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JC

Fruto glorioso.

1 Timothy 1:12-14
Joel Coyoc March, 24 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc March, 24 2024
Estudio de 1 Timoteo

En su sermón titulado "Fruto glorioso," Joel Coyoc aborda la doctrina de la gratitud en la vida del creyente, fundamentándose en 1 Timoteo 1:12-14. Coyoc sostiene que la gratitud es un fruto del evangelio glorioso que transforma el corazón del individuo, permitiendo un vivir en fe y amor por Cristo. Utiliza las experiencias del apóstol Pablo como base, quien, tras ser perdonado de su pasado como blasfemo y perseguidor, da gracias a Cristo por haberlo fortalecido y puesto en el ministerio. Las Escrituras, como Hebreos 13:15 y Filipenses 4:6, subrayan la importancia de ofrecer acción de gracias en todas las circunstancias, resaltando que el corazón agradecido reconoce la soberanía y misericordia de Dios. La aplicación práctica de esta enseñanza es que los creyentes deben cultivar un espíritu de gratitud que lo lleve a vivir de acuerdo con el evangelio, lo que también sirve como testimonio a los demás de la obra transformadora de Cristo.

Key Quotes

“Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel poniéndome en el ministerio.”

“El fruto glorioso es el fruto que se da en aquellos que han sido en los cuales sus corazones ha sido aplicado eficazmente por el Espíritu Santo.”

“La verdadera fidelidad da gracias a Cristo Jesús. La verdadera fidelidad es aquella que sabe, yo debo ser muerto porque yo no soy fiel.”

“Jamás habrá gratitud sincera si el evangelio no ha sido aplicado eficazmente por el Espíritu Santo en tu corazón.”

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Vamos a abrir nuevamente nuestras
Biblias en la primera carta del apóstol Pablo a Timoteo. En su capítulo uno dice la palabra
del señor Pablo apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro salvador
y del señor Jesucristo nuestra esperanza. A Timoteo, verdadero
hijo en la fe, gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre y
de Cristo Jesús nuestro Señor. Como te rogué que te quedases
en Éfeso cuando fui a Macedonia para que mandases a algunos que
no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas
y genealogías interminables que acarrean disputas más bien que
edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. pues el propósito de este mandamiento
es el amor nacido de corazón limpio y de buena conciencia
y de fe no fingida, de las cuales cosas, desviándose algunos, se
apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la
ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman. Pero sabemos
que la ley es buena si uno la usa legítimamente, conociendo
esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los
transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores,
para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas,
para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas,
para los secuestradores, para los mentirosos y pérjuros, y
para cuantos se opongan a la sana doctrina, según el glorioso
evangelio del Dios bendito que a mí me ha sido encomendado.
Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor,
porque me tuvo por fiel poniéndome en el ministerio, Habiendo yo
sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador, mas fui recibido
a misericordia, porque lo hice por ignorancia e incredulidad.
Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y
el amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida
por todos, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores
de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a
misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda
su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él
para vida eterna. Por tanto, al Rey de los Siglos,
inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria
por los siglos de los siglos. Amén. Este mandamiento, hijo
Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que
se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia,
manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron
en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Imeneo y Alejandro,
a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar. Versículos doce al catorce, doy
gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor,
porque me tuvo por fiel poniéndome en el ministerio, habiendo yo
sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador, mas fui recibido
a misericordia, porque lo hice por ignorancia en incredulidad,
pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y
el amor que es en Cristo Jesús. una de las cosas que normalmente
caracteriza al ser humano y aún de pronto es una batalla en nosotros
es el ser personas agradecidas, usualmente la gente dice, muchas
personas de pronto se dan cuenta y dicen con nada estamos contentos,
si hay calor nos quejamos porque hay calor, cuando no llueve estamos
quejándonos porque no ha llovido y cuando llueve nos quejamos
porque hay demasiada lluvia y es la característica pues del mal
fruto de un corazón que no conoce en verdad lo que es el gozo,
un corazón que puede tener momentos de alegría pero nunca gozo y
nuestro tema esta noche es fruto glorioso, fruto glorioso. hay un evangelio glorioso porque
es de un Dios que es bendito y que es glorioso y es ese único
evangelio el cual puede producir fruto glorioso. Puede haber algunas
imitaciones que pueden impresionar a las personas pero no debemos
olvidar que Dios no mira lo que mira el hombre, pues el hombre
mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón. No debemos de olvidar que el
Señor, el Señor rechaza duramente un cambio de conducta sin un
cambio de corazón, porque Él es experto en cambiar corazones,
porque Él, Él dice que él hace nuevas todas las cosas, él no
hace remiendos, él no restaura, él nos hace renacer, él nos hace
nuevas criaturas, él quita el corazón de piedra y nos da un
corazón nuevo de carne. Y una de las cosas que nosotros
vamos a anotar a partir de este versículo es que el apóstol Pablo va a comenzar hacer algo que es un contraste
totalmente violento, marcado, distintivo,
entre él y aquellos falsos maestros que estaban enseñando diferente
doctrina. Aquellos que eran falsos maestros
y que estaban enseñando una diferente doctrina, estaban utilizando
algo que es glorioso, como la ley, haciendo un uso inadecuado
de la ley para atraer la atracción hacia sí mismos. El apóstol,
tocado en sí mismo por el Evangelio bendito, empieza a reflejar algo
que es normal en los elegidos del Señor y es un espíritu de
gratitud. Porque Él está reconociendo que
todo lo que Él tiene no es por Él mismo. Él está reconociendo,
como en otros lugares, Él escribió y dijo, que tienes que no hayas
recibido, y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no
lo hubieras recibido? Él está perfectamente transformado,
porque Él fue de aquellos que les gustaba gloria de los hombres. todos nosotros lo hemos sido.
Todo nacido de Adán, nace enamorado de sí mismo. Todo nacido de Adán,
anhela el reconocimiento, la admiración. Sin embargo, el Señor
hizo una obra que lo llevaba a él a mirar que todo lo había
recibido, que todo lo que él tenía era por gracia. Y hermanos,
el el fruto glorioso es el fruto que se da en aquellos que han
sido en los cuales sus corazones ha sido aplicado eficazmente
por el Espíritu Santo, el Evangelio glorioso del Dios bendito. Y el apóstol Pablo es uno de
ellos. Él está teniendo la intención de motivar y de animar al joven
pastor Timoteo, que está en un ministerio difícil, que el mismo
apóstol Pablo llama a este ministerio una milicia. Y hermanos, sabemos
que la vida de los militares no es una vida fácil. No cualquiera
entra a hacer un trabajo en el ejército. El mismo apóstol Pablo
describe en algunos pasajes diciendo cómo es la vida de los que están
en la milicia. El que está en la milicia no
se enreda en los negocios de la vida a fin de agradar a aquel
que lo tomó por soldado. lo compara con la vida de atletas
de alto rendimiento. Hermanos, cosas que no son para
cualquier persona, cosas que desalientan porque son vidas
difíciles. Y no obstante aquello, el apóstol
está haciendo uso de algo que el Señor ha hecho en él, poner
un fruto glorioso. Y el fruto glorioso, vamos a
mirar algunos pasajes que es algo que está en la Escritura
desde el Antiguo Testamento. Por ejemplo, en el Salmo cien,
versículo cuatro. Un fruto glorioso que va más
allá de una costumbre. A veces decimos cosas por costumbre
porque es parte de un vocabulario, pero esto está muy por encima. Esto es el fruto de una verdadera
obra del Espíritu Santo, porque les decía yo que va a empezar
con gratitud, con acción de gracias, y va a ir en aumento todo el
tiempo a partir del versículo doce, el apóstol Pablo va a estar
dando gracias, dando gracias al Señor hasta llegar a una explosión
de alabanza, de adoración al rey de los siglos. Y es más que
una simple manera de hablar y decir, como a veces decimos superficialmente,
gracias a Dios, sin en verdad tener el sentido de gratitud
a Dios. Y dice, el versículo cuatro del
Salmo cien, entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus
atrios con alabanza, alabadle, bendecid su nombre, porque Jehová
es bueno para siempre es su misericordia y su verdad por todas las generaciones. Entrad por sus puertas con acción
de gracias. Cuando vamos al Nuevo Testamento
y nos vamos a dar cuenta que es lo que justamente el apóstol
algunas cartas de aquel tiempo donde la gente que no era creyente
escribía algunas expresiones de gratitud a sus dioses paganos
pero era algo así vacío como a veces solemos hablar nada más
como parte de de un lenguaje de una manera de expresar sin
tener el sentido en lo que realmente se está diciendo pero el apóstol
tiene todo el sentido en lo que está diciendo lo que él está
haciendo es lo que dice Hebreos capítulo trece versículo quince anteriormente había dicho toda
adoración toda gratitud inicia con la salvación viene por el
verdadero y glorioso evangelio sin ese glorioso evangelio puede
haber expresiones huecas podemos hacer ruido y nada más pero dice
el versículo quince así así que ofrezcamos siempre a Dios así
que ofrezcamos siempre a Dios y dice por medio de él y él es
el Señor Jesucristo. Sacrificio de alabanza, es decir,
fruto de labios, que confiese su nombre. Y eso es lo que en
esta sección de la carta el apóstol Pablo va a estar haciendo. Fruto
de labios, que confiese su nombre. Toda la atención va a ser traída
hacia el Señor Jesucristo, a quien él debe todo lo que el Señor
Jesucristo ha hecho. Él va a pintar su propia vida
como un fondo negro sobre el cual brilla y resplandece la
misericordia del Señor, la misericordia gloriosa, la gracia gloriosa
revelada en el glorioso evangelio del Dios bendito. Hermanos, dice
primera de Tesalonicenses capítulo cinco, versículo dieciocho, dice, dad gracias en todo porque
esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Dad gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios para con
nosotros en Cristo Jesús. Y un último pasaje en Filipenses
capítulo cuatro, versículo seis. dice por nada estéis afanosos
si no sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en
toda oración y ruego con acción de gracias el apóstol Pablo no
simplemente mandaba a los hermanos a hacer algo y es que para él
no era precisamente un deber sino era un deleite y un placer
él había experimentado la gracia y la misericordia de Dios Él
había abrazado el evangelio glorioso del Dios bendito como un tesoro. El Espíritu Santo había aplicado
eficazmente a su corazón y él tenía gozo en el Señor. La gratitud
es un fruto glorioso. Note que el contexto, por ejemplo,
en que hablan los filipenses está en el contexto del gozo
en el Señor. Versículo 4 dice, regocijados
en el Señor siempre, otra vez, digo, regocijaos. Vuestra gentileza
sea conocida de todos los hombres, el Señor está cerca, por nada
estéis afanosos si no sean conocidas vuestras peticiones delante de
Dios en toda oración y ruego con acción de gracias. Hermanos,
solamente cuando el Señor es glorioso, es bendito ante nuestros
ojos, cuando por el Evangelio nosotros podemos ver a Dios en
la paz de Jesucristo, como aquel que es todo suficiente, aquel
que tiene existencia por sí mismo, aquel que ha creado el cielo
y la tierra, aquel que sus obras son grandes y poderosas, aquel
que es tres veces santo, aquel que es justo, aquel que es perfecto,
aquel que es el proveedor, aquel que es el rey que está sentado
en su trono. Y solamente cuando el Señor se
revela de esa manera nosotros y nosotros por su gracia aprendemos
que el único lugar donde hay gozo es en su presencia y que
por la obra del Señor Jesucristo podemos venir a su presencia,
ahí donde hay plenitud de gozo y delicias a su diestra para
siempre. Y todo ello es motivo de dar gracias a Dios porque
no es el resultado del esfuerzo humano, es el fruto del Espíritu
Santo. Dice Gálatas capítulo 5 versículo
22, más el fruto del Espíritu es amor, gozo, gozo. Y hermano, el creyente está ahora
gozoso. Para el creyente es gozo saber
que el rey de los siglos, inmortal, invisible, está sentado en su
trono. Para el creyente es gozoso y
él trae ahora una sumisión gozosa. El creyente puede decir gracias
porque el creyente sabe que todas las cosas obran para bien de
aquellos que el Señor, que aman al Señor, aquellos que conforme
a su propósito son llamados. El creyente sabe que todo viene
de la mano del Señor. El creyente sabe que y es su
deseo. Que la voluntad del Señor sea
hecha como en el cielo, así también en la tierra. Y el creyente ora,
no para obligar al Señor a hacer lo que uno quiere, sino para
que nuestro corazón se alinee con la voluntad de Dios. El creyente
sabe que Dios es bueno. que su misericordia es para siempre,
que toda buena edad y todo don perfecto viene del Señor, y Él
sabe que por lo tanto su voluntad es buena, es agradable y es perfecta,
así como su ley es buena, es perfecta, que convierte el alma,
también su voluntad es buena, es agradable y es perfecta. Y
hermanos, todo eso es solamente por la obra del Señor Jesucristo.
Si nosotros miramos, el fruto glorioso es gratitud a Cristo. El creyente no está enamorado
de sí mismo. El creyente está enamorado del
Señor Jesucristo. El creyente está constantemente
atribuyendo todo al Señor Jesucristo, agradeciendo siempre todo al
Señor Jesucristo. Dice el apóstol, en primer lugar,
doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor.
Hermanos, qué bendición que en lugar de tener ahora un puño
levantado, molesto porque el rey reina, ahora él está con
un corazón agradecido, un corazón pleno de gozo, contento y satisfecho
en que el Señor reine sobre su trono. Y hoy él está agradecido,
agradecido, doy gracias, doy gracias a Cristo Jesús, nuestro
Señor. hermanos, quiera el Señor que
cada uno de quienes estamos aquí de corazón, no simplemente como
parte de un lenguaje, porque de pronto decimos muchas cosas
como parte de una manera de hablar, pero que el Señor nos conceda
ese fruto glorioso de la gratitud, de la gratitud al Señor Jesucristo,
de siempre decir, es gracias al Señor, de que cuando alguien
hable bien de algo en tu vida, tú puedas decir, sinceridad de tu corazón es gracias
a Cristo Jesús mi Señor yo soy como tú y si ves algo distinto
es porque gracias a Cristo Jesús mi Señor gratitud al Señor Jesucristo
y el apóstol va a decir en primer lugar dice ¿por qué es que él
está agradecido con el Señor? dice, doy gracias a Cristo Jesús
mi Señor porque Él me fortaleció, Él me fortaleció. Estábamos,
el apóstol Pablo estaba igual que nosotros, incapaz, muerto
en delitos y pecados, incapaz de hacer un uso correcto de la
ley con un corazón autoengañado, un corazón que pensaba que esas
cosas se guardaban desde la juventud. un corazón de una persona que
era capaz de pararse y ponerse a orar porque él tenía clasificado
a las personas, porque ellos tenían una categoría de personas
donde había unos que eran justos y otros que eran pecadores, y
cuando decían justos era sinónimo de nosotros los justos. Recuerde
aquella historia que el Señor Jesús narró a aquellos que confiaban
en sí mismo y menospreciaban a los demás. Un fariseo fue al
templo a orar y levantando los ojos al cielo decía Señor yo
te doy gracias porque yo y le empezaba a decir al Señor todo
lo que él hacía y decía yo no soy como los otros hombres, él
era de otra categoría. pero el Señor hizo un milagro,
el Señor le fortaleció, el Señor le dio vida por su espíritu,
el Señor le fortaleció y le fortaleció para un llamado que es el llamado
a ser apóstol de Jesucristo. Recuerde, no importa a qué es
a lo que el Señor nos haya llamado, somos creyentes, sabemos que
nuestra competencia no es de nosotros mismos, sino proviene
del Señor. Y dice que él está agradecido
porque el Señor le fortaleció. Hermanos, estamos agradecidos
porque el Señor nos ha fortalecido, comenzando por el hecho de darnos
vida en el Señor Jesucristo y mirando todo aquel buen resultado todo
aquello que se parece al Señor Jesucristo como mirándolo como
la obra poderosa del Espíritu Santo. Recuerde el apóstol Pablo. No lo están diciendo simplemente
aquí, sino era la experiencia real de su vida, como lo es la
experiencia real de la vida de todo creyente, que siempre va
a atribuir y va a reconocer. El creyente en el Señor Jesucristo,
que ha sido renacido para una esperanza viva, no va a errar,
como dice Santiago. No erréis toda buena edad y todo
don perfecto procede de lo alto, del padre de las luces en que
no hay mudanza ni sombra de variación. El creyente mira siempre que
es el Señor el que está obrando y siempre lo va a expresar y
su corazón va a ser movido siempre a gratitud y va a venir y va
a entrar por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios
con alabanza. Dice el apóstol Pablo en Filipenses
capítulo 4 Versículo 12. Note como nunca está atrayendo
la atención hacia sí. Es algo consistente, no sólo
en su gratitud, porque una cosa es venir y decir gracias y después
actuar de una manera que no está reflejando que en verdad es una
realidad lo que decimos, pero el apóstol Pablo es consistente.
y el creyente puede ser consistente porque es el Espíritu Santo,
Dios es consistente. Y dice el apóstol Pablo, sé vivir
humildemente y sé tener abundancia, en todo y por todo estoy enseñado,
así para estar saciado como para tener hambre. Y uno podría pensar,
pues, qué arrogante si terminara ya. Pero el apóstol Pablo no
termina ya, dice, así para tener abundancia como para padecer
necesidad, todo lo puedo, ¿En dónde? En Cristo que me fortalece. Doy gracias a Cristo Jesús, mi
Señor, que me fortaleció. Cada detalle, tener abundancia
y glorificar a Dios por la abundancia, tener necesidad y no empezar
a quejarme, sino a decir gracias porque todas las cosas obran
para mi bien, porque me estás conformando a la imagen del Señor
Jesucristo. Gracias porque tu voluntad es
buena, agradable, y perfecta. Y lo puedo hacer porque Cristo
me fortalece. ese pasaje que frecuentemente
se suele utilizar como que para el creyente no hubiera imposibles,
no tiene nada que ver con eso que muchas veces se utiliza.
El contexto es el creyente puede hacer y vivir para la gloria
de Dios porque Cristo lo fortalece y el creyente va a vivir de esa
manera y se va a notar en su gozo en medio de las circunstancias,
pero se va a notar porque él siempre va a llamar la atención
a que no es que soy yo, sino es Cristo que me fortalece y
le doy gracias a Cristo Porque Dios es el que en vosotros produce así el
querer como el hacer por su buena voluntad. Cristo murió cuando
éramos débiles. Y ahora él nos ha fortalecido
y nos sigue fortaleciendo. Doy gracias a Cristo Jesús nuestro
Señor porque él me fortaleció. Gracias a Dios que me fortaleció. Pero el apóstol no solo lo dice
en el culto, lo vive cuando está afuera del culto, porque es un
fruto glorioso que solamente puede producir la obra del Señor
cuando nos da vida por su espíritu. gratitud a Cristo por haberle
fortalecido después dice doy gracias regresamos al a nuestro
pasaje y dice doy gracias al que me fortaleció
a Cristo Jesús nuestro señor porque me tuvo por fiel poniéndome
en el ministerio gratitud por ser tenido por fiel Hermanos, una de las cosas que
nosotros debemos mirar aquí es, aún en esto, el apóstol Pablo
no está llamando la atención hacia él mismo. Aún en esto,
él está diciendo, yo soy fiel. Recuerde algo. ¿Por qué dice
la ley no adulterarás? Porque Dios es fiel. Dios es
fiel. Y una característica del hombre
es que el hombre es infiel. Dios es veraz y todo hombre es
mentiroso. Dios es fiel y los hombres somos
infieles. Ahora, él está dando gracias
a Dios porque lo tuvo por fiel y lo tuvo por fiel porque el
Señor decretó que él sea fiel. Él está dando gracias a Dios
porque el Señor lo está fortaleciendo por el evangelio para mantenerse
fiel. Hermanos, nuestra necesidad es
el evangelio. Cuando nos miramos a nosotros
mismos, vamos a mirar algo y vamos a mirar infidelidad. Y el apóstol
Pablo hacía lo que hizo. Note la grandeza de la santidad
de nuestro Señor, que los hombres, humanamente hablando, más rectos
de esta vida, cuando han visto la hermosura de su santidad,
inmediatamente han visto que eso que a ojos humanos puede
impresionarnos, no es nada delante del Señor y sienten morir en
su presencia. Fue exactamente lo que sucedió
a Isaías en capítulo seis de Isaías, pero fue lo mismo que
sucedió al apóstol Juan en la isla de Patmos. Y hermanos, Él está atribuyendo el hecho
de fidelidad porque Él ha aprendido a mirar a aquel que es fiel,
aquel que no puede mentir, aquel que es fiel siempre, que si fuéramos
infieles Él permanece fiel, no puede negarse a sí mismo. Y Él
está atribuyendo gratitud porque por decreto del Señor Él es fiel
y Él sigue siendo fiel porque Dios los sigue perseverando.
Y él está diciendo esto como un fruto glorioso que da gloria
al nombre del Señor, pero que anima a su amado hijo Timoteo,
porque él no es alguien distinto que Timoteo. Él se va a poner
como ejemplo de pecador y como el Señor en su misericordia lo
ha tenido por fiel porque lo decretó sin que haya un mérito
en él. Él es exactamente la clase de
personas que nosotros somos, pero es el Señor el que está
produciendo fidelidad en su vida. Él es fiel por la gracia de Dios
y él está dando gracias a Cristo Jesús porque le tuvo por fiel. y le tuvo por fiel para ponerle
en el ministerio y hay profunda gratitud en el corazón del apóstol
Pablo dice en primera de corintios capítulo 4 versículo 12 Versículo uno y dos dice, así
pues, tengamos los hombres por servidores de Cristo y administradores
de los misterios de Dios, simplemente administradores. Ahora bien,
se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel. ¿Y cómo vamos a ser para ser
hallados fieles? Viniendo al Señor Jesucristo,
confiando en la fidelidad del Señor Jesucristo. predicándome
cada vez el evangelio, buscando el gozo adonde hay plenitud de
gozo y delicias a su diestra para siempre. Él nos fortalece. El apóstol
Pablo está diciendo y está hablando de fidelidad al Señor en filipenses
cuando dicen todo y para todo estoy enseñado. Él se mantuvo
como fiel apóstol de Jesucristo cuando había comida para comer,
cuando había en abundancia para vestir y no había necesidad de
nada. Pero el Señor Jesucristo lo mantuvo
fiel porque hubo veces en que había que levantarse medio muerto,
había veces en que había que naufragar, había veces en que
había que ser azotado con 40 azotes menos uno. Había veces
en que pues no había nada que comer. Había algunas veces que
se podía estar en una casa rentada, pero había veces que había que
estar en una prisión toda húmeda donde había frío y pedía que
le trajeran un capote porque tenía frío. Y él podía decir,
soy fiel porque Cristo me fortalece. En todo y para todo estoy enseñado
así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece. Y Cristo lo fortalecía porque
Cristo le había abierto el acceso al lugar donde hay plenitud de
gozo. y ese lugar nunca va a cambiar, no importa si es una casa rentada
o es una prisión, no importa si estamos siendo bien tratados
o teniendo una paliza y levantarse medio muerto, porque ese gozo nadie nos lo
puede quitar, porque es ese gozo que diste a mi corazón mayor
que la de ellos cuando abunda su grano y su mosto, porque ese
es el gozo de la salvación en el Señor Jesucristo en el cual
se gozaban y se gozan todos los redimidos del Señor, y hay un
fruto glorioso, gratitud en medio de cualquier circunstancia. Y
permanecer fieles y siempre recordar, yo soy fiel, pero no soy yo,
sino es su gracia conmigo. Recordar, no hay ningún mérito
en el hecho de que yo soy fiel. Todo el mérito y mi gratitud
es para el Señor Jesucristo, porque Él produce en mi corazón
el querer como el hacer por su buena voluntad, y por eso yo
vengo a su presencia con acción de gracias. porque si no fuera
porque él me ha decretado fiel y porque él sigue alentándome
por su Espíritu Santo y él sigue mostrándome cuando yo miro su
fidelidad y miro la mía me sigue haciendo venir corriendo al Señor
Jesucristo en arrepentimiento y fe y toda la gratitud es para
el Señor Jesucristo porque él me tuvo por fiel y dice el apóstol
poniéndome en el ministerio ese ministerio que es lo que hablábamos
en la mañana de anunciar las virtudes del que nos llamó de
las tinieblas a su luz admirable. Hermanos, él en ese caso como
apóstol de Jesucristo y más que afirmar su autoridad apostólica,
él está en una explosión de gratitud al Señor porque ese buen fruto
da gloria a Dios y edifica la fe de los que escuchan. Y él
estaba buscando edificar y animar a su amado hijo, al joven pastor
Timoteo, animándolo a permanecer en Éfeso, a pesar de la oposición,
a pesar de poder ser menospreciado por su juventud, a pesar de todo,
él está recordando tú puedes, la buena milicia, porque así
como Cristo me fortalece y le doy gracias, tú puedes ser fortalecido
por el Señor Jesucristo. El apóstol Pablo está hablando
de su ministerio apostólico, pero cada creyente tiene un ministerio. Y hermano, el Señor nos llama
a ser fieles como padres. a ser fieles como esposos, a
ser fieles como miembros de una iglesia local, a ser fieles al
Señor. ¿Y dónde está la fortaleza? En
el Señor Jesucristo. ¿Cómo podemos ser fieles? Por
el Evangelio. ¿Cómo podemos ser fieles? No
confiando en nosotros mismos, sino viendo cada vez a aquel
que es fiel y verdadero. y mirando a nuestra propia incapacidad
y venir corriendo al Señor Jesucristo cayendo como muertos a sus pies
para escuchar no temas cuando ellos miraron su falta cayeron
como muertos pero escucharon el bendito evangelio no temas
debes morir por tu falta de fidelidad pero yo he muerto por ti yo he
pagado por tu falta y tu incapacidad y yo vivo para fortalecerte y
hermanos Que el Señor nos lleve a esa dependencia para poder
venir el domingo, y no solo el domingo, en cualquier lugar,
entrar por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con
alabanza, estar agradecidos al Señor porque estamos experimentando,
Él me fortalece para ser fiel. Lo que Él está diciendo en filipenses
es justamente la explicación de esta gratitud. Él está hablando
ahí de fidelidad, en todo y para todo estoy enseñado así para
tener abundancia, yo no soy un apóstol sólo cuando hay todas
las facilidades para hacerlo, yo soy un apóstol cuando las
cosas son terriblemente difíciles, pero no soy yo, sino es Cristo
que me fortalece y ese es glorioso fruto del Espíritu Santo. Es
un glorioso fruto del evangelio glorioso. No pongamos nuestra
admiración en el apóstol Pablo. Estamos exponiendo esto para
poner nuestra admiración en aquel que produjo eso en el apóstol
Pablo. El apóstol Pablo está diciendo,
gracias a Cristo Jesús, mi señor. Hermanos, el llamado es hoy,
no pongas tus ojos en Pablo, ni en Pon tus ojos en Jesús, el autor
y consumador de nuestra fe. Somos llamados a admirar al Señor
Jesucristo, al que produjo este corazón lleno de gratitud. Fue
el evangelio glorioso del Señor Jesucristo. Y lo que él hizo
en él, lo quiere hacer en cada uno de sus hijos. Porque no debemos
olvidar que Dios solo tiene un hijo consentido. Y ese no se
llama Pablo, ni se llama Pedro, ni se llama Juan. Ese hijo consentido
se llama nuestro Señor Jesucristo. Ese es su Hijo consentido. Y
por la obra de su Hijo consentido, él quiere hacer lo que hizo en
el apóstol Pablo. El apóstol Pablo está animando
a Timoteo porque lo que Cristo ha hecho en mí, Cristo lo va
a hacer en ti. Él lo ha dicho de diferentes
maneras, no sólo a Timoteo, sino a los hermanos, estando persuadido
de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará
hasta el día de Jesucristo. Hermanos, gratitud, gratitud por la fortaleza, gratitud por la fidelidad. Si vemos años
de fidelidad y de pronto hay arrogancia, déjeme decirle, esa
no es fidelidad. La verdadera fidelidad da gracias
a Cristo Jesús. La verdadera fidelidad es aquella
que sabe, yo debo ser muerto porque yo no soy fiel. Es aquella
que sabe que los escogidos no pueden ser engañados, sino van
a perseverar hasta el fin porque el Señor persevera. Es aquella
fidelidad que es el fruto del Espíritu Santo y que se refleja
en gratitud sincera, reconociendo que todo lo bueno en mí es obra
del Señor. Dice después el apóstol, Habiendo yo sido antes blasfemo,
perseguidor, incuriador, más fui recibido a misericordia,
porque lo hice por ignorancia e incredulidad. Una de las cosas
que el apóstol está haciendo aquí, él se está poniendo en
la lista de aquellos para que fue dado la ley. En contraste
que los falsos, ellos no se sentían parte de esa lista. Ellos pensaban
que la ley era cosa de niños, que ellos la habían cumplido
y se estaban dedicando a hacer genealogías y a contar fábulas
basadas en la ley y querían ser reconocidos como expertos. El
apóstol Pablo, por la gracia de Dios, por la gracia de Dios,
el apóstol Pablo podía mirar cómo él había quebrantado toda
la santa ley de Dios, cómo él había sido blasfemo, porque él
obligó a hermanos a blasfemar. Los llevaba a negar el nombre
del Señor Jesucristo. Él estaba dispuesto a perseguirlos
lo más lejos que fuera necesario. Él los secuestraba. Él está allí
reconociendo cómo Él vivió en un cumplimiento total de la ley
y Él está agradecido. Un glorioso fruto es gratitud
por la misericordia, gratitud por la misericordia. Si lo que está sucediendo en
nosotros es que nos estamos volviendo arrogantes y de pronto sentimos
ser mejores que otros y emitimos juicios sin misericordia para
con otros, eso no es un glorioso fruto del evangelio. El glorioso
fruto del evangelio hace mirarnos como miserables. Qué maravilloso es poder mirar el
gran poder del evangelio. En Mateo capítulo 5. dice capítulo seis dice versículo uno dice guardados
hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos
de ellos de otra manera no tendréis recompensa de vuestro padre que
está en los cielos cuando puedes des limosna no hagas tocar trompeta
delante de ti como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles
para ser alabados por los hombres, de ciertos digo que ya tienen
su recompensa, mas tú cuando des limosna no sepa a tu izquierda
lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto
y tu padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y
aquí hay una palabra que se está utilizando y es interesante que
el Señor Jesús citó esto de un grupo al cual el apóstol Pablo
perteneció un tiempo, aquel grupo de los fariseos legalistas, aquel
grupo de personas que pensaban que ellos guardaban la ley, que
ellos eran de otra categoría. Y hay una palabra que es la misma
que el apóstol Pablo está utilizando, que es misericordia, que viene
de la misma raíz de esta actitud que estos arrogantes tenían cuando
daban sus limosnas a aquellos que eran miserables. Y como el
Evangelio obra un gran milagro de abatir al arrogante, quitar
el orgullo del corazón, mostrar que no hay otra justicia sino
la justicia perfecta del Señor Jesucristo y mirar en verdad
quién es Él. Y hermanos, ser agradecidos por
la misericordia. El pasaje que nosotros leímos
al empezar el culto dice, porque más grande que los cielos es
tu misericordia, más grande que los cielos es tu misericordia.
hay salmos que dicen tu misericordia es mejor que la vida, al menos
que el señor por su espíritu y por su evangelio glorioso obre
en nosotros de tal forma que podamos decir con sinceridad
de nuestro corazón tu misericordia es mejor que la vida, que podamos
decir tu misericordia es hasta el cielo y podamos mirar que
la única diferencia entre nosotros y la gente que está afuera, entre
nosotros que entendemos Lo que en su misericordia Dios nos ha
querido hacer entender es solamente por su misericordia. No es porque
somos ni más guapos ni más inteligentes, no es porque somos más listos,
no es porque somos menos pecadores, es por su rica misericordia. Nosotros éramos exactamente lo
mismo que los demás, pero Dios que es rico en misericordia y
Él está aquí en una profunda gratitud. Y hermanos, jamás habrá
gratitud sincera si el evangelio no ha sido aplicado eficazmente
por el Espíritu Santo en tu corazón. Habrá expresiones que harán ruido
y nada más, pero no una gratitud verdadera al Señor por su misericordia,
que nos vio cuando estábamos en nuestra miseria, muertos en
delitos y pecados. Y lo que es más triste, estando
miserables y sintiéndonos ricos. estando incapaces y sintiéndonos
con capacidad, estando en bancarrota y siempre pensando que teníamos
algo para ofrecer. Hasta que el Señor Jesucristo,
y todo fue por ignorancia, dice el apóstol Pablo, porque lo hice
en ignorancia, por ignorancia en incredulidad. En más de un
día fuimos ignorantes e incrédulos. Un día fuimos ignorantes e incrédulos. y el Señor obró misericordiosamente. Era tanta la miseria, hermanos,
que ni siquiera podíamos arrepentirnos, ni siquiera podíamos creer. Nuestra condición era tal que las figuras son muy fuertes en
la Escritura, las figuras de miseria. Una de las figuras es
Cuando el profeta Ezequiel fue a predicar al valle de los huesos
secos, es una figura de total miseria. Y el profeta predicando
a esos huesos secos y el Señor mostrando misericordia porque
era tal la miseria, ¿qué podían hacer esos huesos para poder
vivir? Lázaro había muerto y dice, Marta
ya es el cuarto día. y en el cuarto día pues seguramente
ya apesta. Es una figura de cómo estábamos
a los ojos del Señor, sin nada para ser amado, con nuestras
mejores obras como trapo de inmundicia, apestando delante del Señor. Algo ante lo cual nosotros lo
que hubiéramos hecho es irnos corriendo y no querer mirar más.
Pero el Señor es rico en misericordia. rico en misericordia y el creyente
está agradeciendo siempre la gran misericordia para el creyente
es una expresión de su corazón tu misericordia es más alta que
los cielos el creyente viene y entra y dice señor yo no vengo
por mis bondades sino vengo por la multitud de tu misericordia
él es rico en misericordia y es un fruto glorioso Hermano, no
nos propongamos a empezar a decir gracias, sino miremos en nuestro
corazón y clamemos, porque no es algo que nosotros produzcamos,
sino es una cosa natural que el Señor implanta en aquellos
que han experimentado su gran misericordia. El valorar su misericordia,
el agradecer por su misericordia, el siempre dar gracias porque
estoy reconociendo que fui objeto de su misericordia después dice el apóstol pero por la pero la gracia de
nuestro señor fue más abundante con la fe y el amor que es en
Cristo Jesús el apóstol es el que suele hablar
de la súper abundante Y aquí él está dando gratitud a Cristo
por su gracia más abundante o súper abundante. Gratitud por su gracia
abundante. Hermanos, dar gracias al Señor
por su gracia. Y esto fue característico de
la vida del apóstol Pablo, siempre, siempre él llamó la atención
que por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no ha
sido en vano conmigo. Siempre estaba enfocándonos al
hecho de que no es por nada en nosotros. A los Efesios cuando
les escribe les dice en capítulo uno de Efesios en
su versículo tres dice bendito sea el dios y padre de nuestro
señor Jesucristo que nos bendijo con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales en Cristo según nos escogió en él
antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos y sin
mancha delante de él en amor habiéndonos predestinado para
ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo según el
puro afecto de su voluntad para que alabanza de la gloria de
su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el amado. Y note como
gratitud y adoración. En el caso de la carta a los
Efesios, él está en una explosión de adoración. Bendito el Dios
y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos escogió en Cristo para
alabanza de la gloria de su gracia. Gratitud por su gracia superabundante. La frase que dice el apóstol
fe y el amor son el indicativo del efecto de la gracia en el
corazón de Pablo y en el corazón de los creyentes dice pero la gracia de nuestro señor
Jesús la gracia de nuestro señor fue más abundante con la fe y
el amor que es en Cristo Jesús gozo que no se puede dejar de
decir. Hay gente que está orgullosa
de su fe. Hay gente que suele decir cosas dolorosas a otras
personas. Hay gente que de pronto ora por
el enfermo y cuando el enfermo no sana, inmediatamente es que
no tienes fe. pero qué bendición del creyente
que está agradecido y da toda la gloria sabe que la fe y el
amor es en Cristo Jesús y que es por su gracia súper abundante
que la la fe no es algo que puedes producir sino es el fruto del
Espíritu Santo es una obra de su gracia pero la gracia de nuestro
Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo
Jesús es el fruto es el fruto de ser alcanzado por el glorioso
evangelio del Señor Jesucristo, es el fruto de que Cristo se
nos revele y podamos conocer a Dios glorioso y exaltado, a
Dios que es amor en la faz del Señor Jesucristo. Dice una de
las cosas que nosotros podemos mirar es la gracia es la que enciende
la fe, la gracia es la que enciende la fe, que es la fe es por el
oír y el hecho de que podamos oír la palabra de Dios es un
acto de gracia Dios no tiene ninguna obligación de hablar
a pecadores rebeldes pero en su gracia él habla a pecadores
rebeldes en su gracia él envía su espíritu santo que toca eficazmente
el corazón de los que han sido ordenados para salvación y ellos creen a la palabra viva
que es el Señor Jesucristo que es la misma gracia de Dios la
gracia enciende la fe y el amor e inunda el alma con todos los
dones divinos para el apóstol Pablo y no solo para el apóstol
Pablo la revelación bíblica es hermanos la gracia es la raíz
la gracia es la raíz de la vida cristiana. La gracia es la raíz
de nuestra salvación. La fe y el amor son el tronco. y esa fe y amor sólo es en Cristo
Jesús. No puede haber fe y amor sin
Cristo Jesús. Puede haber imitaciones baratas,
pero nunca la auténtica fe y amor, porque la auténtica fe y amor
es el resultado de la obra del Espíritu Santo cuando Él da vida
a pecadores, cuando los hace renacer por la palabra de verdad. Y las obras son el fruto, el
árbol de la salvación, donde la gracia es la raíz, la fe y
el amor que son en Cristo son el tronco, y el fruto, las buenas
obras. Recuerde, nosotros no somos salvos
por las obras. Dice, porque por gracia soy salvos
por medio de la fe, y esto no es de vosotros, pues es don de
Dios, no por obras para que nadie se gloríe. porque somos hechuras
suyas creados en Cristo Jesús para buenas obras las cuales
Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Gratitud
es el glorioso fruto que es el resultado de la aplicación del
Espíritu Santo del glorioso Evangelio en el corazón de su pueblo. Lo que él hizo en el apóstol
Pablo Pablo está alentando a Timoteo, porque la experiencia de Pablo
puede ser la misma experiencia de Timoteo, y la experiencia
de Timoteo puede ser la misma experiencia de cada uno de aquellos
que el Señor Jesucristo vino a buscar y a salvar. Hermanos, que podamos examinar
nuestro corazón Recuerden, no hay verdadera adoración, ni verdadera
gratitud, ni verdadera alabanza, si no has entrado donde hay gozo. Ese gozo que nadie puede quitar. Cuando el gozo lo estamos tratando
de buscar en cosas o en personas, inevitablemente va a haber constantemente
queja en lugar de gratitud. Pero cuando tenemos ese gozo,
que no importa si es en una cárcel, que no importa en el lugar que
sea, en la circunstancia que sea, estar gozosos de saber que
nuestro Dios reina, que está obrando todo para el bien de
su pueblo, que todo obra para el bien de aquellos que le aman,
de aquellos que conforman su propósito son llamados, porque
los está conformando a la imagen de su Hijo. Aquellos que saben
que su Dios, su Padre es bueno, Toda buena dádiva viene de él
y su voluntad es buena, agradable y perfecta. No importa si su
voluntad es que de pronto tengas abundancia o en algún momento
su voluntad es que seas sometido a diversas pruebas. Para que
sometida prueba tu fe, la cual aunque precedero se Mucho más
preciosa que el oro, dice la palabra, el cual, aunque perecedero
se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando
sea manifestado Jesucristo. Hermanos, el fruto del glorioso
evangelio es toda gratitud a Cristo, toda gloria a Cristo, una rendición
gozosa, una sumisión gozosa hacia el Señor Jesucristo. Quiera el Señor que sea nuestra
experiencia, la del apóstol Pablo. Y no olvidemos, no existe nada
de eso si no has creído el glorioso evangelio del Señor Jesucristo.
Si no has confiado en el Señor Jesucristo, solamente Cristo,
cuando es revelado a nuestros ojos, nos muestra nuestra verdadera
condición como lo hizo con el apóstol Pablo. Y él no se avergüenza. Y Él puede reconocer su total
indignidad. Y cuando reconocemos nuestra
total indignidad, estamos en el lugar seguro. El lugar seguro
es el Señor Jesucristo. Confiando solamente en Cristo,
ninguna confianza en la carne, sino solamente en el Señor Jesucristo. Ven al Señor Jesucristo. Clama
al Señor Jesucristo que se te rebele. que se nos siga revelando
porque aún si se nos ha revelado una vez necesitamos seguir viendo
al Señor Jesucristo para seguir mirando que si hay fidelidad
es gracias a él para seguir mirando cuánta fidelidad nos falta y
seguir viniendo corriendo al Señor Jesucristo para que él
nos fortalezca. Vamos a a cantar

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Joshua

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