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Jose Dzul

Estar firmes en el Señor

Philippians 4:1
Jose Dzul November, 13 2022 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul November, 13 2022

El predicador Jose Dzul aborda en su sermon "Estar firmes en el Señor" el importante tema de la perseverancia en la fe, basándose en Filipenses 4:1. Dzul argumenta que la exhortación del apóstol Pablo a los filipenses de permanecer firmes en el Señor es relevante no solo para ellos, sino también para los creyentes de la actualidad, especialmente frente a las amenazas de la falsa doctrina. Se apoya en diversas Escrituras, como Hebreos 10:38-39 y 1 Juan 2:19, para ejemplificar que la verdadera conversión se manifiesta en la perseverancia en la fe, refutando las conversiones superficiales. La significancia práctica de su mensaje gira en torno a la necesidad de aferrarse a la gracia de Dios, quien es autor y consumador de la salvación a través de Cristo, resaltando así conceptos reformedores como la gracia soberana, la justificación por la fe y la preservación de los santos.

Key Quotes

“Estad así firmes en el Señor, amados. Esta es la exhortación del apóstol Pablo a los filipenses.”

“La firmeza de una persona en el Evangelio es señal de una conversión verdadera.”

“Porque todas las promesas de Dios son en Cristo, sí, y amén.”

“Fiel es Dios, el cual os confirmó hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

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Filipenses capítulo cuatro. Filipenses
capítulo cuatro. Vamos a tomar aquí esta exhortación
que el apóstol Pablo hizo a los creyentes en Filipos. Dice así en versículo 1 de capítulo
4 de Filipenses. Así que, hermanos míos amados, el apóstol Pablo tenía tanto
amor, tanto cariño a los hermanos en Filipos. Él los habla con
cariño, con amor, porque los amaba entrañablemente, los amaba
de corazón. No solamente tenía amor a los
creyentes, pero Pablo también tenía amor a los perdidos. ¿Cómo mostró este amor a los
perdidos? Predicándoles la verdad del Señor
Jesucristo. Cuando un hombre nos predica
la verdad, solamente la verdad, eso quiere decir que esa persona
nos ama, nos quiere. Quiere el porvenir eterno de
nosotros. Cuando una persona predica falsamente,
falsa doctrina, esa persona no tiene amor a nosotros. porque
nos está haciendo con su doctrina falsa dos veces hijos del infierno. Entonces el apóstol Pablo él
tenía mucho amor a los filipenses dice así que hermanos míos amados
y deseados él había estado con estos hermanos por un tiempo
enseñándoles hablándoles la palabra de dios ahora el apóstol estaba
en la cárcel encerrado en la cárcel en roma Y él escribió
esta carta a los filipenses. Nunca dejó de amarlos. Siempre
tenía el deseo de regresar con ellos y verlos. Dice, y deseados,
deseo estar con ustedes. Gozo y corona mía. Ustedes son mi gozo, dice Pablo
a los hermanos de Filipos. Y ustedes son mi premio. Ustedes
son mi premio. Los verdaderos creyentes en Cristo
Jesús, salvados por la gracia y el poder del Evangelio, es
el premio de los que anuncian el Evangelio de la gracia de
Dios. Es el premio más grande que puede
recibir un hombre que predica la verdad. Ahora dice, Estad
así firmes en el Señor amados. Esta es la exhortación del apóstol
Pablo a los filipenses. Estad así firmes en el Señor
amados. El apóstol Pablo está haciendo
esta exhortación a los filipenses por causa de la esperanza gloriosa
que tenía estos hermanos en Filipos. Y también por el peligro de falsa
doctrina que los rodeaba, que los rodeaba. Por esta razón Él
les hace esta exhortación de estar firmes en el Señor. Ahora, esta exhortación es para
nosotros hoy en día. Esta exhortación es para nosotros
hoy en día. Todos nosotros, todos nosotros
debemos estar firmes en el Señor. Eso quiere decir no movernos. Si me voy por acá, ya me moví
donde estoy. Pero aquí estoy firme, sin moverme. Pero si me muevo y me voy por
allá, ya me moví. Ya no estoy firme, ya no estoy
en mi lugar. Nuestro lugar es estar firmes
en el Señor. Estables en el Señor. No moverse
del Señor. Perseverar en el Señor con fe
firme en Él. En Él. Ahora, la firmeza, la firmeza
de una persona en el Evangelio, la firmeza de una persona en
el Señor es señal, es una señal de una conversión verdadera. Hay una conversión verdadera
y hay una conversión falsa. Hay personas que son convertidas
por Dios y son convertidas verdaderamente. Hay personas que no son convertidas
por Dios, son convertidas por la religión, por la emoción. Y estas personas se van del Evangelio,
regresan atrás. Dejan el evangelio que ellos
han escuchado. Vamos a leer unos versículos
y luego vamos a entrar en este caso. En Hebreos capítulo 10. En Hebreos capítulo 10 vamos
a leer lo que dice la palabra de Dios con respecto a esta conversión
verdadera. Capítulo 10, en su versículos
38 y 39, el apóstol que escribió esta carta dice, más el justo
vivirá por fe. La persona justificada en la
justicia del Señor Jesucristo vive en este mundo por fe en
el Señor. No vive por vista, sino por fe
en las promesas del Señor. Y si retrocediere, si regresa
atrás esta persona es que no es el hombre justificado. dice Dios, no agradará a mi alma. La persona que regresa atrás,
abandona el Evangelio, abandona la verdad que ha escuchado, esta
persona haga lo que haga, religiosamente, no agrada a Dios. Versículo 39, pero nosotros,
los verdaderos creyentes, los convertidos por Dios el Espíritu
Santo, convertidos a la fe del Señor Jesucristo. No somos de
los que retroceden para perdición. Regresar atrás es para perdición
eterna. No es para salvación eterna. Nosotros no somos de los que
retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación
del alma. Esa es una señal de la verdadera
conversión en el Señor. Juan dice, vamos a leer en el
libro de Juan, primera de Juan, capítulo 2. que hay personas que parecen
ser convertidas parecen ser creyentes en Cristo pero el tiempo va a
decir lo que ellos son lo que ellos son capítulo 2 de primera
de Juan versículo 19 Juan dice salieron de nosotros Salieron
de nuestra comunión, de nuestra iglesia. Salieron, pero no eran
de nosotros. Salieron porque no era de nuestra
comunión con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo. Dice, salieron Pero no eran de
nosotros, porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido
con nosotros, pero salieron para que se manifestase que no todos
son de nosotros. No todos son convertidos. Por Dios, el Espíritu Santo. Los verdaderos convertidos del
Señor son las personas que van a permanecer, van a quedarse
con el Señor Jesucristo, escuchando y adorándole de todo corazón. Ahora, vamos a seguir este pensamiento
de la exhortación del apóstol Pablo a los filipenses. Él dice,
Estad así firmes en el Señor, amados. La pregunta es, ¿por
qué debemos estar firmes en el Señor? ¿Por qué yo debo estar
firme en el Señor? ¿Por qué ustedes deben permanecer
firmes en el Señor? La primera razón es, porque el
Señor es el único autor y consumador de nuestra salvación. Debo continuar,
debo seguir, debo permanecer en el Señor porque Él es el único
autor y consumador de mi salvación. El profeta Jonás, estando en
el vientre del gran pez, él dijo, la salvación es de Jehová. La salvación es del Señor. no
es de la religión, no es de los ritos, no es de las ceremonias,
no es de los sacrificios religiosos, sino que la salvación es totalmente
y absolutamente del Señor. Toda la salvación es del Señor. Ahora, ¿cuándo empezó el Señor
con nuestra salvación? ¿Cuándo Él comenzó Nuestra salvación. Pues, el Señor es el que comenzó
nuestra salvación en el tiempo pasado. Nuestra salvación fue
comenzada en el tiempo pasado. Ese tiempo pasado quiere decir
en la eternidad. Cuando este mundo no existía. Cuando esta tierra no existía. Cuando las estrellas, la luna
y el sol no existían. No había ninguna creación. Dios en la eternidad. Él comenzó la obra de nuestra
salvación. Leemos qué dice la Biblia en
el libro de Efesios capítulo 1, versículo 11. Dice así, en
él asimismo tuvimos herencia, en Cristo tenemos herencia, habiendo
sido predestinados, cuando en la eternidad, no en el tiempo
presente, sino en la eternidad, el Señor predestinó. habiendo sido predestinados. Los que fueron predestinados
fueron personas. Personas a la salvación. Predestinados conforme al propósito
del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad. El apóstol Pablo dice a los romanos, A los que conoció, los conoció
en la eternidad. Los conoció. El Señor es el único
que conoce el pasado, el presente y el futuro. Es el único que
conoce todas estas cosas. Y Él conoció. en su sabiduría,
en su mente, en su corazón. A los que conoció, también los
predestinó. La palabra conoció significa
amar, amó. A los que amó, los predestinó. ¿Para qué fin? Para que sean
hechos conformes a la imagen de su Hijo, el Señor Jesucristo. La predestinación de Dios, de
las personas, es para que ellos sean conformados a la imagen
del Señor Jesucristo. Y esto será cuando los creyentes
seamos glorificados. Cuando seamos glorificados, seremos
semejantes al Señor Jesucristo, semejantes a su cuerpo glorioso. a su cuerpo glorioso. Ahora,
el Señor en su soberanía, en su soberanía, Él amó y escogió
a las personas que Él quiso escoger para salvar. En su libre gracia,
en su libre propósito, Él escogió a las personas que Él quiso escoger
para salvar. Dios no miró nada bueno en las
personas que escogió. No hay nada bueno en el ser humano
por el cual haya causado la elección de Dios. La elección de Dios
para la salvación de las personas es por su pura gracia. Es por su puro amor, por su pura
misericordia. Él quiso escoger a las personas
que Él quiso escoger para salvarlos, para salvarlos. Y de esa gracia soberana, el
Señor envió a su Hijo a este mundo. para que fuese redimidos,
librados, rescatados, salvados a todas aquellas personas que
Dios escogió en la eternidad para salvar. Cristo vino a este
mundo especialmente para salvar a sus ovejas, a su pueblo escogido. a su pueblo escogido. El Señor
Jesucristo murió únicamente por su pueblo que Dios el Padre le
dio en la eternidad. murió por su pueblo escogido. Él no murió por todo el mundo,
por todas las personas de este mundo. Cristo dijo, el buen pastor
su vida da por las ovejas. Él vino a dar su vida por sus
ovejas. Él compró a sus ovejas con su
sangre preciosa en la cruz del Calvario. ¿Quiénes son estas
ovejas que Él compró, que Él rescató? ¿Quiénes son estas ovejas? Cristo dijo, mis ovejas, oye
mi voz. Si tú estás escuchando la voz
del Señor Jesucristo, la voz de la Palabra del Evangelio,
la voz del Espíritu Santo, de seguro que tú eres una oveja
del Señor Jesucristo. Mis ovejas oyen mi voz, yo las
conozco y me siguen, dice. Permanecen en mí, dice el Señor
Jesucristo. Eso es lo que distingue a las
ovejas de Cristo. Ellos están continuando, ellos
están siguiendo, ellos perseveran, continúan, no regresan atrás. sino siguen hacia adelante estas
ovejas del Señor Jesucristo. Así como el Señor escogió a las
personas para salvar, también el Señor Todopoderoso, el Señor
Soberano, el Señor de los Ejércitos, el Señor de la Gloria, también
escogió los medios por el cual cumplir su propósito de salvar
a su pueblo escogido. ¿Cuáles son estos medios que
Dios ha escogido para traer sus ovejas a Él, a la fe, en su Hijo
el Señor Jesucristo? Leemos en 2 Timoteo capítulo
1. Dios escogió también los medios
por el cual cumplir este propósito de salvar a su pueblo escogido. Dios nos salvó en la eternidad. nos llamó con llamamiento santo. Este llamamiento santo es el
llamamiento eficaz del Espíritu Santo. Está dirigido únicamente
a los escogidos de Dios, a las personas por quienes Cristo murió
en la cruz del Calvario. Dice, no conforme a nuestras
obras. Dios nos salvó, no conforme a
nuestras obras. Dios nos llamó, no conforme a
nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que
nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. Dios ha escogido los medios.
La predicación de su Palabra, la predicación del Evangelio,
es el medio que Dios ha usado o está usando para llamar y traer
a su pueblo a su Hijo, el Señor Jesucristo. Dios escogió los
medios para salvar a su pueblo. ¿Cómo? Leemos en Santiago capítulo
1. Por naturaleza, todo hombre,
todo pecador está corrompido por dentro y por fuera. Y estando
en esa condición, nadie puede entrar ni ver el reino de Dios. pero Dios ha escogido los medios
por el cual salvar a su pueblo. Dice aquí en Santiago 1, versículo
18, él, el Dios eterno, el Dios soberano,
el Dios de gloria, él, de su voluntad, nos hizo nacer por
la palabra de verdad para que seamos primicias de sus criaturas. Él nos hizo nacer por Su Palabra
y Su Espíritu para que nosotros podamos ver y entrar en Su Reino,
para que nosotros fuéramos Su familia, Sus hijos, hijos de
Dios, hijos de Dios. El Señor ha escogido los medios
por el cual Él va a salvar a Su pueblo. por medio de la predicación
de la palabra de Dios el Señor nos da fe en su Hijo el Señor
Jesucristo mira lo que dice Efesios capítulo 1 en su versículo 13
y 14 capítulo 1 versículo 13 y 14 dice así en él también vosotros, habiendo
oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación,
y habiendo creído en él. La fe viene por el oír, y el
oír por la palabra de Dios. El Evangelio de vuestra salvación,
habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo
de la promesa. Cada creyente verdadero tiene
la plena seguridad de ser de Cristo. Tiene el sello. El sello
significa seguridad, garantía. de que este hombre que está creyendo
por gracia de Dios en el Señor Jesucristo, pertenece a Dios. Es de Dios esta persona. Que
es las arras, el Espíritu Santo, es las arras de nuestra herencia,
la seguridad de nuestra herencia, hasta la redención de la posesión
adquirida para la alabanza de su gloria. Ahora, ¿por qué debemos estar firmes
en el Señor? ¿Por qué debemos estar firmes
en el Señor? ¿Por qué debo estar firme en
el Señor? ¿Por qué usted debe estar firme
en el Señor? ¿Por qué no debe moverse en el
Señor? La segunda lección es, porque
Cristo es el todo de nuestra salvación. Cristo es el todo
de nuestra salvación. Leemos, ¿qué dice Colosenses
capítulo 3? Capítulo 3 de Colosenses en su
versículo 11. Dice así, donde no hay griego
en la congregación de los santos, de los creyentes en el Señor
Jesucristo, no existe diferencia alguna. no hay diferencia alguna. Donde no hay griego, ni judío,
circuncisión, ni incircuncisión, bárbaro, ni éxita, siervo, ni
libre, sino que Cristo es el todo y en todos. Cristo es en
todos los creyentes, judíos o gentiles. Cristo es el todo. Entonces,
¿por qué debo permanecer en el Señor? Porque Cristo es el todo
de mi salvación. Recordemos lo que Pablo escribió
a los corintios. Él dijo, más por Él, más por
Dios el Padre, estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos
ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación
y redención. Cristo es mi todo. Es mi sabiduría para conocer
a Dios. Es mi justificación. Soy justificado en la justicia
perfecta del Señor Jesucristo. Él no hizo pecado. Él no conoció pecado. Dios el
Padre puso mis pecados, puso sus pecados sobre Su Hijo, el
Señor Jesucristo, de tal manera que Él fue hecho un pecador. por nuestros pecados. Para que
nosotros, los pecadores, los impíos, los injustos, seamos
hechos en el Señor Jesucristo la justicia de Dios. Somos justificados
en la justicia del Señor Jesucristo delante de Dios. Si estás en
Cristo, confiando en Él, estás justificado delante de Dios en
la justicia del Señor Jesucristo. Somos justificados en la fe del
Señor Jesucristo. y por fe, por medio de la fe
en Él, recibimos la justificación en la justicia del Señor Jesucristo. Pero también dice que Cristo
es nuestra santificación, nuestra santificación en Él. posicionalmente. Cada creyente
verdadero en Cristo posicionalmente es santo delante de Dios, santo
en el Señor Jesucristo, santo no por no comer cierta comida. Santo no por observar días, semanas,
meses, años. No, no por ningún reglamento
humano, no por ninguna tradición humana. El hombre es santo delante
de Dios. Somos santificados en el Señor
Jesucristo. Somos santificados en el Señor
Jesucristo. Nuestra posición en Cristo, somos
santos delante de los ojos de Dios. De los ojos de Dios. Esto es maravilloso. Como un
hombre corruptible como yo, sucio por naturaleza. Tenga yo esa
posición. Pero esa posición no lo gané
yo. No lo obtuve yo con obras, sino Cristo mi Señor. Él lo obtuvo
por mí y por ti, si tú estás creyendo en Él. En Él. Somos santificados en el Señor
Jesucristo, pero también Él es nuestra redención final. Es nuestra redención final. debemos
tener la plena seguridad, la plena seguridad que cuando el
Señor aparezca en las nubes, aparezca en las nubes, Él viene
por su pueblo y nosotros iremos con Él y estaremos con Él para
siempre. porque Él es nuestra redención
final. Eso garantiza nuestra redención
final si estamos en el Señor Jesucristo. Entonces, si Cristo
es toda nuestra salvación, quiere decir que estamos completos en
Él. ¿No me falta nada? Tú también,
si estás confiando plenamente en el Señor Jesucristo, no te
falta nada. Estás completo en Él. Estamos completos en Él. De tal manera, no necesitamos ritos. No necesitamos
ceremonias religiosas. No necesitamos sacrificios religiosos. No necesitamos hacer obras muertas. Ya estamos completos en el Señor
Jesucristo. Un creyente verdadero no necesita
rezos cuando muere. No necesita hacerle ocho varios,
tres semanas, seis meses, un año. Poner comida a la mesa. No lo necesita. Está completo
en el Señor Jesucristo. Mira. Mira este ejemplo tan precioso. Ese ladrón que fue salvado por
el Señor Jesucristo. Este hombre fue tocado por el
Espíritu Santo antes de que él muera. Y él en
la cruz experimentó la salvación del Señor. En la cruz este hombre
se arrepintió y creyó de verdad en el Señor Jesucristo. Y este hombre, en una breve oración,
elijo, Señor, acuérdate de mí cuando vengas de tu reino. Soy un miserable pecador, está
diciendo este hombre. Soy indigno, no lo merezco estar
diciendo este hombre, pero acuérdate de mí. Por gracia y por misericordia,
el Señor no nos olvida. Nunca nos va a olvidar. Acuérdate
de mí. Cuando vengas de tu reino y el
Señor le dijo, de cierto, de cierto, te digo que hoy estarás
conmigo en el paraíso. Este hombre no necesitó de ritos,
ceremonias, obras muertas. ¡No! Algunos piensan, un muerto necesita
pasar en el purgatorio y luego entrar al cielo. Cristo no le
dijo esto al hombre. Cristo le dijo, hoy mismo vas
a estar conmigo en el paraíso. ¿Por qué? Porque este hombre
salvado ahí en la cruz estaba completo. Su salvación estaba
completa. Cristo es nuestra salvación. Cristo es nuestra salvación. Estamos completos en Él y no
necesitamos de ninguna obra después de muertos. Después de muertos. Ahora, ¿Por qué? Debemos estar firmes en el Señor. Debemos estar firmes en el Señor
porque sus promesas son firmes y fieles. Las promesas de Dios son firmes
y fieles. Así lo dice su palabra. Leemos
en Segunda de Corintios capítulo 1. Segunda de Corintios capítulo
1 capítulo 1 en su versículo 20
dice así porque todas las promesas No está diciendo toda la promesa. No. Aquí hay muchas promesas. Y estas promesas son para los
creyentes que están firmes en el Señor. Que permanecen firmes
en el Señor. Todas las promesas de Dios son
en Cristo, sí. y amén. Las promesas de Dios
no es quien sabe. Tal vez, no sé. Todas las promesas de Dios para
los hijos de Dios son, sí, en el Señor Jesucristo. Eso quiere
decir, son firmes y fieles para todas las personas que permanecen
firmes en el Señor Jesucristo. Leemos otro texto, en el libro
de Hebreos capítulo 8, en su versículo 6. Capítulo 8, versículo 6. Dice,
pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo. Está hablando del
ministerio de Cristo. Su ministerio como sumo sacerdote. Cuanto es mediador de un mejor
pacto. Cristo es mediador de un mejor
pacto. Este pacto es el nuevo pacto. Este pacto es el pacto eterno
que fue hecho entre Dios el Padre y Dios el Hijo. Es mejor que
el pacto antiguo de la ley. Es mejor este nuevo pacto, dice. cuanto es mediador de un mejor
pacto, establecido sobre mejores promesas. Este nuevo pacto o
pacto eterno es mejor. Es mejor para nosotros porque
es incondicional para nosotros. El pacto bajo la ley era condicional. El hombre que haga esto o que
obedezca vivirá. pero el hombre que desobedezca
morirá. Este nuevo pacto es incondicional
para nosotros, establecido sobre mejores promesas. Las promesas
bajo la ley, bajo el antiguo pacto, eran promesas terrenales. Pero las promesas de este pacto
son mejores porque son espirituales y son eternas. ¡Qué precioso! Entonces, ¿debo
permanecer firme en el Señor? Porque las promesas de Dios para
mí y para ti son firmes y fieles. Son firmes y fieles. Hay muchos
versículos, pero voy a terminar con un punto más. ¿Por qué? ¿Por qué debemos estar firmes
en el Señor? ¿Por qué debemos estar firmes
en el Señor? La cuarta razón es, porque el
Señor es el que nos preserva hasta el fin. Debo mantenerme firme en la fe
del Señor Jesucristo porque el Señor es el que me preserva para
que yo permanezca hasta el fin. El que comenzó en vosotros la
buena obra, él mismo la perfeccionará en el día del Señor Jesucristo. ¡Qué promesa tan preciosa, tan
bella, que el Señor nos da! Mira lo que dice, 1 Corintios
1, versículos 8 y 9. Primera de Corintios, capítulo
1, versículo 8 y 9. Dice así, El cual os confirmará hasta el fin, eso quiere decir,
Dios, nuestro Dios, a quien creemos. Nuestro Dios, el Dios de las
Escrituras, Él nos guardará, Él nos cuidará hasta el fin para
que perseveremos en su palabra y en la fe del Señor Jesucristo. el cual os confirmará hasta el
fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Irreprensibles, sin defecto,
sin tacha. ¿Cómo puede ser esto? Sólo el
Señor lo hace. Sólo el Señor lo hace. Dice versículo
9. Fiel es Dios, El Dios que nos
llamó, el Dios que nos amó, el Dios que nos justificó, que nos
santificó, que nos perdonó, que nos limpió, que nos aceptó en
su amado Hijo, Él es fiel, por el cual fuisteis llamados a la
comunión con su Hijo, nuestro Señor. Fiel es el que nos ha llamado. Eso quiere decir que el Señor
que nos ha llamado a la comunión de su Hijo no nos va a abandonar,
no nos va a soltar. No nos va a despedir. Él va a
estar con nosotros desde hoy y para siempre. Porque nos llamó para tener comunión
con su Hijo, el Señor Jesucristo. Nuestra comunión con el Señor
comienza aquí en este mundo. Y sigue en la eternidad. En la eternidad. Ahora, Leemos
en Judas, San Judas, versículo 24. San Judas. Qué precioso es este canto que
este hombre de Dios le hace a la Majestad Divina. Al Dios Todopoderoso. Al Dios Todopoderoso. Dice así
en versículo 24. Y a aquel, a aquel que es poderoso,
este hombre le está dando alabanzas. A aquel que es poderoso, es a
él debemos darle alabanzas. Gloria a su nombre santo, a su
nombre justo. y aquel que es poderoso para
guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria
con gran alegría." Con gran alegría. Dice, poderoso es el Señor para
guardaros para no caer. para no caer en apostasía. Muchos confesaron fe un día y
se van. Se convirtieron en apóstatas,
abandonando la verdad que ellos escucharon. El Señor guarda a
su pueblo, a sus escogidos, a los que Él ama, a los que Él ha salvado,
para que ellos no caigan en la apostasía, para que ellos continúen
firmes en el Señor. Dice, poderoso es el Señor para
guardar de no caer en la apostasía. El Señor es poderoso para salvar
a todo pecador que viene a Dios por medio de Él. Hombre, mujer,
si tú crees, si tú reconoces que eres un pecador delante de
Dios y necesitas la salvación de tu alma, Necesitas la justificación,
la santificación, ser limpio de pecado, el Señor es poderoso
para salvarte. Ven con fe a Él. Cree en Él de
todo corazón. Si estás escuchando Su voz, si
el Señor estás escuchando que te llama, debes acudir a Él hoy
en esta mañana. Debes venir con fe, creyendo
en su nombre. Si tienes sed de justicia, sed
de ser limpio, el Señor es poderoso para limpiarte, para justificarte
delante de Dios. Debes venir a Él hoy en esta
mañana con fe. Y si vienes a Él, confías en
Él, Debes contarlo a uno de los hermanos de este lugar. Yo he
creído en el Señor por su palabra y por su espíritu. Y quiero confesarlo. Quiero seguir a Cristo en el
bautismo. Quiero confesar mi fe en el Señor
ahí en el bautismo. Qué precioso, ¿verdad? Qué precioso. El Señor es poderoso. para socorrer
en tiempos difíciles, en tiempos de pruebas. El Señor es poderoso
para guardar en perfecta paz. El Señor es poderoso, poderoso para presentarnos, para
presentarnos. se mancha delante de su gloria
con gran alegría. ¡Qué maravilla! Hombres, mujeres,
pecadoras, pecadores, muertos en delitos y pecados, sucios
de pecado, un día, un día, cercano, ese día está cercano, cuando
seamos presentados por el Hijo de Dios ante la gloria del Padre,
sin mancha, sin arruga, sin defecto, sin pecado. Y esto va a ser un
gozo, una alegría para nosotros. ¡Qué precioso! ¿Quién lo hace? El Señor lo hace. No, yo no lo
hago. Yo no lo puedo hacer. La religión
no lo puede hacer. Solamente el Señor es poderoso
para presentarnos sin mancha delante de su gloria con gran
alegría. Al único y sabio Dios, nuestro
Salvador, sea gloria y majestad e imperio y potencia ahora y
por todos los siglos. Amén. todas aquellas personas
que están confiando plenamente en el Señor Jesucristo, la Palabra
de Dios dice que son herederos y coherederos con el Señor Jesucristo. Hay que recordar, hay que recordar
que los hijos de Dios son herederos, y nuestra herencia es incorruptible,
inmarcesible. Esta herencia está reservada
en el cielo. Imagínate, en este mundo, hay
hombres que su familia le hace heredero de algo terrenal. muchas veces. Ese hombre hecho
heredero muchas veces muere sin alcanzar esa herencia. Murió sin tener, sin alcanzar
esa herencia. Ahora, somos herederos de Dios
y nuestra herencia es incorruptible. y marcesible, está reservada
en los cielos. Ahora, si nuestra herencia es
incorruptible, entonces, ¿cómo vamos a llegar a esa herencia
incorruptible? Mira lo que dice en 1 Pedro 1,
versículo 5, que sois guardados. Nuestra herencia está guardada
en el cielo y los herederos de Dios son guardados, somos guardados. por el poder de Dios mediante
la fe para alcanzar la salvación que está preparada. Esta salvación es nuestra herencia
eterna, ¡eterna! Y somos guardados por Dios para
llegar a esta herencia eterna que está en los cielos. Pablo tenía toda la razón para
decirnos, así está firmes en el Señor. Hermanos, sigue firme
en el Señor. Jesús dijo, El que persevera hasta el fin,
éste será salvo. Éste será salvo, dijo el Señor
Jesucristo. Que Dios les bendiga.

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