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JC

Nuestro Dios

1 Chronicles 16:14-17
Joel Coyoc April, 3 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc April, 3 2024
Estudio de 1 Crónicas 16

El sermón "Nuestro Dios" predicado por Joel Coyoc se centra en la doctrina de la singularidad y soberanía de Dios, enfatizando que Jehová es el único Dios verdadero, creador y sustentador de todas las cosas. Coyoc argumenta que el pueblo de Dios, a diferencia de aquellos que adoran ídolos, cuenta con una relación personal con el único Dios eterno, quien no solo es fiel a su pacto, sino que actúa en la historia para llevar a cabo su plan de salvación. Las Escrituras, como 1 Crónicas 16:14-17, ilustran cómo Dios se acuerda de su pacto y protege a su pueblo, mostrando su justicia y misericordia a lo largo de las generaciones. La importancia de este mensaje radica en recordar que, a pesar de las rebeliones y fracasos del pueblo, el amor y la fidelidad de Jehová son constantes, ofreciendo esperanza y redención a quienes claman a Él.

Key Quotes

“Qué gran bendición es que hay un solo Dios vivo y verdadero, que es el creador de todas las cosas.”

“Él es nuestro Dios, Jehová, aquel que tiene existencia por sí mismo, aquel que es autoexistente, aquel que es eterno.”

“El Dios de los escogidos es un Dios que hace memoria, y porque hace memoria, hace memoria de su pacto, hace memoria de su palabra, hace memoria de sus promesas.”

“No hay tal cosa como una división, hay un solo pueblo del Señor. Y ese pueblo del Señor es el que es pueblo porque se le ha dado la misma fe que Dios le dio a Abraham.”

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras biblias
en el primer libro de crónicas capítulo dieciséis le vamos a dar lectura del versículo
ocho hasta el versículo treinta y seis Alabad a Jehová. Invocad su nombre. Date a conocer
en los pueblos sus obras. Cantadle a él. Cantadle salmos. Hablad de todas sus maravillas. Gloriaos en su santo nombre.
Alegres el corazón de los que buscan a Jehová. Buscad a Jehová
y su poder. Buscad su rostro continuamente.
Haced memoria de las maravillas que ha hecho. de sus prodigios
y de los juicios de su boca. O vosotros, hijos de Israel,
su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos. Jehová, él es nuestro
Dios. Sus juicios están en toda la
tierra. Él hace memoria de su pacto perpetuamente y de la palabra
que él mandó para mil generaciones. Del pacto que concertó con Abraham
y de su juramento a Isaac, el cual confirmó a Jacob por estatuto
y a Israel por pacto sempiterno, diciendo, a ti daré la tierra
de Canaán por porción de tu heredad. Cuando ellos eran pocos en número,
pocos y forasteros en ella, y andaban de nación en nación y de un reino
a otro pueblo, no permitió que nadie los oprimiese, antes por
amor de ellos castigó a los reyes. No toquéis, dijo a mis ungidos,
ni hagáis mal a mis profetas. Cantad a Jehová toda la tierra.
Proclamad de día en día su salvación. Cantad entre las gentes su gloria
y en todos los pueblos sus maravillas. Porque grande es Jehová y digno
de suprema alabanza y de ser temido sobre todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos. Mas Jehová
hizo los cielos, alabanza y magnificencia delante de él, poder y alegría
en su morada. Tributad a Jehová, oh familias
de los pueblos. Date a Jehová gloria y poder.
Date a Jehová la honra de vida a su nombre. Trae tu ofrenda
y venid delante de él. Postraos delante de Jehová en
la hermosura de la santidad. Temete en su presencia toda la
tierra. El mundo será aún establecido
para que no se conmueva. Alégrense los cielos y gócese
la tierra, y digan en las naciones, Jehová reina. Resuene el mar
y su plenitud, alegres el campo y todo lo que contiene. Entonces
cantarán los árboles de los bosques delante de Jehová, porque viene
a juzgar la tierra. Aclamad a Jehová, porque él es
bueno, porque su misericordia es eterna. Y decid, Salvanos,
oh Dios, salvación nuestra, recógenos y líbranos de las naciones, para
que confesemos tu santo nombre y nos gloriemos en tus alabanzas. Bendito sea Jehová, Dios de Israel,
de eternidad a eternidad. Y dijo todo el pueblo, amén,
y alabó a Jehová. Amén. Bueno, hemos estado meditando
ya por algunos miércoles este este pasaje de crónicas. Y estábamos
hablando del deleite de los escogidos. Y no hay duda de que el deleite
de los escogidos es Dios mismo. Dios es su deleite. Dice la Biblia
en tu presencia y plenitud de gozo. Delicias a tu diestra para
siempre. y en el en el versículo catorce
dice Jehová él es nuestro dios Jehová él es nuestro dios qué
gran bendición la del pueblo del señor que puede decir que
tiene un dios y no simplemente que tiene un dios porque pues
los mayas tenían muchos dioses los griegos tenían infinidad
de dioses Y bueno, el hombre moderno también tiene sus dioses,
que en realidad no son dioses, sino son ídolos. Y qué gran bendición
es que hay un solo Dios vivo y verdadero, que es el creador
de todas las cosas. Y qué gran bendición que tienen
los escogidos de Dios de poder decir, Jehová es nuestro Dios. Jehová es nuestro Dios. Nuestro
Dios es Jehová. En el libro de Neemías que leímos, en su capítulo 9, damos gracias a Dios porque en
todo tiempo Dios ha hecho su obra ha habido tiempos de tiempos
de sequía espiritual pero ha habido tiempos en que el Señor
bueno el Señor es fiel a su pacto y ha habido tiempos en que el
Señor ha levantado hombres que han proclamado Señor que han
proclamado la palabra del Señor y el resultado siempre ha sido
admiración hacia el Señor y quisiera que pudiéramos nosotros reflexionar
en Jehová es nuestro Dios bueno dije que nuestro tema es nuestro
Dios nuestro Dios y este pasaje nos enseña primero que nuestro
Dios es Jehová también nos enseña que sus juicios están en toda
la tierra Y en tercer lugar, en contraste con el hombre que
se le invita y se le llama a hacer memoria, el Señor hace memoria. Nuestro Dios es Jehová. Nuestro
Dios tiene sus juicios en toda la tierra y nuestro Dios es un
Dios que hace memoria, un Dios que hace memoria. Y pensar un
poco en qué significa el hecho de que nuestro Dios es Jehová. dice el Salmo ciento quince versículo
tres al ocho versículo cuatro dice los ídolos
de ellos son plata y oro obra de mano de hombres tienen boca
más no hablan tienen ojos más no ven, orejas tienen mas no
oyen, tienen narices mas no huelen, manos tienen mas no palpan, tienen
pies mas no andan, no hablan con su garganta, semejantes a
ellos son los que los hacen y cualquiera que confía en ellos, los ídolos
de ellos, los ídolos de ellos, de aquellos que no son hijos
de Jacob su siervo, de aquellos que no son su pueblo escogido,
el dios de ellos pues no es dios sino es simplemente ídolos, aunque
ellas digan que son dioses en realidad no son dioses los que
son hechos por mano del hombre, en realidad son cosas inútiles
porque no sirven Para nada, aunque tienen oídos no pueden oír, aunque
tienen ojos no pueden ver, y semejantes a ellos son los que las hacen
y cualquiera que confía en ellos. En contraste, el pueblo del Señor,
los escogidos del Señor pueden decir, como dice nuestro versículo
allá en Crónicas, Nuestro Dios es Jehová. Y pueden decir, nuestro
Dios está en los cielos. Todo lo que quiso, ha hecho. Qué gran bendición de poder tener
a un Dios que todo lo que quiso, ha hecho. Un Dios que no tiene
rivales. Un Dios que no tiene opuesto. Algunas personas equivocadamente
piensan que lo opuesto a Dios es Satanás, y no hay nada más
lejos de la verdad porque no hay opuesto a Dios. Satanás es
un ser creado, tiene cierto poder que Dios le da, pero no hay nada
que se oponga a Dios porque él es todopoderoso. Nuestro Dios
es Jehová, es aquel que tiene existencia por sí mismo, aquel
que es autoexistente, aquel que es eterno. Y qué maravilloso
es poder mirar el resultado de la proclamación de la verdad,
es admiración por el Dios de los escogidos. en Nemias estaba ocurriendo algo,
el pueblo había escuchado, el pueblo había estado atento a
la proclamación de la predicación y algo que sucedió después de
esos días fue que de pronto, dice cuando empieza el capítulo
9, el día 24 del mismo mes, se reunieron los hijos de Israel
en ayuno y con cilicio y tierra sobre sí, y ya se habían apartado
los la descendencia de Israel de todos los extranjeros y estando
en pie confesaron sus pecados y las iniquidades de sus padres
y puestos de pie en su lugar leyeron el libro de la ley de
Jehová su Dios la cuarta parte del día y qué bendición es que
aquellos que son alcanzados por la predicación, la proclamación
de la palabra del Señor. Gustan que Dios es bueno y se
deleitan en su palabra. Es su gozo y su deleite. Desean
como niños recién nacidos. Así que pudieron dedicar la cuarta
parte del día a la lectura de la palabra. Y la cuarta parte
confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios. Luego se levantaron
sobre la grada de los levitas Jesúa, Bani, Catmiel, Sebanías,
Buni, Serebías, Bani, Kenani, y clamaron en voz alta a Jehová
su Dios, y dijeron los levitas Jesúa, Catmiel, Bani, Asapnias,
Serebías, Odías, Sebanías y Petaías. Levantaos, bendecid a Jehová
vuestro Dios, desde la eternidad hasta la eternidad, y bendigas
el nombre tuyo, glorioso y alto, sobre toda bendición y alabanza. ¡Qué bendición de aquellos que
tienen a Dios, a Jehová como nuestro Dios! ellos tenían admiración por este
Dios y vamos a seguir leyendo dice tú solo eres Jehová, tú
hiciste los cielos y los cielos de los cielos con todo su ejército,
la tierra y todo lo que está en ella, y hermanos admirando
al Señor, admirando aquel que creó absolutamente todas las
cosas, dice cuando nosotros leemos este pasaje tenemos que llegar
a la conclusión de que los dioses, esos que dicen los pueblos que
son dioses, pues están todos desempleados, porque Dios hizo
todo. Dice, y todo lo que está en ella,
los mares, y todo lo que hay en ellos, y tú vivificas todas
estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran. Tú eres,
oh Jehová, el Dios que escogiste a Abraham, y lo sacaste de Ur
de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham. Tú eres, oh
Jehová, el Dios que escogiste a Abraham. Hermanos, damos gracias
a Dios porque Dios escogió a Abraham. Hubo un tiempo en que Abraham
estaba también como lo que dice el Salmo que leímos, el Salmo
ciento ciento quince, estaba muy parecido a sus ídolos. Él
era un idólatra, detrás de sus ídolos Dios lo llamó, Dios lo
escogió. Abraham nunca habría escogido
a Dios, pero Dios escogió a Abraham. Dice, tú eres, oh Jehová, el
Dios que escogiste a Abraham y lo sacaste de Ur de los caldeos
y le pusiste el nombre Abraham. Dios lo sacó de su idolatría. Dios se reveló a él, dice, y
hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste pacto con él
para darle la tierra del Cananeo, del Eteo, del Amorreo, del Fereceo,
del Jebuceo y del Jerjeceo, para darle a su descendencia, y cumpliste
tu palabra porque eres justo. Y hermanos, un retrato de el
que es nuestro Dios, aquel que es creador de todas las cosas,
aquel que vivifica todas las cosas, aquel que está sosteniendo
su creación, aquel que está teniendo una relación de pacto con su
pueblo, aquel que es justo y cumple sus promesas. Dice, después,
si miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto y oíste el clamor
de ellos en el Mar Rojo e hiciste señales y maravillas contra Faraón,
Ese es nuestro Dios, Jehová, el que hizo señales y maravillas
contra Faraón, contra todos sus siervos y contra todo el pueblo
de su tierra, porque sabías que habían procedido con soberbia
contra ellos, y te hiciste nombre grande como en este día, nombre
grande como en este día, dividiste el mar delante de ellos y pasaron
por medio de él en seco, y a sus perseguidores echaste en las
profundidades como una piedra en profundas aguas. Y espero
que mientras leemos estamos recordando que lo que estamos leyendo es
maravilloso, pero son sombras de lo que Dios ha hecho con nosotros. Nosotros estamos viviendo la
realidad, la realidad de cómo el Señor nos ha sacado de casa
de servidumbre, de la servidumbre del pecado. Lo ha hecho también
con mano fuerte y con brazo extendido. Nosotros estamos ahora atravesando
el desierto y no estamos en la oscuridad, dice, con columna
de nube los guiaste de día. y con columna de fuego de noche
para alumbrarles el camino por donde habían de ir. Y sobre el
monte Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les
diste juicios rectos, leyes verdaderas, estatutos y mandamientos buenos. Y les ordenaste el día de reposo
santo para ti, y por mano de Moisés, tu siervo, les prescribiste
mandamientos, estatutos y la ley. Les diste pan del cielo
en su hambre, y en su sed les sacaste agua de la peña. Les
diste pan del cielo. Y damos gracias a Dios porque
el pueblo del Señor puede decir, Jehová, Él es nuestro Dios. Jehová, Jesucristo, Cristo Jesús
que es Jehová el Salvador, que es el pan que descendió del cielo. Y su pueblo dice, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
Su pueblo que sabe que no se puede vivir solo de pan, sino
de toda palabra que sale de la boca del Señor. Su pueblo que
se deleita de alimentarse del Señor Jesucristo. Dice, y en
su sed le sacaste agua de la peña. Y nosotros sabemos que
ahí está, es una figura acerca del Señor Jesucristo, la peña
que fue herida. Cristo es la peña de Oreb que
está brotando agua de vida saludable para ti. Dice, y les dice que
entrase a poseer la tierra por la cual alzaste tu mano y juraste
que se las darías. Y aquí, pues cuadros tristes
de lo que sigue sucediendo con nosotros. más ellos y nuestros
padres fueron soberbios y endurecieron su servicio y no escucharon tus
mandamientos, ni quisieron oír ni se acordaron de tus maravillas
que habías hecho con ellos. Antes endurecieron su servicio
y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre.
Pero tú, otra vez nuestros ojos en Jehová que es nuestro Dios,
¿cómo es Él? Tú eres Dios que perdona, Clemente
y piadoso, tardo para la ira y grande misericordia, porque
no los abandonaste. Además, cuando hicieron para
sí becerro de fundición y dijeron, este es tu Dios que te hizo subir
de Egipto, y cometieron grandes abominaciones. Hermanos, así
somos. Así somos. Sin embargo, el Señor
dice, tú con todo, por tus muchas misericordias, no los abandonaste
en el desierto. La columna de nube no se apartó
de ellos de día para guiarlos por el camino, ni de noche la
columna de fuego para alumbrarles el camino por el cual habían
de ir. Y enviaste tu buen espíritu para enseñarles, y no retiraste
tu maná de su boca, y agua les diste para su sed. Y a pesar
de todo, el Señor sigue siendo fiel en no retirarnos el maná
que es Cristo Jesús. Él es el pan que descendió del
cielo. Dice, agua para su sed. Estamos caminando en tierra seca
y árida, pero el Señor provee para su pueblo. Los sustentantes
de 40 años en el desierto de ninguna cosa tuvieron necesidad.
Sus vestidos no se envejecieron ni se hincharon sus pies. hermanos,
qué gran bendición, estamos caminando por este mundo corrupto y contaminado,
pero Dios, Jehová, nuestro Dios, nos ha vestido de su justicia,
y el creyente va a llegar vestido de su justicia. Dice, ni se hincharon
sus pies, y les dices reinos y pueblos, y los repartiste por
distritos, y poseyeron la tierra de Seón, la tierra del rey de
Esbón, la tierra de Og, rey de Bazán. Multiplicaste sus hijos
como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra de
la cual habías dicho a sus padres que habían de entrar a poseerla.
Y los hijos vinieron y poseyeron la tierra, y humillaste delante
de ellos a los moradores del país, a los cananeos, los cuales
entregaste en su mano, y a sus reyes y a los pueblos de la tierra,
para que hiciesen de ellos como quisieran. Hermanos, el Señor
está llevándonos a conquista. El pueblo que tiene a Jehová. Jehová es nuestro Dios, no es
un pueblo esclavo del pecado, es un pueblo que contiende con
el pecado, está en lucha con el pecado, pero no subyugado
al pecado. Dice, Versículo 27. heredaron casas llenas de todo
bien, cisternas hechas, viñas y olivares, y muchos árboles
frutales, comieron y se saciaron, y se deleitaron de tu gran bondad. Dios es bueno. Sin embargo, triste,
y que sigue sucediendo, Pero te provocamos, te provocaron
a ira, y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus
espaldas, y mataron a tus profetas, que protestaban contra ellos,
para convertirlos a ti, e hicieron grandes abominaciones. Entonces
los entregaste en mano de sus enemigos, los cuales los afligieron.
Pero en el tiempo de su tribulación, clamaron a ti, y tú desde los
cielos los oíste, según tu gran misericordia, les enviaste libertadores,
para que los salvasen de mano de sus enemigos. Pero una vez
que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo
cual los abandonaste en manos de sus enemigos que los dominaron,
pero volvían y clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos
los oías, según tus misericordias, muchas veces los libraste. Les
amonestaste a que se volviesen a tu ley, mas ellos se llenaron
de soberbia y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra tus juicios,
los cuales si el hombre hiciera en ellos, vivirá. Se rebelaron,
endurecieron su servicio y no escucharon. Les soportaste por
muchos años, y les testificaste con tu espíritu por medio de
tus profetas, pero no escucharon, por lo cual los entregaste en
mano de los pueblos de la tierra. Y otra vez, ver al Señor, mas
por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste,
porque eres Dios clemente y misericordioso. Ahora pues, Dios nuestro, Dios
grande, fuerte, temible, que guardas el pacto y la misericordia,
no se ha tenido en poco delante de ti todo el sufrimiento que
ha alcanzado a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros
sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu
pueblo desde los días de los reyes de Asiria hasta este día.
no se ha tenido en poco y hermanos hay un sufrimiento que nosotros
nunca va a ser tenido en poco y nosotros no debemos tenerlo
en poco y es nuestro rey Jesús tuvo sufrimiento por causa de
toda nuestra rebelión y dice Pero tú eres justo en todo lo
que ha venido sobre nosotros, porque rectamente has hecho,
mas nosotros hemos hecho lo malo. Nuestros reyes, nuestros príncipes,
nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu
ley, ni atendieron a tus mandamientos y a tus testimonios con que les
amonestabas. Y ellos en su reino, y en tu
mucho bien que les diste, y en la tierra espaciosa y fértil
que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron
de sus malas obras. He aquí que hoy somos siervos,
enos aquí siervos en la tierra que visten nuestros padres, para
que comiesen su fruto y su bien, y se multiplica su fruto para
los reyes que has puesto sobre nosotros por nuestros pecados,
quienes se enseñorean sobre nuestros cuerpos, sobre nuestros ganados,
conforme a su voluntad, y estamos en grande angustia. Y en medio
de todo, ver al Señor. Y a pesar de que estaban afligidos,
sabían que era un actuar justo del Señor. Y a pesar de que estaban
sufriendo, sabían que el Señor era justo y seguían confiando
en el Señor porque eran el pueblo del Señor. Y a pesar de lo doloroso
ellos estaban, qué bendición es tener a Jehová como nuestro
Dios. porque cuando nos aflige, si
somos en verdad su pueblo, nos aflige para traernos nuevamente
así, y este pueblo había vuelto otra vez al Señor. ¡Qué bendición
poder decir, nuestro Dios es Jehová! O decir con el salmista,
Jehová es mi pastor, nada me faltará. Él va a suplir toda
necesidad y toda necesidad incluye su amorosa disciplina, que algunas
veces puede ser severa, pero el Señor a sus hijos azota a
todo aquel que recibe por hijo. ¡Qué bendición! Jehová, Jehová,
Él es nuestro Dios. Nuestro Dios es un Dios cuyos
juicios, nuestro Dios tiene sus juicios en toda, en toda la tierra. Sus juicios están en toda la
tierra. Aquí podemos entender el hecho
de que sus juicios están en toda la tierra. Una de las cosas tristes
que hemos de orar al Señor para que nos guarde de ello fue lo
que sucedió al pueblo de Israel. No hay ninguna razón bíblica
en todo el Antiguo Testamento que justificara a los judíos
a ver a los gentiles y decir perro gentil. Dios siempre ha
tenido el propósito de llamar un pueblo de todo linaje, de
toda lengua, de todo pueblo, linaje y nación desde que Dios
hizo la promesa Abraham fue en tus cimientos serán benditas
todas las familias de la tierra y el Señor tiene sus juicios
en toda la tierra. Podemos entender como el extendimiento
de su palabra a toda la tierra, lo podemos entender también como
el hecho de que sus juicios son sus sentencias y todas sus sentencias
son todas justas y podemos entender Todo lo que Dios ha sentenciado
que debe ocurrir en la ley natural ocurre en toda la tierra por
igual. Sus juicios Él derrama también juicio directamente sobre
el pecado en toda la tierra, ya sea del pecado de su pueblo
cuando se revela. No viene directamente el juicio,
pero sí disciplina, porque el juicio por el pecado de su pueblo
ha sido realizado en la persona del Señor Jesucristo. Pero Él
juzga a todas las naciones. Nosotros podemos recorrer la
Escritura y mirar cómo hubo tiempos en que el Señor levantó pueblos
como el Babilonio o el pueblo de Asiria para traer juicios
sobre Israel, pero también Él juzgó a esos pueblos que habían
juzgado a Israel y sus juicios están en toda la tierra. Los juicios del Señor están en
toda la tierra y un día ese alcance universal cuando se imponga el
reino del Señor y habrá justicia, ese tiempo cuando la tierra será
llena de su gloria y cubrirá como las aguas cubren la mar. Ahora, nuestro Dios, nuestro
Dios es un Dios que hace memoria. Nosotros somos llamados constantemente
a recordar. La semana pasada estábamos viendo
el Salmo 78 de cómo lo que caracteriza al pueblo es que el pueblo olvida,
pero el Señor no olvida, el Señor no olvida, el Señor hace memoria. Y regresando a nuestro pasaje, dice Aset versículo quince él
hace memoria de su pacto perpetuamente y hermanos en el versículo dieciséis
y en el versículo diecisiete va a seguir hablando de ese pacto
el señor hace memoria de su pacto el señor dio un primer pacto
que era un pacto de obras en el cual si el hombre cumplía
el pacto iba a vivir pero Adán fracasó y después el señor dio
un pacto de gracia y ese pacto fue con Abraham y fue confirmado
después a Jacob a Isaac y a Jacob también y en Génesis capítulo
doce versículo tres dice el señor Abraham bendeciré a los que te bendijeren
y a los que te maldijeren maldeciré y serán benditas en ti todas
las familias de la tierra y serán benditas en ti todas las familias
de la tierra dice El apóstol Pablo en la carta
a los Gálatas nos explica que no se habla de muchas simientes
sino una simiente en la cual iban a ser benditas todas las
familias de la tierra y esa simiente es el Señor Jesucristo. Hermanos,
el Señor nunca olvidó su pacto. En el pasaje que leímos en Nemiás,
Nemiás en esa exclamación de adoración que el pueblo está
haciendo, reflexionando en quién es nuestro Dios, no sólo el que
crea todas las cosas, sino aquel que siempre tiene pendiente su
pacto y nunca se olvidó de su pacto. El pueblo de Israel estaba
en desgracia. Y sin embargo, el Señor siempre
se mantuvo fiel hasta la venida del Señor Jesucristo, donde vino
el cumplimiento del pacto. Hermanos, el Señor no se olvida
de su pacto, el Señor no se olvida de su palabra, el Señor da su
palabra y el Señor es fiel en cumplir su palabra, pero el Señor
tampoco se olvida de sus promesas. El Señor es cumplidor de cada
una de sus promesas, porque todo lo que él quiere lo hace. El
hombre puede hacer promesas, pero el hombre no siempre está
en la posibilidad de cumplir sus promesas, pero el Dios de
los escogidos es un Dios que hace memoria, y porque hace memoria,
hace memoria de su pacto, hace memoria de su palabra, hace memoria
de sus promesas. Y hermanos, una de las cosas
que tenemos que notar es justamente por su pacto es que nosotros
podemos decir Jehová es nuestro Dios. Efesios capítulo dos y esto aplica a Abraham y aplica
a nosotros. Dice desde el versículo once,
por tanto acordaos de que en otro tiempo vosotros los gentiles
en cuanto a la carne erais llamados en circuncisión por la llamada
circuncisión hecha con mano en la carne. Cuando Dios llamó a
Abraham era como nosotros, no estaba circuncidado. Y dice después,
en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía
de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza
y sin qué? y sin Dios en el mundo. ¿Y por
qué podemos decir Jehová, Él es nuestro Dios? Por la obra
del Señor Jesucristo. Podemos decir Jehová es nuestro
Dios porque Él no se olvida de su pacto. Él hizo un pacto con
Abram y Él cumplió su pacto. Era un pacto que era un pacto
unilateral. Recuerde que cuando se describe
ahí cuando estaba Abraham, Dios le dijo que tomara unos animales
y los partiera por la mitad y la costumbre era que los que hacían
el pacto debían de pasarlos dos en medio y lo que estaban diciendo
que nos pase así como estos animales si no hacemos, si no cumplimos
nuestra parte y dice la Biblia ahí que Abraham se estaba durmiendo
y él vio que pasó una antorcha de fuego que era el Señor es
el que pasó Y el Señor cumplió la parte del pacto, el pacto
de gracia, el pacto de gracia que fue cumplido con el sacrificio
del Señor Jesucristo. Él cumplió y por eso es que nosotros
podemos decir que tenemos a Jehová como nuestro Dios, porque antes
estábamos como Abraham. Abraham no tenía Dios, tenía
ídolos. Antes Abraham tenía ídolos y Dios los sacó de Ur de los
Caldeos, de detrás de sus ídolos. El Señor se reveló a sus ojos
y él vio que es el Dios de la gloria, es el Dios eterno, que
es el Dios que creó todas las cosas, que es el Dios que sustenta
todas las cosas, que es el Dios que es capaz de cumplir todo
lo que promete. Y Dios cumplió su pacto. Y ese
pacto fue cumplido en el Señor Jesucristo. En aquel tiempo estabais
sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel, ajenos a los pactos
de la promesa sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora
en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos,
habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. porque él
es nuestra paz que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared
intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades,
la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en
sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante
la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando
en ellas las enemistades. Hermanos, sólo ha habido siempre
una manera de que el pueblo del Señor, los escogidos, los que
son hijos de su siervo Jacob, sólo ha habido una manera de
que puedan decir, Jehová es nuestro Dios. Y esa única manera es por
la obra del Señor Jesucristo. Nuestros hermanos del Antiguo
Testamento no fueron salvados de una manera distinta. no fueron
salvados por ofrecer sus sacrificios, sino porque los ofrecían mirando
a aquel que iba a venir, porque hubo muchos otros que ofrecieron
sacrificios. pero simplemente de una manera
externa, sin tener fe en el Señor Jesucristo. Y es lo que estábamos
leyendo en Isaías capítulo 1. Personas que externamente estaban
haciendo lo que la ley decía, pero que no había una obra de
gracia en sus corazones, porque pensaban que era simplemente
cumplir externamente, sin tener puesta la confianza en aquel
que había de venir. Aquellos corderos que ellos ofrecían
eran figuras del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
El Señor Jesucristo lo dijo claramente cuando Él dijo, así como Moisés
levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo
del Hombre sea levantado. Hermanos, no hay tal cosa como
una división, hay un solo pueblo del Señor. Y ese pueblo del Señor
es el que es pueblo porque se le ha dado la misma fe que Dios
le dio a Abraham. el Señor les ha dado el arrepentimiento
para vida, el Señor les ha dado el don de la fe, y ese pueblo
puede decir por la obra del Señor Jesucristo, Jehová es nuestro
Dios, el Dios creador del cielo y de la tierra, el Dios glorioso,
el Dios que es la misma fuente del gozo, Él es nuestro Dios,
ese Dios que sus juicios están en toda la tierra, ese Dios Que
el hombre puede olvidar, aún la madre puede olvidar, pero
Dios jamás va a olvidar. Estamos grabados en la palma
de su mano. Dice el Señor, mis ovejas oyen
mi voz y yo las conozco y me siguen y yo les doy vida eterna
y no perecerán jamás, ni nadie las puede arrebatar de mi mano. Dice, de la mano de mi padre,
mi padre que me las dio es mayor que todos y nadie las puede arrebatar
de la mano de mi padre. Él es nuestro Dios, Él es nuestro
Dios y solamente podemos decir que Él es nuestro Dios si hemos
efectivamente escuchado la voz del Buen Pastor, solamente si
el Espíritu Santo ha aplicado de manera eficaz al Señor Jesucristo
en nuestras vidas. solamente si él está haciendo
una obra interna en nuestro corazón que confía en Cristo y solamente
en Cristo. Una vida en la cual hay evidencias
externas de que Dios está haciendo una obra, pero simplemente es
una evidencia externa de lo que Dios ha hecho y el creyente no
está haciendo nada para alcanzar la vida eterna, sino está obrando
porque ya tiene vida eterna, está obrando porque ya sus pecados
han sido perdonados. está obrando porque y sus obras
son buenas solamente por causa de que ha sido una nueva criatura
en el Señor Jesucristo. Como dice el apóstol Pablo, antes
de hablar de que estábamos sin esperanza y sin Dios en el mundo,
dice Pero Dios, que es rico en misericordia por su gran amor
con que nos amó, aún estando nosotros muertos en pecados,
nos dio vida juntamente con Cristo. Por gracia sois salvos. Y juntamente
con Él nos resucitó, y así mismo nos hizo sentar en los lugares
celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros
las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con
nosotros en Cristo Jesús. porque por gracia sois salvos
por medio de la fe y esto no de vosotros pues es don de Dios
no por obras para que nadie se gloríe porque somos hechuras
suyas creados en Cristo Jesús para buenas obras las cuales
Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas y el
creyente está obrando porque el Señor es su Dios y está obrando
porque el Señor le ha dado una nueva naturaleza él es una nueva
criatura y el creyente está obrando simplemente en una respuesta
de amor, de la admiración que tiene en su corazón de quien
es nuestro Dios. Vamos a orar.

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Joshua

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