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Gervacio Itza

Estar firmes en el Señor

Philippians 4:1
Gervacio Itza August, 6 2023 Video & Audio
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Gervacio Itza
Gervacio Itza August, 6 2023

El sermón titulado "Estar firmes en el Señor" por Gervacio Itza se centra en la exhortación del apóstol Pablo en Filipenses 4:1, donde se invita a los creyentes a ser firmes en su fe en Jesucristo. El predicador argumenta que esta firmeza proviene del reconocimiento de la soberanía de Dios y de la elección divina de los creyentes desde antes de la fundación del mundo. Utiliza referencias como Mateo 7:24-27, que compara la firmeza del creyente a una casa construida sobre la roca, y Romanos 1:16, donde Pablo resalta que el evangelio es el poder de Dios para salvación. El sermón enfatiza la importancia de permanecer en la verdad del evangelio y en la enseñanza de Cristo, advirtiendo contra las falsas doctrinas y el poder engañoso de los falsos maestros. La significación práctica de esta enseñanza es clara: los creyentes deben apoyarse en Cristo y su palabra para resistir las tempestades del mundo y las falsas enseñanzas que buscan desviarles.

Key Quotes

“No hay otro Señor más importante que el Señor Jesucristo. Porque Él ha dado su vida por todos los creyentes.”

“El verdadero creyente... debe estar en esta fe firme que nadie lo mueva.”

“Estad pues firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”

“El evangelio verdadero, nada, nadie lo puede pervertir. Nadie, hermanos.”

Sermon Transcript

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Aquí en el libro de Filipenses
vamos a buscar en el capítulo cuatro, el verso uno. El apóstol San Pablo escribe
a la iglesia de Filipos diciendo así, así que hermanos míos amados
y deseados gozo y corona mía. Estad así firmes en el Señor,
amados. Estad así firmes en el Señor,
amados. Hablando de a los creyentes.
El tema, hermanos, es estar así firmes al Señor. Cada persona
que es del Señor debe estar firme a Cristo. No hay otro Señor más
importante que el Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque Él ha dado su
vida por todos los creyentes, todos los que, como dijo el hermano,
antes de la fundación del mundo han sido escogidos. A su tiempo,
pues, Dios le manifiesta a las personas. El apóstol está hablando
a los hermanos en Filipos de lo que, pues, Él está deseando.
Realmente un verdadero creyente, hermanos, es lo que desea de
otras personas que ya tienen al Señor Jesucristo con esa fe
verdadera que Dios únicamente la pone en el corazón de las
personas. No es del hombre que escucha
ni del que predica, sino es donde él y lo regala a quien él quiere
dárselo. y nadie puede rechazar cuando
el Señor quiere dar esta fe a la persona, hermanos, es imposible
que la persona pueda rechazarlo. ¿Por qué? Porque el Señor que
lo está dando es el Todopoderoso, no es un pobre diosito que muchas
veces es manejado por los hombres, pero este Señor del cielo y de
la tierra, hermanos, no es manejado por nadie. Él hace su voluntad. Él es el soberano de soberanos,
el rey de reyes, el señor de señores. Cada creyente al Señor
Jesucristo tiene la fe verdadera y debe estar en esta fe firme,
hermanos, que nadie lo mueva. Ahora, ¿qué es estar firmes?
Que no se mueva en su lugar, que no es movido por nadie o
por nada en este mundo. Ejemplo nos da el Señor en el
libro de Mateo capítulo siete, vean lo que nos habla aquí en
me gustaría bien hermanos a la Dios les dé para que aquí en
este libro de Mateo capítulo siete el Señor está dándonos Aquí dos
cosas importantes de la cual, hermanos, debemos entender cuál
es la verdad que debe uno, de la cual debe estar uno aquí.
Como estamos viendo, cuando decimos que no debe moverse uno o no
ser movidos por nada ni nadie, aquí en el señor Jesucristo el
apóstol entonces está o sea el señor Jesucristo está hablando
aquí en el el libro de Mateo capítulo siete en el verso veinticuatro
dice cualquiera pues que me oye estas palabras y las hace le
compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la
roca. Oye, ¿qué va a oír? La palabra
de Dios, la palabra del Señor. No es la palabra del predicador.
La persona debe oír la palabra de Dios. que es predicado. Dios es el que nos ha dado su
palabra para predicarla tal como nos ha entregado. No debemos
de quitarle ni ponerle. Entonces dice así, Cuando la
persona oye y es edificado sobre la roca, dice, descendió lluvias
y vinieron ríos y soplaron vientos y golpearon contra aquella casa
y no cayó porque estaba fundada sobre la roca. Eso nos da el
ejemplo. Ese es el creyente, hermanos.
Si estamos fundados sobre la roca, ¿quién es la roca? Cristo. Cristo es la roca y nadie lo
puede mover, hermanos. Entonces, si estás edificado
allá, nada ni nadie en este mundo puede moverle allá. Nada ni nadie en este mundo puede
moverle. Pueden venir problemas, tempestades,
en la vida, uno siempre está allá, nadie le puede, ese es
el ejemplo que nos está dando cuando estamos puestos encima
de este fundamento. Recuerden, el apóstolo San Pablo
dijo, no hay otro fundamento, no hay otro fundamento mejor
que el que está puesto por Dios, el cual es Jesucristo. Ese es
el fundamento, esa es la base, hermanos, donde nosotros debemos
de estar edificados y allí estamos firmes. Y como estoy hablándoles,
nada nos puede mover, nada, hermanos. Pueden venir vientos de problemas,
de... enseñanzas falsas, nosotros seguiremos
fieles al Señor. Seguiremos fieles al Señor. Nosotros
debemos permanecer en esta gracia que el Señor. Ahora, cuando una
persona oye y no hace, ¿qué pasa con esas personas? Dice, cualquiera
que me oye estas palabras y no las hace, le compararía a un
hombre insensato que edificó su casa sobre la arena, y descendió
lluvias, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu
contra aquella casa, y cayó, y fue grande su ruina. Ya se dieron cuenta. Esto nos
está dando este ejemplo, hermanos. Aquí hay dos bases, pero el segundo
ya no tiene fundamento. No puede estar firme. Y se puede
decir, hermanos, que son las doctrinas falsas. No tienen fundamento. A mí me gusta lo que dijo el
maestro Gamaliel, si esta obra es de Dios, nadie la puede mover,
nadie la puede destruir, nadie puede deshacerlo, pero si es
de los hombres, fácil se deshace hermanos, fácil. Y eso es lo
que nos muestra aquí el Señor Jesucristo, el fundamento que
es el Señor Jesucristo, que es la roca, hermanos. Nadie le va
a mover allá. Nada en este mundo puede moverle
porque va a estar firme al Señor Jesucristo. Pueden venir vientos
de doctrinas. Recuerden que en este mundo hay
muchas falsas enseñanzas, hermanos. Yo creo que hay más predicadores
que enseñan un falso evangelio que los predicadores verdaderos
que Dios ha llamado. Son pocos. ¿Por qué? Porque, hermanos, están buscando
lo más fácil, están buscando lo que desea la carne, porque
no quieren poner a Dios en su lugar como dice la palabra de
Dios, creo que Él merece estar allá. Ellos quieren que manejen
a este Creador del cielo y de la tierra, a este Señor en la
cual nos dice el apóstol de San Pablo que seamos firmes allá.
Entonces, aquí en el libro de Efesios, donde leyó el hermano,
vamos a ver en el capítulo cuatro. Vean lo que dice aquí el apóstol
San Pablo a la iglesia de Éfeso. Dice así, capítulo cuatro, verso
catorce. dice las personas que tienen
esa fe que ya tienen el verdadero evangelio dice para que ya no
seáis niños fructantes llevados por doquiera de todo viento de
doctrina por estratagema de hombres que para engañar emplean con
astucia las artimañas del error tiene usted la verdad tiene a
cristo no le vamos a ver de esto vendrán con palabras mentirosas,
hermanos, con palabras para atramparle. Pero el que es de Cristo, nada,
nada puede hacer, hermanos, porque el Señor siempre está con nosotros
para fortalecernos. Y hay mucha gente que tiene facilidad
de palabras para engañar hermanos, pero la verdad permanece para
siempre. El engaño lo hay, pero la verdad
no se puede comparar a las palabras de mentira. Estar firmes en su
poder. No hay otro poder que está solamente
en el Señor Jesucristo, hermanos. Encontramos el poder. No hay
poder en ningún hombre, en ningún rey, ningún gobernante en este
mundo. Todo poder desciende de Él. No hay nada que nosotros podamos
hacer. Gracias a Dios que nos ha dado
el poder de estar aquí en esta tarde. Gracias a Dios. Si no
fuera por Él, Él es el que tiene poder para hacer todo. El Señor
dijo, tengo poder para poner mi vida y tengo poder para volverla
a tomar. Nosotros no podemos decirlo,
¿verdad? Tengo poder para dar y volverla a tomar. No hay en
nosotros de esto. Por eso no se puede salvar la
persona. Tuvo necesidad de que él viniera
para dar su vida, hermanos, porque él tiene poder de entregarlo
y volverla a tomar, y él está ahora. a la diestra de Dios Padre,
esperando que todos sus enemigos se han puesto por estrado de
sus pies. Sus enemigos no son amigos. Nadie, cuando vino el Señor Jesucristo,
no tenía amigos acá. Él tuvo que humillarse para ser
enemigo, amigos de esas personas. Él se humilló, hermanos. Nadie
de los hombres es capaz de humillarse al Señor. Ni hasta ahora. No
quieren humillarse. Por eso ellos quieren estar encima
de Él. Quieren ordenarle lo que tiene
que hacer. Pero ¿cómo vamos a ordenar al
Creador lo que tiene que hacer? Que cuando Él hizo eso, ¿dónde
obtuvo ayuda? Él lo hizo de su sola potestad.
No hay nadie en manos que pueda ayudarle. Él tiene poder para
guardarnos sin caída. Lo dice Judas capítulo, o sea,
en el verso 24, cuando habló, Él tiene poder para guardarnos. Nos guarda de todo porque su
poder está encima de todos y por todos. Su poder está encima de
todos, aún hasta mismo Satanás no puede vencerlo, porque él
ha sido vencido con la muerte del Señor Jesucristo. Él guardó
a Israel en el desierto, hermanos, donde estuvo Israel, allá estaba
el Señor. No hay otro dios igual a eso.
El dios que hace el hombre no puede guardarle, no puede guardarle. Nosotros pensamos que sí, pero
siempre debemos recordar que lo que hace el hombre no tiene
ningún poder porque no podemos darle poder, hermanos. Gracias
a él que tiene ese poder de sí mismo, él sí puede darnos poder
a nosotros. De así mismo, hermano, no podemos.
En el libro de Josué, vean lo que dice aquí en... En el libro de Josué, capítulo
24. En el verso diecisiete, José
capítulo veinticuatro, verso diecisiete. Porque Jehová, nuestro
Dios, es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres, dice aquí
Josué. De la tierra de Egipto, de la
casa de servidumbre, el que ha hecho estas grandes señales y
nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado y en todos
los pueblos por entre los cuales pasamos. Él guarda, hermanos. Él siempre nos cuida. Ahora,
¿quién es el que se aparta de Dios? Es el hombre. Es el hombre
cuando comete algo se aparta, pero Dios nunca se aparta, hermanos,
de nosotros. Nunca. Él siempre está atento
a nosotros. Si es que no parece que te ha
abandonado, es por algo que te hayas hecho. Te está mostrando
que debes reconocer tu condición ante Él para que ya vuelva esa
comunión una vez más. Israel así pasaba. Cuando algo cometían entre esa
nación, hermanos, Siempre salían perdiendo. Y ahí claman a Moisés, ¿por qué
nos pasa esto? Solamente nos sacaste para morir
aquí. Y Moisés habla con Dios y le
dice, debes examinar en esa nación lo que está pasando para que
vuelva. Ese Moisés tenía que ver el problema
y se resuelve y vuelve Dios otra vez. Y siempre Dios les daba
la victoria, hermanos. Él es el único. Él es el que
nos da la victoria. No hay. No hay otro, porque es
el Todopoderoso. Nosotros no podemos guardarnos
por nosotros mismos. No se puede. Una persona que
de veras crea al Señor Jesucristo. Nosotros si estamos firmes, si
estamos guardados, no lo hacemos por nosotros mismos. El Señor
siempre, Él guarda a su pueblo. Él lo guarda, Él lo cuida, lo
cuida hasta el tiempo. que ya venga a buscarlo, o que
ya pase de este lugar a la tierra otra vez. Por eso dice la palabra
de Dios, y viene la muerte antes que venga, pero gracias a Dios,
porque nuestro espíritu, si somos del Señor, directamente vamos
allá. Pero si Él viene y no hemos muerto, entonces Él nos está
guardando de todo, hermanos, hasta el día que Él tiene señalado.
Tú mismo si tienes ese pensamiento de que puedes guardarte, nada.
Es lo mismo estar firmes, firmes al Señor. Él nos hace estar firmes,
hermanos. El hombre no puede por sí mismo
estar firme al Señor. ¿Por qué? Porque nuestra carne
es débil. La carne es lo que hermanos está
ocupando el diablo porque sabe que ahí está la debilidad de
nosotros. Pero gracias a Dios que él nos ha dado ese espíritu
de vida para que nosotros podamos estar firmes al Señor Jesucristo. Por eso, como vemos que dice
el apóstol, está firmes al Señor, está firmes. Tiene usted a Cristo
Jesús, esté firme a él. Él te guarda en todo, en las
enfermedades, en las necesidades, en todas las cosas que vengan
en su vida, en problemas, Él te guarda de todo hasta el tiempo. hasta el tiempo, hermanos, porque
él tiene señalado nuestro tiempo. Hace rato estábamos diciendo
con la hermana, la vida está en Dios, en sus manos, ¿verdad? Él, cuando llega el momento,
tú no puedes seguir viviendo, ni puedes decirle a él, yo quiero
seguir viviendo, ya llegó tu tiempo, te vas con el Señor.
Tú no puedes decir ni hacer nada, pero Gracias a Dios, hermanos,
que nos ha dado a nosotros la oportunidad de conocerlo, porque
él es el que nos ha conocido antes que tú lo conozcas. Él
nos ha dado esta oportunidad. Entonces nosotros no podemos
guardarnos, sino solamente el Señor nos puede guardar, hermanos.
Dios guarda. Y él cumple con su palabra. Él nunca va a fallar, hermanos,
en todas las palabras que él habló en el Antiguo Testamento
y lo que habló también en el Nuevo Testamento. Nunca va a
fallar sus palabras. Están firmes en su Evangelio. Ahora, el Evangelio, recuerden,
en el libro de Romanos, el apóstol San Pablo, Sabemos que no hay
otro evangelio, aunque traten, hermanos, de enseñar, pero el
evangelio es uno solo, es el evangelio de Dios. Aquí en el
libro de Romanos, capítulo uno, verso uno, dice Pablo, siervo
de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio
de Dios, para el evangelio de Dios. no es el autor, el apóstol,
este evangelio. Él lo tiene, Dios se lo dio.
¿Qué es lo que tenía él? Eran las costumbres de los padres,
él lo que enseñaba. Si Dios no le hubiese dado este
evangelio, hermanos, va a morir enseñando esas mismas costumbres. Pero más gracias a Dios, como
él lo tiene preparado antes de la fundación del mundo llegó
el tiempo se lo manifestó que era uno de ellos, uno de los
escogidos y es cuando le reveló este evangelio verdadero que
debemos anunciar, que debemos predicar Este evangelio no es
de hombre, ni es hecho por el hombre, no. No es imaginación
de nosotros, no tratemos de hacer un evangelio porque ya está hecho
por el Señor. Fue hecho desde antes de la fundación
del mundo. Este evangelio es eterno. Es
eterno. Y este evangelio es el poder
de Dios. Por eso, hermanos, cuando llegue
al corazón, rompe ese corazón, porque es poder de Dios. El apóstol
habló aquí en el mismo Romanos, capítulo 1, verso 16, dice, porque
no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para
salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente y también
al griego. no me avergüenzo si uno no se
avergüenza de su ídolo cómo vamos a avergonzarnos de esa persona
que nos está dando la vida que nos ha dado la salvación hermanos
que con todo el oro que tenga usted no lo va a comprar él lo
ha dado por su gracia y eso es lo que está reconociendo el apóstol
cuando dijo no me avergüenzo Si no te avergüenzas de enseñar
algo de ti mismo, cómo vamos a avergonzarnos, hermanos, de
enseñar lo que Dios nos ha revelado, que no es del hombre, no es hecho
por el hombre, no son pensamientos ni sabiduría de hombre, hermanos,
sino es de Dios, su sabiduría, su poder, y todo es hecho por
él. No hay otro evangelio, él mismo
lo dijo a los gálatas, no hay. Aunque traten, hermanos, de pervertir
el evangelio, pero este evangelio verdadero, nada, nadie lo puede
pervertir. Nadie, hermanos. ¿Por qué? Porque
esa es la verdad del Señor. Aquí en el libro de Gálatas,
vean, capítulo uno, versos siete. Dice, no que haya otro, sino
que haya algunos que os perturban y quieren pervertir el Evangelio
de Cristo. Cuando un falso viene contigo,
hermanos, tiene mucha astucia, tiene muchas palabras mentirosas.
Ellos buscan dónde está la debilidad de la persona, porque son siervos
de Satanás. Y traen un falso evangelio usando
la misma palabra, porque ellos usan esos textos, hermanos, oscuros,
para tratar de engañar. Pero aquel que tiene esa verdad,
aquel que Dios ya le dio esta verdad, hermanos, no es fácil
que se ha engañado. No es. ¿Por qué? Porque si no
hay Cristo verdadero ensalzado en el mensaje, no es la verdad. Cuando un hombre está pisando
al Señor Jesucristo, fácilmente vas a entender cuando le está
quitando el poder lo que es él, siendo el Creador, el Todopoderoso,
el que hace todas las cosas sin la ayuda del hombre. Porque eso
es la clara enseñanza, hermanos. Dios hace sin la ayuda del hombre. ¿Por qué? Porque desde el principio
que Él le ayudó a nadie. Y eso es lo mismo que está pasando
hasta ahora en la salvación, hermanos. No hay nadie que pueda
ayudarle. Y gracias a Dios que Él es el
que revela esta verdad. Aquí en el libro de Corintios,
vean lo que dice en su primera carta, el apóstol San Pablo,
capítulo 15, Vean lo que les dice a los hermanos
ahí en Corinto, verso 1. Además, os declaro hermanos,
hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también
recibiste, en el cual también perseveráis, por el cual asimismo,
si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si
no creíste en vano. porque primeramente os he enseñado
lo que asimismo recibí". ¿De quién? De Dios, hermanos. Lo recibió de Dios, porque lo
que recibió de los hombres que en su estudio, hermanos, eran
costumbres. Es lo que aprendió del gran maestro
Gamaliel. Es lo que le enseñó al apóstol
Pablo. le enseñó costumbres y es lo
que estaba predicando, era tan celoso, es como toda persona
que no ha sido conocido por Dios, es celoso con su religión, con
sus tradiciones. Nadie se lo puede quitar y eso
es la verdad, nadie, sólo Dios. Sólo Dios lo puede quitar. Él
lo va a quitar cuando obre su poder en el corazón. Porque es
lo que necesitamos. Necesita cada persona, hermanos.
Porque el corazón es lo que debe cambiar el Señor. no es remendar,
la religión es lo que hace, le quita unos pecados, en cambio
Dios no, quita todos los pecados, lo quita hermanos, porque es
que Él tiene que quitar ese corazón de piedra y ponerle un corazón
que pueda amar al Señor Jesucristo. sino jamás vamos a poder amarlo. Gracias a Dios, hermanos. Y eso
es lo que está diciendo el apóstol San Pablo aquí, porque dice,
primeramente, os he enseñado lo que asimismo recibí. ¿Qué es lo que recibió él? Que
Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras. Es
de lo que él había recibido de Dios y que fue sepultado y que
resucitó al tercer día conforme a las Escrituras. Ese es el Evangelio,
hermanos. ¿Es lo que predicaba antes? No.
Él predicaba costumbres de los padres. Él estaba tan aferrado
en esas enseñanzas que no quería que nadie le debate esa enseñanza. Pero Dios se lo quitó. Dios se
lo quitó, hermanos. ¿Cómo se lo quitó? Derrumbándolo. Lo humilló hasta el piso. Y cuando
él se levantó, no viendo nada, Dios le dio la luz. Dios le dio
la luz, hermanos. Y no solamente luz de ojos para
poder ver, sino ver a Dios con esos ojos de fe que el Señor
le dio. Él no lo vía antes. Él estaba
en contra. Era un enemigo terrible que él
quería destruir el Evangelio que es predicado por los apóstoles.
Pero vemos ahora que dice aquí lo que recibí. Eso os enseño. Eso quiere decir que el Señor
le dio este Evangelio que él no tenía antes. Es como nosotros. No teníamos antes el evangelio,
pero gracias a Dios que nos los ha dado, hermanos, porque no
lo merecemos, no somos dignos. Estaba yo platicando a los hermanos,
realmente todos nosotros, hermanos, tenemos nuestro ídolo y eso es
lo que adoramos, tenemos temor a esos ídolos, cuando realmente
Ahora que leemos la palabra de Dios, el ídolo no es nada. El ídolo, donde está, ahí está,
hasta que no lo muevas. En cambio, el Señor del cielo
y de la tierra, hermanos, Él está en todas partes. Él es hombre
y presente. Él está en todas partes. Y él
no puede pasar algo que no lo sepa. Él está en todo lugar y
sabe las cosas que está pasando, hermanos. Ese es el Dios que
debemos realmente adorar. Pero ¿cuándo lo va a adorar uno? Hasta que Dios le conceda ese
conocimiento. Pero si no, vas a morir creyendo
en esas cosas. que no dan vida, porque no tienen
vida. Tú lo hiciste, ¿cómo vas a darle
vida? Si tú no tienes vida propia, si Dios te está dando vida, ¿cómo
vas a compartir esa vida con otras personas? No se puede con
otras cosas. Pero Dios sí, hermanos. Él su
vida misma nos ha compartido a nosotros por su gracia. Él
nos dio la vida física y Él también nos está dando la vida espiritual,
que eso es lo más importante, hermanos, porque con la vida
física no es suficiente para conocerlo. Necesitamos la vida
espiritual que viene del Señor Jesucristo por su gracia, para
poder conocerlo y adorarlo tal como lo enseña la palabra de
Dios, en espíritu y verdad. Así debe ser adorado a este Dios
eterno al Dios del Todopoderoso. Para predicar necesita que una
persona lo tenga. Para que predique necesita que
una persona lo crea. Necesita que Dios haya obrado
en su corazón, porque no podemos enseñar algo que no tenemos.
No se puede, hermanos. Necesita uno estar bien seguro
con lo que está enseñando. necesitamos nosotros estar en
toda confianza sabiendo realmente a quién creemos debemos saber
cómo lo vamos a saber por medio de su palabra por eso es necesario
que cada día hermanos estudiamos las escrituras porque allá está
la vida eterna está en Cristo Jesús ahí está entonces hay gente
que predica no pueden anunciar la verdad porque no lo tienen,
pero los que lo tienen con todo su corazón hermanos lo están
anunciando porque es necesario que compartan lo que Dios ya
le dio en su corazón. Estad firmes en la libertad,
en la libertad que Cristo nos ha dado, no hay otro otra persona
que nos haya dado libertad, el hermano de su Dios. Aquí en el
libro de Gálatas, capítulo 5, vean lo que dice el apóstol San
Pablo cuando habla. Dice en el verso 1, Estad pues
firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres. y no
estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. Estad firmes. Nos ha librado hermanos con su
muerte. Él nos ha librado con su muerte.
Él sufrió esa maldición por causa de su pueblo. Es lo que dice
aquí en el capítulo 3, vean, en el libro de Gálatas, capítulo
3, cuando habla Verso 15, Cristo nos redimió de la maldición de
la ley, hecho por nosotros maldición, porque está escrito maldito todo
el que es colgado en un madero. Este sufrir nosotros lo debemos
llevar. Él lo llevó, hermanos, Él sufrió
esta vergüenza cuando Él no tiene pecado. Porque él, hermanos,
no hizo pecado para que sea condenado. El pecado que él cargó es nuestro
pecado. Es el pecado de su pueblo. Es
el pecado de su pueblo con el cual fue condenado, hermanos.
El pecado de los que Dios escogió antes de la fundación del mundo
se lo descargó encima. Y Él puso su justicia en nosotros. Gracias a Dios, hermanos. No
lo merecemos, pero Él lo ha dado por su pura gracia. Él los libró. Él llevó nuestra maldición en
la cruz. Por eso dice la palabra de Dios,
que no hay condenación para el que está en Cristo Jesús. Es
claro lo que dijo Pablo. Ninguna condenación hay para
los que están en Cristo Jesús. Eso quiere decir que hermanos
está quitando todo lo que el hombre pueda pensar que no puede
ser condenado siguiendo una religión. Estábamos viendo en la mañana
de un texto cuando allá dice que fueron llamados por primera
vez cristianos. Ahora, ¿por qué les llamaron
cristianos? Porque estaban siguiendo a Cristo.
Cuando una persona sigue un día una religión, esa persona es
llamada así, pero el que siga a Cristo realmente debe ser llamado
cristiano. porque está siguiendo a Cristo,
aquel que dio su vida por él y aquel que fue condenado por
él. Él fue que llevó nuestra condenación
y no hay más condenación para nosotros. ¿Por qué? Porque ya
Cristo, que es nuestro representante, Él ocupó nuestro lugar y ya fue
condenado los pecados nuestros sobre la cruz del Calvario. y
ya no no hay más condenaciones, hermanos. Por eso dijo Juan,
el que en él cree no es condenado, pero el que no cree ya ha sido
condenado. Está claro las Escrituras. Necesitamos
a Cristo, hermanos, porque allá está la libertad de la condenación. Estad firmes en la doctrina de
Cristo. No hay otra doctrina verdadera
que es del Señor Jesucristo. Él es el fundamento en la cual
nosotros debemos de estar. Aquí en el libro de Timoteo,
capítulo, en su primera carta a Timoteo, primera carta a Timoteo, capítulo cuatro, el verso trece, Dice, entre tanto que voy, ocúpate
en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides
el don que hay en ti que te fue dado mediante profecía con la
imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas, permanece
en ellas para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de
la doctrina, persiste en ello, pues haciendo esto, te celebras
a ti mismo y a los que te oyeren. Ten cuidado. Nos están diciendo,
ten cuidado lo que enseñas. Es Cristo nomás, hermanos. Es
lo que tenemos que enseñar. No hay otra enseñanza verdadera
la que Cristo nos ha dejado. Las enseñanzas son puros cuentos
de los hombres. Pero nosotros no solamente estamos
enseñando un cuento, sino estamos enseñando una persona, que es
Cristo. Ahora, hay que estar firmes en
Él. no le debe mover nada, como enseñó
el Señor Jesucristo. Si estamos fundados sobre Él,
nada nos puede apartar. Nada, hermanos, porque el que
nos ha salvado ya lo venció todo. Y por gracia es que somos de
él. Por gracia, hermanos, nos ha
comprado con su sangre que él derramó allá en la cruz del Calvario. Esa sangre es suficiente. Hermanos,
estar firmes en él. No venga nadie a engañarle. Firmes
al Señor Jesucristo. Él es el único que da todo y
está al recibir la salvación. Todo lo tenemos de él, porque
todo es de Dios y nos los ha dado. Gracias a Dios, hermanos,
por su palabra. Dios les bendiga.

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