La predicación de Jose Dzul se centra en el tema de la salvación, ejemplificado en la figura de Raab, una mujer cananea, considerada un símbolo de la gracia divina. Dzul destaca que Raab, a pesar de su pasado como ramera e idólatra, fue elegida por Dios para ser parte de Su pueblo, subrayando la doctrina de la soberanía de Dios en la elección de los salvos. A través de referencias a versículos en el libro de Josué 2, el predicador asegura que la fe de Raab, que vino por oír las obras de Dios, demuestra que la salvación es por gracia y no por obras. En términos prácticos y doctrinales, Dzul argumenta que esta historia es un testimonio de cómo Dios salva incluso a los peores pecadores, enfatizando que la fe en Cristo, como el único verdadero refugio, ofrece seguridad eterna a todos los que creen.
“Raab era una mujer ramera, una prostituta, una mujer de mala fama. [...] Dios quiere mostrarnos la clase de gente que Él salva.”
“La causa de la salvación de Rab no es por haber escondido los espías, [...] es fruto de la salvación que tenía en su alma.”
“Cristo no vino a salvar gente buena de este mundo. Cristo salva a los peores de este mundo.”
“El perdón de Dios es un perdón amplio. Es un perdón eterno. [...] Dios olvida los pecados de esa persona.”
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