocido la verdad. Y el
mérito de conocer la verdad no está en ellos. Hermanos, si hemos
conocido la verdad, no tenemos nada de que quejarnos. No es
porque somos más inteligentes o más listos. Es porque Dios
ha querido abrir nuestros ojos y ha querido mostrarnos al Señor
Jesucristo quien es Pablo Juan nos está hablando aquí de cierta
la verdad no es cierta lista de cosas que son ciertas aunque
es aunque está incluido pero la verdad es más que eso la verdad
es Cristo mismo Juan es el que escribe por revelación y dice
las palabras del Señor Jesucristo cuando él dice Yo soy el camino,
yo soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. Este grupo especial al cual pertenece este anciano es
un grupo que conoce la verdad. a la señora elegida y a sus hijos,
a quienes yo amo en la verdad, y no sólo yo, sino también todos
los que han conocido la verdad. Hermanos, el conocimiento de
la verdad. Conocer y tener una ortodoxia
correcta, pero no sólo la ortodoxia correcta. No nos conformemos
con poder citar cosas de la doctrina y que sean doctrinalmente correctas.
es mucho más que eso. Es la doctrina correcta, debe
tener un impacto en nuestras vidas, debe estar obrando de
tal forma que estamos creciendo a la imagen del Señor Jesucristo.
La verdad no sólo son conceptos correctos, la verdad es el Señor
Jesucristo. Cuando él termina la carta anterior,
recuerde que él termina diciendo Dice versículo 20 del capítulo
5 de 1 de Juan, pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido
y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero,
y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo, este es el
verdadero Dios y la vida eterna. Hermanos, el llamado es a no
conformarnos con poder citar verdades. sino clamar al Señor
para que podamos conocer al Señor Jesucristo. La pasión del apóstol
Pablo no era su gran tesoro, no era que él podía escribir
una epístola como romanos, donde está una teología sólida de la
fe cristiana, sino la pasión del apóstol Pablo, él no estaba
contento porque podía haber escrito eso. Él estaba contento y su
gozo y su pasión y su deseo era conocer a Cristo Jesús mi Señor. O sea, no es simplemente poder
expresar cosas correctas, sino conocer a la persona del Señor
Jesucristo. Verle. Al final es nuestra expectativa,
es nuestra esperanza. Esa es la esperanza del apóstol
Juan. Él decía, no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos
que cuando Él se manifieste, no sé si usted percibe lo mismo
que yo, pero yo percibo emoción en el apóstol Juan cuando dice
esto. Pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes
a Él, porque le veremos tal como Él es. Y hermanos, hoy le vemos
oscuramente, como a través de un espejo, pero el anhelo de
nuestro corazón puede que sea ese, conocer a Cristo y tener
todo lo demás como basura. Este grupo especial es especial
porque ha conocido la verdad. Este grupo especial tiene otra,
dice, a causa de la verdad, versículo
dos, que permanece en nosotros. Ese grupo es especial porque
la verdad permanece en ellos. Hermanos, el que conoce la verdad,
el que conoce la verdad, y yo quisiera ser enfático en esto,
el que conoce la verdad que es Cristo, no el que por algunos
años puede estar citando cosas correctas e incluso pararse y
predicar correcto, sino aquel que en verdad conoce a Cristo
Cristo permanece en él. Dice, la verdad permanece en
ellos. La verdad permanece en ellos. Hermanos, es bien importante,
el que conoce la verdad, la verdad es Cristo. La verdad es una persona. La verdad no son conceptos nada
más. si bien de esa persona derivan conceptos, de esa persona que
es la palabra viva, pues, se nos ha dejado una revelación
escrita, que es la revelación escrita, la palabra escrita,
y que allí está expresada la verdad, pero la verdad es una
persona. Y si conoces a esa persona, esa
persona permanece. Y eso es acorde a toda la enseñanza
de la Escritura. El Señor dice, no les voy a dejar
huérfanos, El que está diciendo eso, él es la verdad. Y él dice,
yo estoy con ustedes, dado que ustedes me han conocido, yo estoy
con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Cuando alguien,
después de haber predicado bien, después de haber podido citar
versículos y ser ortodoxo, de pronto niega la fe, Y noten que
niega la fe. O sea, salir y empezar a abrazar
doctrinas totalmente contrarias. O sea, no simplemente cualquier
cosa, sino en verdad, negar la fe. No es que perdió algo. Es que sencillamente nunca conoció
la verdad. Porque la verdad es una persona.
La vida, la vida eterna es una persona. Cristo es la vida eterna. La verdad es Cristo. Y si en
verdad has conocido a Cristo es porque Él se te ha revelado.
Y si Cristo se te ha revelado, nunca puedes estar aparte de
cristo porque cristo se ha comprometido a permanecer por el espíritu
que le da a los que creen el que no tiene el espíritu de cristo
puede hablar bien puede hablar bonito pero si alguno no tiene
el espíritu de cristo no es de él dice la escritura ahora se se enfatiza muy fuerte este
asunto porque después va a decir aquí aquí el apóstol juan está
poniendo sumamente sólido, porque está repitiendo y repitiendo
con más fuerza lo que está diciendo. Y él dijo, a causa de la verdad
que permanece en nosotros, y uno pudiera decir que ya con eso
es suficiente, pero para el apóstol Juan no es suficiente. Y el apóstol
Juan, y no es por el apóstol Juan, ahí está el Espíritu Santo
guiando. Dice, y estará para siempre con
nosotros, para siempre. Y después vamos a estar con Él
en aquel lugar donde no habrá más llanto, ni más tristeza,
ni clamor, ni dolor. Y no va a haber en ese lugar
donde vamos a estar con Él necesidad de sol ni de luna, porque Él
es la lumbrera. Y ahí vamos a estar siempre con
Él. Siempre. Nunca puede separarse
Él que ha conocido en verdad la verdad. A quien Cristo se
le ha revelado Cristo se ha comprometido a estar con Él por Su Espíritu.
Y ese hecho de que está con Él por Su Espíritu se nota en que
está siendo guiado a crecer cada vez a la imagen del Señor Jesucristo. Y va a estar para siempre. Somos
un pueblo especial, como ese anciano. No es por nosotros. Es por la misericordia y la gracia
de Dios. No somos mejores que otros. Somos
lo mismo que los demás. La diferencia es Dios que es
rico en misericordia. Por el gran amor con que nos
amó, nos dio vida juntamente con Cristo. No se trata de que
somos más inteligentes. Quizás somos más tontos. Pero Dios ha querido tener misericordia.
Y Dios alumbró nuestro entendimiento, nos ha dado entendimiento para
conocer el que es verdadero. Y si estamos en el verdadero,
hermano, puedes tener la tranquilidad de que vas a permanecer allí
y el Señor va a permanecer. Y eso está enfatizado en muchas
de las figuras que Juan ha hablado. y las han mencionado y que han
sido palabra misma del Señor Jesucristo, porque cuando Él
habló de la vid verdadera, lo que hizo Juan es recordar y escribir
lo que Jesús dijo. Y el que a mí viene, no le echo
fuera. Y cuando Él dice que sus ovejas,
dice, están en las manos de su Padre y en sus manos, y sabemos
que además tienen el sello del Espíritu Santo y no pueden perecer
porque son el tesoro de Dios. Son la iglesia que él compró
el Señor Jesucristo con su propia sangre. Ese anciano forma parte
de ese grupo. Y si hemos creído en el Señor
Jesucristo, si Cristo se nos ha revelado, hermano, somos de
esa clase especial como ese anciano. Ahora, la otra característica
es que el ser de esa clase especial se nota, se ve en algo práctico. Dice, y voy a regresar al versículo
1, entonces dice, a quienes yo amo en la verdad, yo amo en la
verdad, Él y los otros hermanos que han conocido la verdad, que
la verdad permanece en ellos y va a estar para siempre con
ellos. pueden amar en Cristo y puede... hay traducciones que
dicen en la verdad y hay algunas traducciones que dicen de verdad
y ninguna... yo creo que ambas se complementan
porque los creyentes aman en Cristo porque Cristo es la verdad
pero el amor verdadero es de Dios y los creyentes pueden decir
que aman de verdad una característica notoria y palpable y práctica
Es lo que Jesús dijo, en esto van a conocer todos que son mis
discípulos, si tuvierais amor los unos por los otros. Y hermano,
si estamos allí, si hemos visto esa vida que se ha manifestado,
clamemos al Señor que por el Espíritu Santo nosotros podamos
mostrar el fruto del Espíritu que es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, mansedumbre y templanza. esta característica. El ama de
verdad. Y clamar al Señor para que podamos crecer en amor por
lo que el Señor ha hecho por nosotros, en lo que el Padre
ha hecho por nosotros, en lo que el Hijo ha hecho por nosotros,
en lo que el Espíritu Santo hace por nosotros. Y eso se va a reflejar
en que va a haber amor verdadero por los hermanos. como dice en
primera de Juan, no amando de palabra solamente, sino de hecho
y de verdad. Ahora, si él, yo, mi posición es que yo creo
que la carta está escrita a una iglesia, eso quiere decir que
los hijos de la señora, pues son los miembros de la iglesia. Es fácil hablar de que amamos
a una iglesia porque pensamos en 50, 60 o 70 personas. Pero el apóstol Juan, tanto así
como va afirmando la verdad, va entrando en la cuestión que
nos puede hacer más práctica. Y Juan está diciendo, amar a
la iglesia es amar al hermano Daniel, amar a la iglesia es
amar al hermano Eduardo, amar a la iglesia es que Yo amé a
mi esposa. Amar a la iglesia es que José
Luis ame a Sarita. No sólo porque es de la iglesia,
sino porque es su esposa. Y en el contexto de la escritura
de amar como Cristo nos ha amado, se llama a los maridos a amar
a sus mujeres ¿cómo? No como lo hizo nuestro papá.
No como lo hizo nuestro abuelo. No como lo leímos en algún libro
de superación personal. como Cristo amó a la iglesia
y se entregó a sí mismo por ella. No hasta cansarnos. Cristo amó
hasta la muerte. No si nuestra esposa es fácil
de amar. Entre más difícil sea nuestra
esposa, mayor posibilidad tenemos de parecernos a Cristo. Cristo
tiene una esposa bastante difícil. Charles Spurgeon decía que Cristo
tiene la esposa que muchas veces es inmerecedora, ingrata, malagradecida
y muchas cosas más decidas, pero el Señor persevera en amar a
Su esposa y Él se entregó por ella y Él está perfeccionándola
para presentársela a Sí mismo como una esposa sin mancha ni
arruga ni cosa semejante. Hermano, los que somos esposos
tenemos una enorme responsabilidad. ¿Qué está reflejando nuestra
esposa? ¿Qué vemos en nuestras esposas? Mujeres que están reflejando
gozo. Por supuesto que nosotros no
podemos ser Dios para ellas. Pero sí tenemos una responsabilidad.
Amarles como Cristo ha amado a su iglesia. Y como Cristo ama
a su iglesia. Y es hasta morir. Proveyendo
no sólo para comer los frijoles. Eso creo que lo tenemos claro.
Pero somos proveedores materiales. espirituales y emocionales. Es
nuestra responsabilidad preguntar al Señor y mirar a nuestras esposas
y arrepentirnos si no estamos proveyendo y frecuentemente tengo
que arrepentirme porque ser esposo como Cristo es esposo me queda
muy grande, demasiado grande. Y hermanos, orar los unos por
los otros, los que somos esposos. Porque en eso van a conocer todos
que son sus discípulos. Si tú eres amor los unos por
los otros. Y el llamado a la iglesia es
a amar como Cristo nos ha amado. Y eso es amar de verdad, como
este anciano y los otros hermanos podían amar a los miembros de
la iglesia en particular. Porque es un poco como sencillo
decir, amamos a la iglesia. Pero después habla de los hijos,
y ahí está hablando a detalle. Los que somos padres, la responsabilidad
que tenemos de amar a nuestros hijos, no sólo porque son nuestros
hijos, si nuestros hijos son creyentes, pues mucho más tenemos
la responsabilidad de amarles. Amar a nuestras esposas, no sólo
porque es nuestra esposa, porque si es creyente, pues es parte
del Cuerpo de Cristo, es hija de la Señora elegida. Son hijos
del Padre. Y es amar de verdad, es amar
en la verdad, es amar en Cristo. Y amar en Cristo es, como dice
la Biblia, como Él nos ha amado. Hermanos, para eso se requiere
el Evangelio. Eso no es algo que podemos hacer vestirnos de
campeones y fuerza de voluntad. Nuestra fuerza de voluntad no
da para tanto. Se requiere del Espíritu Santo. Se requiere de
un corazón nuevo. Se requiere de conocer al Señor
Jesucristo. Para amar como Cristo ama, no
se puede si no estamos creciendo en conocer a Cristo. Si estamos
distraídos y estamos alimentándonos de cualquier otra cosa, es muy
difícil que llegamos a amar como Cristo ama. Pero crecemos en
semejanza a Cristo cuando le conocemos. Hermanos, si Dios
nos ha dado oídos para oír, Cristo se ha revelado. Y es nuestra
responsabilidad clamar en oración cada vez que venimos al culto.
Pedir, Señor, dame oídos para oírte. Dame ojos de fe para ver
al Señor Jesucristo. Cuando leemos la Escritura, hermano,
no leas simplemente por algo que hay que hacer. Lea para conocer
a Cristo y clame al Señor que le abra los ojos para ver a Cristo. Cuando estemos en circunstancias
de nuestra vida, clamemos ¿Quién es Cristo? ¿Qué aspecto de su
carácter? ¿Qué palabra que Él ha dicho
es relevante para esta situación que yo estoy enfrentando? Porque
sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a
bien. Y si todas nos ayudan a bien, es que Él quiere rebelarse en
medio de cada situación. Cuando un dedo se estropea y
duele, el Señor tiene un propósito, tiene que ver con lo que Él está
haciendo para Su pueblo. Todas las cosas. Cuando se descompone
un auto en el momento más inesperado, cuando falla algo en la casa,
cuando cae la lluvia en el momento más inesperado, Todas esas cosas
obran para nuestro bien. Y Dios está usando eso para mostrarnos
lo que controla nuestro corazón. para guardarnos de los ídolos.
El remitente es el apóstol Juan, es un anciano de una clase especial,
tiene cosas que son fundamentales para él, que ama y quiere comunicar
constantemente, y que deberíamos amar también, que es que Cristo
es el Hijo de Dios que se hizo hombre, y que es necesario creer
que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, para tener vida en su
nombre, que es de la mayor importancia el que podamos amarnos los unos
a los otros. Él lo ha dicho de demasiadas
formas. Amar es obedecer los mandamientos de Dios. Estar en
la luz es vivir de acuerdo a la palabra. No amar es vivir en
pecado. Y se nos ha dado en la revelación
del Señor Jesucristo. Vamos a orar.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.