El sermón titulado "Parábola del fariseo y el publicano" por Gervacio Itza se centra en la doctrina de la justificación y el pecado, contrastando la actitud de un fariseo con la de un publicano, tal como se relata en Lucas 18:9-14. El predicador sostiene que la justificación no se obtiene mediante las obras o la religiosidad, como pretende el fariseo, quien confía en su propio cumplimiento de la ley y desprecia a otros. En contraste, el publicano, consciente de su pecado, pide a Dios que sea propicio hacia él y es el que finalmente es justificado. Este sermón enfatiza que la justicia ante Dios es solo a través de Cristo y que el orgullo espiritual conduce a la condenación, mientras que la humildad y el reconocimiento de nuestra naturaleza pecadora nos llevan a la salvación. Gervacio Itza apela a diversas Escrituras, incluida Romanos 3:23 y 1 Corintios 15:22, para reafirmar la universalidad del pecado y la necesidad de la gracia.
“Cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”
“La salvación no es por obras. La salvación es por pura gracia de Dios.”
“Si no hay Cristo en el corazón de la persona, no podemos agradarle a Dios por todo lo que hagamos.”
“La oración del publicano es la mejor oración, reconociendo lo que somos en verdad delante de Dios.”
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