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Carácter de un Pastor/ Nobleza en Actitud y Conducta/ No dado al Vino

Titus 1:7
Joel Coyoc June, 20 2021 Video & Audio
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Joel Coyoc June, 20 2021
Proposito de la Iglesia

El sermón de Joel Coyoc sobre Tito 1:7, titulado "Carácter de un Pastor/ Nobleza en Actitud y Conducta/ No dado al Vino", se centra en la importancia del carácter irreprensible del pastor. Coyoc argumenta que la soberbia, la ira y la adicción al vino son características negativas que deben ser evitadas por aquellos que ejercen el liderazgo espiritual. Utiliza las Escrituras, especialmente el pasaje de Tito, para mostrar cómo el llamado a la pastoral requiere un carácter moldeado por la gracia de Dios y el Evangelio. La relevancia práctica de este mensaje reside en que solo a través de la humildad y la dependencia constante de Cristo, los líderes pueden servir efectivamente y evitar ser un tropiezo para la congregación.

Key Quotes

“Hermanos, nacemos soberbios. Nacemos aborrecedores de Dios. Aborrecer a Dios es igual a ser un soberbio.”

“La verdad es que lo que se tiene que hacer en la iglesia no es lo que el pastor piensa que se tiene que hacer, sino es lo que Dios ha dicho en la escritura.”

“El Evangelio no deja lugar para la soberbia. No hay absolutamente lugar para la soberbia.”

“Nuestra esperanza es el Evangelio. Haznos confiar en tu obra completa en la cruz, por la cual podemos tener el Espíritu Santo.”

Sermon Transcript

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en la primera en la carta del
apóstol Pablo a Tito en su capítulo uno dice la palabra de Dios Pablo
siervo de Dios y apóstol de Jesucristo conforme a la fe de los escogidos
de Dios y el conocimiento la esperanza de la vida eterna,
la cual Dios que no miente, prometió desde antes del principio de
los siglos. Y a su debido tiempo manifestó
su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato
de Dios nuestro Salvador. A Tito verdadero hijo en la común
fe, gracia, misericordia, y paz de Dios Padre y del Señor Jesucristo
nuestro Salvador. Por esta causa te dejé en Creta,
para que corrigieses lo deficiente y establecieses ancianos en cada
ciudad, así como yo te mandé, el que fuera irreprensible, marido
de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados
de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo
sea irreprensible como administrador de Dios, No soberbio, no iracundo,
no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas,
sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo,
dueño de sí mismo, retenedor de la palabra fiel tal como ha
sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza
y convencer a los que contradicen. porque hay muchos contumaces
habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión,
a los cuales es preciso tapar la boca, que trastornan casas
enteras enseñando por ganancias deshonestas lo que no conviene.
Uno de ellos, su propio profeta, dijo, los cretenses siempre mentirosos,
malas bestias, glotones ociosos. Este testimonio es verdadero,
por tanto, repréndelos duramente para que sean sanos en la fe,
no atendiendo a fábulas judaicas ni a mandamientos de hombres
que se apartan de la verdad. Todas las cosas son puras para
los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro,
pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer
a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y
rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra. Versículo
siete dice, ¿por qué es necesario que el obispo sea irreprensible
como administrador de Dios? no soberbio, no iracundo, no
dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas. Hemos estado estudiando por tercera
semana el carácter de un pastor y vimos primero irreprensible. El carácter de un pastor se puede
resumir en una sola palabra y es irreprensible. También estábamos
mirando que el apóstol divide en tres grandes áreas lo que
significa el ser irreprensible. Y comienza con lo que es la moralidad
sexual. Y vimos que es hombre de una
sola mujer. La semana pasada estuvimos estudiando
liderazgo familiar probado. Y hoy vamos a empezar en lo que
es nobleza en actitud y conducta. Y el apóstol divide ahí en dos
lo que es cuestiones negativas y cuestiones positivas. Y vamos a ver los primeros tres
negativos, que es no soberbio, no iracundo y no dado al vino. Antes de examinar la escritura,
Quisiera leer el versículo otra vez. Lo leímos ya en la traducción
que usamos, que es la 1960. Quisiera leer tres traducciones
que dice, el obispo tiene a su encargo la obra de Dios y por
lo tanto debe ser intachable, no arrogante, no iracundo, ni
borracho, ni violento, ni codicioso de ganancias malavidas. Otra
traducción de la escritura dice, porque el obispo debe ser irreprensible
como administrador de Dios, no obstinado, no iracundo, no dado
a la bebida, no pendenciero, no amante de ganancias deshonestas.
Y una última traducción dice, pues el que preside la comunidad
está encargado de las cosas de Dios y por eso es necesario que
lleve una vida irreprochable. No debe ser terco ni de mal genio,
no debe ser borracho ni amigo de peleas, ni desear ganancias
malavidas. Bueno, el primer asunto que trata
el pasaje es no soberbio, no soberbio. Cada vez que hemos estado estudiando
lo que es ser irreprensible, intachable, en otras palabras,
el Señor Jesús dijo, ustedes pues vosotros perfectos, como
vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Y hemos hecho
siempre alusión, hermanos, es el Evangelio. Y si bien es el
carácter de un pastor y también del diácono, no es que hay dos
categorías dentro de la iglesia, es lo que Dios llama a todo aquel
que está en Cristo. Nosotros cantamos himnos. Cantamos,
por ejemplo, ¿quieres ser salvo de toda maldad? Tan solo hay
poder, hay poder en Jesús. ¿Hay poderes sin igual poder
en la sangre que él vertió? ¿Quieres vivir y gozar de santidad?
Tan solo hay poder en Jesús. Esto no es algo que es posible
hacer por puro esfuerzo de voluntad. Es una dependencia constante
de la gracia de Dios. Es un venir constantemente al
Señor Jesucristo. es como todo llamado. Cuando
nos miramos, el llamado a ser esposos es mirar a Cristo. Y después de mirar a Cristo,
no podemos pararnos y decir, qué buen esposo que soy, qué
bien que lo he hecho. Lo que tengo que hacer es venir
arrepentido y corriendo hacia la cruz de Cristo, hacia el Señor
Jesucristo. buscando su perdón y la limpieza que puede dar la
sangre del Señor Jesucristo, buscando el poder del Espíritu
Santo, regocijándome también en que Él ha hecho provisión
para mi fracaso como esposo, para mi fracaso como padre, para
mi fracaso como alguien irreprensible. La necesidad es la necesidad
del Evangelio en todas las áreas. Y cuando pensamos en esta cuestión
de no soberbio, no soberbio, Es bien importante la cuestión
del Evangelio. Hermanos, nacemos soberbios. Nacemos aborrecedores de Dios.
Aborrecer a Dios es igual a ser un soberbio. Tenemos momentos
en nuestra vida en que escuchamos el Evangelio verdadero y la revelación
del Dios verdadero y nos enoja, y nos atrevemos a decir, no es
justo siendo un injusto, intentando definir lo que es justo, es demasiada
arrogancia. Nos ofende el Evangelio verdadero,
porque somos demasiado arrogantes. Y sólo cuando Cristo se revela
a nosotros es que podemos decir con el salmista, bueno ves haber
sido humillado, antes que fuera humillado, descarriado andaba.
necesario el evangelio cuando pensamos en el primer pecado
el pecado dios creó a lucifer que era un ángel que era guardián
del trono y su pecado fue justamente soberbia él quiso subir al trono
de dios soberbia nacemos soberbios y dice aquí el llamado dice el
pastor en su carácter dice debe ser irreprensible y empieza En
esta segunda etapa, la primera cuestión de ser irreprensible
es no soberbio. Hermanos, nada nos puede guardar
de la soberbia sino sólo el Evangelio, sólo el Señor Jesucristo, sólo
el clamar al Señor que nos conceda ver constantemente al Señor Jesucristo. Si yo pierdo de vista al Señor
Jesucristo, no hay posibilidad de humildad. Cuando nosotros
miramos a otro lado que no es el Señor Jesucristo, si yo me
pongo a mirar a mis hermanos, es probable que me sienta mejor
que mis hermanos y voy a terminar orando, Señor, doy gracias porque
yo no soy como los otros hermanos. Si yo contemplo a mis vecinos,
voy a pensar, ah, qué buen esposo que yo soy o qué buen padre,
y mi corazón estará lleno de arrogancia. Y que Dios nos guarde
y que Dios nos haga mantener la mirada en el Señor Jesucristo,
No soberbio significa lo opuesto a tener una arrogancia de amor
propio, a ser consumido con uno mismo, a buscar lo suyo propio,
satisfacción y gratificación hasta el punto de menospreciar
a otros. Un pastor no debe ser una persona
que puede ser llamada terca u obstinada. Una de las traducciones que leímos
es terquedad. La soberbia se muestra en la
terquedad. El creer que siempre uno tiene
la razón, el creer que siempre lo que uno piensa es lo que se
tiene que hacer, e intentar imponer a la iglesia lo que uno piensa
que se tiene que hacer, eso es orgullo. La verdad es que lo
que se tiene que hacer en la iglesia no es lo que el pastor
piensa que se tiene que hacer, sino es lo que Dios ha dicho
en la escritura. Y es un corazón que va orando
y clamando. y que se va rodeando también
de hombres fieles a Dios porque hay momentos en que hay que decidir
y no se toma la atribución de tomar una decisión tan seria
que implica la vida de la iglesia. Es demasiada soberbia pensar
que lo puedo tomar sin equivocarme. Es dependencia de Dios. Dice,
cuando leemos algunos pasajes de la Escritura, nos vamos a
dar cuenta, hermanos, necesitamos el Evangelio. requerimos el evangelio
ver a cristo es nuestra necesidad diaria clamar al señor que nos
conceda constantemente ver al señor jesucristo cuando cada
día voy a la escritura ver a cristo cuando vengo al culto ver al
señor jesucristo en la proclamación del evangelio para estar lejos
de pensar que lo hemos logrado para poder mirar la medida es
el señor jesucristo y estamos lejos pero a la vez cerca, porque
tenemos tal sumo sacerdote que se compadece de nuestra debilidad.
¿Y por qué hago énfasis en la cuestión del evangelio? Hermanos,
no hay otra posibilidad sin el evangelio. Y la línea es tan
sutil, tan delgada, que el contraste entre la soberbia, el carácter
del pastor es no soberbio, y el carácter de un falso maestro
es justamente la soberbia. Hablando justamente de los falsos
maestros, dice, y mayormente aquellos que siguen la carne,
andan en concupiscencias e inmundicia, y dice, desprecian el señorío,
desprecian el señorío. Eso es arrogancia, despreciar
el señorío. Nadie me tiene que decir qué
hacer. Hermanos, siempre que la autoridad, aún
la autoridad civil nos pida, hacer algo que aunque no tenga
aparentemente lógica, pero que no nos esté llamando a pecar,
no seamos arrogantes. Es arrogancia no respetar la
autoridad, porque al final la autoridad está establecida por
Dios, aun si se prueba que ganó por un fraude, aun así Dios la
puso en ese lugar, y si por fraude llegó ahí, ese no es nuestro
problema. Un día Dios lo va a juzgar por eso si no se arrepiente,
si no viene al Señor Jesucristo. Pero es nuestro llamado no ejercitar
en nuestra carne. Hermanos, no hagamos ejercicios
que hagan crecer lo que de por sí nacemos. Soberbia. Dice, desprecian el señorío.
Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores.
Hermanos, seamos muy cuidadosos. A veces, cuando pensamos, por
ejemplo, en la participación política del cristiano, ¿cuál
es la participación política del cristiano? La Biblia dice
que una participación política del cristiano es hacer oración
por los reyes y por los que están en eminencia. Y a veces solemos,
y me incluyo, solemos más hablar mal de la autoridad, murmurar
de la autoridad, que doblar nuestra rodilla. Y eso está muy cerca
de ser arrogante, de ser soberbio. Dice, atrevidos contumaces, no
temes decir mal de las potestades superiores, mientras que los
ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncia juicio
de maldición contra ellas delante del Señor. Pero estos, hablando
mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos
para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición. El carácter
del pastor es no soberbio, el carácter del falso maestro es
soberbio. Hermanos, requerimos del evangelio,
requerimos de mirar el llamado de la escritura. Es fácil hacer
lo que todos hacemos. pero necesitamos el evangelio
para cerrar nuestra boca y no murmurar de la autoridad, para
doblar nuestra rodilla y clamar por los reyes, por los que están
en eminencia, aún por la autoridad dentro de la iglesia, clamar
y rogar al Señor. Interesantemente este pasaje
es similar al que encontramos en Judas 1, 8 al 10, dice, no
obstante, de la misma manera, también estos soñadores mancillan
la carne, rechazan la autoridad, rechazan la autoridad y blasfeman
de las potestades superiores. Pero cuando el arcán que Miguel
contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés,
no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino
que dijo, el Señor te reprenda. Pero esos blasfeman de cuantas
cosas no conocen, y en las que por naturaleza conocen, se corrompen
como animales irracionales. Que Dios nos guarde. Porque nacemos
así. Nacemos ingobernables. He dicho,
creo la semana pasada, la figura de aquel bebé de meses que le
trata a la mamá de poner el gorrito porque por amor lo está protegiendo
de la humedad, del sereno, y el bebé se la va quitando y está
ingobernable. Y es ingobernable porque es soberbio,
porque él cree que él tiene la razón y él no quiere que nada
externo lo gobierne. Y ese bebé así de semanas de
nacido está haciendo algo, está resistiendo la autoridad. Y el
que resiste a la autoridad, a lo establecido por Dios, resiste. Hermanos, que Dios nos guarde
de las sutilezas. A veces no creemos que está mal
porque... pensamos todos lo hacen pero
el que la mayoría haga algo no determina que está correcto o
incorrecto lo determina la escritura y el llamado de la escritura
y para vivir el llamado de la escritura hermanos es el evangelio
nuestra necesidad sólo hay una excepción por la cual no obedecer
a la autoridad civil y esa es cuando abiertamente nos llame
a pecar eso es cuando abiertamente nos llame a no congregarnos Doy
gracias a Dios porque, por su gracia, no se dejaron de hacer
los cultos. Y bajo ninguna circunstancia
se debe dejar de hacer los cultos. Porque es algo que Dios lo manda.
La iglesia no está para proteger a la humanidad de la gripa. La
iglesia está para proclamar el evangelio que libra al pueblo
de Dios de la condenación del infierno. haya gripa o no haya
gripa, o haya lo que haya en las iglesias, nunca se tienen
que cerrar, porque es una actividad esencial, porque no sólo de pan
vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de
Dios. Pero es la única excepción. Si el gobierno nos llama a poner
agua y lavarnos las manos, no seamos soberbios, hagámoslo.
Si el gobierno nos llama a ponernos un cubrebocas, no es desobedecer
a Dios, hagámoslo. Nos va a hacer bien hacer algunos
ejercicios que van contra nuestra carne y vamos a mostrar amor
a nuestros hermanos. Cuando pensamos en el mundo,
¿qué es lo primero que se busca en un líder? Carácter fuerte,
que sea adelante, que vaya siempre adelante. Pero el Señor Jesús
dijo que no va a ser así en el reino del Señor. Dice, en el
sistema del mundo lo primero que la gente busca en el líder
es que sea un líder natural, fuerte y agresivo. Sin embargo,
eso es lo opuesto de la clase de persona que es efectiva para
dirigir la iglesia. Esto no implica que un pastor
piadoso no sea fuerte o carezca de convicciones. El punto es
que la iglesia que elija al hombre debido a sus fuertes habilidades
de liderazgo natural, hallará que el que lo dirige no es una
preocupación por Dios y su verdad, sino un sentido de satisfacer
su ego y una necesidad de estar al mando. Cuando las cosas no
marchen del todo como él quiere, va a estar muy frustrado y la
iglesia también. No es que las cosas vayan como
yo quiero, es confiar en hacer lo que Dios manda. y estar contentos
porque Dios es soberano. Damos gracias a Dios porque hoy
hay muchos lugares ocupados y estamos contentos porque son los que
Dios quiso que vinieran. Damos gracias a Dios cuando hay
un solo lugar ocupado porque esa es la soberanía de Dios y
no tengo que frustrarme de eso. no me tiene que dominar el deseo
de que no haya ni un lugar vacío estamos gracias a dios cuando
dios produce el querer como el hacer por su buena voluntad y
están los que dios quiere y cuando está uno ese es el que dios quiere
y gloria a dios nadie que está dominado por sí
mismo es apto para el ministerio pastoral Jesús lo expuso en Mateo
20, 25 al 26, dice, sabéis que los gobernantes de las naciones
se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre
ellas potestad, mas entre vosotros no será así, sino el que quiera
hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor. El hombre
que es elegido para liderazgo espiritual no debe ser soberbio.
Debe dar lugar a las ideas y dirección de los demás. Más que nada debe
buscar la mente y corazón de Dios y hacer solamente aquello
que Dios quiere que se haga en su iglesia. Debe tomar en consideración
al pueblo de Dios. Debe haber temor de tratar de
tomar una decisión haciendo a un lado al pueblo de Dios y sobre
todo buscar la mente y corazón de Dios para que se haga la voluntad
de Dios en la iglesia. De hecho los creyentes se nos
enseñó a orar que se haga tu voluntad así como en el cielo,
así también en la tierra. No nuestra voluntad sino la voluntad
del Señor porque su voluntad es buena, es agradable y es perfecta
porque nosotros somos finitos pero el Señor es infinito y es
todo sabiduría. Y nuestra necesidad del Evangelio,
hermanos, clamemos Pensaba yo, y algunas veces les
he dicho, no es tan mal que cuando leamos la escritura pensemos
en si hay algún ejemplo para seguir. No es tan mal si clamamos
y pensamos hay algún pecado que confesar. No es incorrecto si
pensamos aquí hay alguna promesa por la cual clamar al Señor.
Pero algo no debe faltar y es, ¿quién es Cristo en este pasaje
que estoy leyendo? ¿Qué aspecto del carácter de
Dios se está manifestando en este pasaje? ¿Qué emoción de
Dios se está manifestando en este pasaje? Porque al final
no es de saber todas las promesas. Al final no es de saber todos
los mandatos. Al final, no voy a confesar los
pecados si yo no conozco a Dios. Mi necesidad es conocer a Dios
en Cristo Jesús. Y no soberbio es justamente lo
que es Cristo. Haya pues el mismo sentir que
hubo en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó
el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se
despojó, se humilló, se hizo obediente hasta la muerte y muerte
de cruz. El que quiere ser el primero en la iglesia tiene que
ser el servidor. Y el Señor dijo, después de lavar
los pies, que tendríamos que lavarnos los pies. Y, hermano,
un buen lugar donde empezar es en aquellas cosas que tal vez
nadie ve ni nadie reconoce. Pero si hacemos las cosas para
el Señor, nada hay que él no ve. Y al final es clamar que
nuestro servicio dentro de la iglesia sea motivado por nuestro
conocimiento y amor por el Señor. Después dice el pasaje, no soberbio,
después no iracundo. No iracundo. Y la idea es, pues
también tenemos una batalla con la ira. Y las traducciones que
leímos, algunas hablan de mal genio. No iracundo. Y en verdad
que Dios es lento para la ira. ¿Y por qué no iracundo? Porque
el hombre fue creado a imagen de Dios. Y somos llamados a no
ir a cundo, pero hacemos bien en poder mirar al Señor Jesucristo,
el poder mirar su carácter, el poder pensar en la manera en
que Dios trata con nosotros. Cuán paciente, cuán rico en misericordia
es Dios. Tenemos que hacer bien en pensar
cuáles son las dos personas más airadas en el universo. Y la
primera persona más airada en el universo es Dios. Dios está
airado. Dios está enojado por causa del
pecado. Y la siguiente persona enojada
es el diablo. Y la pregunta es, ¿de qué manera
yo estoy experimentando enojo? Y aún más, el clamar al Señor
y no confiar en el conocimiento que tenemos de nosotros porque
no nos conocemos. La Biblia dice con claridad,
engañoso y perverso es el corazón del hombre más que todas las
cosas. ¿Quién lo conocerá? Y Dios dice que Él es el que
conoce el corazón. Y por eso el salmista le decía,
examíname, oh Dios, y conoce mi corazón, pruébame y conoce
mis pensamientos. Y venir constantemente y clamar
al Señor porque hay un asunto que es Nuestro corazón engañoso
y perverso aún la ira santa la torna pecaminosa. Hay cosas por
las cuales hemos de airarnos. Si nosotros salimos a la esquina
y vemos a un grandulón estropeando a un bebé y pasamos como si nada
y no nos airamos, estamos mal. Eso no es correcto. Pero si yo
agarro y le corto la cabeza, pues también está mal. clamar
al Señor que nos enseñe cómo encauzar por el Evangelio, por
el poder del Espíritu Santo, la ira correcta. Y una manera
es mirar qué es lo que hizo el Señor. Y lo que el Señor hace
es enfocar el peso de su ira sobre el pecado y destruir el
pecado. Clamar al Señor que primeramente
obre nuestro corazón. Hermano, no olvidemos, el pecado
de otros tienta nuestro corazón. Entonces, no trates con el pecado
de otro antes de tratar con tu propio pecado. Algo que nos va
a guardar de la ira es recordar que la ira del hombre no obra
a la justicia de Dios. Dice la escritura, la ira del
hombre no obra a la justicia de Dios. Y poder tomarse el tiempo
de reflexionar y mirar de qué manera lo que se está haciendo
que es incorrecto está tentando mi corazón. De qué manera yo
estoy siendo controlado, no por Dios y su gloria, sino por mis
deseos pecaminosos. porque muchas veces el danelar
que se hagan cosas correctas va detrás de deseos que no es
Dios y su gloria. Puede ser una tentación para
la gente que está en liderazgo en las iglesias es pues que la
iglesia haga cosas correctas porque es la realización del
pastor y eso es idolatría. Uno puede estar parado en este
lugar predicando y engañándose pensando que está amando a Dios
con todo su corazón y uno no alcanza a amar a sus hermanos
porque está más controlado por sus deseos de las cosas que quiere
que ocurran por la soberbia de su corazón en lugar de estar
controlado por Dios y su gloria y que en verdad cuando estamos
controlados por Dios y su gloria y vemos a Cristo Cuando vea el
pecado del hermano, puede que cause indignación, pero voy primero
y confieso mi pecado. Primero examino mi corazón y
recuerdo que si yo no estoy en la condición del hermano, es
por la gracia de Dios. Que es la gracia de Dios que
me ha guardado hasta ahora. Que no es porque soy mejor que
el hermano. Me hace recordar que si creo
estar firme, mire que no caiga. Y después de confesar mi propio
pecado, poder venir con amor y tratar el asunto con amor en
el hermano. Y en todo eso, hermanos, es el
Evangelio, es el recordar que por la gracia de Dios soy lo
que soy y su gracia no ha sido en vano conmigo. Siempre que
yo llegue de una manera incorrecta es porque me he saltado el principio
bíblico, es porque he dejado de mirar al Señor Jesucristo,
es porque me está impulsando el pensar que yo soy mejor que
el hermano, o yo no soy capaz de hacer esas cosas, y eso indica
cuán desconocedor soy del Señor, cuán desconocedor soy de la verdad
bíblica del Evangelio que habla de depravación total. de la verdad
del evangelio que dice que soy lo mismo que los demás pero la
diferencia es la rica misericordia de Dios que no se trata de mí
sino se trata de la gracia de Dios que está obrando en mí que
no se trata de mí sino el fluir de la vida de Cristo porque estoy
injertado en la vida verdadera de lo contrario pues voy a salir
condenando a medio mundo maltratando a medio mundo y teniendo explosiones
de ira y eso no habla de de una persona que definitivamente nunca
ocasionalmente tenga alguna situación con la ira. Pero está hablando
aquí de alguien que es continuamente controlado por la ira, de alguien
que está a flor de piel y todo el tiempo está en explosión. Hermanos, la cuestión de la ira
yo creo que es algo con que nos identificamos todos. Pero el
Evangelio es suficiente para la cuestión de la ira. Recordar,
cuando dice en Santiago, ¿de dónde vienen las guerras y los
pleitos entre vosotros? No es de vuestras pasiones las
cuales combaten en vuestros miembros. Está directamente relacionado
con lo que dijo antes, la soberbia. Y la soberbia va muy de cerca
con el hecho de la realización personal del control, que son ídolos del
corazón. Tener siempre presente, hermanos,
Dios es soberano. Dios está controlando todas las
cosas. Dios hace todo lo que quiere y nosotros hacemos lo
que Dios nos permite hacer. Y recordar que todas las cosas
obran para bien de aquellos que Dios ama. El hecho de que planeemos
un culto que esperamos con un salón lleno y no se ve,
obra para bien de aquellos que a Dios aman, para hacernos conforme
a la imagen de su Hijo, el poder recordar que Dios controla todas
circunstancias de nuestra vida, y todo eso tiene que ver con
humildad, con venir y someterme humildemente a Dios, con conocer
a Dios y poder terminar como Job de oídas te había oído, pero
ahora mis ojos te ven, por tanto me aborrezco y me arrepiento
en polvo y ceniza. Es el evangelio. Hermanos, sin
evangelio no hay humildad. Sin evangelio no hay victoria
sobre la ira. El tercer punto es no dado al
vino. Esto se repite en algunos otros
pasajes en la escritura. Primero en Timoteo 3, 2, 3 dice,
pero es necesario que el obispo sea irreprehensible marido de
una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para
enseñar, no dado al vino. Y en Tito 2, 3 dice, las ancianas
asimismo sean reverentes en su porte, no calumniadoras, no esclavas
del vino, maestras del bien. Y quiere decir esto que los pastores
del Nuevo Testamento nunca probaron el vino. Dice Primero de Timoteo 5.23.
Ya no bebas de agua, sino usa de un poco de vino por causa
de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades. Hermanos, aquí
hay algo que es bien importante entender. Uno es el asunto de
estando en Cristo estamos en libertad cristiana. Dos, es importante
entender que la escritura no condena el uso de la bebida,
pero la escritura condena la borrachera. Alguna de las traducciones
que leí dice, ni borracho. Y el término que se utiliza ahí
es estar cerca del vino o cerca de la bebida alcohólica. Y, hermanos, no es la cuestión de condenar
a gente por la cuestión de la bebida, pero sí la escritura
llama a quienes lideran la iglesia a no estar controlados por el
vino. Y en especial cuando pensamos
en la cultura que vivimos, hermanos, vivimos en una cultura altamente
alcoolizada, en una cultura cuando pensamos qué es lo que bebían
en aquel tiempo, pues en aquel tiempo no había muchas los procesos de purificación
del agua no eran como ahora, y pues se solía, el pueblo de
Israel, los judíos solían mezclar ocho partes de agua con una parte
de vino, y obviamente eso no los iba a alcoholizar ni a hacer
perder el juicio. y pues no era una receta para
tener un buen vino. Eso para los conocedores del
vino era arruinar el vino. Y la otra costumbre que ellos
tenían era de hervir el vino y dejar como una pasta. Y algo
sí es cierto es que la Biblia insiste en la sobriedad, ser
sobrio, no controlado por el vino. Y una de las cosas que
tenemos que, la Biblia no condena la bebida, pero como creyentes
debemos ser sabios, no solo los pastores, sino todos los creyentes,
no tenemos que ser promotores de la bebida, porque somos libres
en Cristo. Porque la Biblia nos llama a
no hacer cosas que puedan ser de tropiezo a nuestro hermano.
Y venimos de contextos de una cultura altamente alcoolizada.
Y yo no quiero que algún hermano diga, bueno, Hay algo que no
debemos hacer, hermanos, y que Dios nos guarde de hacerlo, pero
no lo podemos evitar. Y es, a veces hay gente que dice,
el pastor lo hace, entonces debe estar bien. Hermanos, la pauta
no es lo que el pastor hace. Eso es infantil, el que vivamos
justificando cosas que hacemos porque el pastor lo hace o porque
tal hermano lo hace. Pero sí nos llama la responsabilidad
de no hacer cosas que puedan ser de tropiezo para nuestros
hermanos, porque yo puedo no tener absolutamente un problema,
pero sí puedo ser causa de que alguien tropiece, porque viene
de un contexto donde ha sido un esclavo de la bebida y eso
es un problema para él, y puedo ser causa u ocasión de caer para
mi hermano. que alguien llegue a desarrollar
una adicción por causa de nuestra falta de sabiduría. La Biblia
nos llama a considerar a los hermanos más débiles. Y también
tenemos que más adelante estudiar acerca de cuidar la iglesia de
la tiranía del hermano débil. Pero ni ser promotores, el hecho
de que somos libres en Cristo no nos llama a ser los promotores
de la bebida. Podemos vivir nuestra libertad
en Cristo y sí hay un llamado muy fuerte a ser sobrios, la
gente en el liberazgo de la iglesia. Algunos pasajes levíticos 10,
9. Bueno, en Romanos 14 y 1 Corintios
8, Pablo amonesta contra hacer algo que produzca tropiezo en
un creyente. Y en Levíticos 19 instruye a
los sacerdotes a abstenerse de las bebidas alcohólicas. Y en
Proverbios 31.4.5 da la misma instrucción para príncipes y
gobernantes. Y en verdad, la Biblia no enseña como mucha gente
quiere. Hay mucha gente que intenta y
miente cuando intenta enseñar que la Biblia enseña una abstinencia
total. O sea, no es, simplemente no
es verdad. La Biblia no enseña una abstinencia
total y cuidémonos de no vivir tampoco juzgando a nuestros hermanos
por causa de comida o de bebida. No es, es no tener un entendimiento
de la gracia de Dios. Pero que nuestra libertad en
Cristo el espíritu nos guíe para vivir una libertad en Cristo
que ama a nuestros hermanos débiles. Y en todo esto, hermanos, es
el evangelio. Es el evangelio que nos guarda
de la soberbia. Es el evangelio que nos guarda
de la ira. Es el evangelio que nos guarda
de la autoconfianza. Cuando pensamos en la cuestión
de las adicciones, es tan sutil y en verdad no hay una persona
que sea alcohólico y pueda justificarlo por cuestiones genéticas como
algunos piensan. Es un pecado. El ser alcohólico
es un pecado. Sin embargo, sí debemos ser compasivos
porque es posible que alguien tenga una predisposición genética
y eso no lo libra de que sea pecado. Eso lo hace más susceptible
de ser tentado. Pero por eso, los que hemos entendido
qué es lo que enseña la Escritura, tenemos que vivir en amor a las
personas, porque puede ser que por mi causa, alguien que trae
una predisposición genética, yo lo haga tropezar y termine
un adicto, un esclavo de la bebida. Entonces, oremos y que Dios nos
guíe, clamemos al Señor que nos conceda ver el Evangelio. Pastor,
diácono, hermano que has creído en Cristo, somos llamados a no
ser soberbios. Y tenemos que ser constantes
en clamar para mirar al Señor Jesucristo. Sólo Cristo nos puede
librar de la soberbia. Sólo el Evangelio de la gracia
de Dios nos libra de la soberbia. Que el Señor nos haga recordar
constantemente el Evangelio. Cuando recordamos el Evangelio,
hermanos, no hay lugar para la soberbia. No hay absolutamente
lugar para la soberbia. El Evangelio no deja lugar. Y
por eso es que es tan irritante a la mente carnal. Porque el
hombre quiere tener algún mérito en la salvación. Pero el Evangelio
verdadero no deja ningún lugar para que nos gloriemos. Venimos
como miserables. No hay nada que podamos ofrecer.
Cualquier cosa que intentes poner es una ofensa al Señor Jesucristo
porque Él ha hecho un sacrificio perfecto, con el cual hizo perfectos
para siempre a los santificados. Y no hay nada que podamos poner. Y miramos a Cristo y miramos
que Él es la medida y eso me hace mirar cuán lejos estoy y
me hace seguir viniendo al Señor Jesucristo. Mirar al Señor Jesucristo
es lo que me va a guardar de orar como el fariseo. y voy a
hablar como el publicano, clamándose propicio a mí, el pecador. Mirar
al Señor Jesucristo es lo que me va a guardar de intentar seguir
poniendo hojas de higuera, porque no sirve para nada. No necesito
mostrarme ante nadie mejor de lo que realmente soy. Necesito
venir como el apóstol Pablo a decir miserable de mí, ¿qué me va a
librar de este cuerpo de pecado? Doy gracias a Dios por Jesucristo.
Me va a hacer ser como el apóstol Pablo que dice, Palabra fiel
es esta y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino
a salvar a soberbios de los cuales yo soy el primero. No tengo que
buscar la soberbia en mis hermanos, yo soy el primer soberbio y no
hay problema de venir y reconocerlo y venir clamando al Señor Jesucristo
por su perdón y ser cubierto con la justicia del Señor Jesucristo.
El Señor dijo Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón,
y hallaréis descanso y paz para vuestras almas. Vivir en soberbia
es igual que vivir en legalismo. Hermanos, es cansado, es terrible. No sólo en el aspecto espiritual,
incluso ocasiona enfermedades a la carne, a nuestro cuerpo.
El tratar de vivir controlando todas las cosas, el tratar de
vivir esperando que la gente se ponga en nuestras reglas que
hemos hecho en nuestra cabeza, es terrible. Pero clamemos que
por el Evangelio veamos a Cristo y aprendamos de Él que es manso
y humilde de corazón y vamos a hallar descanso y paz para
nuestras almas. Oremos. Señor, te agradecemos por tu
palabra y por el Señor Jesucristo. Perdona nuestras soberbias. Perdona,
Señor, aquellos momentos en que fracasamos en reflejarte como
un Dios lento para la ira. Señor, rogamos que nos hagas
por tu gracia escuchar con atención, cuando termina la primera epístola
de Juan, hijitos guardados de los ídolos. Señor, son nuestros
ídolos que nos llevan a la arrogancia, son los ídolos que nos llevan
a la ira, Señor, y a las adicciones. Señor, rogamos que obres de tal
manera nuestro corazón que nos concedas ver al Señor Jesucristo. Concédenos, Señor, el seguir
anhelando nuestro corazón al ir a la Escritura, al venir a
la Iglesia a ver a Cristo. Y, Señor, ver cuán necesitados
estamos de Ti. Señor, rogarte que nos guardes
de mirarnos a nosotros mismos, de mirar a los demás y podamos
recordar puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.
Señor, rogamos que Cristo nos enseñe a ser mansos y humildes
de corazón. Señor, nuestra esperanza es el
Evangelio. Haznos confiar en tu obra completa
en la cruz, por la cual podemos tener el Espíritu Santo. Haznos,
Señor, clamar constantemente, examíname, conoce mi corazón. Señor, haznos tomar en serio
tu palabra cuando dice que no nos conocemos, por lo cual clamar
que tú nos examines, y si hay en nosotros camino de perversidad,
guíanos en el camino eterno. Te lo rogamos en el nombre del
Señor Jesucristo. Amén.

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Joshua

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