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JC

El Proposito De Este Libro

John 20:30
Joel Coyoc July, 4 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc July, 4 2021
Estudio del Evangelio de Juan

En el sermón titulado "El Propósito De Este Libro" predicado por Joel Coyoc, se aborda el propósito del Evangelio de Juan, centrado en la creencia en Jesucristo como el Hijo de Dios. El predicador argumenta que este evangelio, a diferencia de los sinópticos, tiene como finalidad específica demostrar que Jesús es el Mesías a través de sus señales y enseñanzas, lo cual se evidencia en Juan 20:30, donde se afirma que las señales se han escrito para que creamos. Se discuten otras Escrituras que refuerzan la deidad y humanidad de Cristo, destacando que el evangelio revela a Jesús como el cumplimiento de las profecías y la necesidad de la fe para obtener vida en su nombre. Este tema tiene un significado doctrinal profundo, ya que subraya la salvación únicamente a través de Cristo y la importancia de la revelación correcta de Su persona.

Key Quotes

“El propósito de este libro no solo es el propósito de este libro de Juan, de este evangelio, sino es el propósito de toda la escritura. Y ese propósito está mencionado allí como el propósito es producir fe.”

“Este libro no es un libro de señales. Este es un libro acerca de la deidad del Señor Jesucristo.”

“El propósito del libro es que sepáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.”

“La duda es algo que de por sí es propio o es obra de Satanás en nuestro corazón. Pero toda la Escritura tiene el propósito de dar fe al pueblo de Dios.”

Sermon Transcript

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100%
nuestras Biblias en el Evangelio
según San Juan, en su capítulo diecinueve. Evangelio según San Juan, capítulo
diecinueve, perdón, veinte, capítulo veinte. Dice la escritura así, el primer
día de la semana, María Magdalena fue de mañana siendo aún oscuro
al sepulcro y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces
corrió y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que
amaba Jesús. Y le dijo, se han llevado del
sepulcro al Señor y no sabemos dónde le han puesto. Y salieron
Pedro y el otro discípulo y fueron al sepulcro. Corrían los dos
juntos, pero el otro discípulo corrió más a prisa que Pedro,
y llegó primero al sepulcro. Y bajándose a mirar, vio los
lienzos puestos allí, pero no entró. Luego llegó Simón Pedro
tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí,
y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no
puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
Entonces entró también el otro discípulo que había venido primero
al sepulcro y vio y creyó. Pues aún no habían entendido
la escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos,
y volvieron los discípulos a los suyos. Pero María estaba afuera
llorando junto al sepulcro, y mientras lloraba, se inclinó para mirar
dentro del sepulcro, y vio a dos ángeles con vestiduras blancas
que estaban sentados el uno a la cabecera y el otro a los pies,
donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron, Mujer,
¿por qué lloras? Y les dijo, porque se han llevado
a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Cuando había dicho
esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí. Mas no sabía
que era Jesús. Jesús le dijo, mujer, ¿por qué
lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando
que era el hortelano, le dijo, señor, si tú lo has llevado,
dime dónde lo has puesto y yo lo llevaré. Jesús le dijo, María. Volviéndose, ella le dijo, Raboni,
¿qué quiere decir maestro? Jesús le dijo, no me toques,
porque aún no he subido a mi Padre, mas ve a mis hermanos
y diles, subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro
Dios. Fue entonces María Magdalena
para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al
Señor y que Él le había dicho estas cosas. Cuando llegó la
noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando
las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban
reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús y puesto en medio
les dijo, paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto,
les mostró las manos y el costado, y los discípulos se regocijaron
viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra
vez, paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también
yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló
y les dijo, recibid el Espíritu Santo. A quienes remitierais
los pecados, les son remitidos, y a quienes se los retuvierais,
les son retenidos. Pero Tomás, uno de los doce,
y amado Didimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron,
pues, los otros discípulos, al Señor hemos visto. Él les dijo,
si no viera en sus manos la señal de los clavos, y metiera mi dedo
en el lugar de los clavos, y metiera mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra
vez sus discípulos dentro y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando
las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo, paz a vosotros. Luego dijo a Tomás, pon aquí
tu dedo, y mira mis manos, y acerca tu mano, y métela en mi costado,
y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le
dijo, Señor mío y Dios mío. Jesús le dijo, porque me has
visto, Tomás, creísteis. Bienaventurados los que no vieron
y creyeron. Hizo además Jesús muchas otras
señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas
en este libro, pero éstas se han escrito para que creáis que
Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis
vida en su nombre. Vamos a terminar, si Dios quiere,
hoy de meditar el capítulo 20 del Evangelio de Juan. Y nuestro tema es el propósito
de este libro. Y podemos decir que el propósito
de este libro no solo es el propósito de este libro de Juan, de este
evangelio, sino es el propósito de toda la escritura. Y ese propósito
está mencionado allí como el propósito es producir fe. Y dice
la escritura que la fe viene por el oír, pero no por oír opiniones
de personas, no por oír filosofías de personas, sino por oír la
palabra de Dios. Es la palabra de Dios la que
da vida. Es la palabra de Dios que produce
fe en el corazón de los escogidos del Señor. Y pues ya llevamos, yo creo, casi
un año o más de un año estudiando Juan y nos estamos acercando
ya a la final al final del evangelio de Juan y algunas cosas importantes
que vimos cuando empezamos a estudiar fue estudiamos estos versículos
al principio porque son la declaración del propósito por el cual este
evangelio fue escrito si ustedes recuerdan estuvimos hablando
acerca de que es un evangelio distinto a los otros evangelios
De hecho, a los primeros tres evangelios se les conoce como
sinópticos, y este no es un evangelio sinóptico. Dentro de algunas
cosas no empieza con una genealogía. No hay genealogía. Mencioné al principio que hay
tres libros en la Biblia que tienen la frase en el principio.
En Génesis dice, en el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Marcos dice principio del evangelio de Jesucristo. y el evangelio
de Juan empieza en el principio era el verbo, el verbo era con
Dios y el verbo era Dios. Y este principio de este evangelio
es antes del principio de Marcos. Y obviamente antes del principio
de Génesis capítulo 1, versículo 1. En el principio era el verbo
y el verbo era con Dios. Antes de todos los tiempos, en
la eternidad sin tiempo, Cristo era uno con su Padre. El verbo
que se hizo carne. Y cuando pensamos en la estructura
de este evangelio que estamos estudiando, el evangelio está
dividido en dos secciones, que serían del capítulo 1 hasta el
capítulo 11. Algunos estudiosos de la escritura
suelen llamar del 1 al 11 el libro de las señales, y del capítulo
12 hasta el capítulo 21 el libro de la despedida o el libro de
gloria. Y ¿por qué menciono esta división? Juan es un autor altamente simbólico. Damos gracias a Dios porque Dios
lleva a Juan en un momento de necesidad dentro de la iglesia
a escribir probablemente simultáneamente el Evangelio de Juan y la primera
carta que lleva también el nombre del apóstol. Y es que se habían
introducido dentro de la iglesia personas que estaban enseñando,
como vimos en la mañana, por ganancia deshonesta lo que no
conviene. Y alguna de las cosas que ellos estaban enseñando era
ponerse o estar de acuerdo con la filosofía tradicional de aquel
tiempo, que era una filosofía que decía que el cuerpo es malo,
la materia es mala. Hermanos, muchas veces algunos
en círculos evangélicos tienden a adoptar también esa mentalidad
de que el cuerpo es necesariamente malo. Bueno, este cuerpo es un
cuerpo caído, no adecuado para la vida espiritual, pero no necesariamente
malo. Cuando el Señor creó el cuerpo
y vio el cuerpo que había hecho, y Él vio que todo lo que había
hecho era bueno en gran manera, es una filosofía de fuera de
la biblia la que habla de que el cuerpo es precisamente malo
y es una filosofía griega y ellos con tal de quedar en sintonía
con la manera filosófica de pensar negaban o atribuían mal al cuerpo
y veían el cuerpo como una prisión del alma pero eso no es correcto
y por lo tanto ellos decían que cristo en realidad no tuvo un
cuerpo sino el fingió tener un cuerpo Pero si Cristo no tuvo
un cuerpo, entonces no hay salvación para nosotros. Cristo tomó, en
verdad, forma humana. Por eso el apóstolo Juan, cuando
escribe en Primera de Juan, habla y dice lo que hemos visto y oído,
lo que palparon nuestras manos, porque en verdad Cristo tomó
un cuerpo. Dice, ofrenda y sacrificio no
quisiste, dice Hebreos, mas me preparaste cuerpo. Y aquí dice,
como está escrito en el rollo del libro, El hacer tu voluntad,
Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón.
En verdad, el Señor Jesucristo tenía un cuerpo. Por eso, aún
cuando Él resucitó, Él tenía ya un cuerpo glorificado. María
le pudo agarrar. Mencioné cuando estudiamos el
pasaje donde le dice, no me toques. No le estaba diciendo que no
le tocara porque le podía contaminar, pero ella le pudo tocar y más
bien la traducción más exacta quiere decir, no me detengas
porque aún voy al Padre, porque aún me van a seguir viendo. Por
40 días Él estuvo apareciéndose a Sus discípulos. Y evidentemente
el apóstol va haciendo énfasis en que él tenía un cuerpo. Él
les dijo, mirad mis manos, yo mismo soy. Y en la incredulidad
de Tomás, él dijo, si no viere y no tocare, no creeré. Y Jesús lo invitó a tocar. Yo
creo que no tocó, no hizo falta que tocara. Pero el Señor Jesús
dio evidencias de que en verdad Él tenía ya un cuerpo glorificado,
un cuerpo que podía transportarse de manera sin necesidad de subirse
a un auto y viajar, y que no importa si nosotros le poníamos
llave a las puertas, Él podía ponerse en medio. Pero Él tenía
un cuerpo, y eso es verdad fundamental de que Cristo tomó cuerpo humano
y en verdad sufrió en la cruz por causa de los pecados de su
pueblo. Negar eso es negar el evangelio y el apóstol está haciendo
énfasis en la deidad del Señor Jesucristo. Él menciona en primer
lugar, dice, Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia
de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.
El propósito de Juan no es contar todas las señales que Jesús hizo.
Él no tiene el propósito de estar contando todas las señales. Hay
varias señales que el Señor Jesús hizo que se cuentan, se narran
en los otros evangelios y que Juan no los narra, no los cuenta,
porque no tiene el propósito ni de escribir todo lo que Jesús
dijo, ni de contar todo lo que Jesús hizo como señales. Algunas
palabras claves del evangelio es señales, es creer. Y yo les decía, del capítulo
1 al capítulo 11 se considera el libro de las señales. Y cuando
pensamos en ese libro de las señales, ese libro de las señales
no tenía el propósito de contar todas las señales. El apóstol
Juan, es interesante que, hablando de él, cuando veían el denuedo
como predicaban, dicen hechos que se maravillaban, porque Pedro
y Juan eran hombres sin letras y del vulgo, y eso debe llenar
nuestro corazón de toda esperanza, porque él está hablando de la
obra que Dios hizo en su corazón, él está testificando de aquello
de lo cual él fue testigo que vio con sus propios ojos, dice
el discípulo que da testimonio de esto, él lo vio dar testimonio,
y su testimonio es verdadero. Y él está hablando de su experiencia
con el Señor Jesucristo, y no fue un teólogo profesional,
no estudió en una escuela rabínica, No es que sea malo en sí mismo
tener formación, pero nos alienta al pensar que no es precisamente
necesario. Aquel que es enseñado por Dios
puede escribir, puede predicar, puede conocer a Dios, puede ser
útil en las manos de Dios. Y Dios lo demuestra al utilizar
al apóstol Juan. Era un pescador. Y Juan maneja
un lenguaje altamente simbólico. Es interesante que él está haciendo
énfasis en un asunto importante que estaba pretendiendo ser negado.
Uno, que Cristo tenía un cuerpo humano. Dos, que Cristo era 100%
Dios en forma humana. Y él está mostrando como propósito
siete, no cuenta todo, pero él cuenta señales que sí están en
este libro, en la primera parte del libro, que es el libro de
las señales. cuenta siete señales. Y no es casual que Juan utilice
y cuente siete señales. Él está haciendo énfasis en la
deidad del Señor Jesucristo y él es un autor altamente simbólico. Si leemos el apocalipsis que
Dios le reveló, está lleno también de símbolos, los siete espíritus,
las siete estrellas, los siete candeleros, y el número 7 se
va repitiendo y él, guiado por el Espíritu Santo, presenta 7
señales. ¿Por qué 7? Porque 7 es el número
de Dios y está haciendo énfasis en la persona y la deidad del
Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, y él nos narra 7, 7 señales. La primera está en el capítulo
2, versículo 1 al 11, que es cuando el Señor Jesucristo convierte
el agua en vino. Después nos narra El capítulo 4, versículo 46 al
54, la sanidad del hijo de un oficial romano, que recuerden
que él mandó a buscar a Jesús para que fuera a sanar a su hijo.
Bueno, al final Jesús no fue, sino dio la palabra y cuando
llegó el criado, el hijo ya estaba sano. La sanidad de capítulo
5, versículo 1 al 15, la sanidad del paralítico junto al estanque
de Betesda. En capítulo 6, versículo 1 al
14, es la alimentación de los cinco mil. Después, en capítulo
6, versículo 15 al 21, Jesús camina sobre el mar. En Juan
capítulo 9, versículo 1 al 12, la sanidad de un ciego de nacimiento.
Y en Juan capítulo 11, versículo 1 al 44, la resurrección de Lázaro. Este libro no es un libro de
señales. Este es un libro acerca de la
deidad del Señor Jesucristo. Las señales son útiles, pero
es un sinsentido el que usted planee un día llevar a su familia
de vacaciones a Cancún, por ejemplo. Y usted va a salir de su casa
y va a empezar a recorrer una ruta, y va a llegar en varios
puntos donde va a haber letreros que van a decir Cancún y una
flecha. Y esas son señales que le van
a ir. Si usted va siguiendo las señales, usted va a llegar al
destino. Pero es un total disparate que usted, cuando llegue a la
primera señal, diga a su familia, hemos llegado, bájense. la señal
indica a dónde vamos. Mucha gente está fascinada con
las señales y hacen literalmente lo que es bajarse y decir, hemos
llegado. Y eso es un sinsentido. Las señales
indican. El propósito de las señales es
indicar quién es el Señor Jesucristo. Son obras que el Padre le dio
para hacer que muestran su deidad, su carácter divino. Él es el
Hijo de Dios. Y el apóstol está diciendo, estas
señales, estas siete señales se han escrito, y empieza a mencionarnos
el propósito. Y muchas otras cosas, el Espíritu
Santo vio a Juan. Por ejemplo, el libro de Juan
menciona por lo menos también siete veces, cuando el Señor
dice siete veces acerca de yo soy. Bueno, hay otras veces en
que Él dice yo soy, nada más hablando de su deidad. Pero Él
dice, por ejemplo, yo soy el pan de vida. Yo soy la luz del
mundo. Yo soy la puerta de las ovejas. Yo soy el buen pastor. Yo soy
la resurrección y la vida. Yo soy el camino y la verdad
y la vida. Yo soy la vid verdadera. Y otra vez, siete yo soy. Y todas ellas al final dice,
pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo,
el Hijo de Dios. para que creáis que Jesús es
el Cristo, y el Cristo es la forma griega de decir el ungido
de Dios, el elegido de Dios, el cumplimiento de todas las
profecías del Antiguo Testamento. Él es de quien habla la ley,
los salmos, los profetas. Él está presente en toda la Escritura. Si nosotros vamos a la Escritura,
la Escritura habla del Señor Jesucristo de principio a fin. La Escritura está llena del Señor
Jesucristo y el clamor de nuestro corazón debe ser que el Señor
abra nuestros ojos y nos conceda ver al Señor Jesucristo en toda
la Escritura, que el Señor nos guarde de predicación moralista,
de predicación que no vea al Señor Jesucristo en los pasajes
de la Escritura. Génesis 3.15 habla es la primera
proclamación del Evangelio, hablando de cómo la simiente de la mujer,
no simientes, sino la simiente que es una, la cual es Cristo,
heriría a Satanás a la descendencia de la serpiente en la cabeza.
Y eso ocurrió cuando el Señor Jesucristo fue levantado de entre
los muertos. En la cruz fue la herida en el
carcañar, una herida que no fue mortal. Pero Cristo resucitó
victorioso al tercer día y aplastó la cabeza de la serpiente. Seguimos
avanzando y nos vamos a encontrar una historia que a veces pensamos,
qué bonita historia. Bueno, ahí mismo en Génesis,
antes de llegar a la historia de Isaac, Después de que Adán
y Eva note algo interesante, el primer Adán, después del pecado,
culpa a su esposa. Dice, la mujer que me diste.
Pero qué maravilloso es que el segundo Adán dice, no culpes
a mi novia, cúlpame a mí. Qué contraste entre el primer
Adán y el segundo Adán. El primer Adán apuntando y culpando
a su esposa. y el segundo Adán, inocente,
justo, que cumplió toda la ley, y al final, ante su padre dice,
cúlpame a mí, y cargó en él el pecado de todos nosotros. Todos
nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por
su camino, pero él voluntariamente tuvo la disposición de cargar
con los pecados y con la culpa de su novia. ¡Qué maravillosa
imagen! Inmediatamente después de pecar,
Adán y Eva intentan taparse con hojas de higuera. Y el Señor
vio, y eso no era adecuado, un cordero, otra vez, una imagen
del Señor Jesucristo, una imagen del Hijo de Dios, del cordero,
del Mesías, del ungido. inocente muere para proveer una
vestidura más adecuada que simples hojas de higuera, que representan
el esfuerzo humano por cubrir la vergüenza causada por haber
pecado delante de Dios. Seguimos avanzando y usted va
a ver, está allí lleno del Señor Jesucristo. Y alguno de los puntos
más sobresalientes es, a veces vemos historias que se nos cuentan
y se nos dice y se nos llama, hay que ser obedientes como Abraham.
Porque Abraham le dijo al Señor, sacrifica a Isaac a tu único,
al que amas. Y Abraham obediente. Y claro
que hay que ser obedientes como Abraham, pero el héroe del pasaje
no es Abraham. Y a veces pensamos qué bonita
historia, Isaac no murió. Pero esa historia, pensamos qué
bonito final. Pero ese no fue el final de la
historia. El final de esa historia fue en el monte Calvario. Y allá
en el Calvario, el cordero por el cual en verdad Isaac no murió.
Isaac merecía morir igual que todos los nacidos de Adán. Y Dios se proveyó de un cordero
simbólico en ese momento. Pero en verdad Isaac no murió
y los descendientes de Abraham no mueren porque Cristo murió. Esa historia no terminó allí,
simplemente Abraham creyó y le fue contado por justicia. Esa
historia terminó en el Golgota, donde allí el padre clavó el
cuchillo y degolló a su hijo. Donde el padre descargó toda
su ira sobre su único hijo, aquel a quien amaba intensamente, sobre
su unigénito y amado hijo. Y podemos ir recorriendo y llegar
a la historia de David y Goliat, por ejemplo, Y muchas veces hay
gente que dice, cinco piendercitas para que venzas a tus gigantes.
Y no está mal, quizá, que tengamos algunas lecciones prácticas.
Pero si nos quedamos simplemente con lecciones prácticas o simplemente
ser valiente como Josué, ser obediente como Abraham, ser valiente
como David, hemos perdido el punto. El héroe de la historia
de David y Goliat no es David. El héroe de la historia es el
Señor Jesucristo. Es Dios que escoge al débil porque
Él se gloría en la debilidad. Él usa instrumentos, como dice,
tenemos este tesoro en vasos de barro para que la excelencia
del poder sea de Dios y no de nosotros. Si hubiera gente que
hacía apuestas deportivas, nadie hubiera apostado por David. Todos
hubieran apostado por Goliat. Pero el Señor se glorifica al
mostrar a su ungido. David es un tipo del Señor Jesucristo
y cómo derrota al gigante y el Señor Jesucristo en debilidad
es crucificado, pero él resucita y aplasta la cabeza de Satanás.
Esa es la historia de David y Goliat. El héroe de esa historia es el
Señor Jesucristo. Es una figura maravillosa de
cómo el ungido de Dios da su vida, arriesga su vida, muere
por el bien y la liberación de su pueblo escogido. El propósito
del libro es fe en el Señor Jesucristo. El propósito del libro es alentarnos
y mostrarnos, Cristo es el cumplimiento de la ley. Cristo es el cumplimiento
de toda la profecía. Cristo es el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo. Cristo es el Hijo de Dios. Y
obviamente, el Evangelio ha hablado abundantemente acerca del hecho
de que Él es uno con su Padre, de que Él es de la misma substancia
del Padre. Dice, a Dios nadie le vio jamás
el homogénito Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado
a conocer. Cristo es Dios que tomó forma
humana, no es como en la dureza de su corazón pensaban los líderes
de los fariseos, que él era un hombre que se estaba haciendo
Dios, sino era Dios que se hizo hombre y habitó entre nosotros.
Juan, guiado por el Espíritu, está dejando claro, hay evidencia
abundante de que Cristo es el Hijo de Dios y no hay opción
para decir otra cosa que no sea Cristo es el Hijo de Dios, Cristo
es Dios que tomó forma humana, Cristo es el Cordero de Dios,
Cristo es nuestra Pascua, Cristo es el que dio satisfacción a
la justicia de Dios, Cristo es quien cumplió la ley, Cristo
es de quien está llena la escritura, no hay opción de decir otra cosa,
como algunos pretenden. Hay quienes pretenden decir,
no, pues él fue un hombre recto, un hombre que nos vino a dar
ejemplo. En verdad, la Biblia dice que
dejó ejemplo para que sigamos sus pisadas, pero él no vino
simplemente a darnos un ejemplo, porque nadie es capaz en sí mismo
de seguir su ejemplo. porque somos incapaces de cumplir
la ley de Dios. Nadie es capaz de cumplir la
ley de Dios. Nadie puede ganar su salvación
por su propio esfuerzo. De lo contrario, si fuera posible,
Cristo no habría venido. Cristo vino porque el hombre
está totalmente incapacitado. El hombre no está lisiado, el
hombre está totalmente incapacitado. Y cuando miramos esas siete señales,
esas siete señales van mostrando la condición del hombre. El hombre
que estaba allí, incapaz de poder hacer algo por sí mismo para
su salud. El hombre estaba allí y ni siquiera precisamente estaba
clamando que el Señor hiciera algo por él. El Señor vino específicamente
y el Señor obró en su salud soberanamente. Seguramente había muchos otros
enfermos, pero la Biblia habla que específicamente el Señor,
y es así como el Señor obra en la salvación de su pueblo, soberanamente,
el ciego de nacimiento, y por último, culmina con la resurrección
de Lázaro. Todas son figuras de la condición
del hombre y cómo el Señor es poderoso para hacer posible la
salvación de un hombre. Mucha gente está fascinada esperando
reuniones donde traer gente con sillas de ruedas y quieren ver
que se levanten gentes como si esas fueran cosas tan grandiosas. El Señor Jesucristo vino a salvar
a su pueblo de sus pecados. Él no sanó a todos los enfermos
que habían en su día. él saló específicamente a aquellos
que soberanamente él había, el subdiseño de la historia había
predeterminado para mostrar que él es Dios. Pero el énfasis por
el cual el Señor Jesús vino fue para salvar a su pueblo de sus
pecados, salvar a su pueblo de sus pecados. Y estando en una
condición como Lázaro, de cuatro días de muerto, en corrupción
ya total, y el Señor vino para dar vida a su pueblo. Dice, éstas se han escrito para
que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, Dios hecho hombre,
para creer que Jesús, y de nuevo aquí está la palabra, una palabra
clave del Evangelio, que es fe que Juan la presenta constantemente
en forma de verbo, y es creer. Desde el capítulo uno está lleno
de creer. Dice, a los suyo vino y los suyos
no le recibieron, mas a todos los que le recibieron, a los
que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos
de Dios. Y creer en el nombre, en la cultura hebrea, el nombre
tiene que ver con la persona. No es simplemente como ahora,
pues, muchos papás solo ven el calendario y qué importa cuál
nombre caiga, se le pone nombre y listo. No, en aquel entonces
el nombre hablaba mucho de la persona. Y creer en el nombre
es creer en la persona, creer que Él es Dios. Y lo que Él hizo
en las señales era mostrar que Él es Dios. No es que los otros
evangelios no hablen de la deidad del Señor Jesucristo, pero el
evangelio de Juan tiene como propósito expreso mostrar y hacer
énfasis en la deidad del Señor Jesucristo. Por supuesto que
los otros evangelios también hablan de la deidad del Señor
Jesucristo. En especial podemos recordar,
hay uno que no está mencionado en Juan, de cuando rompieron
el techo y bajaron allí y el Señor le dijo, Hijo, tus pecados
te son perdonados. Los líderes fariseos empezaron
a blotear y a decir, sólo Dios puede perdonar pecados. ¿Quién
es este? Y Jesús dijo, pues para que sepan que el Hijo del Hombre
tiene potestad para perdonar pecados. Le dijo, A ti te digo,
levántate, toma tu lecho y anda. Y ahí está la Deidad del Señor
Jesucristo. Él tiene el poder de perdonar
los pecados. Todo juicio se le ha encomendado
al Hijo para que todos honren al Hijo como honran al Padre.
Hay gente que pretende honrar al Padre sin honrar al Hijo y
eso no es posible. No es posible. Y creer está en
casi cada capítulo del Evangelio de Juan. Dice a Nicodemo, así
como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario
que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él
cree no se pierda, mas tenga vida eterna. El que cree en el
Hijo tiene la vida, pero el que rehúsa creer en el Hijo de Dios
no verá la vida, sino la ira de Dios está sobre él. Y estas
cosas se han escrito para que sepas que Jesús es el Cristo,
el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre. Y
algo maravilloso es que habla también de la vida eterna, no
en algo que se tendrá en el futuro, sino es el énfasis de la realidad
del creyente en el momento que cree porque el Señor le da vida
en ese momento y empieza ya a tener vida eterna. desde el momento
en que Dios le da fe para creer. El Señor vence la muerte. Antes de hablar del propósito
del libro, el Señor vence la incredulidad. Tomás cree y declara
que Jesús es el Cristo, que Jesús es el Hijo de Dios, que Cristo
es el Señor. Y es la única manera de poder
tener salvación. Creer que Jesús es el Cristo,
es el Hijo de Dios. Creer que Él es el camino, Él
es la verdad y Él es la vida. Que no hay ninguna otra posibilidad
de salvación sino solamente en el Señor Jesucristo. es clamar
al Señor que nos conceda ver con cuánta profundidad el Señor
nos conoce. Es algo recurrente. Natanael
y cada uno de ellos se maravillaban que el Señor les mostraba el
conocimiento y les revelaba el conocimiento que tenía de ellos.
La mujer samaritana, el Señor le dice, anda, llama a tu marido.
y ella queda expuesta totalmente ante la santidad de Dios. Que
el Señor nos revele a Cristo para que ante su santidad podamos
ver nuestra condición y nuestra necesidad del Evangelio. La gloria
de Dios se revela en la faz del Señor Jesucristo. Clamemos al
Señor. A Dios nadie le vio jamás. El
unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado
a conocer. Que nuestra oración sea Abre mis ojos, oh Cristo,
yo quiero verte. Quiero contemplarte. Cuando contemplemos
a Cristo, vamos a regocijarnos. Antes de regocijarnos, vamos
a clamar en desesperación. Pero después habrá un regocijo.
El gozo en la escritura siempre está relacionado con la salvación.
El gozo de la salvación. El gozo de poder ser salvo y
entrar a la presencia donde hay plenitud de gozo y delicias a
su diestra para siempre. El propósito de este libro y
de toda la escritura es producir fe. Nunca es el propósito de
la palabra de Dios producir duda. La duda es algo que de por sí
es propio o es obra de Satanás en nuestro corazón. Pero toda
la escritura tiene propósito de dar fe al pueblo de Dios. Hermanos, que el Señor nos haga
anhelar la palabra. Como niños recién nacidos, deseemos
la leche espiritual no adulterada para que nuestra fe pueda ser
fortalecida. Estamos en tiempos donde necesitamos,
y todo el tiempo ha sido tiempo, de necesidad de la Palabra de
Dios, de necesidad del Evangelio, de necesidad de ver al Señor
Jesucristo. La Escritura nos habla constantemente,
puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.
y vimos los dos cultos descritos después de la resurrección, el
punto central de esos cultos era Cristo en medio y los discípulos
veían a Cristo y se regocijaban en Cristo. Hermanos, que nuestros
ojos estén puestos en el Señor Jesucristo, el autor y consumador
de nuestra fe, solamente en Cristo. nos va a guardar de orgullo,
nos va a guardar de la tentación del pecado, nos va a mantener
en gozo el tener nuestros ojos en el Señor Jesucristo. El propósito del libro es que
sepáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Dice también Juan ¿Qué es la
vida eterna? Y esta es la vida eterna que
te conocen a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien
has enviado. Hermanos, esa es nuestra necesidad. En medio de tiempos difíciles,
la necesidad es Cristo. En medio de tiempos de enfermedad,
de dificultad, nuestro mayor problema no es una enfermedad,
nuestro mayor problema no es político, nuestro mayor problema
es el corazón. Y el único que puede resolver
el problema de nuestro corazón es el Señor. Él dijo, todo aquel
que practica pecado es esclavo de su pecado. Pero si elijos
libertad, seréis verdaderamente libres, y conoceréis la verdad,
y la verdad os hará libres. Y la verdad es Cristo. Vamos
a orar, dando gracias a Dios por este tiempo. pues recordando
en oración también a nuestros hermanos que están enfrentando
dificultad diversa y a los hermanos que estén en enfermedad también.
No conocemos a todos, pero conocemos a algunos. El pastor Gilberto,
gracias a Dios, está en tratamiento, oremos por su salud. La hija
de nuestra hermana Bet y Gina está también, ha estado por bastante
tiempo delicada de salud, así que vamos a orar, hermano Marco,
oramos. Padre Santo, Señor Nuestro, le
damos gracias, Señor, porque Ud. es bueno, Señor, porque es
misericordia grande, Señor, y día a día se renueva, Padre. Señor Santo, le damos gracias
porque Ud. nos ha dado, Señor, Su Palabra,
nos ha encendado, Señor, Gracias porque todo Señor es para la
honra y la gloria a Nuestro Señor Jesucristo, a Su Hijo Amado Padre
Santo. que nos pone ante Espíritu Santo,
Señor, para discernir todas estas cosas espirituales. Gracias,
Padre Santo, porque Usted, Señor, en Su gracia nos ha permitido Yo siento esta necesidad de buscarle,
Señor, todos los días, Señor, de compartir la salvación que
Ud. ha hecho para su iglesia, Señor,
que la gente pueda ver, Señor, a Cristo, Señor, a Su mismo amado
en nuestra vida, Señor Santo. Que puedan ver, Señor, que todo
lo que somos, Señor, lo bueno, no somos nosotros y no es Cristo
en nuestra vida. y todos los malos son sustancios
extranaturales. Ayúdennos, Señor, a poder compartir
más, que el mundo sepa que Cristo muere en nosotros. Padre, herrero
Señor, también por los hermanos que están pagando problemas de
salud, Señor. Usted se apunta a cada uno de
ellos, Padre. Usted conoce a cada uno, Señor.
Usted sabe sus necesidades. Usted nos ha creado a cada uno,
Señor. Padre, pero vamos con nuestra
hermana Gina, con nuestra hermana Anita, que se sintió un poco
mal. También, Señor, con nuestros
hermanos comercios. Usted sabe qué es lo que tiene,
Señor. Usted sabe qué tratamiento está
permitido llevar, Señor. Usted se aconexa con nuestros
hermanos. En iglesia, Señor, donde quiera
que esté, cualquiera que esté pasando, pues, En todas las dificultades,
Señor, Usted se acercó a cada uno de los padres. En toda prueba,
Señor, en toda dificultad, pues, podamos ver que Usted está con
nosotros, Señor. Usted les quiere y Usted nunca
nos ha abandonado, Señor. Que todo el Señor sea el poder
de la oposición, que el Señor sea para la honra y la gloria,
y vamos a seguir padeciendo. Señor mío, nos damos gracias
por este tiempo en el que nos hiciste estar aquí reunidos con
tu hermano y tu padre. Señor, hoy le ruego por todo
esto, Señor, te lo pido también en el nombre santo de nuestro
Señor Jesús, nuestro salvador, el miércoles tenemos culto, están
todos invitados. no no

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Joshua

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