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Cody Groover

Quien te distingue

1 Corinthians 4:1-8
Cody Groover October, 5 2016 Video & Audio
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Cody Groover October, 5 2016

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Muy bien, en esta noche vamos
a abrir nuestras bíblias a primera de Corintios. El apóstol Pablo,
donde leímos en Efesios capítulo 4, versículo 3, dice, solicitos
en guardar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz. un cuerpo,
un espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza
de vuestra vocación, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios
y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en
todos. Debemos guardar la unidad, guardar
la unidad. El apóstol Pablo ver a la iglesia
en Corinto con estas divisiones, debido a que en algunos en la
iglesia de Corinto les gustaba oír al apóstol Pablo, decían
yo soy de Pablo, otros decían yo soy de Apolos, y otros decían
que yo soy de Corinto. Esto era cosa de mucha preocupación
para el apóstol Pablo. Y así es que continúa el mismo
tema que hemos estado viendo en las últimas semanas. Como hemos visto, El mensaje
que debemos oír es el mensaje de la cruz. Cuando una persona
se para a predicar, ha de predicar el mensaje de la cruz. Es decir,
qué es lo que Dios está diciendo con la cruz o en la cruz, en
el mensaje de Cristo Jesús y este crucificado. Y si una persona
no habla de la redención que Cristo hizo en la cruz del Calvario
por su sangre, está quitándole el mismo, la misma alma del evangelio. Cuando predicamos, cuando hablamos,
debemos siempre recordar que debemos declarar claramente la
ruina del hombre. Estas tres R's. La ruina del
hombre en el huerto. Murió Adán y todos nosotros en
Adán morimos. muertos espiritualmente. Y debemos
mencionar también o hablar de la redención, redención en Cristo
Jesús por su sangre preciosa. Y tercero, la regeneración por
el Espíritu Santo. La regeneración, es decir, cuando
el evangelio es predicado, Dios el Espíritu Santo toma la palabra
de Dios y misteriosamente, milagrosamente, sin que el predicador lo sepa
o sin que lo sepa la persona que lo oye. Es decir, no es activa
la persona en el momento de que Dios le da vida. Cuando Dios
le da vida, la evidencia de esa vida es que esa persona cree
y confiesa al Señor Jesucristo de lo que Dios ya hizo por él. Pero entonces debemos siempre
oír el mensaje de la cruz. El apóstol Pablo dijo, yo vine
predicando el evangelio. Luego dice, Cristo y este crucificado. Ese es el mensaje que él predicó. Y no tiene ninguna razón el pueblo
de Dios dividir acerca de los mensajeros porque después de
todo son ministros. Ministros en la competencia o
la habilidad que Dios le da a cada uno. No todo instrumento es el
mismo instrumento. Como dije, ese ejemplo la semana
pasada o esta semana, ¿qué tal si un carpintero lo único que
tiene es martillos? No va a poder cepillar la madera.
Y por instrumento, por chico que sea o por que parece que
no tiene utilidad, un carpintero sabe cuál es la utilidad que
tiene. Y como dije ese ejemplo de la mesa, que si pudiera hablar
la mesa y decir yo soy del cepillo y la otra parte de la mesa decir
yo soy del cerrocho, sería algo ridículo, ¿verdad? Dirías a la
mesa, no, estás en la mesa porque el carpintero te puso en la mesa.
El carpintero te escogió cuando todavía eras una tabla que estabas
allá entre las demás, él te formó Y él te puso en la mesa donde
él quería que tú estés. Es por eso que dice el apóstol
Pablo, más por él estáis vosotros en Cristo Jesús. Crees porque
Dios te escogió. Esa es la razón que crees. No
porque oíste el evangelio del apóstol Pablo o lo oíste de Apolo. No creciste en la gracia porque
Apolo, que es un orador, predicó. oíste creíste y creciste en la
gracia porque dios es el que da el crecimiento entonces vimos esto entonces en capítulo
13 el apóstol pablo habla de dice que los hermanos allá en
corinto se están comportando como carnales como carnales. Eso es evidencia de que una persona
se está comportando carnal porque hay entre ellos divisiones, celos, contiendas y disensiones. Estas son las, son tres de las
cosas que el apóstol menciona que son manifiestas las obras
de la carne, celos, disensiones y contiendas. Luego el apóstol Pablo dice,
yo como perito arquitecto puse el fundamento. Cristo Jesús es
el fundamento. Y no hay ningún otro fundamento.
Y debemos tener cuidado de cómo sobre edificamos sobre Cristo. Es decir, predicamos a Cristo,
esa es la manera que asentamos el fundamento y edificamos sobre
Cristo predicando a Cristo. Es así como crece, crecemos nosotros
en el conocimiento y la gracia del Señor. Entonces, aquí en
el capítulo cuatro, donde vamos a ver, así pues, dice versículo
uno, tengamos a los hombres por servidores de Cristo y administradores
de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los
administradores que cada uno sea hallado fiel. Yo en muy poco
tengo ser juzgado por vosotros o por tribunal humano y aún yo
me juzgo a mí mismo. Porque aunque de nada tengo mala
conciencia, no por eso soy justificado. Pero el que me juzga es el señor. Así que no juzguéis nada antes
de tiempo. hasta que venga el Señor, el
cual aclarará también lo oculto de las tinieblas y manifestará
las intenciones de los corazones, y entonces cada uno recibirá
su alabanza de Dios. Pero esto, hermanos, lo he presentado
como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que
en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no
sea que por causa de uno os envanezcáis unos contra otros. Porque ¿quién
te distingue ¿O qué tienes que no hayas recibido? Si lo recibiste,
¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? ¿Ya estáis
saciados? ¿Ya estáis ricos? ¿Si nosotros
reináis? Ojalá reináises para que nosotros
reináisemos también juntamente con vosotros. Pablo está escribiendo aquí y
en el versículo uno habla del oficio de un pastor. establece
el deber de un pastor y llama a todos los siervos de Cristo
ante el único y verdadero juicio, el único y verdadero juicio de
todos los ministros y atribuye todo don que tiene cada uno de
la iglesia a la gracia de Dios. Tengamos, dice, así que tengamos
a los hombres, ministros, mensajeros, somos hombres servidores de Cristo
y administradores de los misterios de Dios los misterios de Dios
debemos tener entonces a los siervos de Cristo dice aquí el
apóstol Pablo debemos debemos mirar a las personas que Dios
ha capacitado a las personas que Dios ha calificado han sido
llamados y enviados por él a predicar debemos verlos como siervos o
embajadores. Es decir, están, si son llamados
por Cristo, están hablando la palabra de Cristo. Ni una persona
que se dice ser llamado de Cristo, ni una persona que es llamado
de Cristo, quiero decirlo de esta manera, ninguna persona
que es llamado de Cristo habla otro mensaje. Todos los mensajeros
de Cristo hablan de Cristo. este es el mensaje dice allá
en Segunda y Corintios si ustedes quieren verlo allá en Segunda
y Corintios cinco hablando sabemos que es un embajador la nación
de México tiene embajadores en todos los países y el embajador
es enviado por el presidente de la república para ser representante
del presidente de la república en esa nación y el embajador
en Nueva York o el embajador en Francia, no tiene el derecho
de decir lo que se le pega la gana. Él tiene que decir lo que
dice, está allá de representante diciendo lo que el presidente
quiere que se diga. No tiene derecho de decir lo
que se le pega la gana. Y dice aquí el apóstol Pablo
en 2 Corintios 5, 18, Todo esto proviene de Dios quien nos reconcilió
consigo mismo por Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación. El ministerio que tenemos es
de la reconciliación. Dios está reconciliado con su
pueblo. Recuerden, a nosotros nos tocaba
hacer la reconciliación porque nosotros somos los que ofendimos
a Dios. Dios es el ofendido. Nosotros por nuestra rebelión
nos apartamos y ofendimos a Dios. Pero el hombre está muerto en
delitos y pecados y nunca, nunca puede, nunca quiere o nunca hubiera
querido hacer la reconciliación. Está perdido, muerto en delitos
y pecados. Pero la gracia de Dios es esta. Cuando estábamos nosotros muertos
en delitos y pecados, cuando no queríamos a Dios y no buscamos
a Dios, Dios en amor envió a su Hijo a este mundo para dar su
vida en rescate por su pueblo. Dice aquí, nos dio el Ministerio
de la Reconciliación, que Dios estaba en Cristo reconciliando
consigo al mundo no tomándoles en cuenta a los hombres, es decir,
a su pueblo, aquellos que él amó, no tomándoles en cuenta
a ellos sus pecados. ¿Cómo está eso? ¿Cómo es posible
que Dios no tome en cuenta el pecado donde hay pecado? ¿Acaso
Dios es injusto? En ninguna manera. Dios no tomó
en cuenta a su pueblo sus pecados porque se los tomó en cuenta
a su hijo. Eso es lo que significa la imputación. El Señor Jesucristo fue hecho
pecado por nosotros, lo dice este versículo. No les tomó en
cuenta a ellos y nos encargó a nosotros la palabra de reconciliación. Esta es la palabra que tenemos
que decir. Dios está reconciliado. ¿Cómo
está reconciliado Dios? Dios está irado con los impíos
todos los días. ¿Cómo podemos decir que Dios
está reconciliado? Dios está reconciliado en su
Hijo. Dios está reconciliado en su
Hijo. Todos aquellos que Cristo representó,
la ira de Dios ha pasado. Él sufrió toda la ira que su
pueblo debía sufrir. Nos encargó a nosotros la palabra
de reconciliación. Así que somos embajadores en
nombre de Cristo. Como si Dios rogase por medio
de nosotros. Recuerden, Dios no ruega a nadie.
Pero yo les ruego, yo les ruego, no salgan, no salgan ni siquiera
de este lugar en esta noche en enemistad en contra de Dios.
bajen las armas. Si hay alguna persona que no
ha creído en el Señor Jesucristo, la razón por la que no ha creído
es que está su puño dirigido a Cristo. Está en su puño una
espada y si pudiera, la persona que no ha creído en Cristo, la
persona que no ha creído, si pudiera, bajaría a Cristo de
su trono. Eso es lo que está diciendo cada
vez que una persona rehúsa creer, rehúsa someterse. Está diciendo,
no Dios, no lo que tú quieras. Lo que yo quiero, eso va a ser. Bueno, puedes pelear todo lo
que quieras, pero estás peleando con Dios. Y si Dios te permite
ir en esa, esa carrera desfrenada al infierno y no te arrebata,
entonces vas a perecer para siempre en la eternidad. separado de
Dios. La gracia de Dios es la que te
arrebata, te frena de tu locura y te hace humillarte delante
del Señor Jesucristo. Como si Dios rogase por medio
de nosotros, os rogamos en nombre de Cristo, reconciliados con
Dios. Es decir, tú baja las armas. El ejemplo de esto es Saulo de
Tarso. Dios estaba reconciliado con
Saulo de Tarso. por la muerte de su hijo, el
Señor Jesucristo. Pero Saulo de Tarso odiaba a
Cristo. Odiaba a todos los que confesaran
que Jesús es el Cristo. Y quería quitarlos, quería matarlos,
arrasarlos, quitar ese nombre, Jesús de Nazaret. Y él estaba
en ello. Tenía autoridad de los sacerdotes. de los gobernantes para ir y
arrestar a cualquiera. Y en su carrera, la gracia de
Dios lo detuvo, ¿verdad? En su carrera, allá en Damasco,
vino el Señor Jesucristo y se le reveló a él. Él estaba queriendo
arrasar con Cristo en ti, y cuando Dios la arrestó, él estaba sorprendido
que Cristo estaba en él. Cuando agradó a Dios revelar
su hijo en mí, que está en mí, esa es la salvación. Cristo en
ti es la esperanza de gloria. Así que somos embajadores en
nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros,
hoy rogamos en nombre de Cristo, reconciliamos con Dios, baja
las armas. Lo primero que Dios enseña a
su pueblo es, ¿qué quieres que yo haga? Señor, ¿qué quieres
que yo haga? No mi voluntad, sino tu voluntad
sea hecha. Al que no conoció pecado por
nosotros, Dios lo hizo pecado para que nosotros fuésemos hechos
justicia de Dios en Cristo. Bueno, somos siervos, entonces,
cada ministro es siervo. Entonces, somos embajadores,
somos siervos de Cristo. Y un siervo de Cristo, como representante
de Cristo, ha de ser tratado con respeto. Yo he de tratar
a mis hermanos y mis hermanas en Cristo porque son Cristo. Son Cristo. Yo debo tener cuidado
de cómo les trato a ustedes porque ustedes son Cristo. Y ustedes
deben tener respeto a todos los que son de Cristo. El Señor Jesucristo
no pasa por alto cuando alguien maltrata a sus hijos. Y si alguien
maltratara a tus hijos, te vas a quedar allá sin defenderlos. No, ¿verdad? No vas a permitir
que alguien maltrate a tus hijos. Dios no deja que alguien maltrate
los suyos. Cuando a un ministro se le trata
con desprecio, ¿saben qué sigue después de esto? Cuando a un
ministro se le trata con desprecio, después de esto viene desprecio
por la palabra. Estamos hablando de una persona
que de veras es enviado por Dios. Por otro lado, no está bueno
exaltar a un ministro, ponerlo sobre un pedestal. No es bueno
exaltar a un ministro encima de la medida, porque ahora tiene
el ministro peligro de abusar del oficio. no de un ministro
ser puesto aquí arriba de tal manera que está dictando allá
abajo. Tampoco, tampoco. No debe ser
tratado como trapeador, pero también tampoco debe estar puesto
en un pedestal. Un mayordomo es una persona encargada
de asuntos de una hacienda o sobre algún dominio. Y los ministros
son mayordomos. dice aquí administradores de
los misterios de Dios. La tarea del ministro es de estudiar
la palabra de Dios, pedirle al Señor que él revele, que se revele
en las escrituras a él para que él pueda dar su palabra y mostrar
dónde está Cristo en el pasaje. Eso es porque mientras mientras
has estado alguna vez leyendo un pasaje dice no lo entiendo
no lo entiendo y luego el pastor se para y predica y le dice ahora
sí lo entiendo ahora ya veo que es porque está eso ya ahora lo
veo pues antes de que el señor te lo revelara o te lo mostrara
por medio del ministro era un misterio era un misterio por
ejemplo Juan capítulo Juan Capítulo 8, de esa mujer que fue tomada
en adulterio. ¿Cuántas personas he oído yo decir que a ellos
les parece que el Dios del Antiguo Testamento es diferente del Dios
del Nuevo Testamento? Porque les parece que el Dios
del Antiguo Testamento es un Dios enojado, un Dios severo,
y parece que el Dios del Nuevo Testamento es un Dios que permite
o deja pasar cosas. No, eso no es la verdad. Dios
no ha cambiado. Jesucristo no ha cambiado. Es el mismo ayer, hoy y para
siempre. Hemos visto allá en Juan capítulo
8 que esa es una figura del Evangelio. El hecho de que la mujer fue
traída delante del Señor Jesucristo y el hombre con que estaba cometiendo
adulterio se les agarró en el acto mismo. Pero al hombre no
se le trajo. El hombre no se le trajo. Ese
hombre habrá pensado, me escapé, me escabullí. Parece que no hay
ningún problema. Y muchas personas piensan así,
que porque Dios no los parte con un rayo en ese momento, que
están bien con Dios, están bien con Dios. Pero escuchen, a los
únicos que se les descubre su pecado es al pueblo del Señor
Jesucristo. Es a los únicos que se les revela
lo que verdaderamente son. Así es que es una gran misericordia
cuando Dios nos muestra qué es lo que somos y nos trae a los
pies del Señor Jesucristo para hallar su misericordia. Porque
si no nos trae, si no nos trae para el arrepentimiento, si no
hay arrepentimiento, entonces tampoco hay fe y no hay salvación. Esta mujer que estaba allá ante
el Señor Jesucristo, ella no dijo nada, ¿verdad? Vio lo que
el Señor Jesucristo dijo, hizo. Y ella dijo, Señor. Y el Señor Jesucristo le dijo,
ni yo tampoco te condono. Vete. y no peques mas que precioso
es oir eso este hombre no lo oio ni yo te condeno pero esa
mujer si oio yo no te condeno vete y no peques mas saben que
el creyente en cristo es esa nueva criatura no peca no peca
bueno me estoy desviando versículo 2 de este capitulo versículo
2 Dice, ahora bien se requiere de los administradores que cada
uno sea hallado fiel. No es simplemente que un pastor
o un maestro ocupe el oficio. Se requiere que sea fiel. Fiel a la palabra de Dios. Es decir, no adulterar la palabra
de Dios, no adulterando la palabra, no suavizándole, no aguando la
palabra. Hay que ser fiel a Dios. Y si
una persona entra y la persona sabe que esa persona algún aspecto está rebelándose
en contra de él, el ministro tiene que hablar de eso, tiene
que hablar de eso. Si se está haciendo batalla contra
la deidad de Cristo, hay que hablar de eso. Pero si se está
hablando, si alguien está tratando de meter algún error, hay que
hablar de eso. Hay que ser fiel a la palabra
de Dios, fiel al evangelio de Cristo Jesús. Hay mucha infidelidad en el mundo
hoy día. En la religión, la religión es
infiel. Donde predican un Cristo que
es un Cristo impotente. Dicen que es todopoderoso. No
vayan a creer que usan las mismas palabras. Dicen que Jesucristo
es Dios todopoderoso. Pero luego cuando presentan el
Evangelio dicen que Dios ya hizo todo lo que puede. Es decir,
Cristo murió por todos. Eso no es ser fiel a la palabra
de Dios. Ser fiel a la palabra de Dios
es predicar lo que Cristo dijo. Él dio su vida por sus ovejas.
Ser fiel a Él. Y si la persona, las personas
que se van a enojar, se enojan. La persona que predica una redención
universal no está siendo fiel a Cristo. La persona que que
habla de la voluntad del hombre como la causa de la salvación,
él no está siendo fiel al evangelio. Hay que ser fiel a la palabra
de Dios. Noten lo que dice el apóstol
Pablo en Hechos capítulo 8, perdón, Hechos 20. En Hechos capítulo 20, el apóstol
dice a la iglesia de Éfeso, Le dice, yo no he rehuido de declararlos
todo el consejo de Dios. Hechos 20, versículo 18. Muchos
de los que habían creído, perdón, Hechos 20, 18. Cuando vinieron
a él, les dijo, vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros
todo el tiempo, desde el primer día que entré a Asia, sirviendo
al Señor con toda humildad y con muchas lágrimas y pruebas. que
me han venido por las acechanzas de los judíos y como ustedes
son testigos, nada que fuese útil he rehuido de anunciaros. Nada que fuese útil he rehuido,
he guardado de anunciaros, enseñaros públicamente y por casas. La
misma cosa que dije en el público es lo mismo que dije en casas,
testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para
con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. Vean versículo
24. Pero ninguna cosa hago caso,
ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi
carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús para
dar testimonio del Evangelio de la gracia de Dios. Ahora aquí
yo sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando
el reino de Dios, verán más mi rostro. Por tanto, yo os protesto
en el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos, porque
no he rehuido de anunciaros todo el consejo de Dios. Todo el consejo
de Dios es Cristo Jesús. Cristo Jesús es todo el consejo
de Dios. Ahora bien, Vamos a ver ya el
versículo 3. Versículo 3 de Corintios. Yo
en muy poco tengo ser juzgado. Ustedes están diciendo, yo soy
de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Pedro. Y dice, yo en muy
poco tengo ser juzgado por vosotros o por el tribunal humano, ni
aún yo me juzgo a mí mismo. Pablo estaba seguro de que él
era apóstol. Él estaba seguro que Dios le
había encargado predicar el evangelio. Él fue llamado a predicar el
evangelio. Y Pablo estaba seguro de que
él estaba predicando la verdad. Él examinó su propio corazón
y sus motivaciones. Y él dijo, yo he predicado la verdad. Por tanto, no le importaba, porque
yo he sido fiel, yo he predicado la verdad. No me importa que
ustedes digan, yo soy de Pablo. Eso a mí no me afecta. Es decir, yo no soy juzgado por
ningún hombre, ni yo mismo me juzgo. Porque nada, dice versículo
4, aunque nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado, pero
el que me juzga es el Señor. Es decir, aunque yo no tengo
ninguna mala conciencia en esto, que yo les he hablado, pero yo
no me estoy justificando simplemente porque tengo buena conciencia.
El que me juzga y el que juzga a todos es el Señor. El que juzga
es el Señor. Así que dice versículo 5, no
juzguéis, no juzguéis nada antes del tiempo con respecto a hombres,
hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto
de las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones.
Entonces, cada uno recibirá su alabanza de Dios. No debemos
juzgar nosotros. Pero esto, hermanos, lo he presentado
como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros. para que
nosotros, de nosotros, aprendáis a no pensar más de lo que está
escrito, no sea que por causa de uno os embarazcáis unos contra
otros, unos contra otros. Dice el apóstol, yo he aplicado
esta, yo he aplicado lo que he dicho a Apolo y a mí mismo, para
que ustedes no aprendan a no pensar más de los hombres, de
su utilidad, que no piensen más de ellos para que no se envanezcan
unos sobre otros. Porque nosotros no debemos nosotros
inflarnos. Si alguna, si ves algo en una
persona que es de utilidad, Dios se lo dio. Eso es lo que debemos
pensar. No debemos elevar a esa persona,
sino que debemos darle gracias a Dios, porque dice versículo
siete, ¿Quién te distingue? ¿O quién me distingue a mí? Si
yo estoy aquí como pastor, ¿Quién me distingue? Dios me puso acá.
No tengo por qué elevarme, y no tienen ustedes por qué elevarme
a mí, o pensar más Soy un ministro nada más, un instrumento. ¿O qué tienes que no hayas recibido? Si lo recibiste, ¿por qué te
glorías como si no lo hubieras recibido? ¿Por qué te glorías
en hombres, en sus habilidades o en sus dones, como si no lo
hubieran recibido? Todos lo recibimos de Dios. Y dice allá en versículo 8, voy
a terminar, dice, ya estáis saciados, es lo que está diciendo. Ustedes
se están comportando como que ya están saciados, ya están llenos. Ustedes en su propia opinión
ya están, ya llegaron a la meta, ya cruzaron la meta. En su propia
opinión ustedes están pensando que no tienen necesidad de nada. Ustedes están pensando que ya
están reinando. Ustedes son como los laodicenses,
la iglesia en la odisea que decía, yo soy rico y me he enriquecido
de ninguna cosa tengo necesidad. ¿Se acuerdan lo que digo el Señor
Jesucristo? No sabes que estás desnudo y pobre. Pero eso es
lo que estaba diciendo la iglesia. Se estaba jactando de que tenían
todos estos dones que Dios les había dado a los ministros y
se estaban gloriando los ministros. Y eso había causado división.
Y está diciendo, ustedes están pensando que ya llegaron. Ojalá
reinasen. Si hubiera venido el reino del
Señor Jesucristo, yo también estaría reinando con ustedes.
Los apóstoles estarían reinando con ustedes. Pero no es así.
Cuando reine la iglesia, va a reinar toda la iglesia junto con el
Señor Jesucristo. Ustedes piensan que ya llegaron,
pero está diciendo el apóstol Pablo, aquí es evidente por su comportamiento
y por su conducta que ustedes están comportando como carnales. Eso es una reprensión, ¿verdad?
para cualquier persona que se jacta. No hay nada más feo en
la iglesia que la jactancia. Nada más feo. Dios dice hay siete,
seis cosas, siete la que aborrece. Y la primera que menciona es
el ojo altivo. El ojo altivo, ¿verdad? Seis
cosas y siete. Y la primera que menciona es
el ojo altivo. Todo lo que tenemos y todo lo
que somos, se lo debemos a la gracia de Dios. Y debemos siempre
dar gracias a Dios. Que el Señor bendiga en su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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