Bootstrap
Jose Dzul

Gloriarse en el Señor

1 Corinthians 1:30-31
Jose Dzul June, 4 2023 Video & Audio
0 Comments
Jose Dzul
Jose Dzul June, 4 2023

El sermón "Gloriarse en el Señor" por Jose Dzul se centra en la doctrina de la salvación completa en Cristo, enfatizando cómo los creyentes deben encontrar su orgullo no en sí mismos ni en sus obras, sino en lo que Dios ha hecho por medio de Jesucristo. Dzul argumenta que la elección de Dios se basa en su gracia soberana y no en el mérito humano, utilizando 1 Corintios 1:30-31 para ilustrar que la sabiduría, justificación, santificación y redención vienen únicamente a través de Cristo. Este pasaje se establece como fundamento para la comprensión de que la salvación es un don divino, completamente logrado a través del sacrificio de Cristo. Dzul concluye subrayando la importancia de gloriarse en el Señor, ya que los creyentes están asegurados en su relación con Él y la salvación es completamente por gracia, reforzando conceptos esenciales del cristianismo reformado como la soberanía de Dios y la simul Justificación por la fe.

Key Quotes

“Dios quiere que nos humillemos. Nuestro lugar es humillarnos delante de Dios. El que se humilla será enaltecido. El que se enaltece será humillado.”

“No necesitamos hacer ritos, ceremonias, sacrificios religiosos. Tu salvación está completa.”

“La salvación es de Jehová. Desde el principio y fin. Eso no puede fallar.”

“El que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día del Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos a buscar en nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los Corintios en capítulo 1,
primera carta de Pablo a los Corintios capítulo 1. El apóstol Pablo escribió esta
carta a la iglesia en Corinto y esta carta está dirigida a
personas que están creyendo en el Señor Jesucristo. Está dirigido
a creyentes, a creyentes, personas que estaban confiando plenamente
en el Señor Jesucristo. Aunque había problemas entre
la iglesia, pero el apóstol Pablo sabía que estas personas eran
sinceros en el Señor Jesucristo. Los problemas siempre va a haber.
Siempre va a haber. ¿Por qué? Porque somos seres
humanos. Todavía somos seres humanos y
siempre habrá problemas, pero ¿cuál es el fin de estos problemas? Es mirar. Mirar fijamente a nuestro
Señor, quien es el autor y consumador de nuestra fe. Y todos nosotros debemos seguir
esta carrera de fe que el Señor ha puesto delante de nosotros. Todos debemos seguir. Nadie debe
volver atrás. La Biblia dice que aquellos que
vuelven atrás no agradan a Dios y vuelven para perdición. Pero los que tienen la fe del
Señor Jesucristo son aquellos que perseveran hasta el fin de
su vida aquí en este mundo. Bueno, vamos a ver capítulo uno
en su versículo treinta y treinta y uno. El apóstol Pablo está hablando
aquí a los hermanos de Corinto. Él había hablado acerca de la
elección que Dios había hecho. Es una elección extraña lo que
Dios había hecho de su pueblo. Gente vil, gente menospreciada,
gente de baja estima en este mundo, gente sin fama, son aquellos
que Dios había escogido para salvar. Y nos dice aquí en el
versículo 29 Para que nadie se jacte en su presencia, para que
ningún ser humano se enaltezca y diga Dios me escogió y me salvó
por lo que soy. ¿Por qué soy tan grande? ¿Por
qué tengo un nombre de fama? ¿Por qué soy rico? ¿Por qué tengo talento? No. Para que nadie se jacte delante
de Dios. Dios quiere que nos humillemos. Nuestro lugar es humillarnos
delante de Dios. El que se humilla será enaltecido. El que se enaltece será humillado. Nuestro lugar es bajo, delante
de Dios. Y dice, más por él estáis vosotros
en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría,
justificación, santificación y redención. para que, como está
escrito, el que se gloría, gloríese en el Señor. En esta manera quiero que compartamos
este tema, gloriarse en el Señor. Gloriarse en el Señor. Los que confían en la carne,
los que confían en la religión, Todas las personas que confían
en ritos, en ceremonias, en sacrificios religiosos, en sus propias promesas,
se glorían en sí mismos, se glorían en su carne. Pero los que conocemos
a Dios no tenemos y no debemos gloriarnos en nuestra carne. sino debemos gloriarnos en el
Señor. Debemos gloriarnos en el Señor. El apóstol Pablo dice nos gloriamos
en Dios por el Señor nuestro Jesucristo por quien hemos sido
reconciliados con Dios. con Dios. Entonces estamos regocijados,
estamos contentos, estamos llenos de gozo, de alegría por lo que
Dios ha hecho por nosotros y en nosotros, en nosotros. Entonces Quiero que pensemos sobre cuatro
cosas en esta mañana sobre esta lección, gloriarse en el Señor. La primera enseñanza que tenemos
en este asunto es, nos gloriamos en el Señor porque estamos completos
en él. Tal vez hay personas en este
mundo y digan, tú no estás completo, te falta algo. Dices que crees en Dios, dices
que estás confiando en Él, pero algo te falta para que tengas
una salvación completa. Eso es una ignorancia, Eso es una blasfemia en contra
de lo que enseñan las Santas Escrituras acerca de la salvación
de una persona que está creyendo plenamente en el Señor Jesucristo. Estamos tan felices, hermanos, Porque estamos completos en el
Señor. ¿Quién dice que no estamos completos? Satanás puede decirlo en la mente
humana. Te falta algo. Te falta hablar
por lenguas. Te falta ver milagros. No necesitamos esas cosas. Las santas escrituras nos dicen
así. que en Jesús habita corporalmente
toda la plenitud de la Deidad. Y ustedes, que están en Cristo,
confiando plenamente en Él, ustedes están completos en Él. Nos gloriamos, somos felices,
somos bienaventurados, porque estamos completos en el Señor
Jesucristo. Esta es la posición de cada creyente
en el Señor Jesucristo. Recordemos las palabras del apóstol
Juan. El apóstol Juan dice, Así como
es el Señor Jesucristo, así nosotros somos en este mundo. ¿Qué más nos falta? Todo lo tenemos
en Cristo. Cristo es todo en todos. Cristo es todo en todos. Ahora,
¿cómo fue esto? Vamos a ver lo que nos está diciendo
este versículo treinta de capítulo uno de de la carta a los corintios. Dice, más por él vosotros estáis
en Cristo. Más por él, estáis vosotros en
Cristo. más por Él. ¿Qué es estar en Cristo? Estar
en Cristo es estar unido a Él. Es estar unido a Él, unido por
fe al Señor Jesucristo. Si una persona no está unido
al Señor Jesucristo, no está en Él. No está en Él. Más por Él estáis vosotros en
Cristo Jesús. Más por Él, no por nosotros mismos
que estamos en Cristo. No por nuestra voluntad estamos
en Cristo. No por nuestras obras estamos
en Cristo. No por el bautismo de agua estamos
en Cristo. No por participar en la cena
del Señor estamos en Cristo. No por la religión estamos en
Cristo. No por nuestra decisión estamos
en Cristo. Estamos unidos a Cristo por el
decreto electivo y soberano de Dios. Estamos en Cristo unidos
a Él por el decreto electivo y soberano de Dios. Dios quiso, Dios hizo, Él decretó
y escogió que estemos unidos a su Hijo, el Señor Jesucristo. ¡Qué precioso! ¡Qué maravilloso
es esto! ¡Qué maravilloso es esto! Hay personas que dicen, tú decides
si quieres estar en Cristo. Eso es mentira. No está en nuestra decisión estar
en Cristo, creer en Cristo. Está en Dios que Él ha hecho
este decreto de estar en el Señor Jesucristo. Eternamente hemos
estado unidos al Señor Jesucristo. En el pacto eterno, Dios el Padre
nos unió a su Hijo, el Señor Jesucristo. Llegó el tiempo cuando
el Espíritu Santo nos trajo y nos unió al Señor Jesucristo. Pero desde toda la eternidad
Dios el Padre nos unió con su Hijo el Señor Jesucristo, antes
de este mundo, antes de todas las cosas que nosotros vemos
y no vemos. Esto es en el pasado, en la eternidad. Ahora, nos está diciendo aquí,
más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha
sido hecho por Dios sabiduría. Esta sabiduría no es una sabiduría
de este mundo, no es la sabiduría humana, no es la sabiduría del
hombre. El hombre puede ser un hombre
muy intelectual, muy sabio, en este mundo. Y no conocer a Dios
con su propia sabiduría humana. El conocer a Dios tiene que ser
con la sabiduría de Dios. El conocer a Dios tiene que ser
con la sabiduría de Dios. Es la sabiduría de Dios que está
escondido en el Señor Jesucristo. Por el Señor Jesucristo, nuestra
sabiduría, conocemos al verdadero Dios y la vida eterna. El apóstol Juan dice, el Hijo
de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al
verdadero Dios y estamos en el verdadero Dios. Este es el verdadero
Dios, el Señor Jesucristo, verdadero Dios y la vida eterna. No tenemos
que preguntar dónde está el verdadero Dios. ¿Quién es el verdadero
Dios? Dios nos ha dado entendimiento,
sabiduría, para que podamos conocer al verdadero Dios. Este verdadero
Dios es el Señor Jesucristo. En Él habita corporalmente toda
la plenitud de la Deidad. El Señor Jesucristo dijo, el
que me ha visto a mí, ha visto a mi Padre. El que me conoce
a mí, conoce a mi Padre. Nadie conoce al Padre sino solamente
el Hijo de Dios. Y el Hijo de Dios ha venido a
este mundo para revelarnos a su Padre. El Padre lo vemos y lo
conocemos en su Hijo, el Señor Jesucristo. Ahora, dice el apóstol,
el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, también justificación. también justificación. La justificación
es el efecto de estar unido con el Señor Jesucristo, de estar
unido con el Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo con su vida
de obediencia en este mundo y su muerte en la cruz del Calvario
hizo satisfacción a la santa justicia de Dios. Esta satisfacción
fue hecha a favor de todas las personas que Dios el Padre le
dio a su Hijo en la eternidad. Esta satisfacción de la justicia
de Dios es a favor de todos los escogidos de Dios, de todas las
ovejas del Señor Jesucristo. ¿Quiénes son las ovejas del Señor
Jesucristo? Los que escuchan su voz. La voz
de Cristo es esta palabra. Las Santas Escrituras es la voz
del Señor Jesucristo. Dios el Padre nos está hablando
a través de su Hijo, y el Hijo nos habla a través de su Palabra
y de su Santo Espíritu. Las Ovejas de Cristo son aquellos
que oyen su voz, lo escuchan con el corazón y lo siguen. Por fe, son las personas que
creen de todo corazón en el Señor Jesucristo. La señal de ser ovea
de Cristo es creer de todo corazón en el Señor Jesucristo. Cristo
dijo a los fariseos, ustedes no creen en mí porque no son
de mis oveas. Ustedes me están escuchando,
están viendo mis señales, los milagros, pero ustedes me están
siguiendo por lo que ustedes están viendo. La fe crea a Dios. La fe viene por la palabra de
Dios. Las personas que dicen yo creo
en Dios porque vi este milagro. Esa no es la fe del Señor Jesucristo. Esa no es la fe de los escogidos
de Dios. Esa no es la fe preciosa. Esa
no es la fe que tú habrán. La fe verdadera. La fe del Señor
Jesucristo viene por la Palabra de Dios. Nuestra fe, hermanos,
tiene como base la Palabra de Dios. No la palabra de una criatura
de este mundo, sino de la Palabra de Dios es la base de nuestra
seguridad. Somos justificados. Somos justificados
por la fe del Señor Jesucristo. No somos justificados por causa
de nuestra fe, por causa de nuestra obediencia o por causa de nuestras
obras. Somos justificados en la fe del
Señor Jesucristo, en la fidelidad del Señor Jesucristo. Somos justificados. Él fue hecho pecado por nuestros
pecados. Dios el Padre tomó nuestros pecados
y lo puso sobre su Hijo. El Hijo de Dios fue hecho pecado,
culpable de nuestros pecados porque Dios imputó nuestros pecados
sobre su Hijo. De tal manera que Jesús fue hecho
pecado para que nosotros fuésemos hechos en el Señor Jesucristo
la justicia de Dios, la justicia de Dios. Somos justificados en
la justicia perfecta y santa de nuestro Señor Jesucristo. Ahora, el apóstol también dice,
Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha
sido hecho por Dios sabiduría, justificación, también santificación. El efecto también de nuestra
unión con el Señor Jesucristo. el efecto de esta unión. Somos
santificados en su vida, en la vida de obediencia, en la vida
perfecta, en la vida sin pecado de nuestro Señor que vivió en
este mundo, también en su muerte. Somos santificados en el Señor
Jesucristo. No ganamos la santificación obedeciendo
el domingo. No ganamos la santificación obedeciendo
la palabra de Dios. Nadie gana esa santificación
delante de Dios, pero en Cristo. Con una sola ofrenda hizo perfectos
para siempre a los santificados de Dios. Todos los que estamos
en Cristo somos santos. Esa es la posición de un creyente
verdadero en Cristo. La posición. Aunque en este mundo
todavía el viejo Adán aquí está todavía. Aquí vive todavía este
viejo Adán. Y si digo que no peco, me estoy
engañando a mí mismo. Estoy mintiendo. Y estoy diciendo
a Dios que es un mentiroso. Todavía este viejo hombre vive
aquí. Y cuando yo cierro los ojos en
este mundo, es cuando el viejo hombre ya no. Ya no más. pero nuestra posición en Cristo
está asegurada. Está asegurada nuestra posición
en el Señor Jesucristo. Ahora, también el apóstol dice, Justificación, santificación
y redención. Cristo es nuestra redención. Por su muerte y resurrección
hemos sido librados de la condenación de nuestros pecados. Pero Cristo
es la seguridad, es nuestra seguridad de que un día No solamente nuestra
alma será redimida totalmente, pero también nuestro cuerpo será
redimido. Tenemos la plena garantía de
esta promesa que se va a cumplir porque Cristo es nuestra redención. Él es nuestra redención. Cristo
es la garantía que seremos librados hasta el final. ¿Cuál es esta garantía? Dice
que el Espíritu de Cristo está morando en nosotros. El Espíritu
Santo que mora en nosotros es la garantía, es la seguridad. de que seremos redimidos cuando
el Señor viene por su pueblo, cuando el Señor viene por su
iglesia, aún nuestro cuerpo también será redimido, será redimido. La segunda lección. Nos gloriamos en el Señor, nos
gloriamos en el Señor porque nuestra salvación está completa. Nuestra salvación está completa,
no falta nada de nuestra salvación. No falta nada, no falta nada. Cristo no dejó nada para que
nosotros cumplamos, para que nuestra salvación esté completa. Algunos dicen Dios ya hizo su
parte, Él ha dado su Hijo. para que muera la cruz. Ahora
a ti te toca hacer tu parte. Tú tienes tu parte para que la
salvación de Dios sea efectivo para ti. Tú tienes que cumplir
con tu parte. Si yo tengo parte en mi salvación,
no tengo esperanza. Si tengo parte en mi salvación,
no tengo esperanza. Pero escuchemos lo que dijo este
hombre, este profeta, cuando estaba en el viente del gran
pez, un lugar oscuro. Un lugar oscuro estaba este hombre,
y él dijo, la salvación es de Jehová. No está diciendo, la salvación
es de Jehová y de José. No. La salvación es de Jehová. Desde el principio y fin. Eso no puede fallar. Eso no puede
fallar. No puede fallar. Nuestra salvación está completa. Pablo, él dijo, en el Señor Jesucristo
habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Y ustedes
que están confiando en el Señor, que conocen por fe al Señor Jesucristo,
lo tienen como la esperanza de gloria, ustedes están completos
en él. No tienen que guardar días para
estar completos. No tiene que hacer ayunos para
que la salvación esté completa. No tiene que correr kilómetros
para que la salvación esté completa. Si tú estás confiando de todo
corazón en el Hijo del Dios viviente, tu salvación está completa. No necesitas hacer ritos, ceremonias,
sacrificios religiosos. Tu salvación está completa. Las personas que lo hacen están
creyendo que no están completos. Yo no tengo necesidad de hacer
rezos por alguien que muere de mi familia. No tengo, no tengo. Una vez, una persona que estaba
asistiendo con nosotros, hace tiempo que murió, pero era una
anciana. Ella fue muy fiel en los cultos. Aunque había llovizna,
ella venía. Y se enfermó y no tenía remedio. Ella se sentía ya cerca de irse
a este mundo. Y ella dijo a sus hijos, cuando yo muera, no hagan misa
en mi nombre. No paguen misa por mí. No hagan
rezos por mí. No hagan ocho varios por mí.
No hagan siete semanas por mí. No hagan seis meses por mí. No
hagan nada por mí. Esa persona está diciendo que
no necesita ritos, ceremonias, nada. Esa persona creyó que está completo
en el Señor Jesucristo. Si nosotros creemos que estamos
completos en Cristo, hermanos, no tenemos necesidad de esas
cosas, son babosadas, nada más. Son mentiras de la religión falsa. Nosotros debemos creer lo que
están diciendo las Santas Escrituras, porque es la base de nuestra
fe. Nuestra salvación está completa.
Fuimos escogidos en el Señor Jesucristo antes de la fundación
del mundo, predestinados en amor en el Señor Jesucristo para que
un día seamos hechos semejantes a Él. Perfectos en el Señor Jesucristo,
asegurados en el Señor Jesucristo. Tenemos en Él la vida eterna. ¿Cómo sabemos que nuestra salvación
está completa? ¿Cómo sabemos que nuestra salvación
está completa? El Señor Jesucristo en la cruz,
Él dijo, consumado es. Cuando Él dijo consumado, nos está diciendo que su obra
de salvación estaba terminada. Nos mintió. ¿Está mintiendo cuando
digo consumado? No. No. Él está diciendo, mi obra redentora
por mis escogidos está terminada. Todos mis redimidos los he redimido,
los he comprado a través de mi sacrificio, a través de mi sangre,
a través de mi muerte. con una sola ofrenda, hizo perfectos
para siempre a los santificados de Dios. ¿Cómo sabemos que Cristo obtuvo
una salvación completa? Porque Él se levantó entre los
muertos para nuestra justificación. Además, las Escrituras dicen
que en este momento el Señor Jesucristo está sentado a la
diestra de Dios. Está sentado para interceder
por todos aquellos que estamos confiando en el Señor Jesucristo. Sentado quiere decir que su obra
de redención está consumada, está terminada, está completa. Él pagó un precio completo. por nuestra redención. Es por
esta razón que el Señor, Dios del Cielo, el Eterno Soberano,
puede justificar al más impío pecador de este mundo a base,
a base de la obra redentora de su Hijo, el Señor Jesucristo. La justicia y la misericordia
se abrazan y se besan. por causa de lo que Cristo ha
hecho. La tercera cosa, nos gloriamos
en el Señor porque Él, el Señor, es el autor y consumador de nuestra
salvación eterna. La salvación es de Jehová, dijo
este profeta. lo que Él hizo por nosotros. Él nos amó y nos escogió para
una salvación eterna, eterna. Es del Señor, es de Cristo, es
de Cristo el principio y fin de nuestra salvación. En nuestra salvación no tenemos
parte ni suerte en nuestra salvación. Esta salvación solamente lo recibimos
por gracia, mediante la fe en el Señor Jesucristo. Confiamos
en lo que Él ya hizo en la cruz del Calvario, no confiamos en
lo que estamos haciendo. sino en lo que Él ha hecho. Él ha obtenido eterna redención
para todos aquellos que están confiando en Él. El Señor envió a su Hijo para
morir por nosotros, nosotros los culpables, nosotros los pecadores,
nosotros los impíos, nosotros los que hemos ofendido a Dios,
nosotros que odiamos a Dios en nuestro propio corazón, que no
queremos que Él reine sobre nosotros. Dios nos amó tanto que no podemos
entender. el amor de Dios. Nos amó no con
un amor temporal, sino con un amor eterno. Con amor eterno
te he amado, dice el Señor. Y de este amor eterno nada ni
nadie nos podrá separar. Nada ni nadie nos podrá apartar
de este amor eterno de Dios. Surgirán muchas cosas en nuestra
vida como obstáculos. Pero dice que ni la persecución,
ni la necesidad, que ni la espada, ni ninguna cosa creada nos podrá
separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Nuestro Dios Redentor nos ama
con amor eterno y nunca nos va a dejar. nunca nos va a soltar,
nunca nos va a abandonar. Y aquí yo estoy contigo, todos
los días hasta el fin del mundo. Y aquí yo estoy contigo, no te
voy a dejar ni desamparar. Yo estoy contigo todos los días
de tu vida, de tu vida en este mundo. Ahora, lo que hizo en
nosotros, Dios es el autor de nuestra salvación. En el principio,
Él hizo nuestra salvación en su decreto eterno. Ahora, en el tiempo, Él hizo
en nosotros, cumpliendo su propósito eterno en nosotros, obrando la
salvación de nuestra alma. El apóstol Pablo dice, estoy
seguro, estoy persuadido de esto, que el que comenzó en ustedes
la buena obra, la perfeccionará hasta el día del Señor Jesucristo. No vamos a ser abandonados. Dios no deja a medias lo que
Él comienza. El hombre muchas veces deja a
medias lo que Él comienza. porque no tiene poder ni puede
ver lo que va a suceder mañana. Pero Dios no es así. Dios no
es hombre para que mienta y engañe. Él dijo y lo va a hacer. ¿Quién
va a impedirlo? No hay nadie, ni los demonios. pueden impedir el cumplimiento
del propósito de Dios. Dios va a cumplir lo que Él ha
dicho en su palabra. Dios va a cumplir con su promesa
a todos sus hijos que Él ha escogido para salvar. Dios comenzó con
nosotros en la eternidad, salvándonos en la eternidad. Aunque no había
cosas en este mundo, aunque Adán no había aparecido, pero nuestra
salvación comenzó en la eternidad con Dios. Y en el tiempo, Dios
manifestó esta obra de salvación que Él había hecho en la eternidad.
Estoy persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la
buena obra, él mismo la perfeccionará hasta el día del Señor Jesucristo. Nunca vas a ser abandonado. Nunca. Dios no es hombre para
que empiece algo y que no lo termine. Ah, no. No. Yo, Jehová, no cambio. Yo Jehová
no cambio. Él no cambia en su propósito. Él no cambia en sus promesas.
Él no cambia en nada. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Su propósito es eterno. Sus promesas
son eternas y se van a cumplir, como Él lo dice. En el tiempo,
el Señor nos vivificó cuando estábamos muertos en nuestros
delitos y pecados. En el tiempo, Dios nos hizo nacer
de nuevo. Siendo hijos de Adán, alejados
de Dios, perdidos en pecado, el Señor, por su gran amor y
misericordia, nos hizo nacer de nuevo por la palabra de verdad. Ahora, ahora somos hijos de Dios,
dice Juan. No mañana, no otro día, no cuando
te mueras, no cuando te portes bien. Ahora mismo somos hijos
de Dios. Y no se ha manifestado lo que
hemos de ser, pero cuando Cristo se manifieste, vamos a ser manifestados
como Él. Vamos a ser como Él. Teniendo
un cuerpo glorificado. un cuerpo glorificado semejante
al cuerpo glorioso de nuestro Señor Jesucristo. Somos hijos
de Dios por el nuevo nacimiento. El Señor nos llamó, nos buscó. Cuando nosotros no lo estábamos
buscando, cuando nosotros huíamos de Él, cuando nosotros no lo
queríamos oír, el Señor nos buscó, nos buscó. y nos trajo a Él, nos trajo a
Él. nos dio la fe para creer en su
Hijo el Señor Jesucristo, nos dio el arrepentimiento para arrepentirnos
de nuestros pecados y mirar nuestra miseria espiritual, mirar nuestra
necesidad espiritual, mirar a Cristo como el único remedio para nuestra
necesidad espiritual. Él empezó en nosotros esta buena
obra. Ahora nos preserva, nos preserva
en la fe hasta el día final. El Señor Jesucristo ha enviado
su Espíritu para que esté con nosotros y en nosotros. Cristo en nosotros, por su Espíritu,
es la esperanza de nuestra redención final. Es la esperanza de gloria
de cada creyente verdadero. Ahora, para terminar, la última
cosa. Nos gloriamos en el Señor. Nos
regocijamos o gloriamos en el Señor Porque somos salvos, somos
salvos únicamente por su gracia, no por nuestras obras, hermanos. El apóstol Pablo dice así, vamos
a leer lo que Pablo dijo a los hermanos en Éfeso, capítulo 2. Pablo, el apóstol de Jesucristo,
él dijo a los, a la iglesia en Éfeso, estas palabras, estas buenas
noticias, estas buenas nuevas. Dice versículo 8 hasta 10. Porque por gracia sois salvos
por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios. no por obras para que nadie se
gloríe, porque somos hechuras suya, creados en Cristo Jesús
para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para
que anduviésemos en ellas. Por gracia son ustedes salvos
por medio de la fe. Por gracia ustedes son salvos. Nos regocijamos en el Señor porque
Él nos ha salvado solamente por su gracia en el Señor Jesucristo. Salvos en el principio y fin
únicamente por su gracia, por su gracia, por el favor y merecido
de Dios hemos sido salvados. Pecador, escucha esto. Eres justificado
delante de Dios por gracia. Eres santificado delante de Dios
por gracia. Eres limpiado de todos tus pecados
por gracia. Eres perdonado de todos tus pecados
por gracia. Eres hecho acepto en el amado
Hijo de Dios por gracia. Por gracia eterna y soberana
de Dios. Si tú piensas que por lo que
tú haces o piensas que Dios va a tener de ti misericordia y
perdonarte de tus pecados, estás muy equivocado. Estás mal en tus pensamientos. Debes arrepentirte. Arrepiéntate
de tus pecados porque son malos. El Señor dice, dé el impío su
camino. Esas ideas malas de salvarse
a sí mismo, de pensar que soy justo en sí mismo, abandona esa
idea porque es malo. Es una idea equivocada. El impío, abandone su camino
y vuélvese a Dios. Vuelve hacia Dios en fe en el
Señor Jesucristo. Y Dios tendrá de él, Dios tendrá
de ti. Si vuelves a él, si vuelves a
Dios por el Señor Jesucristo, Dios tendrá de ti misericordia. Dios te va a abrazar con los
brazos de misericordia. Dios te va a abrazar con los
brazos de gracia, con los brazos de bondad. Recuerda, recuerda
esto, cuando vino el hijo pródigo a su padre. Este hijo que fue
a otro lugar se fue bien vestido, perfumado, guapo, sano, lleno, Pero vuelve a su casa
desfigurado. Vuelve a su casa pobre. Ropa sucia. Cuerpo sucio. Sin zapatos. Hambriento. Hambriento. Salió de su casa
sano y vuelve enfermo. Sin embargo, el padre sale y
corre hacia su hijo y lo abraza. Eso es lo que Cristo hace con
nosotros. Cuando venimos arrepentidos de
nuestros pecados, Él viene a nosotros y nos abraza, no importa cómo
somos. No importa lo que somos, trapos
de inmundicia. No importa la enfermedad de pecado
que tenemos. No importa. El Señor sale para
abrazarnos. Para abrazarnos. El padre del
hijo pródigo dijo a sus siervos, saquen el mejor vestido que hay
allá. Había muchos vestidos preparados,
levantados, pero el Padre dijo, el mejor de los vestidos, sáquelo
y pónganselo a mi hijo. Qué precioso. El mejor vestido que podemos
tener es la justicia del Señor Jesucristo. La mejor santificación que podemos
tener es la santificación del Señor Jesucristo. Pónganle calzado en sus pies. Vístanlo. Vamos a hacer fiesta, porque
este mi hijo amado estaba perdido, estaba lejos de mí. pero ha sido traído, ha sido
revivido. Mis hermanos, esto es una figura
de la gracia de Dios. El Padre nunca dijo al Hijo,
bueno, ya regresaste, esto tienes que hacer para que seas mi Hijo.
Esto tienes que cumplir para que seas mi Hijo, para que puedas
vivir en este techo. No, nada de eso. El hijo pródigo
recibió todo por gracia de su Padre. Nosotros también recibimos
toda la salvación de nuestra alma por pura gracia de Dios. Somos perdonados en Cristo mediante
su redención por gracia eterna. Hermanos, no olvidemos La salvación
de nuestra alma por gracia es para la alabanza de la gloria
de la gracia de Dios. Todos los redimidos del Señor
siempre debemos estar agradecidos por esta gracia soberana que
nos halló. No lo hallamos nosotros, no lo
buscamos nosotros. No, no hay gracia ante los ojos
de Dios, nosotros también. Dios nos ha dado su gracia. Nos salvó no por obras de justicia
que nosotros hubiéramos hecho, sino por su gran misericordia. Por su gracia eterna en el Señor
Jesucristo nos ha salvado con salvación eterna. Que Dios les bendiga.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

1
Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.