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La realidad de la vida

Psalm 18:4-6
Joel Coyoc September, 3 2025 Video & Audio
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Joel Coyoc September, 3 2025
Salmo 18

En el sermón "La realidad de la vida", el predicador Joel Coyoc aborda el tema de la angustia y la salvación en medio de las adversidades, utilizando el Salmo 18:4-6 como base. Coyoc argumenta que el ser humano está constantemente rodeado por "ligaduras de muerte" y "torrentes de perversidad", lo que genera temor y angustia ante la realidad del pecado y la opresión del enemigo, Satanás. A lo largo del sermón, el pastor hace referencias a la vida de David y Pablo, destacando que, a pesar de las tribulaciones, ambos encontraron consuelo y fortaleza al clamar a Jehová. La promesa de que Dios escucha a Su pueblo y actúa en su favor, incluso en situaciones de aflicción, es un punto central que resalta la importancia de invocar al Señor en tiempos de angustia. Esto tiene profundas implicaciones en la vida del creyente, pues la certeza de que Cristo ha vencido la muerte nos libera de la servidumbre al temor.

Key Quotes

“Hermanos, la verdad es que nosotros desde el día que nacimos hay algo que está sucediendo. Y desde el día que nacimos estamos muriendo lentamente, pero no vamos a morir físicamente hasta que Dios cumpla su propósito por medio de nosotros.”

“En mi angustia invoqué a Jehová, clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él a sus oídos.”

“La muerte ha sido ya vencida. El que tenía el imperio de la muerte, sí, Satanás es homicida, es alguien que está propagando en este mundo una cultura de muerte, pero Satanás ha sido vencido.”

“Si estamos en peligro, si el Señor está librándonos, si hay momentos de angustia y de mucha angustia, hay momentos en que podemos estar aterrorizados, abrumados, pero hermano, invoquemos al Señor.”

What does the Bible say about trusting God in times of trouble?

The Bible emphasizes that we can trust God in our distress, as exemplified by David in Psalm 18, who called upon the Lord and was heard.

In Psalm 18:4-6, David describes his experience of being surrounded by death and evil yet finds solace in crying out to the Lord. The Scriptures consistently affirm that God hears the cries of His people, especially in times of anguish and trouble. When we invoke the Lord, we acknowledge His sovereignty and trust in His power to save and deliver us from our adversities. This act of faith is pivotal for Christians, as it reinforces our reliance on God rather than our own strength or understanding.

Psalm 18:4-6

How do we know God hears our prayers?

God's Word assures us that He hears our prayers, as seen in Psalm 18 where David confirms that his cries reached God's ears.

The assurance of God's attentive ear to our prayers is found throughout Scripture. In Psalm 18:6, David testifies that his cry was heard from God's temple, emphasizing the relational aspect of prayer. Jesus also confirmed this when He taught us to pray with faith. Furthermore, in the New Testament, we see this echoed in Hebrews 4:16, urging believers to approach the throne of grace boldly to receive mercy. This assurance comes not from our righteousness but through the merits of Christ, as He intercedes for us.

Psalm 18:6, Hebrews 4:16

Why is understanding the reality of life important for Christians?

Understanding life's reality equips Christians to navigate challenges with faith, relying on God's strength and promises.

Recognizing the stark realities of life, such as death and spiritual conflict, is fundamental for Christians. David's poetic imagery in Psalm 18 highlights the oppressive nature of life's struggles, illustrating how believers can feel ensnared by sin and the threats of a fallen world. However, this understanding is not meant to instill fear but to draw believers closer to their reliance on God. Awareness of our spiritual battle urges us to invoke the Lord in our distress, knowing that He has defeated death through Christ. This equips us to stand firm in faith, as Paul exemplified, living with the assurance that our hope is found in Christ alone.

Psalm 18, Hebrews 2:14-18

How does God respond to our cries for help?

God responds to our cries by offering assistance and deliverance during our times of need, as evidenced by David's experience in Psalm 18.

When we cry out to God amidst our troubles, we can expect His compassionate response. In Psalm 18, David expresses his anguish but finds comfort in God's deliverance. God’s response is not only immediate but is also a demonstration of His covenant faithfulness. The New Testament further reveals that through Christ, every believer has direct access to the Father. Therefore, when we call upon Him, we can trust that He is attuned to our circumstances and will provide help according to His perfect will. Our calls for help become avenues through which we experience His grace and restorative power.

Psalm 18:6, Hebrews 4:14-16

What does it mean to be delivered from death?

Being delivered from death signifies God's power to save us, both physically and spiritually, ultimately culminating in eternal life through Christ.

In the context of Scripture, being delivered from death refers esoterically to both physical preservation and spiritual salvation. As David laments in Psalm 18 about being surrounded by death, he ultimately acknowledges that God hears him and provides deliverance. This reflects a deeper theological truth where Jesus Christ has defeated death itself through His resurrection. For believers, this means that physical death is not the end but a transition into eternal life with God. Thus, we find hope and assurance that, through faith in Christ, we are delivered from the ultimate wrath of death and sin, securing our place in God’s kingdom.

Psalm 18, 1 Corinthians 15:54-57

Sermon Transcript

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vamos a buscar el salmo dieciocho salmo número dieciocho Dice la palabra del Señor, te amo, oh Jehová, fortaleza mía, Jehová roca mía y castillo mío, y mi libertador, Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré. Mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él a sus oídos. La tierra fue conmovida y tembló, se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron porque se indignó él. Humo subió de su nariz y de su boca fuego consumidor. Carbones fueron por él encendidos. Inclinó los cielos y descendió, y había densas tinieblas debajo de sus pies. Cabalgó sobre un querubín y voló, voló sobre las alas del viento, puso tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor de sí, oscuridad de aguas, nubes de los cielos. Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron. Granizo y carbones ardientes, tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz. Granizo y carbones de fuego, envió sus saetas y los dispersó, lanzó relámpagos y los destruyó. Entonces aparecieron los abismos de las aguas, y quedaron al descubierto los cimientos del mundo.

tu presencia, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz, envió desde lo alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas, me libró de mi poderoso enemigo y de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. me sacó al lugar espacioso, me libró porque se agradó de mí. Jehová me ha premiado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. Porque yo he guardado los caminos de Jehová y no me aparté impiamente de mi Dios, pues todos sus juicios estuvieron delante de mí y no me he apartado de sus estatutos. Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad, por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.

Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro. Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso. porque tú salvarás al pueblo afligido, y humillarás los ojos altivos.

Tú encenderás mi lámpara. Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros. En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan.

Porque ¿Quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? Dios es el que me ciñe de poder y quien hace perfecto mi camino. quien hace mis pies como de siervas y me hace estar firme sobre mis alturas, quien adiestra mis manos para la batalla, para empezar con mis brazos el arco de bronce.

Me diste asimismo el escudo de tu salvación, tu diestra me sustentó y tu benignidad me ha engrandecido, ensanchaste mis pasos debajo de mí y mis pies no han resbalado. Perseguí a mis enemigos y los alcancé, y no volví hasta acabarlos. Los herí de modo que no se levantasen. Cayeron debajo de mis pies, pues me ceñiste de fuerza para la pelea.

Has humillado a mis enemigos debajo de mí. Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, para que yo destruya a los que me aborrecen. Clamaron y no hubo quien salvase. Aún a Jehová, pero no lo soy yo. Y los molí como polvo delante del viento, los eché fuera como lodo de las calles.

Me has librado de las contiendas del pueblo, me has hecho cabeza de las naciones. Pueblo que yo no conocía me sirvió, al oír de mí me obedecieron, los hijos de extraños se sometieron a mí, los extraños se debilitaron y salieron temblando de sus encierros.

Viva Jehová y bendita sea mi roca y enaltecido sea el Dios de mi salvación, el Dios que venga a mis agravios y somete pueblos debajo de mí, el que me libra de mis enemigos y aún me eleva sobre los que se levantan contra mí. Me libraste de varón violento, por tanto yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre. Grandes triunfos da su rey y hace misericordia a su ungido, a David y a su descendencia para siempre. Amén.

Bueno, estamos meditando este Salmo número dieciocho y llegamos al versículo cuatro, cinco y seis, que dice, me rodearon ligaduras de muerte y torrentes de perversidad me atemorizaron, ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte, en mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios, él oyó mi voz desde su templo y mi clamor llegó delante de él a sus oídos.

Hermanos, una una de las bendiciones que tenemos en la escritura es que por medio de ellas Dios nos muestra la realidad. Dios siempre ha dicho al hombre, le ha interpretado la realidad y este es un pasaje que nosotros debemos de prestar atención. Nuestro tema es la realidad de la vida. A veces se nos olvida la vida real, a veces pues estamos pasando algunos tiempos en los cuales Dios nos da pues cierta bonanza y pues porque Dios es compasivo con nosotros pero de pronto olvidamos la realidad que nos rodea y David va a usar figuras y lo que él está haciendo en cada frase es como como poner más peso sobre peso sobre peso mostrándonos lo que es la realidad y es que esa es la realidad no solo de David sino es la realidad de todo de toda la simiente piadosa

La realidad de la simiente piadosa es lo que él está describiendo aquí, y lo primero que es real es que dice él, estoy rodeado. Cuando empieza el versículo dice, me rodearon, me rodearon ligaduras de muerte. Y si usted se fija en el siguiente versículo, va a hablar otra vez de estar rodeado. Es una frase paralela con que inicia el versículo cuatro, con la que inicia el versículo cinco, me rodearon ligaduras de muerte. Y en el versículo cinco dice, ligaduras del Seol me rodearon. Y en la segunda frase va a decir, me tendieron lazos de muerte.

Me rodearon ligaduras de muerte. dice, me rodearon ligaduras de muerte, ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte.

Hermanos, una de las cosas que caracteriza este mundo es muerte, y cada vez nosotros vamos siendo conscientes de una cultura de la muerte. Hay un odio, hay un ser que odia a Dios, Satanás odia a Dios, y En su odio contra Dios pues tentó a Adán y Adán fue destituido de la gloria de Dios. El Señor tiene un plan que está llevando a cabo y es que él había decidido y determinado desde la eternidad dar justicia pero dar misericordia. Y en justicia, pues, muchos van a morir en sus delitos y pecados. Y en misericordia, muchos van a ser otra vez restaurados, no a lo que Adán perdió, sino mucho más de lo que Adán perdió, a ser conformados a la imagen del Señor Jesucristo.

Pero si nosotros recordamos, hay, hay diferentes lugares en la Escritura donde se nos habla de esta realidad que a veces pasamos desapercibida. Y es que cuando nosotros pensamos, el Señor Jesús dijo claramente que hay gente que es hija de Satanás. Dijo el Señor, vosotros de vuestro padre el diablo sois y los deseos de vuestro padre queréis hacer porque él ha sido homicida desde el principio. La Biblia dice en Efesios que hay un espíritu que opera sobre los hijos de desobediencia. Y la realidad es que pues hay una simiente impía y Satanás odia a las personas de la simiente piadosa, aquellos que están siendo restaurados a la imagen de Cristo, aquellos que están siendo pues restaurados para poder reflejar el carácter de Dios y ellos están siendo objetos de ese odio.

Recuerde el primero en la simiente piadosa, Abel, pues Abel fue asesinado por Caín. Y cuando nosotros seguimos mirando lo rudo que es la persecución, David está describiendo aquí con imágenes intensas, dice, me rodearon ligaduras de muerte, me rodearon ligaduras de muerte. prácticamente estar amarrado a la muerte. Cuando empezamos el culto, leímos el Salmo 103, donde hay una frase que dice, el que rescata del hoyo tu vida. Hermanos, hay alguien que está acechando nuestra vida. Hay una simiente impía. El apóstol Pablo, en la carta a los filipenses, dice que nosotros estamos en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecemos como luminares en el mundo.

Y no es, a veces solemos pensar que esto es poesía. Algunas veces pues se nos escapa el hecho de que hay una realidad no sólo de cazar nuestra vida espiritual, sino aún nuestra vida física. No obstante, nosotros sabemos que entre tanto que Dios tenga un propósito para sus hijos aquí, sus hijos serán inmortales. Hasta el día que termine el propósito, pues entonces Dios va a constantemente salvarnos de la muerte hasta que llegue el momento en que nos va a salvar por medio de la muerte y él está describiendo lazos de muerte, lazos del Seol, el Seol Recuerde que en el Antiguo Testamento no estaba muy bien definido qué pasaba después de la muerte. Y el Seol hace referencia al sepulcro y también al lugar de los muertos. Nosotros sabemos por la gracia de Dios y por el Nuevo Testamento que los muertos en Cristo pues están inmediatamente en la presencia del Señor.

Pero lo que él está hablando es de una vida de constantemente estar acechado por la muerte. Y es que nosotros podríamos recorrer la vida de diferentes personajes en la escritura y nos vamos a dar cuenta que es exactamente como vivieron. Por ejemplo, el apóstol Pablo nos dice en 2 Corintios capítulo 11 A partir del versículo veintidós el apóstol va a describir eso de estar pues con lazos de la muerte, trampas tendidas. Dice el versículo veinticuatro 22. ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo. ¿Son ministros de Cristo? Como si estuviera loco hablo, yo más. ¿En trabajos? Más abundante. Y empieza, dice. ¿En azotes? Sin número. ¿En cárceles? Más. ¿En peligros de muerte? ¿Cuántas veces? Muchas veces. De los judíos, cinco veces he recibido 40 azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas. Una vez apedreado. Tres veces he padecido naufragio. Una noche y un día he estado como náufrago en alta mar.

en caminos, muchas veces, en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de minación, peligros de los gentiles, peligros de la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos, en trabajos y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, y en muchos ayunos, en frío y en desnudez. Y además de otras cosas, las que sobre mí se agolpan cada día, la preocupación por todas las iglesias.

¿Quién enferma y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar y yo no me indigno? Si es necesario gloriarme, me gloriaré en lo que es mi debilidad. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es bendito por los siglos, sabe que no miento.

En Damasco, el gobernador de la provincia del Rey de Aretas guardaba la ciudad de los damasenos para prenderme, y fui descolgado del muro en un canasto por una ventana y escapé de su mano.

Y es una descripción de lo que David también enfrentó. David de pequeño tenía que enfrentar al león, al oso, después a Goliat, después a Saúl y toda su vida fue una vida donde la muerte se sentía tan cerca. Hay traducciones de la escritura que en lugar de lazo dices las punzadas de la muerte.

Y hermanos, la verdad es que nosotros desde el día que nacimos hay algo que está sucediendo. Y desde el día que nacimos estamos muriendo lentamente, pero no vamos a morir físicamente hasta que Dios cumpla su propósito por medio de nosotros. Y esta es una realidad. Hermanos, nuestra vida está acechada al punto de que no sabemos cuántas veces al día Dios hoy nos ha librado de la muerte.

porque hay un enemigo que odia al ser humano y en especial odia al pueblo del Señor. Después podemos mirar que habla de estar atemorizado, dice, me rodearon ligaduras de muerte y torrentes de perversidad me atemorizaron, torrentes de perversidad. Las figuras son figuras muy intensas, quizá los que vivimos y hemos vivido En Yucatán desde pequeños no captemos muy bien la idea de lo que está diciendo.

Yo sé que los hermanos de Tabasco saben que es torrentes cuando se desborda el río y arrasa y se lleva árboles enormes enteros y muchas piedras y lo que hay a su paso. Y a veces pues se lleva hasta los puentes y destruye carreteras. Y la figura que está hablando es torrentes de perversidad. Y hermanos, estamos en un mundo donde hay torrentes de perversidad, torrentes de perversidad.

Algunas traducciones dicen, hablan de estar atemorizado como la sesenta. Otras enfatizan más el hecho de ser pues no simplemente atemorizado, sino tocado, arrollado por torrentes de perversidad. Otras traducciones de la Biblia hablan de abrumado, abrumado, extremadamente aterrorizado.

Y hermanos, en verdad estamos, pues puede haber momentos en que sintamos temor, porque pues en verdad estamos en medio de una situación tremenda. Sin embargo, damos gracias a Dios porque pues David está describiendo la realidad, pero la realidad es que él ha tenido la bendición de que el Señor se le revele.

Y en el Salmo cincuenta y seis se suele hablar mucho de la valentía de David. Sin embargo, pues a pesar de ser un hombre valiente y un gran guerrero, pues también sintió temor, y qué bendiciones que él nos revela. Algo que ya dijo en el versículo anterior, en el versículo 3 del 18, dice, invocaré a que Ubaquen es digno de ser alabado y seré salvo de mis enemigos.

Y en el versículo 3 del 56 dice, en el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra, en Dios he confiado, no temeré que puede hacerme el hombre. Y hermanos, qué bendición que en verdad es terrible lo que la realidad que nos está rodeando, es abrumadora la realidad que nos está rodeando.

Cada vez se hace más tangible el hecho de que hay una cultura de muerte. Uno puede mirar y hay multitud de documentales donde puedes ver a las personas muriendo por drogas, muriendo por diferentes causas. Y es porque hay alguien que odia al ser humano. Puedes ver a la iglesia en persecución en diferentes lugares. Y en verdad que de pronto a nuestra vida llegan cosas que nos abruman.

No obstante poder recordar que dice en el versículo seis qué bendiciones que el Señor se nos haya revelado qué bendiciones que podemos pensar por ejemplo que detrás de toda esa maldad humana pues está el príncipe de la potestad del aire y poder mirar como él él intenta hacer mal pero Dios torna el mal que él intenta en bien esta realidad de de de lazos de muerte pues la podemos ver en la vida de Job, en todo el libro de Job, y poder mirar cómo y saber que ahí pues Satanás estaba detrás, pero saber que detrás de Satanás estaba el Señor, recordar que él es como un perro rabioso y él pues sólo puede llegar hasta donde le suelte el Señor la cadena, y cómo él tenía toda la intención de de socavar la confianza que Job tenía en el Señor y justamente Dios lo usó para que Dios se glorificara y el resultado fuera exactamente todo lo contrario que Satanás quería hacer. Él estaba sentado esperando que Satanás, que Job blasfemara en la presencia del Señor y pues Dios le fue dando permisos como ustedes han leído. hasta que al final Job pudo decir de oídas, te había oído. Ahora mis ojos te ven, por tanto me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza.

Hermanos, qué bendiciones que el Señor obra para bien de su pueblo. Toda esta realidad terrible que acecha alrededor nuestro, Dios está obrando para el bien de su pueblo. Podemos pensar en Esteban, predicando y muriendo en su, al finalizar su predicación, y los lazos de la muerte. En algunos casos Dios libra a su pueblo hasta que Dios, como dije hace un rato, Dios tiene un propósito. Y el Señor, dice uno de los Salmos, cumplirá su propósito en mí. Y cuando el Señor cumpla su propósito en nosotros, entonces, entre tanto, Dios nos va a librar de la muerte. Pero cuando llegue ese momento, Dios nos va a librar por medio de la muerte.

Y cuando miramos en el versículo seis, dice algo que ya él empezó a mencionar en el versículo tres que leí hace un rato invocaré a Jehová quien es digno de ser alabado y seré salvo de mis enemigos en el versículo seis dice en mi angustia invoqué a Jehová en mi angustia invoqué a Jehová hermanos algunas veces podemos sentir angustiados pero una bendición es que sabemos a dónde ir cuando estemos angustiados. Una bendición grande que nosotros tenemos es que el Señor Jesucristo se fue, pero Él ganó en la cruz el derecho de enviarnos a alguien que es consolador. Él está con nosotros todos los días, y en la angustia lo que procede es invocar a Jehová, invocar a Jehová.

¿Qué bendiciones que el Señor nos lleva a la aflicción? La verdad es que nadie de nosotros creyó al Señor hasta que fue afligido. Entre tanto que estábamos felices con cómo estaba todo, entre tanto que estábamos felices porque pensábamos que pues que nosotros hemos hecho algo para nuestra salvación, entre tanto estábamos felices pensando pues pues Dios pondrá en una balanza mis obras y seguramente, seguramente, pues, pues voy a ser perdonado. O pensando, pues no soy tan malo como otros, hay otros peores. Y entre tanto estábamos así de confortables, pero el Señor trajo angustia. De pronto nos hizo ver que lo único que hacemos es ofenderle. De pronto nos hizo ver que no hay buenas obras, que no podemos contribuir nada a nuestra salvación. De pronto nos hizo ver que, por más que intentemos, estamos atrapados en el pecado, y nos hizo clamar, y dice la Biblia, todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.

y en sentido espiritual es la salvación y aún en sentido físico es clamar al señor, clamar al señor, invoqué a Jehová, dice, dice, en mi angustia, invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. En mi angustia, invoqué a Jehová. Hermanos, recuerde, Jehová es aquel que tiene existencia propia. Él es, él se, él dijo, yo soy el que soy, él es aquel que no fue, siempre ha sido. Él es aquel que es eterno. y él es el dios del pacto aquel que es suficiente y dice clamé a mi dios y aquí está refiriéndose al dios creador al dios el padre a dios el hijo a dios el espíritu santo y clamé a mi dios y él oyó mi voz desde su templo y mi clamor llegó delante de él a sus oídos él oyó mi voz desde su templo hermanos esto fue la realidad en la vida, como podríamos ver y revisar varios hombres a lo largo de la historia.

Pero esta fue la realidad también del Señor Jesucristo. También el Señor Jesucristo, tan pronto nació Herodes, empezó a matar a los bebés porque quería terminar con el Señor Jesucristo. Y la familia tuvo que irse a Egipto. Cuando tenía 12 años regresó. Y usted puede leer en los evangelios cuántas veces estaban los enemigos del Señor tendiéndole siempre trampas. Y cuántas veces ellos querían apedrearle o querían despeñarle, pero no pudieron nunca hacer nada hasta que llegó el cumplimiento del tiempo. El Señor dijo, ha llegado la hora. Y cuando llegó la hora de su sufrimiento, él clamó al Señor. Él, antes de ir a la cruz, estuvo clamando al Señor, y en la cruz, Él clamó al Señor.

El Señor, recuerde que el pacto fue entre el Padre y el Hijo, y eso es nuestra seguridad. El pacto no fue entre el Padre y nosotros, porque si no, pues no habría mucho que hacer, sería ya un caso perdido. pero fue el pacto entre ellos y el Señor clamó, y el Señor, el Padre, lo escuchó. Recuerde que sus enemigos, a modo de burla, decían, se encomendó a Dios, librele él, pues en él confiaba. Y se estaban burlando, pero al tercer día, él fue librado de la tumba. Y por causa de lo que el Señor Jesucristo experimentó, por causa de que él pudo confiar plenamente, plenamente, sin ningún momento buscar su seguridad en algún otro lugar, porque David llegó a crecer en su confianza en el Señor, grandemente. Dios hizo una gran obra en la vida de David, pero recuerde que hubo días en que David confió en su ejército y lo mandó a contar. y el Señor lo disciplinó por causa de estar poniendo su confianza en otro lugar, pero el Señor Jesucristo confió siempre, siempre, siempre confió en las promesas del Padre. Recuerde que Pedro sacó un cuchillo para defender al Señor Jesucristo y el Señor Jesucristo dijo, guárdalo, no crees que puedo pedir doce legiones de ángeles. Y el Señor dijo que él ponía su vida, que él tenía poder para ponerla y poder para volverla a tomar, y dijo algo que es, este mandamiento recibí de mi padre. Y qué bendición que hasta el final él se mantuvo en obediencia. ¿Por qué? Por la confianza. Él confiaba y confiaba plenamente en su padre.

Hermanos, esa es la causa por la cual ante esta realidad tan abrumadora nosotros podemos imitar, imitar a David, imitar al Señor Jesucristo. Podemos enfrentar esta realidad Y hay momentos en que podemos ser atemorizados, pero tenemos que recordar, la realidad no es simplemente todo el peligro alrededor de nosotros, no es simplemente esta cultura que es contra el pueblo del Señor, no es simplemente Satanás que puede infundirnos temor, la realidad también está descrita en Hebreos 2.14 al 18.

Hablando del Señor Jesucristo, dice, así que por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo. Y aquí hay algo grandioso. Sí, las ligaduras de muerte están alrededor, pero algo grandioso dice, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo. Y liberar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Y hermanos, tenemos que ser conscientes de la realidad, pero no sujetos al temor a servidumbre por temor a la muerte, porque la muerte ha sido ya vencida. La muerte ha sido ya vencida. El que tenía el imperio de la muerte, sí, Satanás es homicida, es alguien que está propagando en este mundo una cultura de muerte, pero Satanás ha sido vencido.

Dice, que Cristo dice, Él también participó de lo mismo para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham, por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

Hermanos, espero que esto anima nuestro corazón. Esta es parte de la realidad. La realidad es que sí estamos siendo acechados. y Dios nos está librando, y Dios nos está consolando, y Dios está con nosotros todos los días, y que podemos decir con David en el día que temo yo en ti confío, en Dios alabaré su palabra, en Dios he confiado, no temeré que puede hacerme el hombre.

hermanos el hombre no podrá hacer ni Satanás absolutamente más de lo que el Señor les permita hacer y yo soy seguro que tantas veces Dios nos ha librado de la muerte y un día nos va a librar por medio de la muerte porque Satanás es ya un enemigo vencido el Señor Jesucristo y qué bendición es mirar cómo el Señor Jesucristo se identifica plenamente con nosotros el Señor Jesucristo no es como esos gobernantes que mandan a su ejército a la guerra, entretanto ellos están en una oficina con aire acondicionado. Él va al frente. Él va al frente. Es muy fácil ser un gobernante en una oficina con aire acondicionado mientras los jóvenes de los países mueren. Pero el Señor Jesucristo no es así. El Señor Jesucristo va al frente y Él participó de todo. A Él lo acecharon igual y peor que se nos acecha a nosotros. satanás tenía enfocado todo su sus energías en porque sabía quién era el Señor Jesucristo y damos gracias a Dios porque el Señor Jesucristo lo derrotó por medio de la muerte damos gracias a Dios por la fe del Señor Jesucristo recuerde que la fe que nos salva es la fe del Señor Jesucristo la fe que tenemos es preciosa porque es donde Dios Pero dado que es nuestra, está lleno de tanta incredulidad, pero el Señor Jesucristo confió plenamente, plenamente, y lo hizo para vencer al que tenía el imperio de la muerte. Él está vencido. Él está vencido. Lo que está haciendo ahorita es simplemente pues dar las últimas. Está como un animal que ha sido herido de muerte y está convulsionando.

hermanos quiere el señor que pensando en lo que el señor Jesucristo hizo con más razón nosotros podamos hacer lo que David hizo invocar al señor en el tiempo de angustia porque por los méritos del señor Jesucristo con toda y conforme a sus promesas con toda seguridad vamos a ser escuchados porque por los méritos del señor Jesucristo podemos dirigirnos no que es también el Lojín, sino al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo, poder dirigirnos a Él con la confianza de que seremos consolados. Recuerde que el apóstol Pablo puede decir que está angustiado, pero siempre gozoso. Y hermanos, poder experimentar el hecho de que podemos regocijarnos, como decía el apóstol Pablo, estando en una prisión, regocijaos en el Señor, otra vez os digo regocijaos.

hermanos es que nuestro gozo está en el señor porque él él se ha identificado plenamente con nosotros, él es el rey que va al frente en la batalla, él ha triunfado, él ha derrotado a Satanás, él ha vencido la muerte, el imperio de la muerte está derrotado, no tenemos por qué vivir en servidumbre, no tenemos que vivir atemorizados de la muerte.

Hermano, Pablo no estaba temorizado de la muerte. Pablo tenía problemas y quiera el Señor que sus problemas sean como los nuestros, sus dilemas sean, nuestros dilemas sean como los de él, porque el dilema del apóstol Pablo era si morirse o vivir. Y él tenía claro algo, si me quedo aquí es bueno por causa de los hermanos, por causa de la obra del Señor. Pero él tenía una seguridad, pero si muero, eso es muchísimo mejor.

Muchísimo mejor, porque ya no más las ligaduras de la muerte nos pueden tener en servidumbre. Cristo destruyó el imperio de la muerte y destruyó al que tenía el imperio de la muerte. Y ahora la muerte para el creyente es ganancia. Lo cual, dice Pablo, es muchísimo mejor. Es bueno estar aquí, pero estar con Cristo es muchísimo mejor.

Seamos conscientes de la realidad, pero no olvidemos que Hebreos es parte de la realidad. Si estamos en peligro, si el Señor está librándonos, si hay momentos de angustia y de mucha angustia, hay momentos en que podemos estar aterrorizados, abrumados, pero hermano, invoquemos al Señor. Valoremos el privilegio que tenemos de venir al trono de la gracia para alcanzar el oportuno socorro. Valoremos el hecho de que podemos orar y ser escuchados.

Y alguien dice que orar no cuesta nada. Costó la sangre del Señor Jesucristo. Costó el sacrificio del Señor Jesucristo. Costó el que dejara su trono de gloria y fuera obediente hasta la muerte y muerte de cruz. De lo contrario, oraríamos y pues sería como hablar un ídolo, porque no tenemos mérito ni ninguna razón Dios tiene para escucharnos. Él nos escucha por los méritos del Señor Jesucristo y su presencia intercede por nosotros.

Así que si estamos abrumados, hermanos, hay un lugar donde ir al trono de la gracia. Y recordar que la realidad es que el imperio de la muerte, el que tenía el imperio de la muerte ha sido derrotado y que quiera el Señor que estemos mirando nuestra vida. Es bueno estar aquí por causa de la obra del Señor, por causa de los hermanos, para animar a los hermanos, para anunciar las virtudes, el que nos llamó de las tinieblas a luz admirable, pero que podamos también experimentar que el morir es ganancia, que morir es muchísimo mejor.

Ya no tenemos la incertidumbre como tenían los creyentes del Antiguo Testamento, tenemos la claridad de saber que en el momento que la muerte haga su trabajo, en el momento que Dios deja la muerte tocarnos, en ese momento pues se cumplirá nuestra esperanza, ser hechos conforme a la imagen de su hijo, porque le veremos cara a cara.

Vamos a orar.

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Joshua

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