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JC

Cuando Jesus Revela su Plan

John 21:19-23
Joel Coyoc July, 18 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc July, 18 2021
Estudio del Evangelio de Juan

En el sermón "Cuando Jesús Revela su Plan," presentado por Joel Coyoc, se aborda la revelación del plan divino de Dios en la vida de sus seguidores, específicamente a través de la interacción de Jesús con Pedro en Juan 21:19-23. Coyoc argumenta que Dios tiene un propósito que glorifica Su nombre, revelándolo no solo en general, sino también de manera particular a cada individuo, como se ejemplifica en el llamado a Pedro de seguirlo. Se citan versículos clave, como Juan 10:27-28, para mostrar cómo el seguimiento a Jesús es crucial para conocer y practicar la voluntad de Dios. La significación práctica de este pasaje radica en la advertencia sobre el peligro de distraerse con los demás y perder el enfoque en la obediencia personal al llamado de Cristo, enfatizando que cada uno debe seguir a Jesús independientemente de lo que Dios haga con otros.

Key Quotes

“El Señor revela su propósito, su plan a aquellos que antes les ha revelado su persona.”

“Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús, Señor, ¿y qué de éste? [...] Jesús le dijo, me importas tú, sígueme tú.”

“La manera de vivir en la voluntad de Dios es siguiendo los pasos del Señor Jesucristo.”

“Es en contemplar al Señor Jesucristo que hay plenitud de gozo.”

Sermon Transcript

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en su capítulo veintiuno San Juan capítulo veintiuno dice
la palabra de Dios después de esto Jesús se manifestó otra
vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias y se manifestó
de esta manera estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el
Didimo, Natanael el decaná de Galilea, los hijos de Zebedeo
y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro Les dijo, voy a pescar. Ellos le dijeron, vamos nosotros
también contigo. Fueron y entraron en una barca
y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya iba amaneciendo, se
presentó Jesús en la playa, mas los discípulos no sabían que
era Jesús. Y les dijo, hijitos, ¿tenéis
algo de comer? Le respondieron, no. Él les dijo,
echad la red a la derecha de la barca y hallaréis. Entonces
la echaron y ya no la podían sacar por la gran cantidad de
peces. Entonces aquel discípulo a quien
Jesús amaba dijo a Pedro, es el Señor. Simón Pedro, cuando
oyó que era el Señor, se ciñó la ropa porque se había despojado
de ella y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron
con la barca arrastrando la red de peces, pues no distaban de
tierra sino como doscientos codos. Al descender a tierra, vieron
brasas puestas y un pez encima de ellas, y ¡pam! Jesús les dijo,
traed de los peces que acabáis de pescar. Subió Simón Pedro
y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta
y tres, y aun siendo tantos, la red no se rompió. les dijo
Jesús, venid, comed. Y ninguno de los discípulos se
atrevía a preguntarle, ¿tú quién eres?, sabiendo que era el Señor. Vino pues Jesús y tomó el pan,
y les dio, y asimismo del pescado. Esta era ya la tercera vez que
Jesús se manifestaba a sus discípulos después de haber resucitado de
los muertos. Cuando hubieron comido, Jesús
dijo a Simón Pedro, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió, sí, señor, tú sabes
que te amo. Él le dijo, apacienta mis corderos.
Volvió a decirle la segunda vez, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió, sí, señor,
tú sabes que te amo. Le dijo, pastorea mis ovejas.
Le dijo la tercera vez, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro
se entristeció de que le dijese la tercera vez, ¿me amas? Y le respondió, Señor, tú lo
sabes todo, tú sabes que te amo. Jesús le dijo, apacienta mis
ovejas. De cierto, de cierto te digo,
cuando eras más joven te ceñías e ibas a donde querías, mas cuando
ya seas viejo, extenderás tus manos y te ceñirá otro, y te
llevará a donde no quieras. Esto dijo dando a entender con
qué muerte había de glorificar a Dios, y dicho esto, añadió,
sígueme. Volviéndose Pedro, vio que le
seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena
se había recostado al lado de él, y le había dicho, Señor,
¿quién es el que te ha de entregar? Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús,
Señor, ¿y qué de éste? Jesús le dijo, si quiero que
él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. Este dicho
se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo
no moriría, pero Jesús no le dijo que no moriría, sino, si
quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Este es
el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas
cosas, y sabemos que su testimonio es verdadero. Y hay también otras
muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran
una por una, pienso que ni aún en el mundo cabrían los libros
que se habrían de escribir. Amén. Vamos a meditar los versículos
del 19 al 23. Y nuestro tema es cuando Jesús
revela su plan. Cuando Jesús revela su plan. En el Salmo 139 dice que Dios
diseñó cada uno de nuestros días antes que existiera ninguno de
nuestros días. Dios tiene un plan que está desarrollando
en la historia en general, cuyo clímax de ese plan es su gloria. Todo ha hecho Él para su propia
gloria. Pero a nivel de las personas,
Dios también ha diseñado nuestros días. Hay un plan que Él tiene
y Él revela su plan. ¿Y qué es lo que sucede cuando
Él revela su plan? Vamos a mirar en este pasaje
que En primer lugar, cuando Jesús revela su plan, Él añadió algo. Después de que Él reveló su plan,
añadió, sígueme. Después vamos a mirar que, a
causa de nuestro corazón, que está siendo transformado, pero
que sigue con una doble naturaleza, cuando el Señor revela su plan,
hay un peligro, y el peligro es a volver la mirada. Y también vamos a mirar que el
pasaje nos enseña cómo es que Jesús responde ante lo que ocurre
cuando nosotros cedemos al peligro de quitar la mirada. El Señor
tiene una respuesta y esa respuesta es, me importas tú, sígueme tú. Y en cuarto lugar vamos a ver
que cuando respondemos de una manera equivocada al hecho de
que el Señor revela su plan, y tenemos la distracción de mirar
al Señor Jesús, el resultado puede ser que generemos rumores
entre los hermanos. Y antes de entrar propiamente a
lo que es estos cuatro puntos, cuando pensamos en a quién es
Dios revela su plan. Hay algo que Dios, el Señor Jesucristo
ha estado haciendo. Y el Señor Jesucristo, desde
el capítulo 20, en la misma noche, el mismo día que Él resucitó
por la noche, Él se presenta a Sus discípulos. Él revela Su
persona. Había estado revelándose durante
el día y en la noche estaban juntos y el Señor revela Su persona. No estaba Tomás. Después, ocho
días después, Jesús otra vez vuelve a revelar Su persona.
Y Jesús habla y revela Su plan revela Su voluntad para Pedro,
pero Jesús revela también Su propósito. Su propósito es, y
el propósito de todo lo que Él ha hecho es, Su gloria. Por eso
es que los creyentes Habiendo caído antes en Adán, estamos
destituidos, incapaces de reflejar la gloria de Dios, pero habiendo
nacido de nuevo en el Señor Jesucristo, somos llamados a que si comemos
o bebemos o hacemos cualquier otra cosa, hagámoslo todo para
la gloria de Dios, porque el propósito de todo lo que Dios
hace es la manifestación de su gloria, es para su propia gloria.
Dios el Señor Jesucristo revela su persona, revela su propósito,
revela su plan. Y alguna vez escuché a alguien
decir que el Señor no revela su propósito a los curiosos,
que sólo quieren saber y no obedecer. Pero vamos a mirar qué es lo
que enseña la Escritura. cuando nosotros miramos el primer
asunto aquí está en el versículo 19 después de ahí concluyendo
Juan de que el Señor había revelado con qué clase de muerte Pedro
iba a glorificar al Señor dice Jesús esto dijo dando a entender
con qué muerte había de glorificar a Dios y dicho esto añadió sígueme
añadió sígueme ¿Por qué es que el señor añadió
sígueme? Porque él revela, manifiesta su plan a sus ovejas. Él está diciendo sígueme porque
él sabe que Pedro es una de sus ovejas. El Señor revela su propósito,
su plan a aquellos que antes les ha revelado su persona. Aquellos
a quienes Él ha querido darse a conocer. Aquellos a quienes
Él ha querido dar vida juntamente con Cristo. Aquellos que estando
muertos en delitos y pecados les da vida juntamente con Cristo.
Dándoles vida, les da fe, les da oídos para oír. Oyen la palabra
y por esa palabra Dios les da fe, que es el don del Espíritu
Santo, y les hace nacer de nuevo. Y ellos son sus ovejas. Y por eso el Señor, después de
mostrar, a pesar de que pudo haber sido impactante para Pedro,
escuchar con qué clase de muerte, cuál era el plan, el propósito,
la voluntad de Dios para su vida, el Señor añade, sígueme. Dice Juan capítulo 10, versículo
27 al 28, Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen,
y yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, ni nadie las
arrebatará de mi mano. Es por eso que el Señor está
mostrándoles su voluntad, porque Él es un Hijo de Dios, porque
a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Y el Señor dice,
sígueme, porque la manera de vivir en la voluntad de Dios
es siguiendo los pasos del Señor Jesucristo, siguiendo la voluntad
que está revelada en la Escritura, haciendo cada cosa que está clara
en la Escritura. ¿Cómo puedes llegar como hijo
a saber que estás en la voluntad de Dios en cosas específicas? Bueno, hay cosas muy claras que
Él ha establecido como, hijos, obedeced a vuestros padres en
el Señor porque esto es justo. Y obedecer a los padres en el
Señor es seguir al Señor Jesucristo porque el Señor Jesucristo en
esta tierra no hizo sino obedecer siempre la voluntad de su Padre.
Siempre actuó en sujeción a su Padre. Era un deleite para Él
hacer la voluntad de su Padre. Dice la Escritura, hablando del
Señor Jesucristo, que la ley estaba en medio de su corazón
y era un deleite para Él hacer la voluntad de su Padre. Él dice
que era como uno de los deleites de la vida es comer. Y el Señor
decía que Él tenía, comparaba el hacer la obra, la voluntad
de su Padre con la comida. Tengo una comida que ustedes
no conocen. Y el deleite del Señor, el hacer
tu voluntad, dice, Dios mío, me ha agradado y tu ley está
en medio de mi corazón. Y es ir mirando las cosas que
están claramente dichas en la Escritura para obedecerlas y
caminar siguiendo al Señor Jesucristo. El Señor dice, sígueme, porque
sólo siguiendo vas a llegar a aquello que es el plan de Dios para tu
vida. Igual que Él guiaba a su pueblo
a través de una columna de fuego de noche y una nube por el día,
Dios por su espíritu y por su palabra guía a su pueblo, guía
a sus ovejas el día de hoy por su voz. Sus ovejas oyen su voz
y poder escuchar la voz del buen pastor cuando abres la escritura
y el espíritu que da disposición de seguirle es un deleite para
la oveja del Señor seguir sus pasos. El que dice que le conoce
debe andar como él anduvo, dice Primera de Juan. Dice el Señor, sígueme. Y este
es un momento dramático. Jesús le dijo estas últimas palabras
a Pedro, sígueme. Antes le había dicho en Mateo
capítulo 4, versículos 18 al 19, le había dicho antes sígueme. Pero ahora el Señor vuelve a
decir sígueme. Ahora Pedro sabía que tenía que
continuar siguiendo a Jesús y que eso significaría la misma muerte
de cruz. Pedro fue desafiado una vez más
a seguir a Jesús, su Mesías, Maestro y Señor. Jesús puso a
Pedro en una categoría con él mismo, una vida dedicada a Dios
y finalmente sacrificada para glorificar a Dios. Se utiliza
un lenguaje similar acerca de Jesús anteriormente en el Evangelio. Y la orden sígueme. la manera
en que podemos entender, bueno, nuestra Biblia está traducido
simplemente, sígueme, pero puede ser traducido ese sígueme como
continúa siguiéndome en un presente continuo. Continúa siguiéndome,
continúa viniendo al Señor Jesucristo y siguiendo tras el Señor Jesucristo. Y no hay duda de que Pedro entendió por la gracia
de Dios, bien lo que el Señor le estaba diciendo. No hay lugar
a dudas de que Él tuvo claro que el llamado era seguir al
Señor y que Él nos había dejado ejemplo para que sigamos suspisadas,
como posteriormente Él escribe en las epístolas. Y para Él fue
claro porque, pues, Sus preguntas más adelante acerca de Juan revelan
que él captó totalmente lo que el Señor estaba diciendo. Y podemos
saber por las epístolas también que él captó claramente lo que
el Señor estaba diciendo. Y es interesante que la voluntad
de Dios es buena, es agradable y es perfecta. Pero la voluntad
de Dios no necesariamente tiene que ver con lo que muchas veces
pensamos de bueno, agradable y perfecto. Muchas veces para
nosotros, en un corazón engañoso y perverso, pensamos que bueno
necesariamente es comodidad, pero la voluntad de Dios es buena,
agradable y perfecta. Y Pedro tenía claridad, por eso
en 1 Pedro 4, 19, él escribe y dice, de modo que los que padecen
según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador y hagan
el bien. Los que padecen según la voluntad
de Dios. Y padecer a los ojos de este
mundo puede no parecer bueno, agradable y perfecto, pero según
la sabiduría divina es buena, agradable y perfecta. En 1 Pedro 3, 17, 18, él escribe
y dice, "...porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si
la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal, porque también
Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los
injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en
la carne, pero vivificado en el espíritu, si la voluntad de
Dios así lo quiere." Y él tuvo claridad en esto. Y él fue caminando
y fue desafiado a seguir, a continuar siguiendo al Señor Jesucristo.
Y continuar siguiendo al Señor Jesucristo es posible que muchas
veces nos lleve aún a la persecución. La Biblia dice, si alguno quiere
vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerá persecución. Y es claro que Pedro entiende,
capta por la obra del Espíritu. En el momento captó, el Espíritu
Santo lo fue llevando no sólo a captar sino a entender y a
poder gozarse y animar a los creyentes a que lo mejor que
puede ocurrir, no importa si significa padecer, es vivir en
la voluntad de Dios. En ese momento captó y se presentó
un peligro y se puede presentar ese peligro. Dios va, conforme
vamos obedeciendo, va dejando cosas claras en cuanto a su voluntad
para nuestra vida. y dice el versículo 20 cuando
empieza hasta la primera coma dice volviéndose Pedro, Pedro
escuchó, entendió claro que Jesús le estaba diciendo me vas a seguir
y me vas a seguir hasta la muerte y muerte de cruz y en ese momento
el peligro de nuestro corazón, Pedro apartó la mirada, volvió
la mirada dice volviéndose Pedro y dice después vio que le seguía
el discípulo a quien amaba Jesús el mismo que la cena se había
recostado al lado de él y le había dicho señor quién es el
que te ha de entregar lo primero que vemos en este volver la mirada
fue que llamado de la escritura es puesto los ojos en Jesús el
autor y consumador de la fe. Sed imitadores de mí como yo
del Señor Jesucristo. Para poder mantenerme imitando
al Señor Jesucristo necesariamente tengo que tener los ojos viendo
a Cristo para poder imitar lo que Cristo hace y sin embargo
Pedro vuelve la mirada y en lugar de mirar a Cristo Pedro empieza
a mirar a Juan. a aquel discípulo amado y el
peligro es de estar mirando y pensar bueno el señor le está dando
a mi hermano una vida más cómoda o muchas cosas pueden venir a
nuestra cabeza cuando en lugar de mirar a cristo estamos mirando
a nuestros hermanos Que Dios nos ayude a poder, que si miramos
a nuestros hermanos, nos llame a poder mirar las evidencias
de la vida de Cristo en ellos y dar gracias a Dios por la gracia
de Dios en ellos. Es interesante que si nosotros
intentamos buscar pecados en nuestros hermanos, no es muy
difícil encontrarlos porque seguramente los tenemos. Sin embargo, el
poder mirar como el apóstol Pablo, aún a la iglesia que tenía que
reprender duramente, cuando él empieza a escribir la carta a
la iglesia que estaba en Corinto, da gracias a Dios por las evidencias
de la gracia de Dios en sus vidas. Y que el Señor nos ayude, tener
los ojos en Cristo, nos va a hacer ver evidencias de la gracia de
Dios en nuestros hermanos. No era la primera vez ni fue
la última vez que Pedro quitó los ojos del Señor Jesucristo.
Cuando leemos en Mateo 14, 28 al 30, y seguramente nosotros
lo hemos hecho tantas veces, Dice allí en Mateo, entonces
le respondió Pedro y dijo, Señor, si eres tú, manda que yo vaya
a ti sobre las aguas. Y le dijo, ven. Y descendiendo
Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Y
dice, pero al ver el fuerte viento, si eres tú, manda que yo vaya.
Y Jesús le dijo, ven. y seguramente él se bajó y él
estaba viendo al Señor Jesús y caminaba pero de pronto dice
pero al ver el fuerte viento tuvo miedo y aquí está ocurriéndole
otra vez lo mismo y a nosotros nos ocurren tantas veces lo mismo
nuestro corazón que teme y no a Dios dice la escritura que
no temamos lo que la gente teme, ni llamemos conspiración a lo
que ellos llaman conspiración, sino que sea el Señor nuestro
temor, que vivamos en el temor de Jehová porque el temor de
Jehová, el temor de Jehová es el principio de la sabiduría.
Y aquí Pedro quita los ojos del Señor Jesús, ve a Juan, está
mirando a Juan, y empieza a avanzar, no sólo
de mirar a Juan, en lugar de mirar a Jesús, sino empieza a
trabajar su corazón y empieza a querer saber, empieza a estar
preocupado por lo que él no tiene que preocuparse, empieza a estar
preocupado por el plan de Dios para otra persona. ¿Qué es lo
que vas a hacer con Juan? Dice el versículo 21, cuando
Pedro le vio al discípulo amado, dijo a Jesús, Señor, ¿y qué de
éste? ¿Y cuántas veces definitivamente
había una turbación en Pedro? Porque dejó de mirar a donde
tenía que mirar. ¿Y cuántas veces estamos turbados
pensando en el hermano que hace cosas que no nos creemos que
no es correcto? ¿Cuántas veces nos quita la paz
y estamos pensando cómo poder controlar lo que no somos llamados
a controlar? Nada fuera de nosotros puede
controlar el corazón de otra persona. En lugar de confiar
en que Dios está haciendo su trabajo, su plan, su propósito
en la vida de otra persona. ¿Cuántas veces estamos afanados
tratando de saber qué es lo que Dios tiene en otra persona? Dice, cuando Pedro le vio, dijo
a Jesús, ¿y qué de éste? Es interesante que gracias a
Dios, Pedro dijo, Señor, ¿y qué de éste? Y somos llamados a no
estar ocupados en estar juzgando al siervo ajeno. Al final de
cuentas, ¿cuán era un siervo del mismo Señor de quien Pedro
era? siervo. Y el trabajo de los siervos no
es estar ocupado de qué hace el Señor con los otros siervos.
Sin embargo, nuestro corazón constantemente se está metiendo
a donde no se tiene que meter. Constantemente estamos más interesados
en lo que Dios tiene que hacer en mi hijo, en el hermano, en
mi esposa, y eso es el peligro de nuestro corazón. Y, no obstante,
el Señor pacientemente, pero con firmeza, responde a Pedro. Y el Señor le responde y le dice, me importas tú, sígueme tú. Y fue algo severa la reprensión. Prácticamente, si lo dijéramos
como lo decimos en Yucatán, es, ¿a ti qué te importa? A ti no te interesa lo que yo
vaya a hacer con Juan. Ese no es tu problema. ¿Alguna
vez Jesús contó una parábola de unas personas que él llamó
para trabajar? y acordó el salario. Y cuando
él empezó, pues hubo uno que fue y trabajó varias horas y
al final fue uno que trabajó una sola hora y Jesús empezó
a pagar en la historia que el Señor Jesús narra, dice que el
que había contratado empezó a pagar a los que trabajaron una hora.
y pues se les dio un denario. Entonces los que pensaron que
trabajaron cinco horas pensaron bueno pues si a este le dieron
un denario pues seguramente empezaron a sacar sus cuentas y a multiplicarlo
por la cantidad de horas. Pero el señor les fue dando un
denario hasta que los otros molestos reclamaron y el señor dijo Te
he agraviado en algo. Hice un trato contigo y estoy
cumpliendo. O sea, ¿cuál es tu problema que al que trabajó una
hora yo le dé un denario? No puedo hacer con lo mío lo
que yo quiera. Y algo similar aquí el Señor
está diciendo, bueno, Juan es mío, lo compré con mi sangre.
Y el plan de mío y lo que yo tenga que hacer con él es cosa
que a ti no te importa, Pedro. El Señor tiene una agenda que
cumplir con cada uno de nosotros. Y algo bien importante que recordar
es, me importas tú. No estés preocupado por lo que
tengo que hacer en tu esposa. No estés tan afanado por lo que
tengo que hacer en tu esposo. No estés tan afanado por lo que
tengo que hacer en tu hijo. Sígueme tú. Tú eres el que me
importa. Dice Jesús a Pedro, versículo
22, Jesús le dijo, si quiero que él quede hasta que yo venga,
¿qué a ti? Sígueme tú. Este fue un desafío muy poderoso. Y le estaba diciendo, no importa
cómo voy a lidiar con Juan, no importa qué es la manera en que
Juan me va a glorificar, sígueme tú. Tú continúa siguiéndome y
concéntrate tú mismo en seguirme. Spurgeon hace un comentario y
dice, he llegado a la conclusión de que en lugar de tratar de
enmendar a todos los siervos de mi maestro en el momento Mi
primera y más importante tarea es seguir a mi Señor. Y creo,
mi hermano, que sería sabio que usted también llegara a esa misma
conclusión. Hermanos, qué importante que
es tener los ojos en el Señor Jesucristo. Es interesante que
no somos llamados a estarnos metiendo en la vida de los hermanos.
Dice la Biblia, por ejemplo, si alguno de vosotros es sorprendido
en una falta, vosotros que sois espirituales. No es me estoy
metiendo para escarbar y juzgar y buscar las faltas. Si es sorprendido,
entonces, considérate a ti mismo. No sea que tú mismo seas tentado. Restauralo con espíritu de mansedumbre.
Saca primero la viga de tu ojo para que ayudes a otro humano
a sacar la paja. Pero es no distraerme, no voltear y estar mirando para
todos lados a los hermanos y estar turbado y preguntándole al Señor
¿Por qué? ¿Por qué para mí la cruz? ¿Y
con este qué vas a hacer? Damos gracias a Dios porque Pedro
entendió bien. Damos gracias a Dios porque el
Espíritu Santo le hizo entender. Damos gracias a Dios porque el
Espíritu Santo hizo la obra, el Señor Jesús hizo su obra que
había prometido hacer. Se cumplió el que empezó en vosotros
la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Pedro,
lo vemos más adelante escribiendo en Segunda de Pedro 1, 12 al
15, Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas,
aunque vosotros las sepáis y estéis confirmados en la verdad presente,
pues tengo por justo en tanto que estoy en este cuerpo el despertaros
con amonestación, sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo,
como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. También yo procuraré con diligencia
que después de mi partida, vosotros podáis en todo momento tener
memoria de estas cosas. sabiendo que en breve debo abandonar
el cuerpo como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. Y
aquí Pedro está aproximadamente 34 años después, quizá meses,
quizá un año, pero 34 años después de que Jesús le dijo esto, él
fue crucificado, murió crucificado. Y él ya no estaba más preocupado. Juan aún no había escrito esto,
se escribió posteriormente del Evangelio de Juan y no obstante
ese momento de debilidad, de lucha, alabamos a Dios porque
Él ha provisto todo para sus hijos, alabamos a Dios porque
Recién el Señor está restaurando a Pedro, y Pedro está preocupado
de pronto, igual que nosotros. Qué interesante es que si confesamos
nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad. Qué interesante es que
el Señor no dice, promete que no lo vas a volver
a hacer. el Señor había provisto. No dependía de Pedro si lo volvía
a hacer o no lo volvía a hacer. Otras veces volvió a equivocarse
Pedro, pero Cristo había hecho provisión para todos los fracasos
del apóstol Pedro. No se trataba del apóstol Pedro,
sino de la vida del Señor Jesucristo en él. Era, como dice el apóstol
Pablo, tenemos este tesoro en vasos de barro para que la excelencia
del poder sea de Dios y no de nosotros. Pedro era tan parecido
a nosotros y nosotros tan parecidos a Pedro y el Señor le perdona,
le restaura, le da entendimiento y él ya sabiendo que estaba cerca
ese tiempo que se iba a cumplir cuando él iba a glorificar a
Dios a través de la muerte de cruz, él está con el deseo de
seguir comunicando la verdad de Dios a los hermanos. Ahora
hubo un resultado de esa debilidad. Y el resultado fue que se hizo
un rumor de algo que no era así. Y que el Señor nos ayude a poner
los ojos en Jesús para no generar rumores dentro de la iglesia,
dentro del cuerpo del Señor Jesucristo. Dice versículo 22 al 23 Jesús le dijo, si quiero que
él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. Este dicho
se extendió entonces entre los hermanos. Y hay otras traducciones
de la escritura que dicen este rumor se extendió entre los hermanos. Dice de que aquel discípulo no
moriría, pero Jesús no le dijo que no moriría, sino si quiero
que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? y se generó un rumor
y resulta que además van muriendo todos los discípulos y Juan no
muere y algunas veces el imperio romano intentó matarlo y Dios
tenía un plan y no lo lograron matar y por último pues lo mandaron
al destierro ya ha muerto Pedro y Juan, guiado
por el Espíritu Santo, corrige un rumor que se había hecho.
Esta es una ilustración de lo frecuente y fácil con lo que
las personas malinterpretamos las cosas y con frecuencia pues hacemos un
rumor por malinterpretar las cosas. El Señor no le dijo que
Juan no iba a morir. El Señor le dijo, si quiero que
él quede hasta que yo venga, que a ti. Pero los hermanos salieron
a decir que Juan nunca iba a morir hasta que Jesús volviera. Hermanos,
que el Señor nos ayude a poder poner los ojos en el Señor Jesucristo.
Poder clamar al Señor que Él nos revele su persona. Que podamos
ver al Señor Jesucristo. Que podamos hallar nuestro regocijo
en el Señor Jesucristo. Que podamos entender el propósito
de Dios en la historia y en nuestra vida. Y el propósito de Dios
es su gloria. Todas las cosas ha hecho Dios
para su gloria. Cada uno de aquellos que Él ha
salvado es para la alabanza de la gloria de su gracia. Pero
aquellos que son pasados por alto son para alabanza de su
gloriosa justicia. Dice Spurgeon que lo último que
un pecador que ha persistido en rechazar al Señor Jesucristo
va a escuchar cuando sea condenado al infierno eterno va a ser toda
la creación aplaudiendo a Dios porque se habrá hecho justicia.
dice él también hablando a los jóvenes dice joven dice que tu
madre llora a dios por tu salvación si persistes en rechazar al señor
jesucristo la primera persona que va a decir amén cuando seas
condenado va a ser tu madre va a decir amén porque no pienses
que ella va a llorar por la eternidad porque el señor enjugará toda
lágrima y no habrá más dolor ni tristeza y sabes que todos
los creyentes vamos a estar emocionados, gozando de la gloria de Dios,
y será su gloriosa justicia. Y la Biblia dice, ni un pecado
quedará sin castigo. Dios hará justicia. Los pecados
nuestros han sido ya castigados en el Señor Jesucristo. Por eso
el que cree en el Hijo tiene la vida, pero el que rehúsa creer
en el Hijo no verá la vida, sino la ira de Dios está sobre él.
Hermanos, es en contemplar al Señor Jesucristo que hay plenitud
de gozo. Los discípulos, cuando el Señor
se manifestó a ellos y les enseñó sus heridas, ellos se regocijaron
de ver a Jesús. Hermanos, es en Cristo que está
el gozo. que eso nos haga mantener nuestra mirada en el Señor Jesucristo.
Es probable que la voluntad de Dios sea que padezcamos persecución
por causa de la justicia, pero es en su presencia que hay plenitud
de gozo y delicias a su diestra para siempre. Hermano, el gozo,
vuelvo a repetir, no sólo a usted, a mí mismo, el gozo no lo tiene
su esposa. El gozo no lo tiene su esposo.
El gozo no lo tienen sus hijos. No está en sus hijos. No está
en tener hijos obedientes y bien portados. El gozo no está en
su reputación y en que las cosas salgan como nosotros las planeamos.
El gozo no está en el hecho de que tengamos abundancia. El gozo
está en la salvación del Señor. Dice David, vuélveme el gozo
de tu salvación. Dice el profeta, aunque la higuera
no florezca, aunque en las vides no haya fruto, aunque las vacas
sean quitadas, los corrales y las ovejas de la majada, con todo
yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación. En tu presencia hay plenitud
de gozo. Delicias a tu diestra para siempre. Mira al Señor Jesucristo. Sigue
mirando al Señor Jesucristo. Sigamos, continuemos siguiendo
al Señor Jesucristo. Tengamos los ojos puestos en
Cristo, ojos de fe. Mirar a Cristo es lo que nos
libra del castigo del pecado, pero mirar al Señor Jesucristo
es lo que nos guarda de pecar contra nuestro Señor. Es necesario
que continuemos mirando al Señor Jesucristo y no volviendo a los
lados a ver a nuestros hermanos. Y si el Señor providencialmente
trae algo, no olvides que hay que restaurar con espíritu de
mansedumbre considerándote a ti mismo, no sea que también seas
tentado. El que crea estar firme, mire que no caiga. Restaurarlo
con espíritu de mansedumbre porque clamas a Dios que te haga primero
sacar la viga de tu ojo para sacar la paja del ojo de tu hermano. Vamos a orar con nuestro hermano
Daniel Fernández. Que Dios lo bendiga, hermano.

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