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JC

Para recordar

1 John 5:18-19
Joel Coyoc December, 12 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc December, 12 2021
Estudio de las Cartas de Juan

En el discurso de Joel Coyoc titulado "Para recordar", se aborda la certeza de la fe cristiana en relación con la identidad del creyente en 1 Juan 5:18-19. El predicador enfatiza que aquellos que han nacido de Dios no viven en una práctica recurrente del pecado, destacando el papel del Hijo de Dios en la salvación y su protección contra el maligno. Coyoc argumenta que el pecado de muerte se refiere a la apostasía, una negación total de la fe en Cristo, y que aquellos que verdaderamente creen no pueden caer en tal pecado. Utiliza una serie de referencias bíblicas, incluyendo 1 Juan 5 y Romanos 10, para apoyar su afirmación de que la salvación es del Señor y que el verdadero creyente es guardado por Él, lo que da una esperanza firme frente a las tentaciones del mundo. La importancia práctica de esta verdad radica en la confianza que los creyentes deben tener en su seguridad eterna en Cristo, lo cual les capacita para vivir victoriosamente, evitando el pecado y proclamando el Evangelio en un mundo bajo el maligno.

Key Quotes

“El que ha creído en el Señor Jesucristo, aquel que ha oído la voz del Buen Pastor, es porque él es una oveja de Cristo.”

“Una vida dominada por el pecado es negación sin palabras de la obra de Cristo y su obra.”

“El creyente no puede vivir en una práctica constante del pecado, porque tiene una fe que ha vencido al mundo.”

“La razón de que podemos estar seguros y confiados es que Cristo nos guarda.”

Sermon Transcript

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100%
Vamos a abrir nuestras Biblias
en la primera carta del apóstol Juan, en su capítulo cinco. Primera de Juan, capítulo cinco. Dice la palabra de Dios, todo
aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios. y todo aquel que ama al que engendró,
ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que
amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus
mandamientos. Pues este es el amor a Dios,
que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son gravosos,
porque todo lo que es nacido de Dios, vence al mundo. Y esa
es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién
es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo
de Dios? Este es Jesucristo que vino mediante
agua y sangre. No mediante agua solamente, sino
mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio,
porque el Espíritu es la verdad. porque tres son los que dan testimonio
en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos
tres son uno. Y tres son los que dan testimonio
en la tierra, el Espíritu, el agua y la sangre, y estos tres
concuerdan. Si recibimos el testimonio de
los hombres, mayor es el testimonio de Dios, porque este es el testimonio
con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el
Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a
Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio
que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio,
que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la
vida. El que no tiene al Hijo de Dios,
no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros,
que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que
tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo
de Dios. Y esa es la confianza que tenemos
en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad,
Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye,
en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones
que le hayamos hecho. Si alguno viera a su hermano
cometer pecado que no sea de muerte, pedirá y Dios le dará
vida. Esto es para los que cometen
pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte por el cual
yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado, pero
hay pecado no de muerte. Sabemos que todo aquel que ha
nacido de Dios no practica el pecado, pues aquel que fue engendrado
por Dios le guarda y el maligno no le toca. Sabemos que somos
de Dios y el mundo entero está bajo el maligno, pero sabemos
que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para
conocer al que es verdadero y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo,
este es el verdadero Dios y la vida eterna. Hijitos, guardaos
de los ídolos. Amén. Vamos a meditar los versículos
dieciocho y diecinueve. Sabemos que todo aquel que ha
nacido de Dios no practica el pecado, pues aquel que fue engendrado
por Dios le guarda, y el maligno no le toca. Sabemos que somos
de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Sabemos. Dos veces, los dos versículos
empiezan con la expresión sabemos. Y nuestro tema hoy es para recordar. Para recordar. El apóstol Juan
está repitiendo en este versículo y afirmando una verdad que él
ya ha mencionado anteriormente y que él ha mencionado de diferentes
formas a lo largo de toda la carta. Recuerde que más que una
carta es una especie de sermón y el apóstol Juan está repitiendo
los temas pero cada vez va profundizando y propiamente podemos decir que
él ya cerró en sí la carta y está afirmando y confirmando y recordando
algunas cosas y por lo menos dos ocasiones en
la escritura hace hace mención, se hace mención, Pablo y Pedro
hacen mención de que somos olvidadizos. Juan no lo dice, pero Juan lo
implica, porque él en toda la carta ha estado repitiendo, repitiendo
y repitiendo, porque es necesario que podamos recordar. Pablo dice,
a mí no me es molesto repetiros las mismas cosas y para vosotros
es seguro. Y Pedro dice que entre tanto
que él estuviera en el cuerpo, él iba a estar recordando las
verdades. Hay asuntos que son de vital
importancia para recordar, y lo que él está diciendo aquí es
para recordar. Estábamos meditando acerca de
qué es la oración y cómo orar de acuerdo a la voluntad de Dios.
El miércoles estuvimos estudiando y viendo que una oración que
es de acuerdo a la voluntad de Dios es una que está implicada
en nuestra responsabilidad como hermanos. ¿Cuál es mi responsabilidad
hacia mi hermano? Cuando mi hermano peca, y cuando
yo veo a mi hermano pecar, mi responsabilidad no es salir y
contarlo. Mi responsabilidad no es ir y
decírselo al pastor o al anciano o al diácono. Mi responsabilidad
es ir y decírselo a Dios. Dice el versículo 16, si alguno
hubiera su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá
y Dios le dará vida. Y es de acuerdo a la voluntad
de Dios pedir por nuestro hermano que peca. Y hermanos, con toda
seguridad vamos a ver a nuestro hermano pecar. No lo dude. el
creyente verdadero peca y lo que tenemos que hacer es orar
por él y dice la Biblia que Dios va a responder dándole vida y
después estuvimos explicando lo que es el pecado de muerte
y en realidad bueno no voy a repetir la predicación del miércoles
pero el pecado de muerte en sí es apostatar de la fe verdadera
o sencillamente nunca haber creído en el Señor Jesucristo. No creer
que Cristo es el Hijo de Dios, no creer lo que la Escritura
revela acerca del Señor Jesucristo, ese es pecado de muerte. Y el
que apostata de la fe verdadera es alguien que ha sido expuesto
al Evangelio, quizá por muchos años, y que ha pues ha vivido
aparentemente como que fuera creyente, pero resulta que de
pronto sale diciendo que Cristo no es el Hijo de Dios, o que
Cristo no ha venido en carne, o no creyendo que Él es la propiciación
por nuestros pecados, o sale diciendo que Él ya llegó a tal
punto que Él no peca. Y esto es apostasía de la fe
verdadera, negar la Deidad del Señor Jesucristo, negar la humanidad
del Señor Jesucristo. Cristo es 100% Dios, Cristo es
100% hombre. Cristo es la propiciación por
nuestros pecados, es el único camino de salvación. Y aquel
que apostata de la fe verdadera no es que ha perdido la salvación,
es que nunca la ha tenido. Y en ese contexto, el apóstol
Juan salta algunas cosas para recordar que él ya nos ha dicho.
En realidad, hermanos, es importante entender que toda injusticia
es pecado. y que en realidad todo pecado
debe llevarnos a la muerte. Que así como en algunas ocasiones
Dios fulminó a personas por su pecado, es lo que Dios debió
haber hecho con toda la humanidad en el momento en que fuimos concebidos.
La razón por la que el pueblo de Dios no cae fulminado es porque
Cristo ha sido fulminado por nosotros. Él cargó nuestros pecados,
Él llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero. Ahora,
el apóstol nos da, hace una conexión directa, inmediatamente, de hablar
del pecado de muerte, por el cual él no dice que se pida,
dice, sabemos que el que ha nacido de Dios no practica el pecado.
Y Juan nos está llamando a recordar, a recordar que el Hijo de Dios,
el Hijo de Dios, note que Juan no está teniendo contradicciones
en la, en la carta. Había, hace algún tiempo, no
sé si todavía siguen acá en Mérida, un grupo de personas que se reunían
en un hotel, Y alguno de ellos decía que él ya no lee la traducción
1960. Y algunas personas decían que
eran los perfectos, porque ellos andaban diciendo que ellos ya
no pecan. Los que leen la 1960 pecan. La verdad es que Juan
no tiene ni una contradicción, porque él dice, si alguno dice
que no tiene pecado, hace a Dios mentiroso y la verdad no está
en él. El creyente verdadero peca. ¿Pero qué es lo que él
está diciendo? Note que usa una palabra, dice,
no practica el pecado. Y en otras palabras, y en ese
contexto hay otra palabra que después va a aparecer en el pasaje
que dice, sabemos que somos de Dios y el mundo entero está bajo
el maligno. Y hay una relación muy cercana
entre las palabras bajo el maligno y la palabra practicar. En otras
traducciones, cuando se habla de que el mundo entero está bajo
el maligno, está traducido como el mundo entero está bajo el
control del maligno. Y en un sentido es verdad. Incluso
es una verdad bíblica. No en el sentido absoluto él
controla, pero él está en el control. Hay una distinción de
lo que está llamándose aquí mundo es el sistema de valores que
se opone a Dios, que gobierna al príncipe de la potestad del
aire. Ahora, podemos entender, el que ha nacido de Dios no practica
o no vive controlado por el pecado. El Hijo de Dios no vive controlado
por el pecado. ¿Y qué significa esto? Hay dos
cosas. Una conexión, si conectamos directamente
con lo anterior, es alguien que es hijo de Dios, que ha nacido
de Dios. Recuerde que, ¿cómo es que alguien es nacido de Dios?
Dice Juan, en el Evangelio de San Juan, más a todos los que
le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad
de ser hechos hijos de Dios, los cuales no son encendrados
de voluntad de carne, ni de voluntad de sangre, ni de voluntad de
varón, sino de Dios. El apóstol Pablo también dice,
de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las
cosas viejas pasaron, y aquí todas son hechas nuevas. El Señor
Jesús le dice a Nicodemo, es necesario nacer de nuevo. Y se
nace de nuevo cuando se cree que Jesús es el Cristo, cuando
Dios revela a Cristo en una persona, cuando Dios le da arrepentimiento
para vida y le da fe para creer, en ese momento esa persona nace
de nuevo. El que es nacido de nuevo no
vive en una práctica del pecado, no vive una vida dominada por
el pecado, porque tiene una fe que ha vencido al mundo. Y significa
eso que ese que ha nacido de nuevo no puede cometer el pecado
de muerte. O sea, no puede apostatar de
la fe verdadera. Porque es claro algo que dijo
el Señor Jesucristo. El buen pastor dijo, mis ovejas
oyen mi voz, yo las conozco y me siguen. vida eterna y no perecerán
jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Aquel que ha creído
en el Señor Jesucristo, aquel que ha oído la voz del Buen Pastor,
es porque él es una oveja de Cristo. Es porque él está inscrito
en el Libro de la Vida del Cordero, no el día que él manifestó públicamente
creer en Cristo. Hay mucha gente que tiene la
idea de que cuando alguien cree, su nombre es apuntado en el Libro
de la Vida. Pero eso no es lo que dice la Escritura. En Apocalipsis
dice, aquellos cuyos nombres están escritos en el Libro de
la Vida desde antes de la fundación del mundo. Y dice, en Apocalipsis
también dice, y no borraré su nombre del Libro de la Vida.
¿Y por qué es que Dios no va a borrar? Porque el lápiz del
Señor no tiene borrador. porque el borrador es para los
que cometen errores, y él no comete errores, él no se equivoca.
Al que apuntó en el libro de la vida está apuntado desde antes
de la fundación del mundo, y no hay necesidad de borrarlo. Si
en verdad Cristo se te ha revelado, si en verdad se te ha dado el
don de la fe, entonces no puedes cometer el pecado de muerte,
apostatar de la fe verdadera. Pero allí hay otro sentido importante,
hermanos, que nosotros tenemos que captar, y es El creyente verdadero no puede
apostatar de la fe verdadera. Y está lleno de promesas. Dice el que comenzó en vosotros,
la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Quien
ha creído en el Señor Jesucristo es salvo. Y una vez salvo, siempre
salvo. Porque esa es la obra del Señor.
Porque la salvación es del Señor. Porque el Señor Jesucristo aún
en la cruz, cuando Él consumó la obra de salvación, Él dijo,
consumado es. Y la obra de salvación de su pueblo está completa. No
hay nada que añadirle. Y es una obra perfecta. El Señor
Jesucristo es un Salvador exitoso. Y ahora, el otro sentido en que
tenemos que entender es... ¿Qué indica una vida que está
dominada por el pecado? Puede ser que alguien no se pare
y diga, pues, ¿saben qué? Yo ya descubrí que, pues, que
Cristo no es el Hijo de Dios y nos diga cosas así tremendas
con su boca. Pero una vida dominada por el
pecado de una persona que dice haber creído en el Señor, también
es una negación del Evangelio. También es, es, dice, una vida
dominada por el pecado es negación sin palabras de Cristo y de su
obra. vivir diciendo yo soy creyente,
nacido de nuevo, y vivir una vida dominada por el pecado,
una vida donde no hay convicción de pecado, donde no hay tristeza
por el pecado, donde no hay arrepentimiento, donde incluso se jacta uno y
persiste y burlonamente quiere repetir y repetir lo que sabe
que está mal, eso es una negación del evangelio, es sin abrir mi
boca y estar predicando un falso evangelio, sin abrir mi boca
y negar la fe verdadera, en mis hechos estoy negando la fe verdadera. Una vida dominada por el pecado
es negación sin palabras de la obra de Cristo y su obra. Y esto,
¿por qué dice Juan? Sabemos. Porque él ya lo enseñó,
porque en toda la carta lo ha estado enseñando. Por ejemplo,
en primera de Juan 3, 4 al 10 dice, todo aquel que comete pecado,
infringue también la ley. ¿Qué es la ley? La ley es el
carácter de Dios. Dios dice por ejemplo, no cometerás
adulterio. ¿Por qué lo dice? porque Dios es fiel, el carácter
de Dios es fiel. Dios es fiel y cuando nos mantenemos
fieles estamos mostrando el carácter de Dios. No levantarás falso
testimonio, vas a hablar siempre verdad. ¿Por qué? Porque Dios
es verdadero. Cada uno de los mandamientos
de la ley es el carácter de Dios manifestándose. Y el hombre que
cayó en Adán es incapaz de mostrar, no puede obedecer, no puede cumplir
la ley, porque es incapaz de cumplir la ley. Dice la Biblia,
por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios.
Y muchas veces se nos ha querido decir que eso significa separación.
Es verdad que el pecado hace separación, pero hay otros versículos
más adecuados para hablar de la separación. Aquí lo que está
diciendo es, el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios,
para mostrar su carácter, para mostrar su gloria. La criatura
con la mayor responsabilidad de mostrar el carácter de Dios
en esta tierra es el ser humano, porque para eso fue creado. Creó
Dios al hombre, varón y hembra los creó, a imagen de Dios los
creó. Todos los demás fueron creados
según su especie, pero el hombre y la mujer fuimos creados a imagen
de Dios. Y nosotros debemos estar mostrando
siempre a un Dios Nosotros debemos actuar siempre con paciencia,
porque Dios es paciente. Nosotros no deberíamos ser iracundos,
porque Dios es lento para la ira. Nosotros deberíamos vivir
en un mundo donde lo que reina es la misericordia, porque somos
imagen de un Dios que es rico en misericordia. Nosotros deberíamos
vivir en un mundo que está lleno de amor, porque hay 7 mil millones
de personas que se supone son imagen de Dios, y si Dios es
amor, este mundo debería estar inundado de amor. Pero caídos
en Adán somos un fracaso y este mundo está lleno de gente iracunda,
de gente impaciente, de gente sin misericordia, de gente que
odia y de gente que lo que ha hecho en todos los siglos es
odiar y hacer la guerra. Ese es el fracaso de mostrar
la gloria de Dios. Ahora, infringir la ley de Dios
es no mostrar la gloria de Dios. infringir y estando en Cristo,
el apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo dice, si comes
o bebes, o haces cualquier otra cosa, hazlo todo, ¿para qué?
Para la gloria de Dios. Y hermano, vivir consistentemente
no dando la gloria a Dios es infringir la ley. Y vivir infringiendo
la ley es estar cometiendo pecado. Tenemos que comprender el sentido no bíblicas del pecado. Es interesante
que, por ejemplo, todo lo que no se hace para la gloria de
Dios es pecado. Todo lo que no se hace con el
motivo correcto, con el poder correcto, es pecado, no importa
que el mundo lo aplauda. Un hombre puede decidir ser fiel
a su esposa por causa de su reputación. Y si bien es correcto que sea
fiel a su esposa, esa fidelidad a su esposa es pecado, porque
no lo está haciendo para la gloria de Dios, sino lo está haciendo
por causa de su reputación, para ser admirado por las personas.
Las buenas obras de aquel que no está en Cristo son pecaminosas,
son trapo de inmundicia, dado que se hacen con el poder de
la carne y con el motivo incorrecto. Pero más les vale que hagan esas
obras. Pero son pecado. Solamente los
que están en Cristo pueden hacer buenas obras. Ahora, Juan ha
dicho ya esto, y lo ha dicho de diferentes formas. No practicar
el pecado es vivir en obediencia o guardando los mandamientos.
Es estar en luz. Luz es un referente a la gloria
de Dios. Estar en luz es vivir manifestando
el carácter de Dios a quien has conocido. Dice después el pasaje
que estábamos leyendo, versículo 4 del capítulo 3 pues el pecado
es infracción de la ley y sabéis que él apareció para quitar nuestros
pecados y no hay pecado en él todo aquel que permanece en él
no peca todo aquel que peca ni le ha visto ni le ha conocido
y es una completa necedad decir que has sido salvo y estás viviendo
en una esclavitud del pecado e incluso jactándote de tu pecado
Hablando lo que no glorifica a Dios, hermanos, si comes, bebes
o haces cualquier otra cosa, es que hay un solo propósito
para el hombre, y ha sido creado para la gloria de Dios. No es
el fin principal, sino es el fin único del hombre. Si no nos
diría, si comes, bebes o haces cualquier otra cosa, hazlo todo.
todo para la gloria de Dios. Y hermanos, el reflexionar cuando
hablamos, cuando pensamos, todo lo que no se hace para la gloria
de Dios es pecado. Y dice después, y no hay pecado
en él. Si Cristo apareció para quitar
nuestros pecados, yo vivo dominado por el pecado, pues yo estoy
negando quién es Cristo. Tal vez no lo digo con mi boca,
pero mi actitud está negando el Evangelio. Dice, Todo aquel
que permanece en él no peca, el que peca... Todo aquel que
peca no le ha visto ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe. El que hace justicia es justo
como él es justo. El que practica el pecado es
del diablo, porque él peca desde el principio. Para esto apareció
el Hijo de Dios para deshacer las obras del diablo. Todo aquel
que es nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente
de Dios permanece en él y no puede pecar. Y aquí está repitiendo
lo que nos va a recordar en el capítulo 5. Dice... En esto se
manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo
aquel que no hace justicia y que no ama a su hermano, no es de
Dios. Y justicia es hacer la voluntad de Dios, y la voluntad
de Dios está expresada en su ley. Dice el Salmo 48, hablando
de Jesús, el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu
ley está en medio de mi corazón. Hermanos, una vida dominada por
el pecado no quiere decir que el creyente no peca. En todos
los pasajes que estamos leyendo, Juan hace una distinción, y lo
que está diciendo es describiendo vidas dominadas por el pecado.
Y hay personas que temen predicar el Evangelio verdadero porque
creen que el Evangelio verdadero es licencia para pecar, pero
no es así. No es así. El Evangelio verdadero Hay gente
que dice, porque la gente puede abusar de la gracia. Esos que
dicen abusar de la gracia, sencillamente no han experimentado la gracia.
Si Dios ha hecho una obra de salvación, Dios está haciendo
una obra hoy día de conformarte a la imagen del Señor Jesucristo.
todas las situaciones de tu vida. Para eso las ha hecho el Señor.
Dice, y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas
les ayudan a bien. Esto es, a los que conforme a
su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció,
también los predestinó. ¿Para qué? Para que fuesen hechos
conforme a la imagen de su Hijo. Un carro descompuesto, un trabajo
perdido, una casa quemada, un pie quebrado, una enfermedad,
la que sea, todo obra para bien de aquellos que aman al Señor. Ahora, ¿cuál es la razón de que
el creyente no vive en una práctica constante del pecado? La razón
no está en nosotros, la razón está en quien nos guarda. Dice
el versículo 18, dice, pues aquel que fue engendrado por Dios le
guarda y el maligno no le toca. Hermanos, el creyente vive victorioso
sobre el pecado. El creyente peca, pero el creyente
no se jacta de su pecado. El creyente es redargüido por
el Espíritu Santo y viene otra vez a Cristo en arrepentimiento
y fe. Viene confesando su pecado. Viene confiando en la promesa
de que si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para
permitir nuestros pecados. El creyente le es mostrado su
pecado. El creyente está consciente de
que él no es alguien que no peca. El creyente está consciente de
que él ve a Cristo y ve cuán lejos está de la perfección,
pero confía en lo que Cristo ha hecho. Y cuando se da cuenta
de eso, él viene a Cristo porque sabe que el pecado no son errorcitos. No son equivocaciones. El pecado
es una afrenta contra el Señor de la Gloria. El pecado es grave. El creyente verdadero no toma
a la ligera el pecado. El creyente verdadero sabe que
por causa de mi pecado es que Cristo fue molido en la cruz.
Es por causa de mi pecado que el Padre desamparó al Hijo en
la cruz. Fue por eso que el Señor Jesucristo
clamó, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? El creyente
no juega con el pecado. El creyente siente tristeza por
su pecado. Y el creyente no está siempre
en el mismo lugar. Su vida está avanzando, está
siendo transformado de gloria en gloria. Su manera de hablar
está cambiando. Alguna vez tal vez dice unos
chistes que le parece que es chiste, pero no se pasa toda
la vida en los mismos chistes, porque Dios lo está transformando
y aprende que si come, bebe, habla o hace lo que sea, lo tiene
que hacer para la gloria de Dios, porque el Espíritu Santo lo está
enseñando. Y si no está sucediendo eso,
examinaos si estáis en la fe. Examinaos. Den al Señor Jesucristo. Es por causa de la obra del Señor
Jesucristo que el creyente puede caminar victorioso sobre el pecado,
porque Cristo le guarda, porque Cristo apareció para quitar nuestros
pecados, para deshacer las obras del diablo. Y es una contradicción
que el diablo nos tenga enrollados y estemos como el pez en el agua. Si en
verdad has creído en el Señor Jesucristo, es una contradicción,
es una negación del Evangelio. Dice, Además dice, no sólo el
Hijo de Dios le guarda, Cristo le guarda y el maligno no le
toca. Y hermanos, nada, qué bendición
es poder saber que el Hijo de Dios nos guarda. Él nos ha dado
Su Espíritu. Sabemos que somos de Él por el
Espíritu que nos ha dado. Y ese Espíritu que nos ha dado
no es un Espíritu para, si bien nos encontramos y decimos como
Pablo, miserable de mí, ¿quién me liberará de ese cuerpo de
pecado? Pero no es lo mismo una vida dominada por el pecado.
Él está confiando en Cristo y él puede exclamar también y decir,
doy gracias a Dios por Jesucristo. Él puede exclamar con Pablo y
decir, ¿Quién nos separará del amor de Dios? ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Ni ángeles,
ni principados. El diablo es un ángel caído,
y no nos puede separar, porque Cristo apareció para deshacer
sus obras. No es adecuado, si has creído
en verdad, arrepiéntete y vea al Señor Jesucristo, que vives
envuelto por los caprichos del diablo. Dominado, una vida dominada
por el pecado es una negación del Evangelio. Cristo vino para
deshacer las obras del diablo. Cristo vino para proteger a aquellos
que han nacido de nuevo. El Hijo de Dios le guarda, dice,
No practica el pecado. Aquel que fue engendrado por
Dios le guarda y el maligno no le toca. Y el maligno no nos
puede tocar. Y es un error aquellas personas
que tienen una teología incorrecta. Recuerde que lo primero que hizo
Adán fue culpar a su esposa e indirectamente a Dios. Dijo, la mujer que me
diste. Pero hay otras maneras de hacerlo.
Hay gente que de pronto se enoja a la manera del diablo, ofende
y después dice, el diablo me lo hizo hacer. Hermanos, eso
es falta de responsabilidad igual. El diablo es una fuente de tentación.
Él no nos puede hacer Nadie nos puede hacer enojar, pero a veces
culpamos a alguien que nos enojamos. Nosotros decidimos enojarnos.
Nadie nos puede hacer pecar, pero nosotros cambiamos la gloria
de Dios por la gloria de las cosas creadas y pecamos. Y decir,
el diablo me lo hizo hacer, o pretender enfrentar la batalla espiritual
echando fuera demonios y viendo el demonio del suicidio, demonio
de esto, no es bíblico, hermanos. Tenemos una responsabilidad personal,
y el diablo, los ángeles, no nos pueden tocar, el Señor los
guarda. Nos pueden tentar, pero no hacernos hacer algo. Nosotros
tomamos una decisión consciente. Nosotros pecamos porque buscamos
en otro lugar lo que sólo Dios nos puede dar. Pecamos porque
a veces buscamos la seguridad adonde no está. Pecamos porque
buscamos el gozo adonde no está. El gozo está en el Señor, en
su presencia. Y a veces nosotros creemos que
está en tener una cartera llena de dinero o una cuenta muy bien
en el banco. A veces pensamos que el gozo
está en tener el amor y la comprensión del esposo. Y por supuesto que
es bueno eso, pero no ahí está el gozo. En tu presencia hay
plenitud de gozo. Delicias a tu diestra para siempre.
Y el maligno no le toca. Hermanos, asumir responsabilidad.
El creyente no puede ser tocado por el maligno. Él es como un
león rugiente. Él es un adversario que anda
buscando a quien devorar. Pero aquellos que estamos en
Cristo, estamos en batalla. Tenemos una fe que ha vencido
al mundo. Y tenemos un Señor Jesucristo que ha dicho, estoy
contigo todos los días hasta el fin del mundo. Un Señor que
dijo, no te voy a dejar huérfano. Tenemos las promesas del Señor
que dice, no temas porque yo soy contigo. No desmayes porque
yo soy tu Dios que te esfuerzo. Siempre te ayudaré. Siempre te
sustentaré con la diestra de mi justicia. Y después dice en
el versículo diecinueve, otra cosa para recordar, sabemos que
somos de Dios, sabemos que somos de Dios. Hermanos, recordemos
algo, Juan lo ha dicho, Juan lo ha dicho desde el evangelio
de Juan, hablando de una relación personal de aquellos que han
oído la voz del señor, son sus ovejas, Él los ha comprado con
su sangre. Dice, yo soy el buen pastor,
el buen pastor su vida da por las ovejas. Habla de una relación
de propiedad, y eso debe confortar nuestros corazones. Si hemos
nacido de nuevo, si no vivimos vidas dominadas por el pecado,
y este mundo es un mundo terrible, y hay presión, y el diablo tienta,
y todo eso es real, y las circunstancias son difíciles, no obstante, una
gran verdad para recordar es, somos de Dios. Y hermano, ¿qué
significa que somos de Dios? Somos de Dios. El ser de Dios
significa que Él nos ha comprado, no con cosas corruptibles como
oro o plata, sino con la sangre preciosa del Señor Jesucristo,
como de un cordero sin mancha y sin contaminación, dice, ya
destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en
los postreros tiempos por amor de nosotros. Somos de Dios. Somos de Dios significa que somos
de su familia, que somos sus hijos. Hemos nacido en su familia.
Cristo es nuestro hermano mayor. Somos de Dios significa que estamos
sentados en los lugares celestiales juntamente con Cristo. Somos
de Dios significa que vivimos vidas con esperanza. Antes estábamos
sin esperanza y sin Dios en el mundo, pero hoy somos de Dios. Somos de Dios. Él es nuestro
Padre. Él nos ha adoptado en su familia.
Él ha mostrado la riqueza de su misericordia para con nosotros.
Él nos ha dado vida juntamente con Cristo. Él nos ha dado de
su Espíritu Santo. Él nos ha puesto en la vid verdadera.
Eso significa somos de Dios. Dice, yo soy la vid verdadera,
mi Padre es el Labrador. Eso es lo que significa ser de
Dios. Ser de Dios significa tener esa fe que ha vencido al mundo.
Pensar mucho en relación a nuestra posición de quién somos. Somos
de Dios. Somos de Dios por creación. Somos
de Dios por redención. Dice la escritura, o ignoráis
que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está
en vosotros, el cual tenéis de Dios y que no sois vuestros,
porque habéis sido comprados por precio. Glorificad, pues,
a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales
son de quien? Son de Dios. Somos de Dios. Somos de Dios
y nuestra ciudadanía está en los cielos. Aquí somos extranjeros
y peregrinos. Aquí el mundo no nos oye. El
que conoce a Dios nos oye. Sólo el que conoce a Dios y que
es de Dios se va a deleitar de oírnos. El que no, tal vez, Piense
que estamos locos, tal vez nos persiga, pero somos de Dios y
el mundo entero. Y la siguiente cosa que debemos
recordar, hermanos, el mundo entero está bajo el maligno. Es muy importante que nosotros
podamos escuchar bien, el mundo entero está bajo el maligno.
Aquí, cuando está hablando del mundo, como ya habló en el capítulo
2, no améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Está hablando
del sistema de valores que rige. Y el mundo entero está bajo el
maligno. Hermanos, no estamos en medio de un mundo de personas
buenas. No vivimos gobernados por un
mundo de personas buenas que están buscando, hoy está de moda
decir, que es, muchas cosas se hacen, es para tu bien. Y se
nos bombardea diciéndonos cantidad de cosas que se hacen para tu
bien. Hermanos, cuando escuchemos eso del mundo, pongámoslo en
duda. Porque el mundo entero está bajo
el maligno. No, no, no dice la escritura
bajo gente depravada. Más que eso, este mundo es un
mundo maligno. Y es un mundo que se opone abiertamente,
y hay un ataque fuertísimo contra el Evangelio verdadero, contra
Cristo y contra Su Iglesia. El mundo entero está bajo el
maligno. Tengamos mucho cuidado en lo que el mundo nos dice.
Hermanos, es importante que nosotros podamos prestar atención a la
voz de Dios. Y todo lo que escuchemos que
viene del mundo Es bien importante que nosotros podamos examinarlo
a la luz de la escritura. Es bien importante que nosotros
podamos entender un punto. Hoy día, hermano, estamos viviendo
en un bombardeo muy fuerte, y yo no sé si usted ha notado que
en los últimos tiempos hay una obsesión muy grande por la muerte. Hace algún tiempo Yucatán ha
subido en sus estadísticas de suicidio. Y muchas veces hay
gente y voces que tratan de decir que porque para los antiguos
mayas era algo virtuoso. Y puede ser que sí fuera virtuoso.
Pero no sólo en Yucatán, sino en el mundo. Hay países que están
haciendo leyes para la eutanasia. Se ha sacado ya una cápsula donde
tú te puedes meter para que tengas una buena muerte. Y se está llevando
al punto de que si alguien viene deprimido al médico y el médico
intenta ayudarlo para que salga de su depresión, el médico puede
perder la cédula profesional porque no hay que imponerle su
manera de pensar a nadie. Si lo que él quiere es morirse,
pues lo que tiene que hacer el médico es ayudarlo a que se muera. Y muchas de las leyes que se
están haciendo es propagando una cultura de la muerte. Y se
usan eufemismos y se utilizan palabras bonitas para decir cosas
que si uno las entiende bien, son cosas terribles. Se habla
de salud reproductiva. Y eso es una forma bonita de
hablar de aborto. Y si usted mira el ataque, dice
la Biblia que el príncipe de la potestad del aire y el espíritu
que operan los hijos de desobediencia. Y no hay duda de que la mano
del príncipe de la potestad del aire se mueve. Pero no hay que
temer. Cristo ha vencido al mundo. Pero
sí es importante para el Hijo de Dios prestar atención, escuchar
bien lo que se está diciendo afuera. Hay un montón de voces
que están llamando nuestra atención. Pero para el creyente hay una
sola voz que tiene que escuchar, y es la voz de Dios. Y escuchando
la voz de Dios, analizar todo lo que escucha afuera a la luz
de la Palabra de Dios. ¿Y qué quiero decir con todo
esto? Hermanos, hay un odio a la humanidad. Violento, fuerte. Sin embargo,
se intenta culpar a los cristianos de que ellos son los que odian
a la humanidad. Hay pastores que han sido censurados
de redes sociales y se les acusa de discurso de odio porque predican
el Evangelio. porque se oponen a filosofías
que se están expandiendo el día de hoy y se les silencia y la
acusación es similar a una acusación que hubo en el tiempo del imperio
romano a los cristianos se les acusaba de discurso de odiar
a la humanidad y hermanos en realidad hay un odio porque el
príncipe de la potestad del aire es padre de mentira y porque
se odia a la humanidad porque la humanidad es imagen de dios
y satanás odia a dios Y hermanos, recuerde, el mundo entero está
bajo el maligno. Creamos la voz de Dios. Solo
hay una voz que es verdadera. Recuerde que si el mundo está
bajo el príncipe de la posibilidad del aire, entonces ese príncipe
es padre de mentira. Cuestionemos todo lo que se está
diciendo y que Dios nos guarde de convertirnos en instrumentos
de propagación de mentira. Tengamos mucho cuidado en retuitear
o postear cosas en redes sociales, sin antes analizarlo verdaderamente
y en oración, porque podemos estar convirtiéndonos en instrumentos
de propaganda de mentira. Y el mundo necesita una cosa,
sobre todas las cosas, y es la proclamación del evangelio verdadero,
del evangelio de la gracia de Dios. El mundo entero está bajo
el maligno. Hermanos, somos llamados a resplandecer
como luminares en medio de una generación maligna y perversa. Cuando pensamos en organizaciones
mundiales, hermanos, no piensa usted que esas organizaciones
mundiales son para su bien. La ONU no es para su bien. Tiene
un origen corrupto desde su inicio. La OMS no es para su bien, hermano. Todo eso está bajo el príncipe
de la potestad del aire, el espíritu que operan los hijos de desobediencia.
Hermanos, busquemos sabiduría del Señor. Clamemos al Señor.
Somos de Dios. El mundo entero está bajo el
maligno. Hermano, la iglesia no necesita nada del mundo. Absolutamente. Nosotros tenemos tanto que dar
al mundo. Y, por supuesto, aquellos que
han sido ovejas desde antes de la fundación del mundo van a
oír lo que la iglesia tiene que dar y principalmente lo que la
iglesia tiene que dar es la proclamación del evangelio y clamar al Señor
que nos lleve a examinar la vida tal vez muchos de nosotros no
estamos negando el evangelio verdadero con nuestra boca pero
preguntar cómo está mi vida en verdad estoy creciendo la imagen
del Señor Jesucristo O estoy negando, no con mi boca, pero
sí con mi vida, la realidad del Evangelio. Cristo ha venido para
deshacer las obras del diablo. Y proclamemos el Evangelio, y
clamemos al Señor para vivir en este mundo no atemorizados.
La Biblia dice a su pueblo, no temáis lo que ellos temen. No
llames conspiración a lo que ellos llaman conspiración, ni
temáis lo que ellos temen. Solamente temamos a alguien.
Temer al Señor. Temer al Señor. A nadie más.
Hermanos, que Dios nos lleve a conocer a Dios en Cristo Jesús.
Para poder temerle como es debido. Porque el que no teme a Dios,
va a temer hasta su sombra. recordando, un hijo de Dios no
vive controlado por el pecado. Tenga la seguridad de que si
usted está siendo redarguido, está preocupado, si usted se
está preguntando si ha cometido el pecado de muerte, una buena
noticia es, no lo ha cometido, porque si lo hubiera cometido,
no estaría preocupado. Una vida dominada por el pecado
es negación de Sin decir una palabra de quién es Cristo y
de su obra. La razón de que podemos estar
seguros y confiados es que Cristo nos guarda. Aquel que venció
a todo enemigo. Aquel que ha vencido al pecado.
Aquel que venció la muerte. Y aquel que va a hacer venganza
sobre sus enemigos. El Señor se reirá de las naciones
y se está riendo de las naciones. Lo que ellos están haciendo no
le quita la paz ni el gozo. Él está en control absoluto.
Y si bien el sistema de valores de este mundo está bajo el maligno,
tampoco el maligno está haciendo lo que quiere y como quiere.
Hace lo que Dios le deja hacer. Y somos de Dios. Hermano, gocémonos
en que somos de Dios. En que somos de Dios y hemos
sido comprados por precio de la sangre del Señor Jesucristo.
Y no se olvide de algo. El mundo entero está bajo el
maligno. Tal vez No muy lejos tengamos
que ver la realidad de que el mundo está bajo el maligno. Tal
vez muy pronto podamos ser perseguidos por causa de nuestra fe. Oremos
que el Señor nos conceda conocerle. Y no va a ser la primera vez
que los creyentes sean perseguidos. Y quisiera terminar con algo
que está relacionado con la cuestión del pecado de muerte. Que el
pecado de muerte es no creer en Cristo, negar la fe verdadera.
Hay un pasaje que es... Un pasaje que está en Romanos
10, 9 al 10. que dice que si confesares con tu boca que Jesús
es el Señor y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de
los muertos serás salvo porque con el corazón se cree para justicia
pero con la boca se confiesa para salvación. Muchas veces
este versículo se nos ha explicado fuera de contexto. Hay gente
que yo he escuchado dando cursos y que dicen, bueno, vamos a hacer
una reunión donde vamos a predicar el Evangelio, y cuando las personas
se terminen de predicar, se les va a invitar a que hagan una
oración de recibir a Cristo, y después les vamos a invitar
a que vengan al frente. Y cuando ellos ven al frente,
y se le hace entender a la gente que es venir al frente, y dicen,
no de vergüenza porque Cristo murió públicamente, y se le hace
creer a la gente que practicar este versículo es venir al frente
sin tener vergüenza para decir que Cristo es el Señor. Pero
este versículo en el contexto primario está muy cerca de lo
que es el pecado de muerte que ha dicho el Apóstol Juan. El
contexto es el siguiente. Cuando Juan Pablo escribió a
los romanos, se vivía en el contexto del Imperio Romano, donde al
Imperio Romano el problema no era que fueran cristianos. En
el Imperio Romano cada quien podía creer lo que le diera la
gana. Pero, aparte de creer en lo que le diera la gana, debía
confesar César es Señor. Imagine un grupo de trabajadores
donde hay varios de nosotros que somos cristianos. Y de pronto
se escucha los tambores de los soldados romanos que vienen y
están trayendo el incienso. Y de pronto, pues estamos ahí
en la hora del almuerzo, y de pronto llegan y proclaman que
César es Señor. Dentro de los que están allí
hay algunos que son cristianos, que han profesado fe en Cristo.
Y entonces el primero se para, el primero de los que se supone
que es cristiano, se para y lo que tiene que hacer es, ¿Quién
es Señor? ¿César es Señor o Cristo es Señor?
Entonces el primero pasa y tiembla un poco y después dice, bueno,
César es Señor y ofrece el incienso. Y pues él ya salvó la vida. Y
el segundo, y el segundo pasa y él dice, Cristo es Señor. Y entonces le corta la cabeza.
Y eso es que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor
y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,
serás salvo. Y damos gracias a Dios, porque
aquellos que efectivamente el Señor ha salvado, dieron su vida
con gozo y lo siguen haciendo. Si usted me pregunta ahora, ¿qué
haría si eso sucediera? Yo prefiero no contestarle ahora.
Mi oración es que Dios me dé la gracia cuando llegue ese momento.
Él en el pasado la dio a sus hijos, a aquellos que habían
creído Él les dio la gracia. Y ellos, muchos de ellos murieron
en el circo romano, cantando al que nos amó y nos lavó de
nuestros pecados con su sangre, mientras eran devorados por leones.
Y esa es la gracia de Dios, y es el Evangelio, y es la promesa.
Esa es la promesa de que el que comenzó en vosotros la buena
obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Creer en
Cristo ese Señor y confesarlo en tu corazón, no es pasar al
frente y decir. es sostener esa fe hasta el final
y se sostiene por causa de la obra de aquel que nos guarda.
No es mérito. El mérito no está en los creyentes
que murieron así. El mérito está en aquel que los
guardaba y el maligno no los toca. Vamos a orar.

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Joshua

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