Bootstrap
JC

Responsabilidad para con mi hermano

1 John 5:16-17
Joel Coyoc December, 8 2021 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc December, 8 2021
Estudio de las Cartas de Juan

En su sermón titulado "Responsabilidad para con mi hermano," el predicador Joel Coyoc aborda la responsabilidad de los creyentes hacia sus hermanos en Cristo, subrayando la importancia de la oración como primera respuesta al pecado que observamos en otros. A través de 1 Juan 5:16-17, Coyoc destaca que orar por un hermano que comete un pecado que no es de muerte es un deber y privilegio del creyente, que refleja nuestro amor mutuo y comunión con Dios. Él argumenta que, en lugar de hablar de los pecados de otros, debemos llevar esas preocupaciones en oración a Dios, quien tiene el poder de conceder vida y restauración. Coyoc también indica que el "pecado de muerte" se refiere a una condición espiritual donde alguien ha rechazado a Cristo y, por tanto, no se debe orar por ellos, mientras que los que han creído, aunque fallen, deben ser objeto de oración, ya que Dios restaurará a los suyos. La práctica de esta responsabilidad tiene implicaciones significativas para la vida comunitaria y eclesiástica, fomentando un entorno de amor y apoyo fraternal.

Key Quotes

“Si alguno ve a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, debe pedir por él y Dios le dará vida.”

“Es una responsabilidad, pero es una responsabilidad que está dentro del contexto de un privilegio.”

“La voluntad de Dios es que hablemos a Dios del pecado que estamos viendo en nuestro hermano.”

“El pecado de muerte es no confiar en el Señor Jesucristo, es confiar en algo más que en el Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos a abrir nuestras Biblias
en primera de Juan en su capítulo cinco. Dice la Palabra de Dios, todo
aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios. Y todo
aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado
por él. En esto conocemos que amamos
a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios,
que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido
de Dios, vence al mundo. Y esa es la victoria que ha vencido
al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo,
sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es Jesucristo
que mido mediante agua y sangre. No mediante agua solamente, sino
mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio,
porque el Espíritu es la verdad. porque tres son los que dan testimonio
en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos
tres son uno. Y tres son los que dan testimonio
en la tierra, el Espíritu, el agua y la sangre, y estos tres
concuerdan. Si recibimos el testimonio de
los hombres, mayor es el testimonio de Dios, porque este es el testimonio
con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el
Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a
Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio
que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio,
que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo.
El que tiene al Hijo, tiene la vida. El que no tiene al Hijo
de Dios, no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros,
que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que
tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo
de Dios. Y esta es la confianza que tenemos
en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad,
Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye,
en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones
que le hayamos hecho. Si alguno viera a su hermano
cometer pecado que no sea de muerte, pedirá y Dios le dará
vida. Esto es para los que cometen
pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte por el cual
yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado, pero
hay pecado no de muerte. Sabemos que todo aquel que ha
nacido de Dios no practica el pecado, pues aquel que fue engendrado
por Dios le guarda y el maligno no le toca. Sabemos que somos
de Dios y el mundo entero está bajo el maligno. pero sabemos
que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para
conocer al que es verdadero. Y estamos en el verdadero, en
su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la
vida eterna. Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén. Vamos a meditar los versículos
dieciséis y diecisiete. que dice, si alguno viene a su
hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá y Dios
le dará vida. Esto es para los que cometen
pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte por el cual
yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado, pero
hay pecado no de muerte. Hay otra traducción que dice,
si alguno ve que su hermano está cometiendo un pecado que no sea
de muerte, debe pedir por él y Dios le dará vida. Esto vale
para los que cometen un pecado que no sea de muerte. Hay pecados
de muerte y yo no digo que se pida por ellos. Toda injusticia
es pecado, pero hay pecado que no es de muerte. nuestro tema es responsabilidad
para con mi hermano responsabilidad para con mi hermano una la traducción
la otra traducción de la del versículo que ley dice debe pedir
por él y eso de debe implica responsabilidad y por eso el
tema es responsabilidad para con mi hermano no obstante cuando
nosotros miramos estos dos versículos están en conexión con los anteriores
y también con el dieciocho y los dos anteriores versículos hablan
de dice y sabemos y esa es la confianza que tenemos en él que
si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad él nos oye y sabemos
que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos sabemos que
tenemos las peticiones que le hayamos hecho Es una responsabilidad,
pero es una responsabilidad que está dentro del contexto de un
privilegio. Es algo que hacemos, pero no
simplemente para el creyente es un deber, sino es un deleite
el poder disfrutar de comunión con Dios. Cuando hemos creído
hemos venido a la comunión con Dios y una manera de disfrutar
de esa comunión es mediante la oración. Es la manera también
de permanecer en el Señor y Tenemos una responsabilidad, bueno, tenemos
muchas responsabilidades, pero privilegios, porque somos miembros
los unos de los otros. Somos llamados a sobrellevar
las cargas los unos de los otros. Somos llamados a exhortarnos
mutuamente. Somos llamados a amarnos unos
a otros, así como Cristo nos ha amado. Y cuando pensamos en
la responsabilidad que está diciendo aquí el apóstol Juan, Vamos a
darnos cuenta de que el apóstol Juan empieza con la expresión,
dice, si alguno viera a su hermano cometer pecado, si alguno viera
a su hermano cometer pecado, ¿y cuál es la responsabilidad
que yo tengo para con mi hermano? cuando lo vea, cuando yo vea
pecar a mi hermano, ¿cuál es mi responsabilidad? Hay algo
que es seguro y es con toda seguridad que nos vamos a ver pecar unos
a otros. No lo dudemos. Los mejores hermanos
van a pecar. ¿Y qué es lo que vamos a hacer?
¿Cuál es mi responsabilidad cuando vea el pecado de mi hermano? pudiéramos pensar qué es lo que
se tiene que hacer. Y bueno, la Escritura ahí es
muy clara. Hay un llamado. Y el primer llamado
en respuesta a la responsabilidad y en respuesta al privilegio
que tengo de comunión con Dios y comunión unos con otros, es
venir y presentar a mi hermano ante el Señor, hablar de él con
el Señor. Dice, Si alguno viene a cometer
a su hermano, cometer pecado que no sea de muerte, pedirá
y Dios le dará vida. Y la otra traducción dice, debe
pedir por él y Dios le dará vida. Es un deber y debe ser también
un placer el venir y orar por mi hermano. Es interesante que
el deber no es ir y decírselo a alguien más, sino, en primer
lugar, lo que hay que hacer es venir y decírselo a Dios. Venir
y decirle a Dios acerca de mi hermano. ¿Qué es el pecado de
mi hermano? Normalmente, es muy probable
que quizá el pecado que yo pueda ver va a ser cuando él peque
contra mí, pero puede ser que no sea necesariamente un pecado
contra mí, Independientemente de si es directamente contra
mí o no es directamente contra mí, lo primero que debo de hacer
es pedir a Dios por mi hermano. Y note que Juan está hablando
aquí, si alguno viene a su hermano. Es interesante que Juan no usa
de manera casual el término hermano. Juan tiene un uso constante del
hermano y está hablando de alguien que es hermano, es alguien que
es nacido de Dios, y que es nacido de Dios porque ha creído en el
Señor Jesucristo. Está hablando de alguien que
ha nacido de nuevo. Está hablando de alguien a quien
la vida se le ha manifestado. Está hablando de alguien que
por la proclamación del Evangelio, Dios le ha dado vida por su espíritu. Y no es de extrañarnos que él
diga esto, porque Juan dice que aquellos que se les ha dado vida,
al ver a Cristo, ellos ven a Cristo, y cuando ven a Cristo, ellos
ven cuán pecadores son. Y a ellos se les escribe, y el
ver cuán pecadores son los hace venir a Cristo. Y se les escribe
para que no pequen. Pero hay algo que es seguro en
aquellos que tienen vida. Aquellos que tienen vida Ven
a Cristo y ven que son pecadores. Y cuando ven a Cristo y ven que
no dan la medida, no obstante, ellos saben que tienen propiciación
por sus pecados en Jesucristo el justo. Y cuando ves a tu hermano
cometer pecado, el llamado es ir y decírselo a Dios. Hermanos,
que Dios nos guarde de ir y decírselo a alguien más. Eso se llama murmuración. Y recuerde que la murmuración
es algo que Dios no es agradable a los ojos de Dios. Fue algo
que hizo Aarón y María, y Dios se disgustó porque ellos murmuraron
de Moisés. Hermanos, no nos permitamos ir
y hablar del pecado de alguien a otra persona que no sea en
primer lugar a Dios. Y la otra cosa que tenemos como
responsabilidad que implica es, si un hermano viene y va a hablar
del pecado de otro hermano, no lo permitamos. No es recto delante
de Dios permitir nuestros oídos para algo que primero Dios debe
escuchar. No hay razón por la cual esté
hablando del pecado que he visto. Dice el Juan, si ves a tu hermano
cometer pecado que no sea de muerte, el llamado es, pide a
Dios por él. Y algo interesante es, Dios va
a contestar esta oración, porque esta es la confianza que tenemos
en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad,
y es conforme a Su voluntad que oremos, dice la Biblia, Dios
le dará vida. O sea, Dios va a responder esta oración porque
es de acuerdo a Su voluntad. No ir y orar a Dios es vivir
con una mala actitud hacia la voluntad de Dios, porque la voluntad
de Dios no es que vayas y lo cuentes. La voluntad de Dios
es que vayas y se lo cuentes a Él. La voluntad de Dios es
que hables a Dios del pecado que estás viendo en tu hermano.
Porque al final, si me lo dices a mí, pues no hay mucho que yo
pueda hacer. Es interesante que la enseñanza
que Juan va a dejar aquí claro es, por sobre todas las cosas,
es oración. Por supuesto que, a este respecto,
la Escritura tiene otros complementos de enseñanza. Por ejemplo, dice,
si alguno es sorprendido en una falta, vosotros que sois espirituales,
restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no
sea que también seas tentado. El Señor Jesucristo dijo, saca
primero la viga de tu ojo para que ayudes a tu hermano a sacar
la paja de su ojo. Y hermanos, una de las cosas
que tenemos que reconocer es que el pecado de otros nos tienta. Ver pecar a alguien es tentación
para mí. Y por eso lo primero que debo
hacer es ir a Dios en oración y en primer lugar pedirle a Dios
que me muestre de qué manera yo estoy siendo tentado. De qué
manera estoy siendo tentado y puedo estar manejando mal o desviándome
por causa del pecado que he visto. Y después de tratar a Dios, ante
Dios con mi corazón en oración, también clamar para que Dios
le muestre eso al hermano. Y después de haber pasado tiempo
en oración, si se requiere, lo siguiente es ir al hermano y
con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo. No
sé, algo más es seguro. No es lo veo y salgo corriendo
a alcanzarlo por el pelo para decirle lo que está haciendo,
sino ir y orar al Señor. Porque en ese que yo oro, el
Señor va a permitir que yo pueda hacer lo que Jesús dijo, sacar
a mi viga. Y yo voy a poder ir con un espíritu
de mansedumbre, considerándome a mí mismo. y corregir al hermano. De hecho, Jesús dijo también,
si tu hermano peca contra ti, ve estando tú y él solos. Dice,
si no te oye a ti, entonces es cuando ya puedes decirle a alguien
más, pero habiendo orado al Señor, con sinceridad ante el Señor.
Y es muy probable que si uno ora al Señor, muy probablemente
no tengamos que pasar a lo siguiente y a lo siguiente. Lo primero
es decírselo al Señor, orar al Señor. Y hay algo que es claro
acá. Dice el apóstol Juan deja inspirado por el Espíritu Santo,
Dios le dará vida. ¿Y qué quiere decir eso? Que
el hermano va a reconocer el pecado. Que el Espíritu Santo
lo va a redarguir de su pecado. Que el hermano va a dejar, si
por momento no se ha dado cuenta de su pecado, el Espíritu Santo
lo va a redarguir y el va a dejar de andar engañado diciendo que
no ha pecado. El va a venir al Señor Jesucristo y va a confesar
su pecado. El hermano va a dejar de andar por ahí diciendo que
está en comunión con Dios cuando no está en comunión con Dios
porque Dios es luz y no hay tinieblas en él. Y Dios le va a abrir sus
ojos y él va a venir otra vez a la luz. Él va a experimentar
otra vez el privilegio de que la vida del Señor Jesucristo
fluya a través de él como respuesta a mi oración por él. prioridad
ante el pecado. Y, hermanos, que Dios nos recuerde
porque seguro que nos vamos a ver pecar unos a otros. Eso es casi
garantizado. Somos redimidos, somos pecadores. ¿Y qué es lo que voy a hacer
cuando vea a mi hermano pecar? Irme y hablar con el Señor. Que
Dios nos guarde de la tentación de decírselo a alguien Clamando al Señor que Dios obre.
Y algo que es importante es para con mi hermano, si veo a mi hermano
cometer pecado, y Dios va a contestar esta oración porque orar por
esto es vivir, es orar de acuerdo a la voluntad de Dios. Ver el
pecado de mi hermano y entrar a orar es tener una correcta
actitud. con la voluntad de Dios. Esa es la voluntad de Dios. Que
cuando vea pecar a mi hermano, yo ore por él. Porque es la más
grande muestra de amor que puedo hacer por mi hermano, es clamar
a Dios por él. Cuando yo clamo a Dios por mi
hermano, yo estoy, estoy creciendo la imagen del Señor Jesucristo,
quien es el que intercede por nosotros. Él no tiene que decir
nada, su presencia intercede. Pero estamos siendo como Cristo
al orar unos por otros. Y cuando yo salgo y se lo digo
a otro, estoy como el acusador de los hermanos. Y somos llamados
no a ser como el diablo, sino a ser como Cristo. Ahora, en
segundo lugar es, si comete pecado de muerte, hay algo que es claro
que deducimos de aquí. Porque, en primer lugar, yo puse
como primer encabezado, cuando ve a pecar a mi hermano, mi resultado
es orar por él, y Dios va a contestar esa oración. Es lo que primeramente
debo de hacer. Ahora, algo que está implicado
es, si comete pecado de muerte, no es mi hermano, y nunca fue
mi hermano. Si comete pecado de muerte, no
es mi hermano, y nunca fue mi hermano. Ahora, debemos de ser
muy cuidadosos con esta cuestión del pecado, de muerte. Y las
dos cosas que Juan dice ahí, dice, Esto es para los que cometen
pecado que no sea de muerte. Esto es para los que cometen
pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte por el cual
yo no digo que se pida. Y algo interesante aquí es, Juan
dice, si el pecado es de muerte, yo no te digo que se pida, pero
no les está mandando que no se pida. Él está diciendo, yo no
les digo que pidan si es pecado de muerte. Y ahora, ¿Cómo se
ve el pecado de muerte? ¿Cómo saber, si Juan nos está
diciendo, pues no te digo que pidas, cómo ver el pecado de
muerte? Ahora, tenemos que entender en
el contexto inmediato de la epístola, ¿y qué es en sí el pecado de
muerte? Evidentemente aquí el pasaje
no está hablando, por la manera en que Juan ha hablado de vida
y de muerte, y por la manera en que Juan ha usado el término
hermano, evidentemente aquí no está hablando de muerte física,
aquí está hablando de muerte espiritual. Ahora, hay algunas
cosas a través de la carta que nos permiten tener pautas que
nos permitan entender cómo se ve el pecado de muerte. Dice,
por ejemplo, versículo, capítulo 1, versículo 5 al 6, dice, este
es el mensaje que hemos oído de él y os anunciamos, Dios es
luz y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos
comunión con él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos
la verdad. Si decimos que no tenemos pecado,
nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.
Si decimos que no hemos pecado, le hacemos al mentiroso y su
palabra no está en nosotros. Una forma de ver cómo se ve el
pecado de muerte. Este pasaje hace una descripción
de lo que es pecado de muerte, que es vivir en autoengaño. Una
persona que está en autoengaño, pues diciendo que está en luz,
pero vive, dice, Dios es luz y no hay ninguna
tinieblas en Él. Si decimos que tenemos comunión con Él y andamos
en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. Si decimos que no
tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad
no está en nosotros. Si decimos que no hemos pecado,
le hacemos el mentiroso y su palabra no está en nosotros.
Vivir sin reconocer el pecado como pecado es un síntoma o es
una manera de poder visualizar lo que es pecado de muerte. Dice,
en el segundo capítulo, dice, el que dice yo le conozco y no
guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está
en él. Podríamos decir, en primer lugar,
que se ve en autoengaño. En segundo lugar, se ve en falta
de amor al hermano. Dice, el que dice yo le conozco
y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad
no está en él. Pero el que guarda su palabra
en este, verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado.
Por eso sabemos que estamos en él. El que dice que permanece
en él debe andar como él anduvo. El que dice que está en la luz
y aborrece a su hermano está en tinieblas. El que ama a su
hermano permanece en la luz y en él no hay tropiezo. Pero el que
aborrece a su hermano está en tinieblas y anda en tinieblas
y no sabe de dónde va porque las tinieblas le han cegado los
ojos. El pecado de muerte se puede ver en una vida dominada
por el pecado. Dice en el capítulo 3, versículo
4 en adelante, todo aquel que comete pecado, infrinque también
la ley, pues el pecado es infracción de la ley. ¿Y sabéis que él apareció
para quitar nuestros pecados y no hay pecado en él? Todo aquel
que permanece en él no peca. Todo aquel que peca no le ha
visto ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe. El
que hace justicia es justo como él es justo. El que practica
el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio.
Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras
del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios
no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece
en él y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se
manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo
aquel que no hace justicia y que no ama a su hermano no es de
Dios. Y nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida,
en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano permanece
en muerte. Todo aquel que aborrece a su
hermano es homicida, y sabéis que ningún homicida tiene vida
eterna permanente en él. y el versículo 19 perdón, versículo
dieciocho del mismo capítulo cinco, al terminar de hablar
de toda injusticia es pecado, pero hay pecado no de muerte,
dice Juan, sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no practica
el pecado, pues aquel que fue engendrado por Dios le guarda
y el maligno no le toca. Y esas son maneras de poder mirar
de modo práctico, Juan está mostrando cómo se ve el pecado de muerte. Ahora, eso es algo que no es No es algo que es concluyente
para que nosotros salgamos a decir, pues, esta persona está cometiendo
pecado de muerte. Más bien es para que Dios nos
está dando pautas para vivir examinándonos constantemente,
examinándonos constantemente. Ahora, ¿cuál es en sí el pecado
de muerte? Nosotros pudiéramos pensar, por
ejemplo, en realidad, dice Juan, finalizar dice toda injusticia
es pecado pero hay pecado no de muerte y aquí lejos de enseñar
la escritura o de sostener lo que personas equivocadas y no
sólo equivocadas sino muchos con abierta a intención de mentir
hacen una clasificación de que hay pecados mortales y pecados
que no son mortales eso no es bíblico en realidad como dice
juan toda injusticia es pecado y en realidad todo pecado en
realidad debe conducirnos a la muerte. Ahora, ¿cuál es la razón
por la que, por ejemplo, Usa tocó el arca del pacto y cayó
fulminado? Y la razón es, Dios es santo,
santo, santo. Y Dios había dicho algo específicamente
con respecto a eso, que Usa había sido educado y formado para eso,
y Dios no quería la mano del hombre sobre su trono. Ahora, En realidad, ¿qué es lo que debería
ocurrir con nosotros cada vez que pecamos? Debería ocurrir
exactamente, Dios debería fulminarnos en el momento en que pecamos.
Es más, Dios debió fulminarnos en el momento en que fuimos concebidos.
Porque dice el salmista de aquí, en maldad he sido formado y en
pecado me concibió mi madre. Y desde ese momento Dios debe
fulminar a cada uno de nosotros. Eso es todo lo que merecemos
de Él. La razón de que eso no está ocurriendo es porque Cristo
ha sido fulminado por causa de los pecados de su pueblo. Ahora,
cuando pensamos, por ejemplo, la Biblia sí habla de algunas
ocasiones en que Dios en disciplina ha disciplinado personas en la
iglesia y lo ha hecho con la muerte. Por ejemplo, en Primera
de Corintios 11, y no es el pecado de muerte de que está hablando
Juan, Primera de Corintios 11 dice,
versículo 29 y versículo 30, Dice, porque el que come y bebe
indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come
y bebe para sí, por lo cual hay muchos enfermos y debilitados
entre vosotros, y muchos duermen. Si pues nos examinásemos a nosotros
mismos, no seríamos juzgados. Mas siendo juzgados, somos castigados
por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. Aquí
dice Juan que había, el apóstol Pablo, que había hermanos en
la iglesia de Corinto que estaban participando de la cena del Señor
indignamente. Y no estaban volviendo en arrepentimiento. Quizá habían sido confrontados,
había orado por ellos, y ellos se estaban manteniendo. Y el
Señor en disciplina dice, hay muchos entre ustedes que están
enfermos, otros duermen. O sea, no es que estaban haciendo
las siestas, sino Dios había tomado una medida disciplinaria. testimonio, por ejemplo, dice
un pastor, dice que, bueno, había una hermana que, pues, él cree
que era una hermana, sin embargo, obstinadamente estaba chismeando,
chismeando y causando división en la iglesia, y de pronto, pues,
un día la encontraron muerta. Y en Hechos capítulo 5, lo puede
leer en su casa, Ananías y Zafira, Y la verdad es que nosotros no
podemos concluir si ellos eran o no eran verdaderos creyentes.
Porque ese pecado les causó muerte física, pero no ese es el pecado
de muerte de que está hablando Juan. ¿Cuál fue su pecado? Su
pecado de ellos fue que ellos vieron que había hermanos que
vendían sus propiedades, traían el dinero de lo vendido. Y hermanos
que venían y vendían la propiedad en cien mil pesos y traían cien
mil. A esos hermanos que traían, vendían
su propiedad en cien mil y traían cien mil, nadie los obligaba
a traer cien mil. Ellos podrían haber traído cincuenta.
Pero resulta que ellos venden la propiedad en ciento cincuenta
mil. Y entonces, pues de pronto se
les antojó que quizá era mucho, pero ellos querían ser vistos
como los otros hermanos que daban todo. y se pone de acuerdo con
la, con la esposa y dice, bueno, vamos a dar solo cien y decimos
que en cien lo vendimos. Y bueno, llega Ananías y pone
la ofrenda. Y el Señor ve las intenciones del
corazón. Y el Señor le muestra a Pedro
estos, no es, recuerde que somos llamados en Cristo a hacer todo
lo que hacemos para la gloria de Dios. Y ellos estaban haciéndolo
para la gloria de ellos mismos, no la de Dios. Pedro dice, vendieron
la heredad en tanto. Y Ananías dice, sí, en tanto.
Y Pedro lo confronta y le dice, ¿por qué conveniste? ¿Por qué
diste el lugar a Satanás para mentir al Espíritu de Dios? Y
él cayó fulminado. Y después de tres horas llegó
su esposa, que no sabía lo que había sucedido. Y la esposa pregunta,
bueno no pregunta nada, llega y Pedro le hace la misma pregunta
y ella dice que sí. Y Pedro le dice, ¿por qué se
pusieron de acuerdo en mentir al Espíritu Santo? Ahí están
los jóvenes que llevaron a tu esposo, te van a llevar a ti.
Y ellos, ahora, cometieron el pecado. pecado de muerte de que
está hablando Juan y la verdad es que no es es el pecado de
muerte aunque todo pecado debe ser castigado con la muerte ah
no obstante dado que Cristo ocupó el lugar y fue fulminado por
nuestro pecado y cuando pensemos en nuestro hermanos recordar
somos llamados para hacer todo para la gloria de Dios y pensando
en este pecado de Ananías y Zafira antes de de de terminar eh estaba escuchando a un hermano
que compartía una lectura de de Spurgeon y dice que durante
el tiempo de su ministerio Spurgeon en en Londres, en el Tabernáculo
Metropolitano, él pues él llegaba a tener cultos
hasta con veinte mil personas y de pronto un domingo llegó
una carta de una señorita que le decía que ella quería que
le diera la oportunidad porque ella y Spurgeon leyó la carta y no
contestó. Entonces la siguiente semana
vino otra vez otra carta con la misma petición y Spurgeon
no contestó. Y así hasta el cuarto domingo
pues Spurgeon tampoco contestó. después que terminó el culto
y la gente se estaba yendo y quedaba muy poquitas personas que estaban
terminando de recoger cosas una señorita vino y se acercó y le
preguntó si él había recibido las cartas y si las había leído
y él le dijo que sí él las había recibido y las había leído y
este y que pues no las había contestado y le y la muchacha
le dijo es que yo quiero cantar un especial para Jesús y Y la señorita dijo, pero todos
ya se fueron. Y Spurgeon dijo, tú no quieres cantar un especial
para Jesús. O sea, tú querías cantar un especial
para veinte mil personas. Y hermanos, el asunto de la gloria
de Dios es fundamental. El motivo con el cual hacemos
cosas correctas, que es no buscar la propia gloria, sino la gloria
de Dios. Y, en verdad, la única razón
por qué no somos fulminados por cada pecado es porque Cristo
ha sido fulminado por nuestros pecados. Pero hay un pecado que
es pecado de muerte y de muerte espiritual, no simplemente de
muerte física. Al final, la paga del pecado
implica la muerte física. Pero damos gracias a Dios porque
aquellos que hemos, se nos ha manifestado la vida, vamos a
morir físicamente, pero por gracia de Dios espiritualmente no. Ahora,
el pecado de muerte, el pecado de muerte que dice Juan acá es
cuando se hace evidente que alguien ha apostatado de la fe verdadera
o nunca ha creído. El pecado de muerte es no confiar
en Cristo o apostatar de la fe verdadera. El pecado de muerte
es nunca haber confiado en Cristo o rechazar al Señor Jesucristo.
No creer todo lo que Dios ha hablado acerca de su Hijo. No
creer que Él es el Hijo de Dios. No confiar en su obra, sino estar
confiando en algo que uno hace. Es interesante que eso no significa
necesariamente vivir perdición y en conceptos de mundo
que a veces tenemos en nuestra cabeza porque el señor Jesús
dice que dice que en el en el día final va a haber gente que
va a llegar le va a decir señor pues si nosotros profetizamos
en tu nombre nosotros echamos fuera demonios hicimos muchos
milagros o sea puede ser incluso estar en una eso quiere decir
que mucha gente que puede estar predicando pues puede terminar
en el infierno, con pecado de muerte, aparentemente muy respetable
ante la gente. Pero Dios mira el corazón, y
lo importante es asegurarnos sus corazones delante de Él,
de que en verdad hemos confiado. Es interesante que si el hermano
está pecando, pero Él es mi hermano, voy a orar, Dios va a contestar
esa oración, Él no va a permanecer en el pecado. El pecado de muerte
se hace evidente por una vida de continuo pecado. No obstante,
el pecado que está hablando Juan acá es de alguien que no ha confiado
en el Señor Jesucristo o alguien que ha aparentado confiar. y
ha apostatado de la fe. En realidad, el apóstata no pierde
la vida eterna, es que sencillamente nunca tuvo vida eterna. Es que
ha escuchado y ha recibido, pues, cierta bendición de estar dentro
de las ovejas, pero nunca ha sido en verdad una oveja. Y a
la larga, en muchos casos, se hace evidente y se van, y son
aquellos de los cuales Juan dice, estaban con nosotros, pero no
eran de nosotros. Hermanos, el punto con esto es,
este pasaje es para hacernos reflexionar con nuestra actitud
con el pecado. No es para que busquemos quiénes
han hecho el pecado de muerte, porque podemos equivocarnos.
Al final, el único que sabe la verdadera condición espiritual
de una persona es el Señor. Él es el único que lo sabe realmente.
Porque al final, el Señor dice que va a haber trigo y va a haber
cizaña. Y el encargado de separar es el Señor. No nos toca a nosotros
tratar de estar separando el trigo de la cizaña. Lo que nos
toca es, mientras haya evidencia de que es mi hermano, yo debo
de orar por él. cuando se ha hecho evidente porque
han negado la fe, abiertamente pues dice, bueno, Cristo no es
el hijo de Dios, o abiertamente dice, bueno, Cristo es uno de
tantos caminos, o o abiertamente dice, es Cristo y mi bautismo,
o es Cristo y y algo más que yo puedo hacer, esa es una persona
que está en pecado, de muerte, o que abiertamente niega la gracia
de Dios, niega el hecho del sacrificio expiatorio del Señor Jesucristo.
Y como consecuencia de no haber visto a Cristo, él no se ve como
pecador, él justifica su pecado, él no reconoce su pecado, él
se mantiene constantemente en pecado. Y es cuando Juan dice,
por eso yo no digo que se pida. El pecado de muerte es rechazar
al Señor Jesucristo. La Biblia dice, el que cree en
el Hijo tiene la vida. El que rehúsa creer en el Hijo
de Dios no verá la vida, sino la ira de Dios está sobre él.
Y dentro de nuestros hermanos que han dado, que han profesado
públicamente su fe en Cristo a través de la obediencia del
bautismo, Seguramente vamos a pecar. Pero no son vidas dominadas por
el pecado. No son vidas esclavizadas por
el pecado. Porque Dios les ha dado de su
espíritu. Y no son vidas que esperamos
tampoco de impecables. En realidad, El creyente peca. El creyente peca, pero Dios le
hace reconocer su pecado. Él confía en el Señor Jesucristo,
en que Cristo es la propiciación por sus pecados. Estaba leyendo,
alguien escribió ahí acerca de qué es un pastor, y escribió
un montón de cosas de lo que es un pastor, y al final decía,
apoya a tu pastor, porque tu pastor, aunque esté mal, siempre
te va a decir que está bien. Y la verdad que eso es un error.
Porque un pastor ha oído al buen pastor. Y el que ha oído al buen
pastor no tiene que andar diciendo siempre que está bien, ni mostrando
que está bien. El apóstol Pablo no se la pasaba
así. Él decía, miserable de mí. ¿Quién me librará de este cuerpo
de pecado? El Apóstol Pablo decía que él era el primer pecador.
Y el Señor Jesús dijo que vengamos a él y aprendamos de él que es
manso y humilde de corazón y vamos a hallar descanso y paz para
nuestras almas. O sea, no tenemos que andar pretendiendo
por el mundo. lo importante no es mi gloria,
no es lo impecable que yo soy, no es la gloria de Dios, es lo
que Cristo ha hecho por mí, es por la gracia de Dios soy lo
que soy y su gracia no ha sido en vano conmigo. Hermanos, el
pecado de muerte es no confiar en el Señor Jesucristo, es confiar
en algo más que en el Señor Jesucristo. El pecado de muerte es Cristo
y añadirle algo más, no ver como suficiente la obra del Señor
Jesucristo, eso es pecado de muerte, eso es blasfemia contra
el Espíritu Santo, porque ¿quién ha inspirado el mensaje del Evangelio?
El Espíritu Santo. El pecado de muerte es decir
a Dios mentiroso. El que no cree el Evangelio y
todo lo que Dios ha dicho acerca de sí mismo, acerca del Señor
Jesucristo y acerca del hombre, pues está diciendo que Dios es
un mentiroso, y eso es blasfemia contra el Espíritu Santo. Ese
es el pecado de muerte. Y si alguien que nos está escuchando
está temblando, o está triste, o está llorando porque cree que
ha cometido el pecado de muerte, yo te digo algo. Si estás triste
y preocupado y estás temblando, es que no has cometido el pecado
de muerte. Porque si hubieras cometido el
pecado de muerte, tal vez estarías muy satisfecho diciendo que tú
no has pecado, sintiéndote demasiado bien contigo mismo, pretendiendo
que estás en la luz, aunque no estás. Pero si hay compunción
en tu corazón, estás triste, estás preocupado, ven al Señor
Jesucristo. El que a mí viene, no le echo
fuera. Y si estás temblando, es por la obra del Señor. Ven
a Cristo. Él es la propiciación por nuestros
pecados. Y no sólo por los nuestros, sino
por los de todo el mundo. Y hermanos, oremos unos por otros. Vamos a pecar unos contra otros.
Eso está garantizado. Pero oremos. Y pidamosle a Dios
que nos haga ver las evidencias de la gracia de Dios. Fíjense
que la forma en que Juan dice, si alguno ve a su hermano cometer
pecado, Pero también Pablo dice, si alguno
es sorprendido, que no caigamos en la tentación de estar buscando
los pecados. Que Dios nos haga y nos dé ojos
para ver evidencias de la gracia en nuestros hermanos, para dar
gracias por ellos. Y cuando providencialmente Dios
nos deje ver su pecado, clamemos al Señor por ellos, clamemos
al Señor y el Señor les va a dar vida y nos vamos a dar. Dios
va a obrar, su vida va a fluir otra vez. Vamos a experimentar
de nuevo el gozo de la salvación y vamos a vivir conscientes de
la realidad del pecado, de la realidad del Señor Jesucristo
y dependientes del Señor Jesucristo. Vamos a orar.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.