En su sermón titulado "Fruto glorioso," Joel Coyoc aborda la doctrina de la gratitud en la vida del creyente, fundamentándose en 1 Timoteo 1:12-14. Coyoc sostiene que la gratitud es un fruto del evangelio glorioso que transforma el corazón del individuo, permitiendo un vivir en fe y amor por Cristo. Utiliza las experiencias del apóstol Pablo como base, quien, tras ser perdonado de su pasado como blasfemo y perseguidor, da gracias a Cristo por haberlo fortalecido y puesto en el ministerio. Las Escrituras, como Hebreos 13:15 y Filipenses 4:6, subrayan la importancia de ofrecer acción de gracias en todas las circunstancias, resaltando que el corazón agradecido reconoce la soberanía y misericordia de Dios. La aplicación práctica de esta enseñanza es que los creyentes deben cultivar un espíritu de gratitud que lo lleve a vivir de acuerdo con el evangelio, lo que también sirve como testimonio a los demás de la obra transformadora de Cristo.
“Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel poniéndome en el ministerio.”
“El fruto glorioso es el fruto que se da en aquellos que han sido en los cuales sus corazones ha sido aplicado eficazmente por el Espíritu Santo.”
“La verdadera fidelidad da gracias a Cristo Jesús. La verdadera fidelidad es aquella que sabe, yo debo ser muerto porque yo no soy fiel.”
“Jamás habrá gratitud sincera si el evangelio no ha sido aplicado eficazmente por el Espíritu Santo en tu corazón.”
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