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Walter Groover

El eterno Dios y Su Refugio

Joshua 20
Walter Groover June, 25 2017 Video & Audio
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Walter Groover
Walter Groover June, 25 2017

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El Eterno Dios es su refugio. Solo hay un refugio en Dios. El Señor Jesucristo es Jehová
Justicia Nuestra. En Él encontramos refugio en
Jehová Justicia Nuestra. ¿Quién es el Señor Jesucristo? Todas las criaturas necesitan
un refugio. Se revela el conocimiento en
el refugio que escoge uno. Cristo habló del hombre necio
que hizo su casa sobre la reina. Es como la persona, las personas
que han puesto su refugio en mentira y falsedad. ¿Cuál es
su refugio? En Isaías El profeta, capítulo
28, el profeta dijo, ¿por cuánto habéis dicho pacto tenemos hecho
con la muerte? Es el hombre en su orgullo, pacto
hemos hecho con la muerte en su religión, en sus pensamientos,
en sus cosas religiosas para justificarse delante de Dios
por medio de sí mismo. Pacto tenemos hecho con la muerte. Hicimos convenio con el cielo. Cuando pase el turbino, turbillino,
o turbión, del azote, no llegará
a nosotros porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira,
en la falsedad. Nos escondemos, esconderemos. Es la persona que yo lo pienso
así. No importa lo que dice la Biblia. Mi religión es así. Hay multitud
de personas en la misma religión que yo practico, dicen algunos. Pero es religión de mentiras. Lo que no viene de la palabra
de Dios debe ser rechazado. Contemplamos el refugio del creyente
en Jesucristo en comparación con este tipo en el Antiguo Testamento. En el libro de Josué, habló Jehová
Josué diciendo, Habla a los hijos de Israel y señalamos las ciudades de refugio
de las cuales yo os hablé por medio de Moisés, ciudades de
refugio. Esas ciudades fueron establecidas
en varios lugares. Y ellos sirvió esas ciudades
de refugio para personas que habían hecho, habían matado a
alguien por accidente. Yo vi un accidente aquí en La
Glorieta, chocada. No sé si murió alguien. Pero
en tiempos pasados, fue establecido ciudades de refugio. Por ejemplo,
si un hombre estaba haciendo chamba con su buchete o hacha,
y escapó la cabeza de la hacha y dio a otra persona, entonces
el vengador venía atrás de él para matarle. Entonces, él pudo
correr rápido a la ciudad de refugio, entrar allá, Y el vengador, un pariente de la persona que
murió, venía como para matar a la persona que había matado
a su hermano o primo. Cuando yo llegué a Yucatán, yo
recuerdo a varias personas, personas de inteligencia grande, doctores
y abogados, y tengo muchos conocidos, son viejos ahora como yo. Pero ellos me dijeron, mientras
tú estás viajando a estos pueblos, recuerda que hace años no había
buenos caminos, pero si hay un accidente y está dañado alguien,
herido o muerto, no se entregue a ellos, sino escape. corre rápido,
llega a un lugar y entregase a la policía, pero no deja que
la gente en el pueblo agárrate porque con la emoción se matan
las personas. Y muchas personas me dijeron esto.
No eran abogados, eran personas de aquí en Mérida. Gracias a
Dios no he tenido que hacer esto. En el tiempo pasado, había ciudades
de refugio que fueron establecidas para los que mataron a alguien
por accidente. Y estamos hablando de ese refugio. Somos culpables, somos pecadoras. Por cuanto todos pecaron, están
destituidos de la gloria de Dios. La paga del pecado es la muerte.
El vengador está tras nosotros. Es la santa justicia de Dios
en contra del pecado. Debemos huir rápido a nuestra
ciudad de refugio. Quién es nuestra ciudad de refugio?
Cristo mismo. El que viene a mí no lo echa
afuera. Venimos culpables, culpables, pero por fe entramos por fe en
Cristo. por la fe de Cristo, pero por
nuestra fe apoyamos la fe que tiene. Si es don de Dios, no
podemos gloriar. No sé qué gran fe es por mi gran
fe. No es don de Dios. No podemos gloriar en nuestra
fe, don de Dios. Esa fe glorifica a Dios y es
preciosa en los ojos de Dios, pero no es la causa de la salvación. es el fruto de la salvación.
La salvación está únicamente en el Señor Jesucristo. Hablan los hijos de Israel señales
ciudades de refugio de las cuales yo os hablé por medio de Moisés
para que se acoja ahí el homicida que matare a alguno por accidente
y no a sabiendas y os servirán de refugio contra el vengador
de sangre. Las ciudades de refugio del Antiguo
Testamento son rudimentales figuras de nuestro refugio en Cristo
Jesús. Son sombras del único refugio
que Tiene los pecadores en Jesucristo nuestro sumo sacerdote. Él es nuestro sumo sacerdote.
Jesucristo declaró en las Escrituras, en el Antiguo Testamento, testificar. Dije que los profetas del Antiguo
Testamento en las Escrituras testificaron de Él. Él dice, escudreñad las escrituras,
el libro de Juan, porque a vosotros os parece que en ellos tenéis
vida eterna. Ellos son que dan testimonio
mío. Son señales. Oíd a Cristo. Corre a Cristo sin mover un pie. Por fe. Por fe. Corramos por fe. en Cristo Jesús. El eterno Dios es tu refugio.
Las ciudades de refugio en el Antiguo Testamento eran típicos,
eran tipos proféticos del verdadero. ¿Qué es el verdadero? Acabo de
decirle el Señor Jesucristo. El verdadero refugio para los
pecadores como nosotros. En Deuteronomio, el eterno Dios
es tu refugio. Dios es nuestro refugio. ¿Quieres Dios vuestro refugio?
Jesucristo el Dios hombre Jesucristo. No dejo de ser Dios cuando fue
hecho hombre. No dejo de ser Dios. Hay un hombre
en el cielo. Hay un hombre en el cielo, el
Dios hombre Jesucristo. Yo creo que el único Dios que
vamos a ver allá en la gloria es el Señor Jesucristo, el Verbo
que fue hecho carne. Dios y su Espíritu nadie le ha
visto jamás. El Unigénito que está en el Seno
del Padre le ha dado a conocer en su encarnación, en su sacrificio,
su resurrección y vamos a verle otra vez. Ojos puestos en Jesús
El autor y consumador de nuestra fe, no hay salvación en ningún
otro, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres
en que podamos ser salvos. El eterno Dios es tu refugio,
y acá abajo, los brazos eternos, el hecho delante de ti, al enemigo,
y dijo, destruye. Todas las cosas típicas del Antiguo
Testamento son sombras. Una sombra no es la realidad.
Todas las cosas del Antiguo Testamento eran típicas, sombras del verdadero,
el eterno. Son sombras de la realidad que
está en el Señor Jesucristo. Las ciudades de refugio en el
Antiguo Testamento eran típicos, eran tipos de Jesucristo. Antes
de la creación de este mundo, el Eterno Hijo de Dios fue sacrificado
o santificado, perdón, santificado. Antes de la fundación de este
mundo, el Hijo de Dios, el Eterno Verbo, fue santificado como el
refugio y salvador de pecadores. en Juan 10, 36, dice, al que
el Padre santificó, hablando de Cristo Jesús, su eterno Hijo,
envió al mundo. Vosotros decís, tú blasfemas,
porque dije, hijo de Dios soy. Él es el unigénito hijo de Dios. Él es Dios. Él es mi Señor, mi
Salvador y mi Dios. ¿Puede decir lo mismo? Él es
bendecido. Él es bendecido. Hay muchos religiosos
que no pueden decir esto. En el Antiguo Testamento había
muchos caminos a las ciudades de refugio. Jesucristo es el
único camino, la verdad y la vida. No hay otro. Jesús le dijo, yo soy el camino,
en el libro de Juan, yo soy el camino. No hay un camino. Yo soy el, el único camino, la
verdad y la vida. Nadie viene al padre, sino por
mí. Tan claro es verdad. Nadie viene
al padre, sino por mí. Él es el camino, la verdad y
la vida. Nadie viene al padecino por Cristo
Jesús, el Señor Jesucristo. En el Antiguo Testamento, las
ciudades de refugio daban protección por el que mató sin intención. Tenía que ser un accidente, aunque
estaba escondido dentro de la ciudad señalada como refugio. Si no fue accidente, Si fue a
propósito, tuviera que sacarle y entregarle a las manos del
vengador de sangre. Esa era la ley del Antiguo Testamento. Pero si fue por accidente, entonces
él fue guardado, guardado allá en la ciudad de refugio. El vengador
no podía tocarle hasta que Murió el sumo sacerdote del pueblo.
Y luego, después de esto, él pudo salir. Y el vengador no
tenía derecho de tocarle. Es lo que pasa con nosotros,
la verdad, en Cristo. El vengador no puede tocarnos
porque cayó sobre Cristo toda la ira y santa ira de Dios sobre
nuestros pecados en Cristo Jesús. Gálatas 2, 16 dice, sabiendo
que Que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino
por la fe de Jesucristo. ¿La fe de quién? De Jesucristo. ¿Cuántas veces han oído este
texto de este púlpito? Yo no quiero algo, una novedad. Yo quiero oír la misma verdad
eterna, la fe de Jesucristo. Si no fuese por la fe de Jesucristo,
creer en Dios no sería, creer, no hay salvación, creer, has
creído Eduardo, pero su fe es don de Dios también. Por la gracia
de Dios hemos creído, pero aunque hay muchos religiosos que quieren
glorificar su fe, mi fe es la causa. Es vano esto. Mi fe es la fe que Dios me ha
dado, pero la fe está en la fe y la obra de Jesucristo, lo que
Él cumplió, el Dios hombre cumplió. Es la fe salvadora. Hay muchos
religiosos que tienen fe en su Dios, en su propia idea de Dios
y hacen muchas cosas, sacrificios por el Dios que ellos han establecido
en su propio pensamiento. Hacen sacrificios, corren, hacen
sacrificios. Pero no hay salvación en esto.
No hay salvación en solo en la fe y el sacrificio del Señor
Jesucristo, lo que Él hizo. ¿Quién Él es? Lo que Él hizo.
¿Dónde Él está ahora? Él no tiene que decir nada allá
en la gloria. No está diciendo, Padre, perdónalos
porque no saben lo que hacen. No. Su presencia allá intercede
por nosotros. Él está allá y también tenemos
seguridad en la presencia del Señor Jesucristo, el Dios hombre
allá sobre el trono al lado del Padre, el Espíritu Santo, sobre
el trono de Dios. Dios es el justo y Él que justifica
al que es de la fe de Jesucristo. Los que buscaban protección en
las ciudades de refugio tuvieron que probar que fue un accidente,
no por intención primaritaria. Voy a leer el sexto en deuterómeno. Pero si hubiera alguno que aborreciera
a su prójimo y lo Bueno, bueno, no puede. No, no puedo decirlo. Ya oyó eso. Se expió, expió buscando
oportunidades. Y aborreció su programa y lo... Bueno, ya entienden. Y se levanta contra él y lo hiriere
de muerte y muriere. Si huyere alguno de esos ciudades,
entonces los ancianos de la ciudad enviarán y lo... Bueno, estoy
adelantando aquí. Él pudo entrar en la ciudad de
refugio que fue señalado. Había como tres de esos. Y cuando entraron allá, los ancianos
examinaron la situación. Si fue por accidente, permaneció
allá. Seguro. No pudo salir de la ciudad
de refugio. hasta que murió el sumo sacerdote
del pueblo y después pudo salir. Después pudo salir. Pero él quedó
allá y el vengador no pudo tocarle. Pero si los ancianos descubrieran
que fue de intención, tenía que entregarle al vengador. El vengador le mató. Justamente le quitó la vida. Entonces los ancianos de la ciudad
enviarán y lo sacarán de ahí y lo entregarán en mano del Vengador
de la Sangre para que muera. En Jesucristo los pecadores culpables
encuentran eterna salvación. Los pecadores culpables del hueso
colorado Son culpables cada uno de nosotros. Pero en Cristo Jesús
encontramos salvación eterna. Somos culpables. Nunca seremos.
Y Cristo, el que a mí viene, no lo echa afuera. Somos culpables
del hueso colorado. Pero el que mire a mí, no lo
echa afuera, dijo Cristo. Él dio su vida por pecadores
pecadores 1637 todo lo que el padre me da vendrá a mi dios
cristo y al que a mí viene no lo echa afuera aunque es culpable
de hueso colorado que es culpable de todo nosotros somos culpables
En las sociedades típicas, solamente los fuertes alcanzaron salvación
porque pudieron correr más rápido que el vengador para entrar a
la sociedad. En Jesucristo, los débiles sin
fuerza pueden hallar refugio. Los débiles
sin fuerza pueden hallar refugio y salvación. acudiendo por fe
en Jesucristo sin mover un músculo, por fe sin mover un músculo. ¿Dónde está sentado? Creer, creer,
creer en el Señor Jesucristo como su única esperanza de salvación. Su fe recibe. Pero su fe no es la causa. La
fe de Cristo es la causa, pero su fe es el fruto que ha producido
la gracia de Dios en su corazón para recibir y confiar en Cristo
Jesús. Así que no depende del que quiere,
no depende del que corre, sino de Dios que tire misericordia. Ha oído como los corredores que
corren de aquí a otras ciudades Y cuando entran, ya yo puro,
yo puro, yo puro. Están corriendo para alcanzar
algo, ¿verdad? Usted sabe lo que piensan. Alcanzando
algo de la gracia. La paga del pecado es la muerte. La sentecia de la muerte ha caído
sobre todos los por cuanto todos pecaron y están destituidos de
la gloria de Dios. Como dicen los romanos, el Señor
Jesucristo es refugio nuestro. El Señor Jesucristo es refugio
nuestro. Él está muy cerca de cada uno
de nosotros. Porque en Él vivimos, tenemos
aliento, vida y todas las cosas en Cristo. Vivimos en Dios. Más que dicen los romanos, Más
que dice la escritura, la palabra de Dios cerca de ti está la palabra
en tu boca, en tu corazón. Esa es la palabra de fe que predicamos. Esta palabra de Dios produce
fe en los escogidos de Dios, confianza para confiar en Cristo. y descansar, reposar. Ya está
sentado allá sobre la silla. No tiene temor, ¿verdad? Ya se
sentó allá porque tiene confianza. Pero eso no es muy seguro. He
visto sillas doblar y caer con el peso del cuerpo. Pero en Cristo
ya podemos sentarnos. Es como un pato en el agua. Parece
que no está moviendo, pero sus patas están corriendo abajo muy
rápido. Estamos sentados en Cristo, pero
estamos moviendo con toda velocidad, no para hacer, no para alcanzar,
porque ya somos y queremos servirle y glorificarle. Tenemos el ejemplo
del ciego Barteméu quien invocó el Señor. Vamos a leer unos textos. el ciego Bartimeo. Entonces vinieron a Jericó el
Señor Jesucristo y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud salió con
él. Bartimeo el ciego, hijo de Timoteo,
estaba sentado junto al camino mendigando. Ciego, mendigo, ciego. Pero cada uno de nosotros, por
naturaleza, somos ciegos, ¿verdad? Somos ciegos en lo espiritual. Y oyendo que era Jesús que estaba
pasando, o yo, ¿cómo está llamando Dios, pecadores, a la salvación?
la predicación del Evangelio por la locura de la predicación. Y no es que la predicación es
locura, pero el mundo cree que es locura,
verdad? Por la locura de la predicación
de la cruz de Cristo, Cristo Jesús y su obra, quien él es,
lo que él hizo, donde él está ahora predicando la fe en Cristo
y la fe de él que cumplió la redención de los creyentes. Ese
es el poder de Dios. Y oyendo que era Jesús, ese patrimeo
ciego, bendigo, comenzó a dar voces y decir, Jesús, hijo de
David, ten misericordia de mí. Hijo de David, ten misericordia
de mí. El Señor Jesucristo es de la
edad de David. El eterno Verbo fue hecho hombre,
hombre verdadero. Él lloraba, sintió dolor cuando
majó el dedo, sintió dolor, sintió dolores que nosotros no podemos imaginar. Él fue hecho
pecado sobre la cruz y cargó los pecados todos los que el
padre le había dado, doy mi vida por mis ovejas. Él dijo a algunos,
vosotros no sois mis ovejas. Muchos le reprendían ese martirio
para que callase, pero él clamaba mucho más, hijo de David, ten
misericordia de mí. Entonces, Jesús deteniéndose,
mandó llamarle, llamaron al ciego diciéndole, ten confianza, levántate,
te llaman. Entonces, arrojando su capa.
Era su casa, ¿verdad? Es por protección. Imagínate,
el ciego, mendigo, tenía una tapa para dormir en la noche. Él quitó toda su seguridad, su
confianza, su protección. Arrojando su capa, se levantó,
vino a Jesús y respondió a Jesús y le dijo, respondiendo a Jesús
le dijo, ¿qué quieres que te haga? El ciego le dijo, maestro,
que recobre la vista. Jesús le dijo, vete, tu fe te
ha salvado. La fe de creyente es muy importante,
pero no es la causa. y enseguida recobró la vista
y seguía a Cristo en el camino. Cuando tenemos fe espiritual,
vamos a seguir Cristo. Ojos puestos en Jesús, el autor
y el consumador de nuestra fe. Es lo que hace nuestra fe valorosa,
porque es don de Dios. es don de Dios, pero no es la
causa, su fe no es la causa, la fe de Cristo es la causa,
pero su fe es preciosa y tiene que ser manifestada por la gloria
de Dios, no para ser, sino porque Dios le ha llamado y le ha salvado
y le ha dado esa fe en su corazón y debe confesarlo en el bautismo,
no para ser hijo de Dios, sino porque eres hijo de Dios. las
ciudades de refugio. Los religiosos falsos siempre
hacen las cosas de otra manera. Hagan esto para ganar, para merecer,
para alcanzar. Hagan estas cosas y que hagan
más cosas. Hagan la manera de vestir, la
manera de peinar y todo. Lo hacen como para ganar, para
merecer. Eso es fariseo. Las ciudades de refugio fueron
marcadas con señales de urgencia. Tenemos en el Evangelio señales
de urgencia declarando que hoy es el día de salvación. Hoy es
el día. No hay promesa de mañana. Hoy
es el día de salvación. Mientras que hoy es su voz. ¿Cómo
va a llegar la voz de Dios a usted? por la locura de la predicación
del evangelio por un pecador como yo que he sido salvado por
la gracia de Dios. Es que la manera que Dios ha
ordenado. Llamar pecadores. Yo soy un mendigo
diciendo a otro mendigo dónde he encontrado paz. Por qué? en el segundo de Corintios. Porque dice en el tiempo aceptable
he oído y en el día de salvación te he socorrido. He aquí ahora
el tiempo aceptable. He aquí ahora el día de salvación. No tiene promesa de mañana, ¿verdad? Hoy es el tiempo aceptable. Hoy es el día. Mientras que hoy
su voz La voz de Dios sale con la palabra
de Dios, aunque por un gringo que no habla bien el español.
Usted sabe. Usted entiende, ya entiende,
Eduardo, ¿verdad? Mi manera de hablar, aunque estoy
rompiendo todas las... Pero la verdad ya está entendida. Entendida. Hay un solo Dios y
un solo mediador entre Dios y los hombres. Jesucristo hombre y
no hay salvación en ninguno otro. No hay otro nombre bajo el cielo
dado a los hombres sin que podamos ser salvos. Ya ha pasado mi tiempo,
pero déjame un poco de espacio más y voy a terminar. De cierta,
de cierta os digo, el que oye mi palabra y cree al que me envió,
Tiene vida eterna, dijo el señor. Y no vendrá a condenación más
ha pasado de muerte a vida. De muerte a vida, vida eterna,
la vida más abundante. Él vino para que tengamos vida,
la vida más abundante que la vida de Dios. En nosotros. La ira de Dios está sobre todos
afuera del refugio señalado. ¿Cuál es el refugio, el único?
El Señor Jesucristo. Él que cree en el Hijo tiene
la vida eterna, pero el que rehusa creer en el Hijo no verá la vida,
sino la ira de Dios está sobre él. Hasta los demonios creen
en Dios, Los demonios saben quién es Cristo, pero no confían en
Cristo. Los religiosos. En Jesucristo el eterno Dios
es nuestro refugio. Romanos 8. ¿Qué pues diremos
a esto? Dice el apóstol. Si Dios es para
nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó a su propio
hijo, sino que entregó, lo entregó por todos nosotros. ¿Cómo no
nos hará también en él todas las cosas? Él dio a su hijo,
su unigénito hijo, el padre le dio, le entregó a la muerte. Cargó sobre él los pecados de
todo su pueblo. Fue hecho pecado. para que fuésemos nosotros ser
hechos la justicia de Dios en él. ¿Quién puede condenar el
creyente de Cristo Jesús? Como dicen los romanos. ¿Quién
acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió. Más aún,
el que también resucitó. El que además está en la diocesis
de Dios. El que también intercede por
nosotros. Él está a los diestros del Padre. Él no tiene que decir nada. Su presencia allá es nuestra
garantía. Estamos con Él. Estamos con Él. La conclusión segura. Romanos
8.1. Ahora pues ninguna condenación
hay, dice el apóstol, para los que están en Cristo Jesús. Los que no andan conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. No mueres como los necios que
confían en un refugio falso. Cualquiera otra cosa menos que
Cristo Jesús. solamente en Cristo, solamente
en Él, solamente en Cristo. No hay otro nombre, no hay otro
refugio, solo en Él. Que Dios los bendiga.

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