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pecados, Buenas obras

1 Timothy 5:24-25
Joel Coyoc November, 24 2024 Video & Audio
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Joel Coyoc November, 24 2024
Estudio de 1 Timoteo

En el sermón titulado "Pecados, Buenas Obras," el predicador Joel Coyoc explora la relación entre el pecado y las buenas obras a través de 1 Timoteo 5:24-25. Coyoc argumenta que el pecado, definido como "errar el blanco," es evidente a la vista de Dios y, a menudo, se manifiesta antes del juicio, mientras que las buenas obras también emergen con claridad, reflejando una fe auténtica en Cristo. Referencias como Jeremías 2:19 refuerzan la idea de que el pecado conlleva consecuencias inevitables, mientras que Efesios 2:8-10 establece que solo en Cristo pueden realizarse verdaderas buenas obras. La exhortación práctica de Coyoc es que los creyentes deben buscar la gloria de Dios en nuestras acciones, siendo conscientes de que el verdadero cumplimiento de la ley y el vivir piadoso son frutos de la transformación en el corazón, resultado de la gracia divina.

Key Quotes

“El pecado es errar el blanco. Adán y Eva estaban satisfechos en Dios y en la comunión con Dios.”

“Sin Cristo solo podemos pecar. Sin Cristo no hay buenas obras.”

“Las buenas obras también son obvias y cuando no lo son, no pueden quedar escondidas.”

“Es un milagro el que David no haya hecho lo que Herodes. Es un milagro el que el salmista pueda disponer un corazón y decirle examíname oh Dios y conoce mi corazón.”

What does the Bible say about sin?

The Bible defines sin as erring from God's intended purpose, primarily in disobeying His commandments.

In the theological context of the Bible, sin is characterized as the act of erring from the divine goal set by God, particularly in our relationship with Him. The fall of Adam and Eve illustrated this deviation from seeking satisfaction in God to pursuing fulfillment outside of Him. As outlined in passages like Jeremiah 2:19, it’s emphasized that forsaking God leads to consequences, highlighting how sin distances us from communion with our Creator. The apostle Paul also notes in Romans that all have sinned and fall short of the glory of God, indicating that every individual has deviated from their intended purpose of reflecting God's glory.

Jeremías 2:19, Romans 3:23

How do we know good works are important for Christians?

Good works are vital as they demonstrate the faith that an individual possesses in Christ.

Good works play a significant role in the life of a believer, serving as an outward manifestation of the inward faith that a person has in Christ. The apostle Paul, in Ephesians 2:10, articulates that we are created in Christ for good works, which God prepared in advance for us to do. This indicates that good works are not merely optional but are the natural outworking of a believer's faith. Furthermore, they glorify God as stated in Matthew 5:16, which encourages believers to let their light shine before others so that they may see their good deeds and glorify the Father. Thus, while salvation is through faith alone (Ephesians 2:8-9), good works are essential as they reflect the transformation that occurs within those who are in Christ.

Ephesians 2:10, Matthew 5:16

Why is seeking God important in our lives?

Seeking God is essential as it fulfills our purpose and leads to true satisfaction in Him.

Seeking God is foundational to the Christian faith as it aligns with the created purpose of humanity, which is to reflect God's glory and engage in a profound relationship with Him. The apostle Paul emphasizes in the New Testament that our entire being is aimed at glorifying God, and the act of seeking Him directly corresponds to fulfilling this divine purpose. As believers, we are called to pursue God with all our heart, soul, and strength, as seen in Deuteronomy 6:5. This pursuit not only brings joy and peace but also ensures that we are anchored in the truth amidst a world of distractions and temptations. Ultimately, fulfilling our purpose by seeking God leads to spiritual vitality and communal grace among believers.

Deuteronomy 6:5, Colossians 3:1-2

What does the Bible teach about the consequences of sin?

The Bible teaches that sin leads to spiritual death and separation from God, while also carrying temporal consequences.

Consequences of sin are a central theme in Scripture, illustrating both the immediate and eternal repercussions of deviating from God's commands. Romans 6:23 states, 'For the wages of sin is death,' highlighting that spiritual death is ultimately due to sin, which separates humanity from the holiness of God. Moreover, the experiences of figures such as Ananias and Sapphira serve as a sobering reminder that sin brings judgment both from God and within the community of believers. However, grace and redemption are also key themes, as believers are reminded in 1 John 1:9 that if we confess our sins, He is faithful and just to forgive us our sins and to cleanse us from all unrighteousness. Thus, while sin has dire consequences, God’s grace provides a path back to reconciliation.

Romans 6:23, 1 John 1:9

How can Christians ensure their good works are pleasing to God?

Christians can ensure their works please God by performing them out of genuine faith and for His glory rather than personal gain.

To ensure that one’s good works are pleasing to God, they must arise from a heart transformed by grace and be directed towards glorifying God, rather than seeking self-praise. As mentioned in Matthew 6:1-4, Jesus admonishes against performing acts of righteousness merely for others to see. Instead, motives rooted in love, stemming from a clean heart and sincere faith—as outlined in 1 Timothy 1:5—are key indicators of pleasing works. Moreover, abiding in Christ allows believers to bear fruit that reflects the character of Christ himself, as noted in John 15:5, positioning good works as natural outcomes of a vibrant relationship with Christ. Thus, true intent and reliance upon Christ's empowerment are crucial in ensuring that our good works align with God's standards.

Matthew 6:1-4, 1 Timothy 1:5, John 15:5

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primera de Timoteo capítulo cinco dice de la palabra del señor
no reprendas al anciano sino exhórtale como a padre a los
más jóvenes como a hermanos a las ancianas como a madres a las
jovencitas como hermanas con toda pureza. Honra a las viudas
que en verdad lo son, pero si alguna viuda tiene hijos o nietos,
aprendan estos primero a ser piadosos para con su propia familia
y a recompensar a sus padres. porque esto es lo bueno y agradable
delante de Dios. Mas la que en verdad es viuda
y ha quedado sola, espera en Dios y es diligente en súplicas
y oraciones noche y día. Pero la que se entrega a los
placeres viviendo, está muerta. Manda también estas cosas, para
que sean irreprensibles. Porque si alguno no provee para
los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la
fe y es peor que un incrédulo. Se ha puesto en la lista sólo
la viuda no menor de 60 años, que haya sido esposa de un solo
marido, que tenga testimonio de buenas obras, se ha criado
hijos, se ha practicado la hospitalidad, se ha lavado los pies de los
santos, se ha socorrido a los afligidos, se ha practicado toda
buena obra. Pero viudas más jóvenes no admitas.
Porque cuando impulsadas por sus deseos se rebelan contra
Cristo, quieren casarse, incurriendo así en condenación por haber
quebrantado su primera fe. Y también aprenden a ser ociosas,
andando de casa en casa, y no solamente ociosas, sino también
chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran. Quiero pues
que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa,
que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia, porque
ya algunas se han apartado en pos de Satanás. Si algún creyente
o alguna creyente tiene viudas, que las mantenga y no sea grabada
la iglesia a fin de que haya lo suficiente para las que en
verdad son viudas. Los ancianos que gobiernan bien
sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan
en predicar y enseñar, pues la escritura dice, no pondrás bozal
al buey que trilla, y digno es el obrero de su salario. Contra
un anciano no admitas acusación, sino con dos o tres testigos. A los que persisten en pecar,
repréndelos delante de todos para que los demás también teman.
Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de
sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no
haciendo nada con parcialidad. No impongas con ligereza las
manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate
puro. Ya no bebas agua si no usa de
un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes
enfermedades. Los pecados de algunos hombres
se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, mas a otros
se les descubren después. Asimismo se hacen manifiestas
las buenas obras y las que son de otra manera no pueden permanecer
ocultas. Bueno, estamos terminando esta
el capítulo cinco de la carta y esta esta noche vamos a meditar
los versículos veinticuatro veinticinco, los pecados de algunos hombres
se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, más a otros
se les descubren después. Asimismo, se hacen manifiestas
las buenas obras y las que son de otra manera no pueden permanecer
ocultas. Nuestro tema es pecados, buenas
obras. Pecados, buenas obras. Cuando
cuando miramos el contexto de la de la carta, el apóstol ha
estado dando instrucción ante situaciones que se habían dado
en esta iglesia que estaba en Éfeso. Algunas de las cosas que
habían sucedido es que Dios le había mostrado a Pablo anticipación
algunas de las cosas que estaban ya ocurriendo. En Hechos capítulo
20 el apóstol Pablo llamó a los ancianos de Éfeso y se despidió
de ellos y les dijo que mucho de lo que estaba ocurriendo él
ya les había dicho. En Hechos capítulo 20 el apóstol
Pablo dijo a los ancianos en el versículo veintinueve porque
yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros
lobos rapaces que no perdonarán al rebaño y de vosotros mismos
se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar
tras sí a los discípulos y pues tristemente pues había hecho
realidad y no obstante sabemos que todo obra dentro del propósito
eterno de Dios y que el Señor tiene todo en absoluto control
y una de las cosas que se había dado es que pues personas habían
llegado a liderar la iglesia y en la iglesia no se habían
tenido los cuidados para poder hacer la la elección de gente
que estaba en el liderazgo de la iglesia, el apóstol Pablo
específicamente manda a Timoteo para que mandase a hombres que
estaban enseñando doctrina contraria, hombres que estaban pensando
que la iglesia era una plataforma para ellos proyectarse y ser
admirados, hombres que querían ser tratados como como doctores
cuando no sabían ni entendían lo que decían ni lo que hablaban
y Pablo tiene, Timoteo tiene el
encargo de permanecer ahí y corregir, de instruir a la iglesia, y desde
el versículo, bueno, en el capítulo cinco, él está, ha dado instrucciones
acerca de cómo él debe conducirse con respecto a los ancianos,
a los jóvenes, a las ancianas. Cuando empezamos este capítulo,
estábamos comentando que no reprendas al anciano, está hablando no
precisamente de líderes de iglesia, sino está hablando de ancianos,
de personas, de hermanos mayores. después habló acerca de las viudas
y regresa al tema de los ancianos que son líderes de la iglesia
en el versículo diecisiete y estuvimos estudiando el versículo diecisiete
dieciocho versículo diecinueve veinte y hasta el veintiuno En la mañana estuvimos estudiando
el 23, y Pablo retoma otra vez el asunto con respecto a los
ancianos de la iglesia. Y esto no quiere decir que recuerde
algo. El capítulo 3, una de las cosas
que tenemos que repetir es, no hay una élite dentro de la iglesia
de la cual se espera algo distinto. Lo que se describe en el capítulo
tres como carácter de o las cualificaciones de los ancianos y los diáconos
es lo esperable de cada persona que está en Cristo. Es lo esperable
de toda persona que está en Cristo. ¿Por qué? Porque estamos en Cristo
para ser conformados a la imagen del Señor Jesucristo. Recuerde
que en Adán perdimos la capacidad total de aquello para lo cual
Dios nos creó que es su gloria, quedamos incapacitados para reflejar
la imagen de Dios, y eso creo que lo tenemos bastante claro.
Nosotros sabemos que, por ejemplo, Dios es lento para la ira, y
yo no sé ustedes, pero yo no soy muy lento para la ira, eso
quiere decir que hay algo que indudablemente está mal, Dios
es un Dios de paz, y de pronto, pues se me hace muy fácil hacer
conflictos en lugar de hacer paz, Dios es en misericordia. Y yo le doy gracias a Dios porque
el Espíritu Santo me recuerda que él ha tenido misericordia
de mí, pero cuando olvido la misericordia de Dios para conmigo,
pues lo que hay no es precisamente alguien que muestra misericordia.
Dios es un Dios de gracia. Y pudiéramos enlistar a aquellas
cosas que nos nos dejan notar que evidentemente estamos incapaces
de de reflejar la gloria de Dios ahora el capítulo tres es el
carácter del señor Jesucristo descrito él es el príncipe de
los pastores él es el buen pastor que da su vida por sus ovejas
y se espera que pues dentro de las cualificaciones pues la gente
que va a liderar la iglesia sea gente que está experimentando
una obra de gracia en sus vidas, porque no es que ellos son más
inteligentes, no es que ellos son mejores, es que sencillamente
lo que está sucediendo es Dios está haciendo una obra en ellos
y ellos están creciendo a la imagen del Señor Jesucristo.
La otra de las cosas que tenemos que recordar es que de manera
perfecta de este lado de la historia nadie lo va a lograr. El mismo
apóstol Pablo dice no que lo haya alcanzado ya ni que ya sea
perfecto pero una cosa hago, prosigo a la meta, prosigo, olvido
lo que queda atrás y prosigo a la meta. Ahora, Pablo está
retomando aquí y va a hablar dice él dejó diciéndole no impongas
con ligereza las manos a ninguno ni participes de pecados ajenos
consérvate puro y después va a decir los pecados de algunos
hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio más
a otros se les descubren después los pecados los pecados de algunos
hombres en primer lugar hermanos es porque a veces solemos olvidar
y a veces tendemos a tener un concepto estrecho de lo que es
pecado. Lo mismo nos pasa cuando pensamos en lo que es el mundo
y la mundanalidad. A veces solemos pensar que hay
unas personas que están allá en el mundo porque es obvio que
están en el mundo, pero hay formas de ser mundanos que no son tan
obvias. De hecho, uno puede estar dirigiendo
la iglesia y ser un mundano, Si el afán es para ser admirado,
para ser la estrella entre todos los pastores de esta ciudad,
eso es ser mundano. No importa que predique correctamente. Si lo que me motiva no es la
gloria de Dios, sino sobresalir entre todos los demás pastores,
pues eso es mundanalidad. Cualquier cosa que controle mi
corazón que no es Dios y su gloria es idolatría. cuando pensamos
en el pecado, pues, la palabra implica ahí, la palabra que el
apóstol utiliza ahí implica el hecho de errar el blanco. Errar
el blanco. Y hermanos, en esencia, el pecado
es errar el blanco. Adán y Eva estaban satisfechos
en Dios y en la comunión con Dios. Todo lo que ellos necesitaban,
Dios les había dado y especialmente ellos necesitaban de comunión
con Dios. Dios creó al hombre para tener comunión con él. Por eso, cuando esa comunión
se rompió, el hombre murió espiritualmente, pero en esencia ellos fueron
engañados y ellos erraron el blanco. En lugar de buscar en
el Señor, buscaron en las criaturas y eso es hay que tirar en una
dirección tiraron fuera totalmente fuera del si usted imagina el
tiro al blanco pues ellos tiraron totalmente fuera Jeremías capítulos
dos versículos diecinueve dice Si usted lee el contexto se va
a dar cuenta que va a estar hablando de cómo otros pueblos nunca dejaron
sus ídolos, pero el pueblo de Israel dejó al Dios Todopoderoso
y llega un momento en el versículo 19 en que el propietario dice
tu maldad te castigará y tus rebeldías te condenarán sabe
pues y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová
tu Dios y faltar mi temor en ti dice el señor Jehová de los
ejércitos hermano el pecado es errar el blanco erró el blanco
Adán Nieva el pueblo de Israel cuando pensamos en buscar si
hay algo que debemos buscar con toda la intensidad de nuestro
corazón es buscar al Señor pero erramos el blanco cuando estamos
buscando con toda intensidad algo que incluso puede ser bueno
pero estamos buscando fuera del Señor errar el blanco y eso es
lo que nos lleva luego a manifestaciones externas del pecado pero note
que En el capítulo que acabamos de leer, el apóstol Pablo ha
tocado esos asuntos de diferentes maneras. Por ejemplo, él dice
a las familias, les dice Dice versículo cuatro, pero si
alguna viuda tiene hijos o nietos, aprenden estos primero a ser
piadosos para con su propia familia y a recompensar a sus padres,
porque esto es lo bueno y dice piadosos, piadosos para con su
propia familia. Y la piedad, la verdadera piedad
empieza en los contextos más íntimos. y es que es interesante
que de pronto uno puede parecer espiritual diciendo es mi ofrenda
a Dios todo aquello con lo que yo te puedo ayudar que es lo
que habían hecho los fariseos y el señor Jesús les dijo ustedes
quebrantan el mandamiento de Dios y en lugar de eso respetan
cosas que ustedes como hombres han impuesto porque esas cosas
como hombres parecen nos dan la apariencia de o que espiritual
es no puede ayudar a sus padres porque todo lo consagró al señor
Y eso es errar el blanco. ¿Y por qué se hierra el blanco?
Porque, pues, si alguien quiere parecer tan... Recuerde, por
ejemplo, Ananías y Zafira tenían una propiedad, y de pronto había
gente que Dios ponía en su corazón vender lo que tenía y traerlo.
Y pues Ananías y Zafira definitivamente hicieron algo que es mundano,
erraron el blanco. Uno puede parecer espiritual,
pero estaban errando el blanco. ¿Por qué estaban errando el blanco?
Dios nos creó para su gloria. Y Ananías y Zafira querían gloria
¿para quién? querían gloria para ellos mismos.
Es que ellos no estaban obligados a vender una propiedad y a traer
todo el dinero de la propiedad. No había absolutamente nada de
malo en que ellos dieran el 20 por ciento, o el 25, o el 30,
o el 40 por ciento. Absolutamente el problema no
estaba allí, sino el problema es que ellos querían aparentar
que ellos eran tan generosos como otros hermanos. y aparentaron
darlo todo, la Biblia no dice cuánto agarraron. Y el problema
no fue lo que agarraron, sino el problema fue que una buena
obra debe ser hecha con un propósito correcto, la gloria de Dios.
Pero caídos en Adán, solo hay una cosa que podemos hacer aparte
del Señor Jesucristo y es pecar, aún haciendo cosas que parecen
piadosas. y errar el blanco dice los pecados
de algunos hombres los pecados de algunos hombres y hermanos
que Dios nos ayude a pensar en la cuestión del pecado de una
manera bíblica porque de pronto como parte de nuestra naturaleza,
o sea, nosotros no somos distintos a aquellas personas que el señor
les dijo y y el señor nos sigue diciendo, es más, nosotros somos,
nuestra historia es la historia en todo el Antiguo Testamento,
nosotros somos ese pueblo rebelde que se desvía y que el señor
nos sigue atrayendo y que el señor sigue quitando a nuestros
ídolos del corazón y el señor es lo hace por amor a su nombre,
el Señor lo hace y una de las cosas que es clara dice Oseas
catorce, versículo cuatro, yo sanaré su rebelión, los amaré
de pura gracia, porque mi ira se apartó de ellos. No somos
distintos a ese pueblo de Israel descrito allá. No somos distintos
a aquellas personas que les dijo, no me traigan más vana ofrenda.
¿Quién les pidió a ustedes que traigan? Hermanos, somos dados
a hacer lo que es fácil hacer externamente. Pero el señor no
se agrada de cosas externas en lo absoluto. El señor no mira
lo que está delante de sus ojos, él mira el corazón. Y que Dios
nos ayude a pensar en ese sentido y a pensar qué es pecado. El
pecado es errar el blanco. No importa, era humanamente uno
pudiera pensar, era bueno que ellos trajeran un donativo. pues
es bueno, iba a servir, iba a servir, claro que iba a servir, sin embargo,
la maldad estaba en el hecho de querer que la iglesia los
admirara como los hermanos más generosos que habían, cuando
en realidad, pues, no habían su corazón darlos, sino habían
su corazón ser admirados, eso es lo que motivaba su corazón,
y eso es pecado, y hermanos que que tengamos el el pasaje que
leímos en Jeremías dice exactamente lo que es pecado porque de pronto
hacemos cosas que que están motivadas justamente por la la maldad que
describe Jeremías y la maldad es sabe pues y ve cuán malo y amargo
es el haber dejado a Jehová tu Dios lo malo y amargo no es claro
que es malo y amargo si le das un golpe a tu esposa pero antes
que le des un golpe a tu esposa has dejado a Jehová tu Dios y
por eso es que le has llegado a dar un golpe a tu esposa pero
de pronto pensamos que el asunto está solamente en el golpe a
la esposa recuerde cuando David confiesa su pecado David dice
contra ti contra ti solo he pecado y he hecho lo malo delante de
tus ojos Y cada vez que nosotros nos desviamos, nuestro vivir
ha de ser para el Señor, buscar toda satisfacción, todo gozo,
toda paz, todo bien, buscarlo en el Señor, cuando lo hacemos
de otra manera, estamos errando el blanco. Ahora, dice el pasaje,
los pecados de algunos hombres se hacen patentes. Y aquí hay algo que es El apóstol
está, algunos comentaristas creen que él está hablando en el contexto
de cuando se elige a personas para liderazgo en la iglesia
y que está hablando, el juicio se está refiriendo al contexto
de hacer una investigación para probarlos y pues la verdad es
que si ese es el sentido primario está bien y tenemos cosas que
aprender ahí pero no podemos evitar pensar que también se
refiera al juicio que es el verdadero juicio que es el juicio del señor
y dice los pecados de algunos hombres se hacen patentes algunas
veces cuando erramos el blanco es sumamente obvio los podemos
entender el versículo como los pecados de algunos hombres son
obvios Pero no siempre los pecados son
obvios. O sea, si Dios, el Espíritu Santo, no hubiera mostrado a
Pedro lo que había hecho a Ananías y Zafira, eso no era obvio. Hay
pecados que son obvios. Y hermanos, una de las cosas
importantes es que Dios, en primer lugar, que Dios obre en nosotros
y nos haga ver el pecado como pecado, que nos haga ver que
el pecado es todo momento en que nosotros hacemos cosas que
pueden ser aceptables, pueden ser admiradas por las personas,
pero que en nuestro corazón nosotros sabemos que no lleva el propósito
de glorificar a Dios, que en nuestro corazón hay otro motivo,
que el señor nos lleve a mirar, ¿por qué Pablo? ¿por qué Juan? O sea, una de las cosas que que
debemos orar que Dios nos guarde, que nos suceda es muchas personas en el contexto
de gente que cree el evangelio, a veces caemos en el punto de
mirar la idolatría y mirarla en los católicos. Ellos son unos
idólatras. Y claro que eso es cierto. Pero
hermanos, Juan cierra su carta diciendo a los creyentes, hijitos
guardados de los ídolos. Por supuesto que los pecados
de los de idolatría de los católicos, pues claro que esos son obvios,
muy obvios. Se hacen, ese pecado de idolatría
se hace patente antes que ellos vengan a juicio. Los pecados
de algunos son obvios. Y hay una traducción que dice los
pecados algunos son obvios y corren a juicio delante de ellos hermanos
hay pecado que es evidente hay pecado que de pronto Dios puede
hacer que algún hermano me sorprendan ese pecado y la labor del hermano
es corregirme restaurarme con espíritu de mansedumbre pero
una de las cosas que tenemos que reflexionar aquí hermanos
es El hecho de que un pecado ya sea que sea tan obvio o que
Dios quiera que se haga obvio es una gran misericordia de Dios
el que un pecado se haga obvio y que Dios obrando por su evangelio
nos haga a nosotros hacer obvio nuestro pecado. porque intentar
no hacer obvio nuestro pecado que al final tenemos que reflexionar
en algo hermano aquí cuando dice algunos se hacen obvio está hablando
con respecto a un nivel humano pero hay algo que no tenemos
que perder de vista y es todo pecado es obvio a los ojos del
señor por eso es que el Espíritu Santo expuso el pecado de Ananías
y de Zafira ¿Por qué? Porque para el señor eso es obvio
de hecho el apóstol Pablo tiene un que hay una conexión cuando le
dijo a Timoteo que no haga nada con parcialidad le dice te encarezco
delante de Dios y del señor Jesucristo y de sus sangres escogidos que
guardes estas cosas sin perjuicio prejuicios no haciendo nada con
parcialidad el apóstol Pablo está llamando a Timoteo a un
nivel de cosas que son internas y el apóstol Pablo está solemnemente
diciéndole te Porque Dios no mira lo que mira
el hombre, porque el hombre mira lo que está delante de sus ojos,
pero Dios mira el corazón. Dice y del Señor Jesucristo,
el Señor Jesucristo sigue caminando en medio de los siete candeleros
de oro que son representan la iglesia universal y sus ojos
son como llama de fuego y eso habla de lo penetrante de su
mirada. Es que no hay secretos. Pablo está diciendo, los pecados
de algunos hombres se hacen patentes, y está hablando, se hacen patentes
ante nosotros, pero hermanos, todo pecado es patente a los
ojos de Dios, todo pecado es obvio a los ojos de Dios, el
Señor no mira lo que mira el hombre, el Señor mira el corazón,
por eso el apóstol Pablo, y en este contexto de toda la carta,
recuerde que desde el principio Pablo ha enfatizado algo, capítulo
versículo cinco del uno le dice pues el propósito de este mandamiento
es el amor nacido de corazón limpio y de buena conciencia
y de fe no fingida y hermano una de las cosas importantes
es que podamos pensar en que los pecados de algunos son obvios
pero es una gran misericordia que nuestro pecado sea obvio
y no somos llamados Los creyentes tienen pecados. Claro que los
creyentes tienen pecados. Los creyentes no están esclavizados
en el pecado. Luchan contra el pecado. Están
batallando. El Señor está obrando por su
evangelio y el creyente ha sido ya librado de la pena por el
pecado, del pecado. Pero el creyente en el presente
está siendo librado del poder del pecado. Él no es más un esclavo
del pecado. Y en un futuro, nuestra esperanza
es que vamos a ser librados de la presencia del pecado. Nuestra
esperanza es el día en que no podamos pecar más, en que no
sea imposible pecar. Y en ese sentido es grandioso
cuando pensamos, hermano, no vamos a recuperar lo que Adán
perdió. Vamos a ir más allá de lo que Adán perdió, porque Adán
podía pecar o no pecar. caídos en Adán, solo una cosa
podemos hacer y es pecar, pero en Cristo estamos yendo a no
poder pecar nunca más. Ahora, el apóstolo Juan no, no,
no se contradice en lo absoluto, porque él dice, si alguno dice,
dice, todo aquel que le ha visto, dice, no, no peca, y el que peca
no le ha visto ni le ha conocido, pero él dice, estas cosas Y Pablo,
Juan, lo que está hablando es de la práctica o el andar habitual
en el pecado. No es esa la vida del creyente,
un andar habitual en el pecado. El creyente peca, el creyente
llega a errar el blanco. Ahora dice estas cosas, les escribo
para que no pequen. Y una de las cosas que necesitamos
recordar constantemente es el evangelio. Si mi pecado no es tan patente,
pero estoy luchando con el pecado. Es bueno que podamos tener una
rendición de cuentas. Poder tener algún hermano en
el cual rendir cuentas y ser sostenido en oración. Porque
hay algo que es importante y es los pecados siempre se van a
ser obvios y se van a ser patentes. A Dios ya lo son. Y para el creyente
tiene claro algo que al final de cuentas la única mirada que
importa es la del Señor. Para el creyente eso es fundamental
y es importante. Ahora, es una gran misericordia
cuando Dios hace patente el pecado. Algunas veces el creyente puede
errar y tener tiempos de endurecimiento de su corazón e intentar vivir
como si el pecado no fuera obvio. Podemos verlo en David, pero
una de las cosas es segura. si él es un creyente no se va
a quedar así si él es un creyente el señor se va a encargar de
que ese pecado se haga obvio y David por lo menos estuvo nueve
meses ocultando pecado de hecho algo triste es que de pronto
un pecado nos lleva a querer tapar uno con otro y vamos haciendo
una una bola que va creciendo pero el señor el señor David era uno de sus escogidos
y Dios se encargó de que Natán fuera y Natán confrontara a David
y Dios obró en el corazón de David y David reconoció su pecado. En verdad es un milagro lo que
sucedió, porque David, como en su vieja naturaleza, ellos eran
monarcas absolutos. ¿Recuerda qué le pasó a Juan
el Bautista cuando confrontó a otro rey que no era David?
Ahora, David pudo responder exactamente igual que Herodes, pero David
era un escogido del Señor y el Espíritu Santo hizo un milagro.
David tenía una fe no fingida. Y David inmediatamente clamó
al Señor en arrepentimiento y fe. Hermano, es una gran misericordia
de Dios que nuestro pecado se haga obvio. Y es lo que el salmista
le está pidiendo al Señor. El salmista en el Salmo 139 comienza
el Salmo con la convicción de que todos los pecados son obvios
a los ojos de Dios. Dice, Señor, Tú me has examinado
y me has conocido. Y después él empieza a detallarle
al Señor la profundidad con la cual él sabe que el Señor le
conoce. Porque él le dice, Señor, Tú has conocido mi andar y mi
reposo. Tú conoces desde lejos mis pensamientos. Señor, yo todavía
no sé qué voy a decir mañana. pero no está la palabra en mi
boca y tú ya sabes exactamente qué voy a decir. Detrás y delante
me rodeaste. El salmista tenía claro que no
hay lugar oscuro donde uno se puede esconder a pecar porque
lo mismo le son las tinieblas que la luz y las tinieblas resplandecen
como el día. Él sabía que no había lugar donde
él pudiera ir lo más lejos posible porque él tenía bien claro que
la mirada que importa es la mirada de aquel que todo lo ve. Y al
final el salmista termina con una oración, examíname oh Dios
y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos y ve
si hay en mi camino de perversidad y guíame en el camino eterno.
O sea, en otras palabras, le está pidiendo al Señor, haz obvio
mi pecado primero para mí, para ti es obvio, pero haz que mi
pecado sea obvio para mí, que yo lo vea como un pecado, para
que yo venga a ti y tú me guíes por el camino eterno. dice después de de hablarnos
de que los pecados de algunos son obvios los pecados de otros
se descubren después y hay pecados que van siguiendo a la a la persona
y van detrás de ellos eso es lo que dice antes que ellos vengan a juicio
más a otros se les descubre después esta traducción dice los pecados
de algunos son obvios y corren a juicio delante de ellos más
los pecados de otros los persiguen y el versículo que leímos en
Jeremías dice tu maldad te alcanzará y tu pecado te castigará. Hermanos
una de las cosas que sucedió a Ananías y Zafira es su pecado
venía corriendo atrás y los alcanzó y fueron castigados. El pecado
de Ananías y Zafira estaba en primer lugar su pecado estaba
en que ellos habían oído el evangelio pero habían sido duros al evangelio.
Ellos no creyeron el evangelio y ellos creían que se podía engañar
al Espíritu Santo y detrás de toda maldad, la maldad más grande
es la de rechazar el Evangelio y su pecado de ellos los alcanzó
y ellos experimentaron, eso fue juicio del Señor, juicio de Dios
y No obstante, la certeza que debemos de tener es, hermano,
ni un pecado quedará oculto y ni un pecado quedará sin castigo,
porque Dios es justo, porque Dios no tendrá de ningún modo
por inocente al culpable. La diferencia entre David, la
diferencia entre David y Ananías y Zafira es Tendré misericordia
de quien yo tenga misericordia y me compadeceré de quien yo
me compadezca. La diferencia no es que David
era mejor que Ananías y Zafira. La diferencia entre Jacob y Esaú
no es humanamente hablando que alguno haya sido mejor que el
otro. Humanamente hablando probablemente nos hubiera impresionado más
Esaú. probablemente era más obediente.
Uno mira la descripción de Jacob y pues era un tramposo que tenía
una habilidad y la habilidad era huir, hacía trampa y huía. Hasta el día que el señor le
quitó la habilidad cuando le hirió en su pendón y él ya no
pudo huir más y pero la diferencia es la diferencia es la misericordia. Hermanos, Clamemos al Señor que
en su misericordia nos dé una fe no fingida, esa fe que sabe
con toda claridad que no hay nada oculto ante los ojos de
Dios, esa fe que sabe con toda claridad que la mirada más importante
es la del Señor, que la aprobación más importante es la del Señor,
y esa fe que sabe que no hay ni una manera de ser aprobado
delante de Dios si no es solamente estando en el Señor Jesucristo.
Esa fe que sabe que no tiene ningún sentido Echar culpas,
porque podemos tener muchas maneras de cubrir el pecado. Una manera
es echando la culpa a otro. Se siente mejor decir, pues yo
me enojo porque tú me haces enojar. O se siente mejor decir, pues
yo no comería tanto si no cocinaras tan rico. Pero qué importante
que es que nosotros podamos asumir responsabilidad y decir, no hay
necesidad de hojas de higuera. Pero eso lo hace, eso es un milagro. Es un milagro el que David no
haya hecho lo que Herodes. Es un milagro. Es un milagro
el que el salmista pueda disponer un corazón y decirle examíname
oh Dios y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos.
Hermanos, clamemos por un milagro, clamemos por ese milagro de que
Dios nos dé el amor nacido de un corazón limpio, de una buena
conciencia y de una fe no fingida. Había fe en el pueblo de Israel
que traía sus holocaustos. Había fe, pero era una fe humana
y fingida, no era auténtica. Había fe en Ananías y Zafira.
Había una fe intelectual, pero la fe la fe que lleva al hombre
a ver su verdadera condición es una fe auténtica y eso es
un milagro es un milagro del señor en dos ocasiones Pablo
le habla de esa fe a Timoteo se lo dice en su segunda carta
cuando le dice en el versículo cinco trayendo a la memoria la
fe no fingida que hay en ti la cual habitó primero en tu abuela
Loida y en tu madre Eunice y estoy seguro que también en ti fe no
fingida y note que había hombres que les tenía que mandar que
no prediquen algo distinto y eran personas que tenían una fe fingida. Hay un peligro que se iba a dar
que el Pablo le encargó de decir el espíritu del capítulo cuatro
dice claramente que en los posteriores tiempos algunos apostatarán de
la fe. Hermano, el apóstata no es que
perdió la fe. El apóstata nunca tuvo esa fe
no fingida. Lo del apóstata era una obra
de teatro. Lo del apóstata era lo que nos
encanta al ser humano, hacer lo que podemos hacer por fuera.
Pero cuando vivimos con un corazón limpio es porque Dios ha hecho
un milagro. Y el corazón limpio, la conciencia limpia y la fe
auténtica es la que nos hace ver qué es pecado en verdad,
es la que nos hace clamar para que mis pecados sean obvios.
Mi hermano, cuando el pecado se me hace obvio es cuando yo
clamo al Señor Jesucristo. por misericordia. Mientras el
pecado no sea obvio, mientras yo siga pensando que soy una
buena persona, que hay algo de mérito en mí, pues yo no voy
a aclamar al Señor Jesucristo. Es interesante que una de las
cosas que para el apóstol Pablo era obvio, era que el pecado
seguía morando allí. Y por eso el apóstol Pablo, a
pesar de que pasaban los años en el Señor, pues no era un tipo
arrogante. Lo fue antes que el Señor lo
salvara. Pero cuando el Señor lo salvó, él se mira y se mira
como el primero de los pecadores. ¿Por qué? Porque el pecado es
obvio. ¿Quién hizo para él que el pecado
fuera obvio? Antes Pablo era una de esas clases
de personas que se atrevió a decirle a alguien, como le dijeron al
ciego que Jesús sanó y le dijeron tú naciste del todo en pecado
y nos enseñas. Nosotros no nacimos en pecado,
tú naciste del todo en pecado. Pero Pablo fue transformado de
esa clase de persona a una clase de persona que ya no se atrevía
a decir, tú naciste del todo en pecado, sino es transformado
en una persona que dice, yo soy el primero de los pecadores.
Es transformado en una persona que dice, haya una ley en mis
miembros que de pronto el bien que quiero hacer no lo hago y
el mar que no quiero eso hago y él se mira y ya no se mira
como alguien que puede decirle a otro apuntarlo tú naciste del
todo en pecado ahora dice miserable de mí quién me va a librar de
este cuerpo de pecado gracias sean dadas a Dios por Jesucristo
porque él es el que nos libró el que nos libra y el que nos
librará y hermanos que el señor nos haga recordar constantemente
el evangelio y seamos guardados de estar intentando esconder
pecados. No tiene ningún sentido. Lo podemos
esconder a los hombres, pero al final, ¿eso qué importa? Al
final, los hombres son hombres. Delante de Dios, todo pecado
es visible. Más aún, si hemos creído el evangelio,
no hay sentido, porque intentar esconder el pecado quiebra mi
comunión con Dios y no hay razón porque Cristo su sangre me limpia
de todo pecado porque él ha provisto una vestidura adecuada, no es
adecuado echar culpas, es adecuado estar vestido con la justicia
del Señor Jesucristo. Después dice el apóstol dice
las buenas obras Las buenas obras. Los pecadores,
los pecados de algunos son obvios y corren a juicio delante de
ellos, más los pecados de otros los persiguen. Asimismo, las
buenas obras son obvias y cuando no lo son, no pueden quedar escondidas. Asimismo, las buenas obras son
obvias. El señor Jesús dijo, así alumbre
vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas
obras y glorifiquen a vuestro padre que está en los cielos,
para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro
padre que está en los cielos. Hermano, una una cosa importante
es sin Cristo solamente podemos
pecar. sin Cristo no hay buenas obras el pasaje en Efesios capítulo
dos donde el apóstol Pablo dice porque por gracias soy salvos
por medio de la fe dice no por obras es importante que nosotros
notemos que no dice no por buenas obras sino dice simplemente no
por obras porque cualquier persona que no está en Cristo no puede
hacer ninguna buena obra. Ese mismo pasaje nos explica
quiénes pueden hacer buenas obras. Llegando al versículo diez del
capítulo dos, el apóstol Pablo termina diciendo, porque somos
hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las
cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
¿Quiénes pueden hacer buenas obras? los que están en Cristo,
los que están sin Cristo hacen obras y son obras que no tienen
nada de buenas porque son obras que o se hacen para atraer la
atención hacia mí para que la gente me admire y me gusta escuchar
que digan qué buena persona que es y de pronto yo quisiera que
pudiéramos reflexionar hermano nos duele mucho cuando nos dicen
malas personas Si nos duele mucho, reflexionemos. Es probable que
estamos confiando en que somos buenas personas. Pero bueno solo
hay uno. Y bueno es el Señor Jesucristo.
Y no hay más bueno. Bueno es Dios. Y en verdad, la
gente se apura a decir que somos buenas personas. Las redes sociales
sacan cosas de gente haciendo cosas para decirnos tú ya puedes
confiar en la humanidad. hermanos no podemos confiar en
la humanidad pero las buenas obras también son obvias y pero son obvias a los ojos de
Dios porque algunas buenas obras para nosotros no siempre son
obvias si Dios no hubiera dicho nada respecto a lo que hizo Ananías
y Safira probablemente los hermanos iban a pensar que esa era una
buena obra pero Dios Dios confirma lo que es buena obra y no pueden
quedar escondidas, pero una característica de la buena obra es asegúrate
que estás en Cristo cuando obras, asegúrate que estás en Cristo
y estás obrando para glorificar a Dios por lo la manera en que
él te ha amado en el Señor Jesucristo. Asegúrate de que lo estás haciendo
con el poder del no importa si te reconocen la
obra, si te la agradecen o no te la agradecen, porque lo que
importa no es no es que tú seas famoso y reconocido, lo que importa
es que Cristo sea famoso y sea reconocido, que Cristo sea exaltado,
que Cristo sea admirado, porque al final, hermano, no hay nadie
que no hay nadie que sea digno de
confianza sino solamente Cristo él es el más digno de toda confianza
y hermanos nuestra única posibilidad de hacer buenas obras y que sean
obvias y en especial que sean obvias
para aquel que siempre lo obvio es obvio porque dice el apóstol Dice, porque nadie puede poner
otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras
preciosas, madera en hojarasca la obra de cada uno será manifiesta
porque el día la declarará pues por el fuego será revelada y
la obra de cada uno cual sea el fuego la probará si permaneciera
la obra de alguno que sobre edificó recibirá recompensa si la obra
de alguno se quemare él sufrirá pérdida si bien el mismo será
salvo aunque así como por fuego al final las buenas obras para
Dios son obvias y al final se van a hacer obvias también para
nosotros porque Dios va a aprobar toda buena obra y la buena obra
permanece la buena obra permanece pero la buena obra comienza con
el propósito del mandamiento que el apóstol Pablo le dice
a Timoteo en el versículo cinco del capítulo uno donde él le
dice dice pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido
de corazón limpio y de buena conciencia y de fe no fingida
y una cosa importante es ¿quién puede hacer el corazón limpio?
solamente Cristo. El himno que cantamos, hay una
fuente sin igual de sangre de Emanuel, en donde lava cada cual
las manchas que hay en él. Buena obra sólo la puede hacer
aquel que su corazón ha sido lavado en la sangre del Señor
Jesucristo, aquel a quien Dios misericordiosamente ha querido
darle un corazón limpio, un corazón como el que le dio a David, que
era un corazón conforme a su corazón, que Dios le ha dado
una buena conciencia y que Dios le ha dado una fe auténtica,
esa fe que es el don de Dios, esa fe que es el fruto del Espíritu
Santo. Que sea nuestra oración, uno,
que Dios haga nuestros pecados obvios en primer lugar para nosotros
mismos. que sea nuestra oración el último
versículo del Salmo 139, examíname oh Dios y conoce mi corazón,
pruébame y conoce mis pensamientos y vese mi camino de perversidad
y guíame en el camino eterno, y ese camino eterno es el Señor
Jesucristo, que estemos confiando en Cristo y solamente en el Señor
Jesucristo, que el Señor nos haga recordar que pecado es sencillamente
buscar fuera de Dios, Toda mi necesidad es de Dios. Buscar
satisfacción, buscar paz, buscar gozo fuera del Señor es pecado. No importa si la sociedad no
lo ve como pecado, es pecado. Dejar al Señor es pecado. Y recordar
que buenas obras solo pueden ser producidas cuando Dios ha
hecho un milagro en mi corazón. Vamos a orar.

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Joshua

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