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JC

(2''parte) La vida cristiana practica

Romans 12:1-2
Joel Coyoc March, 1 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc March, 1 2023
Estudios en Romanos

The sermon by Joel Coyoc focuses on the practical aspects of the Christian life as outlined in Romans 12:1-2, emphasizing the significance of presenting one's body as a living sacrifice to God. Coyoc argues that true Christian living is not merely about adherence to rules but rather stems from a deep understanding of God's mercies, which enable believers to transform their minds and live in accordance with His will. The preacher references how Paul begins Romans by detailing the gospel's richness before transitioning to practical exhortations for believers. This transformation offers a lens through which to view the believer's role within the body of Christ and the necessity of humility, selflessness, and genuine love. The doctrinal implications underscore the Reformed understanding of salvation as wholly rooted in God's grace, with practical obedience arising as a response to that grace.

Key Quotes

“La vida cristiana se construye sobre el evangelio… Si alguien intenta construir lo que Pablo ahorita va a describir… no se puede lograr.”

“La verdadera adoración es un estilo de vida. Adorar es vivir… sea lo que hagas, háganlo para la gloria de Dios.”

“Nuestro crecimiento en la gracia es exactamente como la obra de nuestra salvación… la metamorfosis sólo ocurre al contemplar a Cristo.”

“Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana… que nuestro corazón halle siempre gratitud y gozo.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos. Romanos capítulo doce. La palabra de Dios dice, así
que, hermanos, Os ruego, por las misericordias de Dios, que
presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable
a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a
este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios, agradable y perfecta. Digo, pues, por la gracia que
me es dada a cada cual que está entre vosotros, que no tenga
más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense
de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió
a cada uno. Porque de la manera que en un
cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen
la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo
en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera
que teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada,
si el de profecía úsese conforme a la medida de la fe, o si de
servicio en servir, o el que enseña en la enseñanza, el que
exhorta en la exhortación, el que reparte con liberalidad,
el que preside con solicitud, el que hace misericordia con
alegría, el amor sea sin fingimiento, aborreced lo malo, seguid lo
bueno, amaos los unos a los otros con amor fraternal, en cuanto
a honra, prefiriéndoos los unos a los otros, en lo que requiere
diligencia, no perezosos, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor,
gozosos en la esperanza, sufridos en la compartiendo para las necesidades
de los santos, practicando la hospitalidad. Bendecid a los
que os persiguen, bendecid y no maldigáis. Gozaos con los que
se gozan, llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros,
no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios
en vuestra propia opinión, no paguéis a nadie mal por mal,
Procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible,
en cuanto dependa de vosotros, estate en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos,
amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito
está, mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que,
si tu enemigo tuviera hambre, dale de comer, si tuviera sed,
dale de beber, pues haciendo esto, ascuas de fuego, amontonarás
sobre su cabeza, no seas vencido de lo malo, sino vence con el
bien el mal. Bueno hermanos, hemos estado
estudiando ya por algún tiempo esta carta, y el domingo estuvimos
meditando los primeros dos versículos. Estuvimos recordando que la vida cristiana es, como dice,
vida. Vida es algo que se puede mirar,
se puede ver, descrito en muchos lugares de la escritura. estábamos
mirando que el apóstol Pablo durante los primeros 11 primeros
11 capítulos pues no se dedicó más que a mostrarnos la grandeza
del evangelio mostrarnos la obra que Dios hizo para salvación
ante una humanidad enemistada con él ante una humanidad que
ha cometido la peor locura que puede haber si algo puede definir
el pecado es locura Nuestros problemas, nuestros conflictos
son desórdenes de adoración, y todo lo que no es adoración
a Dios es pecado. El apóstol Pablo muestra a través
de esta carta que eso es algo que sucedió con toda la humanidad,
sin diferencia de que sean judíos, religiosos o gentiles paganos. también al final él encerró a
todos bajo el justo juicio de Dios pero él presenta cuál es
la manera en que el hombre puede escapar de la de la justa ira
de Dios que es el Señor Jesucristo la obra y la persona del Señor
Jesucristo él va desarrollando y mostrarnos el acto misericordioso
de Dios que debiendo darnos condenación y nada más que condenación Dios,
dentro de esa multitud de gente, de la totalidad de la humanidad,
toda culpable delante de Dios, Dios eligió por misericordia
y por gracia un pueblo, un pueblo que Él amó desde antes de la
fundación del mundo en Cristo, un pueblo en el cual Quiso mostrar
su misericordia, un pueblo que no era mejor que aquellos que
fueron pasados por alto. Jacob no era precisamente mejor
que Esaú. Humanamente hablando, probablemente,
uno podría quizá ver más virtudes en Esaú que en Jacob, pero dice
el Señor, a Jacob amé, a Esaú aborrecí. Una de las cosas que
no tenemos que olvidar es que el Señor debía aborrecer a ambos,
pero Él quiso amar a Jacob No porque Jacob era más digno. Jacob
era tan indigno como Esaú. Nosotros éramos tan indignos
como el resto de la humanidad. La diferencia es que Dios quiso
tener misericordia porque quiso tener misericordia. El apóstol
nos va mostrando cómo esa misericordia es tal que el Señor obra a través
de la proclamación de este mensaje. Y Dios ha usado una manera particular
en que lo hace, que es por la predicación del Evangelio. La
fe viene por el oír y por oír la Palabra de Dios, como Dios
misericordiosamente da todos los dones necesarios para la
salvación. estando muertos, pues, no hay nada que podíamos hacer.
Es que ni siquiera nos podíamos arrepentir, no podíamos creer,
no podíamos hacer absolutamente nada hasta que Dios nos diera
vida. Y Dios ha determinado que la
manera en que da vida es por la proclamación del Evangelio.
Una de las cosas que es de mucho ánimo es saber que pues no somos
llamados a convencer a nadie. No somos llamados a tratar de
razonar con las personas, sino somos llamados sencillamente
a proclamar el Evangelio. ¿Y por qué es que no estamos
argumentando? Porque la figura más clara en
la Escritura es el Valle de los Huesos Secos, donde Dios mandó
a Ezequiel a predicar. Y la verdad es que nuestra oración
al predicar es, Señor, da vida a los que quieras dar vida. Porque
si no les das vida, pues van a pasar su vida así, y al final
van a terminar muertos. Y clamamos por la misericordia
de Dios porque Dios Es el que da vida cuando se proclama el
Evangelio. El mérito no está en el que predica. Simplemente
tiene que predicar y Dios es el que va a hacer su obra en
aquellos que Él ha elegido en su misericordia en Cristo desde
antes de la fundación del mundo. hermanos es necesario que nosotros
podamos recordar y recordar constantemente porque este capítulo 12 va a
empezar a hablar de mandamientos que hay para el pueblo de dios
para los elegidos en cristo que más que mandamientos y más que
deberes en verdad para el creyente es privilegio para el creyente
es placer porque el creyente está cada día creciendo a la
imagen del Señor Jesucristo. Y recuerde que para el Señor
Jesucristo, su deleite era hacer la voluntad de su Padre. El Salmo
cuarenta ocho dice, el hacer tu voluntad Dios mío me ha agradado
y tu ley está en medio de mi corazón. Y Dios está escribiendo
en el corazón de su pueblo su verdad y su pueblo se deleita. Pero todo eso descansa sobre
las misericordias de Dios. Y el domingo estábamos mirando
que hay dos cosas básicas que una es presentar nuestros cuerpos. Bueno, lo primero básico es lo
que estoy recordándoles. Hermanos, eso descansa la vida
cristiana se construye sobre el evangelio. Si alguien intenta
construir, lo que va a hacer Pablo ahorita a partir del versículo
tres, va a empezar a describir cómo es no conformarse a este
siglo. Él está diciendo allí en mandamientos
todo lo contrario a cómo este siglo o este mundo o este sistema
de cosas nos dice cómo vivir. Pero eso es algo que no se puede
lograr porque usted lea la lista. Usted puede leer la lista mil
veces. Incluso la podemos aprender de memoria y vamos a salir y
vamos a vivir exactamente lo contrario. La vida cristiana descansa sobre
las misericordias de Dios, sobre el Evangelio. Esto solo es posible
cuando uno ha oído, como dice en Efesios, la palabra de verdad,
el Evangelio de vuestra salvación. No que simplemente lo ha oído
con sus oídos físicos, sino que Dios le ha dado oídos espirituales
para oír la voz del Buen Pastor. Hay una diferencia entre oír
y oír al que está proclamando. Pero hay una gran diferencia
en aquellos que oyen, en verdad, la voz del Buen Pastor. Aquellos
que oyen en verdad la voz del Buen Pastor, pues ellos reciben
vida. Aquellos que oyen la voz del
Buen Pastor, ellos reciben el sello del Espíritu Santo. Son
sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Aquellos que oyen
la voz del Buen Pastor, pues toda esta descripción que vamos
a ir estudiando que dice que que son los aspectos de no conformarnos
a este siglo, es como Jesús caminó, y las ovejas están siguiendo
a Jesús, y no están como oprimidas o como esforzándose por hacer
algo, sino ellos están felices de querer imitar a su amado hermano
mayor, a aquel que no sólo está modelando delante de ellos, sino
que les da el poder en su corazón para vivir como él les llama,
El Evangelio es fundamental. El Evangelio es esencial. El
Evangelio es el cimiento. La Biblia lo dice en diferentes
lugares. Nadie puede poner otro fundamento que el que ya está
puesto, el cual es Jesucristo. Y sobre él se construye una vida
que el llamado es para su gloria, vivir para su gloria. Ahora,
¿cómo es que nosotros podemos, cuando nosotros entendemos eso,
estamos mirando qué es la verdadera adoración? Y la verdadera adoración
es un estilo de vida. Adorar es vivir, si comes, si
bebes, si trabajas, lo que hagas para la gloria de Dios. Esa es
adoración. Adoración es, vimos que Cristo
es el templo, Cristo es el sacerdote, Cristo es el sacrificio. Y vimos
que por causa de nuestra unión con Cristo y nuevamente no puede
estar unido a Cristo, pues no ha oído con ojos, con oídos espirituales. El Evangelio. No puede estar
unido a Cristo si Él no le ha dado vida por su Espíritu. Si
no ha recibido el Espíritu Santo. El apóstol Pablo ya dijo, el
que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él. Ahora, aquel que
ha oído, por causa de eso tiene vida juntamente con Cristo. Está
en unión con Cristo. Y por causa de eso, vimos en
Pedro que habla de que también somos el Templo. De hecho, la
Escritura dice en varios lugares, en Pedro, habla exactamente de
las tres cosas que está hablando en cuanto al Señor Jesucristo.
Que somos construidos como casa espiritual para ofrecer sacrificios
agradables al Señor, porque somos sacerdocio santo, por causa de
nuestra unión con Cristo, y nada más que por causa de nuestra
unión con Cristo. No es por causa de nuestra adhesión
a alguna denominación, no es porque somos bautistas o no es
porque alguien sea presbiteriano o que sea metodista o lo que
quiera ser, no importa cuál sea la denominación, jamás va a poder
ser y construir y ser un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios
si no es por su unión con Cristo. Estábamos viendo que ese sacrificio
que habla el Apóstol Pablo no tiene nada que ver absolutamente
con el perdón de nuestros pecados. Ese sacrificio lo logró el sacrificio
perfecto del Señor Jesucristo. Y eso es bien importante que
nadie se equivoque. nada que tú te sacrifiques jamás
podrá lograr absolutamente quitar un pecado. Todos los sacrificios
del Antiguo Testamento no quitaron un solo pecado, pero Cristo hizo
perfectos para siempre con un solo sacrificio a todos los santificados. Él ha salvado a su pueblo, Él
ha santificado a su pueblo. Ahora, ¿cómo es que nosotros
podemos lograr vivir así, como dice el apóstol Pablo. Y hay una segunda cosa que él
dice, que es no conformándonos a este siglo. Y esa es la parte
negativa del mandamiento, no conformarte a este siglo, no
amoldarse, no tomar la forma. Y si usted va viendo la lista
de lo que viene después, va a decir No tenga, que nadie tenga más
alto concepto de sí que el que debe tener, o sea, nos llama
a ser humildes, pero este, este mundo te llama a ser, tienes
que ser el primero, a estimar en honra a otros, no, o sea,
primero tienes que ser tú, tienes que ver por tus propias cosas.
Si usted va viendo lo que Pablo va describiendo aquí, es contrario
a todo lo que el mundo nos está diciendo. Hermanos, Este siglo, ahí no está hablando
de tiempo, sino está hablando de un sistema de valores que
es gobernado por el príncipe de la potestad del aire. ese
sistema de valores que pues es perfectamente entendible para
la gente que tiene sólo vida física dice la escritura también
dice el hombre natural no percibe las cosas del espíritu y allí
tenemos un gran detalle porque todos nosotros nacimos natural
y eso quiere decir que todos nosotros si nosotros nos comparamos
con con una computadora pues nosotros nacimos con un sistema
operativo que es justamente el de este mundo. Justamente nacimos
como personas amadoras de nosotros mismos. Este mundo nos anima
a amarnos a nosotros mismos. Este mundo nos anima a seguir
los impulsos de tu corazón. Este mundo nos anima a ser el
primero. Este mundo nos anima a ir tras
cosas materiales incesantemente. Pero la Escritura nos dice que
no pongamos nuestros ojos en las cosas que se ven, sino en
las que no se ven. Porque las que se ven son temporales,
pero las que no se ven son eternas. Ahora, hay ahí una dificultad
porque nosotros traemos ya, la Biblia dice incluso que tenemos
un corazón que es engañoso y perverso más que todas las cosas. Pero
hay algo grandioso y es que justo por las misericordias de Dios,
Dios ha prometido a su pueblo hacer algo. Dios ha prometido
que va a extirpar ese corazón que es conforme a este mundo. Y va a dar un corazón nuevo y
de carne. Él ha prometido que Él va a no
darte libros para que leas y tengas cosas desde afuera que te presionan.
Pero Él ha prometido a Su pueblo, voy a escribir mi ley en tu corazón.
Y Su Espíritu Santo está obrando en Sus hijos. Y es interesante,
hermanos, que dice después después de decir que no nos conformemos,
¿cómo vamos a hacer para tener ese sacrificio vivo, para no
conformarnos? Y dice, transformados. Transformados
para la renovación de vuestro entendimiento. Hermanos, aquí
hay algo interesante en la manera en que el apóstol Pablo escribió.
El apóstol Pablo está dando este verbo transformados. Es un verbo
que aparece en este lugar de la escritura. Pero que es el
verbo que se usa para describir lo que ocurre con un gusano feo
que de pronto sale en una hermosa mariposa. Y es algo que a lo
mejor estudiamos en la primaria, algunos, que se llama metamorfosis.
Ese es el verbo que Pablo está usando acá. Pero la forma en
que lo está usando, lo está usando en una forma para dar una orden.
Pero hay algo un poco extraño para las personas, pues cualquier
persona común que lo pueda leer, pues no entiende las cosas del
Espíritu, porque hay algo un tanto extraño. Porque Él nos
está mandando a hacer algo, en lo que a la vez se nos ordena,
pero la forma del verbo tendría que traducirse como que nos dejemos
transformar. Algo en el cual somos pasivos. y hermanos y es que en la salvación
somos pasivos en la salvación estábamos muertos y él nos dio
vida en la salvación esos huesos estaban totalmente pasivos cuando
ese que él predicaba y le decía vivirán y él siempre contestaba
señor tú sabes vivirán es que cuando el señor Jesús resucitó
a Lázaro estaba totalmente pasivo porque estaba muerto pero él actuó cuando Dios le dio vida.
El mismo proceso el Señor usa para hacer esa obra en quienes
son sus hijos. Y la verdad es que quienes son sus hijos se
dejan transformar, porque se han rendido. Porque justo el
hecho de que podemos llegar a ser hijos es que hemos visto nuestra
total incapacidad. Es que es lo primero que el Señor
hace. Nosotros venimos a Él para salvación cuando nos queda claro
por su obra, en primer lugar, que somos horribles como un gusano,
peor que un gusano, de ese que después se vuelve una hermosa
mariposa. Somos tan horribles a los ojos del Señor, no hay
nada que sea amable en nosotros. Somos tan incapaces, tan faltos
de sabiduría. Y cuando el Señor nos muestra
eso, es que el obra en nosotros, hace una nueva creación, es lo
que Él hace para salvarnos. Cuando estamos muertos, Él nos
da vida. Él, llega un momento en que Él muestra su poder, no
podemos explicar exactamente cómo Él lo hace, pero Él lo hace
por su Palabra. De hecho, ¿quién es el que cree? Pues el que cree es la nueva
criatura que Dios hace. Porque la vieja criatura no puede
creer. La nueva criatura es aquella que cree y confía en el Señor. Y aquí, esa palabra está en otro
pasaje que está en 2 Corintios 3, 18. Es interesante que Jesús
usa la misma palabra que está usando aquí. Dice, por tanto, nosotros también,
todos, mirando a cara, descubierto como en un espejo, la gloria
del Señor, somos transformados. Y aquí está otra vez la misma
palabra. Hermanos, la forma en que lo
hace es la misma que obra para nuestra salvación. En nuestra
salvación, hermano, antes de que creamos en el Señor Jesucristo,
nosotros somos aborrecedores de Dios. algo que es seguro es,
nosotros estamos mirando al Señor Jesucristo y lo miramos, como
dijo el profeta, sin atractivo, para que le deseemos. Nosotros
no vemos ninguna hermosura en el Señor Jesucristo. Nosotros,
antes de que Él nos salve, nosotros no le vemos como admirable consejero,
Dios fuerte, Padre eterno y Príncipe de Paz. Nosotros, antes de que
Él nos salve, nosotros creemos que no necesitamos otro consejero
que nosotros. Nosotros vivimos pensando que, con sabiduría en
nuestra propia opinión, nosotros vivimos nuestra vida como nosotros
queremos vivirla. hasta que de pronto el Señor
nos da ojos y miramos la belleza del Señor Jesucristo. El apóstol
Pablo miraba al Señor Jesucristo, así por eso estaba persiguiendo
a la iglesia. El apóstol Pablo miraba a Cristo como un engañador,
como alguien que iba a destruir su religión, todas aquellas cosas
en las cuales él tenía esperanza y confianza, él veía que Cristo
era una amenaza. Él veía, no como alguien atractivo,
exactamente como dice la Escritura, así veía a Cristo, sin atractivo
para desearle. hasta el día que Dios le dio
vida y lo tiró en el camino, y ahí él vio hermosura. Él contempló la hermosura de
la santidad, y es interesante que él se pensaba que en él había
algo que Dios ya mero lo aplaudía por lo campeón que era de cumplir,
según él, la ley. Pero cuando él vio la hermosura
del Señor Jesucristo, él vio que él era como un horrible gusano. Y el Señor, el Señor lo salvó. Y hay algo que sucedió que él
quedó cautivado con la belleza del Señor Jesucristo. Hay varios
salmos que hablan de Cristo cuando dice, tú eres el más hermoso
de los hijos de los hombres. Y la pregunta es, hermanos, nosotros
vemos así al Señor Jesucristo. Ya hemos hallado hermosura en
el Señor Jesucristo. Espero que por su gracia, porque
hemos sido salvos, Cristo es lo más bello para nosotros, lo
más cautivante y canela nuestro corazón. Que en verdad, ahora
nosotros cuando pensamos en Cristo, pensamos en Él como Dios fuerte,
Padre eterno, Príncipe de paz, como mi buen Pastor, como la
luz de mi camino, como el tesoro de mi alma. A veces, hermano,
muchas veces nosotros vivimos de glorias pasadas. A veces vivimos
del recuerdo de cosas que hicimos para el Señor en otro tiempo.
Ni tenemos que vivir por las cosas que hicimos, sino debemos
vivir por las cosas que Él ha hecho por nosotros. Que nunca
nos confundamos. Si de pronto estamos teniendo
placer y deleite en algo que hicimos, hay que arrepentirse. Está la confianza puesta donde
no tiene que estar. Que nuestra confianza pueda estar
siempre en lo que Él ha hecho por mí. Que sí recordemos lo
que Él ha hecho por nosotros en el pasado. En los salmos es
abundante leer la cantidad de salmos que hablan como el pueblo
se regocijaba en recordar los hechos antiguos de Dios. Pero
hermanos, es necesario no vivir solo de recuerdos pasados, porque
Cristo sigue siendo hermoso. Pablo, escribe la carta a los
filipenses treinta años después de su conversión y allí él le
vio como al mediodía y le vio hermoso radiante y después quedó
cautivado de su belleza y treinta años después decía todo es basura
y cristo sigue siendo bello para mí si yo quiero una cosa es seguir
conociendo a cristo jesús mi señor hermano yo espero que nuestra
vida cristiana está motivada porque cristo es bello para nosotros
No hay nada más que el creyente necesita de motivación. Es suficiente
pensar en las misericordias de Dios, en el hecho de que Él me
haya salvado tan malo como yo fui. Me deja maravillado pues
Él se entregó por mí. Y cuando Él es bello, hermano,
estamos creciendo a la imagen del Señor Jesucristo. Cada día
estamos creciendo. Y esto es muy importante. Hermanos,
cuando vayamos estudiando romanos, no es que vamos a leer cada cosa
que dice ahí y vamos a ir a casa y vamos, bueno, información vieja,
información nueva. Vamos a hacer esto. Si usted
lo intenta hacer así, se va a frustrar. No va a durar. Es imposible. Sin fe es imposible agradar a
Dios. Sin fe es salvadora. Si no eres
salvo y estás intentando, lo único que vas a lograr es hacer
un muñeco de paja que se va a quemar. Vas a estar construyendo con
hoja, heno o jarasca. Porque así como Él nos trajo
para salvación, Él nos transforma a la imagen de Cristo. El versículo
dice, por tanto nosotros todos, mirando a cara descubierta como
en un espejo, la gloria del Señor, somos transformados. ¿Cómo nos
dejamos transformar? Estamos enamorados de Cristo.
Y queremos venir y ver a Cristo cada día. Y clamar al Señor para
que nos siga mostrando a Cristo. Y la prueba de que una vez hemos
venido a Cristo es que cada día estamos viniendo a Cristo y pidiéndole,
Señor, haz mi corazón. Hermano, yo quiero decirles algo
que últimamente Dios ha estado poniendo en mi corazón y es,
Dios no tiene hijos consentidos. A veces pensamos que Él tiene
hijos consentidos. Y creo que muchas veces ponemos
mucha atención en hombres y luego nos pasamos hablando de grandes
hombres de Dios. Quiero decirles, hermano, no
existe tal cosa como grandes hombres de Dios. Aunque a nosotros
nos gusta hablar y decir el gran apóstol Pablo, yo estoy seguro
de algo. Si él estuviera escuchando que decimos el gran apóstol Pablo,
no lo permitiría él decía yo soy el más pequeño de todos y
por la gracia de dios soy lo que soy y a veces eso nos equivoca
y ponemos el ojo en el lugar equivocado y admiramos a los
hombres cuando lo que debemos hacer es amar a los hombres y
admirar al dios que obró y nuestra oración debe ser señor hazme
lo mismo que le hiciste a pablo hazme que yo pueda decir todo
es basura y si una cosa quiero Yo quiero seguir cada día enamorado
del Señor Jesucristo. Yo quiero seguirle viendo bello,
hermoso, y quiero contemplar cada vez, quiero que no pase
día en que yo, hermanos, no es ir allá a lo que es importante
y es para que ocurra esa transformación, dice, sino transformados por
medio de la renovación de vuestro entendimiento. para que comprobéis
cuál sea la buena voluntad de Dios. Para que ocurra esa transformación
hay algo esencial que tiene que haber y es la Palabra, porque
Cristo está revelado en la Palabra. Pero hermanos, que Dios los guarde
de ir a la Palabra y no sea con un corazón suplicante. Muéstrame
al Señor Jesucristo. Porque esos hombres que se enfrentaron
constantemente al Señor Jesucristo, claro que iban a la palabra.
Ellos sabían la palabra. Ellos incluso sabían cuántas
veces aparecía el nombre de Dios porque los contaban. Ellos eran... Sabían. Sabían. Sin embargo, su corazón estaba
duro. Sin embargo, no vieron al Señor
de la gloria y crucificaron al Señor Jesucristo. Y hermanos,
necesitamos... recordar que ese es un peligro
no es que haya malo con algo con la palabra el malo malo está
con nuestro corazón y ante eso nosotros tenemos que clamar señor
yo quiero ir a la palabra no quiero ir por información yo
quiero ir a tu palabra para que me muestres la belleza del señor
jesucristo y cuando yo le contemple cada día yo crezca la manera
de poder vivir eso que pablo va a ir explicando en ese capítulo
es que contemples a cristo porque él te ha salvado porque una vez
él te ha revelado su belleza y quedaste extasiado de su belleza
que ya nada es importante que ya nada es hacemos otras cosas
hermano porque son necesarias pero no es que estamos viviendo
para ellas nos procuramos algo de comer pero pero por la gracia
de dios nos atrae y queremos Queremos estar buscando al Señor
Jesucristo en la palabra y en la oración. Y es la manera en
que ocurre esa metamorfosis. Somos transformados de gloria
en gloria hasta que llegue aquel día cuando le veamos cara a cara. Esa es la manera. Dejarnos transformar. y esa transformación es porque
él ya ha obrado nuestro corazón hermanos el crecimiento en la
gracia es exactamente como es la obra de nuestra salvación
y uno pensaría por ejemplo porque segunda de corintios capítulo
4 versículo 3 dice pero si nuestro
evangelio está un encubierto entre los que se pierden está
encubierto en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento
de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio
de la gloria de cristo el cual es la imagen de dios dice porque
nos predicamos a nosotros mismos sino a jesucristo como señor
y a nosotros como nuestros siervos por amor de jesús porque dios
que mandó que de la luz Porque Dios que mandó que de las tinieblas
resplandeciese la luz, es el que resplandeció nuestros corazones
para la iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz
de Jesucristo. Hermano, esto es una obra sobrenatural. Y una vez que Él alumbra, y alumbra nuestro entendimiento,
nosotros vamos a poder entender algo. Y vamos a entender, entonces,
y vamos a comprobar vamos a estar de acuerdo con el señor que su
voluntad es buena agradable y perfecta hermanos gozosos como el señor
jesús de hacer su voluntad vamos a leer todas esas cosas que dice
vamos a saber que es su voluntad y vamos a vivir en su voluntad
porque es un deleite vivir en su voluntad porque es bueno es
agradable y es perfecto La vida cristiana, Satanás, a veces intenta
que nosotros pensemos, y tristemente yo creo que hay personas que
a veces, quizá yo mismo alguna vez pensé así, de pensar que y no pensando en las aflicciones
del tiempo presente sino pensando en que algunas personas y yo
creo que es la manera en que satanás quiere que pensemos que
pensamos que bueno pues vamos a obedecer la voluntad de dios
y pues como que nos vamos a privar de cosas a veces nos consolamos
pensando, bueno, lo bueno está después en la gloria. Eso es
mentira. La vida cristiana es buena ahora. No estamos en sacrificio, estamos
deleitándonos de hacer la voluntad del Padre. La vida cristiana,
la vida que Cristo ofrece, yo, dice, yo he venido para que tengan
vida y para que la tengan en abundancia. Hermanos, Dios diseñó
la vida de la humanidad para que sea floreciente, para que
sea algo hermoso, bello, algo disfrutable. Y Satanás, con su
mentira, nos arrebató eso y nosotros terminamos buscando el gozo donde
no está, pero en verdad el gozo está en el Señor. Es un deleite
hacer Su voluntad cuando hemos probado que Él es bueno. Y cuando
empezamos estábamos hablando mucho de la misericordia de Dios.
Hermanos, de veras, yo les animo a que tratemos de buscar en los
salmos y no sólo en los salmos, en toda la escritura está presente
la misericordia de Dios. Les animo a que reflexionemos
cada día en las misericordias de Dios que al final son nuevas
cada mañana. Cada mañana se están renovando.
Hermano, que cada día podamos tener un tiempo y reflexionar
en el Evangelio. Pedirle al Señor que nos haga
conmover acerca de lo que sucedió en esa cruz. ¿Qué es lo que el
padre hizo a su hijo? ¿Y por culpa de quién lo hizo?
Lo hizo por mi culpa. Yo merecía su castigo, su condenación,
pero él tuvo misericordia de mí. Él cargó mis pecados y pagó
por mis pecados en la Cruz del Calvario. Hermanos, hay justicia. Hay justicia. No nos volvamos
como la gente que piensa que no hay justicia. Si crees en
el Señor Jesucristo, ya se hizo justicia a tus pecados, ya han
sido juzgados y castigados. Si no crees, un día vas a enfrentar
la justa ira de Dios, pero ningún pecado va a quedar sin castigo,
ni uno solo. Y si quizá piensas que no pasa
nada, Dios no tiene prisa, Dios tiene la eternidad. Dios tiene
la eternidad. Y qué mejor que venir confiando
en la misericordia del Señor. Y hermanos, que nuestra vida
esté motivada. El apóstol empieza por las misericordias. Alguien
contó una historia de un hombre, que ese hombre estaba yendo en
su auto y de pronto se le apagó el auto justo sobre la vía del
tren. Él estaba primero muy tranquilo porque no veía ni un tren que
estuviera viniendo, pero de repente empezó a tratar de quitarse el
cinturón y estaba atorado. Empezó a desesperarse y de pronto
vio que entonces empezaba a venir un tren y ese cinturón no se
desatoraba estaba atorado y estaba él luchando y el tren se acercaba
hasta que el tren ya estaba muy cerca y de pronto él sintió sintió
un golpe en la parte de atrás del auto y cuando él miró en
el retrovisor él vio que un camión había decidido empujarlo y justo
lo empujaron y el auto salió y lo que él vio en ese momento
logró desatorar el cinturón y él se bajó y vio el camión destrozado
y al hombre que lo había empujado muerto y él estaba conmovido
cómo agradecer lo que este hombre había hecho por él y de pronto
estaba él que no hallaba de alegría y de gratitud cuando empezó a
escuchar en la cajuela del coche ruido y él se extrañó y fue y abrió
la cajuela y su hijo jugando se había encerrado en la cajuela
y si él estaba tan agradecido y feliz de lo que había hecho
ese hombre que había muerto ahora lo estaba mucho más. Hermano
Pensemos cada día, las misericordias de Dios son nuevas cada mañana.
Piensa en la obra del Señor Jesucristo y piensa cada día en que son
más niños que están saliendo de la cajuela. No sólo Él, sus
misericordias son nuevas cada mañana y que nuestro corazón
no halle donde ir de gratitud y de gozo y de gozarnos y de
estar motivados. Él murió por mí. Cuando merecía yo su ira, él
murió por mí. Cuando merecía yo su condenación,
él ocupó mi lugar. Cuando yo no le busqué, Él me
buscó. Cuando yo estaba muerto, cuando
yo estaba enemistado con Él, Él dio a Su Hijo. Mas Dios muestra
Su amor para con nosotros, en que siendo un pecadores, Cristo
murió por nosotros. Que ese sea el motivo de nuestra
vida. Vamos a orar.

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