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Elio Chay

El Llamamiento

2 Timothy 1:4
Elio Chay April, 25 2021 Video & Audio
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Elio Chay
Elio Chay April, 25 2021

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Esta mañana, les he dicho que
abran juntamente conmigo sus Biblias en el libro de Segunda
de Timoteo. La Pístola de Timoteo. Segunda de Timoteo. Las veces que nos reunimos en
un lugar donde es alabado el Señor, hay una razón por qué
nos reunimos, es para comer el pan, que es la palabra de Dios. Y cada creyente, cada hijo de
Dios, siempre tiene esa necesidad de comer la palabra de Dios. Comemos de Cristo. Lo que tenemos en esta mañana
es el llamamiento. Puedes llamar de llamamiento
eficaz o llamamiento irresistible. Dice aquí en 2 Timoteo capítulo
1 versículo 9. Quien nos salvó y llamó con llamamiento
santo. Quien es el que nos llamó. Es
Dios, es el Señor, es Él que nos trae y es Él que nos llama. No conforme a nuestras obras,
tus mejores obras no valen nada para que una persona sea salva. Después de una persona es salvada, Sus obras son frutos de la fe,
son frutos de la fe que Dios da, y sigue diciendo, según el
propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús
antes de los tiempos de los siglos. Quiero que pensemos aquí, está
hablando aquí esta epístola de Timoteo. Está hablando de un llamamiento. Un llamamiento. Pero antes de
ese llamamiento hay una razón por qué tiene que ser llamado.
Es porque fuiste elegido. Esa es la razón por qué tienes
que ser llamado, porque fuiste elegido. No perdamos aquí Timonteo. Quiero
leer un versículo aquí en Efesios capítulo 1. Efesios capítulo
1. En su versículo 4. En su versículo 4. Dice aquí en Ephesios capítulo
1, versículo 4, él dice, según nos escogió, según su voluntad, según su propósito
eterno. Él dice, según nos escogió en
él antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos
y sin manchas delante de él. Vemos aquí la elección, la elección
divina de Dios a favor de su pueblo. Antes que ese mundo existiera, antes que fuera creado el primer
hombre aquí en la Tierra, Dios ya había hecho su elección. Ustedes saben que cuando Adán
fue creado juntamente con su esposo, con Eva, ellos, se les
dio una ley que ellos tenían que obedecer por Dios, pero vemos
que no pudieron ellos obedecer, no lo cumplieron esa ley. Y por
esa razón entonces entró el pecado, por esa transgresión todos nacemos con esa condición decaminosa
delante de Dios, todos. Pero quiero que entiendan esto,
si Dios ya había hecho su elección antes, antes de que este mundo
existiera, entonces quiere decir, ahora cuando Adán pecó, nosotros
somos descendientes de Adán, entonces quiere decir, ese pecado
pasa y pasa sobre todas las descendencias. Ahora, bendito sea Dios, Bendito
sea Dios que en esa eternidad, Él eligió a nuestro pueblo. Y ese pueblo que Él eligió, todo ese pueblo que Él eligió
o escogió, no lo va a abandonar. No lo va a abandonar. No nos
va a dejar a su suerte. no los va a dejar que ellos perezcan. No, si Él dice que Él los eligió,
hay una razón por qué los eligió, no todos, no todos fueron elegidos,
pero si hay un pueblo que Dios eligió desde la eternidad y ese
pueblo que Él eligió no va a perecer. No, no va a perecer. Ninguno
se va a perder. Ninguno. Ahora entonces vemos
cómo Dios va manifestando su obra para salvar a su pueblo. El Señor
Jesucristo dice en el libro de Hebreos, donde dice, He aquí
vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad. Los elegidos los elegidos,
a favor de los elegidos, he aquí vengo, oh Dios, para hacer tu
voluntad. ¿Cuál es esa voluntad? Es revivir,
salvar a su pueblo de esa condenación Muchos dicen yo no he pecado,
no. Nacemos con esa naturaleza pecaminosa
y Cristo Jesús los ha redimido en la cruz del Calvario y ellos
serán traídos a Cristo por medio del Espíritu Santo a la fe en
Cristo Jesús. Mediante su gracia irresistible. Que misericordia hayamos en el
Señor, verán. ¿Sí? Cuando la ley decretó que
todos estamos muertos del amor de Dios, pero Cristo y Dios hizo
su elección a favor de su pueblo para darles esa vida eterna. ¿Acaso lo merecíamos? No. Es
por su gracia y su misericordia que Él viene para con pobres
pecadores. Vemos entonces la obra de nuestro
Señor Jesucristo que Él, Él es llevado, porque dice el libro
de Hechos, que fue entregado por el determinado y anticipado
conocimiento de Dios. Dios lo permitió que llegara
hasta la Cruz del Calvario con un solo propósito de hacer la
expiación por el pueblo de Dios, no por todo el mundo. Él derramó
su sangre en la Cruz del Calvario para lavarnos de nuestras iniquidades. Es lo que Él hizo. Es lo que
nuestro Señor Jesucristo hizo ya en la Cruz del Calvario. Él murió, el noveno era ya en actos. Él
fue sepultado, fue puesto en un segundo y Él dijo claramente
que al tercer día Él se levantará y las Escrituras se cumplieron.
Y Él se levantó. Y cuando Él se levantó, todos
aquellos por quienes Él murió, van a ser levantados. Muchos
hemos creído y hemos sido levantados para venir a Él. Y ninguno de
los que por los que Él murió, perecerá. No. Él ha hecho la
obra, y Dios el Padre dijo, ese es mi Hijo amado, el que tengo
condenamientos. Esa es la obra que agradó a Dios,
el Padre. Los sacrificios de animales que
se hacían en el Antiguo Testamento solamente eran una sombra de
lo que Cristo Jesús iba a ser. Él es el pacto de la gracia. Él lo cumplió. Y somos traídos a Cristo por
medio de su Santo Espíritu, mediante su razón, su gracia irresistible. ¿Quién puede resistir a este
llamamiento? Nadie. Nuestro hermano Eduardo en una
ocasión me platicó que era un valiente. Todos, todos somos
valientes. Pero cuando llegó la gracia,
cuando llegó la gracia, no se resistió. De igual manera es
sobre cada uno de nosotros. Sí, cuando eso llega hermanos,
no, no podemos, no, no dices no quiero. No, quieres porque
quieres. Eres traído. Por esa razón el
apóstol Pablo dijo claramente que el evangelio que él predica
es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Yo creo
eso, debes creerlo, y así es. El evangelio no es un pobre evangelio,
un pobrecito evangelio. ha sido desde el principio poderoso
y sigue siendo poderoso y seguirá siendo poderoso. Y la Palabra
de Dios va a hacer todo lo que Dios por lo cual lo envió a esa
tierra. ¿Sí? Para cumplir su voluntad
de Dios. Dios es el que va a producir
en un pecador ese anhelo de venir a él. El apóstol, perdón, San
Misa del Río, él dijo, anhela ardientemente y ata los arcos
de Jehová. ¿Quién es esto? Es Dios quien
hace esta obra, no es el hombre. No podemos nosotros producir
esto nosotros. Es Dios, es el Señor por medio
de su Santo Espíritu quien hace esto. Si fuera por nosotros,
hermanos, no, no tenemos ese poder para hacerlo. Él conquista su pueblo. Él conquista
su pueblo, no hay necesidad de que te tuezca el brazo y que
te traiga el no. Él conquista a su pueblo elegido
mediante la predicación del glorioso Evangelio que Él nos ha dado. Por esa razón le digo a sus discípulos
y predicarles el Evangelio a toda criatura sin distinción de persona. Y todo aquel que cree Él dice
las escrituras merecen batizar. Es el testimonio del creyente
de que Dios le ha dado vida, de que Dios lo ha salvado de
la condenación y Él viene confesando las armas del bautismo. Nos dice
el apóstol Pablo en el libro de Jesaluciense, Segunda Ley
de Jesaluciense. Segunda Ley de Jesaluciense,
capítulo 2, versículos 3 y 14 dice de esta manera. Pero nosotros debemos dar siempre
gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos, amados por el Señor,
desde que Dios os haya escogido desde el principio. No es que Dios haya visto en
nosotros que somos mejores a otros para que Él los haya escogido,
no. Damos gracias a Dios porque Él
los escogió desde antes que este mundo existiera. Mediante la santificación por
el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual Goziano a lo cual os llamó mediante nuestro
Evangelio. El apóstol Pablo tuvo esa libertad
de decir nuestro Evangelio porque él defendía el Evangelio. Él fue un predicador fiel del
Evangelio. Él sufrió pero no negó a Cristo,
no negó a Cristo. La fe es poderosa y no puede
negar a Cristo. Venimos a Él a través de ese
glorioso Evangelio. La elección no es salvación,
es para salvación, para salvación. Los elegidos deben ser regenerados
nacidos de nuevo y amados por el Espíritu Santo a un menudo
arrepentimiento para con Dios y la fe en el Señor Jesucristo. Es por medio del Evangelio que
Él llama a su pueblo. Por esas razones es necesario
oír la predicación del Evangelio. Es necesario. Porque es el medio
que Dios ha dado para salvar a su pueblo, traerlo a Él. Y es el medio como Él se revela
a hombres. por medio de la predicación del
Evangelio. Dice aquí en la Carta de San
Pablo en Romanos, capítulo 10. Dice, capítulo 10, Romanos, capítulo
10, versículo 14, dice, ¿Cómo pues invocarán aquel en el cual
no han creído? y cómo creerán en aquel de quien
no han oído y cómo irán sin haber quien les pregunte. Es necesario oír. Es responsabilidad
de toda persona acercarse para oír la palabra de Dios. Porque
un día nadie va a tener excusa delante de Dios y decir No tuvimos
lugar donde oír, sino la predicación de la Palabra de Dios ha salido
por todo el mundo y llegará hasta el último rincón de ese mundo,
llegará y nadie tendrá excusa de decir no te oí. Ahora, en la salvación eso es
de Dios, eso es de Dios. La salvación es de Jehová. Él es el autor de la salvación,
no nosotros. Pero sí tenemos la responsabilidad
de unir la palabra de Dios. Esa es la responsabilidad del
hombre. El hombre está muerto espiritualmente. Esa es nuestra triste condición
delante de Dios. Si le preguntas a un interno
que no conoce nada de las Escrituras, le dices, estás muerto. Él dice, oye, yo estoy vivo,
yo ando, respiro, sí. Tienes una vida, una vida temporal. Tienes una vida con que nacemos. no una vida eterna como la que
Cristo da. El hombre él no oye, el hombre
está inútil, el hombre está ciego, el hombre está sordo y no puede
venir a Dios. Es la decadedad total del ser
humano delante de Dios. ¿Y cómo es posible que alguien
dice yo voy a aceptar al Señor el día que yo quiera? Yo voy a abrir mi corazón a Dios
el día que yo quiera. No. Él piensa que quiere esa
libertad. Él piensa que quiere ser libre
de lo que el río va a hacer, pero más no se da cuenta que
él es esclavo del pecado y hace la voluntad de la carne. Sí,
no es libre. No es libre, es esclavo del pecado. Y el Señor le dice en el libro
de Juan, Juan capítulo 6, versículo 44, el Señor dijo de esta manera,
ninguno puede venir a mí, es lo que dice, si el Padre que
me envió no le trajere y yo le recitare en el día postreo, Juan
capítulo 6, versículo 44. Y el versículo 34 y el versículo
37 dicen de esta manera. Todo, todo lo que el Padre me
da, vendrá a mí. Y el que a mí viene dice, no
le he hecho buena. No hay alguien que venga delante
de la presencia del Señor, que el Señor no lo reciba. Porque
todo aquel que viene buscando al Señor es porque el Señor ha
hecho una obra en la vida de él. Es la única manera que el
hombre puede venir a Dios. También Isaías que dijo, buscad
a tu mamita si puedes ver a Diablo. Es aquel a quien Dios se ha revelado,
que él puede ir. Busca a Dios. Aquí nos perdimos
en ese lugar donde está Él, ¿verdad? Sabemos que Él está con nosotros.
Y Él está. Y el Señor declaró esta verdad
preciosa, todo lo que el Padre le da mientras a mí y el que
a mí tiene nobles hechos pueda. ¡Qué bendición más grande, verdad!
A veces puedes llegar con una persona aquí y Necesitas de Él
y te dicen no puedo, no tengo, no puedo. Pero ven delante del
Señor y Él no te rechazará. Él no te rechazará. Ven de la
manera que Él ha dicho que vengas, no como tú pienses, sino de la
manera que Él nos ha enseñado, venimos a Él. Ahora, Dios viene
que Él. Si el hombre está en esta condición,
Dios tiene que hacer algo a aquellos que Él eligió. Dios tiene que
hacer algo por ellos. Él tiene que llamarlos. Y esto
es el llamamiento eficaz e irresistible que ya había dicho. Es el llamamiento eficaz e irresistible. Es un llamado especial que Dios
hace a su pueblo. No a todos llaman. Es un llamado
especial para aquellos para venir ahí, para venir al Señor y no
echarse la boca. ¿Qué medios está usando? ¿Qué
medios él está usando para llevar a cabo su obra, ese llamamiento? Es la predicación de su Palabra. que es el Evangelio y su Santo
Espíritu haciendo un cambio profundo en el hombre para que crea a
Cristo y crea en el Evangelio por medio de la fe y puedan ver
a Cristo en la predicación del Evangelio. Amén. Es la única
manera que puedes ver a Dios es en la paz con Jesucristo. Y la única manera que puedes
ver a Cristo es a través de la fe en su palabra. Es la única manera que puedes
ver. Puesto los ojos en Jesús, el
autor y consumador de la fe. Todo aquel es nacido de Dios,
es dotado de esa fe. Es dotado de esa fe. Tengo una cita aquí en el libro
de Isaías. Ustedes gustan buscarlo. Voy a dar una lectura. Es Isaías
capítulo cincuenta y dos. Isaías capítulo cincuenta y dos
versículo siete. Dice de esa manera, habla Isaías,
Isaías está protagonizando de aquellos que van a libar el Evangelio,
de aquellos que van a predicar el Evangelio. Dice en el versículo
siete, cuáles somos sobre los montes los pies de los que traen
alegres nuevas. Este Evangelio así es, Es un
Evangelio de buenas nuevas para el espectador, del que anuncia
las balas, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación,
del que dice acción, tu Dios reina, reina para siempre. Nadie puede confiar en un Cristo
que no se le ha sido revelado. Debemos oír con deseo, oír con
entendimiento y con una necesidad. Es necesario oír la palabra de
Dios y es necesario. Tengo otra cita aquí en el libro
de Mateo, si quieren buscarlo, pueden buscarlo. Y yo les voy
a dar una lectura que es Mateo capítulo 13, versículo 11. 15, dice, perdón, el versículo 16. Pero bienaventurado vuestros
ojos, si estás ciego, estás sordo. Pero ahora dice aquí, los que
ven, hablan los que ven. Pero bienaventurado vuestros
ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen. ¿Por qué
ves antes? ¿Por qué no veías a Cristo? Porque
antes estabas ciego. Es el Señor quien le dio ojos
y es el Señor quien le dio luz para poder contemplarlo. Antes
era solo, no lo oías, pero ahora sí puedes oír acerca de cómo
se testifica de Cristo. ¿Sí? Antes no querías venir,
estabas imposibilitado, pero ahora vienes voluntariamente
a Él. ¿Quién es esta obra? Es éste. Él es quien nos levanta. Él es
quien nos levanta y dice ven por medio de su palabra. La fe depende del oír y el oír
depende de la palabra de Dios. Es esencial oír la palabra de
Cristo. Necesario. Cristo es aquel que
nos ha salvado con una salvación eterna. no nos ha dado una salvación
temporal, ¿no? Cristo Jesús ha salvado a su
pueblo eternamente, quien nos ha llamado con su Espíritu Santo
a su justicia y su gracia, que nos reunió y nos hizo ser participantes,
hijos de Dios. Eso es lo que Somos hijos de
Dios, antes éramos hijos credentes. En Gálatas nos dice eso, no lo
voy a leer, el tiempo ya está pasando. Gálatas 3 en el siglo
XXIX nos habla acerca de lo que ya somos hijos de Dios. No conforme
a nuestras obras, sino según el propósito y su gracia que
nos fue dado el Cristo Jesús antes de la fundación del mundo. Obtuvimos El Pueblo de Dios obtuvo
bendición antes de que nacieramos. Obtuvimos bendición en el Señor
Jesucristo antes de que nacieramos, antes de que este mundo existiera.
Para terminar en esta mañana, la salvación es únicamente en
Cristo Jesús. No busques salvación en otra
cosa. No busque salvación en dioses
falsos. No. Solamente hay un solo Dios,
un Señor y un Espíritu. Y Cristo, Él es el actor y consumador
de la salvación. Es Cristo. Del principio a la
eternidad. Es Cristo Jesús. La gracia, todo
es misericordia y amor a los elegidos. El perdón de todo eso
está solamente en el Señor Jesucristo. La misericordia está solamente
en el Señor Jesucristo. No olviden que es Cristo quien
nos llama a seguirle. El verdadero creyente no solamente
es llamado y abandonado a bien que va a ser, ¿no? El creyente,
la doctrina que predicamos, son cinco, en el final es la perseverancia
de los santos. Los santos, ¿quiénes son los
santos? Son aquellos que han sido salvados. Ellos van a perseverar
hasta el fin. Ellos no van a retroceder atrás.
Vamos, ninguno somos de los que retrocedemos, sino seguimos adelante. Aún estamos en un mundo lleno
de tempestad, estamos en un mundo lleno de peligros, pero Cristo
está con nosotros. Cristo está con nosotros. Él
nos llama a seguirle. Para finalizar dicen mis ovejas
oyen mi voz y me siguen. ¿Por qué me siguen? Porque dice
Él, yo le soy vida, la vida está a Él. Que Dios bendiga a su santa
palabra.

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