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JC

Ocho Dias Después

John 20:26-29
Joel Coyoc June, 30 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 30 2021
Estudio del Evangelio de Juan

El sermón "Ocho Días Después" predicado por Joel Coyoc aborda la importancia de la fe y la importancia de la adoración en la vida de la iglesia, centrándose en la aparición de Jesús a sus discípulos después de la resurrección, particularmente a Tomás. Coyoc argumenta que, aunque Tomás era inicialmente incrédulo, su fe fue finalmente restaurada a través de un encuentro personal con el Cristo resucitado. La predicación de Coyoc se apoya en las Escrituras, específicamente en Juan 20:26-29, donde se relata cómo Jesús se dirige a Tomás y lo insta a no dudar, sino a creer. El sermón enfatiza que la presencia de Cristo debe ser central en la adoración comunitaria y que el mensaje del evangelio debe ser declarado de manera constante y clara, ya que este es el medio por el cual los corazones son transformados y se obtiene la paz con Dios.

Key Quotes

“Cristo en medio está hablando de la centralidad de la palabra, porque Cristo es, no sólo proclamó la palabra, sino Él mismo es el verbo de Dios.”

“No hay otro mensaje que dar en el culto, no hay otro mensaje que dar en el culto... el único mensaje que puede en un futuro librarnos de la presencia del pecado.”

“El llamado del Señor fue, ante la evidencia, no seas incrédulo. Aquí estoy parado delante de ti. Soy yo. Es muy probable que Tomás miró, pero no tocó.”

“La respuesta de Tomás fue una respuesta de expresión devota y de asombro santo.”

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al sepulcro y mientras lloraba
se inclinó para mirar dentro del sepulcro y vio a dos ángeles
con vestiduras blancas que estaban sentados el uno a la cabecera
y el otro a los pies donde el cuerpo de Jesús había sido puesto
y le dijeron mujer ¿por qué lloras? les dijo porque se han llevado
a mi señor y no sé dónde le han puesto Cuando había dicho esto,
se volvió y vio a Jesús que estaba allí, mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo, mujer, ¿por qué
lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano,
le dijo, señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto
y yo lo llevaré. Jesús le dijo María, volviéndose
ella le dijo Rabón y que quiere decir maestro. Jesús le dijo,
no me toques, porque aún no he subido a mi padre, mas ve a mis
hermanos y diles, subo a mi padre y a vuestro padre, a mi Dios
y a vuestro Dios. Fue entonces María Magdalena
para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al
señor y que él le había dicho estas El primero de la semana, estando
las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban
reunidos, por miedo de los judíos, vino Jesús y puesto en medio
les dijo, paz a vosotros. Cuando les hubo dicho esto, les
mostró las manos y el costado, y los discípulos se regocijaron
viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra
vez, paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también
yo os envío. Y habiendo dicho eso, sopló y
les dijo, recibid el Espíritu Santo. A quienes remitierais
los pecados, les son remitidos, y a quienes se los retuvierais,
les son retenidos. pero Tomás, uno de los doce llamado
Didimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues,
los otros discípulos, al Señor hemos visto. Él les dijo, si
no viera en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo
en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra
vez sus discípulos dentro y con ellos Tomás. Llegó Jesús estando
las puertas cerradas y se puso en medio y les dijo paz a vosotros. Luego dijo a Tomás, pon aquí
tu dedo, y mira mis manos, y acerca tu mano, y métela en mi costado,
y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le
dijo, Señor mío y Dios mío. Jesús le dijo, ¿por qué me has
visto, Tomás creíste? Bienaventurados los que no vieron
y creyeron. que Jesús muchas otras señales
en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas
en este libro, pero estas se han escrito para que creáis que
Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo tengáis
vida en su nombre. Vamos a meditar los versículos dice ocho días después estaban
otra vez discípulos dentro y con ellos Tomás llegó Jesús estando
las puertas cerradas y se puso en medio y les dijo paz a vosotros
luego dijo a Tomás pon aquí tu dedo mira mis manos y acerca
tu mano y métela en mi costado y y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le
dijo, Señor mío y Dios mío. Jesús le dijo, porque me has
visto, Tomás creíste. Bienaventurados los que no vieron
y creyeron. Nuestro tema es la primera frase
del versículo veintiséis, ocho días después, ocho días después. estábamos meditando el miércoles
pasado acerca de la primera vez que el domingo por la noche el
señor Jesús de hecho el tema fue el domingo por la noche que
el señor Jesús se presentó ante los discípulos como el Cristo
resucitado aquella el señor ya se había
mostrado a María El Señor ya se había mostrado a aquellos
dos que iban camino a Emmaús y ellos regresaron corriendo
otra vez a Jerusalén y estuvieron justo en esa reunión donde el
Señor Jesucristo se presentó. Y el domingo estuvimos meditando
cuando alguien falta al culto. Y podemos pensar que ese domingo
por la noche, que fue el primer día de la semana, fue el primer
culto de la iglesia después de que Cristo había resucitado.
Y la razón por la que la iglesia se congrega los domingos es porque
celebra la resurrección gloriosa del Señor Jesucristo. Y vemos
que han transcurrido ocho días, quiere decir que estamos en el
siguiente domingo, ocho días después. Este pasaje nos muestra algunas
cosas importantes con respecto a lo que es la adoración en la
iglesia. Y estábamos viendo qué fue lo que
sucedió con Tomás, quién realmente era Tomás. O sea, Tomás no era
alguien que era más incrédulo que los otros. El Señor Jesús
también reprendió a los del camino de Maús y les dijo, tardos. de corazón, duros para creer,
y bueno, estaban todos ellos batallando con la incredulidad,
pero Dios había comenzado en ellos una buena obra. Cuando
miramos esos pasajes hay algunas cosas, por lo menos vamos a mirar
cuatro cosas que son muy importantes, y la primera es Tomás en el culto
anterior no estuvo. Pero ahora, lo primero que nos
muestra es, ahora Tomás asistió al culto. Está en la reunión
de los discípulos. La siguiente cosa que nos enseña
el pasaje es, la reunión se volvió a hacer nuevamente a puertas
cerradas. La tercera cosa que nos muestra
el pasaje es la predicación fue otra vez la misma predicación.
El señor no predicó otra cosa distinta, predicó lo mismo que
la vez anterior. Y la cuarta cosa es la respuesta
al llamado eficaz de la predicación, el llamado eficaz del buen pastor,
al llamado eficaz de aquel que vino a salvar a su pueblo de
su de sus que Tomás asistió a la reunión. Y qué bendición, qué obra de
la gracia de Dios de que aquellos discípulos que pudieron mirar
al Señor Jesús y regocijarse de ver al Señor Jesucristo, salieron
y le contaron, al Señor hemos visto. Y si bien él fue totalmente
franco y dijo, si no veo en sus manos las marcas de los clavos
y meto mi mano en su costado, yo no voy a creer. Y no obstante,
con toda su lucha de incredulidad, por la gracia de Dios, y porque
Dios había comenzado una buena obra, y porque había amor por
el Señor Jesucristo, Tomás amaba a Cristo porque Cristo le había
amado a él primero. Y ahí estaba él siendo esta presencia,
el resultado de cómo Dios había utilizado a los otros discípulos
para atraerlo al Señor mismo con lazos de amor. Y qué bendición
de poder mirar como Dios puede usarnos para poder motivar a
nuestros hermanos, sencillamente dándoles testimonio de que hemos
visto al Señor y nos hemos regocijado en el Señor. Y esa fue una gran
bendición que puede seguir siendo una bendición. Somos llamados
a ser de ánimo los unos a los otros. Somos llamados a sobrellevar
los unos las cargas de los otros y cumplir así la ley de Cristo,
a orar los unos por los otros, a estimularnos los unos a los
otros. de hecho hay un pasaje donde el apóstol Pablo habla
justamente acerca de la resurrección en primera de Corintios capítulo
quince y después habla de que no nos entristezcamos como los
otros que no tienen esperanza y va hablando de la esperanza
gloriosa que tenemos porque Cristo ha resucitado y termina diciendo
por tanto alentados los unos a los otros con estas palabras
y eran palabras que tenían que ver con la resurrección de con lo que los discípulos le
dijeron a Tomás al señor hemos visto nos hemos regocijado en
el señor y ahí estaba Tomás en esa reunión y es muy probable
que de lo que ocurre bueno después de que vemos a Tomás allí junto
con los otros discípulos nos vamos dando cuenta que el pasaje
dice después de decir ocho días después estaba a través de sus
discípulos dentro y con ellos Tomás dice llegó Jesús y se nos
llama la atención a algo otra vez la reunión fue a puertas
cerradas ya no está la frase y por miedo pero es probable
que bueno el crecimiento en el señor es gradual y aún quizá
tenían cierta batalla con el temor aún la el señor estaba
obrando en ellos y afirmando su fe el señor siendo paciente
con ellos el señor después de haber resucitado estuvo cuarenta
días apareciendo y enseñando hasta que él fue levantado al
cielo en el monte de los olivos y sin embargo es motivo de dar
gracias a Dios de alabar a Dios y regocijarnos porque seguramente
igual que ellos ponían cerrojos en sus puertas, nosotros aún
tenemos cerrojos, pero damos gracias a Dios porque ni cerrojos
ni puertas pueden ser obstáculo para el Cristo resucitado. No
importa nuestros propios cerrojos, no importan nuestros propios
prejuicios, nada de eso puede estorbar el que el Señor esté
siempre en medio de su iglesia y que pueda estar espiritualmente
en medio de aquellos que él ha elegido para salvación. Y no
obstante que otra vez estaban las puertas cerradas de nuevo,
no fue ningún problema para el Señor Jesucristo. Dice la Biblia
otra vez ahí que Él se puso en medio de ellos. Llegó Jesús estando
las puertas cerradas y se puso en medio de ellos. Y cuando pensamos,
estábamos pensando la semana pasada porque ocurrió lo mismo.
Él se puso en medio, no sólo espacialmente y geográficamente,
sino después podemos ver que Él estuvo en medio de ellos,
porque se regocijaron en el Señor, en medio de su corazón, vinieron
a ser la habitación del Espíritu Santo. El Señor Jesús sopló y
les dijo, recibid el Espíritu. Y la Biblia dice, no sabéis que
vuestros cuerpos son templo del Espíritu Santo, el cual tenéis
de Dios, el cual está en vosotros y que no sois vuestros. porque
habéis sido comprados por precio, glorificar pues a Dios en vuestro
cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. Ahora,
podemos mirar que otra vez el Señor se pone en medio, y es
bueno que podamos pensar lo que significa eso en cuestión del
culto, y es Cristo en medio. Cristo en medio de ellos, y esto
nos habla de la centralidad de la palabra, Cristo en medio de
ellos para pronunciar la proclamación de la gran verdad, paz a vosotros,
porque yo soy vuestra paz, porque ustedes pueden ser justificados
con el Padre por causa de tener fe en el Señor Jesucristo. Justificado
después por la fe, tenemos paz para con Dios. Cristo en medio
está hablando de la centralidad de la palabra, porque Cristo
es, no sólo proclamó la palabra, sino Él mismo es el verbo de
Dios, la palabra viviente. En el principio era el verbo
y el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Todas las cosas
por Él fueron hechas y sin Él nada de lo que ha sido hecho
fue hecho. Cristo, la palabra viviente, estaba en medio. Y
algo importante es la centralidad de la proclamación del mensaje,
de la palabra de Dios, de la exposición del evangelio, de
presentar y mostrar la gloria del Señor Jesucristo a través
de la predicación, debe ser algo central también en la iglesia. Algunas denominaciones y algunas
iglesias intentan representarlo, bueno, es un simbolismo, no quiere
decir que no lo hacemos, pero es más importante que el simbolismo
el hecho de que Una parte bien importante del tiempo invertido
en el culto es la proclamación de la palabra. Es lo que debe
predominar en el culto, la exposición de la palabra. Algunas denominaciones
intentan representarlo y en sus púlpitos siempre hay una Biblia
muy grande. siempre está allí abierta y bueno a nivel de símbolo
está bien si no lo hacemos tampoco tiene que ser una regla la biblia
no dice que nuestros púlpitos pero sí en el culto la proclamación
la predicación del evangelio tiene que ser principal central
eso habla de que cristo se pone en medio él es la palabra viva
y proclama la palabra paz a vosotros Decía yo que la tercer cosa que
nos enseña el pasaje es que la predicación fue la misma. La predicación fue la misma.
Si usted ve, el Señor se pone en medio y dice, paz a vosotros.
Y no es que estaba simplemente saludando como se saludaban los
judíos. Hay toda una dimensión distinta.
Es una proclamación de la bendición que el Señor Jesucristo ha ganado
para su pueblo. Es más, el mismo Señor Jesucristo,
dice el profeta Isaías, que es príncipe de paz. Y el único que
puede decir, no sólo como un saludo, sino como una bendición,
que Él ha ganado con Su propia sangre, con Su propia vida, siendo
ofrecido sobre el altar es el príncipe de paz que puede decir
paz a vosotros es aquel que le dijo a sus discípulos antes mi
paso os doy mi paso os dejo yo no os la doy como el mundo la
da no se tuve vuestro corazón ni tenga miedo creéis en dios
cree también en mí mi paz os doy mi paso os dejo él es el
príncipe de paz aquel que ha conquistado paz para con dios
pueblo puede estar en paz con Dios porque él ha llevado el
castigo de los pecados de su pueblo y algo importante de esto
es no hay otro mensaje que dar en el culto no hay otro mensaje
que dar en el culto usted va a venir y va a escuchar y va
a escuchar una vez acerca de Cristo crucificado y Cristo resucitado
porque ese es el único mensaje de esperanza para ser salvo del
castigo por el pecado, de la condenación eterna, pero es el
único mensaje que es capaz de llevarnos a crecer en la gracia
y el conocimiento de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
Es el único mensaje que es capaz de darnos el poder para vencer
al pecado. es el único mensaje que puede
en un futuro librarnos de la presencia del pecado. Y ese es
el mensaje, no hay más mensaje. El mismo apóstol Pablo escribe
y dice, primeramente les he enseñado lo que asimismo recibí, que Cristo
murió por nuestros pecados conforme a las escrituras y que fue sepultado
y que resucitó al tercer día conforme a las escrituras. No
hay mensaje No hay mensaje más dulce para el pueblo de Dios
que escuchar que Cristo es su paz. Él es nuestra paz. No hay
mensaje más dulce para el pueblo de Dios que escuchar, justificados
pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Y si tú quieres escuchar otra
cosa distinta, aquí no es el lugar. Pero a la oveja del Señor
le suena a música en sus oídos. Es un dulce mensaje que, a pesar
de que es antiguo, no envejece, porque es eterno. Es el evangelio
eterno de la gracia de Dios. Y eso no fastidia al creyente. Eso deleita al corazón del creyente. Eso regocija al corazón del creyente. Por eso el Señor Jesús volvió
a predicar el mismo mensaje. Y por eso, pastores que han predicado
aquí, como el pastor Walter decía, no tengo novedades. No hay otra
cosa nueva. Si es que es nuevo, lo más seguro
es que es mentira. El mensaje de Dios, el verdadero
evangelio, no es nuevo, es eterno. y aunque es antiguo, no envejece. Es la necesidad del hombre, conocer
a Dios en la faz del Señor Jesucristo. La otra cosa que nos muestra
aquí el pasaje es, el Señor dice, paz a vosotros, e inmediatamente
el Señor dice algo. Dice el Señor, el Señor se dirige inmediatamente.
El Señor hizo la predicación general, pero el señor mira a
su oveja y el señor habla a la necesidad específica de su oveja
habla específicamente a la necesidad de Tomás y dice luego dijo a
Tomás y le dice pon aquí tu dedo y mira mis manos y acerca tu
mano y métela en mi costado y el señor ya estaba hablando directamente
a la necesidad específica de Tomás y y esto nos habla de El
mensaje es el mismo, es la palabra de Dios, es la palabra viviente,
el Señor Jesucristo, es la revelación escrita, pero nos confirma algo
que es toda la verdad. ¿Dónde habíamos escuchado? ¿Por
qué Jesús está diciendo, pon aquí tu dedo y mira mis manos
y acerca tu mano y métela en mi costado? ¿Quién había dicho
eso? Tomás había dicho eso. Jesús
no estaba ahí físicamente para escucharlo. Pero la Biblia nos
recuerda que Jesús es la palabra viva. bueno la escritura dice
con toda claridad dice en hebreos 4 12 dice porque la palabra de
dios es viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos
y penetra hasta partir el alma y el espíritu las coyunturas
los tuétanos y disierne los pensamientos y las intenciones del corazón
y aquí está confirmando lo poderoso que es la palabra de Dios. Cristo
es la palabra de Dios. La Biblia es la palabra de Dios.
Y las cosas estaban desnudas a sus ojos. Y él estaba hablando
directamente a su necesidad, a su incredulidad, el es lo mismo
lo mismo que dice hebreos 4 12 hablando de la palabra viva y
eficaz la palabra de dios viva y eficaz y más cortante que toda
la espada de dos filos que penetra hasta partir el alma y el espíritu
y las coyunturas y los tuétanos la palabra llega hasta lo más
profundo porque la vista del señor llega hasta lo más profundo
y disierne los pensamientos y las intenciones del corazón es lo
que dice el salmo 139 que leyó el hermano cuando dice ojo va
tú me has examinado y conocido tú has conocido mi sentarme y
levantarme has entendido desde lejos mis pensamientos has escudriñado
mi andar y mi reposo y todos mis caminos que son conocidos
pues aún no está la palabra en mi boca y aquí o Jehová tú la
sabes toda detrás y delante me rodeaste y sobre mí pusiste tu
mano tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí alto es no
lo puedo comprender cuál conocimiento el conocimiento tan profundo
que la palabra de Dios tiene de nosotros estamos descritos
acá la la historia de la redención es nuestra historia si nosotros
intentamos vernos nos vamos a ver aquí nos vamos a ver Nos vamos
a identificar con Tomás. Nos vamos a identificar con el
salmista. Dicen, no está la palabra en mi boca y ya la sabes. Antes
que Tomás dijera, si no veo y si no toco y meto mis manos, no
voy a creer. Antes que él lo diga, el Señor
ya lo sabía. Y la palabra de Dios es viva
y eficaz. Y el Señor cita sus palabras. Y el Señor está hablando a su
corazón. cuando pensamos bueno estamos
hablando acerca de que la predicación fue la misma y fue la misma y
amigos porque no hay otro mensaje fue la misma porque es viva y
eficaz no hay otro mensaje que sea así vivo y viva y eficaz
la palabra de dios viva y eficaz siempre vamos a predicar de la
escritura no venimos acá a hablar de ideas de hombres o de palabras
bonitas o de conceptos de personas no satisfacen no hay ninguna
otra palabra de ningún hombre que sea tan vivo y eficaz y que,
en su palabra, podamos encontrar nuestra historia. Nos podemos
encontrar ahí con toda nuestra debilidad, descritos. Nos podemos
encontrar, el salmista está aquí sorprendido porque dice, tal
conocimiento. ¿Y cuál conocimiento? El conocimiento
que tienes de mí. El conocimiento que tienes de mí es, me maravilla
la manera en que me conoces. No hay otra persona que haya
escrito una palabra donde pueda describirnos totalmente y nos
podamos ver identificados. Dice la otra cosa que vemos aquí
acerca del mensaje, que fue el mismo. Fue el mismo mensaje y
culminó de la misma manera. Quisiera marcar un poco la diferencia
entre culminar y finalizar. Cuando hablamos de culminar no
es la finalización, sino la culminación es el punto más alto o el clímax,
o sea, lo más atractivo, sobresaliente, lo más impactante de toda la
exposición de la palabra. hubo un punto culminante que
fue idéntico al de la vez anterior. El Señor está mostrando otra
vez las marcas de su sufrimiento, que confirman que Él es el Cordero
de Dios, que confirman que Él es nuestra Pascua, que confirman
que Él es el sumo sacerdote, que Él es el que se sube al altar. No sólo Él es la ofrenda, sino
es el mismo sacerdote que ofrece la ofrenda. ese sacrificio perfecto
y el hecho de que él es el mismo con las marcas de sufrimiento
en sus manos pero que ahora está vivo está testificando poderosamente
que él ha satisfecho la justicia del padre que él ha llevado nuestros
pecados pero ahora ya no hay más condenación para los que
están en cristo ese es el momento culminante, la exposición de
su gloria, Cristo está exponiendo toda su gloria, está exponiendo
toda la gloria de lo que ocurrió en el Calvario, y toda la gloria
de la esperanza para el creyente, exponiéndolo ante la vista de
sus de sus discípulos, de su pueblo amado. Y la otra cosa
es, hay un llamado, aquí hay un llamado, y el llamado fue,
aquí está la evidencia, Y entre la evidencia, Tomás, no seas
incrédulo. Aquí estoy parado delante de
ti. Soy yo. Es muy probable que Tomás
miró, pero no tocó. No hizo falta que tocara. Estaba
la evidencia. Y el llamado del Señor fue, ante
la evidencia, no seas incrédulo. Dice Jesús, le dice Jesús allí,
versículo veintisiete pon aquí tu dedo y mira mis manos acerca
tu mano y métela en mi costado y no seas incrédulo sino creyente
no seas incrédulo sino creyente ese fue el llamado del buen pastor
el llamado del príncipe de los pastores el llamado del príncipe
de paz es no seas incrédulo sé creyente aquí está la evidencia
soy yo que he resucitado soy yo a quien La tumba no pudo retener. Estoy aquí. He vencido el pecado. He vencido la muerte. Soy el
príncipe de paz. Por último, podemos mirar en
el pasaje la respuesta al llamado eficaz. Evidentemente, recordaba el otro
día acerca del niño que ponía su oído, porque el pastor había
dicho que el Señor lo iba a llamar por nombre. Cuando su papá le
preguntó por qué estaba poniendo su mano en su oído, es porque
es que el pastor dijo que me va a llamar por nombre. No quiero
escuchar más que otra cosa hasta que yo escuche que él diga mi
nombre. evidentemente el señor llama por nombre y llamó a Tomás
específicamente y hubo una respuesta ese llamado irresistible ese
llamado eficaz cuando los pastores exponen la palabra cuando los
predicadores exponen la palabra hay un llamado general toda la
gente está escuchando pero hay un llamado específico que ese
es del buen pastor un llamado específico al corazón de las
ovejas del pastor Y ese llamado es irresistible. Quizá durante
mucho tiempo podemos enojarnos del mensaje. Nos puede parecer
molesto, nos puede parecer injusto, como nos parece a muchos el Evangelio
verdadero. Pero llega aquel momento en que
el Señor nos llama por nombre. y nos rendimos y ya no se puede
más estar enojado ya no se puede más sino el señor nos rinde nos
atrae hacia sí con su compasión con su misericordia con lazos
de amor y damos gracias a dios porque evidentemente tomás era
una oveja del señor tomás escuchó la voz del buen pastor tomás
no dice Juan aquí que se regocijó, pero ahorita vamos a examinar
cómo respondió al llamado eficaz y es evidente que también se
regocijó. Un asunto importante es, definitivamente,
Dios obra y es Dios quien dio la fe a Tomás. Misericordiosamente
Dios quiso darle evidencia y darle también la fe. Hay mucha gente
que se empeña en hacer discusiones y tratar de desacreditar la escritura. Damos gracias a Dios porque muchas
personas a lo largo de la historia se empeñaron en estudiar e intentar
demostrar que el cristianismo era falso. Y varios de ellos
en ese intento escucharon la voz del buen pastor. Escucharon que le dijo, mira
la evidencia, y no sé si creerlo o si no sé un creyente, muchos. Uno de ellos es el que escribió
las crónicas de Narnia, fue un hombre que intentó desacreditar
el cristianismo, el evangelio, y Dios lo rindió con la evidencia. Y hay muchos otros que lo han
hecho así. Ahora, eso sucedió porque eran
ovejas del Señor, porque a tiempo escucharon la voz del Señor.
Uno de estos hombres dice que él fue a una universidad y había
un joven que constantemente se paraba y se oponía a la predicación
y trataba de repetir lo que había oído de otros porque él hablaba
de que la Biblia está llena de contradicciones. Y una de las
preguntas que él le hizo fue si él había leído la Biblia.
Y la verdad es que él nunca había leído la Biblia, sino simplemente
estaba repitiendo lo que había oído de la gente que admiraba.
Y la otra pregunta que él le hizo, si yo te mostrara las evidencias
que Dios utilizó conmigo, evidencias históricas, y que por las cuales
no pude hacer otra cosa que creer, tú creerías. Y el joven respondió
y dijo, no. Y el problema no era un problema
de falta de evidencia, era un problema de falta de voluntad.
Él estaba empeñado en no creer. Y algo es cierto, todo hombre
nace empeñado en no creer, porque la mente carnal no se somete
a la ley de Dios, no quiere y tampoco puede. Y básicamente es porque
el hombre rechaza a Dios. El mérito aquí es todo a la gracia
de Dios. A la gracia de Dios compasiva,
misericordiosa, que empezó una obra que puso amor en el corazón
de Tomás hacia Cristo. Evidentemente que Tomás amaba
al Señor porque Cristo le había amado primero. Y él responde
y su respuesta está ahí cuando dice, Señor mío y Dios mío. Señor mío y Dios mío. Y aquí
es una declaración teológica de estar rendido. Era algo totalmente
sorprendente el que un ser humano le dijera a otro ser humano.
porque cristo era cien por ciento hombre pero era cien por ciento
dios y estaba haciendo una declaración señor mío y los dos términos
son dos términos que se utilizan para la deidad y el señor jesucristo
no le reprendió el señor le reprendió por su falta de fe por su incredulidad
pero no le reprendió por haber hecho un acto de adoración la
respuesta al llamamiento eficaz fue un acto de adoración Aquí
estaba Tomás por fin adorando en espíritu y en verdad y reconociendo
Cristo es Señor, Cristo es el Señor, aquí estaba el milagro
de salvación, aquí estaba ocurriendo aquello que dice la escritura
cuando dice que si confesar es con tu boca que Jesús es el Señor
y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos
será salvo y aquí estaba Tomás reconociendo ambas cosas creyendo
Cristo es el Señor y el Padre le ha levantado entre los muertos
y yo lo he visto y estaba adorando al señor, fue un, dice Spurgeon,
dice, la respuesta de Tomás fue una respuesta de expresión devota
y de asombro santo. Esta expresión me recuerda, después
de todo el sufrimiento y todo el batallar de Job y su autojustificación,
y querer discutir con Dios, y al final cuando Dios le muestra
también su gloria, y él termina diciendo, no dijo Cristo es el
Señor, pero él sabía que el Señor es el Señor, pero él reconoce
y dice, de oídas te había oído. Ahora mis ojos te ven. Y en verdad
que Tomás había oído de oídas, como varios de ellos. No estaba
claro lo que habían oído. Sabían que era el Mesías, pero
no había un entendimiento claro. Y por fin brilla ante sus ojos,
entiende y haya sentido de que su problema más grave era el
de su corazón. Que su problema más grave era
ser un esclavo del pecado, pero que Cristo ha vencido el pecado
y ha vencido la muerte. Y él declara, Señor mío y Dios
mío, de oídas te había oído pero ahora mis ojos te ven por tanto
me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza o recordar
al salmista cuando dice bueno mes haber sido humillado antes
que fuera humillado descarneado andaba o poder recordar a Isaías
después de ver la gloria de dios y dice hay de mí que soy muerto
porque estaba reconociendo cuán miserable era pero viene la figura
del evangelio. La expresión de Tomás, su respuesta
al llamamiento eficaz, fue una expresión de placer inconmensurable. O sea, se regocijó en el Señor.
Él por fin entendió cuando Jesús dijo, dice, Señor, no sabemos
a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino? Y él tenía miedo que
Jesús se fuera, y parte de ese miedo es que se cumplió lo que
él pensaba, se fue y yo no morí con él. Pero ahora por fin, señor
mío y Dios mío, por fin había un gozo de poder saber y entender
que Jesús es el camino, que él es la verdad, que él es la vida.
Y recordemos que el Salmo dice, cuando habla del camino y hablando
de Cristo, dice, me mostrarás la senda de la vida. En tu presencia
hay plenitud de gozo. Y entonces Tomás tenía todo el
motivo para regocijarse. Dice, también es Furgion que,
hubo un cambio completo de mentalidad. Él no entendía bien acerca del
Mesías, pero ahora no había ninguna duda. Este es el cumplimiento
de todas las profecías del Antiguo Testamento. Este es Dios que
tomó forma de hombre. Este es aquel verbo que se hizo
carne y habitó entre nosotros y vimos su gloria. Su mente cambió
totalmente. Él ya no estaría muy metido y
sumergido más en pesimismo. Él había entendido, Cristo es
el Señor. fue una declaración y una profesión
entusiasta de lealtad y fue un acto distintivo de adoración
y de alabanza él estaba alabando al señor un día todos los que
no quieren creer van a hacer lo que hizo tomás pero ya no
va a haber más que gloria para dios dice la biblia que un día
toda lengua va a confesar y toda rodilla se va a doblar y van
a declarar Cristo es el Señor para la gloria de Dios Padre.
Fue una profesión de lealtad a Cristo. Él siempre había querido
y pensado que era mejor aunque muerto pero con Cristo que sin
Cristo. Algunos hay mucho testimonio
acerca de que Tomás fue a predicar el evangelio a la India. Y no
hay algo cierto y exacto, pero muchos creen que él murió atravesado
por una lanza por causa de dar testimonio del Señor Jesucristo.
Y eso es lo que significa creer en el Señor Jesucristo. Es lo
que significa Cristo es el Señor. No es como muchas veces nos hicieron
pensar que Cristo es el Señor. Cuando dice la Biblia que si
confesares con tu boca Jesús es el Señor y creyeras en tu
corazón que Dios lo levantó de los muertos serás salvo. No es
el hecho de que cuando pregunten quién hizo la oración no te dé
vergüenza de venir adelante. No. Eso significa todos los discípulos
murieron por martirio. Y eso significa que cuando sonaba
los tambores de los soldados romanos que estaban viniendo
y entonces empezaban a pasar y estaban allí los creyentes
y decían tienes que rendir adoración a césar y decir césar es señor
y entonces con los cristianos venían y decían si césar es señor
y ellos decían cristo es el señor y lo que sucedía es que los mataban
por decir cristo es el señor eso es que si confesares con
tu boca que jesús es el señor y creyeras en tu corazón que
dios le levantó de los muertos será salvo qué bendición y que
clamor de nuestro corazón que esto pueda ocurrir constantemente
en nuestros cultos, de no clamemos al Señor que nos haga ser fieles,
en que el mensaje pueda ser central en la predicación y que no haya
Que Dios nos guarde de cambiar el mensaje. No hay otro mensaje. Que Dios nos guarde de predicar
palabras que no son vivas ni son eficaces. Que podamos proclamar
siempre esa palabra que, aunque a veces duele cuando nos está
cortando, pero al final nos lleva al regocijo. Al final nos lleva
a la rendición y a poder regocijarnos de ver la gloria del Señor Jesucristo,
la cual transforma. De estar en incredulidad a ser
un hombre que se levantó totalmente distinto. Y después el Señor
concluye con una bendición que por la gracia de Dios es, nosotros
ya no podríamos pedir que suceda lo que sucedió con Tomás. Pero
el Señor ha dejado una bendición, bienaventurados, porque me has
visto, Tomás, creíste, bienaventurados los que no vieron y creyeron.
Que el Señor nos conceda ojos de fe para ver al Señor Jesucristo.
Ya no hay posibilidad de decir, si no le veo, no voy a creer.
pero hay cantidad de evidencia. Y más que todas las cosas, clamar
que el Señor siga dando vida a su pueblo y nos siga dando
vida a nosotros. Clamar que el Señor nos haga
entender quién es ese Dios y qué significa el hecho de decir Señor
mío y Dios mío. Vamos a orar. Señor, te agradecemos porque
en tu bondad nos das tu palabra, porque tu palabra nos enseña,
Señor, y nos recuerda la importancia, Señor, de que lo único que tenemos
que proclamar es a Cristo crucificado y resucitado. A Cristo el príncipe
de paz, a Cristo el Cordero de Dios, a Cristo el Hijo de Dios. Señor, rogamos que ese mensaje
nunca se pierda en este lugar. Rogamos, Señor, que podamos siempre
recordar que lo más importante en el culto es la adoración a
través de la proclamación del mensaje de salvación. Señor,
concédenos que siempre prediquemos tu palabra porque esa es viva
y eficaz, más cortante que toda espada de dos filos. Señor, rogamos
que tu palabra siga penetrando en nuestro corazón, discerniendo
nuestros pensamientos, nuestras intenciones, Señor, tú nos has
examinado y conocido, y ayúdenos a terminar como David, si nos
has examinado y conocido, sigue haciéndolo, examíname, oh Dios,
y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos. Y
Señor, que podamos adorarte como Tomás te adoró, que podamos proclamar
que tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente, que tú eres
el Señor. Señor, rogamos que sigas haciendo
tu obra en nuestras vidas, para tu gloria. En el nombre del Señor
Jesucristo, amén.

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Joshua

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