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JC

Creer a Dios

1 John 5:10
Joel Coyoc November, 24 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc November, 24 2021
Estudio de las Cartas de Juan

El sermón "Creer a Dios", predicado por Joel Coyoc, aborda la importancia crítica de la creencia genuina en Dios como el fundamento de la fe cristiana. A través de 1 Juan 5:10, Coyoc enfatiza que creer a Dios trasciende la simple creencia en su existencia; implica confiar en Su testimonio revelado. Se argumenta que la incredulidad es un pecado grave, equivalente a hacer de Dios un mentiroso, y subraya que solo el testimonio de Dios tiene el mayor valor. La relación entre confiar en Dios y la paz espiritual se destaca, ilustrando que la fe en el testimonio divino sobre Jesucristo es esencial para la salvación y una vida en gracia. La noción de que "creer a Dios" conlleva a una transformación que permite a los creyentes vivir en victoria sobre el mundo se convierte en un punto central.

Key Quotes

“Creer a Dios es de la mayor importancia para la salvación, pero creer a Dios es de la mayor importancia para poder crecer en la gracia y el conocimiento del Señor Jesucristo.”

“El testimonio de mayor valor es el testimonio de Dios. Y Dios nunca ha estado callado.”

“No creer a Dios produce vidas agobiantes.”

“La gravedad de no creerle a Dios es negar la gloria de Dios que está siendo proclamada por toda su creación.”

Sermon Transcript

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100%
Capítulo 5. Dice la palabra, todo aquel, todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo, es nacido de Dios. Y todo aquel que ama al que engendró,
ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que
amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus
mandamientos. Pues es de ese amor a Dios que
guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido
de Dios vence al mundo, y esta es la victoria que ha vencido
al mundo nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo,
sino el que cree que Jesús es el hijo de Dios? Este es Jesucristo
que vino mediante agua y sangre. No mediante agua solamente, sino
mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio,
porque el Espíritu es la verdad. porque tres son los que dan testimonio
en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos
tres son uno. Y tres son los que dan testimonio
en la tierra, el Espíritu, el agua y la sangre, y estos tres
concuerdan. Si recibimos el testimonio de
los hombres, mayor es el testimonio de Dios, porque este es el testimonio
con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el
Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a
Dios le ha hecho mentiroso porque no ha creído en el testimonio
que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio,
que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la
vida. El que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas
cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo
de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que
creáis en el nombre del Hijo de Dios. Y esta es la confianza
que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad,
Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye,
en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones
que le hayamos hecho. Si alguno viene a su hermano
cometer pecado que no sea de muerte, pedirá y Dios le dará
vida. Esto es para los que cometen
pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte por el cual
yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado, pero
hay pecado no de muerte. Sabemos que todo aquel que ha
nacido de Dios no practica el pecado. pues aquel que fue engendrado
por Dios le guarda y el maligno no le toca. Sabemos que somos
de Dios y el mundo entero está bajo el maligno, pero sabemos
que el hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para
conocer al que es verdadero y estamos en el verdadero, en su hijo Jesucristo,
este es el verdadero Dios y la vida Dios. Amén. vamos a meditar los versículos
del nueve nueve y diez y nuestro tema está en la frase que dice
ahí en la versículo diez dice el que no cree a Dios el que
no cree a Dios y nuestro tema es creer a Dios creer a Creer a Dios es de la mayor importancia
para la salvación, pero creer a Dios es de la mayor importancia
para poder crecer en la gracia y el conocimiento del Señor Jesucristo.
Una cosa es creer en Dios y otra cosa distinta es creer a Dios. La Biblia habla y dice, si crees,
crees que Dios es uno, haces bien en creer, aun los demonios
creen y tiemblan. el asunto fundamental es creer
a Dios. Cuando vamos mirando en la Escritura,
la Escritura dice, por ejemplo, de Abraham dice, y creyó Abraham
a Dios, y le fue contado por justicia. Y Juan está haciendo
énfasis aquí en creer a Dios, creer a Dios. Todo mundo habla
de creer en Dios, pero el asunto fundamental es creer a Dios. Creer a Dios lo que él ha dicho
de sí mismo, cómo él se ha revelado. La gente cree en un Dios, pero
no en el Dios que se ha revelado, sino muchas veces en una mezcla
de un Dios de su imaginación, un Dios que ha escuchado de sus
padres o de su religión o de la tradición, pero no en el Dios
que se ha revelado. Para poder conocer a Dios tenemos
que creer el testimonio que Dios ha dado acerca de sí mismo. y
creer lo que Dios ha dicho con respecto a la condición del hombre. ¿Quién es el hombre? Creer a
Dios en todo lo que ha dicho con respecto a la única manera
en que el hombre puede ser salvo de la condenación eterna. Creer
a Dios es de la mayor importancia. Creer a Dios es sumamente importante
porque no creer a Dios es sumamente grave, es sumamente ofensivo. Lejos de pensar que muchas veces
la gente no ve como un pecado grave la incredulidad, pero la
incredulidad es un pecado sumamente grave. Y el versículo empieza
diciéndonos, el versículo nueve, Si recibimos el testimonio de
los hombres, mayor es el testimonio de Dios. Si recibimos el testimonio
de los hombres, mayor es el testimonio de Dios. Porque este es el testimonio
con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. Y la frase allí,
mayor es el testimonio de Dios. Y ahí está hablando mayor en
cuanto a certeza. mayor en cuanto a valor. El testimonio
de Dios es el testimonio de mayor valor. Y el apóstolo Juan está
haciendo la comparación con algo que hacemos todos los días. Nosotros
todos los días vivimos nuestras vidas y funcionamos en función
de creer a los hombres. Creemos el testimonio de los
hombres. Y pues hacemos bien en cierto modo,
porque si no, no podría funcionar nuestra vida si no creyéramos
en ninguna persona. Creer, no obstante, sabemos bien
claro que muchas veces nos desilusionamos de las personas porque nos demuestran
que no eran realmente dignos de confiar. En realidad, nuestra
vida se mueve mucho en el hecho de confiar, de creer en el testimonio
de personas. el testimonio de los hombres.
No obstante, no debemos olvidar que sólo hay dos distinciones,
dos clases de personas. Juan ha dicho, por ejemplo, estaban
con nosotros, pero no eran de nosotros. Juan ha dicho, no como
Caín, que era del maligno y mató a su hermano. Juan ha hablado
y ha dicho, más a todos los que le recibieron, a los que creen
en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
Y Juan ha dicho en su evangelio que existen personas que aunque
aleguen ser hijos de Dios, en realidad no lo son. Es más, el
Señor Jesucristo les dijo claramente, vosotros sois de vuestro padre
el diablo y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido
homicida desde el principio, mentiroso y padre de mentira.
Cuando pensamos en todo esto, es entonces que la humanidad
se divide en solamente dos clases de personas y en dos maneras
de hablar. Y tenemos que tener mucho cuidado
de que sí, en ciertas cosas, nosotros debemos de confiar y
recibir el testimonio de los hombres. Pero si nosotros corremos
el riesgo de confiar en hombres, que Dios dice de los hombres,
sea Dios veraz y todo hombre mentiroso. Y hay ciertas cosas
en las que podemos confiar en los hombres, pero hacemos mal
si no examinamos lo que los hombres dicen a la luz de la palabra
de Dios. Y bueno, a nivel de negocios,
hacemos negocios, hacemos tratos y confiamos en su testimonio.
No obstante, el testimonio de mayor valor no es el testimonio
del hombre. Y aun cuando el hombre testifique
acerca del Señor Jesucristo, siempre la suprema norma es el
testimonio que Dios ha dado. Como creyentes nosotros, creyentes que hemos
sido salvados por la gracia de Dios, creyentes que hemos sido
sellados con el Espíritu Santo de la promesa, creemos que la
única base de autoridad para lo que nosotros creemos no es
el testimonio de los hombres. Nosotros valoramos y apreciamos
el que ha habido hombres que Dios ha usado a lo largo de la
historia. Sin embargo, no creemos en nada porque lo haya dicho
Lutero, o porque lo haya dicho Calvino, o porque lo haya dicho
Agustín, o porque lo haya dicho quien lo haya dicho. Creemos
en lo que han dicho solamente porque es de acuerdo a la palabra
de Dios. Si no es de acuerdo a la palabra
de Dios, no importa quien lo haya dicho, no debemos de creerlo. tiene que estar soportado por
la palabra de Dios. La Biblia dice que, ¿qué es verdad? La suma de tu palabra es verdad.
Y la verdad absoluta es la palabra de Dios. La palabra de Dios es
el testimonio de mayor valor, no es el del hombre. Cuando un
hombre hable acerca de Jesucristo, nosotros tenemos que examinar
lo que esa persona dice acerca de Jesucristo a la luz de la
palabra de Dios. Y si no es de acuerdo a lo que
Dios ha testificado acerca de su Hijo, entonces, no importa
cuán reconocido pueda ser el que lo está diciendo, no importa
cuán respetado sea, y no importa cuánta gente le esté creyendo,
La base de la verdad no es si mucha gente le cree o no le cree.
La base de la verdad está de acuerdo a lo que Dios ha dicho
acerca de su Hijo. Si está de acuerdo a lo que Dios
ha dicho acerca de su hijo, entonces es verdad y hemos de creerlo.
No porque lo está diciendo tal o cual hombre, sino porque está
en conformidad al testimonio que Dios ha dado. El testimonio
de mayor valor es el testimonio de Dios. Y Dios nunca ha estado
callado. Dios nunca ha estado sin testimonio.
Dios siempre ha dado testimonio. Salmo 19, que cita el apóstol
Pablo al iniciar la epístola de los romanos, habla de un testimonio
grande acerca de Dios y dice el Salmo 19 así Los cielos, dice, cuentan la
gloria de Dios. La creación está testificando
de Dios. El firmamento anuncia la obra
de sus manos. Un día emite palabra, otro día, y una noche a otra
noche declara sabiduría. No hay lenguaje ni palabra, ni
es oída su voz, pero por toda la tierra salió su voz y hasta
el extremo del mundo sus palabras. En ella puso tabernáculo para
el sol, y este como esposo que sale de su tálamo se alegra con
el gigante para correr el camino. De un extremo de los cielos es
su salida, y su curso hasta el término de ellos, y nada hay
que se esconda de su calor. La ley de Jehová es perfecta,
que convierte el alma. El testimonio de Jehová es fiel,
que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son
rectos, que alegran el corazón. El precepto de Jehová es puro,
que alumbra los ojos. Y aquí está hablando, dice, el
temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre. Los juicios
de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro,
y más que mucho oro afinado, y dulce más que miel, que la
que destila del panal. Y aquí está hablando Pablo. Toma este pasaje cuando dice
que las cosas invisibles de Dios, su eterno poder y deidad, se
hacen claramente visibles desde la creación del mundo. Dios siempre
ha estado dando testimonio desde la creación del mundo. Dios dice
en Hebreos, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras,
dice a los padres por los profetas, en estos postreros días ha hablado
por el Hijo, Dios siempre ha tenido testimonio y Dios ha testificado
acerca de su Hijo. ¿Qué es lo que Él ha testificado
acerca de su Hijo? El testimonio más grande es el
de Dios. El testimonio de mayor valor
es el de Dios. Y lo que Dios ha dicho, lo ha
dicho a través de los profetas. Él dijo que Jesús era la simiente
de la mujer que iba a herir a Satanás en la cabeza. Satanás le iba
a herir en el carcañal, pero él le iba a herir en la cabeza. Siguió dando testimonio a través
de los profetas, a través de Isaías, y el testimonio fue que
él iba a nacer de una virgen, porque un hijo nos es nacido,
hijo nos es dado, y el Principado sobre su hombro dice, se llamará
a su nombre admirable, consejero, Dios fuerte, padre eterno. Dice,
he aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo. Y Dios
iba dando testimonio, y ese testimonio se cumplió. La prueba del cumplimiento
en todo momento de lo que Dios dijo acerca de su hijo, nos muestra
que es el testimonio de mayor valor. Dios siempre ha cumplido
su palabra. Dice la Biblia que Él hizo una
promesa por dos cosas, dice, por las cuales es imposible que
Dios mienta. La Biblia nos dice, sea Dios
veraz y todo hombre mentiroso. Y el hombre que no es mentiroso,
no es mentiroso porque se conforma a la verdad de Dios. El hombre,
por naturaleza, es de amar más la mentira. Porque nacemos caídos
en Adán, cambiamos la gloria de Dios por la gloria de las
cosas creadas, y una tendencia de nuestro corazón es amar más
la mentira que la verdad. Amamos la verdad. Si hoy conocemos
la verdad, es solamente por la obra de la gracia de Dios. El
testimonio de mayor valor es el testimonio de Dios. El testimonio
de Dios es un testimonio digno de crédito. Dice la Biblia, la
suma de tu palabra es verdad. El apóstol Pablo, cuando fue
después de que el Señor Jesucristo lo salvó, después Él escribe
y dice, palabra fiel es esta y digna de ser recibida por todos.
El Evangelio es el testimonio que Dios ha dado acerca de su
Hijo. Él le dijo a su Hijo, le hizo una
promesa a su Hijo de que no dejaría su alma en el sepulcro ni permitiría
que viera corrupción. Y Pablo explicando este pasaje
dice, pues David murió y se quedó en el sepulcro y no estaba hablando
obviamente de David sino David era profeta y estaba profetizando
y Dios el padre cumplió su promesa en su hijo Jesucristo todo lo
que él testificó acerca de Cristo tuvo cumplimiento y específicamente
cuando Cristo fue bautizado el padre dio testimonio y él dijo
este es mi hijo amado en quien tengo complacencia a Elohí El
testimonio que Dios ha testificado acerca de su Hijo es que Cristo
vino en carne, que Él es 100% Dios, que Él es la simiente de
la mujer. Él no nació de hombre pecador,
pero nació de la mujer. Él fue concebido sin pecado. Él es el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Él es el que cumplió toda la
ley que todos nosotros hemos fracasado en cumplir. Y la prueba
de que él dio satisfacción, como Dios el Padre dijo, es mi hijo
amado en quien tengo complacencia. La prueba de su complacencia
fue que el Señor no le dejó en la tumba. Él, como dice Pablo,
Hablando del testimonio que Dios ha dado, dice, primeramente les
he enseñado lo que así mismo recibí, que Cristo murió por
nuestros pecados conforme a las Escrituras, y que fue sepultado,
y que resucitó al tercer día. Y hoy Él está sentado a la diestra
de Dios, y Dios dice eso acerca de Su Hijo, y ese testimonio
es el testimonio de mayor valor. cualquier persona, no importa
cuán famoso sea, no importa cuán famoso sea donde estudió, si
dice cosas que no son como las que dice el padre acerca del
hijo, es mentira, es un testimonio sin valor. Hermanos, notemos
la comparación. Nosotros funcionamos mucho en
nuestra vida porque confiamos en hombres que no siempre nos
defraudan. por mala fe. Algunas veces nos
defraudan porque sencillamente el hombre no puede cumplir todo
lo que dice. pero Dios, Dios es poderoso para cumplir todo
aquello que Él ha dicho y todas sus promesas se han cumplido,
se están cumpliendo y se cumplirán. El testimonio de mayor valor,
creer a Dios porque Él tiene el testimonio más valioso, porque
Él es digno de confiar como dice el apóstol Pablo. Ahora, ¿qué
es creer a Dios? Dice Juan en el versículo Dice, porque es el testimonio que Dios
ha testificado acerca de su Hijo. Y dice, el que cree en el Hijo
de Dios tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a Dios
le ha hecho mentiroso. Creer a Dios es creer que Cristo
es el Hijo de Dios y confiar en Él. Creer a Dios es creer
que Él es el Hijo de Dios. Es creer todo lo que Él ha dicho
en la Escritura acerca de su Hijo. Pero no simplemente aceptarlo
como algo que es cierto, sino es descansar completamente en
todo lo que Él ha dicho. ¿Qué es lo que Él ha dicho? Él
ha dicho que Él es la propiciación por nuestros pecados y nosotros
descansamos en Él. No seguimos más tratando de obrar
si no hemos hallado reposo en Él. Sabemos que no hay más obrar
para hacer porque al que obra, pues, dice la biblia si es por
fe entonces no es por obras y el que obra está sencillamente no
creyendo a dios porque no hay obra que el ser humano puede
hacer que pueda ganar el favor de dios no hay obra que el ser
humano puede hacer para pagar por sus pecados si fuera posible
pues cristo no hubiera venido no había necesidad de que el
viniera la realidad es que fue necesario fue necesario Y la
necesidad, el creer a Dios se refleja en un descanso, en una
confianza. El creer a Dios se refleja en
una vida sencilla, en una vida humilde. Dice el Señor Jesús,
venid a mí, los que estáis trabajados y cargados, y yo los haré descansar. Dice, aprended de mí, que soy
manso y humilde del corazón, y hallaréis descanso y paz para
vuestras almas. Hermanos, que Dios nos guarde
de que nos desviemos de creerle a Dios. No creer a Dios produce
vidas agobiantes. Y la verdad es que muchas veces
experimentamos agobio, experimentamos cansancio, no solo físico, espiritual,
pero nuestro espíritu afecta a nuestro cuerpo. Y muchas veces
revisando nuestro corazón es porque estamos dudando de las
promesas de Dios. Estamos dudando de la palabra
de Dios. Estamos actuando y estamos tomando sobre nosotros la responsabilidad
de nuestra salvación. Estamos empezando a confiar,
no en lo que Cristo hizo, sino estamos empezando a confiar en
lo que nosotros podemos hacer. Y se vuelve una vida agobiante.
La gente sufre cuando la gente quita la mirada del Señor Jesucristo. Cuando la gente, cuando quitamos
nuestra mirada de Jesucristo y la confianza total en el Señor
Jesucristo estamos dejando de creer a Dios y la vida se vuelve
cansada se vuelve una vida en que perdemos de vista un asunto
que Dios nos llama que dice el apóstol Pablo dice ninguno tenga
más alto concepto de sí que el que debe de tener sino piense
de sí con cordura conforme a la medida de fe que Dios repartió
a cada uno ¿Y qué sucede cuando nosotros quitamos la confianza
en Dios? De pronto pues empezamos a sentir
que hay mérito en nosotros y de pronto empezamos a mirar a otros
como miraba el publicano y empezamos a medir a otros y de pronto queremos
controlar a otros y nos cansamos de que no vivimos ni dejamos
vivir. Olvidamos que en realidad lo
único que nosotros tenemos que hacer es predicar el evangelio,
a orar por las personas, porque
nosotros no podemos producir un cambio verdadero en ninguna
otra persona. Creer a Dios, creer a Dios, creer
a Dios que su Evangelio es poderoso, creer a Dios como Pablo creía
al Señor cuando dijo, no me avergüenzo del Evangelio que es poder de
Dios para salvación a todo aquel que cree. Hermanos, en toda relación
creamosle a Dios. No hay otra cosa que tengamos
que hacer que predicar el Evangelio a la iglesia. y el Señor hará
su obra en aquellos que son sus ovejas. Confiar que en nuestra
casa lo que somos llamados a hacer es predicar el evangelio a nuestra
familia y Dios se encargará a su debido tiempo. Nosotros no podemos
producir un cambio. Nuestro llamado es exponer al
evangelio, orar para que Dios haga su obra, creerle a Dios.
Creerle a Dios que su evangelio es poder de Dios para salvación.
Creer a Dios que aquellas ovejas que son sus ovejas, a su tiempo
debido, Él les va a dar oídos para que oigan y Él los va a
atraer hacia el Señor Jesucristo. Cuando perdemos el enfoque de
creer a Dios, somos agobiados. El pastor, el misionero, el evangelista
que pierde ese enfoque se cansa, se frustra, porque quiere hacer
lo que solo Dios puede hacer. Creer a Dios es confiar plenamente
en todo lo que Él ha dicho y en todo lo que Cristo ha hecho.
Es descansar totalmente en que nuestra salvación está consumada,
es perfecta, es completa. No hay nada más que nosotros
le podamos agregar. Creer a Dios es confiar de que
agrado a Dios por el simple hecho de que estoy en Cristo. Creer
a Dios es confiar en que estamos victoriosos sobre el mundo. Eso
es creer a Dios. Ahora, dice que el que cree a
Dios tiene el testimonio en sí mismo. Dice, el que cree en el
Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. El que cree en el
Hijo de Dios es porque está creyendo a Dios y el resultado de creer
a Dios es tener a Cristo mismo y convertirse en una fuente de
testimonio, convertirse en testigo. Él les dijo que permanecieran
en Jerusalén hasta que recibieran el Espíritu Santo para que fueran
testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último
de la tierra. Hermanos, creer a Dios, creer a Dios nos hace
nacer de nuevo. Creer a Dios es lo que nos hace
estar incertados en la vida verdadera. Creer a Dios es lo que nos constituye
en testigos. Creer a Dios es de la mayor importancia. Ahora, la gravedad de no creer
a Dios. Dice, el que no cree a Dios le
ha hecho mentiroso porque no ha creído en el testimonio. Creer,
no creer a Dios es hacer a Dios mentiroso. Y hermanos, eso es
sumamente grave. Dice la escritura en varios lugares,
pero específicamente en el versículo 20 de este capítulo 5 de primera
de Juan dice, pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos
ha dado entendimiento para conocer a quien? al que es verdadero,
y estamos en el verdadero, en su hijo Jesucristo, este es el
verdadero Dios y la vida eterna. Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén. ¿Dónde está la gravedad
de no creerle a Dios? Dios es el ser más digno de confianza. Y cuando no creemos en alguien
que es digno de confianza es sumamente ofensivo. Dios no es
alguien que hace la verdad, sino es su carácter. Él es verdadero.
Cristo es el camino, es la verdad, es la vida. No creer a Dios es
decir a Dios, eres mentiroso, mientes. Y la verdad es la más
grande necedad que un hombre que de nacimiento es mentiroso
le diga a la verdad misma, o no confía en la verdad misma. La
gravedad de no creer a Dios es negar la gloria de Dios que está
siendo proclamada por toda su creación. No creerle a Dios es
negar que su eterno poder y deidad se hacen claramente visibles
desde la creación del mundo. Es equivalente a lo que hace
el que niega a Dios. ¿Y cuántas veces nosotros tristemente
nos desviamos y dejamos de creerle a Dios? Y necesitamos cuando
eso sucede, clamar al Señor que nos despierte y podamos venir
otra vez y confesar eso como un pecado de arrogancia contra
Dios. Es arrogante decirle a la persona
más digna de confianza, ¿sabes qué? No te creo. es sumamente
ofensivo el decirle a la persona más digna de confianza pues yo
no puedo confiar en ti y sin embargo tristemente lo hacemos
y se cumple lo que dice acerca del Señor Jesucristo, sin causa
me aborrecieron. No hay causa para aborrecer al
Señor, pero es aborrecer al Señor, no creerle a Él. Al punto de
que la Escritura dice en el Evangelio de Juan, en su capítulo 3 dice,
el que cree en el Hijo tiene la vida, pero el que rehúsa creer
en el Hijo de Dios no verá la vida, sino la ira de Dios está
sobre él. y está totalmente justificada
la ira de Dios, porque una perfección de su carácter es que Él es Dios
de verdad y sin ninguna mancha en Él. Él es recto, de nosotros
es la mancha, generación pervertida, perversa. Él es Dios verdadero. Cristo es la verdad y no creerle
a Dios es es muy ofensivo. No creerle a Dios, no creer el
testimonio que él ha dicho acerca de su hijo, no creerle a Dios,
la incredulidad es pecado. La gente está pensando mucho
más en pecado como adulterio y por supuesto es pecado, porque
es una ofensa al carácter de Dios, pero no creerle a Dios
es la raíz de todo el mal. ¿Por qué La gente puede llegar
al adulterio, a la fornicación, al robo, por no creer a Dios. Dios dice, yo soy tu proveedor.
Y de pronto, pues si no lo crees, pues terminas robando. Dios dice,
yo soy tu protector. Y de pronto, o mía es la venganza,
yo pagaré. Y terminamos pecando de venganza
porque no creemos a Dios. Cada pecado parte de la incredulidad. De no creer a aquel que es verdadero. Cuando Él dice, no temas porque
yo estoy contigo, pero cuando nuestro corazón se llena de temor,
es porque yo no estoy creyendo que Él está conmigo. Es porque
estoy dudando que Él está conmigo todos los días hasta el fin del
mundo. Cuando yo enfrento de mala manera las situaciones que
vienen a mi vida, es porque yo no creo a Dios que dice, Y sabemos
que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Hermanos, somos propensos y que Dios, el Espíritu Santo, nos
recuerde la verdad. Solamente el obrar del Espíritu
Santo nos puede librar de vivir vidas de incredulidad. Pero no
creerle a Dios es sumamente ofensivo. Y que Dios nos ayude a mirar
que en la raíz de todo nuestro pecado está incredulidad y que
el Espíritu Santo nos convenza de que necesitamos volver otra
vez en arrepentimiento y decir como David le dijo al Señor le
declaré mi pecado que es grande no verlo como como una insignificancia
porque es una ofensa al Señor de la gloria en su mismo carácter
en la esencia de su persona él es Dios verdadero y nosotros
le decimos sabes que yo no te creo yo no confío yo tengo que
ver cómo arreglar arreglármela Y es la razón por la que el mundo
de la gente sin Cristo es un mundo salvaje, porque pues no
creen a Dios, todo depende de ellos, y la gente afuera se muerde
brutalmente porque si todo depende de ellos, pues es la consecuencia
lógica. Pero que el Señor guarde a su
pueblo, que el Señor nos guarde de caer en ese tipo de vida,
y podamos clamar al Señor que nos haga recordar cada una de
sus palabras, porque la suma de su palabra es verdad. En primer
lugar, todo lo que respecta a nuestra salvación en Cristo y en segundo
lugar, todas sus promesas. Todas sus promesas que el Señor
nos haga recordar que todo obra para nuestro bien. Tanto las
cosas que nos agrada que Dios nos dé, como aquellas que no
nos agrada mucho. Nos agrada cuando Dios provee
de abundante trabajo, de abundante salud y estamos, pues, felices por lo que Dios
da. y nos cuesta ver como bendición el hecho de que de pronto Dios
hace que haya menos trabajo, que haya menos salud, pero que
el Espíritu Santo nos recuerde y que le creamos a Dios todas
las cosas son para nuestro bien, para que podamos decir con el
salmista Diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando
abunda su grano y su mosto. Para que podamos decir con el
profeta, aunque la higuera no florezca ni las vides haya fruto,
aunque las vacas sean quitadas de los corrales y las ovejas
de la majada con todo, Me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios
de mi salvación. Pero todo parte de específicamente
el creer a Dios lo que Él ha dicho respecto a su Hijo. Él
ha dicho respecto de su Hijo que Él es su Hijo amado en quien
Él tiene complacencia. y que nuestro mayor anhelo sea
siempre ser hallados en Cristo porque estamos confiando. Recuerde
que es confianza lo que nos hace ser justificados. Justificados
pues por la fe, tenemos páspara con Dios. Todo radica en el hecho
de creerle a Dios. Que Dios siga haciendo esa obra
en nuestro corazón que nos lleve a creerle a Dios. Y si alguien
nos está escuchando, y realmente tú tienes tus propias ideas acerca
de quién es Dios. Clama al Señor que ponga en tu
corazón deseo de seguir escuchando su palabra. Clama al Señor que
ponga en tu corazón deseo por su palabra. No te invito a que
te propongas a leer la Biblia, te propongo a que clames al Señor
para que Él te ponga el deseo. Porque muchas veces tenemos tantas
cosas que decir por las cuales no leemos la Escritura. Y la
razón es simple. Si no has nacido de nuevo, eres
un aborrecedor de Dios y no quieres ni puedes. Pero si Dios está
hablando a tu corazón, clama a Él para que Él, a través de
la Escritura, te permita ver lo que Él dice acerca de Sí mismo.
creerle, que Él te permita a través de la Escritura creer lo que
Él dice de ti y creerle, creerle cuando Él dice que no eres una
persona buena que de vez en cuando haces cosas malas, sino que eres
una persona en depravación total, que eres una persona que aborreces
a Dios, que no buscas a Dios, creer lo que Él dice acerca de
Jesucristo, que Él es el único camino a través del cual puedes
ir al Padre, que Él es el sacrificio perfecto que es propiciación
por nuestros pecados, que Él es la única manera de aplacar
la ira de Dios a causa de nuestra incredulidad, creerle que la
fe es un don de Dios y clama para que Él te dé fe, clama para
que te dé arrepentimiento y clama al Señor Jesucristo que Él quiera
salvarte, que Él quiera tener misericordia de ti, clama al
Señor Jesucristo para que El Padre te dé oídos para oírle,
para que Él te atraiga si así con lazos de amor clama al Señor
Jesucristo para que te dé salvación. Creer a Dios, creer a Dios es
de la mayor importancia y no creer a Dios es de la mayor gravedad.
Hermanos, tenemos que reconocer que tenemos momentos en que no
le creemos, pero damos gracias a Dios porque Cristo es la propiciación
por nuestros pecados. porque la fe de Cristo es perfecta.
Damos gracias a Dios porque no es nuestra fe. Si fuera nuestra
fe pues estaría todo perdido, pero gracias a Dios Cristo confió
plenamente en su Padre sin ninguna sombra de duda y es su fe la
que nos salva. Vamos a orar.

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