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Elio Chay

La gran necesidad

John 4:4-42
Elio Chay July, 23 2017 Video & Audio
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Elio Chay
Elio Chay July, 23 2017

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Buenos días tengan todos, les
invito a que abran sus Biblias en el libro de Lucas, Lucas capítulo 10. En esta mañana
el Señor me permite y me da la libertad para hablar su palabra,
quiero hablar acerca de la necesidad
como título del tema, la gran necesidad. En este mundo hay
una gran necesidad de escuchar la palabra de Dios y que sea
predicado, así también como hay necesidades materiales, pero
es más importante la necesidad de oír el Evangelio de Cristo.
Aquí en Lucas capítulo 10, si ustedes ya lo buscaron, podemos
ver las palabras de nuestro Señor Jesucristo que le dijo a Marta
y a María, perdón, a María y a Marta, en el capítulo diez, versículo
cuarenta y dos, dice aquí en el versículo cuarenta y dos,
dice, pero solo una cosa es necesaria y María ha escogido la buena
parte, la cual no le será quitada. El Señor Jesucristo, Él habló
estas palabras para decirle a Marta, lo que estaba sucediendo. Nuestro
Señor nos dice la palabra de Dios que él llegó a ese lugar
donde vivían estas dos mujeres. Y entonces Marta salió para recibirlo. Y después vemos que María ve
al Señor y viene a los pies del Señor. Y Marta, ella se va sus
quehaceres. No sabemos si vivimos, tenemos
un mañana seguro, verá. María, ella aprovechó ese momento
que tenía el Señor junto de ella, lo aprovechó, porque ella no
sabía si podía vivir mañana para disfrutar, contemplar, eso que
tenía en su casa a nuestro Señor Jesucristo y entonces ella prestó
más atención a las cosas espirituales que a las cosas materiales. Ahí
vemos a Marta, verá Marta, ella dice en el versículo cuarenta
dice, pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres y acercándose
dijo, señor no te da cuidado que mi hermana me deje servir
sola, dile pues que me ayude". Marta ella está ordenando al
Señor, verá lo que para necesita ella ayuda, pero vemos que el
Señor le dijo una sola cosa, es lo que ella estaba haciendo,
era María, estar a los pies del Señor. Y eso también es un deber
de todo creyente, es un deber de todos aquellos que han son
hijos de Dios, estar siempre los días de servicio de adoración
a nuestro Señor, estar pendiente siempre de ese día. Dejar todas
las cosas materiales, Dios va a proveer de sus bendiciones
para con su pueblo, pero es importante lo que es el evangelio, oír la
palabra de Dios, es una necesidad que todos tenemos. Entonces,
Esto es lo que le dijo el señor Jesucristo a Marta, verá, una
cosa, y María había, ella estaba haciendo lo correcto. Es bueno
siempre, cada día, ver en nuestras vidas materiales,
verá, poner en primer lugar a nuestro señor Jesucristo. después en
segundo lugar las cosas. En el libro de Hechos nos dice
claramente que cuando los discípulos dijeron ellos que a quién ellos
deben servir, primero a Dios antes que a los
hombres. Así es, así es, no tenemos un
mañana seguro, si hoy nos concede vida el Señor, tenemos este este
gozo de estar ante su presencia, que bueno, es bendición, es una
bendición el evangelio se está yendo, se está
siendo anunciado, se está predicando, porque es un mandato de nuestro
señor Jesucristo. Este Este Evangelio hay una gran necesidad
por la cual debe ser anunciado y predicado, y va a llegar hasta
los últimos rincones de este mundo. Y todo ser humano tiene
esta gran necesidad de escuchar, como también una persona es responsable
de escuchar el Evangelio, de estar sentado para escuchar y
oír la predicación del Evangelio. Ahora, La palabra de Dios nos
enseña que la salvación viene por el oír, la palabra de Dios,
pero el hombre debe oír, debe oír. Nos dice en el libro de
Marcos capítulo 13, en el libro de Marcos capítulo 13, En su versículo 10 dice de esta
manera, y es necesario que el Evangelio sea predicado antes
a todas las naciones. Es necesario, verdad, que este
Evangelio sea anunciado, sea predicado. Es el medio que Dios
ha dado para salvar a su pueblo. Es el medio que Él ha dado para
salvar Entonces vemos que a través de la predicación del evangelio,
vemos también que hay una gran necesidad de un nuevo nacimiento,
hay una gran necesidad, es lo que Nuestro Señor Jesucristo
le dijo a Nicodemo, verá, es necesario nacer de nuevo, hombre
por sí mismo no puede él darse este nuevo nacimiento, este nuevo
nacimiento es algo que proviene de Dios y no del hombre. Entonces
vemos que esta gran necesidad, después de este nuevo nacimiento
que Dios da, vemos que el creyente, el creyente lleva una vida una
vida de… no tengo bien esta pregunta.
Cristo habló de este, de esta necesidad de nacer de nuevo,
es importante el nuevo nacimiento porque en la presencia de nuestro
Señor Jesucristo no puede estar un hombre con pecado, nadie puede
estar con un pecado, Para poder ver a Dios, necesita el hombre
ser como Dios es. Por esa razón, dice su palabra,
aquel que comenzó en vosotros la buena obra, él la perfeccionará
en el día de Jesucristo. Es el día de nuestro Señor, cuando
Él venga, ¿verdad? Es la perfección. Ahora, veamos
ahora qué dice en el libro de Juan, capítulo cuatro. ahora
aquí voy a estar ya enfocado en Juan capítulo cuatro. Este capítulo de la palabra de
Dios, ustedes siempre lo han leído y siempre lo han oído,
verá, es la mujer samaritana, Dice aquí en el versículo cuatro,
de Juan capítulo cuatro, versículo cuatro dice, y le era necesario
pasar por Samaria. Una necesidad, ¿verdad? No lo mismo dijo el Señor cuando
se le fue, cuando se le fue dicho que Lázaro estaba enfermo, ¿verdad? Cuando Marta y María mandaron
a avisar al Señor que estaba enfermo, al que él amaba mucho,
verá, él se quedó dos días más, no era necesario llegar a ese
momento. Después de cuatro días, ahora
era necesario estar en ese lugar, donde Lázaro ahora él estaba
ya podrido, era para que sea visto el poder de Dios, verá,
el poder de Dios que él tiene para levantar a un de muerto
a una persona. Ese es el evangelio que predicamos
y nos dice aquí en este versículo, y le era necesario pasar por
Samaria, una gran necesidad que tenía
él, porque la providencia de Dios y su propósito de Dios su
padre, lo llevó a través de Samaria, porque uno de sus escogidos,
uno de sus ovejas estaba allí en Samaria. El tiempo había llegado
para esta mujer de que Dios se revelara a ella, el tiempo de
misericordia. Y era necesario que nuestro Señor
Jesucristo pasara en ese lugar. Allá estaba una oveja del Señor.
Esto no fue una casualidad, las cosas que la obra y la gracia
de nuestro señor nunca llega por casualidad, sino él siempre
ha fijado un orden para salvar a su pueblo, el tiempo, la hora
y el día que él lo va a hacer. Dice aquí en el libro de Juan,
Juan capítulo 10, versículo 16, dice de esta manera, También tengo otras ovejas que
no son de este redil, aquellas también debo traer, y oirán mi
voz, y habrá un rebaño y un pastor". Allá estaba, verdad, en Samaria,
una oveja del Señor, y era necesario que Él pasara en ese lugar, porque
allá estaba, el tiempo de misericordia, el tiempo de la gracia, llegó
para esta mujer. una mujer que había sido ofendida
grandemente, no era una mujer apreciada en ese lugar de Samaria,
esta mujer ella tenía que esperar la hora de mediodía para ir a
sacar agua de ese pozo, pero Dios tenía preparado todo esto,
Él tenía preparado todo esto, era una a la que tenía que venir,
y no era a todas las que acudían en ese lugar. Es necesario, verá, pasar en
ese lugar y vemos que nuestro Señor Jesucristo llega en ese
lugar. Entonces, vemos el propósito divino de
Dios, es lo que vemos, verá, esta pecadora era una de sus
ovejas, una de sus ovejas quien fue elegida
desde la eternidad para salvación. Eso es. Yo es lo que veo y creo
en la palabra de Dios, que todos aquellos que fueron ordenados
desde la eternidad, ninguno se va a perder. Todos han de proceder
en el arrepentimiento. ¿Cuándo? En el tiempo que Dios
ha determinado salvar. ese es, no es el tiempo que el
hombre quiera o decida, sino es el tiempo que Dios ha determinado,
mostrar misericordia y Él lo va a hacer. Vemos cómo Dios,
cómo nuestro Señor mostró su misericordia, es su propósito
divino, que llegó hasta esta mujer, vino a salvar, verá, Es
lo que vino a hacer nuestro Señor Jesucristo. Él no vino por justos,
sino vino exactamente por pecadores. Y esta mujer era una pecadora. Era una pecadora y vino por ella. Y le era necesario cruzar donde
ella estaba. En ese lugar, solos, verá, estaba
esta mujer con el Señor. Vemos la divina providencia también
de Dios en esta mujer, conducida al lugar correcto, el lugar de
encuentro con nuestro Señor Jesucristo. Pero en ese momento, verá, vemos
que nuestro Señor Jesucristo, Él, escucha. Ella empieza de
hablar, Empieza ella a hablar de Jacob, del pozo, de sus ganados
y de todas las cosas que sucedieron en ese lugar y el Señor, Él estaba
escuchando a esta mujer y nuestro Señor Jesucristo también, Él
le habló a ella. Cuando nuestro Señor le habló
a esta mujer, ella dijo, dame de beber, dame de beber, Él tiene
esa agua de vida. solamente Él puede dar esa agua
de vida. Esa agua que estaba en el pozo,
verá, no es una agua de vida. Cristo es el agua de vida. Y ella dijo, dame de esa agua. Entonces, esa es la divina providencia
de Dios. Vemos que el Señor llega en su
encuentro con ella y el Señor la escucha, la escuchó a ella. hasta que el Señor tocó el corazón
de ella. El Señor tocó el corazón de la
mujer y la condujo a la fe para creer y mirar quién era aquel
que estaba hablando con ella. Es Dios, nuestro Señor Jesucristo. Vemos lo importante que es el
evangelio de la predicación. Vemos la gran necesidad de anunciar
las buenas nuevas del evangelio. Esta es la razón por qué nuestro
Señor Jesucristo encomendó a sus discípulos que tienen que ir
a predicar el evangelio. Y ellos lo hicieron. Y es como
hoy en día el evangelio se sigue predicando, se sigue anunciando,
hasta que Cristo venga. Cuando Él venga entonces, este
evangelio ya no será más predicado. Es cuando Cristo venga, lleve
entonces a su pueblo, entonces será el gozo eterno para todos
los hijos de Dios. Segundo, la salvación de la mujer,
de esta mujer samaritana era necesario, nos dice la palabra
de Dios que era necesario pasar por Samaria. Nuestro Señor Jesucristo fue
necesario que él habitase en esta tierra, era necesario que
él estuviera en esta tierra para llevar a cabo una misión, una
obra que Dios su Padre le dio para cumplir. Y esa obra solamente
nuestro Señor Jesucristo podía serla y ninguna otra persona,
y ni aún los animales en el Antiguo Testamento, solamente Cristo. Dice aquí en el libro de Lucas,
en el libro de Lucas, capítulo 19, en el versículo diez dice Lucas
capítulo diecinueve en su versículo diez, porque el hijo del hombre
vino a buscar y a salvar lo que se había perdido, esto es lo
que vino a hacer nuestro señor Jesucristo aquí en la tierra,
por esa razón él vino, era necesario que él venga, deje su gloria,
y se haga hombre en esta tierra, verá, pero es Dios, para hacer
y cumplir la obra que Dios su padre le dio, para salvar. A él se le dio, a él se le comisionó
salvar, y es lo que él vino a hacer. Nos perdimos en nuestro padre
Adán, pero vivimos en Cristo Jesús. Fuimos salvados en él,
en nuestro Señor Jesucristo. Le era necesario porque Dios
miró al hombre y dijo, no hay quien busque a Dios. esta es
la condición de todo ser humano, que el hombre en su naturaleza
pecaminosa no busca a Dios, sino al contrario, cada día más y
más se está apartando de Dios, es lo que dice en el libro de
Génesis capítulo 6, versículo 6, verdad, y miró Dios que en
el corazón del hombre no había nada bueno, solamente continuo
en el mal, era esa su condición. del ser humano y vemos entonces
que Dios miró al hombre y dijo no hay quien busque a Dios, nadie,
por si solo el hombre no puede buscar a Dios, es el quien se
tiene que dar a conocer al hombre, es el quien se te da a conocer
y si él no se te da a conocer, el hombre por sí mismo no lo
puede conocer, por su condición pecaminosa. Vean qué dice el
libro de Romanos capítulo 3, en su versículo 10, Romanos capítulo
3, en su versículo 10 dice, como está escrito, no hay justo ni
a un uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios, todos
se desviaron, a uno, a una se hicieron inútiles, no hay quien
haga lo bueno, no hay ni siquiera uno, no hay, esto es lo que es
la triste condición del ser humano, que nace, nacemos con ese estado
pecaminoso, con ese pecado, Y por lo tanto, este pecado es lo que
nos separa de delante de la presencia de Dios. Pero gracias damos a
nuestro Señor Jesucristo que Él nos ha redimido. Él solamente
nos redimió con Su sangre. Él solamente hizo la paz delante
de Dios y los hombres. Y ahora, antes éramos hijos de
ira. lo mismo que los demás, pero
ahorita nos dice la Palabra de Dios, somos hijos de Dios. Gracias
damos, verá a la obra de nuestro Señor Jesucristo que Él ha hecho,
porque nuestra condición, así como nos dice la Palabra de Dios
aquí en Romanos, no hay. Y esa es la verdad que nos dice
el Evangelio. Aquí en el libro me viene a la
mente este capítulo. salmos capítulo catorce, dice aquí salmos capítulo catorce,
dice el necio en su corazón, no hay Dios, cuántas personas
verá, viven de esta manera y dicen que si viven es por su esfuerzo
y por lo que ellos hacen, Y es lo que dice, tienen razón esas
personas porque no pueden discernir, no pueden discernir las cosas
espirituales, dice el necio en su corazón, no hay Dios, se han
corrompido, hacen obras abominables, no hay quien haga el bien. Es lo que dice, verdad, no hay
quien haga el bien. El apóstol Pablo, él era un hombre
en vez de hacer bien al evangelio, verá, era contrario, pero después
de una obra de Dios, que fue lo que él hizo, verá, ahora hace
el bien, hace el bien. Es Dios quien tiene que cambiar
al hombre, es Él quien tiene que darnos ese nuevo nacimiento
para poder amarle y servirle como hijos de Dios, hijos obedientes,
Entonces dice aquí versículo dos, Jehová miró desde los cielos
sobre los hijos de los hombres para ver si había algún entendido
que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se
han corrompido, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera
uno, no hay ni siquiera uno, solamente Cristo, Él es el único
bueno, Él, el único bueno. Entonces vemos, verá, esta gran
necesidad de la predicación del evangelio, le era necesario porque
él dijo en Juan 10, 16, tengo otras ovejas que debo traer,
es lo que dijo, ya leímos este versículo aquí en Juan 10, versículo
16, ya leímos este versículo, En su versículo dieciséis, también
tengo otras ovejas que no son de este redil, aquellas también
debo traer y oirán mi voz y habrá un rebaño y un pastor. El Señor
Jesucristo, Él dice que en su palabra que Él sale y va en busca
de sus ovejas y cuando la haya, nos dice la palabra de Dios que
lo toma amorosamente, lo pone en sus brazos y lo trae. no lo pone en el redil nuevamente,
nos dice que lo pone en un rebaño donde hay solamente un pastor,
que es Cristo Jesús. Ese es su pueblo, verá, el redil
es la ley, es la ley, y ahora no estamos bajo la ley. Hemos sido librados de la ley
a través de Cristo, somos libres hoy en día, pero no abusamos
de esa libertad. abusamos de esa libertad, somos
libres para venir a Cristo, somos libres para venir a Él. Entonces
vemos, verá, aquí en Juan, en el capítulo cuatro, y le era necesario pasar por
Samaria, había una gran necesidad en ese lugar y no solamente En
ese lugar, hasta hoy en día, hay necesidad de que este evangelio
llegue a otros lugares donde no ha sido llevado, ¿verdad?
Hay esta gran necesidad. Pero el Señor, Él va a proveer. Él va a proveer de que su palabra
llegue hasta esos lugares donde están sus ovejas. y si su palabra
no puede llegar a ese lugar, él va a tomar a sus ovejas y
sacarlos y ponerlos en el lugar donde ellos van a tener un encuentro
con su Salvador, así como vemos aquí en la palabra de Dios de
la mujer samaritana. El Señor no entró en el lugar
de, en ese lugar de Samaria, verá, el Señor apartó un lugar
donde iba a tener un encuentro con esta mujer. porque era solamente
el encuentro con ella, no era con otras personas. Vemos que nuestro señor Jesucristo,
él ha destruido los muros de separación que había entre Dios
y el hombre. Él solamente pudo hacerlo, él
ha destruido esos muros que nos separaba delante de Dios. Dice en el libro de Lucas, Lucas
capítulo veinticuatro, Lucas capítulo veinticuatro,
versículo cuarenta y seis. Versículo cuarenta y seis dice,
y les dijo, así está escrito y así fue necesario que el Cristo
padeciese y resucitase de los muertos al tercer día, y que
se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de
pecados, todas las naciones, comenzando desde Jerusalén, sin
distinción de lugar, verdad, dicen todas las naciones, su
palabra va a llegar, ha de llegar. La vez pasada estaba yendo a
Taxivichén, un hermano me dice, llévame a Taxivichén, vamos,
lo invité y fuimos. estamos yendo, yendo, se fastidió,
dice, ya estamos muy lejos y aún no llegamos, pero hasta allá
el Señor ha enviado su palabra, hasta ese lugar ha enviado su
palabra, ahora si su palabra se está predicando en ese lugar
y si tiene sus ovejas, van a oír, van a oír ellos el evangelio,
Entonces, eso es lo que nuestro Señor Jesucristo ha dicho, predica
el Evangelio, lo que dijo Pablo también, ¿verdad? Así está escrito,
y aquí fue necesario que suceda. Que resucitase de los muertos
al tercer día. El Señor Jesucristo, Él habló
de esto, cuando Él estaba con sus discípulos, sus apóstoles,
Él dijo que Él tenía que morir, pero tenía que resucitar al tercer
día. Esta es la prueba de su poder
que él tiene, verá, como Dios, y no como hombre, es como Dios
que Él mismo, Él dijo, yo tengo poder para poner mi vida y tengo
poder para volverla a tomar, ese es Dios solamente puede hacer
esto, y el hombre por sí mismo no puede hacerlo, Él resucitó
al tercer día, era necesario que resucitara, era necesario
para que su pueblo, su iglesia resucite juntamente con Él. Cuando Él resucitó juntamente
con Él, resucitamos para vida eterna. Entonces vemos que esta
mujer, ella dijo, dijo de esta manera, No tienes agua, le dijo al Señor. ¿Cómo puedes tú sacarla de ese
lugar? Las cosas necesarias en la salvación. Vemos aquí las cosas necesarias
en la salvación. Primero, un conocimiento hacia
Dios, y Él solamente puede darlo. cuando a Nicodemo se le dijo
que era necesario nacer de nuevo, él no pudo entender, verá, no
tenía este conocimiento, no tenía este conocimiento, él dijo cómo
puedo entrar nuevamente en el vientre de mi madre, él pensó
de otra manera, pero Dios le estaba hablando, el Señor le
estaba hablando de una manera espiritual, vemos también el
conocimiento de quién es él, de quién es él. Antes no sabía
quién era él, pero ahora ya sé quién es él. Ya sé quién es él. Ustedes ya saben quién es él,
¿verdad? Él vino a salvar. Él vino a redimir. Es lo que
él vino a hacer, y no a todo el mundo, sino a su pueblo, un
pueblo elegido. Son ellos a quienes él vino,
y por ellos murió él. vemos, vemos también el sentir
de las, de esta sed, sólo él, él puede calmar esa sed. Antes el hombre está andando,
buscando, verá, andando en la religión, pero cuando él se te
revela ahora esa sed que tienes, andabas en la religión, ahora
él Te quitas esa sed y te das agua, esa fe para creer en Él
y venir hacia Él. Esta es la obra de nuestro Señor
Jesucristo. Él dijo, si tú le pidieras a
Él, Él dijo claramente, si tú le pidieras a Él, Él no puede negarse a sí mismo.
Él no puede negarse. porque lo ha dicho en su palabra,
que Él no puede negarse. Si tú le pidieras a Él, es la
confianza, es la confianza de saber quién es Cristo. Y le pedimos
a Él, y venimos a Él, creyendo en sus promesas y en su palabra,
de saber quién es Él, y le adoramos y le servimos. Vemos entonces
cómo se reveló a ella, yo soy el que habla contigo, yo soy
el que habla contigo. Es lo que dijo Pablo, es lo que
dijo, era, ¿qué quieres que yo haga Señor? Dijo él, verá, cuando
el Señor se le reveló. Y esta mujer dijo, el Señor le
dijo, yo soy el que habla contigo. creyeron todos los que estaban
ordenados para vida eterna", es lo que nos dice en el libro
de Hechos. Si esta mujer creyó, creyó en lo que estaba escuchando,
entonces nos dice la palabra de Dios que creyeron todos los
que estaban ordenados para vida eterna y ella era una persona
que estaba ordenada para vida eterna. y era necesario que pasara
por Samaria, era necesario. Para terminar en esta mañana,
ella dejó todo y se fue a testificar de Cristo. Ella vino con un propósito
a ese pozo con sus cántaros para sacar agua y después cuando habló con el Señor,
Cuando el Señor se reveló a ella, ella dejó todo, y ella se fue
para testificar de lo que le había sucedido a ella. ¿Qué es
eso, verá? Nadie puede callar al creyente,
verá. Testificamos a cada momento lo
que Cristo ha hecho en nuestras vidas. Es el testimonio del creyente. Y ahora esta mujer, y ahora dejó
todo su cántaro, todas sus cosas, verá. Ella ya no le importaba
eso, ahora ella tenía algo más importante que hacer. Que Dios
bendiga su palabra.

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Joshua

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