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JC

El Domingo por la Noche

John 20:19-23
Joel Coyoc June, 23 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 23 2021
Estudio del Evangelio de Juan

El sermón "El Domingo por la Noche" del predicador Joel Coyoc aborda la importancia de la congregación cristiana, enfatizando su relevancia en el contexto de la resurrección de Cristo. A través de Juan 20:19-23, el predicador destaca que los discípulos, aunque estaban reunidos con miedo, experimentaron la presencia gloriosa del Señor Jesús que se manifestó en medio de ellos, brindándoles paz y unidad. Coyoc argumenta que la congregación debe ser un espacio donde los creyentes se reúnan con el propósito de encontrarse con el Señor, evidenciado por la paz que Él otorga y la proclamación del evangelio que debe resultar de esta experiencia. La predicación subraya que Jesús, como el Príncipe de Paz, transforma el temor en gozo y envía a sus discípulos al mundo para predicar el mensaje del perdón y la reconciliación. La implicación práctica del sermón es un llamado a la unidad y el compromiso de los creyentes con la misión de la iglesia.

Key Quotes

“El Señor en toda la Escritura nos ha llamado a vivir en comunidad, a congregarnos.”

“El temor al hombre pondrá lazo, pero el que confía en Jehová será exaltado.”

“Cristo está dando la evidencia de que este es el Evangelio: no sólo que Cristo murió, sino que Cristo resucitó de los muertos.”

“El llamado es a ser Hacedores de la Paz, haciendo la paz a través de proclamar el evangelio.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras biblias
en el evangelio según san juan en su capítulo veinte evangelio
según san juan capítulo veinte dice la palabra de dios el primer
día de la semana María Magdalena fue de mañana siendo aún oscuro
al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces
corrió y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que
amaba Jesús. Y les dijo, se han llevado del
sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. Y salieron
Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. Corrían los dos
juntos, pero el otro discípulo corrió más a prisa que Pedro
y llegó primero al sepulcro. Y bajándose a mirar, vio los
lienzos puestos allí, pero no entró. Luego llegó Simón Pedro
tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí,
y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no
puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
Entonces entró también el otro discípulo que había venido primero
al sepulcro y vio y creyó. Porque aún no habían entendido
la escritura que era necesario que él resucitase de los muertos.
Y volvieron los discípulos a los suyos. Pero María estaba afuera
llorando junto al sepulcro. Y mientras lloraba se inclinó
para mirar dentro del sepulcro. y vio a dos ángeles con vestiduras
blancas que estaban sentados el uno a la cabecera y el otro
a los pies donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le
dijeron, mujer, ¿por qué lloras? Les dijo, porque se han llevado
a mi Señor y no sé dónde le han puesto. Cuando había dicho esto,
se volvió y vio a Jesús que estaba allí, mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo, mujer, ¿por qué
lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando
que era el hortelano, le dijo, señor, si tú lo has llevado,
dime dónde lo has puesto y yo lo llevaré. Jesús le dijo, María. Volviéndose ella, le dijo, Raboni,
¿qué quiere decir, maestro? Jesús le dijo, no me toques,
porque aún no he subido a mi padre, mas ve a mis hermanos
y diles, subo a mi padre y a vuestro padre, a mi Dios y a vuestro
Dios. Fue entonces María Magdalena
para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al
Señor y que le había dicho estas cosas. Cuando llegó la noche
de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas
cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por
miedo de los judíos, vino Jesús y puesto en medio les dijo paz
a vosotros. Cuando les hubo dicho esto, les
mostró las manos y el costado y los discípulos se regocijaron
viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra
vez, paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también
yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló
y les dijo, recibid el Espíritu Santo. A quienes remitierais
los pecados, les son remitidos. A quienes los retuvierais, les
son retenidos. pero Tomás, uno de los doce llamado
Didimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues,
los otros discípulos, al Señor hemos visto. Él les dijo, si
no viera en sus manos la señal de los clavos, y metiera mi dedo
en el lugar de los clavos, y metiera mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra
vez sus discípulos dentro y con ellos Tomás. llegó Jesús estando
las puertas cerradas y se puso en medio y les dijo paz a vosotros
luego dijo a Tomás pon aquí tu dedo y mira mis manos y acerca
tu mano y métela en mi costado y no seas incrédulo sino creyente
entonces Tomás respondió y le dijo señor mío y Dios mío Jesús
le dijo porque me has visto Tomás creíste bienaventurados los que
no vieron y creyeron. Hizo además Jesús muchas otras
señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas
en este libro, pero éstas se han escrito para que creáis que
Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo tengáis
vida en su nombre. Amén Vamos a meditar los versículos
del diecinueve al dice el versículo diecinueve
cuando llegó la noche de aquel mismo día el primero de la semana
y nuestro tema hoy es el domingo por la noche el domingo por la
noche por muchos años ha sido usual que las iglesias se congregan
las iglesias cristianas se congregan los domingos en la mañana hay
iglesias que suelen tener servicio muy temprano otros a media mañana
y es casi siempre que hay un culto en la noche. Y aquí vemos en este pasaje que
nos está narrando el apóstol Juan acerca de algo que ocurrió
inmediatamente de que el Cristo resucitado y lo que ocurrió el
domingo de resurrección por la noche. Podríamos pensar que la expectativa
de lo que ocurrió en ese domingo por la noche debe ser la expectativa
de los creyentes cuando nos congregamos, cuando nos reunimos en obediencia
al mandato del Señor que dice, no dejando de congregarnos como
algunos tienen por costumbre, y tanto más cuando veis que aquel
día se acerca. El Señor en toda la Escritura
nos ha llamado a vivir en comunidad, a congregarnos. Y evidentemente
ese pasaje enseña que los discípulos estaban congregados. El pasaje
que leyó nuestro hermano Eduardo habla, mirad cuán bueno y cuán
delicioso es habitar los hermanos juntos. Y dice que es allí donde
Dios envía bendición y vida eterna. El Señor dice, donde están dos
o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. No solo es la cuestión de que
desde el Antiguo Testamento se va marcando el hecho de la importancia
de congregarse. El pueblo del Señor se congrega. sino el Señor les había llamado
a permanecer en unidad. Les dijo, les doy un mandamiento
nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado, y no se
conocerán todos que sois mis discípulos. Si tuvierais amor
los unos por los otros. Y Él rogó por la unidad de ellos,
oró para que sean uno. Dice, yo ruego no sólo por ellos,
y ruego por ellos y por los que han de creer, por la palabra
de ellos y ruego para que sean uno así como tú o padre en mí
y yo en ti fue el motivo de la oración del Señor Jesucristo
y podemos pensar que pues es necesario el que podamos congregarnos
es necesario el poder congregarnos bueno con mucha razón y resaltando
la razón, nos congregamos los domingos, ya sea en la mañana,
o en la noche, o en ambas veces, porque celebramos la resurrección
gloriosa del Señor Jesucristo. Pero si nos congregamos el miércoles,
o el domingo, o en cualquier horario que nos congreguemos,
deberíamos de clamar al Señor para que tengamos la misma expectativa
de lo que ocurrió en ese en esa congregación, en esa reunión
de los discípulos. Algunas cosas que nos enseña
este pasaje es, uno, nos enseña una congregación a puertas cerradas. Es lo primero que nos presenta
el pasaje. En segundo lugar, nos presenta que, a pesar de
que era una congregación a puertas cerradas, y no era precisamente
para que no se saliera el aire acondicionado o por alguna otra
cuestión, pesar de que estaba cerrada y mucho más cerrado que
lo que nosotros estamos vino Jesús y se puso en medio de ellos
les habló y les mostró les mostró su gloria se reveló a ellos en
tercer lugar dice el pasaje que vivieron espiritualmente y fueron
enviados a fructificar y a multiplicarse. Y vamos a ir mirando cada aspecto
de lo que nos va enseñando este pasaje. En primer lugar, nos
habla de una congregación a puertas cerradas. Cuando empezamos a
mirar esta congregación a puertas cerradas, vamos a notar que la
escritura nos enseña quiénes eran los que conformaban esta
congregación que estaba reunida a puertas cerradas. Y allí en
el versículo 19, el apóstol Juan nos dice, cuando llegó la noche
de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas
cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos. Y gracias a Dios, los discípulos
estaban reunidos. esta reunión a puertas cerradas
era una reunión de los discípulos estaban allí los discípulos y
evidentemente el apóstol Juan nos indica que pues estaban con
había dos que no estaban y esos dos que no estaban uno era Judas
Iscariote que ya estaba muerto y el otro era Tomás que después
dice más adelante el apóstol dice que no estaba con ellos
tomás cuando jesús vino y se puso en medio de ellos y ellos
le dijeron al señor hemos visto y él dijo si no veo las marcas
en sus manos y meto mi mano en su costado no creeré o sea estaban
por lo menos 10 sin embargo se nos aclara en la misma escritura
que no sólo eran 10 eran más de 10 Lucas en su versículo treinta
y tres dice que eran once, pero no solamente once. Y es probable
que Lucas habla de once, no en contradicción de Mateo, sino
muy probablemente recuerde que Lucas es el mismo autor que el
Espíritu Santo utiliza para escribirle el libro de los hechos. Y muy
probablemente uno de los requisitos que se menciona en el libro de
hechos, porque había que elegir a uno que reemplazara a Judas,
y se eligió a Matías, y uno de los requisitos era que fuera
uno que había estado desde el principio y había sido testigo
ocular juntamente con ellos. Así que es muy probable que la
razón por la cual Lucas está mencionando a Once es porque
está contando ya a Matías, porque dice en Lucas 24.33 Y levantándose en la misma hora,
estaba hablando de aquellos que en el camino de Maús caminaron
con Jesús y Él les iba abriendo la Escritura, y ellos no la reconocían,
pero su corazón ardía al escuchar la palabra del Señor Jesucristo,
la palabra escrita, hablada por la palabra viviente del Señor
Jesucristo, y su corazón ardía y hasta que Jesús parte el pan
ellos le reconocen y cuando reconocen al Señor se levantan dice y levantándose
en la misma hora volvieron a Jerusalén y hallaron a los once reunidos
y a los que estaban con ellos o sea que había otros hermanos
aparte de los once Y qué bendición, qué hermoso, podemos decir, como
dice en el Salmo 133, mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar
los hermanos juntos en armonía. Estaban allí juntos esos hermanos. Gracias a Dios. Gracias a Dios
porque el Espíritu, el Señor produjo en ellos el querer como
el hacer por su buena voluntad y estaban reunidos, estaban congregados. Ahora, hay un detalle con esta
congregación que estaba a puertas cerradas y es que era una congregación
a puertas cerradas, muy distinta a esta porque cualquiera que
venga aunque esté cerrada puede empujar y abrir. había cerrojos
estaban puestos los cerrojos y cómo sabemos que estaban puestos
los cerrojos quizá aparte de cerrojos había trancas y algo
más porque dice la escritura y están las puertas cerradas
el versículo 19 en lugar de los discípulos estaban reunidos y
dice por miedo de los judíos, por miedo de los judíos. Y ellos
querían garantizar que los enemigos quedaban fuera. Había miedo hacia
las autoridades judías. Esa era la causa. Nos menciona
primero que estaban cerrados con bastante seguridad humanamente
hablando. Y la causa de esa situación de
tener una congregación con cerrojos puestos era a causa del miedo. Tenían miedo a las autoridades
judías. Alabamos a Dios porque El Señor
es más grande que los cerrojos. Y los cerrojos no pudieron impedir,
porque humanamente hablando, eso dejaba fuera al Señor Jesucristo. Pero el Señor Jesucristo es Dios
mismo. El Señor Jesucristo es omnisciente,
es omnipresente. Y el Señor Jesucristo estaba
resucitado con un cuerpo que María pudo tocar, pero era ya
un cuerpo glorificado. Era un cuerpo que era capaz de
poder entrar aquí sin tener que empujar la puerta y ponerse en
medio y de hecho él lo hace en el sentido espiritual pero él
allí se puso en un sentido físico delante de ellos delante de ellos
a pesar de que esta congregación estaba cerrada allí por causa
de su miedo damos gracias a dios porque El Señor Jesucristo fue
levantado, dijo a Nicodemo. Así como Moisés levantó la serpiente
en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado.
y la fe de Nicodemo al escuchar al Señor Jesucristo fue creciendo
creciendo hasta que él miró al Señor Jesucristo levantado y
él venció el temor al hombre tuvo victoria sobre el temor
al hombre no temió más a las autoridades judías juntamente
con José de Arimatea pero aquí están los otros once y algunos
otros hermanos y ellos aún están teniendo miedo y hermanos que
Dios nos guarde de tener y de vivir en temor al hombre. El
temor al hombre pondrá lazo, pero el que confía en Jehová
será exaltado. Y nosotros decidimos, en nuestro
corazón pecaminoso, poner autoridades de pronto a las cuales nosotros
tememos. Damos gracias a Dios porque, por la luz del evangelio,
no somos una iglesia de comunión cerrada. Hay algunas iglesias,
y en especial, tristemente, algunas bautistas de comunión cerrada.
y en verdad no hay un sentido bíblico para tener una comunión
cerrada que es como tener una congregación con los cerrojos
puestos donde si no estoy seguro que yo soy el que te bauticé
entonces no puedes participar de la cena del señor y nosotros
creemos que es necesario que la persona que participa de la
comunión sea creyente y se le advierte a las personas, pero
no podemos controlar por nuestro miedo, no es el papel de la iglesia. Hermanos, clamemos al Señor que
nos guarde de poner cerrojos que estorben nuestra comunión,
que podamos estar juntos pero verdaderamente juntos que nada
nos impida el hecho de tener verdadera comunión no solamente
dice un dicho de la gente juntos pero no revueltos que realmente
estemos juntos y también revueltos que realmente podamos dice en
esto conocerán todos que sois mis discípulos tú eres amor los
unos por los otros y el señor obra en el corazón damos gracias
a dios porque en el corazón de sus elegidos no hay nada que
pueda dejar al Señor fuera. El Señor entró a ese lugar si
bien su miedo de protegerse de personas no limitó al Señor Jesucristo
porque eran suyos, porque eran su pueblo, porque eran sus discípulos,
porque eran sus escogidos y por esa razón ellos estaban cerrados.
Pero qué hermoso que a pesar de todo ellos estaban allí congregados
el primer día de la semana no con mucha claridad todavía pero
congregados y reunidos al fin y vemos el cumplimiento de lo
que dice el salmo 133 porque ahí envía que va bendición y
vida eterna y el Señor no puede ser impedido por los cerrojos
y Él se pone en medio de ellos y lo segundo que dice el pasaje
es vino Jesús y se puso en medio de ellos y les habló y les mostró
su gloria y hermanos Clamemos al Señor que cada vez
que nosotros venimos podamos llegar así como ellos, pero salir
como ellos salieron también. Quizá con cerrojos, con cosas
que nos tienden a cerrar por causa de nuestro temor al hombre,
por causa de prejuicios o de ídolos de nuestro corazón, pero
qué maravilloso es que vino Jesús, se puso en medio de ellos, les
habló, les mostró su gloria y el sermón la predicación del señor
Jesucristo él es el príncipe de los pastores él le predicó
un sermón a maría en una sola palabra y fue maría y ella respondió
rabón ella no le pudo ver con sus ojos pero escuchó su voz
la voz del buen pastor y aquí el señor otra vez viene y se
pone en medio y vamos a mirar, dice, ¿qué es lo que sucedió
allí? Primero, dice la Biblia, que Jesús se puso geográficamente,
físicamente, en medio de ellos. Dice, cuando llegó la noche el
versículo diecinueve siempre aquel mismo día el primero de
la semana están las puertas cerradas y aquí enfatiza en el lugar había
un lugar físico donde los discípulos estaban reunidos por miedo de
los judíos vino Jesús y puesto en medio físicamente no sabemos
cómo era la disposición pero físicamente el señor se puso
en medio de ellos y eso es lo primero que está resaltando aquí
el apóstol Juan y después de ponerse en medio de ellos captar
su atención. Y Jesús lo hizo para que ellos
pudieran hacer lo que la exhortación bíblica más adelante trae para
la congregación, para el pueblo de Dios, cuando dice, puesto
los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Y él tenía que estar
en medio de ellos para que sus ojos pudieran estar puestos en
el Señor Jesucristo. Después de que Jesús está ya
en medio de ellos, el Señor hace la predicación de ese culto y
lo que él dice, dice, paz a vosotros. Paz a vosotros. Jesús no estaba
simplemente dando un saludo al cual ellos estaban acostumbrados.
Era típico que los judíos se saludaran con el shalom, pero
el Señor estaba hablando de algo más que un saludo. Era una proclamación
poderosa. No era simplemente que les estaba
saludando, sino estaba proclamando la bendición recién ganada en
la Cruz del Calvario a favor de su pueblo. él estaba hablándoles
el mismo quien el profeta Isaías dijo él es el príncipe de paz
y el príncipe de paz se había puesto en medio de ellos y los
discípulos evidentemente si tenían miedo es que no tenían paz el
miedo roba nuestra paz pero estaba ahí presente en medio de ellos
el príncipe de paz cantamos un himno que dice en
jesucristo el rey de paz y dice finalizar el versículo dice les
dijo paz a vosotros paz a vosotros y estaba él proclamando esa bendición
pero no sólo era una bendición de algo que el señor traía sobre
ellos sino el mismo señor jesucristo era la paz dice efesios capítulo
2 versículo 14 porque él es nuestra paz que de ambos pueblos hizo
uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su
carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados
en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y
nuevo hombre, haciendo la paz. Paz sea vosotros y ahí estaba
la paz presente Ahí estaba el Señor le estaba proclamando le
estaba Diciendo justificados pues por la fe tenéis paz para
con Dios por Medio de nuestro Señor Jesucristo el Señor, el
príncipe de paz, proclamando esta bendición, el que enfrentó
y derrotó todas las fuerzas que destruyen la paz. Todas las fuerzas
que destruyen la paz del hombre fueron enfrentadas y derrotadas
por el Señor Jesucristo. Por eso el Señor Jesucristo dice,
mi paso os doy, mi paso os dejo, yo no se las doy como el mundo
la da. No se turbe vuestro corazón, creéis en Dios, creed también
en mí. Estaba haciendo algo que es infinitamente mayor que solo
expresar un deseo. Estaba haciendo una declaración,
estaba concediendo una bendición, estaba impartiendo esa bendición,
estaba impartiendo esa bendición que se puede tener paz cuando
sabemos que nuestros pecados han sido perdonados. Tenemos
redención por su sangre, el perdón de pecados, y saber que tenemos
redención, que el pecado ha sido derrotado por el Señor Jesucristo,
que Él caminó sobre esta tierra y nunca pecó, que Él se paró
frente a esas autoridades religiosas y les dijo, el que de vosotros,
¿quién de vosotros me rede orgullo de pecado? Y nadie lo hizo. Él
derrotó al pecado. La esclavitud del pecado había
sido destruida. y aquel que puede liberar del
pecado estaba vivo y triunfante aquel que había dicho si el hijo
os libertare seréis verdaderamente libres y conoceréis la verdad
y la verdad os hará libres aquel que había dicho todo aquel que
practica pecado es esclavo del pecado y el esclavo no permanece
en casa el hijo queda en casa así que si el hijo os libertare
seréis verdaderamente libres y saber que el pecado ha sido
derrotado debe traer paz a nuestro corazón Nuestro Salvador ha tomado
todos nuestros miedos y preocupaciones. Por eso dice la Escritura echando
toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.
Por eso la Escritura dice, por nada estéis afanosos si no sean
conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración
y ruego. Y la paz de Dios, que sobrepasa
todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros
pensamientos en Cristo Jesús Señor nuestro. Mi vida está garantizada
por la eternidad. Esta es la vida eterna, que te
conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado.
El que cree en el Hijo tiene la vida. El que rehúsa creer
en el Hijo de Dios no verá la vida, sino la ira de Dios está
sobre él. El Señor Jesucristo había vencido
la muerte y ganado vida eterna para su pueblo. Y esa es razón
de poder tener paz, estar en paz, de poder experimentar al
príncipe de paz. Nosotros mismos debemos tener
paz interna como externa antes de que podamos predicar eficazmente
el evangelio a otros. El Señor predicó paz a vosotros. Y lo siguiente que hizo es, cuando
oramos en el culto, en la oración solemos pedir, Señor, danos oídos
para oírte, pero concédenos ojos para verte. algo que Dios me
ha enseñado y he procurado compartir con la congregación es clamar
al Señor cuando leemos la escritura que nos conceda verle, ver al
Señor. Necesitamos desesperadamente
ver al Señor. Nuestra expectativa al venir
a la congregación es ver al Señor. Clamemos al Señor que nos conceda
ver, ver al Señor Jesucristo. Dice la Biblia Él se reveló a ellos como el
Cristo Resucitado dice la Biblia y después de que les dijo pasa
a vosotros versículo 20 cuando les hubo dicho esto les mostró
las manos y el costado ¿Y qué les estaba mostrando? Les estaba
mostrando que él era, que estaba vivo y que estaban allí las marcas
de los clavos y su costado traspasado. Les estaba mostrando que él es
el cordero que fue crucificado, que él es no sólo el sacrificio,
él es el altar, pero él también es el sumo sacerdote. Es aquel
que no tuvo necesidad de ofrecer sacrificio primero por sus pecados,
porque él fue tentado en todo, según nuestra semejanza, pero
sin pecado. Y Él está proclamando ahí delante de ellos, Yo soy
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Yo soy el
Hijo amado del Padre que ha sido degollado por su Padre por causa
del pecado de su pueblo. yo soy aquel que profetizó el
profeta Isaías cuando dijo todos nosotros nos descarriamos como
ovejas cada cual se apartó por su camino soy el mismo que fue
levantado en la cruz del calvario y que fue llevado a la tumba
les estaba proclamando de una manera visible el evangelio cristo
mismo es el evangelio el cristo resucitado y es la esencia del
evangelio y estaba mostrando las evidencias de que él era
su paz de que él era su pascua de que él era el buen pastor
que da su vida por las ovejas y dice el apóstol Pablo además
os declaro hermanos el evangelio que os he predicado el cual también
recibisteis en el cual también perseveráis por el cual asimismo
si retenéis la palabra que os he predicado sois salvos si no
creísteis en vano porque primeramente os he enseñado lo que asimismo
recibí que cristo murió por nuestros pecados conforme a las escrituras
y que fue sepultado y que resucitó al tercer día conforme a las
escrituras después apareció a más de 500 hermanos a la vez de los
cuales muchos viven y otros ya duermen y al último de todos
como un abortivo, me apareció a mí. Pero si se predica de Cristo
que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros
que no hay resurrección de los muertos? Y si Cristo no resucitó,
¿vana es entonces nuestra predicación? ¿Vana es también vuestra fe?
Somos hallados falsos testigos de Dios, porque hemos testificado
de Dios que Él resucitó a Cristo al cual no resucitó, si en verdad
los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan,
tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vuestra
fe es vana, aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los
que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos
en Cristo, somos los más dignos de comiseración de todos los
hombres. Mas ahora, Cristo ha resucitado
de los muertos, primicia de los que durmieron ese hecho. Cristo
estaba dando la evidencia, porque este es el Evangelio. No sólo
que Cristo murió, sino que Cristo resucitó de los muertos. Que
Cristo no lo mató nadie, sino que Él ofreció voluntariamente
su vida. él pudo haberlo evitado por supuesto
pero él recibió un mandamiento de su padre nadie me quita mi
vida sino yo de mí mismo la pongo tengo poder para ponerla tengo
poder para volverla a tomar este mandamiento recibí de mi padre
estaba dando testimonio de las marcas de que él efectivamente
había experimentado esa muerte y muerte de cruz y que había
satisfecho la justicia de su padre por eso él estaba presentándose
vivo después el señor está hablando
y el señor está mostrando su gloria pero el señor no sólo
se puso físicamente en medio de ellos el señor se puso por
la proclamación su obra del espíritu se puso espiritualmente en medio
de ellos y esto debe ser nuestra expectativa de que en cada culto
el señor pueda ponerse espiritualmente no sólo físicamente es un hecho
que el señor dice donde están dos o tres congregados mi nombre
estoy en medio de ellos pero el clamor de nuestro corazón
debe ser tal que el señor se ponga en medio de mí espiritualmente
espiritualmente él se puso en medio de ellos como sabemos dice
la Biblia el versículo veinte cuando les hubo dicho esto les
mostró las manos y el costado y los discípulos se regocijaron
viendo al Señor no sólo estaba en medio de ellos es seguro que
el señor está aquí en medio porque el apocalipsis dice que él está
caminando en medio de los siete candeleros que es su iglesia
y él sigue caminando en medio de los candeleros de oro pero
el clamor de nuestro corazón debe ser que no sólo venimos
y sabemos que él está en medio sino irnos experimentando que
espiritualmente él está en medio de mí espiritualmente él no sólo
vino y no fue problema a los candados pero espiritualmente
él estaba en medio de ellos porque ellos estaban regocijándose como
el apóstol pablo manda a los filipenses regocijaos en el señor
otra vez les digo regocijaos estaban experimentando el gozo
de la salvación es el señor estaba en medio de ellos dice la escritura
me mostrarás la senda de la vida y el señor jesucristo se estaba
mostrando él es el camino él es la verdad él es la vida me
mostrarás la senda de la vida y estaban viendo la senda de
la vida la senda de la vida estaba no sólo en medio de ellos físicamente
sino espiritualmente estaba ya en medio de su corazón y era
la causa de su gozo ellos estaban regocijándose porque dice el
salmo me mostrarás la senda de la vida en tu presencia hay plenitud
de gozo delicias a tu diestra para siempre hermanos este debe
ser nuestro clamor y lo que debe ocurrir cada domingo en la mañana
en la noche y los miércoles en la noche el que podamos ver al
señor jesucristo y experimentar regocijo que nada que ocurra
en la congregación sea capaz de quitarnos el gozo, porque
mis ojos están puestos en el Señor Jesucristo. Nada, absolutamente. No importa si las cosas no salen
como las pensamos. Dice el profeta, aunque la higuera
no florezca ni en las vides haya fruto, aunque las vacas sean
quitadas de los corrales y las ovejas de la majada, con todo
yo me alegraré en Kiobá y me gozaré en el Dios de mi salvación.
No importa si falla el equipo. No importa si alguien llega tarde.
No importa si alguien se distrae con el teléfono. Nada de eso
importa. En tu presencia hay plenitud
de gozo. Cristo en medio de mí y yo viendo
al Señor Jesucristo y hallando gozo y deleite que nada puede
quitarme. No importa si se va la luz. o
si falla el aire acondicionado. En tu presencia hay plenitud
de gozo y delicias a tu diestra para siempre. Y ese debería ser
el clamor de nuestro corazón, que ocurra cada vez que nos congregamos,
el poder ver al Señor Jesucristo y que no solo esté en medio,
como sabemos, porque la Escritura lo dice, sino que esté en medio
de mi corazón, transformándome, llenándome de gozo, disfrutando
del gozo de la salvación, de la paz y del perdón y de la seguridad
de la vida eterna. dice después después dice el
Señor Jesucristo versículo 21 entonces Jesús les dijo otra
vez y el Señor vuelve a repetir el sermón y el sermón es paz
a vosotros primero se los dijo cuando estaba en medio de ellos
físicamente pero ahora se los dice y se los confirma ahora
que estoy en medio de ti estás hallando mi gozo en ti te vuelvo
a repetir yo soy tu paz yo he cumplido la ley por ti yo te
he justificado por la fe en el señor en mí por la fe te ha abierto
el camino al lugar santísimo tú puedes estar confiado y entrar
al trono de la gracia para hallar oportuno socorro Tú puedes acceder
a esa presencia donde hay plenitud de gozo y delicias a tu diestra
para siempre. Así que pase a vosotros. Después dice el Señor Jesucristo,
como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho
esto, sopló y les dijo, recibid el Espíritu Santo. Y aquí hay
una gran figura tomada del libro de Génesis cuando el Señor formó
al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de
vida y fue un ser viviente. Y es muy probable que es en este
momento en que por fin los discípulos nacieron de nuevo. el nuevo nacimiento
el señor sopló infundió espíritu de vida y es como dice en ese
que el 37 9 y me dijo la profecía de los valle de los huesos secos
y dice me dijo profetiza al espíritu profetiza hijo de hombre y día
el espíritu así ha dicho que va el señor espíritu vende los
cuatro vientos y sopla sobre esos muertos y vivirán y es lo
mismo que pedimos cuando estamos en el culto señor sopla y da
vida si tú no das vida nada va a suceder podemos hablar horas
pero el clamor de nuestro corazón es que podamos experimentar ese
soplo del señor ese ser sellados con el espíritu santo de la promesa
el Evangelio predicado, el Evangelio experimentado, el Evangelio expuesto,
el Señor Jesucristo mostrando su gloria, Cristo es el Evangelio,
Cristo resucitado, Cristo que murió por nuestros pecados pero
que resucitó al tercer día conforme las Escrituras y Él es nuestra
paz. Por eso somos llamados a ser
Hacedores de la Paz. El Señor les dijo, como el Padre
me envió, así yo os envío. ¿Y cómo lo envió el Padre? El
Padre lo envió a buscar y a salvar lo que se había perdido. El Padre
lo envió a hacer la paz. Cuando éramos enemigos, Cristo
murió por nosotros y somos llamados a lo mismo, a ser Hacedores de
la Paz. haciendo la paz a través de proclamar
el evangelio y somos llamados a vivir en paz porque si hemos
hallado paz con dios debemos ser hacedores de la paz bien
aventurados los pacificadores porque serán llamados hijos de
dios y el llamado es el mismo del principio el señor sopla
en su nariz le da al viento de vida lo crea varón y hembra y
les dice fructificar y multiplicados y llenar la tierra y sojuzgarla
y eso no ha cambiado sin la entrada del pecado. Bueno,
Adán y Eva no tenían más que hacer para multiplicarse que
tener hijos. por causa de la entrada del pecado, nacemos por
el segundo Adán, y el mandato es el mismo, fructificar y multiplicados. Dice, está hablando aquí de la
gran comisión, a que remitieres los pecados les son remitidos,
y a que los retuvieres les son retenidos. ¿Y cómo se remiten
los pecados? No es la falsa enseñanza de que
tienen que venir a confesarse con el sacerdote o con el pastor,
y él puede perdonarle los pecados. pero la remisión de los pecados
es por la proclamación del evangelio y es el evangelio del señor jesucristo
tiene que ser predicado que en su nombre hay salvación que en
la sangre del señor jesucristo hay perdón de pecados que él
es nuestra paz que de ambos pueblos hizo uno derribando la pared
intermedia de separación y somos enviados y los discípulos sencillamente
fueron y predicaron el evangelio como el señor jesús les dijo
colosenses escribe el apóstol Pablo y dice que ya su fe se
estaba comentando en todo el mundo y predicando en todo el
mundo y hoy es el mismo llamado hermanos somos llamados a salir
y proclamar el evangelio si estamos experimentando el evangelio el
llamado es a salir y proclamar el evangelio que es la forma
a través de la cual los pecados son remitidos somos llamados
a ser testigos testigos de que Cristo es nuestra paz. Somos
llamados a ser testigos de que en la presencia de Cristo hay
plenitud de gozo, delicias a su diestra para siempre. No queremos
salir y convencer a la gente de cosas, queremos salir y contarles
lo que estamos experimentando en Cristo, el gozo de haber sido
perdonados, el gozo de estar camino al cielo, el gozo de estar
sentado en los lugares celestiales con Cristo, de que no importa
qué es lo que suceda en esta tierra, en este mundo que en
verdad es sin esperanza. En este mundo que no va a mejorar,
va a ir de mal en peor, pero que hemos vencido al mundo, porque
la victoria que vence al mundo es nuestra fe, y Cristo ha vencido
y ha triunfado, y Él es nuestra paz. Ven al Señor Jesucristo,
confía en el Señor Jesucristo, clamemos que cada culto pueda
ser como ese domingo en la noche, donde entramos quizá con nuestros
miedos, quizá con nuestros cerrojos, pero salimos distintos, porque
Cristo no sólo está en medio físicamente, sino que Cristo
sale en medio de nuestro corazón y salimos experimentando gozo
y paz del Espíritu Santo. Oremos. Señor, te alabamos porque eres
el mismo de ayer, de hoy y por siempre. Señor, no somos mejores
que los discípulos. Aún hay cosas que nos infunden
temor, miedo, Señor. Aún ponemos autoridades sobre
nuestro corazón a las que después tememos. Señor, líbranos del
temor al hombre. Señor, haznos mirarte, ver al
Señor Jesucristo, a ti que fuiste traspasado en tu costado, clavado
en esa cruz, a ti que experimentaste la ira del Padre por causa de
mis pecados. Señor, que podamos mirarte cuando
estamos en la iglesia. Guárdanos, Señor, de mirar otra
cosa que no sea al Señor Jesucristo. Señor, ayúdanos a experimentar
lo mismo que los discípulos. Se regocijaron en ti. Señor,
que la vida de la iglesia nada nos robe el regocijo de ver al
Señor Jesucristo. Ayúdanos, Señor, a recordar que
no hay otro lugar donde mirar y no hay otro lugar donde haya
gozo, sino es en Tu presencia donde hay plenitud de gozo y
delicias a Tu diestra para siempre. Señor, ayúdanos por la fe a poder
aceptar esa paz, que si somos tuyos podamos tener también paz,
que nada nos perturbe de poder saber que estamos justificados
por la fe, de poder saber que estás en control de todas las
cosas y que vivamos echando toda nuestra ansiedad sobre ti porque
tienes cuidado de nosotros. Señor, que vivamos orando por
todo para que nuestros corazones no estén afanosos y la paz tuya
gobierne nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús. Y Señor, ayúdanos como Isaías
y como los discípulos, después de haber sido tocados por el
Evangelio, a poder decir, heme aquí envíame a mí y poder salir
y estar proclamando para que otros experimenten gozo y paz
en el Señor Jesucristo. Te lo rogamos en el nombre del
Señor Jesús. Amén.

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Joshua

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