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(3''pte) ¿ Como ha de ser un diacono?

1 Timothy 3:11
Joel Coyoc August, 25 2024 Video & Audio
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Joel Coyoc August, 25 2024
Estudio de 1 Timoteo

En el sermón "¿Cómo ha de ser un diácono?", el predicador Joel Coyoc aborda la cualidad necesaria de un diácono según 1 Timoteo 3:11, enfatizando que tanto los diáconos como sus esposas deben ser personas de integridad y madurez espiritual. Coyoc argumenta que el carácter del diácono debe reflejar el de Cristo, quien es el modelo de todas las virtudes que se esperan en la vida de un creyente. Se desarrollan conceptos claves como la honestidad, la fidelidad y el discernimiento en el hablar, instando a que estas características se apliquen no solo a quienes ocupan cargos de liderazgo, sino a todos los creyentes. El pasaje se fundamenta en la exposición de las Escrituras, subrayando que el llamado a ser como Cristo es una aspiración universal para todos los creyentes y no se limita a los diáconos. La importancia de este sermón radica en su aplicación práctica a la vida cotidiana, destacando la necesidad de la edificación mutua dentro del matrimonio y el discipulado en el hogar como un ministerio primordial.

Key Quotes

“El llamado de la escritura para todo creyente es ser conformado a la imagen del Señor Jesucristo.”

“Si estás en Cristo, tu primer ministerio es tu esposa, el ser una influencia, el ser un instrumento de redención para la vida de tu esposa.”

“La responsabilidad de los varones que tienen esposas es estar ministrando a sus esposas.”

“Nadie puede domar su lengua. Nadie. Sólo el poder del Evangelio puede redimir nuestro corazón.”

What does the Bible say about the qualifications of a deacon?

The Bible outlines specific qualifications for deacons, emphasizing honesty, faithfulness, and the ability to manage their household well.

In 1 Timothy 3:8-13, Paul details the qualifications for deacons, highlighting traits such as integrity, sobriety, and faithfulness. Deacons must not be drunkards or greedy for dishonest gain, but rather, they should be honorable and good managers of their families. This reflects the character of Christ, as deacons are called to serve the church and uphold the truth of the faith with a clear conscience. Importantly, these qualities are not just for deacons alone but are aspirational for all believers, aiming for conformity to the image of Jesus.

1 Timothy 3:8-13, Romans 8:28-29

How do we know that God calls certain individuals to be deacons?

God calls individuals to be deacons through the demonstration of specific qualities and a life that reflects Christ-like servanthood.

The calling of deacons is rooted in their ability to exemplify Christ-like qualities, as stated in 1 Timothy 3. This includes being faithful in their service and managing their households effectively. Paul emphasizes that deacons should be tested first to ensure they are blameless before taking on the responsibilities of this role. Ultimately, their calling is a recognition of how God has worked in their lives to shape these virtues, serving as an extension of His grace in the church community.

1 Timothy 3:10, 1 Timothy 3:8

Why is the role of deacons significant in the church?

Deacons play a vital role in serving the church, allowing pastors to focus on teaching and prayer while embodying Christ-like humility.

The significance of deacons in the church stems from their role as servants who help maintain the church's ministry and community life. As stated in 1 Timothy 3, they embody qualities that reflect Christ's love and service. By fulfilling practical needs and dealing with issues within the church, deacons support the pastoral staff, allowing them to devote time to prayer and the ministry of the Word. This model of servanthood serves as an extension of Christ's love, ensuring that the church functions effectively as the body of Christ.

1 Timothy 3:10, Romans 12:4-8

What does it mean for deacons to hold the mystery of faith with a clear conscience?

Holding the mystery of faith with a clear conscience means living in integrity and fidelity to the truths of God’s Word.

In 1 Timothy 3:9, deacons are called to hold the mystery of faith with a clear conscience, which signifies a deep understanding and commitment to the gospel's truths. It involves living a life that aligns with their professed beliefs, indicating that their inner lives must be consistent with their outward service. A clear conscience points to their desire to please God above all, trusting Him for redemption and guidance through His Word and the Holy Spirit. This integrity is crucial as it reflects the transformative power of the gospel they seek to share with others.

1 Timothy 3:9, Hebrews 10:22

How should deacons and their wives model Christian character?

Deacons and their wives are called to model Christian character through their integrity, honesty, and faithfulness in all aspects of life.

The character of deacons and their wives is critically important as it sets an example for the church community. 1 Timothy 3:11 highlights that wives of deacons should also be dignified, not slanderers but sober and faithful. This example of character reflects the larger call for all Christians to be conformed to the image of Christ. Their lives should be marked by honesty and credibility, which fosters trust within the church. Furthermore, strong Christian character among deacons and their wives serves as a witness to the transformative work of the Holy Spirit in their lives, encouraging others to aspire to similar virtues.

1 Timothy 3:11, Titus 2:3-5

Sermon Transcript

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hermanos vamos a abrir nuestras
biblias en la primera carta del apóstol Pablo a Timoteo primera de Timoteo capítulo tres dice la palabra del señor, palabra
fiel, si alguno anhela obispado, buena obra desea, pero es necesario
que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio,
prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar, no dado al
vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino
amable, apacible, no ábaro, que gobierne bien su casa, que tenga
a sus hijos en sujeción con toda honestidad. Pues el que no sabe
gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?
No un neófito, no sea quien, vaneciéndose, caiga en la condenación
del diablo. También es necesario que tenga
buen testimonio de los de afuera para que no caiga en descrédito
y en lazo del diablo. Los diáconos asimismo deben ser
honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de
ganancias deshonestas, que guarden el misterio de la fe con limpia
conciencia, y esos también sean sometidos a prueba primero, y
entonces ejerzan el diaconado si son irreprensibles. Las mujeres
asimismo sean honestas, no calumniadoras sino sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de
una sola mujer y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Porque
los que ejercen bien el diaconado ganan para sí un grado honroso
y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús. Esto te escribo,
aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si
tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la
iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad. e indiscutiblemente
grande es el misterio de la piedad. Dios fue manifestado en carne,
justificado en el espíritu, visto de los ángeles, predicado a los
gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria. Amén. Yo espero que todas las veces
que estamos leyendo este pasaje estamos disfrutando de ver una
descripción del Señor Jesucristo. Este es el carácter del Señor
Jesucristo y espero que lo disfrutamos porque los creyentes vemos en
él nuestro hermano mayor y normalmente los hermanos menores quieren
ser como su hermano mayor. Espero que el anhelo de nuestro
corazón es en dependencia del Espíritu Santo, encomendados
a la palabra de su gracia que tienen poder para sobredificarnos,
que sea la aspiración de nuestro corazón el llegar a ser como
Cristo. Y vamos a estudiar el versículo
once. El versículo once dice, las mujeres
a sí mismas sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias,
fieles en todo. El apóstol Pablo empieza a hablar
a partir del versículo ocho hasta el versículo trece acerca de
los diáconos y de pronto la sección empezó en el ocho con un asimismo
y de pronto en el versículo once aparece otra vez un asimismo,
las mujeres asimismo y en el versículo dos doce retoma otra
vez los diáconos y Una de las cosas que hemos de
recordar es que la palabra diácono es servidor o ayudante y no hay
lugar a dudas de que el apóstol no está enseñando que hay un
tercer oficio como algunas personas pretenden. Algunas personas pretenden
que hay un tercer oficio en la Iglesia que es, sería, diaconisas. Y aunque en algunos pasajes de
la Escritura se utiliza esa palabra, no hay suficiente evidencia para
considerar que se está considerando como un ministerio oficial dentro
de la Iglesia. En Romanos Pablo habla de Febe
como diaconisa. Sin embargo, no es una referencia
a un ministerio oficial dentro de la iglesia. Y lo que el apóstol
está haciendo aquí es hablando de las esposas de los diáconos. Y uno diría, ¿y por qué no de
las esposas de los pastores? Bueno, está hablando Una de las
cosas que no hemos olvidar, hermanos, cuando estamos estudiando acerca
de lo que se requiere, lo que es necesario para el obispo y
lo que es necesario para los ancianos, para los diáconos y
para sus esposas, no hemos de olvidar algo. Esto no es algo
que se espera simplemente de los ancianos, de los diáconos
y de las esposas de los diáconos y de las esposas de los ancianos.
Es la aspiración de todo creyente. Es el llamado de la escritura
para todo creyente ser conformado a la imagen del Señor Jesucristo.
Es la obra que el Señor está haciendo en aquellos que Él ha
redimido. Romanos capítulo ocho versículo veintiocho al veintinueve
nos dice con toda claridad y sabemos que a los que aman a Dios todas
las cosas les ayudan a bien. Esto es a los que conforme a
su propósito son llamados. Dice porque a los que antes conoció
también los predestinó para qué. para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su hijo hermanos en el cuerpo del Señor Dios llama
y Dios da a su iglesia pastores y diáconos pero no no no estamos
o sea no hay categorizaciones no se espera cosas distintas.
Si estás en Cristo es la aspiración porque tu aspiración no es necesariamente
y principalmente llegar a ser un anciano o un diácono. La aspiración
de aquel que ha sido tomado en la familia de Dios es ser como
su padre y es ser como su hermano mayor. Y recuerde que el hermano
mayor es la imagen misma del padre, es el resplandor de su
gloria, es la imagen misma de su substancia. Así que independientemente
de si Dios te va a llamar para ser un diácono y pues que alguna
hermana pueda ser la esposa de un diácono, de un anciano, independientemente
de eso es para todas las mujeres que están en Cristo. Y nuestro tema es lo que ha de
ser un diácono. Y lo que el versículo once enseña
es que lo que ha de ser un diácono ha de ser alguien que discipula
a su esposa. Eso ha de ser un diácono. Porque
dice, ¿cómo debe ser el diácono? Honesto. ¿Y qué se espera de
su esposa? Algo distinto. Pues es lo primero
que está refiriendo la escritura, que también sea honesta. y eso
implica un trabajo de parte del esposo. A veces se espera que
en la iglesia pues haya un ministerio para las mujeres y pues no es
necesariamente inadecuado que haya porque hay mujeres que son
viudas, o sea, hay mujeres en diversas circunstancias y si
hay un ministerio para las mujeres ha de ser un ministerio que debe
ser orado, pensado y estructurado bíblicamente. Pero el primer
ministerio de un hombre es su esposa, es discipular a su esposa,
no esperar que alguna otra mujer va a discipular a las mujeres.
Hermano, si estás en Cristo, tu primer ministerio es tu esposa,
el ser una influencia, el ser un instrumento de redención para
la vida de tu esposa. Y no simplemente es predicarle
a la esposa sermones de honestidad. Recuerde que estábamos diciendo
el otro día en cuanto apto para enseñar. Y el Señor Jesucristo
es el más apto para enseñar. Sus enemigos tuvieron que reconocer
que Él pudo decir, ¿Quién de ustedes me redargulle de pecado?
¿Por cuál buena obra ustedes me van a apedrear? Y la verdad
es que ellos nunca pudieron. Y le reconocían que él enseñaba
no como los fariseos, sino como quien tiene autoridad. Jesús
dijo que el problema con los fariseos es que estaba bien todo
lo que decían, pero el problema es que lo que hacían no estaba
de acuerdo a lo que hacían. Y sí, es nuestra responsabilidad enseñar la palabra en nuestra
casa. pero es nuestra responsabilidad
primeramente que nosotros por la gracia de Dios y por la obra
del Espíritu Santo podamos también ser transformados por esa verdad
y no significa que no significa que nunca vas a fallar pero el
creyente es redarguido por el Espíritu Santo y viene y pide
perdón nos cuesta escuchar cuando alguien habla de lo que nosotros
hacemos mal pero una de las cosas que no hemos de olvidar hermanos
Recuerde, los hombres de Dios, por la obra del Espíritu Santo,
y porque Dios está revelando cada día a su Hijo, pueden escuchar
acusaciones en su contra, y pueden saber algo. Nadie nos va a acusar
lo suficiente. Agustín, después de que lo acusaron,
de su vida depravada antes de que el Señor lo salvara, él preguntó,
¿ya terminaste? Porque te quedaste corto. Soy
mucho peor de lo que has dicho, pero yo no confío en mí mismo.
Confío en el Señor Jesucristo. Yo estoy vestido de la justicia
del Señor Jesucristo. Todo lo que has dicho es cierto
y mucho más. Te has quedado cortísimo. Pero
la ira del Padre ha caído sobre el Señor Jesucristo por todo
lo que dijiste. Y por lo que no dijiste también,
y yo confío en Él. Y hermanos, un diácono ha de
discipular a su esposa, ha de ministrar la palabra a su casa,
primeramente a su esposa. y ha de ser un hombre que por
la gracia del Señor puede modelar, no se presenta como alguien que
no tiene falla o alguien que no se le puede hacer observación
alguna. Es alguien que sabe que es pecador, sabe claramente que
es depravado, sabe claramente que él viene y se presenta delante
de Dios, no por alguna bondad en él, sino por la multitud de
las misericordias del Señor. Y hermanos que el Señor obra
en nosotros y nosotros podamos por su gracia aprender y que
Dios quite toda confianza en nuestra carne, en lo absolutamente
toda confianza en nuestra carne y confiemos únicamente en el
Señor Jesucristo. Dice lo que se espera de las
mujeres, que sean honestas, Y bueno, ya lo hemos explicado
en cuanto a los diáconos, y es que sea de una sola palabra,
que hable siempre la misma palabra, que no tenga una palabra distinta
para alguien y otra para otra persona. Como ejemplo, estuvimos
estudiando la vida de Esteban. y en el área más fundamental
de la vida que es dar un testimonio por la verdad, por el evangelio,
pues Esteban no cambió, no es que él se paró y predicó a Cristo
cuando todos estaban sentaditos tranquilos escuchando, él predicó
a Cristo cuando todos estaban parados agarrando piedras, él
no cambió su forma de hablar, él fue honesto, siempre tuvo
una única y sola forma de hablar, Ahora, dice no calumniadoras.
Y hermanos, varones, si bien dice las mujeres, esto no es privativo solo de
las mujeres. Y dice no calumniadoras. Y es interesante que en el original
griego la palabra es no diablos. O sea, no ser como el diablo
o como demonios, literalmente no diablos. Y cuando pensamos en esto tenemos
que pensar en literalmente el diablo es un acusador, un difamador,
un calumniador. Y que Dios nos guarde. Vivimos
en una época en que se hace evidente de manera constante lo que es
la naturaleza humana. En todo tiempo ha habido calumniadores,
nada más que ahora es mucho más fácil destruir la reputación
de una persona en redes sociales, por ejemplo, eso es sumamente
fácil. Pero específicamente, hermanos, aquí nos está hablando
de una necesidad urgente y grande del Evangelio. Hay un miembro
que tenemos pequeño, pero que no puede ser domado, y ese miembro
es la lengua. con nuestra lengua podemos edificar,
con nuestra lengua podemos destruir y prácticamente Dios llama al ministerio a los hombres y sus esposas acompañan
el ministerio y una de las cosas que se espera es que pues no
sea la esposa de un diácono pero ninguna hermana, una calumniadora
o difamadora Dice, otra de las consideraciones que puede haber
para la palabra es no traicionera y no chismosa. Yo creo que haríamos bien en
considerar la cuestión bíblicamente, la cuestión del chisme y es,
yo creo que a veces no tenemos una definición correcta. Calumniar
o difamar es dar un reporte falso o dañino acerca de una persona.
Y el chisme es propagar cualquier reproche o cosa dañina acerca
de una persona, ya sea falsa o verdadera. Algunas veces pensamos
que estamos diciendo algo y como es verdad, no es chisme. Y hermanos,
no tenemos que estar hablando de cosas de personas, no importa
si son verdaderas o son falsas. Definitivamente, si son falsas,
pues no hemos de dar falso testimonio contra nuestro prójimo, pero
si son verdaderas, a menos que haya una razón bíblica para hacerlo. De lo contrario, dice Proverbios
capítulo 11, versículo 13, Dice, el que anda en chismes
descubre el secreto, más el espíritu fiel lo guarda todo. El que anda
en chismes descubre el secreto. No dice si es falso o es verdadero,
habla de algo secreto. El que anda en chismes descubre
el secreto, más el espíritu fiel lo guarda todo. El que anda en
chismes descubre el secreto. Definitivamente, pues, es una
violación al al primer y gran mandamiento que es, bueno, el
primero es amar al Señor tu Dios con toda tu alma, con toda tu
mente, y el segundo, a tu prójimo como a ti mismo. Proverios 17,
9 dice, el que cubre la falta busca amistad, más el que la
divulga aparta al amigo. El que cubre la falta busca amistad,
más el que la divulga aparta al amigo. y hay un pasaje hermanos que
ilustra Génesis capítulo nueve versículo dieciocho dice y los hijos de Noé salieron
del arca, los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem,
Cam y Japet y Cam es el padre de Canam, estos tres son los
hijos de Noé y de ellos fue llena toda la tierra y después comenzó
Noé a labrar la tierra y plantó una viña y bebió del vino y se
embriagó y estaba descubierto en medio de su tienda, pues era
su tienda. no era precisamente pecaminoso
que estuviera descubierto dentro de su tienda, sin embargo pues
es muy probable que fue descuidado y dice y Cam, padre de Canán,
vio la desnudez de su padre y lo dijo a sus dos hermanos que estaban
afuera. Y aquí es una, pues no era precisamente
una mujer pero estaba un chismoso, el que los pasajes que leímos
en proverbios nos muestran pues que estamos ante un chismoso
y dice entonces Sem y Jafet tomaron la ropa y la pusieron sobre sus
propios hombros y andando hacia atrás cubrieron la desnudez de
su padre teniendo vueltos sus rostros y así no vieron la desnudez
de su padre y podemos pensar en su desnudez como esa falta
que es no es que nos encubrimos pero no tenemos que estar divulgando. Podemos entender metafóricamente
la desnudez de Noé como su falta, su pecado, y el cuidado que ellos
tuvieron de caminar de espaldas, procurando no ver la desnudez
de su padre. Y hermanos, sólo la gracia del Señor puede obrar
contra ese asunto que es muy del ser humano, de la vieja naturaleza,
de ser pues, experimentar cierta comezón por saber, pero esa gracia
que Dios dio a Sem y a Jafet es para los creyentes. Esa gracia
que nosotros en diferentes lugares de la escritura nos recuerda
y se nos recuerda. Si alguno es sorprendido en una
falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre. Hermano, una de las cosas que
indica la facilidad con la que nosotros comunicamos cosas sean
verdaderas o sean falsas es un indicativo de cuán buenos nos
consideramos, de cuán poco conocimiento tenemos de nosotros mismos. La
escritura dice claramente el que cree estar firme mire que
no caiga. Y hermanos es solamente la gracia
de Dios puede hacer una obra en nosotros porque Allen ha dicho
que el chisme es como la polilla. De pronto usted ve polvo en el
mueble y cree que es polvo y lo sacude. Y de pronto cuando ya
es demasiado tarde usted se da cuenta que lo único que queda
es la pintura y una cascarita porque se derrumba el mueble.
Hermanos, el chisme es pecado que es abominable a los ojos
de Dios. El chisme es un problema con nuestra lengua y el uso que
damos a nuestra lengua. hermano que Dios nos guarde porque
a veces a veces tendemos a disfrazar de piedad el pecado a veces decimos
te lo estoy diciendo para que oremos y pues a veces simplemente sabes
que vamos a orar por el hermano necesita que oremos y no tenemos
que dar más detalles de por qué tenemos que orar por el hermano
Al final Dios sabe y al final tenemos modelos bíblicos de por
qué orar por el hermano. Tenemos de orar para que nuestro
amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento
para que aprobemos lo mejor y seamos sinceros y reprensibles para
el día de Cristo. Y hermanos, ¿qué escapa de ese
motivo de oración que yo tenga que dar detalles de la lucha
de algún hermano? Algo se escapa ahí. que vuestro
amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento.
Y en todo conocimiento, primeramente del Señor, en la faz de Jesucristo,
para que su amor del hermano pueda abundar más y más. Y hermano,
el amor sólo va a, ese amor que cubre multitud de pecados, ese
amor que nos guarda del chisme, Ese amor solo viene del conocer
a Dios. El que no ama no ha conocido
a Dios porque Dios es amor. En esto conocemos lo que es amor
en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Y hermanos,
es responsabilidad de los varones que tienen esposas estar ministrando
a sus esposas. Y una de las cosas que está indicando
allí por sobre todas las cosas, si dice que las mujeres no han
de ser diablos, nos recuerda algo. Y nos recuerda cuando el
Señor Jesús le dice a los, a los, a los judíos, vosotros de vuestro
padre el diablo sois y los deseos de vuestro padre queréis hacer.
Y el apóstol está diciendo, la mujer tiene que ser creyente
en el Señor Jesucristo. Sea de un diácono, sea de un
anciano, ha de ser creyente. Y si es creyente es responsabilidad
del esposo estar velando y orando por su esposa, no simplemente
estarle dando sermones cada diez minutos. También es su responsabilidad
orar por ella, es su responsabilidad modelar a Cristo, es su responsabilidad
y mi responsabilidad pedir perdón a mi esposa Cuando yo no quiero
que sea calumniadora, pero yo soy la que vengo con algún chisme. Y si el Espíritu Santo me redargüe
pedir, ¿sabes qué? Perdóname, he pecado contra Dios
y he pecado contra ti. Un hombre tenía un letrero en
su casa que no sé dónde lo encontró, no sé si fue original de él o
no, pero ese letrero decía, no me traigas chismes. Dios no le
agrada. Háblame de Cristo para bien de
mi alma. Hermanos, que el Señor nos ayude,
no solo a no prestar nuestra lengua, pero tampoco a prestar
nuestros oídos. A poder, cuando de pronto surge
el querer hablar de alguien que no está, decir, ¿sabes qué? Tú
ya hablaste con ese hermano, lo que quieras hablar conmigo. Y la otra de las cosas importantes
es, tú ya examinaste tu corazón para poder hablar con ese hermano
lo que quieres hablar conmigo. Porque no debes tratar con el
corazón de nadie si no tratas primero con tu corazón. Y decir,
¿sabes qué vamos a hacer? Vamos a orar por el hermano. Y que Dios nos guarde de dar
detalles en nuestra oración. Porque hermanos, tenemos un corazón
engañoso y perverso. Y recuerde, los motivos bíblicos
que están en las cartas del apóstol Pablo son suficientes para orar
por cualquiera y engloba cualquier situación muy particular que
pueda estar y que Dios nos guarde tener comezón de averiguar o
de saber sobre asuntos particulares de personas. Dice no traicioneras, no calmeadoras,
no chismosas, o sea, no como el diablo. Y si bien la escritura
hace referencia directa a las hermanas, hermanos, esto no es
privativo de solo mujeres. Esto aplica a todos nosotros
y nuestra esperanza es nuevamente el evangelio, es el evangelio. Y hermanos, la insistencia de
que si nosotros miramos esa debilidad en nuestro corazón y que el Señor
nos ayude a mirar nuestras debilidades en el corazón. Y hermanos, la
manera de que veamos las debilidades en nuestro corazón es que pidamos
al Señor que por su espíritu nos haga no quitar la vista del
Señor Jesucristo. Cuando quitamos la vista del
Señor Jesucristo, nosotros vamos a disfrazar de piedad nuestros
pecados. Nosotros vamos a terminar diciendo
cosas tristes, sólo te lo digo para que oremos por el hermano.
Y ya parece que todo ya está bien porque sólo te lo dije para
que oremos por el hermano. No, hermano, cuando veamos al
Señor Jesucristo, vamos a mirar cuánta maldad hay en nosotros. Cuando miremos al Señor Jesucristo,
no nos va a dar ganas de estar contando de otros. porque vamos
a mirarnos y vamos a terminar diciendo de oídas te había oído
pero ahora mis ojos te ven por tanto me aborrezco y me arrepiento
en polvo y ceniza cuando mire la falta de mi hermano yo voy
a recordar y yo no soy mejor que mi hermano Por la gracia
de Dios, Dios quiere utilizarme ahora para restaurarlo, para
restaurarlo, no para divulgar. Si uno es sorprendido en una
falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre.
Y hermano, el espíritu de mansedumbre solo es la bendición de aquellos
que han visto a Cristo. Nadie que no ha visto a Cristo
puede ser manso. nadie, podemos disfrazar nuestro
orgullo de piedad, de hecho hay una falsa humildad que en realidad
es una careta de orgullo, pero la humildad auténtica sólo es
dada a aquellos a quienes Dios le ha revelado al Señor Jesucristo,
lo demás es teatro, lo demás es hipocresía, mire cada hombre
en la escritura que vio a Cristo y salió humilde. Cada hombre
que vio a Cristo salió diciendo de oídas te había oído, pero
ahora mis ojos te ven, por tanto me aborrezco y me arrepiento.
O sea, yo no estoy orgulloso de mí, yo estoy viendo cuánta
indignidad hay en mí, cuánta maldad y cuán lejos lo que yo
pensaba que era justicia está lejos de ser justicia. Mira a
Isaías, que humanamente hablando uno podría decir, pues esto es
lo mejor moralmente que hay en Israel hoy, pero ese mejor a
los ojos de los hombres, cuando vio la gloria de Dios dijo, ay
de mí que soy muerto, porque siendo hombre inmundo de labios.
Y hermanos, yo no creo que Isaías salía por la calle a hablar vulgaridades. Pero hermanos, nuestros labios
son inmundos aún con palabras de diccionario. No hace falta
decir malas palabras. A veces con palabras muy educadas,
muy refinadas y muy de alta cultura podemos estar lastimando y pecando
contra nuestro prójimo. Pero Isaías vio la gloria de
Dios e inmediatamente vio algo. Soy inmundo. Yo debo morir. Lo único que debo esperar del
Señor es muerte. Y hermanos, cada persona que vio
al Señor Jesucristo se quedó sin ganas de juzgar a otro. Cada persona que vio al Señor
Jesucristo ha visto que mis pecados contra Dios nunca serán más grandes
que los pecados de otros contra mí. Nunca. Hermanos, escuchemos
el llamado de la Escritura. ¿Quieres ser como Cristo? Tienes
que ver a Cristo. No hay manera de ser como Cristo
si Dios no te revela al Señor Jesucristo. y que el clamor de
nuestro corazón sea abre mis ojos yo quiero ver a Cristo que
vayamos a la escritura y que Dios nos guarde de un peligro
hermano a veces vamos a la escritura vamos a literatura que no es
mala es buena y de pronto estamos llenos de conocimiento y nos
pasamos por el mundo viendo a los demás y viendo lo que les hace
falta a los demás y nos perdimos de ver a Cristo Hermano, esta
es la revelación de una persona, del Señor Jesucristo. De Génesis
a Apocalipsis está lleno de Cristo. Si vas a la Escritura para buscar
cómo sostener tus ideas y que tú tienes la razón y argumentos
y esa es tu razón de ir a la Escritura, arrepiéntete y ven
al Señor Jesucristo. Los fariseos iban para ver y
veían lo que ellos querían ver. pero que Dios nos haga ir con
la actitud. Este libro fue dado para que
veas a Cristo y que nuestro clamor sea abre mis ojos para ver al
Señor Jesucristo. Dame ojos de fe para ver al Señor
Jesucristo. Hermano, esto que está diciendo
el apóstol Pablo acá somos conscientes de que de que es una lucha diaria
y en la carne esto no puede ser vencido. Nadie puede domar su
lengua. Nadie. Sólo el poder del Evangelio
puede redimir nuestro corazón. Y un corazón redimido resulta
en una lengua redimida. Porque de la abundancia del corazón
habla la boca. Y un corazón malo no puede dar
agua buena. Una fuente mala no da agua buena.
No se recogen uvas de los espinos ni higos de los abrojos. Por
sus frutos los conoceréis, dice el Señor Jesucristo. Y hermanos,
Cristo, Cristo es el que no es así como dice este versículo.
Él es fiel, Él habla palabras de gracia, Él no nos acusa, es
nuestro abogado. Él nos dice las cosas que nos
tiene que decir enfrente de nosotros. Si somos sus hijos, si somos
hijos de Dios por su obra, lo hace para nuestro bien. Enfrente
de nosotros levanta un espejo para que veamos qué tiene que
ser cambiado. Enfrente de nosotros saca su
espada, esa que penetra hasta partir el alma y expone nuestras
intenciones, las intenciones más profundas de nuestro corazón.
Y hermanos, que Dios obre en nosotros de tal forma que también
como hombres aprendamos, seamos como dice el apóstol Pablo, obrero
que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Que ninguno de nosotros tenga
un deseo tan intenso, que nuestro amor más grande sea
a Dios y a su gloria. Porque si amo más que mi esposa
sea honesta, no calumniadora, voy a hacer un mal uso de la
palabra de verdad y voy a terminar con todo lo contrario. Porque
yo no estoy modelando correctamente, estoy siendo un idólatra. Es
correcto que yo anhele que mi esposa sea honesta, claro que
es correcto, pero no lo ames más que a Dios y a su gloria.
Ama a Dios con todo tu corazón y confía en que es la palabra
la que va a obrar. Y el uso de la palabra no significa
un sermón cada cinco minutos. El uso de la palabra no significa
estar dando pescozones cada vez que alguien peca. Recuerde, el
Señor no nos da pescozones cada vez que pecamos. Porque si no,
hermanos, pecamos casi con la frecuencia que respiramos y no
es que más que como respiramos. Y el Señor es lento para la ira
y grande en misericordia. Y el Señor está haciendo una
obra. Y no olvidemos algo, hermano, varón, que tienes que ministrar
en tu casa. La prioridad del Señor para transformar
soy yo mismo. Ministras, pero que no estemos
con la urgencia de que Dios transforme a nuestra esposa. en la agenda
de Dios la prioridad es cada uno que el Señor nos ayude a
cada uno de nosotros a ir a casa y no para señalar ya viste esto
es de las mujeres recordemos el apóstol Pablo palabra fiel
es esta y digna de ser recibida por todos que Cristo Jesús vino
al mundo para salvar a los pecadores y que en nuestra casa nosotros
no estemos viviendo como si la biblia dijera de las cuales mi
esposa y mis hijos son los primeros que en casa Dios nos dé la conciencia,
el más grande y principal pecador de esta casa soy yo. Yo soy el
más grande y principal pecador de mi casa y que el Señor me
dé esa convicción porque hay una palabra fiel, si yo soy el
más grande pecador, Cristo vino a salvar a grandes pecadores.
Hermano, que cada uno por la obra del Espíritu Santo pueda
aprender a mirarse como el apóstol Pablo se miraba. El apóstol Pablo
no le dijo a los romanos de los cuales ustedes son los primeros
yo soy el primero y eso era una realidad y es una realidad y
es lo que es lo que vio cuando dijo me aborrezco y me arrepiento
es lo que vio Isaías cuando dijo ay de mí se le olvidó todo el
pueblo pecador todo el pueblo contra el cual tenía un ministerio
desapareció de su mente y él sólo vio yo soy un pecador que
merezco ser fulminado Pero hay una figura del evangelio, no
vas a morir porque ha sido quitada tu culpa, ha sido redimido tu
pecado. Y hermanos, el Señor Jesucristo
ha pagado por nuestros pecados. Un diácono ha de ser alguien
que por la gracia de Dios está ocupado en su primer ministerio
y su primer ministerio es su casa, primeramente su esposa. Eso es lo que nos muestra el
Señor Jesucristo. Maridos, amad a vuestras mujeres
así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella.
Y Él está obrando cada día y su prioridad es su esposa. Hermanos, siempre va a ser pertinente
puesto los ojos en Jesús, el autor y el consumador de la fe.
Eso nos va a hacer siempre conscientes de cuánta maldad hay en nosotros. Eso nos va a hacer valorar cada
vez más su misericordia. Eso nos va a hacer valorar y
clamemos para que el Señor nos haga verdaderamente comprender
qué significa. A veces decimos Cristo murió
por mí, pero que Dios nos dé una clara visión qué es eso que
Cristo murió por mí. Yo les invito a leer en su casa
Isaías 53 esta semana y a estar meditando. Isaías 53. Y que por
su palabra el Señor nos muestre qué significa Cristo murió por
mis pecados. En Cristo está nuestra esperanza. No necesitamos cursos para aprender
a hablar. Nosotros sabemos hablar. De hecho,
logramos lo que queremos. Usted y yo sabe que lo que nos
proponemos lograr cuando hablamos, lo logramos. Hay gente que piensa
que necesitamos cursos. no necesitamos redención y Cristo
murió para redimirnos aún nuestras palabras vamos a orar

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Joshua

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