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JC

Lo esencial

1 Peter 4:8
Joel Coyoc October, 15 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 15 2023
Estudio de 1 de Pedro

El sermón "Lo esencial" por Joel Coyoc aborda la doctrina del amor fraternal en el contexto de la vida cristiana, utilizando 1 Pedro 4:8 como texto central. Coyoc argumenta que, en vista de la brevedad de la vida y la proximidad del fin de todas las cosas, los creyentes son llamados a tener un amor ferviente y profundo entre ellos, ya que este amor es esencial para la unidad y la vida cristiana auténtica. Se discuten diversas Escrituras, incluyendo 1 Corintios 13 y Juan 13, que subrayan la primacía del amor en la vida de los creyentes, mostrando que el amor es un mandato y, al mismo tiempo, una manifestación del carácter de Dios. A nivel práctico, el sermón enfatiza que el amor cubre una multitud de pecados, fomentando la misericordia y la restauración entre los cristianos, lo que resalta la importancia de vivir en comunidad en un espíritu de gracia, considerando nuestras propias falencias y la necesidad de redención.

Key Quotes

“Es esencial tener entre vosotros ferviente amor, profundo amor, amarnos intensamente, eso es esencial, porque ese es el carácter de Dios.”

“Si alguno dice yo amo a Dios, pero aborrece a su hermano, es un mentiroso.”

“El amor cubre multitud de pecados, pero en el centro está el evangelio.”

“Nadie que no haya experimentado el amor de Cristo puede verdaderamente amar, porque no sabe qué es el amor.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras biblias
en la primera carta del apóstol Pedro, es capítulo cuatro, primera
de Pedro, capítulo cuatro dice la palabra de Dios en primera
de Pedro cuatro, puesto que Vosotros también armaos del mismo
pensamiento, pues quien ha padecido en la carne terminó con el pecado.
Para no vivir el tiempo que resta en la carne conforme a las concupiscencias
de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste
ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles,
andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación
y abominable idolatría. A éstos les parece cosa extraña
que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución
y os ultracan, pero ellos darán cuenta al que está preparado
para juzgar a los vivos y a los muertos. Porque por esto también
ha sido predicado el Evangelio a los muertos, para que sean
juzgados en carnes según los hombres, pero vivan en espíritus
según Dios. Mas el fin de todas las cosas
se acerca. Sed pues sobrios y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros
ferviente amor, porque el amor cubrirá multitud de pecados.
Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno,
según el don que ha recibido, minístrelo a los otros como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla,
hable conforme a las palabras de Dios. Si alguno ministra,
ministre conforme al poder que Dios da. para que en todo sea
Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria
y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. Amados, no
os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si
alguna cosa extraña os aconteciese. sino gozaos por cuanto sois participantes
de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación
de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados
por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso
Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente de parte
de ellos él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.
Así que ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor,
o por entrometerse en lo ajeno. Pero si alguno padece como cristiano,
no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. Porque es tiempo
de que el juicio comience por la casa de Dios. Y si primero
comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no
obedecen al evangelio de Dios? Y si el justo con dificultad
se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador? De modo
que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden
sus almas al fiel creador y hagan el bien. Amén. Vamos a meditar el Tened entre vosotros ferviente
amor, porque el amor cubrirá multitud de pecados. Y ante todo,
tened entre vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá
multitud de pecados. Otra traducción del versículo
dice, sobre todo, aménselos unos a los otros profundamente, porque
el amor cubre muchísimos pecados. otra traducción dice por sobre
todas las cosas ámense intensamente los unos a los otros porque el
amor cubre infinidad de pecados y una traducción más dice y sobre
todo ámense profundamente porque el amor es capaz de perdonar
muchas ofensas estamos estudiando ya el capítulo
cuatro y el miércoles estábamos estudiando el versículo siete
y cuando nosotros entramos al versículo siete nos vamos a encontrar
bueno en todo el capítulo cuatro el apóstol Pedro está haciendo
énfasis en la cuestión del tiempo si usted se fija en el versículo
dos dice para no vivir el tiempo que resta en la carne versículo
tres baste ya el tiempo pasado versículo siete más el fin de
todas las cosas se acerca nos está recordando básicamente la
brevedad de la vida, nos está recordando el hecho de que el
fin de todas las cosas, más que pensar como mucha gente piensa
en un fin del mundo catastrófico, que ciertamente pues tendrá parte
de eso, sin embargo el creyente ve eso como la consumación de
todas las cosas. El creyente ve todo eso no con
desaliento, sino esperando, ansiando la esperanza bienaventurada que
es la manifestación de nuestro gran Dios y Salvador, el Señor
Jesucristo. Su venida se acerca y ante todo
ello somos llamados a vivir mirando, viviendo con la perspectiva de
que el fin está cerca. No, no vivir pensando que la
vida es demasiado larga, la vida en verdad es sumamente corta
y se nos llama a vivir con perspectiva del fin y qué es la manera de
vivir con perspectiva del fin, dice primero que estuvimos estudiando
el miércoles ser sobrios, ser sensatos, tener sano juicio y
bueno no voy a predicar lo del miércoles pero es lo primero
y velar en oración y cuando pensamos en en vivir con perspectiva del
final, del fin, de todas las cosas. Se nos llama a algo que
el apóstol ha estado mencionando en cada uno de los capítulos
de la carta. No ha faltado un solo capítulo
en el cual él no haga mención de algo que va a ser mención
en el versículo ocho. Y nuestro tema esta mañana es
dentro de vivir con perspectiva de que el final se acerca. Nuestro
tema es lo esencial. Debemos de vivir con la perspectiva
de que el fin de todas las cosas está cerca y una de las cosas
que es necesario para vivir con esa perspectiva es saber qué
es lo esencial. Hay muchas cosas, por ejemplo,
nosotros pudiéramos pensar en términos humanos, pues nosotros
podemos pasar muchas horas sin tomar agua, Se supone que podemos
aguantar muchos más días sin comer, menos días sin probar
agua, pero hay algo que no podemos hacer por mucho tiempo y es dejar
de respirar. Uno pudiera, cuando pensamos
en la vida física, pues ante todo, antes que el agua, antes
que la comida, pues el oxígeno es sumamente esencial. Y nosotros
podemos analizar en varios aspectos de la vida y nosotros podemos
darnos cuenta de que hay cosas que son secundarias, pero hay
cosas que son vitales y son esenciales. Y así como el oxígeno es algo
esencial, esa frase y ante todo, ante todo, que en algunas traducciones
es y sobre todo, y sobre todo, y sobre todas las cosas, por
sobre todas las cosas. Hay varias cosas que son secundarias
dentro de la vida cristiana, dentro de la vida de aquellos
que han sido renacidos para una esperanza viva, pero hay algo
que es esencial, y ese algo que es esencial es es tener entre vosotros ferviente
amor tener entre vosotros ferviente amor hay cosas que no son precisamente
esenciales dentro de la vida de una iglesia hay iglesias hay
iglesias que tienen una escuela dominical nosotros no la tenemos
y no quiere decir que sea malo tener una escuela dominical pero
bueno no es precisamente esencial hay iglesias que tienen reuniones
todos los días de la semana, qué bueno por las iglesias que
lo pueden hacer, pero no es precisamente eso esencial. Hay algo que es sobre todas las
cosas, más allí de las cosas que se pueden practicar de una
manera exterior, se nos llama a tener entre vosotros ferviente
amor. La palabra ferviente viene de
la idea de lo que ocurre cuando está hirviendo el agua. Fervor
viene justamente de esa palabra y se le antepone la palabra,
la raíz fe, fervor, porque tiene que ver con, justamente con la
fe. Y el apóstol nos está llamando
a tener ferviente amor. Quisiera que notemos las palabras
sinónimas que otras traducciones utilizan. la sesenta que nosotros
usamos dice ferviente amor hay otra traducción que usa la palabra
profundamente amémonos los unos a los otros profundamente y otra
traducción que dice amense intensamente intensamente el el mismo apóstol Pedro usa otra palabra para hacer referencia
les decía yo que en cada uno de los capítulos él no ha dejado
de hablar de lo esencial en el capítulo uno versículo veintidós
él usa una palabra dice habiendo purificado vuestras almas por
la obediencia a la verdad mediante el espíritu para el amor fraternal
no fingido amados unos a otros y la palabra es entrañablemente
entrañablemente, intensamente, profundamente. Yo creo que esas
palabras nos ayudan a entender qué es lo esencial. Lo esencial
es que entre nosotros tengamos ferviente, ferviente amor. Eso
es esencial, tener entre nosotros ferviente amor. ¿Por qué es que
eso es esencial? En varios lugares de la Biblia
nosotros podemos saber que eso es esencial. Primera carta a los Corintios. Capítulo 13 dice el apóstol Pablo,
si yo hablase lenguas humanas y angélicas y no tengo amor,
vengo a ser como metal que resuena o símbalo que retiñe. Y si tuviera
profecía y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si
tuviese toda la fe de tal manera que trasladase los montes y no
tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes
para dar de comer a los pobres, y se entregase mi cuerpo para
ser quemado y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es
sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no
es jactancioso, no se embanece, no hace nada indebido, no busca
lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia,
más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree,
todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser. Pero las profecías se acabarán,
y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará, porque en parte conocemos
y en parte profetizamos. Mas cuando venga lo perfecto,
entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño,
hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño. Mas
cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos
por espejo oscuramente, mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco
en parte, pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanece
en la fe, la esperanza y el amor, estos tres, pero el mayor de
ellos es el amor. Si yo hablas lenguas humanas
y angélicas y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena
y símbolo que retiñe. Y note que el apóstol Pedro,
en el capítulo uno, en su versículo 22 que acabamos de leer, hablando él de aquello que es
esencial, hablando de lo esencial, él dice, para el amor fraternal,
y usa una palabra, no fingido, porque podemos hacer tantas cosas
que parecen amor, como dar de comer a los pobres, podemos dar
nuestros bienes y nuestro cuerpo, incluso para ser quemado, y si
no tengo amor, de nada me sirve, el amor y va dando una lista
de qué es el verdadero amor, el amor que no es fingido, el
verdadero amor que es amor real, el verdadero amor que es el privilegio
de aquellos que han sido renacidos para una esperanza viva por la
resurrección del Señor Jesucristo de entre los muertos. Es la bendición
de aquellos que han sido rescatados de su vana manera de vivir, no
con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa
del Señor Jesucristo. Muy por aparte del pueblo de
Dios, la gente no sabe amar. la gente no sabe amar y el creyente
está cada día aprendiendo a amar es esencial el amor es esencial
hermanos el amor no es un adorno tan esencial es que el Señor
Jesucristo dijo en Juan capítulo trece Y note que cercano está con relación
a la gloria de Dios. Dice versículo treinta y uno.
Cuando hubo salido, dijo Jesús, ahora es glorificado el hijo
del hombre y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado
en él, Dios también le glorificará en sí mismo y enseguida le glorificará. Hijitos, aún estaré con vosotros
un poco, me buscaréis, pero como dije a los judíos, os digo ahora
a vosotros, a donde yo voy, vosotros no podéis ir. Y dice, un mandamiento
nuevo os doy, que os améis unos a otros, como yo os he amado,
que también os améis unos a otros. Un mandamiento nuevo os doy.
Y note que el mandamiento nuevo es antes era amarás a tu prójimo
como a ti mismo y qué es lo nuevo en el mandamiento que ya no es
como a ti mismo sino dice que os améis unos a otros como como
yo os he amado como el señor Jesucristo nos ha amado Así que
nadie que no haya experimentado el amor de Cristo puede verdaderamente
amar, porque no sabe qué es el amor. Dice el apóstol Juan, en
esto conocemos lo que es amor, en que Jesucristo entregó su
vida por nosotros. Si Cristo no entregó su vida
por ti, pues jamás podrás amar. Y dice, después de decir, note
qué esencial es, que dice, en esto conocerán todos que sois
mis discípulos, si tuvierais amor los unos con los otros. La gente no va a conocer que
ustedes son mis discípulos, porque ustedes pueden recitar cien versículos
de memoria. ni porque pueden citar todo el
Antiguo y el Nuevo Testamento de memoria, ni porque se saben
y pueden hablar de las doctrinas de la gracia y decirlas de memoria,
sino en esto conocerán todos que sois mis discípulos si tuvierais
amor los unos por los otros. No van a conocer que somos sus
discípulos porque nos congregamos todos los domingos, aunque está
bien y es correcto congregarse los domingos. No van a conocer
todos que somos sus discípulos porque tenemos culto los siete
días de la semana, No van a conocer que somos sus discípulos porque
cargamos la Biblia más grande posible de cargar. Y no está
mal que usted cargue su Biblia. Pero en esto conocerán todos
que sois mis discípulos si tuvierais amor los unos por los otros. Y el amor de los unos para con
nosotros es tal que es un mandamiento nuevo. Y el mandamiento nuevo
es tal que ya no somos llamados a amar al prójimo como a nosotros
mismos, sino como Cristo nos ha amado. así es de esencial,
es tener entre vosotros ferviente amor. Dice, les decía yo que
es tan esencial que lo podemos encontrar en los escritos del
apóstol Juan, lo podemos encontrar en los escritos del apóstol Pedro,
lo podemos encontrar en la totalidad de la escritura, lo podemos encontrar
en cada uno de los capítulos de la de la primera carta del
apóstol Pedro. Dice en capítulo dos, honrad
a todos, amad a los hermanos, capítulo dos, versículo diecisiete,
honrad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, honrad al rey. Amad a los hermanos, temed a
Dios, honrad al rey. Una de las cosas que se hace
necesario es, hermano, debemos de temer a Dios. ¿Pero quién
puede temer a Dios si no conoce a Dios? Nuestra necesidad es
conocer a Dios. Dice Para que nosotros podamos
tener un correcto temor de Dios, necesitamos conocer a Dios. Isaías
habla de cómo el pueblo de Israel había padecido y el padecimiento
del pueblo de Israel era por causa de falta de conocimiento
de Dios. Pero, ¿qué bendición tienen aquellos
que han sido renacidos para una esperanza viva? por la resurrección
de Jesucristo de los muertos. A ellos, Dios se les ha revelado
en el Evangelio, en la persona del Señor Jesucristo. En nuestras
vidas se ha hecho realidad. A Dios nadie le vio jamás. El
unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él, le ha dado
a conocer. Y aquel verbo fue hecho carne
y habitó entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito
del padre lleno de gracia y de verdad. Hermanos, conocer a Dios
es necesario para temer a Dios. Conocer a Dios es la misma vida
eterna. Dice y esta es la vida eterna
que te conocen a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo
tu hijo a quien has enviado. fue el propósito por el cual
el apóstol Juan escribió su carta. Él dijo, hizo además Jesús, muchas
otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no
están escritas en este libro, pero las que se han escrito,
se han escrito para que sepáis que Jesús es el Cristo, el Hijo
de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre. Conocer
a Dios para poder temer a Dios. Si no conocemos a Dios y no tememos
a Dios, vamos a terminar temiéndonos unos a otros. Y cuando nosotros
nos tememos unos a otros, es imposible que podamos amarnos.
Temer a alguien no es precisamente estar temblando. El temor y deseo
es la cara de una misma moneda. Son las dos caras de una misma
moneda. Cuando yo temo a alguien, deseo agradar a ese alguien. Y hay muchas formas en que se
manifiesta el hecho de que no tememos a Dios cuando estamos
preocupados demasiado por la opinión de las personas. Cuando
nos preocupa demasiado la opinión de las personas, estamos demostrando
que tememos demasiado al hombre antes que a Dios y en consecuencia
no podremos amar a las personas. cuando tememos a las personas
damos poder a las personas sobre nosotros y terminamos manipulados
o manipulando a las personas pero el verdadero amor es un
amor que se produce en un corazón que teme a Dios porque conoce
a Dios tener entre nosotros ferviente amor es esencial porque primera
de Juan capítulo uno versículo capítulo
dos versículo siete dice hermanos no se escribe un mandamiento
nuevo si el el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio
este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde
el principio Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo
que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando
y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz
y aborrece a su hermano está todavía en tinieblas. El que
ama a su hermano permanece en la luz y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano
está en tinieblas y anda en tinieblas y no sabe dónde va porque las
tinieblas le han cegado los ojos. Os escribo a vosotros, hijitos,
porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.
Hermanos, quienes han recibido el perdón de sus pecados, los
que han confiado en el Señor Jesucristo, quienes han recibido
el perdón de sus pecados, aquellos que han sido rescatados de su
vana manera de vivir con la sangre preciosa del Señor Jesucristo,
y ellos son los que son capacitados por la obra del Espíritu Santo
para amar. Ellos y nadie más. Si no hay
ferviente amor, Lejos de ponerse a esforzar, lo que hay que hacer
es venir al Señor Jesucristo, clamar al Señor Jesucristo que
te dé vida, clamar al Señor Jesucristo que te cambie tu corazón de piedra
por un corazón de carne. Capítulo 3, versículo 10 de primera
de Juan dice, en esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos
del diablo. Todo aquel que no hace justicia y que no ama a
su hermano no es de Dios. No importa si no falta nunca
el culto. No importa igual si ofrenda todo lo que gana. Eso
no importa, es clara la escritura, en eso se manifiestan los hijos
de Dios y los hijos del diablo. Todo aquel que no hace justicia
y que no ama a su hermano, no es de Dios. Porque este es el
mensaje que habéis oído desde el principio, que nos amemos
unos a otros, no como Caín que era del maligno y mató a su hermano.
¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas y
las de su hermano justas. Hermanos míos, no os extrañéis
si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado
de muerte a vida, ¿en qué? En que hemos memorizado todo
el Nuevo Testamento. Dice, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano permanece
en muerte. Todo aquel que aborreza a su
hermano es homicida. Y sabéis que ningún homicida
tiene vida eterna permanente en él. En esto hemos conocido
el amor, en que él puso su vida por nosotros. También nosotros
debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que
tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad
y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en
él? Hijitos míos, no amemos de palabras ni de lengua, sino de
hecho y en verdad. Para el amor fraternal, dice
Pedro, no fingido. para el amor fraternal no fingido.
O sea, yo puedo hacer cosas externamente, puedo dar mis bienes para dar
de comer a los pobres, yo puedo dar mi cuerpo para ser quemado,
pero si no hay amor porque no he nacido de nuevo, porque soy
un hijo de Satanás, pues entonces de nada me sirve. Capítulo cuatro de primera de
Juan, versículo siete. Amados amémonos unos a otros
porque el amor es de Dios. El amor es de Dios. Todo aquel
que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. Todo aquel que ama es
nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido
a Dios porque Dios es amor. El que no ama recuerde nuestra
necesidad es conocer a Dios. y aquellos que se les ha dado
el don de la fe, aquellos cuyos pecados han sido perdonados,
aquellos cuyo corazón ha sido lavado con la sangre del Señor
Jesucristo, Dios se les ha revelado en el Señor Jesucristo y ellos
han conocido a Dios y tienen deseo de seguir conociendo a
Dios. Están como el apóstol Pablo que decía que todo para él era
basura con tal de conocer a Cristo Jesús mi Señor y están con el
deseo intenso de conocer cada vez más al Señor amados amémonos
unos a otros porque el amor es de Dios todo aquel que ama es
nacido de Dios y conoce a Dios el que no ama no hay vuelta de
hoja no ha conocido no conoce no ha conocido a Dios no es nacido
de Dios A ver dice, amémonos unos a otros porque el amor es
de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor. recuerde
que estaba diciendo que está directamente relacionado con
la gloria de Dios en Juan capítulo trece porque la gloria de Dios
es su carácter manifestándose cuando nosotros caímos en pecado
fuimos destituidos de la gloria de Dios incapaces de mostrar
la gloria de Dios incapaces de mostrar el carácter de Dios el
carácter de Dios es amor pero siendo renacidos por la obediencia
a la verdad como dice el versículo veintidós de primera de Pedro
capítulo uno, habiendo purificado vuestras almas por la obediencia
a la verdad, mediante el espíritu, habiendo purificado vuestras
almas por la obediencia a la verdad, mediante el espíritu,
para el amor fraternal no fingido, amados unos a a otros entrañablemente
de corazón puro. Hay algo que se Conocer a Dios, tener limpio
corazón, y todo eso es lo que hallamos en el Evangelio. ¿Qué
es la obediencia a la verdad? ¿Quién ha obedecido la verdad?
El que ha obedecido la verdad es Dios manda a los hombres que
se arrepientan. Esa es toda la verdad. La verdad
es no hay mérito en ti. Estás bajo la justa ira de Dios. La verdad es solamente hay esperanza
en el Señor Jesucristo. La verdad es cuando habla el
Señor Jesús y dice venid a mí los que estáis trabajados y cargados
y yo los voy a hacer descansar. ¿Cuánta gente vive intentando
amar? ¿Cuánta gente Hay gente que vive intentando amar, otros
viven pues ya se han dado por vencidos. Hay gente que cree
que su problema para amar son las personas. y por eso hay gente
que de pronto se casa tres años, se divorcia y se casa con otra
persona y otros tres años y se vuelve a divorciar y se pasan
casando y casando y casando y no logran amar porque el problema
no está en la otra persona, el problema está en la falta de
un corazón puro, el problema está en la falta capacidad para
mostrar el carácter de Dios. Solamente aquellos que han obedecido
a la verdad, aquellos que saben que el problema está en mí, el
problema está dentro de mí, el problema es mi corazón que es
engañoso y perverso más que todas las cosas. Otros pues han decidido
vivir en guerra de guerrillas y por conveniencia mantienen
su vida. Algunos dicen pues Algunos lo
hacen por los hijos y pues se mantienen por los hijos, hay
que mantenerse. Otros lo hacen y todo, no hay
amor verdadero porque lo que hay es temor al hombre. Algunos
no se divorcian por temor a sus hijos, otros por temor al vecindario
o por temor a la iglesia, pues qué van a decir las personas
si nos divorciamos. Pero no hay temor a Dios y no
hay capacidad de amar mientras no hay temor a Dios. Y el temor
a Dios es cuando se nos revela la verdad. Cuando el Dios verdadero
se nos revela, hay temor de Dios. ¿Cuál fue el clamor de Isaías
cuando se le reveló la gloria de Dios? Hubo temor. Él vio al
Señor en su templo sentado sobre un trono alto y sublime y sus
faldas llenaban el templo. Y ahí estaban los querubines
que daban voces y uno al otro decían, santo, santo, santo.
Toda la tierra está llena de su gloria. Y dice él que los
quiciales del templo estaban sacudiéndose. Y dice, cuando
yo vi eso, ¿qué estaba viendo él? Estaba conociendo a Dios.
Él estaba manifestando la gloria de Dios. ¿Y qué fue lo inmediatamente
que él manifestó? Temor a Dios. Él dijo, ¡ay de
mí que soy muerto! Porque siendo hombre inmundo
de labios, mis ojos han visto a Jehová de los ejércitos. verdad
estaba siendo desplegada a sus ojos y ante el despliegue de
la verdad hay algo que él tuvo inevitablemente que ver y fue
su propia pecaminosidad y entonces viene la figura del evangelio
él no murió fue un carbón tomado del altar tocó sus labios y dijo
ha sido quitada tu culpa como una imagen una figura del evangelio
y cuando el pecador ve al señor y teme y clama entonces es salvado
con la sangre preciosa es lavado con la sangre preciosa del señor
Jesucristo dice esa es la obediencia la verdad de la cual está hablando
el versículo veintidós Dice, habiendo purificado vuestras
almas por la obediencia a la verdad, y note algo, mediante
el Espíritu, el Espíritu Santo tiene que aplicar la verdad al
corazón. Los pecadores todos escuchan,
pero hay un llamamiento eficaz que el Espíritu Santo aplica
en el corazón del pecador, y entonces es cuando es movido a la obediencia,
porque el Espíritu le da la vida para obedecer, y entonces, nace
a nueva vida. ¿Y para qué nace a nueva vida?
Es esencial, el amor es esencial para el amor fraternal no fingido,
amados unos a otros entrañablemente de corazón puro. El capítulo cuatro de primera
de Juan, versículo veinte, si alguno dice yo amo a Dios y aborrece
a su hermano, es mentiroso. Si alguno dice yo amo a Dios,
pero aborrece a su hermano, es un mentiroso. Decir que amamos
a Dios es muy fácil, pues Dios no hace nada que a nosotros no
nos guste. No tiene mal olor, nada de esas
cosas. pero dice si alguno dice yo amo
a Dios y aborrece a su hermano es mentiroso pues el que no ama
a su hermano a quien ha visto cómo puede amar a a Dios a quien
no ha visto y nosotros tenemos este mandamiento de él el que
ama a Dios ame también a su hermano capítulo cinco versículo dos
dice en esto conocemos que amamos a los hijos de Dios cuando amamos
a Dios y guardamos sus mandamientos pues este es el amor a Dios que
guardemos sus mandamientos y sus mandamientos no son gravosos
no son gravosos si el Espíritu Santo mora en ti porque si el
Espíritu Santo no mora en ti son imposibles, imposibles. Es imposible que ames como Cristo
te ha amado, si el Espíritu Santo no mora en ti. Pero si el Espíritu
Santo mora en ti, sus mandamientos no son gravosos. Por el poder
del Espíritu Santo, lo esencial es tener entre vosotros ferviente
amor. Eso es esencial. Y note que tan esencial es que
cuando llega al capítulo 3, después de hablarnos de sumisión, recuerde
que una de las pasiones carnales que batallan contra el alma es
el deseo de ser insumiso, el deseo de hacer lo que me viene
en gana, el deseo de ser la autoridad para mí. Es lo que la cultura
popular constantemente canta cuando dice, con dinero y sin
dinero hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley. No tengo
trono ni reino, dice, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo
el rey. Eso, eso parece muy bonito para la cultura popular, pero
eso es la esencia del pecado, la falta de sumisión. Y note
que cuando concluye todo eso de hablando de cómo hay que someterse
a las autoridades, a los amos, las esposas, a sus esposos, él
concluye, finalmente hay una conclusión, versículo ocho del
capítulo tres, se todos en un mismo sentir Amor entrañable
entre vosotros, compasivos, y aquí está, amándoos fraternalmente,
misericordiosos, amigables, y va a ser una descripción de lo que
es la forma práctica en que se ve el amor fraternal, amor fraternal,
amor de hermanos, y hermanos, si hemos sido rescatados de nuestra
vana manera de vivir, no con cosas corruptibles como oro o
plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, hay algo que es cierto,
hermano, y es Si usted es un redimido del Señor Jesucristo,
usted con los hermanos somos hermanos de sangre. Somos hermanos
de sangre por la sangre del Señor Jesucristo. Finalmente, su conclusión de
todo lo que es su misión es lo esencial. Lo esencial es tener
entre vosotros ferviente amor, profundo amor, amarnos intensamente,
eso es esencial, porque ese es el carácter de Dios, porque somos
hermanos, somos hermanos, somos participantes de un solo cuerpo,
somos miembros de su iglesia que es su cuerpo. Ahora lo esencial es tener entre vosotros
ferviente amor, ¿Y por qué es esencial tener entre vosotros
ferviente amor? Dice, porque el amor cubrirá
multitud de pecados. ¿Qué quiere decir esto? ¿Que
los hermanos, los creyentes, se pasen encubriendo y tapándose
sus pecados? De ninguna manera. De ninguna
manera. El amor cubrirá multitud de pecados. El apóstol Pedro está usando
una referencia de Proverbios capítulo dos diez versículo doce dice el odio despierta rencillas
pero el amor cubrirá todas las pero el amor cubrirá todas las
faltas. Uno de los pecados que viene como consecuencia directa
de una falta de entendimiento del evangelio es uno que se suele
dar cuando las personas son ofendidas y hay odio, de hecho es algo
que se da mucho, muy fuerte hoy día, siempre ha habido pero hoy
puede tener un poder mucho más destructivo por las redes sociales
y cuando alguien está ofendido de alguien empieza a publicar
y a exponer faltas de otra persona que se puede enterar por las
redes sociales la mitad del mundo y uno de los pecados es la falta
de misericordia. Cuando hay falta de misericordia
es muy probable que el creyente se puede desviar, pero si consistentemente
hay una falta de misericordia es muy probable porque tú no
has sido objeto de misericordia. Cuando yo puedo salir rápidamente
y hablar de los pecados de otros y pregonarlos a todo el mundo,
los pecados de otras personas, y note que no tengo que hacerlo
a todo el mundo, es porque se me escapa de vista muchísimas
cosas. Uno, se me escapa de vista que en este momento quizá él
me ofendió, pero si yo hago memoria es muy probable que yo le he
ofendido también a él de algo parecido a lo que él me ofendió
ahora. Y si aún yo no le he ofendido de esa manera, yo debo recordar
y considerar algo. Yo por la gracia de Dios no soy
el que ha pecado de esa manera. Un hombre de Dios del siglo XVI
que fue asaltado en Londres y le quitaron todo lo que tenía. Y
su reacción viene directamente de haber entendido el Evangelio,
de haber sido rescatado de su vana manera de vivir, no con
cosas corruptibles como oro o plata. Y cuando él, después de que lo
asaltaron, Dios. Y él dijo, señor, te doy gracias,
porque a pesar que me quitaron todo lo que tengo, no me quitaron
todo lo que poseo, y ahí está el evangelio. Pueden quitarme
casa, bienes, pero no pueden quitarme la salvación que me
ha dado el Señor. Y después dijo, señor, te doy
gracias, porque me lo hicieron a mí y no fui yo quien lo hizo. Y eso es saber que soy objeto
de misericordia, eso es ser consciente de la gracia de Dios, eso es
ser consciente de que bien pude haber sido yo el ladrón asaltando,
pero que por la gracia de Dios no soy yo el que lo está haciendo,
porque potencialmente en mí hay toda la capacidad de hacer toda
maldad, aún las peores maldades. Hermano, una de las cosas que
nos puede mover a hacer lo correcto con los pecados de nuestros hermanos
es eso, recordar, por la gracia de Dios, no soy yo quien está
pecando. es solo por la gracia de Dios.
Por la gracia de Dios tengo yo que recordar que si creo estar
firme, tengo que mirar que no caiga. El que crea estar firme,
mire que no caiga. Por la gracia de Dios, ¿cómo
se cubren los pecados? Los pecados se cubren no en que
nos encubrimos, sino que voy y hablo primero con Dios, orando
por mi hermano, después pidiéndole al Señor que trate con mi corazón.
Nunca trates con el corazón de otro antes de tratar con tu propio
corazón. el Señor Jesús dice hipócrita
saca primero la viga de tu ojo para que ayudes a sacar a tu
hermano la paja que está en su ojo y primero es en oración en
el evangelio tener siempre presente el evangelio porque hermanos
el evangelio es el único que nos puede llevar a que el amor
cubrirá multitud de pecados le amo porque es mi hermano porque
Cristo murió por él igual que murió por mí y en amor voy a
recordar algo que es esencial recordar. Hermano, nuestro corazón
engañoso y perverso siempre nos dice una cosa que no es cierta.
Y lo que ese corazón nos dice es que siempre lo que los otros
me hacen es grandísimo, mucho más grande que lo que yo hago.
Piénselo. Siempre después que somos agraviados,
nosotros nos acariciamos en nuestro corazón y pensamos, pues yo solo
le hice esto, pero mira lo que él me hizo. algo tenemos que
recordar mis pecados contra Dios son inmensamente
mayores que lo que cualquier persona puede pecar contra mí.
Recuerde el Señor Jesús cuando narró de aquel deudor que le
debían 100 talentos y él debía y fue y estuvo, no, él tenía
una deuda muy grande y él pidió perdón y rogó y rogó hasta que
el rey le perdonó su deuda. y después cuando él salió se
encontró a uno que le debía pues una miseria comparado con lo
que le habían perdonado y él agarró a su conciudadano y lo
empezó a ahogar y después lo metió a la cárcel y todos los
que lo vieron estaban tristes y fueron y le dijeron al rey
lo que había pasado y hermanos sin verdad hemos sido perdonados
dijo el Señor Jesús al que mucho al que mucho ama es porque mucho
se le ha perdonado. Hermanos, si en verdad hemos
experimentado ese perdón, si en verdad hemos sido rescatados
de nuestra vana manera de vivir, nosotros podemos lidiar con los
pecados. El amor cubre multitud de pecados,
pero en el centro está el evangelio. Recuerdo los pecados, mis pecados
contra Dios son inmensamente grandes, mucho más grandes que
cualquier pecado que mi esposa o mis hijos o mis hermanos puedan
hacer contra mí. Cualquier pecado, no hay pecado
tan grande que llegue a superar los pecados, mis pecados contra
Dios. Y poder recordar, es por la gracia
de Dios, el que crea estar firme, mire que no caiga. Hermanos,
si alguno es sorprendido en una falta, vosotros que sois espirituales,
restauradle con espíritu de mansedumbre, considerante a ti mismo, no sea
que tú también seas tentado. Hermanos, recordando que hoy
puede ser que te exhorte, pero mañana quizá sea necesario que
tú vengas y me exhortes. Y los pecados se van cubriendo. Y hermanos, mucho cuidado con
un pecado que es un pecado que a veces se suele disfrazar de
piedad y es la murmuración. La murmuración no es precisamente
contar chismes, puede ser que estás contando cosas que son
verdad, pero hermano, si si alguno es sorprendido en una falta,
Note que el pasaje dice si alguno es sorprendido en una falta.
No es que alguno de los hermanos esté comisionado para estar parado
de vigilante viendo a qué hora alguien va a fallar para agarrar
y ir a exhortarlo. Es si providencialmente Dios
lo trae a tu vista. No es que tú estás entrometiéndote
en lo ajeno. Recuerde que dice versículo dieciséis
del capítulo cuatro que estamos estudiando a ver versículo quince
dice así que ninguno de vosotros padezca como homicida o ladrón
o malhechor o por entre meterse en lo ajeno. Hermanos que Dios
nos guarde de ser hermanos entrometidos en lo ajeno. queriendo siempre
escuchar, estar pendiente de todas las palabras, de todas
las pláticas, incluso escurgar para sacar cosas. Cuidado, cuidado
con entremeterse en lo ajeno. Ahora, si providencialmente Dios
expone el pecado de alguien, lo que tienes que hacer es considerarte a ti mismo. Saca
primero la viga de tu ojo, porque el pecado de otros nos tienta
a pecar. Trata primero con tu corazón, después de tratar con
tu corazón, ir con un espíritu de mansedumbre y hablar con la
persona. Pero qué lamentable es la murmuración,
ir y decirle lo que providencialmente viste, en lugar de decírselo
a Dios, encontrar a un hermano y contárselo, y después contárselo
a otro hermano, y después contárselo a otro hermano, y pasarse contándoselo
a los hermanos. Y algunas veces, cuidado, decía
yo, porque algunas veces te lo estoy diciendo para que oremos.
Cuidado. Cuidado con ese de te lo estoy
diciendo para que oremos. Eso no lo hace dejar de ser murmuración. O sea, si es una falta que el
Señor trajo a mis ojos, mi responsabilidad es ir primero a Dios, tratar
con mi corazón, después ir con humildad y decirle, hermano,
mira, he visto esto, esto, esto. Pedir la sabiduría de Dios para
hacerlo. para exhortarnos mutuamente y ese es que el amor cubrirá
multitud de pecados y que Dios nos guarde de estar jurugando
y de estar con las orejas que se nos vayan a quedar grandes
por estar tratando de oír más allá de lo que debemos de oír
y cuando oigamos algo o veamos algo que Dios quiso que veamos
primero díselo a Dios Dios puede hacer algo en el corazón del
hermano el otro hermano no puede hacer nada en el corazón del
hermano Un hermano sabio escribió y dijo, cuando alguien venía
y le empezaba a contar de otras personas, él decía, no me traigas
chismes ni cuentos. A Dios no le agrada. Háblame
de Cristo para bien de mi alma. Hermanos, hablar de otros también
es un mal síntoma. Hablar de otros, solemos hablar
de otros y cuando hablamos de otros, examina y vas a ver Somos
dados a hablar de otros cuando nos sentimos bien de nosotros
mismos. Cuidado con tener un más alto
concepto de nosotros que el que debemos de tener. Yo soy objeto
de su amor. Por la gracia de Dios soy lo
que soy. Su gracia no ha sido en vano
conmigo. Yo no soy mejor que nadie. Yo estoy necesitado del
Evangelio. Yo necesito venir cada día al
Señor Jesucristo. Si mi hermano pecó contra mí,
yo he pecado contra él. Si mi hermano pecó contra mí,
debo recordar que yo he pecado mucho más contra el Señor Jesucristo.
Si mi hermano pecó contra mí y yo no he pecado contra él,
es por la gracia de Dios. Y yo amo a mi hermano, pero antes
que todo amo a Dios y temo a Dios. Hermanos, lo esencial, lo esencial
es tener entre vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá
multitud de pecados. Y si no estás en Cristo, no te
empieces a poner como campeón. No puedes. Si no estás en Cristo,
no puedes. Porque el que no conoce a Dios
no puede amar. Y solo hay una posibilidad de
conocer a Dios y es en el Señor Jesucristo. sino hay una evidencia
de que estás creciendo, no con amor perfecto, pero creciente,
un amor creciente. Si estás tan contento de pecar
contra otros, de murmurar con otros y no te molesta en tu conciencia,
arrepiéntete, arrepiéntete porque no estás viviendo para el amor
fraternal no fingido, estás fingiendo y entonces no eres nada y de
nada te sirve, como dice el apóstol. apóstol Pablo como dice Dios
más que el apóstol Pablo es la voz de Dios santos varones que
escribieron siendo inspirados por el espíritu santo de Dios
es la voz de Dios y creo que hemos visto varios pasajes que
hablan contundentemente el que aborrece a su hermano no es de
Dios es del diablo y no tiene vida eterna permanente en él
el que aborrece a su hermano es homicida Hermanos, es esencial
el amor y el amor cubrirá multitud de pecados. Es esencial el amor
y por ese amor van a conocer en el mundo que somos sus discípulos
porque tenemos amor los unos por los otros. Ven al Señor Jesucristo,
confía en el Señor Jesucristo, clama al Señor Jesucristo que
te dé vida, que te dé arrepentimiento para vida, que te dé la fe, clama
al Señor Jesucristo que te rescate de tu vana manera de vivir la
cual recibiste de tus padres y que lo haga con lo único que
se puede hacer, con su sangre preciosa. Vamos a orar.

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Joshua

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