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JC

(4''pte) ¿ Como ha de ser un diacono ?

1 Timothy 3:11-13
Joel Coyoc August, 25 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc August, 25 2024
Estudio de 1 Timoteo

El sermón de Joel Coyoc se centra en las características y el ministerio del diácono, basándose en 1 Timoteio 3:11-13. Coyoc argumenta que el diácono debe ser un hombre de carácter irreprensible, fiel a una sola mujer y que gobierne bien su hogar, reflejando el carácter de Cristo. Se destaca la importancia de la fidelidad en el servicio de diaconado y cómo este ministerio, aunque a menudo menospreciado, es de gran valor en la iglesia. A lo largo del sermón, el predicador hace referencia a diversas escrituras, incluyendo Efesios 5:25 y Mateo 25:34, subrayando que el verdadero servicio y liderazgo en la iglesia deben emanar del corazón de Cristo y ser motivados por el amor. La relevancia de esta enseñanza es que el diaconado no es un ministerio de segunda clase, y que toda la congregación está llamada a servir, representando a Cristo en el mundo.

Key Quotes

“El diaconado no es un ministerio de segunda categoría. Es un ministerio honroso, igual que el del anciano y el del pastor.”

“La fidelidad es, el Señor es fiel. Y el pueblo del Señor es llamado a fidelidad, y nuestra única posibilidad de ser fieles es el Evangelio.”

“El que ejerce bien el servicio, gana para sí un grado honroso y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.”

“Servir al Señor, el hacerlo, ejercer bien el servicio es ejercerlo para la gloria de Dios en el poder del Espíritu Santo.”

What does the Bible say about the qualifications for deacons?

The Bible outlines that deacons must be dignified, faithful, and manage their households well (1 Timothy 3:11-13).

According to 1 Timothy 3:11-13, the qualifications for deacons include being dignified, not double-tongued, not addicted to much wine, and not greedy for dishonest gain. They must hold the mystery of the faith with a clear conscience and be tested before serving in the diaconate. Furthermore, their spouses must also be honored and faithful. This reflects the character of Christ, who had a single bride—the Church—and emphasizes the importance of managing one's household effectively, for how can one care for the Church of God without managing their own home well?

1 Timothy 3:11-13

Why is the diaconate important in the church?

The diaconate is vital for serving the church and ensuring practical needs are met while reflecting Christ's character (Matthew 25:34-40).

The diaconate serves as a means of embodying Christ's servant leadership within the Church. As demonstrated in Matthew 25:34-40, serving those in need, whether it's providing food, comfort, or care, mirrors Christ's own works among us. This form of ministry is crucial not only for meeting the practical needs of the congregation but also as a testimony of Christ's love and compassion. Those who serve well as deacons earn a good standing and much confidence in the faith, highlighting that their work is not just essential on an organizational level, but also bears eternal significance.

Matthew 25:34-40

How do we know the qualifications for deacons are true?

The qualifications for deacons are rooted in Scripture, specifically in 1 Timothy 3:11-13, which is authoritative and inspired.

The validity of the qualifications for deacons is an established doctrine in the New Testament, specifically detailed in 1 Timothy 3:11-13. Paul, guided by the Holy Spirit, provides this framework for church governance, ensuring that those who serve in this capacity reflect the character of Christ. The integrity and faithfulness required of deacons not only fulfill the role within the church but also align with God's design for leadership. The historic Reformed perspective rests on the sufficiency of Scripture, affirming that these qualifications are not mere suggestions but essential criteria for church officers designed to maintain order and promote accountability in the church's ministry.

1 Timothy 3:11-13

Why must deacons manage their households well?

Deacons must manage their households well to demonstrate their capability and integrity in caring for the Church of God (1 Timothy 3:12).

The requirement for deacons to manage their households effectively, as stated in 1 Timothy 3:12, is integral to their role within the church. This principle underscores that a deacon's ability to govern their home reflects their capacity to tend to God's people. If they cannot lead their families with honesty and care, how can they be expected to handle the more significant responsibilities of the Church? The household serves as a training ground for stewardship and leadership, allowing the deacon to grow in character and demonstrate diligence in every area of life. This connection between home life and church leadership is a robust reminder that all church activities should be based upon sound character and fundamental biblical principles.

1 Timothy 3:12

Sermon Transcript

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primera de Timoteo capítulo tres dice la palabra del señor palabra
fiel si alguno anhela obispado buena obra desea pero es necesario
que el obispo sea irreprensible marido de una sola mujer sobrio,
prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar. no dado al
vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino
amable, apacible, no ábaro. Que gobierne bien su casa, que
tenga a sus hijos en su gestión con toda honestidad, pues el
que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia
de Dios? No un neófito, no sea que envaneciéndose
caiga en la condenación del diablo, También es necesario que tenga
buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito
y en lazo del diablo. Los diáconos asimismo deben ser
honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de
ganancias deshonestas, que guarden el misterio de la fe con limpia
conciencia, y estos también sean sometidos a prueba primero, y
entonces ejercen el diaconado si son irreprensibles. Las mujeres
asimismo sean honestas, no calumniadoras sino sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de
una sola mujer y que gobiernen bien sus hijos y sus casas, porque
los que ejercen bien el diaconado ganan para sí un grado honroso
y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús. Esto te escribo,
aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si
tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la
iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad. indiscutiblemente
grande es el misterio de la piedad, Dios fue manifestado en carne,
justificado en el espíritu, visto de los ángeles, predicado a los
gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria. Vamos a a seguir estudiando este
pasaje de la escritura y seguimos con el versículo doce que dice
los diáconos sean maridos de una sola mujer y que gobiernen
bien sus hijos y sus casas porque los que ejercen bien el diaconado
ganan para sí un grado honroso y mucha confianza en la fe que
es en Cristo Jesús. Los diáconos sean maridos de
una sola mujer. No vamos a abundar mucho al respecto
porque ya hablamos cuando hablamos de los ancianos y es la misma
la misma descripción, sin embargo es bueno que nosotros podamos
recordar y podamos recordar que el Señor Jesucristo es, tiene
una sola esposa, dice la escritura que de ambos pueblos hizo uno,
derribando la pared intermedia de separación, Siempre el propósito
del Señor fue un pueblo y sabemos que pues no es Israel o la iglesia
o Israel y la iglesia, sino el verdadero Israel son los que
lo son porque tienen la fe de Abraham. Dios les ha dado esa
misma fe. El pueblo del Señor es el pueblo
que Dios ha salvado. Recuerde que desde el principio
el propósito del Señor era un pueblo, el propósito del Señor
era bendecir en la simiente de Abraham a todas las familias
de la tierra y estoy mencionando esto porque quiero que recordemos
que lo que estamos leyendo es el carácter del Señor Jesucristo
y somos llamados a ser fieles porque tenemos un Dios que es
fiel y en Efesios Efesios capítulo cinco versículo veinticinco dice maridos
amad a vuestras mujeres así como Cristo amó a la iglesia y se
entregó a sí mismo por ella. para santificarla, habiéndola
purificada en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de
presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa que no tuviese
mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben
amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a
su mujer, a sí mismo se ama, porque nadie aborreció jamás
a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también
Cristo a la iglesia. Y hermanos, la fidelidad es, el Señor es
fiel. y el pueblo del Señor es llamado
a fidelidad y nuestra única posibilidad de ser fieles es el Evangelio,
es conocer al Señor, es el poder del Señor obrando en nosotros.
Recuerde cuando mencionamos a los ancianos la expresión es hombre
de una sola mujer, hombre de una sola mujer y la idea no es
que está diciendo que no puede ser pues polígamo, sino está hablando
de que el hombre, el diácono sea un hombre que está entregado
por completo, fiel a una sola mujer. Después dice que gobierne
bien sus hijos y su casa. Y después viene a hablar el apóstol Pablo acerca
de la recompensa. Antes de mirar lo de la recompensa,
quisiera mencionar que lo que estudiamos en la mañana acerca
de las mujeres y quisiera hacer énfasis en algo que es importante,
no dije en la mañana que no estaba hablando de una tercera posición
de oficiales en la iglesia y tenemos el versículo 12 que deja
totalmente, confirma que no está hablando de mujeres que tienen
una posición oficial porque cuando retoma a hablar de los diáconos
dice que sean maridos de una sola mujer y eso no puede aplicar
a una mujer. También tenemos que recordar
que los apóstoles en Hechos capítulo seis fueron claros cuando dijeron
elegir varones, varones llenos del Espíritu Santo y ocasionalmente las esposas de
los de los diáconos pueden tener funciones auxiliares ocasionalmente
no como no como pues una posición oficial porque puede haber circunstancias
en las que puedan ser más adecuadas para el trabajo del servicio
en situaciones específicas pero no es una posición oficial dentro
de la iglesia y con esto quiero dejar claro algo,
las esposas de los diáconos no son diaconisas, las esposas de
los diáconos no son diaconisas como las esposas de los pastores
no son pastoras. A veces confesionalmente creemos
que el pastorado es de los varones pero de pronto cuando se hace
alguna reunión o algo de mujeres, necesariamente a veces se piensa
en que pues es la esposa del pastor la que tiene que… hermanos
que Dios nos ayude a no sólo creer los conceptos bíblicos
sino a practicarlos, o sea la esposa del pastor no es pastora,
a veces la iglesia tiene la expectativa alta en cuanto a la esposa del
pastor A veces se espera que la esposa del pastor, la iglesia
pone cargas que no son bíblicas. Hay iglesias que esperan que
ella tiene que tocar necesariamente el piano. o que tiene que hacer
ciertas cosas. La esposa del pastor y las esposas
de los diáconos son hermanas, igual que el resto de las hermanas,
que son llamadas a crecer a la imagen del Señor Jesucristo,
con las cuales sus esposos tienen responsabilidad, pero que Dios
nos guarde de poner cargas que no son bíblicas. Ahora, la Escritura
habla de una recompensa, Y hermanos, una de las cosas que no tenemos
que olvidar es que el Espíritu Santo, Dios, nos conoce. Y ni
una palabra está de más o está de menos en los pasajes. Es interesante
que cuando el apóstol Pablo habló acerca de los ancianos, no mencionó
nada en este pasaje en cuanto a recompensa. Y eso no quiere
decir que no hay recompensa para los ancianos, pero específicamente
en este pasaje el apóstol Pablo no menciona nada en cuestión
de recompensa. el apóstol Pedro en su primera
carta dice Capítulo 5 dice, ruego a los
ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos,
y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante
de la gloria que será revelada. Apacentad la grey de Dios que
está entre vosotros, cuidando de ella no por fuerza, sino voluntariamente,
no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto. no como teniendo
señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos
de la grey. Y cuando aparezca el príncipe
de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
Ahora, ¿por qué el apóstol Pablo aquí no mencionó? Hermanos, una
de las cosas que necesitamos que Dios nos
guarde como iglesia es no valorar el servicio y es adrede que el
Espíritu Santo está guiando porque somos tentados a pasar a dar
por obvias las cosas y de pronto a no valorar el servicio. Es
interesante que pues muchas veces el servicio no se ve, no se nota,
es claro que pues es notorio que el anciano o el pastor pues
se para aquí y todos lo ven y pues es muy probable que En la gloria
hay a muchos más diáconos recompensados que ancianos. Y el propósito
es alentar a la iglesia y también alentar en cuestión del servicio. Recuerde, recuerde que el carácter
de Cristo es... Él no vino para ser servido,
sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Recuerde
que el Señor Jesucristo hizo el trabajo del esclavo de más
baja categoría. Cuando tuvieron la cena, pues
todos sentían quizá la necesidad de que sus pies estuvieran limpios,
pero ninguno de los discípulos se movió y nosotros somos como
los discípulos, nosotros Si hay algo distinto, hermanos, no es
propio de nosotros. Si hay algo distinto, quiera
Dios que es la gracia de Dios en nosotros y nada más, porque
si nosotros hubiéramos estado en esa cena, tenga por seguro
que hubiéramos hecho exactamente lo mismo que los discípulos hicieron.
No nos hubiéramos movido a lavar los pies, Y muy probablemente
cuando el Señor empezó a hacerlo y lo que ellos sintieron, hubiéramos
sentido también exactamente lo mismo. Y hermanos, una de las
cosas que tenemos que recordar que estudiamos la semana pasada,
recuerde que el diaconado tiene su origen en el corazón tierno
y amoroso del Señor para con su pueblo. Recordemos el pasaje
de Mateo capítulo 25, Versículo 34 Dice entonces, el rey dirá a
los de su derecha, venid benditos de mi padre, heredad del reino
preparado para vosotros desde la fundación del mundo, porque
tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber,
fui forastero y me recogisteis, estuve desnudo y me cubristeis,
enfermo y me visitasteis en la cárcel y vinisteis a mí. Entonces
los justos le responderán diciendo, señor, cuando te vimos hambriento
y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber, y cuando
te vimos forastero y te recogimos o desnudo y te cubrimos o cuando
te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a ti y respondiendo
el rey les dirá de ciertos digo que en cuanto le hicisteis a
uno de estos mis hermanos más pequeños a mí lo hicisteis. Hermanos no olvidemos que hasta
un vaso de agua dado en el nombre de Cristo será tomado en cuenta
y que Dios nos guarde como iglesia de de no valorar el servicio
o de ver el diaconado como un asunto de, pues, de segunda categoría. El Señor dice que hay recompensa
para los que ejercen bien el diaconado. El diaconado es un
ministerio honroso, igual que el del anciano y el del pastor,
de igual manera que el servicio de cualquier otro hermano que
no llegue a ser llamado a una posición oficial en un sentido
Somos llamados todos a ser diáconos porque el Señor Jesucristo vino
no para ser servido sino para servir. En un sentido el apóstol
Pablo cuando escribía se describía a sí mismo como como esclavo
del Señor Jesucristo y que el motivo de nuestro corazón al
servir sea por amor a Jesús porque el Señor está obrando y tener
la perspectiva de que el servicio hecho motivado por el tierno
corazón del Señor Jesucristo, el servicio hecho motivado porque
estoy conociendo a Dios y entonces en respuesta pues Dios produce
amor en mi corazón hacia los hermanos. Es un servicio que
es recompensado, que es digno, que Dios valora. Es una manera
de reflejar el carácter del Señor. El Señor estaba mostrando su
gloria ahí cuando estaba lavando los pies de sus discípulos. Eso
es parte del carácter del Señor. Y Él dijo, les he dejado ejemplo
para que sigan mis pisadas. y hay recompensa, dice, quien
ejerza bien el servicio de ayuda a los ancianos o el diaconado, dice, gana para sí un grado honroso,
gana para sí un grado honroso. Hermanos, no es un servicio de
segunda categoría. Y la verdad que venimos con una,
nuestra idea natural es que sí lo es. Es la razón por la que
Porque ni uno de los discípulos se movió a hacerlo. Porque ellos
estaban esperando que el esclavo de la más baja categoría viniera
a hacerlo. Porque tendemos a mirar como
algo indigno el servicio. Pero hermanos, el que ejerce
bien el servicio, gana para sí un grado honroso, dice el Señor. Gana para sí un grado honroso. Y una de las cosas que podemos
mirar allí en el pasaje que leímos en Mateo es al Señor pues honrando
ese servicio, un servicio que se hizo por sus hermanos más
pequeños. Y hermanos el Señor honra a los
que le honran. y no solamente gana para sí un
grado honroso sino dice después y mucha confianza en la fe que
es en Cristo Jesús y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús la palabra confianza que está
utilizada en ese pasaje es la misma palabra confianza que aparece
en hebreos 4 16 dice para entender bien la palabra
vamos a leer desde el el versículo quince dice porque no no tenemos
un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades
sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza pero
sin pecado acerquémonos pues confiadamente ante el trono de
la gracia para alcanzar misericordia y hallar acerquémonos pues confiadamente. Dice, ganan para sí un grado
honroso y mucha confianza, mucha confianza. Y hermanos, si el Señor está obrando en nuestra
vida, estamos creciendo en conocer al Señor, El Señor nos está haciendo
entender cada día que la vida no se trata de nosotros, se trata
de su honra, de su fama, de su honor. Y por la gracia del Señor
estamos motivados a servir para la fama y el honor del Señor.
Entonces, una de las cosas que va a ocurrir por la gracia de
Dios es que al servir así, y teniendo una conciencia que no te acusa
porque el Señor está obrando y está obrando en ti de tal forma
que entiendes que las cosas se hacen para la gloria de Dios,
de tal forma que entiendes por su gracia que no las puedes hacer
para la gloria de Dios en tus fuerzas, sino que se necesita
el poder del Espíritu Santo y en dependencia del Señor en dependencia
del poder del Espíritu Santo, estás rindiendo un servicio.
Eso va a producir una confianza que puede entenderse como una
osadía, que te va dando, no con falta de reverencia, pero una
osadía para acercarte y clamar al Señor con una abundante confianza. en los méritos del Señor Jesucristo,
por ejemplo, no, no, no cimentado en tu servicio. El crecer, el
servir al Señor, el hacerlo, ejercer bien el servicio y ejercer
bien el servicio es ejercerlo para la gloria de Dios en el
poder del Espíritu Santo. Ejercer bien el servicio es ejercerlo
en la conciencia de que de que mi servicio a Dios es bueno porque
es ordenado por Dios, de que mi servicio a Dios es bueno porque
es las buenas obras que él preparó de antemano para que anduviesen
ellas, pero recordar que mi servicio a Dios está lleno también es
bueno porque Dios lo ordena, pero en cuanto a que viene de
mí está lleno de tanta imperfección, es un servicio que al ser consciente
de quién soy y mi necesidad del Señor Jesucristo, pues es un
servicio que jamás hace que yo piense que es propio de mí. Es
un servicio por el cual jamás voy a confiar y tener algún motivo
de orgullo por causa de mi servicio. Es un servicio ante el cual siempre
habrá dependencia del Señor. Incluso es un servicio que siempre
terminaré haciendo pues confesando al Señor porque hermanos es es un servicio bueno porque
el Señor lo preparó de antemano pero en cuanto a que procede
de mí está lleno de tanta debilidad y de tanta imperfección pero
cuando Dios va obrando de esa manera Dios en parte de la recompensa
va haciendo crecer mi confianza en él y confiar cada vez más
en el Señor Jesucristo y acercarme cada vez más por los méritos
del Señor Jesucristo y orar al Señor por sus promesas para bien
de su pueblo pero confiado, confiado en la obra del Señor Jesucristo
como dice Hebreus. va a crecer la osadía de poder
acercarme al Señor al trono de su gracia como un regalo del
Señor que va a ser un círculo de virtud. Y hermanos eso lo
vemos reflejado y lo vemos cumplido en la vida del primer mártir
cristiano que fue un diácono. Esteban murió de una manera osada y murió
con mucha confianza, con mucha confianza en la fe que es en
Cristo Jesús. Y vamos a mirar el pasaje y ver
cómo el Señor aquí está presente en la recompensa. Dice versículo
8 del capítulo 6 de Hechos, y Esteban lleno de gracia y de poder hacía
grandes prodigios y señales entre el pueblo. Entonces se levantaron
unos de la sinagoga llamada de los Libertos y de los de Sirene,
de Alejandría y de Cilicia y de Asia, y disputando con Esteban,
no podían resistir la sabiduría y el espíritu con que hablaba. Al final, versículo 15 dice,
todos los que estaban sentados en el concilio al fijar en él
los ojos, los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un
ángel. Y al final, cuando nosotros vamos al capítulo 7, Bueno, el
capítulo siete es su predicación. Y cuando llegamos a final del
capítulo siete, versículos cincuenta y cinco, oyendo estas cosas,
versículos cincuenta y cuatro, se enfurecían en sus corazones
y crujían los dientes contra él. Pero Esteban lleno del Espíritu
Santo, puesto los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios
y a Jesús que estaba a la diestra de Dios. Aquí está Esteban en
una situación crítica, pero no hubo un titubeo, porque había
una confianza, había, se estaba, estaba ante el trono de la gracia,
con osadía, con una confianza plena, dice, puesto los ojos
al cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba a la diestra
de Dios, y dijo, aquí veo los cielos abiertos y al hijo del
hombre que está a la diestra de Dios. entonces ellos dando
grandes voces se taparon los oídos y arremetieron a una contra
él versículo sesenta dice y puesto
de rodillas clamó a gran voz señor no les tomes en cuenta
este pecado y habiendo dicho esto durmió y hermanos esto es
la recompensa de un alguien que ejerce bien el diaconado por
el poder del espíritu santo ahí estaba en plena confianza y clamando
por sus por sus ejecutadores, orando al Señor con plena confianza. Y hermanos, ahí estaba él orando
por Saulo de Tarso. Recuerde orar por toda clase
de hombres, por toda clase de personas. Y en el capítulo ocho, miramos
cómo Dios salvó al apóstol a Saul de Tarso para hacerlo el apóstol
Pablo. Hermanos, el servicio, el servicio,
Dios honra el servicio. El servicio no es algo de segunda
categoría. Quizá no va, no va a ser visto sirviendo,
pero no va a pasar desapercibido. El pasaje que leímos en Mateo
dice que hasta un vaso de agua tuve sed y me diste de beber.
Dice, por cuanto le hiciste a uno de estos mis hermanos más pequeños,
a mí me lo hicisteis. Hermanos, que el Señor obre de
tal manera en nosotros que podamos mirar. Hermanos, somos, si estamos
en Cristo, somos hermanos. Y somos hermanos de sangre, por
la sangre del Señor Jesucristo. y poder servirnos por amor de
Jesús, poder servirnos porque es el carácter del Señor tener
un corazón tierno y compasivo hacia su pueblo. Y el diaconado
viene de ese corazón tierno y amoroso del Señor. Y nuestra esperanza
es el evangelio. Hermanos, nuestra esperanza es
el evangelio. Todo lo que hemos leído aquí
no es natural en nosotros. Todo lo que hemos leído acá solo
puede existir por un milagro. Nos fijamos en Esteban, pero
hermanos no es para poner nuestra admiración en Esteban. es para
admirar a aquel que salvó a Esteban, es para admirar a aquel que hizo
lo que hizo en la vida de Esteban, es para admirar a aquel que fortaleció
a Esteban, aquel que redimió a Esteban, aquel que transformó
el carácter de Esteban. Miramos al apóstol Pablo y no
es para admirar al apóstol Pablo, hermanos. Que Dios nos ayude
a que no nos suceda que alguien nos señala la estrella y nosotros
miramos el dedo. Pablo es el dedo que está apuntando
al sol de justicia. Esteban es el dedo que está apuntando
al sol de justicia. Los pastores que predican fielmente
el evangelio son dedos que están apuntando al sol de justicia
y que Dios nos guarde de quedarnos mirando el dedo y no veamos el
sol de justicia. Mirar un dedo no va a hacer absolutamente
nada en nuestra vida. Mirar un dedo no va a transformar
nuestras vidas. Pero si miras lo que ese dedo
está apuntando, el sol de justicia, entonces va a ocurrir lo que
ocurrió en Esteban. Entonces va a ocurrir lo que
ocurrió en Saulo de Tarso. Va a ocurrir lo que ocurrió a
Job. Y Job lo dice claramente. antes
había oído, pero ahora mis ojos te ven, por tanto me aborrezco
y me arrepiento en polvo y ceniza. Hermanos, yo quiero repetir esto
porque somos, somos, somos dados a poner de pronto nuestros ojos
en los dedos que Dios usa para apuntarnos al sol de justicia
y que Dios nos guarde. Es triste cuando eso ocurre y
que Dios nos guarde, que Dios nos guarde de no valorar el servicio. El servicio es digno. Que Dios nos guarde de mirar
a los hombres que Dios levanta. Hermanos, que Dios quite de nuestra
cabeza esa idea triste de grandes hombres de Dios. No existe tal
cosa como grandes hombres de Dios. Existe un gran Dios que
tiene pequeños siervos. El apóstol Pablo no estaría de
acuerdo en escuchar cuántas veces de pronto se habla en iglesias
del gran apóstol Pablo y lo sabemos por la misma escritura porque
él dijo yo soy el más pequeño, él dijo por la gracia de Dios
soy lo que soy y su gracia no ha sido en vano conmigo. Hermanos
es triste que de pronto iglesias pues después
de que Dios toma a un pastor, quieran que el siguiente pastor
sea exactamente como el que estaba. Hermanos, eso pasa porque estamos
mirando dedos y no mirando el sol de justicia. Dios ha hecho
a cada hombre un hombre distinto. Cuando usted lee la Biblia, usted
se va a dar cuenta que, pues, Pedro tiene un carácter distinto
que el de Pablo. O sea, no, Dios no los hizo ser
igualitos y aún en la escritura se puede notar que Dios los usó
pero su personalidad es distinta y que Dios nos guarde de poner
el ojo en los dedos y terminar diciendo yo soy yo soy de Pablo
el tío de Apolo hermanos que miremos al Señor Jesucristo esa
es nuestra necesidad clamar para que Dios nos dé ojos de fe para
si ya le vimos que le sigamos viendo que no desviemos nuestra
mirada. Recordemos, hermanos, si nos
vemos a nosotros mismos nos vamos a volver arrogantes o de pronto
podemos estar mirando como Pedro el viento y el mar rugir y empezar
a hundirnos. pero en medio de la tempestad
que nuestros ojos estén en Cristo y cuando haya calma, que nuestros
ojos sigan en el Señor Jesucristo y que miremos al Señor Jesucristo.
Hermanos, Él es todo para nosotros. Él es nuestra justicia, nuestra
santificación, nuestra redención. No hay servicio que vaya a ser
recompensado aparte del Señor Jesucristo. No hay hombre que
pueda manifestar un carácter como el que está aquí, si no
es por un milagro de la gracia de Dios. Y hermanos, recordarles
que Dios ponga en nuestro corazón deseo por la escritura, pero
que Dios nos guarde del engaño de nuestro corazón. Nuestro corazón,
hermanos, es engañoso y perverso y que cuando vayamos a la escritura,
vayamos con una intención. Señor, abre mis ojos para ver
al Señor Jesucristo. Yo quiero ver a Cristo. yo quiero
ver tu gloria en la escritura, yo quiero ver qué aspecto de
tu carácter estás mostrando en este en este pasaje, qué emoción
de tu corazón se está mostrando en este pasaje, quién eres en
esta circunstancia que se está narrando, que el pueblo de Dios
se está enfrentando y quién eres y qué estás haciendo por tu pueblo.
Hermanos, esa es nuestra necesidad, que Dios nos guarde de ir para
buscar soporte para ideas que tenemos y para respaldar ideas
que tenemos. Eso no nos va a llevar a ningún
lado. Este libro nos fue dado es la
revelación de Dios. Este libro es la gran historia
de la redención. Y hermanos, nuestras historias
están aquí. Nosotros, aunque no nos parezca hermanos, nosotros
somos tan parecidos al pueblo de Israel. Aunque a veces pensamos
que quizá lo hubiéramos hecho mejor, no es cierto hermanos,
hubiéramos hecho exactamente lo mismo. Y esto se dejó aquí
para nuestra instrucción, porque somos exactamente iguales que
ellos. Somos tan parecidos a Tomás y
somos tan parecidos a cada personaje que está en la escritura. Y hermanos, el Dios en que creemos
es el mismo Dios que los transformó a ellos. Lo que Dios hizo en
Saulo de Tarso, Dios, Dios hace en sus redimidos. y que nosotros lo anhelemos,
que nosotros lo anhelemos, anhelemos que el Señor haga lo que hizo
en su pueblo. Quiero recordarles que el hijo
consentido de Dios no es Pablo. El hijo consentido de Dios es
el Señor Jesucristo. Y después podemos ser consentidos
por estar en Cristo. La única posibilidad que tenemos
de agradar a Dios es ser hallados en el Señor Jesucristo, vestidos
de la justicia del Señor Jesucristo, lavados en la sangre del Señor
Jesucristo, sellados por el Espíritu Santo por haber oído la palabra
de verdad y haberla creído. Así que oremos, hermanos, para
que Dios nos conceda eso que Él concede a los suyos. No es
algo exclusivo, no hay un grupo élite de la cual formaba parte
Pablo. Si estamos en Cristo, dice la
Escritura que nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la
vida y a la piedad para que por ellas participemos de la naturaleza
divina. Y lo que vemos ahí en esa lista
es la naturaleza divina, es el carácter del Señor Jesucristo.
Es que vamos a orar,

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Joshua

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