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JC

Jesús nuestro verdadero David

Psalm 18:43-45
Joel Coyoc December, 3 2025 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc December, 3 2025
Salmo 18

En el sermón "Jesús nuestro verdadero David," el predicador Joel Coyoc desarrolla la doctrina de la soberanía de Cristo como el verdadero Rey que cumple lo que David prefiguró en el Antiguo Testamento. Coyoc enfatiza que de la misma manera que David fue liberado de conflictos y se convirtió en rey unificado de Israel, Cristo, como el verdadero David, ha establecido un reino unificado y eterno. El sermón utiliza diversos pasajes, como Efesios 2:14-17 y Apocalipsis 21:24, para ilustrar cómo Jesús cumple las promesas de reconciliación y unificación, transformando a los extranjeros en hijos de Dios. La relevancia de esta enseñanza se extiende a la vida cotidiana de los creyentes, quienes son llamados a vivir en obediencia y amor a Cristo, reafirmando que la verdadera identidad de los creyentes radica en su relación con Él.

Key Quotes

“Hay más de Cristo que de David en este pasaje.”

“Nuestra única esperanza de experimentar y vivir vidas que dan gloria al Señor... es ver con ojos de fe al Señor Jesucristo.”

“Los hijos de extraños se sometieron a mí... al oír de mí me obedecieron.”

“En contraste, aquellos extraños que se mantienen en su rebeldía... van a arrodillarse y van a decir Cristo es el Señor.”

What does the Bible say about Jesus as our true David?

The Bible portrays Jesus as the fulfillment of God's promises to David, establishing a unified kingdom and serving as the true head of the nations.

In Scripture, Jesus is seen as the ultimate fulfillment of the Davidic promise. Psalm 18 highlights aspects of David's victory and salvation, but the fullest understanding points to Jesus as the true David. While David was anointed king, Jesus unifies all peoples under His reign, fulfilling the prophecies of Isaiah and the New Testament. This unification is completed in Christ, who breaks down barriers and brings peace, as reflected in Ephesians 2:14-17. Unlike David, who had regional influence, Jesus reigns sovereignly over all nations, demonstrating His authority and power.

Psalm 18:43-45, Ephesians 2:14-17, Isaiah 55:3, Revelation 21:24

How do we know that Jesus is the true king of all nations?

The Bible affirms Jesus as the king of all nations through His divine authority and the fulfillment of Old Testament prophecies.

Jesus is recognized as the true king of all nations through His fulfillment of Old Testament prophecies and His sovereign rule over both Jews and Gentiles. In Psalm 2, God declares Jesus as His Son, exalted above all rulers. His role as head of the nations is seen in the fulfillment of the promise made to David, but brought to completion in Christ’s death and resurrection. Philippians 2:9-11 emphasizes that every knee will bow before Jesus, showcasing His ultimate authority over all creation. This truth reassures believers of their place in His unifying kingdom, where all nations will acknowledge His lordship.

Psalm 2, Philippians 2:9-11, Revelation 21:24

Why is the concept of Jesus as our advocate important for Christians?

Jesus as our advocate is crucial because He intercedes for us and represents our interests before God.

The concept of Jesus as our advocate is vital in Reformed theology, as it underscores His role in securing our salvation. Scripture indicates that Christ stands at the right hand of the Father, interceding for those whom He has chosen (Romans 8:34). This advocacy provides believers with assurance that their sins are covered, and they are accepted in the beloved. The promise of Jesus’ intercession assures us of our place in God’s family, giving us hope and confidence in our relationship with God. This connection reinforces the belief that salvation is solely a work of grace that depends on Christ's righteousness, not our own works.

Romans 8:34, Ephesians 1:6

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuevamente nuestra biblia en el salmo número dieciocho salmo número dieciocho dice Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová roca mía y castillo mío, y mi libertador, Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré. Mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo y mi clamor llegó delante de él a sus oídos. La tierra fue conmovida y tembló, se conmovieron los cimientos de los montes y se estremecieron porque se indignó él.

humo subió de su nariz y de su boca fuego consumidor, carbones fueron por él encendidos, inclinó los cielos y descendió y había densas tinieblas debajo de sus pies, cabalgó sobre un querubín y voló, voló sobre las alas del viento, puso tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor de sí, oscuridad de aguas, nubes de los cielos, Por el resplandor de su presencia sus nubes pasaron. Granizo y carbones ardientes tronó en los cielos Jehová y al Altísimo dio su voz. Granizo y carbones de fuego envió sus aetas y los dispersó, lanzó relámpagos y los destruyó.

Entonces aparecieron los abismos de las aguas y quedaron al descubierto los cimientos del mundo. a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz. Envió desde lo alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas, me libró de mi poderoso enemigo, de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. me sacó al lugar espacioso, me libró porque se agradó de mí.

Jehová me ha premiado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado, porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impiamente de mi Dios, pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no me he apartado de sus estatutos. fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad, por lo cual me ha recompensado. Jehová, conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista, con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro, limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso.

Porque tú salvarás al pueblo afligido, y humillarás los ojos altivos. Tú encenderás mi lámpara. Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros. En cuanto a Dios, perfecto es su camino y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan, porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?

Dios es el que me ciñe de poder, quien hace perfecto mi camino, quien hace mis pies como de siervas y me hace estar firme sobre mis alturas, quien adiestra mis manos para la batalla, para entezar con mis brazos el arco de bronce. Me diste a sí mismo el escudo de tu salvación, tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido. Ensanchaste mis pasos debajo de mí, y mis pies no han resbalado. Perseguí a mis enemigos y los alcancé, y no volví hasta acabarlos. Los herí de modo que no se levantasen. Cayeron debajo de mis pies, pues me ceñiste de fuerza para la pelea. Has humillado a mis enemigos debajo de mí. Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, para que yo destruya a los que me aborrecen. Clamaron y no hubo quien salvase. Aún aquí voy, pero no lo soy yo. y los molí como polvo delante del viento, los eché fuera como lodo de las calles, me has librado de las contiendas del pueblo, me has hecho cabeza de las naciones, pueblo que yo no conocía me sirvió Al oír de mí me obedecieron. Los hijos de extraños se sometieron a mí. Los extraños se debilitaron y salieron temblando de sus encierros.

Viva Jehová y bendita sea mi roca y enaltecido sea el Dios de mi salvación. El Dios que venga mis agravios y somete pueblos debajo de mí. El que me libra de mis enemigos y aún me eleva sobre los que se levantan contra mí. Me libraste de varón violento. por tanto, yo te confesaré entre las naciones y cantaré a tu nombre, grandes triunfos da a su rey y a su misericordia, a su ungido, a David, y a su descendencia para siempre. Amén.

Bueno, llevamos ya algún tiempo con este salmo, y es cierto que es un por lo que Dios concedió a David, como David atribuye todas sus victorias a Dios, y se gloria en el Señor, reconoce que todo ha sido por el Señor, él nos muestra cómo él ha crecido en el conocimiento del Señor, sin embargo, cuando llegamos al versículo cuarenta y tres, y hay algunos versículos anteriores, donde realmente en este salmo hay mucho más de Cristo que de David.

y es nuestro tema hoy es Jesús nuestro verdadero David Jesús nuestro verdadero David versículos cuarenta y tres el cuarenta y cinco dice me has librado de las contiendas del pueblo me has hecho cabeza de las naciones pueblo que yo no conocía me sirvió al oír de mí me obedecieron los hijos de extraños se sometieron a mí los extraños se debilitaron y salieron temblando de sus encierros y pues en estos versículos hay definitivamente un cumplimiento cercano y menor en David, pero el pleno cumplimiento de estos versículos es en el Señor Jesucristo, es verdaderamente en el Señor Jesucristo y es solamente el Señor Jesucristo quien cumplido el propósito que toda la descendencia de Adán no ha podido cumplir que es reflejar perfectamente la gloria de Dios

y cuando nosotros miramos dice lo primero que nos va a decir me has librado de las contiendas del pueblo. Una de las cosas que nosotros podemos notar en el Antiguo Testamento es que cuando cuando David fue ya coronado como rey, pues no fue inmediatamente rey de todo Israel, fue primeramente coronado como rey de la tribu de Judá y pues pasó un cierto intervalo de tiempo hasta que él llegó a ser coronado como rey de Israel y rey en Jerusalén.

Podemos leer en casa los capítulos segundo de Samuel desde el capítulo dos hasta el versículo hasta el capítulo cinco. Esos cinco capítulos nos van a a narrar como él fue primeramente coronado como rey sobre Judá y como hasta el capítulo cinco él es ya reconocido con un reino unificado. El Señor lo libró de las contiendas del pueblo. no todo Israel quería que él reine sobre ellos, había gente que pues se oponía y había pues hubo hubo contienda entre el pueblo.

Sin embargo, a pesar de de todo, bueno, él tuvo un reino unificado, pero es Jesucristo el que tiene un reino unificado, es Jesucristo el que el en él se cumple plenamente me has librado de las contiendas del pueblo y en Efesios capítulo dos versículo catorce al diecisiete el apóstol Pablo dice dice, porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, Y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos y a los que estaban cerca.

Tanto dentro de lo que es el pueblo de Israel cuando el Señor Jesucristo vino. El apóstolo Juan nos recuerda que dice, a lo suyo vino y los suyos no le recibieron, mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Y nos recuerda que no es una cuestión que depende del hombre. No son engendrados de voluntad de carne, ni de voluntad de sangre, ni de voluntad de varón, sino de la voluntad de Dios.

Y dentro de ese pueblo de Israel había gente que que en verdad eran el verdadero Israel y pues se fue, siguió desarrollando un conflicto que el Señor fue obrando y es después de que el Señor Jesucristo había ascendido, aún los judíos seguían viendo al pueblo de Dios que no era judío con cierto menosprecio y Dios obró para dar claridad pues a Pedro que Dios le trajo una visión que se repitió tres veces para que él entendiera que lo que Dios limpió no lo tenía que llamar común, y más que la cuestión de los alimentos era para mostrarle que el Señor tenía pueblo elegido dentro de los gentiles.

Y hoy estamos en Cristo y no importa si eres del linaje físico, del linaje carnal de Abraham o no, sino somos un solo pueblo y un pueblo unificado, un pueblo que dice el Señor Jesús en esto conocerán todos que sois mis discípulos si tuvierais amor los unos por los otros. Un pueblo donde nos amamos porque estamos en el Señor Jesucristo, mucho más allá de lo que pueda significar alguna cuestión racial.

El Señor Jesucristo, en él se ha cumplido el tener un reino unificado. Dice después, me has hecho cabeza de las naciones. La verdad es que definitivamente el Rey David pues nunca llegó a ser precisamente cabeza de las naciones. Él sí tuvo una influencia regional y otros pueblos que no le conocían pues se sometieron a él, los hizo tributarios.

Pero en verdad que es en el Señor Jesucristo que hay un pleno cumplimiento. Cuando pensamos aún en el significado del nombre David, pues su nombre significa amado. y el Rey David como solo hay una razón por la que el Rey David podía ser amado y es por el hijo verdaderamente amado del Padre que es el Señor Jesucristo. Aparte del Señor Jesucristo no había ninguna razón para amar a David y a nosotros menos. Somos aceptos en el amado. su nombre significa amado y algunos sugieren que puede tener alguna indicación de favorito de Dios y por el testimonio de la escritura sabemos que solo hay un favorito de Dios y es el Señor Jesucristo y los demás somos aceptos en el amados si somos amados es por causa del verdadero amado del Padre el Señor Jesucristo él es el favorito del Padre el Señor dice este es mi hijo amado en quien tengo complacencia y pues realmente sí, Dios le dio un reino unificado, Dios lo hizo ser influencia de la región en la que él vivía, pero la escritura nos indica que es el Señor Jesucristo el que es cabeza de las naciones,

Isaías 55. dice, inclinad vuestro oído, versículo tres, Isaías cincuenta y cinco tres, dice, inclinad vuestro oído y venid a mí, oíd y vivirá vuestra alma, y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. y aquí llamarás a gente que no conociste y gentes que no te conocieron correrán a ti por causa de que va tu Dios y del santo de Israel que te ha honrado y evidentemente Isaías está hablando del Señor Jesucristo

el Salmo dos desde el versículo cinco dice luego hablará a ellos en su furor y los turbará con su ira dice pero yo he puesto mi rey sobre Sion mi santo monte yo publiqué el decreto Jehová me ha dicho mi hijo eres tú yo te encendré hoy pídeme y te daré por herencia a las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra Dice versículo nueve, los quebrantarás con vara de hierro como vasija de alfarero los desmenuzarás.

Y podríamos encontrar muchos otros pasajes que nos hablan de que el cumplimiento pleno de este pasaje es en el Señor Jesucristo, pero vamos a mirar uno último en Apocalipsis 21. versículo veinticuatro y hasta el versículo tres del veintidós

dice Apocalipsis 21-24 dice, las naciones que hubieran sido salvadas andarán a la luz de ella y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día porque allí no habrá noche. Llevará la gloria y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa inmunda o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

Después de esto me mostró un río limpio de agua de vida resplandeciente como cristal que salía del trono de Dios y del Cordero, y en medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida que produce doce frutos, dando cada mes su fruto, y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.

el pleno cumplimiento, el que es cabeza de las naciones. Recuerde que Dios ha elegido de toda la humanidad un pueblo, una multitud que nadie puede contar, de todo linaje, de toda lengua, de toda nación.

Dice, después regresando al Salmo 18, dice me has hecho cabeza de las naciones pueblo que yo no conocía pueblo que yo no conocía me sirvió y dice después en el versículo cuarenta y cuatro describiendo cómo es ese servicio dice al oír de mí me obedecieron los hijos de extraños se sometieron a a mí al oír de mí me obedecieron pues está hablando de aquellos que éramos lejanos.

Y está hablando realmente de aquellos que fueron amados en el Señor Jesucristo. Y está hablando de la proclamación del Evangelio. Al oír de mí me obedecieron. Cuando se predica el Evangelio, se predica al Señor Jesucristo. Y aquellos que Dios ha ordenado para salvación, obedecen lo que el Evangelio manda.

y el Evangelio manda arrepentidos y creed en el Señor Jesucristo. El Evangelio dice venid a mí los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar. El Evangelio nos llama hacia el Señor Jesucristo y es una manera lo que dice aquí cuando dice al oír de mí me obedecieron. es similar a lo que nos dice el Señor Jesús en Juan diez veintisiete dice mis ovejas oyen mi voz y me siguen mis ovejas oyen mi voz dice y yo las conozco y me siguen

y una nos está hablando aquí de de la razón por la cual el pueblo de Dios ama al Señor Jesucristo está hablando de ese amor que surge pues a primera vista, porque primera vista que el pueblo del señor ama al señor Jesucristo porque antes no le veía aunque esté ahí y esté escuchando no oía ni veía hasta que Dios le da ojos de ver para ojos de fe para ver al señor Jesucristo inmediatamente le sigue inmediatamente Dios le da oídos y oye al señor Jesucristo y le sigue

y esto podemos ver que siempre ha sido así el el profeta Isaías se le abrieron sus ojos y él pues él obedeció de hecho fue su deleite y su placer obedecer ahí en Isaías seis está la figura del evangelio como cuando él mira la gloria de Dios él mira su pecado y él se da cuenta de lo único que él debe recibir de Dios que es la muerte pero hay una figura del evangelio y pues él no va a ser muerto porque ha sido quitada su maldad

Y una de las cosas que ocurre es que, ¿a quién enviaré y quién irá por nosotros? Y dice la Biblia que Isaías, su respuesta fue, eme aquí, envíame a mí.

Al oír de mí, me obedecieron. Nosotros podemos mirar al apóstol Pablo, aunque, aunque había escuchado, así como escuchó alguna vez Job, que de oídas, había oído. pero cuando Dios le dio ojos para ver a Cristo y oídos para oírle pues él obedeció, él obedeció al Señor y lo podemos ver en sus días ya como creyente en el Señor Jesucristo experimentando la necesidad de predicar el Evangelio.

Él dijo hay de mí si no predicaré el Evangelio, al oír de mí me obedecieron y empieza con la con la obediencia a la orden de venir al Señor Jesucristo, a la orden de clamar al Señor por salvación, a la orden de mirar, como dicen Isías, mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra, y continúa con el hecho de que el creyente está siendo conocidos en Cristo ahora teniendo vida por la obra misericordiosa de Dios por la proclamación del evangelio es nuestro deleite querer escuchar su voz y obedecerle de hecho dice el señor dice si me amáis guardad mis mandamientos también nos habla de la Bueno, va a enfatizar la obediencia y va a enfatizar la sumisión.

Dice, los hijos de extraños se sometieron a mí. Dice, los hijos de extraños se sometieron a mí. Éramos extraños, éramos ajenos a los pactos y a las promesas. Estábamos sin esperanza y sin Dios en el mundo, pero al oír del evangelio, al dársenos ojos para mirar la belleza del Señor Jesucristo, al dársenos la fe para creer que la mejor noticia que pueda haber es que Cristo es el Señor, se acabó la rebelión.

Recuerde que nacimos rebeldes, nacimos queriendo ser los dueños, los arquitectos de nuestro propio destino, como dice la gente. Nacimos queriendo hacer nuestra voluntad, queriendo ser soberanos y rechazando al Señor y específicamente rechazándole justamente por la cuestión de ser Señor. Y en respuesta al Evangelio, Dios nos da la fe para poder responder, como dice en Romanos capítulo 10, versículo 9 al 10, que dice que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo, porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Los hijos de extraños se sometieron. Y para el creyente, una vez que Dios le ha dado una nueva naturaleza, para el creyente es su deleite, es su deleite la obediencia al Señor. Dice después, los extraños se debilitaron y salieron temblando de sus encierros. Y va a ser una división entre extraños y extraños. Damos gracias a Dios porque hay de extraños a extraños.

Pero una de las cosas que no debemos olvidar es qué hace la diferencia entre unos extraños y los otros extraños. Y lo único que hace la diferencia es pero Dios que es rico en misericordia. Lo único que hace la diferencia es que Dios tiene misericordia del que quiere tener misericordia. Los extraños se debilitaron, salieron temblando de sus encierros.

¿Quiénes extraños son estos? Damos gracias a Dios porque en verdad llega un momento en que estábamos en una actitud de estar encerrados, estar en cautiverio, pero el Señor nos hizo libres. Damos gracias a Dios porque nos hizo experimentar temor, una de las cosas que hay que experimentar es el temor de estar atrapados por la ley y mirar que no hay más esperanza que venir al Señor Jesucristo y al final implica rendición y salir

Pero en un sentido también esta expresión está apuntando a aquellos que se mantienen en su soberbia, aquellos que se mantienen como extraños, aquellos que se mantienen con su actitud rebelde, aquellos que rechazan la predicación del Evangelio. Y sin embargo sabemos que no toda rebelión va a durar para siempre.

Damos gracias a Dios porque nosotros un día fuimos extraños, pero hoy estamos gozosos de haber entendido por gracia que Cristo es el Señor. Para el creyente es la más grandiosa noticia. Sabemos que es lo mejor que puede ocurrir que Cristo es el Señor.

Y no obstante, la gente que hoy es extraña y le enoja saber que Cristo es el Señor, y se revela, y muchos incluso han hecho todo su esfuerzo por destruir la iglesia, por perseguir al pueblo de Dios, por terminar con la escritura, y muchos van a pasar su vida y mantenerse de esa manera, y sin embargo va a llegar un día en que todos todos van a tener que confesar que Cristo es el Señor.

Pero qué gran misericordia que Dios ha tenido de nosotros, que ahora confesamos que Cristo es el Señor y somos adoptados en su familia. Ahora, Confesamos que Cristo es el Señor y Él nos da de su espíritu. Confesamos que Cristo es el Señor y Él nos bendice con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. ¡Qué bendición que Él ha querido, por nada en nosotros, sino sólo por el puro afecto de su voluntad, escogernos a nosotros de entre todos esos extraños, para hacernos para alabanza de la gloria de su gracia!

Pero esos otros extraños que se mantienen como extraños y en su rebelión y en la dureza de su corazón, esos extraños también van a arrodillarse y van a decir Cristo es el Señor y va a ser sólo para la alabanza de su gloriosa justicia.

Dice un comentarista, dice, los extranjeros palidecieron y salieron temblando de sus encierros. Los que son extraños para Jesús son extraños a toda felicidad duradera. Los que se apartan temblando son los que rehúsan beber del río de la vida. Ellos temerán por causa de sus lugares de encierro. Ellos temerán las prisiones en las cuales yo los encerraré y los tendré confinados.

hermanos que qué bendición es que éramos extraños, éramos ajenos a los pactos de la promesa sin esperanza y sin Dios en el mundo. Qué bendición que todo esto tiene un cumplimiento mayor en el Señor Jesucristo y una bendición para aquellos que como David hemos sido aceptos en el amado, en el verdadero amado, en el David verdadero, en el David con D mayúscula, porque nosotros que Cristo se manifieste.

Nosotros estamos cada día viviendo con la expectativa de conocerle. Así como el apóstol Pablo, desde que Dios le dio esa visión de Cristo glorificado en el camino a Damasco, y él tenía un deseo en su corazón y era conocer a Cristo Jesús, su Señor, Y recordando que ahora le vemos oscuramente como a través de un espejo, pero el anhelo del creyente es que llegue aquel día en que le podamos ver cara a cara para ser transformados. Recuerde que es a lo que se nos llama en Tito dos Versículo trece, dice, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Y Juan dice que ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando se manifieste, él se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal como él es.

Hermanos, todo esto es por el Señor Jesucristo que hizo que no seamos más extranjeros. Es por la obra del Señor Jesucristo que derribó la pared intermedia de separación, que de ambos pueblos hizo uno. Y, en contraste, aquellos extraños que se mantienen en su rebeldía.

Podemos mirar Apocalipsis capítulo 6, versículo quince al diecisiete dice y los reyes de la tierra y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos y todo siervo y todo libre Y note cómo el Señor va hablando, así como se nos llama a orar por todo tipo de personas. Entre esos rebeldes y extraños va a haber también todo tipo de personas. Va a haber reyes, grandes, ricos, capitanes, poderosos, siervo y todo libre.

Se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes. Y decían a los montes y a las peñas, caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono y de la ira del cordero, porque el gran día de su ira ha llegado. ¿Y quién podrá sostenerse en pie? ¿Quién podrá sostenerse en pie? Dice el Salmo 90. ¿Quién conoce el poder de tu ira y tu indignación según que debe ser temido? nadie podrá sostenerse en pie.

Por el contrario, sabemos lo que va a suceder. Filipenses capítulo 2, versículos 9 y 11. dice por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo dice el señor he puesto mi rey sobre Sion dice Dios le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra y toda lengua confiese que Jesucristo es el señor para gloria de Dios Padre.

por la gracia de Dios unos para la gloria de su gracia, para la alabanza de la gloria de su gracia, y otros para la alabanza de su gloriosa justicia. Y el Salmo dos que nos habla del cumplimiento pleno en el Señor Jesucristo y dice en los versículos nueve hasta el versículo once hablando del del del David verdadero, del amado, del Leemos desde el 7, dice, yo publicaré el decreto que Ubah me ha dicho, mi hijo eres tú, yo te engendré hoy. Pídeme y te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás.

Ahora pues, oh reyes, sed prudentes. Admitid a monestación jueces de la tierra. Servid a que Ubah con temor, alegraos con temblor. Honrad al Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues se inflama de pronto su ira. Pero bienaventurados todos los que en él confían, porque los que en él confían dejan de ser lejanos y son cercanos, porque los que en él confían son bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

Y hermanos, nuestra única esperanza Nuestra única esperanza de experimentar y vivir vidas que dan gloria al Señor como este Salmo dieciocho. Nuestra única esperanza de ir ver pasando nuestros días y terminar nuestros días con un canto de alabanza que da gloria a Dios es ver con ojos de fe al Señor Jesucristo. Es la salvación que Dios nos ha dado en el Señor Jesucristo. Es el venir a Cristo una vez y otra vez, es clamar al Señor por arrepentimiento para vida, y si nos ha dado arrepentimiento para vida, que Él nos haga pasar el resto de nuestra vida arrepintiéndonos. Es el vivir una vida de constante fiar en Cristo y solamente en Cristo.

Es muy difícil, de hecho no es difícil, es imposible que una persona mire atrás al finalizar su vida y se ponga a decir, como ha dicho aquí repetidas veces, una de las cosas importantes que David aprendió a lo largo de su vida es quién es la roca y es amor a la roca, amor a la roca que es el Señor Jesucristo.

En casa usted puede leer otra vez el Salmo y mirar cuántas veces se está repitiendo, y quiera el Señor que por nuestra confianza en Cristo y por estar aferrados solamente a Cristo, cada día nosotros seamos transformados de personas que tendemos a la queja, a personas que damos gloria a Dios, y que al final de nuestros días pues nosotros podamos estar terminando como David porque este es un salmo del final de sus días, gozándose en su amor hacia aquel que fue su refugio, su roca, hacia aquel que él estaba consciente, él me hizo victorioso en cada una de mis batallas, él me dio todas las habilidades, él todo se lo debo a

Hay más de Cristo que de David en este pasaje. Y si David experimentó algunas de las cosas en este pasaje solamente por el verdadero, nuestro verdadero y gran David, que es el Señor Jesucristo, el Hijo amado del Padre.

hay una gran diferencia entre nosotros y Jesús, pero no hay tanta diferencia entre nosotros y David. Y si Dios hizo una obra así en David, pues es la misma promesa que Dios ha hecho para su pueblo, de empezar una buena obra y terminarla hasta el día del Señor Jesucristo.

Vamos a orar.

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Joshua

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