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JC

(2) No olvidemos

Titus 3:7
Joel Coyoc December, 21 2025 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc December, 21 2025
Tito

En el sermón titulado "No olvidemos," el predicador Joel Coyoc aborda la doctrina de la justificación por gracia, enfatizando la necesidad de recordar quiénes éramos antes de Cristo y el papel transformador de la gracia en la vida del creyente. Coyoc utiliza Tito 3:7 para argumentar que la salvación no se basa en nuestras obras, sino en la misericordia y el amor de Dios, manifestados en Jesucristo. Entre los pasajes discutidos, Gálatas 5 y Juan 17 son fundamentales para ilustrar el significado del fruto del Espíritu y la vida eterna como el conocimiento personal de Dios, respectivamente. La relevancia práctica de su mensaje radica en la urgencia de vivir con la conciencia de que somos justificados solo por la gracia, lo que nos impulsa a realizar buenas obras como frutos de esa gracia y a depender completamente de Cristo en nuestra vida diaria.

Key Quotes

“No olvides que lo que nos está haciendo diferentes es la manifestación de su amor para con los hombres y eso es su gracia, es el Señor Jesucristo.”

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

“El propósito de la demanda de la ley es justamente eso, que seamos confrontados al punto de decir, ¿sabes qué? Aquí estoy. Yo no puedo más.”

“El único que puede hacer buenas obras es el que está en Cristo, porque Dios lo está llevando a que él viva y haya su gozo en la gloria de Dios.”

What does the Bible say about grace and salvation?

The Bible teaches that we are saved by grace through faith, not by our works, as shown in Titus 3:5.

The Bible emphasizes that salvation is an act of God's grace, not due to any works of righteousness we have done. In Titus 3:5, Paul clearly states, 'He saved us, not because of works done by us in righteousness, but according to his own mercy.' This underscores the sovereign grace theology that asserts our total dependence on God's mercy for salvation. We are justified by grace, which means that our right standing before God is based solely on Christ's righteousness and not on our efforts. This grace is a gift, reflecting God's love and kindness towards us despite our sinful nature. Understanding this is crucial as it frees us from the burden of trying to earn God's favor through our deeds.

Titus 3:5, Ephesians 2:8-9

How do we know justification by grace is true?

Justification by grace is affirmed throughout Scripture, particularly in Romans and Titus, emphasizing faith over works.

Justification by grace is a central tenet of Christian faith, rooted in Scripture. Romans 3:24 states, 'and are justified by his grace as a gift, through the redemption that is in Christ Jesus.' This verse solidifies the notion that our justification is not a result of our actions but a divine gift rooted in Christ's sacrificial work. Additionally, in Titus 3:7, we read, 'so that being justified by his grace we might become heirs according to the hope of eternal life.' This reflects the certainty of our status as justified before God, based on His righteousness alone. Moreover, the consistency of this doctrine across various parts of the Bible highlights its truth and importance within Reformed theology.

Romans 3:24, Titus 3:7

Why is understanding our identity in Christ important for Christians?

Understanding our identity in Christ is vital as it shapes our actions and provides assurance of salvation.

Recognizing our identity in Christ is foundational to the Christian life. In Titus, Paul urges believers to remember who they are: justified by grace and heirs of eternal life. This understanding transforms how we view ourselves and others. It leads us to move away from legalism and guilt, shifting our focus toward the grace bestowed upon us. Moreover, our identity in Christ fosters a sense of security as we realize that our worth is not based on our performance but on Christ's work. This truth fuels our desire for good works that glorify God, as we are reminded that we are created in Christ Jesus for good works (Ephesians 2:10). Embracing our identity in Christ empowers us to live out our faith authentically and to reflect His character in the world.

Ephesians 2:10, Titus 3:7

What does it mean to be an heir according to the hope of eternal life?

Being an heir according to the hope of eternal life means receiving all that God has promised to us in Christ.

To be an heir according to the hope of eternal life signifies that believers are recipients of God's promises and blessings through Christ. In Titus 3:7, Paul speaks of being justified by grace so that we might become heirs in the hope of eternal life, highlighting that this inheritance is not merely future but affects us in the present. It assures us of our place in God's family and the eternal life that begins now and culminates in full realization at Christ's return. This hope serves as a motivation for living a life that reflects our relationship with God, encouraging us to pursue holiness and good works as we wait for our inheritance. Thus, understanding our status as heirs fosters a sense of purpose and belonging in God's kingdom.

Titus 3:7, Romans 8:17

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuevamente nuestra Biblia en la carta del apóstol Pablo a Tito. Tito capítulo tres dice la palabra de Dios Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra, que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.

Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor para con los hombres, nos salvó no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador, para que manifestados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Palabra fiel es ésta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres. Pero evita las cuestiones necias y genealogías y contenciones y discusiones acerca de la ley, porque son vanas y sin provecho. Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación, deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido y peca, y está condenado por su propio juicio.

Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí en Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno. A Cenas, intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte. Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto. Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros. Amén.

Bueno, empezamos en la mañana. estamos meditando el tema es no olvidemos, no olvidemos y el Apóstol Pablo nos recuerda no olvidar quienes fuimos en otro tiempo, nos recuerda no olvidar qué es lo que está haciéndonos diferentes hoy. debemos de recordar que es lo que nos está haciendo diferentes hoy, estábamos mirando que es en primer lugar la manifestación de la bondad de Dios nuestro Salvador, lo que nos está haciendo diferentes hoy es la manifestación de su amor para con los hombres y eso es su gracia, es el Señor Jesucristo.

No olvidar que lo que nos está haciendo diferentes es que esa gracia se manifestó con un propósito definido, esa bondad, esa misericordia, y el propósito es, dice ahí con claridad cuando empieza el versículo cinco, nos salvó. El Señor no dio su gracia, no manifestó su bondad para ver si alguien se salvaba. Él lo hizo con un propósito definido para salvar, nos salvó, Y hay algo que no debemos olvidar y es que la gracia tiene un rotundo no, que no debemos de olvidar, y es que nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho. Recordar que por el contrario es por su misericordia, es por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.

También recordar que tener el Espíritu Santo es mérito del Señor Jesucristo dice el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador. Comentábamos en la mañana que hay gente que de pronto le gusta hablar mucho del Espíritu Santo y una de las cosas tristes es que mucha de esa gente su vida se caracteriza por nada de humildad sino por mucha arrogancia y la verdad es que tendrán algún delirio en la cabeza, pero no el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo produce humildad y la Escritura aquí nos recuerda, no olvides, si el Espíritu Santo mora en ti es por mérito del Señor Jesucristo, él él ascendió y él dijo era necesario que él se fuera para que enviara al Espíritu Santo el Consolador, el Espíritu de verdad y recuerde que el fruto del Espíritu Santo no es como muchas personas pretenden hablar lenguas.

Gálatas capítulo seis deja claro el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, mansedumbre, templanza. Y, tristemente, mucha gente que le gusta estar hablando del Espíritu Santo hace demasiado énfasis en hablar en lenguas y no se ve absolutamente lo que la Biblia describe como el fruto del Espíritu Santo. Y el Señor derramó su espíritu abundantemente en nuestros corazones.

Y otra cosa que no hemos de olvidar es, ¿para qué es que nos salvó? ¿Para qué es que nos dio las arras? de la herencia y del versículo siete, que eso no no lo cubrimos en la mañana, dice, para que justificados por su gracia, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Y hermanos, qué importante es que nosotros recordemos los que estamos en Cristo, recordar que hemos sido como hijos de Adán tendemos todavía en momentos a olvidar la gracia, a olvidar el evangelio, y olvidar el evangelio nos hace quedar estáticos y no crecer a la imagen del Señor Jesucristo, porque algunas veces estamos intentando racionalizar el pecado para parecer que somos justos, estamos intentando buscar ahí cómo cómo reformular lo que la Biblia dice respecto al pecado, no hace falta porque el creyente ha sido justificado por gracia.

Otra de las cosas es que de pronto hacemos lo de Adán, pararse enfrente y echarle la culpa a otro, porque estamos mal y queremos justificarnos echando la culpa a otro. una de las cosas que debemos de recordar hermanos es que nosotros no actuamos ante los hechos sino ante la interpretación que le damos a los hechos Dios nos hizo intérpretes y generalmente cuando usted olvide que somos justificados por gracia usted va a tener la tendencia a interpretar los hechos de una manera que a usted lo ponga mejor y a los otros pues peor lo hacemos desde niños y de grandes pues de pronto Si olvidamos lo que nos está transformando, lo que nos transforma, lo que nos hace diferentes, pues vamos, una cosa importante que no olvidar es, soy justificado por gracia. No hace falta más echarle la culpa a Eva. No hace falta echar la culpa a las circunstancias.

Recuerde que es el mismo intento que estuvo en Adán y Eva de taparse con hojas de higuera. Dios mostró que no era una buena vestidura vestirse con higuera. Hermanos, justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Clamemos al Señor para que no olvidemos que somos justificados por su gracia, para que eso nos frene de hacer cosas sin sentido.

Hermano, no tiene el absoluto sentido intentar parecer mejor de lo que soy, porque a final de cuentas, a final de cuentas puede ser que la gente crea que soy mejor de lo que realmente soy, pero ¿qué importa lo que la gente piense? Lo verdaderamente importante es la mirada de aquel que aún sigue caminando en medio de los siete candeleros de oro, y que sus ojos son penetrantes como llama de fuego. Aquel que la Escritura nos recuerda constantemente que todo está desnudo ante sus ojos. Aquel que la Escritura nos dice que Él no mira lo que mira el hombre, el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón.

Hermanos, recordar que Él mira tan profundamente pero que Él mismo ha hecho provisión y no hace falta estar buscando cómo maquillarnos y tratar de parecer mejor, sino justificados por gracia. Que Dios nos haga recordar un asunto importante del Evangelio es soy justificado por gracia, soy declarado justo delante de Dios.

Que Dios nos haga recordar que aún Él hizo provisión y Juan escribe y dice estoy escribiendo para que no pequen. Pero el Señor nos creó, nos conoce y sabe que pecadores pecan. Y Él dijo, pero si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, ¿a quién? A Jesucristo, ¿el qué? El justo. A Jesucristo el justo que ha provisto una ropa adecuada.

no es adecuado estar echando culpas, no es adecuado ni culpar a otras personas ni a las circunstancias, no es adecuado intentar adecuar la definición del pecado para que es lo que la gente que no conoce al Señor intenta estar haciendo leyes, porque creen que el hecho de que algo sea legal es justo, pero no necesariamente lo que llega a ser legal es justo. Y no hace falta estar intentando hacer nuevas definiciones porque Cristo es mi justicia.

Porque justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Entonces hermano es importante que recordemos, justificados por su gracia. ¿Y para qué nos justificó por su gracia? Para que viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Para venir a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Y hermanos, es muy importante que nosotros recordemos, porque a veces tendemos a Y a veces todavía arrastramos un poco de la cultura popular evangélica que tiende a definir vida eterna como ir al cielo y eso es todo. Vida eterna como calles de oro y mar de cristal.

Pero es importante que nosotros recordemos palabras del Señor Jesucristo que nos hablan de la vida eterna mucho más que calles de oro y mar de cristal. Juan capítulo diecisiete. Versículos uno al tres dice, estas cosas habló Jesús y levantando los ojos al cielo dijo, padre, la hora ha llegado, glorifica a tu hijo para que también tu hijo te glorifique a ti, como le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y el versículo tres, hermanos, y esta es la vida eterna. Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado. Y esta es la vida eterna. Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado.

Jesús dijo, esa es la vida eterna. Puede ser que la vida eterna tiene que ver con el cielo y con las calles de oro y el mar de cristal, pero hermanos, las calles de oro, el cielo sin Dios es el infierno. hermanos, lo que le da sentido, lo que hace al cielo ser cielo, no son calles de oro y mar de cristal. Lo que hace al cielo ser cielo es la presencia favorable del Señor, es la presencia porque estamos en su hijo, el Señor Jesucristo, y él al mirarnos en Cristo, él se agrada. Es estar delante de él vestidos de la justicia del Señor Jesucristo, lavados en la sangre del Cordero. esa es la vida eterna, la vida eterna es conocer a Dios en la persona del Señor Jesucristo, y para eso, para eso es que hemos sido justificados por su gracia, para ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Y hermanos, la esperanza de la vida eterna Note cómo Pablo está siendo insistente y está repitiendo porque eso es lo que necesitamos. Y está diciendole a Tito, quiero que insistas en esto.

El capítulo 2, después de hablarnos y describir el carácter de Cristo, y cómo eso se produce solamente por la gracia de Dios, pues él idénticamente en el versículo trece les va a hablar de la vida eterna dice aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo.

Hermanos la vida eterna es estar conociendo a Dios y el creyente aquel que ha probado Dios le ha dejado probar que es bueno. Aquel que Dios está cada día impactando su corazón y haya belleza en el Señor Jesucristo. Aquel que cuando piensa en consejo, pues no piensa en algún consejero humano, sino Dios está revelando a él como el consejero y él sabe que Cristo es Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz, que es admirable consejero. y él quiere cada día conocer a Cristo.

Eso es lo que sucedió al apóstol Pablo, y eso es lo que por gracia está sucediendo con nosotros. Y es que Pablo, cuando Dios le abrió sus ojos y vio a Cristo, él después de eso, pues ya no quería otra cosa. Él dijo, todo ahora es basura y lo que yo quiero es conocer a Cristo.

Hermanos, la esperanza, ¿por qué queremos, por qué aguardamos la esperanza bienaventurada? Porque el creyente va a la escritura y va a la escritura con un deseo y hermanos si ese no es el deseo pues arrepintamos si el deseo es cualquier otro que no conocer a Cristo hermanos que Dios nos guarde de ir a la escritura para encontrar versículos para regañar a alguien o para encontrar versículos para señalar cosas a una persona o argumentos para discusiones La Escritura no se nos dio para esa. La Escritura es para revelarnos al Señor Jesucristo.

Hermanos, Pablo iba a la Escritura y los creyentes van a la Escritura porque quieren conocer a Cristo. El creyente sabe que su vida está pasando por situaciones difíciles y que Dios está usando esas cosas para su bien, y su bien es hacerlo conforme a la imagen de su Hijo. Y la Escritura también nos dice cómo somos hechos a la imagen de su Hijo. Dice que ahora vemos oscuramente como a través de un espejo, y en la medida que vemos somos transformados de gloria en gloria. Pero la transformación total y el anhelo del creyente es el momento en que vamos a conocer cómo fuimos conocidos. Es la esperanza bienaventurada.

Hermanos, el anhelo del creyente, el anhelo del creyente es ver a Cristo, es ver al Señor Jesucristo.

El apóstol Juan en capítulo tres de primera de Juan, Y mire cómo Juan empieza, regresa otra vez con el evangelio, la bondad de Dios que se manifestó y su gran amor que nos salvó, y Juan empieza llamándonos la atención a mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios, por esto el mundo no nos conoce, y ahí está el conocer a Dios porque no le conoció a él, amados, Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal como él es.

Hermano, ahora le vemos oscuramente. Y de este lado de la gloria no vamos a alcanzar la perfección. El apóstol Pablo dice con toda claridad, dice no que lo haya alcanzado ya ni que sea perfecto. Y qué bendición. Antes era como el fariseo que contó Jesús. Pablo en Filipenses nos dice que él era parecido. Dice, si alguien tiene de qué presumir, pues yo más. Y antes, pues seguramente Pablo era también de esos que se paraban viendo para arriba y diciéndole al Señor todo lo bueno que era esperando que Dios empezara a aplaudir.

Pero Dios le ha mostrado que al único que el padre aplaude es al hijo. Y ahora el apóstol Pablo, pues no quiere ser hallado en su propia justicia y su anhelo es ver a Cristo, conocer a Cristo.

dice aquí, aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, ¿por qué? Porque le veremos tal como él es, y dice, y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

Todo aquel que comete pecado, infrinque también la ley, pues el pecado es infracción de la ley. Y el evangelio otra vez, y sabéis, y sabéis que él apareció, ¿para qué? Para quitar nuestros pecados. Otras maneras de decir lo que dice Pablo, nos salvó porque la salvación no solo es salvación de la pena del pecado, sino es salvación del poder del pecado.

Dice, y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él no peca. Todo aquel que peca no le ha visto ni le ha conocido.

Hermanos, en la escritura no hay absolutamente ninguna contradicción. Porque Juan ya dijo, si alguno hubiere pecado, ya le dice, no peca. Y lo que Juan está diciendo es, claro que los creyentes pecan, pero su vida no está dominada y controlada por el pecado. El creyente está combatiendo contra el pecado. El creyente, su manera habitual, lo que rige la norma de su vida no es revolcarse en el pecado.

Ahora dice, dice y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados y no hay pecado en él todo aquel que permanece en él no peca y algo algo interesante hermano es mientras estamos aferrados a Cristo él nos guarda de pecar y cuando pecamos es porque hemos quitado la mirada es porque de pronto recuerde que hubo un momento en que Pedro confió en Pedro y cuando Pedro confió en Pedro ¿qué hizo? ¿pecara? y y note que el Señor lo restaura y él empieza a caminar y llega un momento en que ya Cristo se fue, el Pedro tiene el Espíritu Santo y de pronto otra vez lo asusta a la gente y Dios utiliza al apóstol Pablo para recordarle que tiene que estar confiando en Cristo y no en Pedro y el apóstol Pablo lo tiene que reprender y qué bendición que Dios está haciendo una obra en Pedro, y Pedro, a pesar de que Pablo lo reprende, no hay enojo, no hay amargura, sino hay gratitud, y habla de él en su carta como nuestro amado hermano Pablo.

Un instrumento que Dios usó para recordarle recordarle que hay que mantenerse en Cristo. El que está en él no peca. Dice, el que practica el pecado es del diablo. Dice, hijitos, nadie os engaña. El que hace justicia es justo como él es justo. El que practica el pecado es del diablo porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios para deshacer las obras del diablo.

Y mire cómo los escritores bíblicos nos recuerdan. el mantenernos en la esperanza y es mirando el evangelio. Hermano, es mirando al Señor Jesucristo, es manteniéndose, es no olvidando, no olvidando que somos justificados por su gracia. Y dice, dice, para que justificados por su gracia viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Hermano, quiera el Señor que estamos con esa esperanza. Hermano, recuerde, esa esperanza es un regalo de Dios por la obra exclusiva del Señor Jesucristo.

es todo de gracia, es en todo este pasaje, el pasaje que leímos en Ezequiel, siempre el hombre es pasivo con respecto a toda la obra de salvación y es natural que sea así porque estábamos muertos y ya que él nos ha dado vida, Somos llamados a seguir recordando la necesidad de dependencia del Señor.

A lo mejor quiera el Señor que podamos experimentar en verdad de pronto hay cosas que de pronto Dios nos muestra. Y tenemos que recordar y ubicarlos en el contexto correcto del Evangelio. Y es que es necesario que veamos que no podemos. Y de pronto Dios nos lo muestra y es una bendición que Dios lo muestre.

Porque si yo puedo, entonces, ¿para qué vino Cristo? Pero la verdad es que no podemos. Y en esos momentos, y recuerde, hermano, que el propósito de la demanda de la ley es justamente eso, que seamos confrontados al punto de decir, ¿sabes qué? Aquí estoy. Yo no puedo más. Yo quiero ser dependiente de tu gracia. Es tu gracia.

Es mirarnos y mirarnos como Pablo se miraba. Pablo no está simplemente siendo modesto. Pablo está hablando la realidad de la vida de un creyente y está diciendo yo soy un miserable, pero doy gracias a Dios por Jesucristo. Pablo está diciendo cuando dice todo lo puedo en Cristo que me fortalece está diciendo Pablo. no puede nada, pero si Cristo me fortalece, entonces todo lo puedo.

Pablo está diciendo en todo y para todo estoy enseñado para tener abundancia y para padecer necesidad y está dejándonos claro en Cristo que me fortalece. Hermanos, en esos momentos de que estamos derrotados, es el momento mejor, es el momento cuando que Dios nos ayude a escuchar lo que escuchó Pablo, bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad.

Recordar, hermano, en realidad somos nada más que vasos de barro, y qué bendición es que de pronto estamos quebrados y rendidos, porque eso va a mostrar algo. lo que Dios se ha propuesto, que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros, y gozarnos en la esperanza de la vida eterna.

Gozarnos en la esperanza de la vida eterna, aguardar esa esperanza con expectativa, con el anhelo de ver, de ver al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre. Con el anhelo de ver a aquel que, pues, no se avergonzó de nosotros, se identificó con nosotros y no se avergonzó de llamarnos hermanos y quiera el Señor que el Espíritu Santo obre de tal manera nuestro corazón que nosotros estamos como hermanos menores admirando al hermano mayor y la idea es que la vida de el poder del Espíritu Santo nos capacita para imitar hermano mayor y por supuesto no de manera perfecta nadie de nosotros lo va a hacer aquí de este lado de manera perfecta todos aquí de este lado debemos tener siempre claro lo que Pablo tenía claro y es no lo he logrado ya no soy perfecto hermano el la verdad de la vida cristiana es esa note como Dios hizo de un fariseo alguien que puede decir no lo he logrado ya no soy perfecto como Dios hizo de un fariseo el decir soy el primero de los pecadores.

Cuando lo normal en el fariseo, es decir, lo natural en el fariseo era decir, yo no soy como esos pecadores. Lo normal del fariseo era decir, estos que nacieron en pecado, como si él hubiera nacido de otra manera, que no es posible. El único que nació sin pecado es el Señor Jesucristo. Y todos los demás, hermanos, necesitamos recordar evangelio, el evangelio. Hermanos, los animo para que esta semana, en medio de nuestras luchas, este pasaje, o cualquier otro pasaje, porque el evangelio está en Primera de Juan, el evangelio está en San Juan, el evangelio está en Génesis. agarre su Biblia y leyendo ahí recuerde ver a Cristo es ver el evangelio, Cristo es el evangelio, Cristo es el que nos justifica, Cristo es el que nos ha salvado, Cristo es es todo lo que nosotros necesitamos

y una de las cosas que marca el hecho de que Dios está haciendo una obra es que nos vamos a identificar con toda la gente en la cual Dios ha hecho una obra. Desde cero en la mañana, Job, Job, pues dice la Biblia que era justo y temeroso. Sin embargo, Dios mismo le quiso dejar a Job claro que esa justicia que él tenía, que aunque podía ser admirable a nivel humano, no era suficiente. Y al final, Job dijo, Job miró que, pues, no había algo por lo cual realmente él pudiera estar bien parado delante de Dios, sino solamente la gracia.

Y Job puede decir de oídas, te había oído, ahora mis ojos te ven. Y note cómo está ahí la vida eterna, que te conozcan a ti. Y cuando Job conoce a Dios, Job conoce a Job. Si no conocemos a Dios, no hay posibilidad de conocernos. Noté cómo Pedro es transformado de alguien que confía en Pedro porque no conoce a Pedro. Pero cuando él crece en conocer a Cristo, va conociendo mejor a Pedro. Y terminamos viendo a un Pedro en las cartas que ya es un Pedro que nos anima a no temer al hombre. A él lo había asustado una criada, después unos religiosos que querían pervertir el Evangelio. Pero al final, al final, pues, vemos un Pedro que al final incluso muere por la causa de Cristo, porque tenía por la gracia de Dios un conocimiento de que Dios es grande y los hombres son pequeños.

Hermanos, cada hombre que Dios ha salvado, una de las características de esos hombres es van creciendo en humildad. pedir al Señor que nos haga ser personas que crecemos en humildad y cómo saber que estamos creciendo en humildad. Hermano, si nadie te puede criticar y no dejas que digan ni media palabra de ti, ya te están ardiendo las orejas y antes ni siquiera empiezas a hablar y a defenderte, no hay humildad. Hermano, recordar que los hombres pueden ver algunas cosas de nosotros. Pero el que nos conoce así a profundidad es el Señor.

Hermano, si nos ofende que nos digan que no somos buenas personas, o si tú y yo creemos esa fábula de que existe tal cosa como buenas personas, cuidado. Hermano, no existe tal cosa como buenas personas. Y si alguien te dice que eres mala persona, no te ofendas. La verdad es que no somos malas personas. La Biblia dice somos depravados. Nuestro pensamiento es de continuo solamente el mal. Y son las medidas en que, mire cómo Job dice, ahora me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza. Cuando él ve al Señor y ve la hermosura de la santidad del Señor, él mira la fealdad de su pecado.

Mire que Isaías, inmediatamente piensa en su pecado, porque se le abren los ojos y él ve la santidad, la pureza del Señor, y él dice, ay de mí que soy muerto, porque siendo hombre inmundo de labios, hermano, quizá alguien podría decirle a Isaías que humanamente hablando era de lo mejorcito en ese tiempo, quizá alguien podría decirle que estaba exagerando, pero no hay exageración, cuando conocemos a Cristo somos humillados, cuando conocemos a Cristo podemos mirar en verdad cuán necesitados estamos de ser dependientes de Cristo y mirar y tener toda nuestra esperanza en el Señor Jesucristo y aguardar la esperanza bienaventurada, porque miramos la fealdad y sabemos que vamos a estar con esa fealdad hasta que Cristo venga otra vez, hasta que Cristo nos lleve, recuerde que él nos va a llevar no a lo que perdió, no a lo que perdió a Adán, porque Adán podía pecar o no pecar, caídos en Adán solamente podemos pecar, pero vamos a ser hechos conforme a la imagen del Señor Jesucristo, y eso quiere decir no poder pecar más.

Se imagina el tiempo cuando no podremos pecar más y cuando tendremos gozo perfecto en el Señor Jesucristo, aquel tiempo en que la vida eterna, que te conozcan a ti y ya nadie le va a decir a su prójimo conoce a Dios porque todos me conocerán, conocerá llena la tierra de su gloria como las aguas cubren la mar y todo por el mérito del Señor Jesucristo.

porque tuvo misericordia de nosotros, porque nos quiso hacer para alabanza de la gloria, de su gracia, en lugar de dejarnos para hacer para alabanza de su gloriosa justicia. Qué qué bendición que tenemos en el Señor Jesucristo.

Hermanos, oren para que nosotros podamos obedecer lo que dice Pablo, en estas cosas quiero que insistas con firmeza, o sea, en predicar el evangelio. Y dice, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras.

Hermanos, Si no es por el Evangelio, obrando, nadie se puede ocupar en buenas obras. Estaríamos ocupados en obras que serían simplemente obras, pero nunca buenas. Y nuevamente recordarles, hermanos, ahí están las buenas obras, no nos tenemos que romper la cabeza, es lo que se nos llamó a los hombres mayores en la iglesia, es lo que se llamó a las hermanas, es lo que se llamó a las mujeres jóvenes, a los jóvenes, a los esclavos, es lo que se nos está llamando con respecto a la gente de la sociedad, de nuestra vida pública, con los gobernantes, con las personas

Esas son las buenas obras. Hermanos, las buenas obras que Dios preparó de antemano, pues no necesariamente es que te vayas a un país del otro lado del mundo como misionero. Claro que si Dios lo quiere, te va a llevar ahí. Pero no esté tan preocupado en esas cosas. Muy probablemente esas cosas es lavar unos platos en el mismo fregadero todos los días, pero hacerlo para la gloria de Dios, hallando el gozo en el Señor.

es pues el cumplir nuestro rol en casa como esposos, es cumplir nuestro rol en casa como esposas, como hijos, es aquellos que tienen algún alguna profesión que Dios les ha dado las buenas obras, es hacer tus tu desempeño profesional para la gloria de Dios y para eso el evangelio, el palabra fiel es este y en esas cosas quiero que insistas con firmeza para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras.

Estas cosas son buenas y útiles a los hombres. Hermano, recuerde que Pablo es totalmente consistente, ha enfatizado fuertemente que no es por obras de justicia, nos salvó por su gracia y En Efesios capítulo 2, léalo en casa, el apóstol Pablo va a decir, porque por gracias sois salvos por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe.

Y no quiero cansarme de hacer énfasis en algo que Pablo no llama buenas obras, dice no por obras. no le pone buenas. Eso de buenas se lo ponemos los que los que tenemos demasiadas ilusiones en el ser humano caído. No son buenas, simplemente son obras que la Biblia las describe incluso como trapos de inmundicia, como trapos de inmundicia.

Y cuando llega al versículo 10, entonces Pablo va a decir a los que ya están en Cristo por gracia. Dice porque somos hechuras suyas creados en Cristo Jesús. Ahora sí, ¿para qué? para buenas obras. El único que puede hacer buenas obras es el que está en Cristo, porque Dios lo está llevando a que él vive y haya su gozo en la gloria de Dios, entonces sus obras son hechas para la gloria de Dios con el motivo correcto.

son hechas en el poder del Espíritu Santo y hechas para la gloria de Dios. Y hermanos, que Dios obre y estemos recordando cada día el Evangelio y confiando en Cristo y solamente en Cristo, dependiendo solamente de Cristo, recordar que sólo Él nos justifica por su gracia.

Vamos a orar.

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Joshua

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