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JC

¿ Hasta cuando?

Psalm 13
Joel Coyoc May, 28 2025 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 28 2025
Salmo 13

En su sermón sobre Salmo 13, Joel Coyoc aborda el tema de la angustia y la aparente ausencia de Dios en los momentos de sufrimiento. A través de una exégesis cuidadosa, el predicador destaca cómo el salmista expresa sentimientos de olvido divino, pero al mismo tiempo eleva sinceras peticiones a Dios, reflejando una relación íntima y de confianza. Coyoc utiliza las Escrituras, incluyendo Isaías 49:14-16 y Romanos 16:20, para subrayar que, aunque los creyentes pueden sentir que Dios les ha olvidado, la verdad de Su carácter es que nunca olvida a Su pueblo. La implicación doctrinal significativa de esta interpretación radica en la certeza de que el sufrimiento tiene un propósito divino y que, en medio de la aflicción, los creyentes están llamados a confiar en la misericordia de Dios, que resulta en alegría y alabanza. El sermón concluye con el esplendor de la salvación, llevando al oyente a eco de gratitud y adoración.

Key Quotes

“El hecho de preguntar hasta cuándo es porque se nos ha hecho que la dificultad [...] es agobiante, pero la realidad es que [...] es momentánea.”

“Nos ha sido revelado el que es admirable consejero porque se nos ha dado el Consolador que es el Espíritu Santo.”

“El creyente está confiando única y exclusivamente en la misericordia de Dios.”

“El final es alabanza [...] qué bendición poder conocer al Señor en medio de circunstancias difíciles.”

What does the Bible say about suffering and God's presence?

The Bible acknowledges suffering but assures believers that God never forgets them.

In Psalm 13, the psalmist expresses a heartfelt plea to God during a time of anguish, feeling as if God has forgotten him. However, the psalm also highlights that God's memory is infinite; He cannot forget His people. Isaiah 49:14-16 reveals that even if a mother could forget her child, God will never forget His own. This assures believers that, despite their feelings of abandonment, God remains present and attentive to their suffering.

Psalm 13, Isaiah 49:14-16

How do we know God has not forgotten us?

God's word assures us that He will never forget His people, as He has engraved them on His hands.

The assurance that God has not forgotten His people is firmly rooted in Scripture. Psalm 13 reflects the psalmist's deep anguish but is counterbalanced by the truth of God's faithfulness. In Isaiah 49:16, God declares that He has inscribed His people on the palms of His hands, symbolizing not just remembrance but intimate, ongoing care. This profound truth speaks to believers, reminding them that regardless of their emotional states or circumstances, God remains steadfast. His promises highlight His continuous presence and action in their lives.

Psalm 13, Isaiah 49:14-16

Why is trusting in God's mercy important for Christians?

Trusting in God's mercy is crucial as it anchors believers in hope during trials.

For Christians, trusting in God's mercy is foundational to their faith. As the psalmist in Psalm 13 expresses his troubles, he ultimately places his trust in God's mercy. This trust is vital because it directs believers away from self-reliance and encourages a dependence on God's grace. Ephesians 2:4 speaks of God's rich mercy, showing that despite human unworthiness, believers receive life through Christ. This understanding of mercy enables Christians to face their afflictions with a hopeful perspective, knowing that their ultimate assurance lies not in their own merits but in the abundant mercy of God.

Psalm 13, Ephesians 2:4

What is the significance of expressing our feelings to God in prayer?

Expressing our feelings to God acknowledges our struggles while seeking His guidance and light.

In prayer, believers are invited to express their feelings candidly to God, as exemplified by the psalmist in Psalm 13. This expression is not merely a complaint but a sincere petition for help. The psalmist asks God to 'enlighten my eyes' to maintain clarity amid darkness, showing that he understands his emotions but seeks divine truth beyond them. This act of pouring out one's heart is significant because it establishes a relationship of trust with God, who desires to illuminate and guide His people through their struggles, affirming His nearness and commitment to them.

Psalm 13

Why should Christians rejoice even in difficult times?

Christians can rejoice in trials because their joy is rooted in their salvation and relationship with God.

Rejoicing in difficult times is a recurring theme in the Christian faith. The psalmist, despite affliction, articulates a deep joy found in God's salvation. This joy transcends circumstances because it is anchored in the believer's relationship with God, who provides hope and redemption. James 1:2 encourages believers to count it all joy when facing trials, for they produce perseverance and deeper faith. Ultimately, Christians rejoice because they have been saved and sustained by God's grace, recognizing that their present sufferings are temporary and serve a greater purpose in shaping their character and faith.

Psalm 13, James 1:2

Sermon Transcript

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Salmo número trece Dice la palabra del Señor, ¿Hasta
cuándo Jehová me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás
tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos
en mi ¿Hasta cuándo será enaltecido
mi enemigo sobre mí? Mira, respóndeme, oh Jehová,
Dios mío. Alumbra mis ojos para que no
duerma de muerte, para que no diga mi enemigo lo vencí. Mis
enemigos se alegrarían si yo resbalara. más yo en tu misericordia
he confiado, mi corazón se alegra en tu salvación, cantaré a Kiobá
porque me ha hecho bien. El tema del Salmo es muy, muy
claro. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo? Cuando nos ponemos a reflexionar
acerca de esta pregunta, ¿hasta cuándo? ¿Quién de nosotros no
ha tenido momentos de preguntar de pronto, hasta cuándo? ¿Hasta
cuándo? Y creo que es una pregunta muy
recurrente. pues yo creo que entre creyentes
y entre no creyentes también, la diferencia es que los no creyentes
sólo es hasta cuándo y nada más, pero los creyentes tienen la
bendición de hablar con honestidad al Padre Celestial y es que tenemos momentos de batalla,
tenemos momentos que son necesarios en los cuales experimentamos
sentimientos, emociones que de pronto son aflicción a nuestro
corazón y tenemos la sensación de que Dios ha olvidado, de que
Dios no presta atención y es una gran bendición el poder
mirar que no son simplemente preguntas de queja, pero son
preguntas de alguien que realmente conoce al Señor. No es un simplemente
hasta cuándo, sino hay mucho sentido en cada una de estas
preguntas. Y una de las cosas que es maravillosa es que en
la gran historia de la redención están nuestras historias. Si usted hace memoria quizá no
muy lejana, probablemente en este mismo día usted ha preguntado,
ha hecho esta pregunta y estamos en un mundo caído, estamos en
un mundo aflicción, estamos en un mundo donde pues el sufrimiento
es una experiencia cotidiana, si el sufrimiento no ha tocado
a su puerta pues lo más seguro es que pues en algún momento
va a tocar y lo más probable es que la mayoría de nuestras
puertas ya han sido tocadas de alguna manera por el sufrimiento
y lo primero que podemos mirar en este salmo es los sentimientos,
los sentimientos del salmista. Él sentía a Dios que Dios lo había olvidado. Dice,
hasta cuándo o que va, dice, me olvidarás para siempre. Hasta
cuándo esconderás tu rostro de mí. Hasta cuándo pondré consejo
en mi alma con tristeza en mi corazón cada día. Hasta cuándo
será enaltecido mi enemigo sobre mí. Y una de las cosas maravillosas,
hermanos, es que nosotros tenemos sentimientos y podemos expresarlos. Sin embargo, hay algo que vamos
a mirar a lo largo del salmo, es los podemos expresar al Señor,
pero no confiar en los sentimientos, porque la caída nuestra es tan
profunda que hasta nuestros sentimientos han sido afectados por la caída.
Sin embargo, pues podemos expresar en oración nuestras preguntas,
esas preguntas que reflejan los sentimientos y las luchas de
nuestro corazón. Y la la primer pregunta es, dice,
¿hasta cuándo me olvidarás para siempre? Hermanos, una de las cosas importantes
ante estas preguntas es más allá de preguntar, de responder estas
preguntas como nosotros quisiéramos que fueran respondidas. Hay algo
más grandioso en la Escritura que simplemente decirte, bueno,
entre dos horas o entre tres horas o entre un mes. Recuerde
que Job tenía innumerables preguntas, pero Dios tuvo una maravillosa
manera de responderle y la manera fue mostrándole su gloria. Y cuando nosotros pensamos en
la primera pregunta, ¿Hasta cuándo me olvidarás para siempre? Una
de las cosas que nosotros tenemos que pensar es, en algunos momentos
nosotros solemos, de desesperación, perder la perspectiva correcta.
Y a veces nos imaginamos que Dios es como nosotros, nada más
que más grande. Y la verdad es que nosotros somos
olvidadizos y Dios lo dice en muchos lugares. En el Salmo setenta
y ocho habla de cómo somos olvidadizos. El apóstol Pablo dice a mí no
me es molesto el escribiros las mismas cosas y para vosotros
es seguro. El apóstol Pedro dice que mientras
esté él quiere recordar las cosas. ¿Por qué? Porque somos olvidadizos.
Pero hermano, Dios no es como nosotros, nada más que más grande.
Dios no puede olvidar. Su memoria es infinita y él no
puede olvidar. Y algo que nos va a hacer bien
si estás pensando que Dios te ha olvidado es escuchar quién
es Dios. Isaías cuarenta y nueve, versículo
catorce al dieciséis. dice el profeta cuarenta y nueve, Isaías cuarenta
y nueve Dice, pero Sion dijo, me dejó
Jehová y el Señor se olvidó de mí. Hermanos, es típico del ser
humano. No solamente David experimentó
eso, no solo usted y yo hemos experimentado eso. Pero la respuesta
es, ¿se olvidará la mujer de lo que dio a luz para dejar de
compadecerse del hijo de su vientre? Y es algo que humanamente es
difícil, pero suele ocurrir. Y dice el Señor, aunque olvide
ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas
de las manos te tengo esculpida. Delante de mí están siempre tus
muros. La mujer puede olvidar lo que
dio a luz, pero ¿quién es el Señor, nuestro Dios Todopoderoso? ¿Quién es el Señor que se ha
revelado a nosotros en Jesucristo? Él es el que dice, aunque la
mujer olvide, yo nunca me olvidaré de ti, y aquí en las palmas de
las manos te tengo esculpida, delante de mí están siempre tus
muros. ¿Qué bendición hace a nuestra
alma escuchar la verdad? La verdad es la que dice la palabra
del Señor. La verdad es la manera en que
Dios se ha revelado como un Dios que no olvida. Un Dios que no
olvida. Dice, esconderás tu rostro de
mí. Dice, pondré consejo en mi alma con tristeza en mi corazón
cada día. ¿Serán al tecido mi enemigo sobre
mí? Y hermanos, todas estas preguntas, en todas estas preguntas, la
palabra del Señor tiene algo que decir acerca del Señor. El
Señor no esconde su rostro de su pueblo. Su pueblo puede experimentar
esa sensación. Recuerde que la razón por la
que el Señor no esconde su rostro de su pueblo es porque Él escondió
el rostro de su Hijo. Recuerde que él afligió a su
hijo, él abandonó a su hijo para que su pueblo no sea abandonado. Él derramó su ira sobre su hijo
para que su pueblo no perezca por la eternidad en su ira. Y
la pregunta que a veces terminamos una situación por un lado y salen
otras situaciones y de pronto pensamos que por fin ya Y de
pronto muchas veces las cosas van surgiendo nuevas y a veces
mucha más de más complejidad que las anteriores. Pero al final
no olvidemos que si estamos en Cristo, aunque parezca que los
enemigos son fuertes y en verdad más que los enemigos tenemos
que recordar es un enemigo el señor Jesús vino a derrotar a
nuestro enemigo vino a resolver no nuestros problemas sino nuestro
problema y el señor Jesucristo ha ha vencido y cuando encontramos
Romanos capítulo dieciséis versículo veinte Las iglesias estaban pasando
momentos de dificultad, momentos de persecución. Sin embargo,
recuerde que todos esos momentos de aflicción son nada más que
pues como el animal que ya está dando las últimas cuando un animal
es casado antes de morir pues empieza a convulsionarse el versículo
veinte dice algo grandioso dice y el dios de paz aplastará en
breve a satanás bajo vuestros pies la gracia de nuestro señor
Jesucristo sea con vosotros la gracia de nuestro Señor Jesucristo
sea con vosotros, pero el Dios de paz aplastará en breve a Satanás. La realidad es que los enemigos
ya están vencidos. la verdad es que no tenemos que
puede haber días de tristeza pero no siempre tenemos que estar
poniendo consejo con tristeza en nuestra alma porque nos ha
sido revelado el que es admirable consejero porque se nos ha dado
el consolador que es el Espíritu Santo y al final cuando pensamos
en todas estas preguntas que lo que estamos buscando es alivio
es que hemos perdido la claridad por la rudeza de las pruebas
de la vida y algunas cosas más que la escritura nos presenta
es el hecho de preguntar hasta cuándo es porque se nos ha hecho
que que la dificultad que la prueba que las circunstancias
difíciles que el sol del calor abrasador de nuestras circunstancias
es agobiante y se nos está haciendo que el tiempo ha sido ya muy
largo pero la realidad es que en el pasaje que leímos al iniciar
el culto en primera de Pedro en el versículo seis dice en
lo cual dice vosotros os alegráis y dice aunque ahora por un poco
de tiempo aunque nos parezca que es largo y por eso estamos
preguntando hasta cuándo la verdad es lo que dice la escritura y
dice por un poco de tiempo hasta cuándo hasta que termine este
poco de tiempo dice segunda de corintios cuatro diecisiete dice
esta leve tribulación momentánea y de pronto a nosotros nos parece
abrumador pero el Señor dice es una leve tribulación y de
pronto nosotros decimos hasta cuándo y el Señor dice es momentánea,
es momentánea. Primera de Corintios diez trece
dice, no os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana,
pero fiel es Dios que nos dejará ser tentados más de lo que podéis
resistir. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo? Ten por seguro algo, no más de
lo que puedes resistir. Es duro, ciertamente, es difícil,
es complejo, no podemos controlarlo, en verdad duele, en verdad nos
aflige, pero el Señor dice a su pueblo, va a ser hasta que tú
puedas soportar no te voy a probar más allá de lo que tú no puedas
soportar y es la razón por la que nuestras pruebas son todas
diferentes porque todos nosotros somos diferentes y el Señor sabe
¿Hasta cuánto es lo que tú puedes soportar? Y dice el Señor que
tu tentación es humana y que no va a dejar que seas tentado
más de lo que puedes soportar, sino que también va a dar juntamente
con la tentación la salida para que podáis soportar. Y después
de mirar esto, nos damos cuenta que el salmista empieza a hacer
algo. No simplemente es, no son preguntas en quejas, sino son
preguntas de exponer lo que verdaderamente su corazón agobiado está experimentando. Él no está simplemente quejándose.
Es interesante que él conoce al Señor porque si no, él no
extrañaría experimentar la presencia del Señor. bendición es que aunque
te sientes agobiado, pero extrañar algo que ya conoces, por eso
él está diciendo al Señor lo que a nivel de sensaciones él
está experimentando y diciéndole, pues, ¿hasta cuándo vas a esconder
tu rostro? Y es es hermoso que podemos encontrar
nosotros respuestas por todos lados en la Escritura. Recuerde
que ¿Qué bendición es que nosotros vivimos después del sacrificio
de Cristo? ¿Qué bendición que nosotros vivimos
después de que, pues, la Escritura se ha dado la revelación de manera
completa? Y nosotros sabemos que el Señor
no ha escondido su rostro. Nosotros sabemos por lo que Dios
le reveló al apóstol Juan, que él está caminando en medio de
los siete candeleros de oro y sus ojos son como llama de fuego.
Y él está allí en medio y él ha dicho, yo voy a estar contigo. todos los días, hasta el fin
del mundo. No sólo cuando sientes y gozas
que estoy contigo, sino cuando sientes que estás solo. Yo estoy
contigo todos los días, hasta el fin del mundo. Y miramos que
pues él está extrañando, pero algo maravilloso es que él empieza
a exponer sus peticiones. Después de mirar sus sentimientos,
miramos sus peticiones. Y lo primero que podemos notar
de las peticiones es que, pues, quizá la gente que no conoce
al Señor pregunta también hasta cuándo, pero es un hasta cuándo
así sin… como dice la escritura, sin esperanza y sin Dios en el
mundo. Es una pregunta con demasiada
carga de frustración, pero qué bendición que el creyente tiene
de que puede experimentar sensaciones difíciles, sentimientos duros
en su corazón y tristes y amargos, pero el creyente tiene alguien
personal a quien dirige sus peticiones. La segunda parte de la primera
frase del versículo tres dice, oh Jehová, Dios mío, no simplemente
Dios, sino oh Jehová, Dios mío, oh Jehová, Dios mío, qué bendición
de poder decir a Dios, tú eres mi Dios, yo soy de él, él me
ha comprado por precio, Pero Él es nuestro Dios. Él ha querido
adoptarnos dentro de su familia por causa de la obra del Señor
Jesucristo. Y Él es nuestro Dios. Él es mi Dios. Es la expresión
de aquellos que Sus ojos han sido abiertos y han visto la
gloria del Señor en la faz de Jesucristo. Recuerde a Tomás
después de la incredulidad de esos momentos de incredulidad
y cuando el Señor le muestra plenamente su gloria y él dice
Señor mío y Dios mío. Y qué bendición que en nuestras
batallas con nuestra incredulidad, qué bendición que en esos momentos
en los cuales estamos perdiendo la claridad y podemos expresárselo
al Señor, pero poder tener la confianza de decir, yo puedo
pedirte a ti porque tú eres mi Dios, tú eres mi Padre, tú eres
mi Salvador, tú eres el Dios de mi esperanza. y tenemos a
quien dirigir, no a alguien nebuloso y lejano, sino a aquel Dios con
el cual empieza la escritura, cuando dice en el principio,
Dios creó los cielos y la tierra, aquel Dios Jehová de los ejércitos,
aquel Jehová es mi pastor, aquel Jehová es mi luz y mi salvación,
aquel Jehová que se ha manifestado en el Señor Jesucristo, aquel
que se despojó de su gloria y tomó forma humana, y vino para que
tengamos la posibilidad de decirle a Dios, mi Dios. Y después le
dice, mira, respóndeme. Mira, respóndeme. Alumbra mis
ojos para que no duerman de muerte. Hermanos, aquí hay algo maravilloso. Es bueno venir y decirle al Señor
lo que estoy sintiendo. pero note que van de cerca los
sentimientos con las creencias y sin duda el salmista sabe que
está sintiendo pero sabe que su percepción emocional y sus
sentimientos sabe que es necesario que le diga a Dios alumbra mis
ojos para que no duerma de muerte, no estoy viendo con claridad,
necesito que tú me alumbres, no te aferres a lo que sientes,
puedes venir y decirle al Señor, pero decirle, ¿sabes qué? Necesito
que me alumbres, necesito que me alumbres, yo necesito creer
la verdad, se me está poniendo oscuro y estoy pensando de ti
que eres alguien que olvidas, pero necesito que me alumbres
y estábamos hablando la realidad porque los sentimientos, las
circunstancias están obrando de tal manera en su corazón que
él no está viendo con claridad, pero qué bendición es que el
creyente no se sume simplemente en desesperación, sino el creyente
sabe sabe que batalla constantemente con las mentiras. El creyente
sabe que su carne engaña. El creyente sabe que el mundo
engaña. El creyente sabe que hay alguien
que está ahí hablando todo el tiempo, que no solamente Dios
habla, sino el diablo también habla y dice mentiras. Y él,
consciente de eso, le dice al Señor, alumbra mis ojos. Alumbra
mis ojos para que yo no pierda la realidad de las circunstancias
que estoy atravesando. Para que yo no pierda la realidad
de que es duro y es difícil. Y en cuestión de personas que
vivimos limitados a lo temporal, pues nos parece largo. Pero en
cuestión de la eternidad, la palabra del Señor dice, es momento
es por un breve tiempo nunca va a ser más de lo que puedes
soportar hermano necesitamos que el señor clamara al señor
y decirle alumbra alumbra mis ojos para que no duerma de muerte
y cuando pensamos en eso pues tenemos que pensar necesariamente
en el señor Jesucristo Juan capítulo uno dice en el principio era el verbo
y el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Este era en el
principio con Dios. Todas las cosas por él fueron
hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. Versículo
cuatro en él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres. En él estaba la vida dice alumbra
mis ojos para que no duerma de muerte y en otras palabras déjame
ver a Cristo, porque Él es la luz verdadera que alumbra a todo
hombre. Cuando yo esté afligido y sienta
que Él está lejos, clamar y decirle, Señor, permíteme volver a ver
a Cristo, alúmbrame. Cristo es la luz de los hombres,
Él es la luz verdadera, en Él estaba la vida, y necesitamos
que el Señor Jesucristo alumbre esos momentos de oscuridad. Dice,
después de mírame, respóndeme, alumbra mis ojos. manténme con vida y dice que
o no diga mi enemigo lo vencí que no se alegre si yo resbalo
hermanos que que bendición que Dios obra y nos trae también
a aflicciones para que no seamos personas autoconfiadas para que
sepamos cuán frágiles somos y expresemos al señor nuestra necesidad de
dependencia y hermano recuerde el primer Hay un enemigo, Satanás
es un enemigo que anda como un león rugiente, pero también nuestra
vieja naturaleza es nuestro enemigo. Hermanos, recordar, recordar
que no puedo confiar en mí, recordar todas estas situaciones en que
el Señor mete en nuestra vida es para para hacernos humildes, porque
sólo los humildes pueden reconocer su necesidad constante del Señor,
el saber que mi firmeza no está en mi propia capacidad, yo puedo
caer, pero yo clamo a ti que no dejes que caiga. La conciencia
ideal en que está caminando y está caminando como el sufrimiento
es el que nos hace caminar y empezar a caminar de tal forma que cuando
vemos alrededor de nosotros caer a nuestros hermanos, podemos
recordar algo. Lo voy a corregir con espíritu
de mansedumbre. Me tengo que considerar a mí
mismo. ¿Por qué? Porque también yo puedo ser tentado. Yo voy
recordando y voy recordando. Hoy estoy viendo a mi hermano
caer y Dios puede utilizarme como un instrumento para levantarle,
pero solo es por su gracia, porque es probable que mañana sea mi
hermano el que me esté levantando. Y la importancia de poder mirar
en todo eso nuestra debilidad y clamar al Señor y no tener
confianza en que nosotros somos fuertes. Recuerde, siempre hemos
de recordar, nosotros no somos mejores que nadie. y las cosas
que se han registrado en la escritura es para nuestra enseñanza y poder
recordar en la escritura como hombres de los cuales se dice
hombres que fueron conforme al corazón de Dios pues tuvieron
también sus caídas y el Señor los levantó y vivían con la conciencia
del temor y de clamar al Señor. Recuerde en el Salmo 139 el salmista
empieza con la convicción de que Dios lo conoce y termina
con una súplica que corresponde a la convicción con que inicia
el Salmo, si tú me has examinado y conocido. pues lo mejor que
yo puedo hacer es decirte, examíname, oh Dios, y conoce mi corazón,
pruébame y ve si hay camino de perversidad y guíame en el camino
eterno. Cuando nosotros miramos la vida
del apóstol Pedro en sus momentos, que también hemos tenido momentos
así, momentos en que de pronto sentimos que ya lo logramos,
qué bendición que Pablo nos recuerda y dice, no que lo haya logrado
ya, pero Pedro tuvo momentos en que él sintió yo ya lo logré
señores si todos te abandonan ten por seguro que yo soy el
único que nunca te voy a abandonar es más si es necesario ir a la
cruz contigo yo voy a ir contigo y el señor Jesús le dijo Pedro
vas a ser tentado y me vas a negar y Pedro insistía en hermano el
señor lo pasó por la aflicción y Pedro fue creciendo en confiar
más en el señor y menos en Pedro el ser conscientes de que podemos
caer y orar por eso y pedirle al señor que nos guarde de caer
dice después después el salmista va a hablar
de su confianza el versículo cinco
dice más yo en tu misericordia he confiado más yo en tu misericordia
he confiado hermanos que qué bendición tiene el creyente el
creyente pasa aflicción el creyente tiene momentos de preguntas al
creyente le duele pero el creyente El creyente tiene una confianza
y su confianza es en la misericordia del Señor. Hermanos, el creyente
no está confiando en su bondad, el creyente no está confiando
en su propia justicia. El creyente está confiando única
y exclusivamente en la misericordia de Dios. En el Salmo cinco, David
ha hablado ya de esto, dice en el Salmo cinco, dice versículo
cuatro, porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad.
El malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante
de tus ojos. Aborreces a todos los que hacen
iniquidad. Y hermano no nos queda de otra
que confiar en la misericordia del Señor porque el Señor aborrece
a todos los que hacen iniquidad y eso pues nos pone en la lista
y David dice después destruirás a los que hablan mentira, al
hombre sanguinario y engañador, abominará Jehová. Versículo siete,
Masyoke, por la abundancia de tu misericordia entraré en tu
casa, adoraré hacia tu santo templo en tu temor. Hermanos,
confiar solamente en la misericordia de Dios. Esa misericordia que
se expresa en la obra del Señor Jesucristo. Esa misericordia
de la cual el apóstol Pablo habla cuando dice en el capítulo dos
de Efesios, pero Dios que es rico en misericordia. es interesante
que Pablo lo hace después de decir que éramos lo mismo que
los demás que estábamos siguiendo la corriente de este mundo conforme
al príncipe de la potestad del aire decir y éramos por naturaleza
hijos de ira lo mismo que los demás iba a decir pero Dios que
es rico en misericordia por el gran amor con que nos amó nos
dio vida juntamente con Cristo hermano qué bendición del creyente
que sabe yo soy salvo por misericordia y Eso en medio de las tribulaciones
y las aflicciones de la vida nos hace recordar otra vez la
misericordia y recordar la misericordia de Dios es que no me da lo que
merezco hermano no merecemos Lo que merecemos no es precisamente
el calor como el que hace en Yucatán, lo que merecemos es
el infierno y la condenación y es una gran misericordia de
Dios que tengamos 43 grados en el verano y no el infierno por
toda la eternidad. En tu misericordia he confiado
y eso le da un nuevo sentido a las aflicciones, el recordar
que no importa cuán agobiante pueda ser cualquier situación
que pueda yo pasar he de recordar algo Dios está obrando y Dios
está obrando para que las cosas no sean como debieran de ser
si las cosas fueran como debieran de ser serían mucho peores de
lo que son porque no merecemos sino solamente su condenación
y en esa misericordia el Señor está obrando para hacernos bien
y por eso el salmista dice Sí, ya me estoy cansado, estoy sintiendo
que que estás lejos, pero sigo confiando en tu misericordia.
Estoy dándote mis peticiones porque sé que tú eres misericordioso
y yo sigo confiando en tu misericordia. Hermanos, es en la misericordia
del Señor y que Dios nos recuerde constantemente no es por tus
bondades dice no es por tus bondades es por la abundancia de tu misericordia
es por la abundancia de tu misericordia y dice después de después de
hablar de su confianza él va a hablar del gozo de su corazón
el gozo de su corazón qué bendición que podemos estar afligidos pero
siempre poder regocijarnos, poder regocijarnos. Recuerde, el apóstol
Pablo estaba en una prisión, pero él podía escribir una carta
de gozo. Él podía mirar y enfrentar situaciones
terribles, no solo hacia su acechanza, su vida personal, sino hacia
las iglesias. Pero él podía decir a los hermanos
regocijaos en el Señor. Otra vez les digo regocijaos,
dad gracias en todo. ¿Por qué? Porque el salmista
y cada uno de aquellos que Dios ha querido mostrarnos su rostro
en el Señor Jesucristo, es que tenemos un gozo que está por
encima de las circunstancias. El salmista dice, diste alegría
a mi corazón mayor que la de ellos cuando abunda su grano
y su mosto. Sí, hay momentos en que puede
haber lágrimas, pero el poder recordar el gozo de su salvación,
el poder saber todo está bien con Dios, quizá la salud no va
bien, quizá la economía no va bien, quizá muchas cosas no estén
yendo bien, pero estoy bien con mi Dios, él me ha dado salvación,
mi salvador es el Señor Jesucristo, he confiado en él, he limpiado,
él ha limpiado mi corazón con su sangre, el Señor me ha dado
el don de la fe y estoy confiando únicamente en el Señor Jesucristo
y por eso sé que puedo acceder al lugar de gozo y lugar de gozo
es en su presencia porque ya no hay nada que me separe de
su presencia porque Cristo ha derribado la pared intermedia
de separación porque él ha hecho él es nuestra paz dice que de
ambos pueblos hizo uno derribando la pared intermedia de separación
y poder estar gozosos y recuerde hermano el gozo es poder estar en la presencia del
Señor. El Señor mismo es el gozo. Recuerde que en diferentes lugares
de la escritura cuando se habla del gozo siempre es personas
y lugares hablaron del gozo siempre con respecto a la salvación.
María dijo engrandece mi alma al señor y mi espíritu se regocija
en quien en Dios mi salvador. El David en el Salmo cincuenta
y uno dice vuélveme el gozo de tu salvación y el el profeta
dice que aunque la higuera no florezca ni en las vides haya
fruto aunque las vacas sean quitadas los corrales y las ovejas de
la majada con todo yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios
de mi salvación. hermanos, qué gran bendición
es que pueden ocurrir cosas terribles, difíciles, pero cuando en verdad
el Señor nos ha mostrado lo que significa su gran salvación,
cuando el Señor nos está enseñando cada día el valor incalculable
del Señor Jesucristo, el valor incalculable de estar en Cristo
y poder tener esperanza, tener un Padre al cual orar y decirle
Padre y contarle cómo te sientes, qué gran bendición es saber que
Ese es el gozo de nuestra salvación. Y es maravilloso ver que el creyente
puede empezar en aflicción, en confusión, puede empezar con
mucho dolor, pero qué bendición es que el creyente viene al Señor,
derrama su corazón, el Señor responde. Sabemos que el Señor
responde porque el Salmo no termina con pesimismo y con lágrimas
como empieza, el Salmo termina con una explosión de alabanza.
El Salmo habla del final, mi final, el final del salmista,
nuestro final, el final del pueblo de los señores, alabanza. Alabanza
expresada específicamente aquí en cantar a Jehová. Encantar
a Jehová porque me ha hecho bien. Hermano, qué bendiciones que
el Señor nos conceda el poder conocer al Señor y producir en
nuestro corazón un canto de gratitud al Señor porque me ha hecho bien. Quizá no todo lo que planeé hoy
salió como yo quería. Es más, es probable que haya
salido todo lo contrario a lo que quería, pero el Señor me
ha hecho bien porque Él me ha enseñado, me ha enseñado que
Él es mi proveedor, que Él es mi sustentador, que Él es mi
salvador, que Él es mi sabiduría, que Él es mi esperanza. ¡Qué
bendición poder conocer al Señor en medio de circunstancias difíciles! Una de las preguntas que probablemente
tenían en su cabeza los discípulos cuando estaban en medio de la
tormenta ¿Hasta cuándo? Y de pronto el Señor reprende
al viento, reprende al mar y todo se calma. Y los discípulos empezaron, ¿Quién es este que
el viento y el mar lo obedecen? Hermanos, qué bendición que quizás
estaban preguntando, ¿Hasta cuándo va a terminar esta tormenta?
Pero hermanos, sentaditos en la arena, en la playa, comiendo
pescado con el Señor nunca hubieran estado admirados de quién es
este que los vientos y el mar le obedecen y en medio de la
tormenta ellos podían decir el Señor nos ha hecho bien y el
mayor bien que se nos puede hacer es el que el Señor se nos esté
continuamente revelando cada vez más y más en el Señor Jesucristo
que cada día crezcamos en conocer al Señor es el mayor bien que
se le puede hacer a alguien que ha sido salvado por la gracia
del Señor, porque nos salvó para hacernos conforme a la imagen
de su Hijo. ¡Qué bendición el que podamos
cantar, cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien! gracias en todo, porque esa es
la voluntad de Dios para con nosotros. ¿Cuándo damos gracias?
Damos gracias cuando conocemos al Señor y vemos que él nos está
haciendo bien, no importa que a veces duele, no importa que
a veces hay lágrimas, pero lo que Dios está haciendo nos está
haciendo bien, nos está haciendo bien. Y cuando pensamos en ese
final, el final es alabanza. Apocalipsis capítulo cinco, habla
también del final, Dice, y vi en la mano derecha
del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro
y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel fuerte
que pregunaba a gran voz, ¿quién es digno de abrir el libro y
de desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo, ni
en la tierra, ni debajo de la tierra, podría abrir el libro
ni aun mirarlo. Y lloraba yo mucho, porque no
se había hallado ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo,
ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo,
no llores, he aquí que el león de la tribu de Judá, la raíz
de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete
sellos. Y miré y vi en medio del trono
y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos estaba
en pie un cordero como imolado, que tenía siete cuernos y siete
ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por
toda la tierra. Y vino y tomó el libro de la
mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado
el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se
postraron delante del cordero. Todos tenían arpas y copas de
oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos,
y cantaban. Un nuevo cántico diciendo, digno
eres de tomar el libro y de abrir sus sellos porque tú fuiste inmolado
y con tu sangre nos has redimido para Dios de todo linaje y lengua
y pueblo y nación y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes
y reinaremos sobre la tierra. Y miré y oí la voz de muchos
ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los
ancianos, y su número eran millones de millones que decían a gran
voz, el Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, la
riqueza, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. y a todo lo creado que está en
el cielo y sobre la tierra y debajo de la tierra y en el mar, y a
todas las cosas que en ellos hay, oí decir, al que está sentado
en el trono y al cordero sea la alabanza, la honra, la gloria,
el poder por los siglos de los siglos. Hermanos, el final es
alabanza. Qué bendición que podemos estar
en medio de aflicción. Al final, ¿qué están celebrando? No están celebrando que nunca
tuvieron problemas, en su familia, no están celebrando que la enfermedad
nunca llegó, no están celebrando que no hubo dificultades económicas,
no están celebrando que todo lo que planearon le salió tal
y como lo planearon, están celebrando al cordero que fue inmolado y
todo es justamente por la obra del Señor Jesucristo. Y hermanos,
todo bien es en el Señor Jesucristo. Todo bien es en el Señor Jesucristo. Y recuerda, hermano, puedes decir
al Señor, mírame si estás en Cristo. Si no estás en Cristo,
lo más seguro es que vas a decir a los montes, caed sobre nosotros
y escondednos del que está sentado en el trono y del cordero. Pero
qué bendición estar en Cristo, porque en Cristo en Cristo somos
aceptos para el Padre, qué bendición estar vestidos con la justicia
del Señor Jesucristo y poder de verdad cantarle al Señor y
cantarle que estamos gozosos porque Él nos ha hecho bien,
nos ha dado esperanza, nos ha dado perdón, nos ha hecho propiciación
por nuestro pecado, está cada día obrando para hacernos más
parecido al Señor Jesucristo. el final es alabanza y hermanos
quiere el señor que en nuestros momentos de dificultad pues este
salmo sea de consuelo porque estamos en el señor Jesucristo
y vamos a vamos a orar y oremos por por nosotros y por nuestros
hermanos

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Joshua

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