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JC

La Restauración de Pedro

John 21:15-17
Joel Coyoc July, 11 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc July, 11 2021
Estudio del Evangelio de Juan

La predicación de Joel Coyoc aborda el tema de la restauración de Pedro, enfatizando la necesidad de reconexión y restauración en la vida de los creyentes. Cita Juan 21:15-17, donde Jesús interroga a Pedro sobre su amor, lo que revela no solo el proceso de restauración personal, sino también el vínculo profundo entre la gracia de Dios y el liderazgo pastoral. A través de preguntas, Jesús no solo confronta la confianza excesiva de Pedro en sí mismo, sino que también le ofrece una nueva misión: apacentar sus ovejas, indicando que el amor verdadero se traduce en acción. La predicación también resalta la importancia de conocer a Dios a través de la humillación y el arrepentimiento, lo que permite un amor más genuino hacia Él en respuesta al sacrificio de Cristo. La relevancia práctica de este mensaje radica en cómo los creyentes deben reconocer su necesidad de restauración continua y de servir a los demás en el contexto de la fe.

Key Quotes

“El Señor está haciendo preguntas, no para tener información, sino para darnos la oportunidad de reflexionar, para hablar a nuestro corazón.”

“El hecho de que tú me hayas negado fue pecaminoso, pero yo he cargado ese pecado en la cruz.”

“Mejor son las heridas del que ama, pero importunos los besos del que aborrece.”

“Nuestra esperanza es el Evangelio. El Señor Jesús está restaurando a Pedro, no confiando en Pedro y enseñando a Pedro a no confiar más en Él, sino en lo que Él ha hecho en la cruz por amor de su pueblo.”

Sermon Transcript

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Hermanos, vamos a abrir nuestra
Biblia en el Evangelio según San Juan. Es capítulo veintiuno. Dice la Palabra de Dios, después
de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al
mar de Tiberias. Y se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás
y Amado el Dídimo, Natanael, el decaná de Galilea, los hijos
de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo,
voy a pescar. Ellos le dijeron, vamos nosotros
también contigo. Fueron y entraron en una barca
y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya iba amaneciendo, se
presentó Jesús en la playa, mas los discípulos no sabían que
era Jesús. y les dijo, hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron,
no. Él les dijo, echad la red a la
derecha de la barca y hallaréis. Entonces la echaron y ya no la
podían sacar por la gran cantidad de peces. Entonces aquel discípulo
a quien Jesús amaba dijo a Pedro, es el Señor. Simón Pedro, cuando
oyó que era el Señor, se ciñó la ropa porque se había despojado
de ella y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron
con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban
de tierra, sino como doscientos codos. Al descender a tierra
vieron brazas puestas y un pez encima de ellas y pam. Jesús
les dijo, trae de los peces que acabáis de pescar. Subió Simón
Pedro y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento
cincuenta y tres. Y aun siendo tantos, la red no
se rompió. les dijo Jesús, venid, comed. Y ninguno de los discípulos se
atrevía a preguntarle, ¿tú quién eres?, sabiendo que era el Señor. Vino pues Jesús y tomó el pan
y les dio, y asimismo del pescado. Esta era ya la tercera vez que
Jesús se manifestaba a sus discípulos después de haber resucitado de
los muertos. Cuando hubieron comido, Jesús
dijo a Simón Pedro, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió, sí, señor, tú sabes
que te amo. Él le dijo, apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez,
Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió, sí, señor,
tú sabes que te amo. Le dijo, pastorea mis ovejas.
Le dijo la tercera vez, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le
dijese la tercera vez, ¿me amas? Y le respondió, Señor, Tú lo
sabes todo, Tú sabes que te amo. Jesús le dijo, apacienta a mis
ovejas. De cierto, de cierto te digo,
cuando eras más joven te ceñías, e ibas a donde querías, mas cuando
ya seas viejo extenderás tus manos y te ceñirá otro, y te
llevará a donde no quieras. Esto dijo dando a entender con
qué muerte había de glorificar a Dios, y dicho esto añadió,
sígueme. Volviéndose, Pedro vio que le
seguía el discípulo a quien amaba a Jesús, el mismo que en la cena
se había recostado al lado de él, y le había dicho, Señor,
¿quién es el que te ha de entregar? Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús,
Señor, ¿y qué de éste? Jesús le dijo, si quiero que
él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. Este dicho
se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo
no moriría. Pero Jesús no le dijo que no
moriría, sino, si quiero que él quede hasta que yo venga,
¿qué a ti? Este es el discípulo que da testimonio
de estas cosas, y escribió estas cosas, y sabemos que su testimonio
es verdadero. Y hay también otras muchas cosas
que hizo Jesús, las cuales, si se escribieran una por una, pienso
que ni aún en el mundo cabrían los libros que se habrían de
escribir. Amén. Vamos a meditar los versículos
del quince al diecisiete. Y quisiera leerlo, ya lo leímos
en nuestra traducción mil Nos gustaría leer lo de dos traducciones,
otras dos traducciones. Una de las traducciones dice
así, Entonces, cuando habían acabado de desayunar, Jesús dijo
a Simón Pedro, Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Pedro le dijo, sí, señor, tú
sabes que te quiero. Jesús le dijo, apacienta mis
corderos. Y volvió a decirle por segunda
vez, Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro le dijo, sí, señor,
tú sabes que te quiero. Jesús le dijo, pastorea mis ovejas. Le dijo por tercera vez, Simón,
hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció porque la
tercera vez le dijo, ¿me quieres? Y le respondió, Señor, tú lo
sabes todo, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo, apacienta a mis
ovejas. Y otra traducción que dice, cuando
terminaron de desayunar, Jesús le preguntó a Simón Pedro, Simón,
hijo de Juan, ¿me amas más que estos? Sí, Señor, tú sabes que
te quiero, contestó Pedro. Apacienta mis corderos, le dijo
Jesús. Y volvió a preguntarle, Simón,
hijo de Juan, ¿me amas? Sí, Señor, Tú sabes que te quiero.
Cuida de mis ovejas. Por tercera vez Jesús le preguntó,
Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? A Pedro le dolió que por tercera
vez Jesús le hubiera preguntado, ¿me quieres? Así que le dijo,
señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero, apacienta mis
ovejas, le dijo Jesús. Nuestro tema es la restauración,
la restauración de Pedro, la restauración de Pedro. El señor se había manifestado
ya a Pedro y después Pedro había domingos por la noche y se habían
regocijado en el señor pero había algo que era necesario y era
un momento de restauración era necesario un momento de plática
con el Señor Jesús de una íntima comunión, de una restauración,
había habido experiencias emocionantes, había habido una pesca milagrosa,
había habido trabajo, habían arrastrado una red, grandes peces,
pero era necesario un tiempo en el cual el Señor mirara a
Pedro y le restaurara. Y esto es algo que va a ser recurrente
en la vida de los creyentes. Constantemente el Señor tendrá
que restaurarnos. Es fundamental el que nosotros
podamos recordar, cuando pienso en este pasaje, me hace recordar
la experiencia de muchas personas en la Escritura. Fue la experiencia
de Job, Vemos a un Pedro distinto, ahorita vamos a empezar a hacer
un recorrido de por qué se hizo necesario este momento. Pero
vemos a un Job sufriendo, a un Job que el mismo Señor dice que
es un varón justo y temeroso. No obstante, es necesaria una
justicia mayor que la que Job tenía. agobiado por sus amigos que intentaban
consolarlo con una teología equivocada, que trataban de acusarlo con
una conexión directa entre pecado y sufrimiento. Y frecuentemente
somos tentados a hacer conexiones de ese tipo. Sin embargo, él
empieza en un momento a exponer su queja delante de Dios y Dios
le manifiesta su gloria. Y entonces Job llega a exclamar,
en una condición similar a la que vamos a mirar en este pasaje,
de oídas, te había oído, pero ahora mis ojos te ven, por tanto
me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza. Habiendo pasado
por una circunstancia en la cual Dios le empieza a mostrar quién
es Dios, y él empieza a mirar quién es el mismo. Recordemos
que nosotros no nos conocemos. Hermanos, no nos conocemos. Engañoso
y perverso es el corazón del hombre más que todas las cosas.
¿Quién lo conocerá? No confiemos en el conocimiento
que tenemos de nosotros. Dice el Señor, yo Jehová. La
Biblia dice que el hombre mira lo que está delante de sus ojos,
pero Dios mira el corazón. Y para Dios es fundamental, es
importante el corazón, y Dios va a usar el medio que sea necesario,
por amor de sus hijos, para hacerse conocer por sus hijos. Y no hay
manera de que sus hijos se conozcan a sí mismos, a menos que conociéndole
a Él. Es fundamental la necesidad de
poder conocer a Dios, porque esa es la misma vida eterna.
Dice la Escritura, y esta es la vida eterna, que te conozcan
a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado. Mientras no conozcamos a Dios,
andaremos extraviados por la vida, pensando demasiado bien
de nosotros mismos, confiando demasiado en nosotros mismos.
La única cosa que tiene que suceder es hay que conocer a Dios dice
el salmista bueno me es haber sido humillado antes que fuera
humillado descarriado andaba bueno me es haber sido humillado
y hermano es necesario que seamos humillados al final el apóstol
Pedro En los años, al final, escribe, humillaos pues bajo
la poderosa mano del Señor para que los exalte cuando fuere tiempo. ¿Y por qué lo pudo decir? Porque
Dios lo humilló. Pedro era un hombre demasiado
confiado en sí mismo. Era un hombre impetuoso, era
el hombre que hablaba más. A veces debía estar callado y
hablaba y decía, pues quizá lo que los otros pensaban, pero
por su carácter no se atrevían a decir. Sin embargo, era un
hombre tan común y corriente como nosotros, que el Señor salvó,
que el Señor transformó, y en ese proceso el Señor tuvo que
humillarlo. Y vamos a dividir nuestro pasaje
por esta restauración de Pedro en tres etapas. En la primera
etapa, el apóstol Juan usa el nombre que el Señor le había
puesto a Pedro cuando lo llamó, para referirse a él, y dice,
el apóstol Juan se refiere a Pedro como Simón Pedro. Recuerde que
Simón Pedro, Simón es el que oye, Y efectivamente, Pedro oyó
al Señor porque era una oveja del Señor. Mis ovejas oyen mi
voz y yo las conozco y me siguen. Y Pedro es el nombre nuevo que
el Señor le puso cuando Él lo llamó. El Señor solía cambiar
a personas de nombre porque les cambiaba de corazón. No era simplemente
nada más ponerle otro nombre. Es que el Señor se iba a encargar
por su obra en Pedro de hacerlo, de ser un hombre voluble, un
hombre emocional, un hombre confiado en sí mismo, a ser un hombre
que pudiera tener solidez en la roca que es Cristo. Y ese
es el significado de Pedro, que es piedra. Y él no se consideraba
sólo él piedra, sino escribe después, vosotros como piedras
vivas edificados, seamos edificados como casa espiritual. Recuerde que cuando estudiamos
acerca de su nombre, recordamos que cuando el señor se refería
a Simón como Simón, hijo de Jonás, y no como Pedro era cuando él
se comportaba de acuerdo a su vieja naturaleza. Y en ese pasaje
vamos a mirar que las tres veces, en las tres etapas de la restauración,
el señor se va a referir a él por Simón, hijo de Jonás. un fracaso y después bueno el señor se refiere
a él ahí en ese pasaje como Simón hijo de Jonás y el señor empieza
haciendo preguntas y es una manera en que el señor trata con su
pueblo el señor hace preguntas recuerde cuando Adán y Eva pecaron
empezaron a esconderse de la presencia de Dios y el señor
vino con preguntas Y el Señor pregunta. Recuerde cuando Ananías
y Zafira hubo preguntas. El Señor no pregunta porque desea
tener información. El Señor lo sabe todo. El Señor que está preguntando
aquí a Pedro, es ese mismo Señor que le dijo a la mujer samaritana,
anda llama a tu marido. Y la mujer dijo, pues no tengo
marido. Y el Señor le dice, bien has
dicho, no tengo marido. Y le dice, cinco maridos has
tenido y el que ahora tienes no es tu marido. Ese Señor es
el mismo que estando, cuando viene Natanael, le dije antes
que Felipe te llamara cuando estabas debajo de la higuera,
te vi. Porque todas las cosas están desnudas ante sus ojos.
Él ve la profundidad de nuestro corazón. ese señor que está haciendo
preguntas a Pedro, ese señor que viene y se presenta y le
dice a Tomás exactamente las palabras que Tomás había dicho,
porque él es la palabra viva, que es viva y eficaz y es más
cortante que toda espada de dos filos. y que penetra hasta discernir
los pensamientos y las intenciones del corazón. Y el Señor está
haciendo preguntas, y hace preguntas, no para tener información, sino
para darnos la oportunidad de reflexionar, para hablar a nuestro
corazón. Él ya sabe todo acerca de nosotros. El Señor hace preguntas, el Señor
nos somete a prueba, no para que Él pueda conocer algo, sino
es su instrumento para que nosotros podamos, en medio de las pruebas
y circunstancias, conocerle a Él, conocernos y ver cuán necesitados
estamos del Señor Jesucristo. Ahora, ¿cuál es la pregunta? Y la primera pregunta, en la
primera etapa es, dice Jesús, me amas más que éstos. me amas más que éstos". Y evidentemente había otros seis
discípulos. Estaban Tomás, Jacobo y Juan. en el versículo dos dice que
estaba Tomás el Didimo, estaba Natanael, el de Caná de Galilea,
Jacobo y Juan, y otros dos discípulos que no se menciona su nombre.
Y el Señor allí públicamente delante de ellos, haciendo un
trabajo de restauración, y le dice, me amas más que estos. ¿Por qué Jesús le preguntó, me
amas más que estos? Frecuentemente Nuestro gran problema
es mi problema. Frecuentemente solemos pensar
mejor de nosotros mismos. Frecuentemente solemos mirarnos
como el mejor cristiano de la casa, como el mejor cristiano
de la iglesia, como el mejor empleado del trabajo, como el
mejor patrón si somos patrones. Y evidentemente el apóstol Pedro
se había considerado mejor que los otros once. ¿Y cómo lo sabemos? Porque es que Jesús hace énfasis
en Me amas más que éstos. Y el Señor está utilizando una
palabra importante en cuestión de amor. En nuestra traducción
dice Me amas y Pedro responde Tú sabes que te amo. Pero en
el texto original se usaron dos palabras distintas. Y el Señor dice, me amas más
que éstos. ¿Por qué es que Jesús le pregunta
así? Dice en Mateo 26, 31 al 35, entonces
Jesús les dijo, todos vosotros os escandalizaréis de mí esta
noche, porque escrito está, heriré al pastor y las ovejas del rebaño
serán dispersadas, pero después que haya resucitado, iré delante
de vosotros a Galilea. Respondió Pedro, respondiendo
Pedro le dijo, aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca
me escandalizaré. Aunque todos estos no puedan
probar cuánto te aman, yo te amo más que ellos. Ellos se van
a escandalizar, pero yo no me voy a escandalizar. Se olvidaba
de que el Señor mira el corazón. Se olvidaba que su corazón es
engañoso y perverso. Se olvidaba totalmente de lo
que peor podemos hacer es confiar en nosotros mismos. Y dice, yo
nunca me escandalizaré. Hermanos, quisiera recordarles
algo. Solemos a veces usar estas palabras en nuestro vocabulario.
Generalmente, cuando usamos siempre y nunca, generalmente mentimos. siempre y nunca. Normalmente
son mentiras. Pero dice él, yo nunca me escandalizaré. Jesús le dijo, de cierto, de
cierto te digo, esta noche, antes que el gallo cante, me negarás
tres veces. Pedro le dijo, aunque me sea
necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos
dijeron lo mismo. Y aquí estaba Pedro diciendo,
yo te amo y yo no me voy a escandalizar. Todos esos se pueden escandalizar,
pero yo nunca. Es más, yo voy a morir contigo
si es necesario. Estaba demasiado confiado en
sí mismo. Y el Señor le amaba. Como nos ama en esos momentos
en que confiamos en nosotros mismos. En esos momentos que
tenemos un más alto concepto de nosotros mismos que el que
debemos de tener. Y por eso el Señor pregunta,
¿me amas más que todos estos? Y damos gracias a Dios porque
Dios ya estaba haciendo una obra de restauración. Vemos a un Pedro
que ya no está tan seguro, gracias a Dios, ya no está tan seguro
en sí mismo. Su respuesta es distinta. ¿Cómo
responde Pedro? Dice, Señor, tú sabes que te
quiero. El Señor le decía, ¿me amas?
Me amas, sí, con ese amor que estás dispuesto a hacer todo
por mi bien, totalmente desinteresado por mi bien, al punto incluso
de dar tu vida por mí. Y Pedro respondía, Señor, Tú
sabes, sí, Señor, Tú sabes que te quiero. Señor, Tú sabes que
te tengo cariño. Pero no se atrevía a decir lo
que había dicho antes. y el Señor lo mira y le dice,
le hace un llamado. Y eso es algo alentador, el hecho de que,
a pesar de quién era Pedro, el Señor le hace un llamado. Porque
el Señor no está confiando en lo que es Pedro, sino el Señor
está confiando en su obra completa en la cruz. Él ha consumado la
salvación de Pedro. Él ha consumado la santificación
de Pedro. ha satisfecho la justicia divina,
y por causa de que él ha satisfecho la justicia divina, él vive para
interceder por los suyos. Por causa de ello es que el Espíritu
Santo ha sido enviado para dar poder a los suyos, y el Señor
le dice, le hace un llamado que es alentador, a pesar de su gran
fracaso, le dice, apacienta, apacienta mis apacienta a mis corderos. Recuerde
que el Señor Jesús dijo a el asalariado, deben ir a ladrón,
¿y qué hace? Huye y deja a las ovejas porque
es asalariado. Jesús había dicho, yo soy el
buen pastor, el buen pastor su vida dará por las ovejas. Los
discípulos habían huido, Pedro había dicho que él iba a morir
con Pero el Señor va a hacer una
obra, de hacer de él un pastor. Y le está diciendo, apacienta,
y el Señor hace énfasis en algo, apacienta mis corderos. Dejándole claro a Pedro lo que
tiene que hacer. No son tus corderos, son mis
corderos, los que he comprado con mi propia sangre. haciéndole
claro cuál tiene que ser la actitud con la grey del señor. Interesantemente
aquí usa la palabra corderos y utiliza la palabra apacienta
y apacentara está relacionado con una de las responsabilidades
principales pero no la única del pastor que es garantizar
el alimento a los corderos y los corderos pues son los animales
tiernos del Y el Señor le está diciendo,
apacienta mis corderos. El Señor le está diciendo, a
pesar de tu fracaso, yo he hecho provisión por tu fracaso. Ese
hecho de que tú me hayas negado fue pecaminoso, pero yo he cargado
ese pecado en la cruz. Yo he sido molido por tus pecados.
He llevado el castigo de tus pecados. La ira que mereces por
causa de eso que hiciste ha caído sobre mí. Y por eso yo te he
perdonado y te estoy llamando a un lugar de restauración. Y
estoy proveyendo todo lo que se necesita. No necesitas más
confiar en ti mismo. No necesitas más estar en confianza
en la carne. Todo lo que requieres ha sido
ganado en la cruz. Cristo ha vencido al pecado,
ha vencido a la muerte. Y todas las cosas, después escribe
Pedro, que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas
por su divino poder, para que por ellos participemos de la
naturaleza divina. ¿Qué milagro que el Señor Jesús
y qué amor y qué necesidad de que nosotros podamos tener tiempos
de reflexión en los cuales pedir al Señor que hable a nuestro
corazón? Y seguro habrá esos momentos, hermanos. El Señor
está preguntándole aquí a Pedro, ¿me amas? Y es fácil decir que
amamos al Señor. Pero Juan dice, el que dice,
yo amo a Dios y aborrece a su hermano, el tal es mentiroso. Nuestro amor a Dios se muestra
a través de nuestro amor por los hermanos. Y en verdad que
es difícil amar. Es más, en nosotros mismos no
es difícil, es imposible amar como Cristo nos ha amado. Pero
he allí el Evangelio. Cristo vive. Y es nuestra necesidad
de ser confrontados y mirar nuestra soberbia, nuestro orgullo y poder
venir al Señor y clamar, Señor, no soy capaz de amar como Tú
me amas. Gracias porque has sido castigado
por ello. Clamo por el poder del Espíritu Santo, que la vida
de Cristo fluya a través de mí. En la segunda etapa, el señor
vuelve a hacer la pregunta y le dice, volvió a decirle la segunda
vez, Simón, hijo de Jonás, y ya no dijo más que todos. El señor
tampoco estaba tratando de de machucarlo. El señor estaba obrando
en restauración y estaba mostrándole el orgullo en su corazón. Y ahora
le pregunta solo, ¿me amas? Tú sabes que te quiero o que
te tengo cariño. Y Jesús vuelve a llamarlo y le
dice, alentándolo, pastorea mis ovejas. Hemos estado estudiando
en la mañana acerca del carácter del pastor, pero ese llamado
es para todos los creyentes. Y lejos de desalentarnos es,
si eres oveja de Cristo, el Señor te dice, yo he hecho provisión
para que tú puedas ser pastor. Hermano, quizá no todos lleguemos
a tener un ministerio de pastores de la iglesia. Pero cada hombre,
salvo por el Señor, es real sacerdocio. Cada hombre, padre de familia,
es pastor de su casa. Tiene la responsabilidad de proveer,
no sólo material para su familia, tiene la responsabilidad de proveer
material emocional y espiritual. Es nuestra responsabilidad como
varones. Hermanos, Dios sabe que eres capaz de pastorear sus
corderos. Si Él te ha dado una esposa y
eres creyente en el Señor Jesucristo, Cristo ha ganado victoria para
tu fracaso de amar a tu esposa como Cristo ama a la iglesia.
Cristo ha ganado victoria de nuestro fracaso como padres.
Somos un fracaso como padres, porque el modelo de padre es
Dios el padre. Y Él ha provisto poder. Todas
las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido
dadas por su divino poder. Y el Señor aquí habla ya de ovejas,
incluyendo no sólo a los corderos, a los tiernos, sino a las ovejas.
Y aquí incluye una palabra, esta palabra incluye a la anterior.
Aquí ya no es sólo apacienta. sino aquí dice, pastorea, pastorea,
pastorea mis ovejas, haciendo otra vez énfasis, son mis ovejas,
Pedro, y en casa, hermanos, no olvidemos, no son mis hijos,
nuestros hijos son un préstamo que Dios nos ha dado, en el momento
que Dios quiera, Dios puede venir y llevarse un hijo, no nos tiene
que pedir permiso, son de Él, Él nos los ha dado. Y si nuestros
hijos son creyentes, mucho más. Son mis ovejas. Pastoreadlas. No somos llamados sólo a darles
comida física. Somos llamados a pastorearles.
Y pastorear incluye más que sólo el alimento espiritual, emocional,
material, incluye el trabajo de guianza, incluye el trabajo
de cuidado, el salvo veintitrés describe ahí cómo le pone aceite
en su cabeza para quitarle la resequedad, le quita los parásitos,
y mucho trabajo que implica el trabajo del pastor. Sin embargo,
está incluido ahí a pacienta que tiene que ver con el alimento.
En la tercera etapa, dice el ¿Me quieres o me tienes cariño?
El Señor preguntaba, ¿me amas? Primero preguntó, ¿me amas más
que todos? Así como dijiste, después le dijo, ¿me amas? Y
Pedro decía, señor, sí, tú sabes que te tengo cariño. Y la segunda
vez también dijo, ¿sabes que te tengo cariño? Pero la tercera
vez el Señor Jesús le preguntó, me quieres y dice la Biblia que
Pedro se entristeció de que la tercera vez Jesús le dijera me
quieres y hermanos es necesario que muchas
veces la palabra de Dios nos entristezca el ministerio de
la predicación tiene como finalidad confortar a los afligidos pero
muchas veces afligir a los confortables Y aquí el Señor deliberadamente
era necesario. Es necesario que el Señor nos
quebrante. Es necesario el quebrantamiento.
Es necesario que tengamos momentos en que ser afligidos por la palabra
de Dios. Hay momentos, hermanos, en que
tenemos que clamar al Señor que nos haga en verdad conocer quién
Dios es el que se está revelando. En conocer y entender al Señor.
El apóstol Pedro se pone triste y el apóstol Pedro responde y
dice una respuesta humilde que le
dice tú lo sabes todo tú sabes que te estoy sintiendo cariño
y lo que Pedro estaba diciendo estaba diciendo que su corazón
estaba abierto a Cristo y que Cristo por lo y que Cristo, por
lo tanto, sabe que Él lo ama con el mejor amor que un hombre
como Él y como nosotros, pecador, es capaz de amarle. Si hay algo
que siempre le vamos a deber al Señor es amor. No le amamos
como es debido. Somos llamados a amarle con toda
nuestra alma, con toda nuestra mente, con todas nuestras fuerzas.
Y en verdad, hermanos, con humildad tenemos que reconocer que nos
desviamos, que frecuentemente buscamos el gozo donde no está,
no en el Señor, y eso se llama idolatría de nuestro corazón.
Y, hermanos, qué interesante es poder mirar que Pedro está
llegando, el Señor lo aflige. Y a él le dolió, dice una de
las traducciones que leímos, le dolió que la tercera vez Jesús
le preguntara de esa forma. Pero es necesario. Dice la Biblia,
mejor son las heridas del que ama, pero importunos los besos
del que aborrece. Y el Señor ama. Y el Señor en
su amor, dice, azota a todo aquel que recibe por hijo. Y hermanos,
que Dios Habla nuestro corazón. Si somos hijos, esto que estamos
haciendo es disciplina preventiva. El Señor está previniendonos
por su palabra. Pero si somos hijos y la disciplina
preventiva no hace efecto, el Señor va a tener que hacer uso
del callado. y tal vez sea un poco más doloroso. Pero hermanos,
poder tener que clamar a Dios que nos dé esa clase de actitud
de un hombre ya humilde. Ya no un hombre demasiado seguro,
parado, diciendo, pues yo voy a morir por ti. Un hombre que
ha entendido lo que entendió el salmista. Un hombre que dice,
señor, tú me has examinado y conocido. Y es lo mismo que él está diciendo,
señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te estoy sintiendo
cariño. Señor, Tú sabes que te quiero, que te amo como un pecador
es capaz de amarte. ¡Qué bendición de poder ser humillado
por el Señor! De poder decir con Pedro, bueno
me es haber sido humillado. Antes que fuera humillado, descarriado
andaba. y poder terminar el apóstol el
salmista empieza señor tú más examinado y conocido y cuando
termina el salmo termina diciendo examina me odios y conoce mi
corazón prueba me conoce mis pensamientos hermano no hay otra
cosa que hacer además no tenemos por qué temer de decir eso porque
cristo ha hecho provisión algo que había quedado ya claro en
el apóstol Pedro y algunas veces él iba a volver a olvidar y lo
iban a tener que regañar, lo tuvo que regañar el apóstol Pablo
en una ocasión porque volvió a actuar en temor al hombre queriendo
quedar bien con los judaizantes y Pablo lo tuvo que reprender
sin embargo Dios fue haciendo una obra hasta que vemos las
epístolas que él escribe donde se nota lo que el Señor ha hecho
Y Él está llegando lo mismo que el apóstol Pablo, humildemente
de poder decir, implícitamente, soy un pecador, soy el pecador. Y la bendición grande es, palabra
fiel es esta y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino
al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.
En lugar de pensar que yo soy el mejor de los doce, o que yo
soy el mejor de la congregación, o yo soy el mejor miembro de
la familia, o yo soy el mejor trabajador, es mejor decir soy
un pecador. Porque Jesús no vino a llamar
justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Jesús vino a salvar a pecadores
y a aprender como Pedro, como Job, como Isaías, que podían
ver su pecaminosidad y decir, ay de mí que soy muerto. Bueno
es haber sido humillado, porque hemos visto lo que nuestro pecado
ha hecho sobre el Señor Jesucristo, pero él ha llevado ya nuestro
pecado. Nosotros podemos acercarnos confiadamente
al trono de la ha hecho provisión para nuestro
fracaso en cada área de nuestra vida, y que Cristo ofrece su
perdón, que no es necesario más tratar de poner los hojas de
higuera. Cristo es el Cordero que ha suplido de vestidura adecuada
nos ha vestido de su justicia justificados pues por la fe tenemos
paz para con Dios por medio de nuestro señor Jesucristo y termina
con el llamado alentador apacienta mis ovejas apacienta mis ovejas
y es interesante que empieza con apacienta y termina con apacienta
y en medio de esta pastorea porque creo que esto que Jesús está
haciendo énfasis es Algo que debe ocupar mucho más del tiempo
del pastor es el trabajo de dar alimento, de guiar a la congregación
a las aguas frescas y a los verdes pastos del Evangelio. Y bien
también el pastoreo y los otros cuidados, pero algo principal
es llevar el alimento del Evangelio. Y el énfasis son mis ovejas,
apacienta mis ovejas. Hermanos, esposos, apacentemos
a las ovejas que el Señor nos ha encomendado. Hijos, esposas,
son nuestra responsabilidad. Y nuestra esperanza es el Evangelio. El Señor Jesús está restaurando
a Pedro. no confiando en Pedro y enseñando
a Pedro a no confiar más en Él, sino en lo que Él ha hecho en
la cruz por amor de su pueblo. Oremos.

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Joshua

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