El sermón "Ocho Días Después" predicado por Joel Coyoc aborda la importancia de la fe y la importancia de la adoración en la vida de la iglesia, centrándose en la aparición de Jesús a sus discípulos después de la resurrección, particularmente a Tomás. Coyoc argumenta que, aunque Tomás era inicialmente incrédulo, su fe fue finalmente restaurada a través de un encuentro personal con el Cristo resucitado. La predicación de Coyoc se apoya en las Escrituras, específicamente en Juan 20:26-29, donde se relata cómo Jesús se dirige a Tomás y lo insta a no dudar, sino a creer. El sermón enfatiza que la presencia de Cristo debe ser central en la adoración comunitaria y que el mensaje del evangelio debe ser declarado de manera constante y clara, ya que este es el medio por el cual los corazones son transformados y se obtiene la paz con Dios.
“Cristo en medio está hablando de la centralidad de la palabra, porque Cristo es, no sólo proclamó la palabra, sino Él mismo es el verbo de Dios.”
“No hay otro mensaje que dar en el culto, no hay otro mensaje que dar en el culto... el único mensaje que puede en un futuro librarnos de la presencia del pecado.”
“El llamado del Señor fue, ante la evidencia, no seas incrédulo. Aquí estoy parado delante de ti. Soy yo. Es muy probable que Tomás miró, pero no tocó.”
“La respuesta de Tomás fue una respuesta de expresión devota y de asombro santo.”
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