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JC

La confianza en Cristo

1 John 5:14-15
Joel Coyoc December, 5 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc December, 5 2021
Estudio de las Cartas de Juan

La prédica de Joel Coyoc sobre "La confianza en Cristo" se centra en la doctrina de la fe y la oración, enfatizando que la verdadera confianza en Dios se manifiesta en la vida de oración de los creyentes. Coyoc argumenta que confiar en Cristo no es solo un acto intelectual, sino que involucra una relación activa y personal con Él, marcado por una devoción constante en la oración (1 Juan 5:14-15). Se destaca que la fe no se limita a afianzarse en dogmas, sino que debe ser evidente en la práctica diaria, lo que incluye pedir conforme a la voluntad de Dios. La importancia de esta confianza radica en que solamente aquellos que creen en el Hijo de Dios tienen vida eterna, ofreciendo así un testimonio poderoso de la realidad de su relación con el Señor y de su posición en el mundo (1 Juan 5:12). La exhortación práctica se dirige a que los creyentes evalúen sus corazones respecto a en quién confían y cómo esto se refleja en su vida de oración y en su confianza en la voluntad de Dios.

Key Quotes

“La confianza en Cristo es plena confianza. [...] No es simplemente aceptar ciertas cosas como que son ciertas y ocurrieron.”

“La vida cristiana no es venir tres veces a la semana a algún lugar y escuchar 45 minutos, cantar algunas canciones.”

“Confiar en Cristo se mira a través de la oración. Cuando confiamos en Cristo, no confiamos en nosotros y estamos constantemente clamando a Él.”

“La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la primera carta del apóstol Juan, en su capítulo cinco, primera
de Juan, capítulo cinco. Dice así la palabra de Dios,
todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios. Y todo aquel que ama al que engendró,
ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que
amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus
mandamientos. Pues este es el amor a Dios,
que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido
de Dios vence al mundo, y esta es la victoria que ha vencido
al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo,
sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es Jesucristo
que vino mediante agua y sangre. no mediante agua solamente, sino
mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio,
porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio
en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos
tres son uno. Y tres son los que dan testimonio
en la tierra, el espíritu, el agua y la sangre. Y estos tres
concuerdan. Si recibimos el testimonio de
los hombres, mayor es el testimonio de Dios porque este es el testimonio
con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el
Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a
Dios le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio
que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio
que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la
vida. El que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas
cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo
de Dios para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis
en el nombre del Hijo de Dios. Y esa es la confianza que tenemos
en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad,
Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye,
en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones
que le hayamos hecho. Si alguno viene a su hermano
cometer pecado que no sea de muerte, pedirá y Dios le dará
vida. Esto es para los que cometen
pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte por el cual
yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado, pero
hay pecado no de muerte. Sabemos que todo aquel que ha
nacido de Dios no practica el pecado, pues aquel que fue engendrado
por Dios le guarda y el maligno no le toca. Sabemos que somos
de Dios y el mundo entero está bajo el maligno, pero sabemos
que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para
conocer al que es verdadero y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la
vida eterna. Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén. Nuestro tema es la confianza
en Cristo, la confianza en Cristo. Una de las palabras muy recurrentes
del apóstol Juan, tanto en el evangelio de Juan como en las
cartas, es creer en Cristo. Y no obstante, en el versículo
que vamos a meditar hoy, versículos catorce y quince, dice, y esa
es la confianza, confianza. Y desde hace algunos versículos anteriores,
Dios ha puesto en el corazón el hacer énfasis en que está
implícito fuertemente el hecho de qué es creer a Dios es confianza. No es simplemente el creer que
Juan repite constantemente. No es simplemente aceptar ciertas
cosas como que son ciertas y ocurrieron. No es simplemente una fe intelectual,
sino es confianza. Es plena confianza. Y nuestro tema hoy es la confianza
en Cristo. Es común hablar de que uno cree
en Cristo. Y tenemos ciertos peligros que
damos gracias a Dios de que la palabra está para recordarnos
constantemente. Alguno de los peligros nuestros
es que somos olvidadizos. Otro de nuestros peligros es
de empezar a dar cosas por sentado. Nuestra oración debe ser que
cada vez que escuchamos la Palabra y cada vez que estamos entre
semana donde estemos, que el Espíritu Santo nos recuerde las
verdades fundamentales ¿Y cómo es el hecho de creer en Cristo? Juan ha hablado abundantemente
de maneras prácticas lo que significa creer en el Señor Jesucristo,
lo que significa confiar en el Señor Jesucristo. Él ha dicho
que él empieza con un entusiasmo de proclamar el Evangelio, lo
que él ha visto, lo que él ha oído, para que puedan tener comunión
como ellos tienen comunión con Dios. Dice, nuestra comunión
verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. y está
el hecho de que para tener esa comunión es necesaria la confianza
en el Señor Jesucristo, es necesario creer en la vida que se ha manifestado.
El apóstol Juan está repitiendo y está dando círculos y profundizando
cada vez, y ahora él va a hablar acerca de esta confianza en Cristo,
que no hay comunión con Dios si no se confía en Dios, si no
se confía en lo que Dios ha dicho acerca de su Hijo Jesucristo.
lo que Dios ha dicho de sí mismo y lo que Dios ha dicho acerca
del hombre si no confías plenamente en eso y no confías plenamente
en lo que Cristo ha hecho pues no hay vida eterna no hay comunión
con Dios y ahora el apóstol Juan está retomando algo que ha mencionado
en el versículo 22 del capítulo 3 y es que retoma el tema de
la oración Y es que, aunque no ha hablado abundantemente y explícitamente
acerca de la oración, no obstante, está implícito. Habla de permanecer,
y no hay manera de permanecer si no tenemos comunión, y un
elemento de la comunión es la oración. Y algunas preguntas
que pueden surgir en nuestra mente y deberían de surgir es,
¿cómo se ve eso que yo digo que tengo? en forma práctica. Porque hermanos, no se trata...
la vida cristiana no es venir tres veces a la semana a algún
lugar y escuchar 45 minutos, cantar algunas canciones. La
vida cristiana, el evangelio, es vida. La vida cristiana es
algo que es tangible. La adoración es toda la vida.
No existe tal cosa como secular o sagrado. El propósito por el
cual Dios creó al hombre es uno solo. Y el propósito por el cual
nos ha hecho nuevas criaturas en Cristo, dicen, fuimos Somos
hechuras suyas creadas en Cristo Jesús para buenas obras las cuales
Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Y
el único propósito por el cual Dios creó al hombre es para su
gloria, es para hacerlo famoso. Esta vida no se trata de nosotros,
se trata de Dios y su gloria. No importa si nadie nos conoce,
no importa si no somos famosos, lo que importa es la reputación,
la gloria, el honor, la fama del Señor Eso es lo que importa.
Y la pregunta es, ¿cómo se ve de manera práctica eso que yo
digo que tengo fe en Cristo? ¿Cómo se ve de manera práctica
ese confiar en el Señor Jesucristo? ¿Qué es eso de que nosotros podemos
estar aquí y decir amén a algunas verdades? ¿Pero cómo se ve eso
en el día a día? Es fácil decir aquí, en el aire
acondicionado, que Cristo es el Señor y decir amén. o decir
que confiamos en el Señor. Pero cómo se ve eso en el día
a día. Y la confianza en Cristo. Y en estos dos versículos, Juan
nos va a dar una visión clara. Él ha hecho constantemente Que
podamos ver de una manera clara qué significa que tienes vida
eterna. Qué significa que tienes comunión con Dios. Alguien que
tiene comunión con Dios es alguien que no se pasa negando que es
pecador. Por el contrario, sabe que él es el primer pecador.
Sabe que Cristo es la propiciación por sus pecados. Él constantemente
está viniendo a Cristo otra vez en arrepentimiento y fe. El que
está en Cristo y tiene comunión con Él lo sabe porque ama a los
hermanos. No son conceptos teóricos para nuestra mente. Es el apóstol
Juan usa un verbo que significa, usa bastante, dice, el que dice
que le conoce debe andar como él anduvo. Y dice, por ejemplo,
el que no practica la justicia, pues no es de Dios. Y él está
hablando de un andar habitual. Dice, y él aquí hablando acerca
de la confianza en Cristo, nos va a hacer tres cosas claras
que nosotros debemos evaluar en nuestra vida y pedir al Señor
que si estamos unidos al Señor Jesucristo, si en verdad hemos
confiado en Cristo, que el Señor, por el Espíritu Santo, por su
gracia, produzca estas evidencias, las evidencias de que efectivamente
confiamos en el Señor Jesucristo. Ahora, ¿cómo saber que confiamos
en Cristo? Se hace evidente que confiamos
en Cristo, en primer lugar, por nuestra vida de oración. La vida
de oración muestra cuánto es que nosotros confiamos en Cristo.
Hubo hombres que dijeron algunas cosas y el mérito no está en
ellos que la dijeron. Lo escuché algunas veces de gente
que hablaban de estas personas y lo decían como si el mérito
estuviera en ellos. Uno de ellos fue Martín Lutero,
que Martín Lutero decía, tengo tantas cosas que hacer que para
poder terminarlas necesito durar cuatro horas. Y suele suceder
que muchas veces nosotros pensamos lo contrario. Que tenemos tanto
que hacer que si oramos cuatro horas nunca vamos a terminar.
Ahora, ¿qué hizo la diferencia? Cristo y su gracia hizo la diferencia.
El mérito no es de Lutero. Lutero no era una persona de
otra carne distinta a las nuestras. Santiago oró fervientemente. Santiago dice que Elías oró a
Dios y Dios dio respuesta a su oración y Elías no estaba en
el mérito, era un hombre con pasiones semejantes a las nuestras. Ahora, un asunto importante es,
hermanos, clamar a Dios que nos lleve a confiar verdaderamente
en Cristo. No es que te propongas a orar
cuatro horas, sino es clamar al Señor que te muestre quién
es Él, para que conociéndole a Él puedas confiar en Él. Y
sólo confiando en Él es que vamos a estar orando. A lo mejor no
cuatro horas, a lo mejor tres, a lo mejor cinco. Tampoco Martín
Lutero es la regla. Tampoco nuestra vida tiene que
ser exactamente igual que la de Martín Lutero. Pero algo va
a ser seguro. Hermano, la evidencia de que
confías en Cristo está en cuánto nosotros oramos. Al punto de
que aún la Biblia dice, orad sin cesar. La Biblia dice, por
ejemplo, por nada estéis afanosos. Cuando empieza nuestro versículo
dice esa es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos
alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Es evidente que aquí
está hablando alguien. que Dios lo ha conquistado, se
ha revelado a él, y sabe que Dios es digno de confianza, y
es alguien que ha experimentado en su vida respuesta de oraciones,
es alguien que confía en el Señor. Juan está escribiendo desde la
experiencia personal, no está escribiendo de algo teórico.
Él estaba hablando de lo que él había experimentado, de lo
que él había visto en el mismo Señor Jesucristo, que él confiaba
plenamente en su Padre y él pasaba algunas noches, yo creo que la
mayoría de las noches durmió como nosotros, pero algunas noches
las pasó en vela, en oración, y él mantenía comunión en oración
con el Padre. Y el apóstol Juan aquí está hablando
cómo se ve la confianza en Cristo. La confianza en Cristo se ve
en cuán frecuentemente oramos. La confianza en Cristo se ve
en cómo nosotros enfrentamos la vida. La confianza en Cristo
dice En filipenses dice, por nada estéis afanosos. Y si no
vamos a estar afanosos por nada, es que debemos orar por todo.
Dice, por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras
peticiones delante de Dios con toda oración y ruego, con acción
de gracias. Hermanos, la confianza en Cristo
se ve en una vida de oración, en una vida de oración constante. Y orar sin cesar no significa
que usted tiene que estar todo el tiempo en determinada postura. Podemos manejar y orar. No se
le ocurra cerrar los ojos y orar cuando maneja. No necesariamente
tiene que cerrar los ojos para orar. Y la Biblia nos habla acerca
de orar. Y orar marca el asunto de dependencia. Y nosotros podríamos pensar y
clamar al Señor que haga crecer nuestra confianza en Él, que
Él se nos revele, le podamos seguir conociendo. Pensemos en cosas como, por ejemplo,
¿qué es nuestra primera actitud cuando llega una enfermedad? La Biblia dice, ¿está alguno
entre vosotros enfermo? Dice, llame a los ancianos de la iglesia
y hagan oración por él. Pero es muy probable que quizá
algunos llamamos primero al médico y nunca a los ancianos de la
iglesia. Dice, eso refleja, es una manera
práctica de saber dónde está nuestra confianza. Dice, llame
a los ancianos de la iglesia, hagan oración por él. Dice, unquiéndole
con aceite y la oración de fe sanará al enfermo. Y si hubiere
cometido pecados, les serán perdonados. Y hermanos, el llamado aquí es,
¿en dónde está nuestra confianza? ¿La confianza en Cristo o la
confianza en la ciencia médica? Y aquí, cuando hablamos de ungir
con aceite, no se está hablando de un ungimiento ceremonial.
O sea, no es lo que algunos grupos pretenden que tienen un aceite
y que ungen al enfermo. Estaba hablando de una práctica
que era común en aquel tiempo, que no había un desarrollo amplio
de la medicina y una costumbre frecuente era afrotar el cuerpo
de los enfermos con aceite de olivo, que era, pues, de la mejor
medicina que ellos podían conocer en aquel tiempo. Y podemos entender
que lo que Santiago está diciendo llama a los ancianos de la iglesia,
hagan oración por el enfermo y denle la mejor medicina como
un acto de fe en Dios y no como un acto de fe en la ciencia médica.
y Dios va a obrar si así es su voluntad. Y Dios puede obrar
con medios o a pesar de los medios.
Pero, hermanos, a veces hemos puesto tal la confianza que recurrimos
primero a lo que tenemos a la mano y no oramos por todo. Dice la Biblia, por nada estéis
afanosos. Dice la Biblia, estás enfermo,
haz oración. Hermanos, confiar en Cristo es
algo que se debe ver de una manera práctica, es algo que lleva una
constancia en oración, un venir confiado en el Señor que conocemos,
porque sabemos que Él escucha nuestras oraciones, porque sabemos
que Él es digno de confianza, que se puede confiar plenamente
en Él. Él es más, Él es el único digno
de confianza. Y no confiar en Él es hacer al
Señor mentiroso. Dudar de lo que Él ha dicho es
una grave ofensa, porque Dios, verdad no es algo que Dios hace.
Verdad es el carácter de Dios. Cristo dice, yo soy el camino,
yo soy la verdad. Dios es Dios de verdad y sin
ningún, es imposible, dice la Biblia, que Dios mienta. Confiar
plenamente. Él es el único digno de confianza.
Y no confiar en Él es gravemente ofensivo. Y la vida de confianza
en Cristo se nota a través de la vida de oración. A través
de la vida de oración, cuando Dios nos muestra nuestra condición,
clamamos para que nos salve de la condenación eterna. Hermanos,
a veces en nuestra actitud de olvidadizos, de personas que
nos descarriamos, de ovejas tontas, olvidamos, pero que Dios nos
haga, por su palabra, recordar que necesitamos confiar y seguir
confiando y que somos llamados a orar sin cesar, a orar por
todo, a orar confesando nuestros pecados, a orar por necesidades
económicas, a orar por necesidades espirituales. Hermanos, que Dios
nos lleve al punto de orar por necesidades espirituales porque
el otro punto triste es que muchas veces vivimos más conscientes
de la realidad material pero la realidad nuestras necesidades
materiales en realidad dependen de nuestras realidades y necesidades
espirituales hermanos miremos en la escritura como ora Pablo
por los creyentes y oremos esa clase de oraciones. Es triste
que de pronto la gente ora cuando lo despiden del trabajo o cuando
no hay trabajo. A veces la gente ora cuando no
hay salud. Hermanos, el apóstol Pablo oraba
Dice, esto pide una oración que vuestro amor abunde aún más y
más en ciencia y en todo conocimiento para que aprobéis lo mejor a
fin de que seáis sinceros y reprensibles para el día de Cristo. Hermano,
que eso sea un motivo de tu oración por ti, por tus hijos, por los
hermanos en Cristo. Miremos por qué cosas oraban.
el Pablo, por ejemplo, por los hermanos de cada iglesia y oremos
por esas cosas. Nuestra más grande necesidad
es conocer a Dios en Cristo Jesús. Oremos para que Dios quiera seguir
revelándose a nosotros, para que abra nuestros ojos y nos
dé ojos para seguir viendo al Señor Jesucristo. Hermanos, no
hay cosa que necesitemos. Estamos bombardeados de constante
publicidad que nos hace pensar que necesitamos una cantidad
innumerable de cosas, pero una es nuestra necesidad y es conocer
a Dios en la faz de Jesucristo. Hermano, nuestra confianza en
Él va a crecer conforme le conocemos. Si no estás creciendo en conocer
al Señor, clama que te abra los ojos, clama que te mantenga viendo
que separado de Él nada puedes hacer. La falta de confianza
en Cristo es que creemos que sí podemos hacer muchas cosas
separados de él. Pero Dios dice, separados de
mí, nada podéis hacer. Y hermano, lo que Dios dice es
verdad, aunque tus ilusiones te parezcan decir lo contrario,
porque son puras ilusiones. Desde el punto de vista de Dios,
todo lo que hagamos dependiendo de nuestra fuerza es nada, es
pecaminoso. Y confiar en Cristo se mira a
través de la oración. Cuando confiamos en Cristo, No
confiamos en nosotros y estamos constantemente clamando a Él.
Y hermano, tengamos cuidado porque vivimos en un mundo que nos anima
demasiado a confiar en nosotros mismos. Vivimos en un mundo que
nos bombardea fuertemente de que debes tener una fuerte confianza
en ti mismo. Pero Dios dice, maldito el hombre
que confía en el hombre y pone carne por su brazo y su corazón
se aparta de Jehová. El mundo dice mentiras. porque
está escuchando la voz del mentiroso, del padre de mentira. Pero el
Dios verdadero, el que dice yo soy la verdad, dice que somos
malditos y confiamos en mí mismo o confiamos en alguien más. Porque
dice maldito el que confía en el hombre y pone carne por su
brazo y su corazón se aparta del Señor. La confianza en Cristo
también se hace evidente en nuestra actitud hacia la voluntad de
Dios. Dice la Biblia ahí, y esa es la confianza que tenemos en
Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos
oye. Conforme a Su voluntad, Él nos
oye. Hermanos, confiamos y oramos
por todo, pero hay una actitud en nuestro corazón hacia Su voluntad.
Confiamos en que Su voluntad Repito, necesitamos conocer a
Dios en Cristo, porque cuando conozcamos a Dios y probemos
que Él es bueno, también vamos a darnos cuenta de la verdad
revelada en Su palabra, que dice así, Dice, os ruego por las misericordias
de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo
y agradable a él, que es vuestro culto racional. No os conforméis
a este siglo, sino transformados por medio de la renovación de
vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios, agradable y perfecta. Hermano, la mejor cosa que puede
ocurrirnos es vivir en la voluntad de Dios. Y sólo eso nos puede
llevar a tener una buena actitud hacia la voluntad de Dios. Cuando
conocemos a Dios, cuán bueno es Él. La Biblia dice, alabab
akeobab, porque Él es bueno. Y si Él es bueno, su voluntad
es, como dice Pablo en Romanos, buena voluntad de Dios, agradable
y perfecta. Hermano, la voluntad de Dios
es así. Y lo podemos saber porque Cristo
Jesús vivió con un deleite, y su deleite era hacer la voluntad
de su padre. Alguien ha dicho que uno de los
deleites de la vida es comere, y es verdad. Dios ha sido muy
bueno con nosotros al concedernos comere y no comer pasto, y siempre
pasto como comen los animales. Dios nos ha hecho poder tener
una variedad de comida y disfrutamos de comer. Y dice el Señor Jesús
allá en Juan 4, 34, cuando Él estaba hablando con la mujer
samaritana y los discípulos llegaron y le estaban diciendo que coma,
y el Señor dice, Mi comida es que haga la voluntad del que
me envió y acabe su obra. Y aquí está diciendo el Señor
algo. Jesús está diciendo que para él hacer la voluntad de
Dios, de su Padre, era un deleite. Y justo el Salmo 48, que es mesiánico,
lo habla con todas sus letras. Dice, el hacer tu voluntad, Dios
mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón.
¿Cuál es la confianza en Dios? Es una correcta actitud hacia
su voluntad. Y, hermanos, recuerden que, por
ejemplo, en cuanto a la oración, el Señor Jesús enseñó a sus discípulos
a orar y les dijo, ustedes van a orar así, Padre nuestro que
estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino,
sea hecha tu voluntad, así como en el cielo, así también en la
tierra. El deseo del creyente es que
la voluntad de Dios se haga como se hace en el cielo. Y hermano,
una actitud correcta hacia la voluntad de Dios es, nos lleva
también a pedir de acuerdo a la voluntad de Dios, poniendo nuestros
deseos bajo sumisión a lo que es la voluntad de Dios. Es interesante,
el Señor Jesucristo se los enseñó en la oración modelo, pero en
el huerto del Getsemaní, el Señor Jesús orando, Él expresó un deseo. Él dijo, Padre, si es posible
que pase de mí esta copa, pero Él dijo, pero no se haga lo que
yo quiero, sino hágase tu voluntad. Hermanos, la oración correcta
muestra cuánto confiamos en Dios. Pero una oración correcta va
a ser una oración que confía en Dios porque conoce a Dios
y porque confía en que su voluntad es buena. Y es una oración que
no le va a decir a Dios qué es lo que él tiene que hacer. sino
va a expresar su deseo y lo va a someter bajo la voluntad de
Dios, sabiendo que su voluntad es buena, es agradable y es perfecta,
sabiendo que porque le conozco, he aprendido algo, que él es
más sabio que yo, sabiendo que sus pensamientos no son mis pensamientos,
que como son más altos los cielos que la tierra, sí son más altos
sus pensamientos que mis pensamientos, poder entender cuán limitado
soy. Y yo no vengo a orar y a decirle a Dios, sana al hermano, lo tienes
que sanar. Vengo y oro y le pido, Señor,
trae alivio a la situación de mi hermano. Si tu propósito es
que él sea curado de esa enfermedad, guía y provee. Y si tu propósito
es que él te glorifique con esa enfermedad, dale la gracia suficiente. Hermano, el Señor quiere que
nosotros oremos sometidos a su voluntad. La oración no es para
doblar el brazo del Señor. Pero el creyente confía en Dios
y tiene una buena actitud a su voluntad. Hermano, ¿cómo notamos
la buena actitud a su voluntad? Juan ha estado hablando de que
el que dice que le conoce y no guarda sus mandamientos. Y justo
en el capítulo 3, versículo 22, él hace la conexión con los mandamientos.
Y en especial, no olvide que es, amarás al Señor tu Dios con
toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas. y a tu
prójimo el antiguo testamento decía como a ti mismo pero el
nuevo testamento dice como yo les he amado y dice el versículo
y cualquiera cosa que pidieres la recibiremos de él porque guardamos
sus mandamientos y sabe que guardar sus mandamientos es una correcta
actitud hacia su voluntad porque su voluntad está expresada en
sus mandamientos es la voluntad de dios que yo ame a mi esposa
como cristo amó a la iglesia Es la voluntad de Dios que ame
a los hermanos como Cristo me ha amado. Es la voluntad de Dios
que yo perdone a mis enemigos. Es la voluntad de Dios que haga
el bien a los que me ofenden. Esa es la voluntad de Dios. Y
el Salmo 48 hablando de Jesús dice, el hacer tu voluntad Dios
mío me ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón. Y para
el Señor Jesucristo era un deleite, él estaba glorificando al Padre.
Porque someterse a la voluntad de Dios que está expresada en
sus mandamientos es mostrar el carácter del Padre. Eso es glorificar
a Dios. Y entre más glorificamos a Dios,
más gozo hallamos en Dios. Y entre más hallamos el gozo
en Dios, más glorificamos a Dios. Hermanos, correcta actitud. hacia
la voluntad. La confianza en Cristo se muestra
en una correcta actitud hacia la voluntad de Dios. Recordar
que estoy viviendo en el mejor lugar, con las mejores personas,
no para lo que yo quiero. ¿Saben qué es lo que realmente
yo quiero? Comodidad, bienestar. Lo que queremos es, hay gente
que dice, no me traigas problemas. Lo que yo quiero es paz personal.
pero lo que Dios quiere es conformarme a la imagen de su hijo. Hermanos,
vivir agradecido a Dios porque usted vive las mejores circunstancias. Vivir agradecido a Dios y confiados.
Confiar en Dios es responder ante las cosas de la vida con
la actitud de, y sabemos que a los que aman a Dios, todas
las cosas les ayudan a bien. Cuando yo confío en eso, voy
a poder dar gracias a Dios. No importa si la situación es
triste o es dolorosa, confianza en Cristo, una buena actitud
hacia su voluntad. Me está doliendo, pero esa es
su voluntad, y su voluntad es buena, es agradable, es perfecta. Y sabemos que a los que aman
a Dios, todas, no algunas cosas, todas las cosas les ayudan a
bien. ¿Y quién lo dijo? Dios lo dijo. y quien está conociendo a Dios
puede confiar en ello. Y clamemos, hermanos, que se
pueda ver en una forma práctica que confío en Cristo. Confiar
en Cristo no es teorías en nuestra cabeza. Confiar en Cristo es
andar como Él anduvo. Confiar en Cristo es guardar
sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos para el que está
en Cristo, porque Dios ha escrito la ley en su corazón y le ha
dado un corazón nuevo. y está creciendo la vida de Cristo.
Si Cristo se deleitó en hacer la voluntad de su Padre, el que
confía en Cristo va a hallar deleite. Algunas veces va a fracasar
y va a venir corriendo a Cristo en arrepentimiento y fe. Él es
la propiciación por nuestros pecados, pero no va a andar habitualmente
practicando el pecado. Practicar el pecado, hermanos,
es cualquier cosa que no se hace para la gloria de Dios es pecado. Un hombre puede hacer algo correcto
como decidir ser fiel a su esposa, pero lo hace por causa de su
reputación. Eso es pecado. Si no se hace para la gloria
de Dios, aunque aparentemente sea bueno, es pecado. Las buenas
obras del que no tiene a Cristo qué bueno que las hace, pero
dado que no se hacen en el poder del Espíritu Santo y para el
motivo correcto que es la gloria de Dios, eso que se hace es pecado. Cualquier cosa que hagas para
un beneficio propio, no importa cuán bueno parezca, no importa
cuán bien intencionado, si no se hace para la gloria de Dios
es pecado. Hermanos, el creyente se le ha dado el poder del Espíritu
Santo. Por eso dice en sus mandamientos,
no son gravosos para aquel que está en el Señor Jesucristo.
Ahora, nuestra confianza se hace evidente también en oraciones escuchadas y contestadas. Dice, el versículo. Y si sabemos que nos oye, en
cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones
que le hayamos hecho. En cualquiera cosa que pidamos,
conforme a su voluntad, con una buena actitud hacia su voluntad,
en el deleite de hacer su voluntad, en el deleite de mostrar su carácter,
Dios va a escuchar y va a conceder las peticiones de nuestro corazón.
Y hermanos, oramos a Dios y pedimos que traiga alivio al sufrimiento
de un hermano enfermo. Y no le decimos a Dios cómo lo
tiene que hacer. Le decimos a Dios, Señor, provee de lo que necesita. guía a los médicos. Y hermano,
si el hermano al final no se levanta de la enfermedad y muere,
Dios escuchó, Dios se glorificó y Dios contestó esa oración.
Ese hermano tuvo alivio de su sufrimiento. Porque si está en
Cristo, está en el lugar donde no habrá más llanto, ni más clamor,
ni dolor. Él ha contestado la oración.
En verdad, él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros
dolores. Nadie va a estar en la gloria en una silla de ruedas
de oro. Es verdad, él llevó nuestras enfermedades, pero su agenda
no concuerda muchas veces con nuestra agenda. Pero lo mejor
es pedirle al Señor que nos dé una buena actitud hacia su voluntad,
porque al final la agenda sabia no es la nuestra. La agenda llena
de toda sabiduría es la del Señor. Hermanos, oraciones que se escuchan. Dice el Señor en Jeremías 33,
3, dice, clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y
ocultas que tú no conoces. Hermanos, estamos en todo tiempo,
pero yo creo que en este tiempo Dios nos está haciendo más conscientes
Y mi clamor al Señor es que el Señor nos haga bien conscientes
del tiempo que estamos viviendo. Hermanos, una de nuestras oraciones
a Dios debe ser que nos haga entendidos de los tiempos que
estamos viviendo. Que nos haga entendidos. Estamos
viviendo tiempos donde se está haciendo mucho más que evidente
el hecho de que en verdad hay una guerra espiritual. El hecho
de que en verdad, si usted se ha percatado, se está proclamando
fuertemente una cultura de la muerte. Y se está buscando incluso
legislar a favor de la muerte. Y hermano, eso tiene una sola
explicación. La explicación es el diablo odia
a Dios. El hombre es imagen de Dios. Y hay un ataque fuerte hacia
la humanidad porque se odia la imagen de Dios. Hermanos, el
mundo entero, como dice aquí, está bajo el maligno. Pero nosotros
estamos en el que es verdadero. Pongamos tiempo de poner plenamente
confianza en el Señor Jesucristo. Hermano, clamemos al Señor que
en verdad, podamos decir como Pablo, no quiero tener ninguna
confianza en la carne. Ninguna. ni para lo eterno, ni para lo
temporal. Es interesante que la Escritura
dice, cuando habla de Aquel que nos dio lo mayor, el mayor bien,
dice, y Aquel que no descatimó ni a su propio Hijo, sino que
lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará juntamente
con Él todas las cosas? Y hermanos, la necesidad de estar
clamando, clamar y clamar al Señor que guarde nuestras mentes.
La paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros
pensamientos, vuestros corazones y vuestros pensamientos. Y hay
una necesidad fuerte, hermanos, de que nuestra mente sea guardada. Hay una batalla fuerte por la
mente. Y nosotros somos llamados a no conformarnos a este siglo,
sino a transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento
para que comprobemos cuál sea la buena voluntad de Dios agradable
y perfecta. La palabra es necesaria. La palabra
es el alimento del creyente. Es a través de la palabra que
Dios se revela. hermanos, si has probado que
Dios es bueno, clama al Señor, que hayas deleite en Él, en Su
palabra, en la comunión con Él. Clama al Señor que te siga mostrando
que Él es digno de confiar. Y eso se puede anotar en que
crecemos en una vida de oración, que entendemos cuán necesario
es orar, orar por nosotros, orar por la iglesia, orar por los
pastores, orar por la niñez, orar por la gente que está en
posiciones de autoridad. hermanos son mandatos de la escritura
esa es la voluntad de dios que estemos orando por los reyes
y por los que están en eminencia para que vivamos quieta y reposadamente
con toda piedad y honestidad porque es bueno delante de dios
y también orar para que si la voluntad de dios en este momento
es que padezcamos persecución que dios nos dé la gracia suficiente
para glorificar a dios cualquiera que sea su voluntad quisiera
terminar con esto dice la escritura Dice, y esta es la voluntad del
que me dio, me envió, dice que todo aquel que ve al Hijo y cree
en Él, tenga vida eterna. Y estamos hablando de confiar.
Y si Dios te está llamando, hay algo que es de acuerdo a su voluntad.
Si tú estás escuchando que Él te está llamando, estás escuchando
que Él te llama a fe en Él, la voluntad de Dios es que todo
aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna. Dijo el
Señor Jesucristo. Empieza a confiar en el Señor
y empieza con una oración de clamar para que Él te salve,
de confiar en el Señor Jesucristo, de que no tengas ninguna confianza
en la carne para la eternidad, de poder mirar que toda la esperanza
para el futuro está única y exclusivamente en el Señor Jesucristo, en su
obra en la cruz. y poder preguntarnos constantemente,
¿en quién estoy confiando? Yo creo que esta va a ser una
buena pregunta para hacernos en todo tiempo. En todo tiempo,
ya sea para lo temporal como para el eterno, preguntarme,
¿en quién estoy confiando? Cuando Dios muestra el pecado
de alguien delante de mis ojos, ¿en quién estoy confiando? Cuando
la enfermedad toca la puerta, ¿en quién estoy confiando? Y
cuando se trata de mi relación con Dios, la pregunta es, ¿en
quién estoy confiando? Que Dios nos guarde de confiar
en nada que no sea el Señor Jesucristo. Que Dios nos guarde de confiar.
Hay gente que piensa que tiene muchos sentidos y él tiene 50
años en alguna iglesia. Que Dios nos guarde de confiar
en los años que tenemos en la iglesia. Que Dios nos guarde
de confiar en cosas que hemos hecho en la iglesia. Porque dice
el Señor, en aquel día muchos se van a decir, Señor, Señor,
No profetizamos en tu nombre. Y eso quiere decir que mucha
gente que predica pues no está confiando en Cristo. Dice, en
tu nombre echamos fuera demonios, en tu nombre hicimos muchos milagros.
Y la respuesta va a ser, apartaos de mí, hacedores de maldad, nunca
os conocí. La voluntad de Dios no es que
confíes en que predicas. La voluntad de Dios no es que
confíes en años de iglesia. La voluntad de Dios no es que
confíes en que puedes hacer un milagro o que puedes echar fuera
demonios. La voluntad de Dios es que si ves al Hijo y confías
totalmente en Él, tengas vida eterna. Cristo mismo es la vida
eterna. que seas hallado y seamos hallados
confiando solamente en el Señor Jesucristo, tanto para lo eterno
como para lo temporal. Hermanos, que esta pregunta esté
constantemente en nuestra mente, que el Espíritu Santo nos haga
recordar este versículo y cuando preguntemos en quién estoy confiando
y el versículo pueda venir y esta es la confianza que tenemos en
él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad él nos
oye y podemos pedir conforme a su voluntad y no amargarnos
porque estamos seguros que le pedimos y le expresamos nuestro
deseo pero decimos No se haga lo que yo quiero, hágase tu voluntad.
Que estamos con un deseo de que su voluntad sea hecha así como
en el cielo, así también en la tierra. Y hermanos, confiar en
Cristo es algo que Juan está diciendo que se ve de manera
práctica. Confiar en Cristo no es teoría. Podemos hablar de confiar en
Cristo, pero si no hay vida de oración, son solo palabras. Podemos
hablar de confiar en Cristo, pero si te frustras porque pides
de maneras que tú crees que es lo mejor y estás queriendo obligar
a Dios que lo haga, no estás confiando en Cristo. confiar
en Cristo te da la bendición de saber que el Señor escucha
tu oración, la paz de saber que Él es cierto cuando Él dice clama
y te voy a enseñar cosas grandes y ocultas que no conoces y esas
cosas grandes y ocultas que no conocemos no es precisamente
que el Señor sane a alguien de una enfermedad terminal, no es
precisamente que el Señor levante un paralítico y Dios lo puede
hacer si eso es lo que trae mayor gloria a su nombre y si esa es
su voluntad, por supuesto que lo puede hacer Pero lo mejor
que podemos hacer es orar por el paralítico y decirle Señor,
dale salvación eterna, hazlo pasar de muerte a vida, hazlo
que él pueda verte en Jesucristo y pueda confiar que Cristo es
el Hijo de Dios, porque al final de cuentas no importa si Dios
lo para. y él camina. Eso es temporal. Un día él va
a morir de todos modos. Lo más grave no es que se pasó
la vida en la silla de ruedas. Lo más grave es que no haya conocido
al Señor Jesucristo, no haya puesto toda su confianza solamente
en Jesucristo para su salvación. ¿En quién estamos confiando? Vamos a orar.

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Joshua

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