En su sermón titulado "Responsabilidad para con mi hermano," el predicador Joel Coyoc aborda la responsabilidad de los creyentes hacia sus hermanos en Cristo, subrayando la importancia de la oración como primera respuesta al pecado que observamos en otros. A través de 1 Juan 5:16-17, Coyoc destaca que orar por un hermano que comete un pecado que no es de muerte es un deber y privilegio del creyente, que refleja nuestro amor mutuo y comunión con Dios. Él argumenta que, en lugar de hablar de los pecados de otros, debemos llevar esas preocupaciones en oración a Dios, quien tiene el poder de conceder vida y restauración. Coyoc también indica que el "pecado de muerte" se refiere a una condición espiritual donde alguien ha rechazado a Cristo y, por tanto, no se debe orar por ellos, mientras que los que han creído, aunque fallen, deben ser objeto de oración, ya que Dios restaurará a los suyos. La práctica de esta responsabilidad tiene implicaciones significativas para la vida comunitaria y eclesiástica, fomentando un entorno de amor y apoyo fraternal.
“Si alguno ve a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, debe pedir por él y Dios le dará vida.”
“Es una responsabilidad, pero es una responsabilidad que está dentro del contexto de un privilegio.”
“La voluntad de Dios es que hablemos a Dios del pecado que estamos viendo en nuestro hermano.”
“El pecado de muerte es no confiar en el Señor Jesucristo, es confiar en algo más que en el Señor Jesucristo.”
Auto-generated transcript • May contain errors
Comments
Your comment has been submitted and is awaiting moderation. Once approved, it will appear on this page.
Be the first to comment!