Bootstrap
JC

(4''parte)Suplica de un corazón que se conoce

Psalm 51:15-17
Joel Coyoc July, 10 2024 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc July, 10 2024
Estudio de Salmos 51

El sermón "Suplica de un corazón que se conoce" de Joel Coyoc aborda la profunda necesidad de un corazón quebrantado y contrito ante Dios, como se evidencia en el Salmo 51:15-17. Coyoc argumenta que la verdadera alabanza proviene de un corazón transformado por la gracia de Dios, que reconoce su propia pecaminosidad y la suficiencia del sacrificio de Cristo. A lo largo del sermón, se hace hincapié en la súplica de David, pidiendo que Dios abra sus labios para que pueda publicar Su alabanza, enfatizando que los sacrificios agradables a Dios no son externos, sino que surgen de un espíritu humillado. Las enseñanzas sobre la naturaleza del pecado, la necesidad de la regeneración divina, y la centralidad de la adoración se reflejan en las Escrituras, apoyadas por referencias a otros pasajes como Juan 9 y Hebreos 13. La significancia práctica del mensaje radica en la urgencia de buscar la transformación interior por parte de Dios para poder ofrecer una alabanza genuina y efectiva que refleje la gloria del evangelio.

Key Quotes

“La única obra que agrada a Dios es la obra que Él hace.”

“El sacrificio de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.”

“La adoración empieza en el momento en que Cristo nos es revelado.”

“Quiero estar seguro de que en verdad soy una piedra viva que estoy siendo edificada.”

What does the Bible say about a contrite heart?

The Bible teaches that God does not despise a broken and contrite heart (Psalm 51:17).

In Psalm 51:17, it is stated that 'the sacrifices of God are a broken spirit; a broken and contrite heart, O God, you will not despise.' This verse emphasizes the importance of humility and brokenness before God as essential components of true repentance and worship. Unlike outward rituals or sacrifices, God desires an inner transformation—a heart that recognizes its sinfulness and seeks His mercy. It underscores the idea that genuine worship must stem from a heart that has experienced God's grace and is contrite over its transgressions, leading to authentic praise and adoration.

Psalm 51:17

How do we know that God desires true worship from the heart?

God desires worship that comes from a genuine heart, as indicated in both the Old and New Testaments (Psalm 50:14, Hebrews 13:15).

In Psalm 50:14, God instructs His people to 'offer to God a sacrifice of thanksgiving,' which suggests that He values the attitude of the worshiper more than the act itself. This theme is echoed in Hebrews 13:15, where believers are called to offer 'a sacrifice of praise to God,' demonstrating that true worship flows from an understanding of who God is and what He has done for us through Christ. Therefore, true worship is not merely about external acts, but about a heart transformed by grace that produces genuine thankfulness and praise. Only when God opens our eyes and hearts can we truly worship Him in a way that pleases Him.

Psalm 50:14, Hebrews 13:15

Why is the concept of a broken spirit important for Christians?

A broken spirit signifies a heart that is open to God’s grace and dependent on His mercy (Psalm 51:17).

For Christians, the concept of a broken spirit is crucial because it aligns with the biblical understanding of repentance and reliance on God's grace. As seen in Psalm 51:17, God honors those who come to Him with humility and brokenness over their sins. Recognizing our own sinfulness leads us to a place of dependency on Christ's sacrificial work, reminding us that our righteousness is not based on our own merit but on His grace alone. This fosters a deeper relationship with God, as a contrite heart creates an openness to His correction and the transformative power of the Holy Spirit in our lives, ultimately leading us to a life of genuine praise and worship.

Psalm 51:17

How can we ensure our praise is authentic and pleasing to God?

Our praise must be rooted in a heart transformed by God's grace to be authentic (Psalm 51:15-17).

To ensure that our praise is authentic and pleasing to God, it is essential that it arises from a heart that has experienced His transformative grace. Psalm 51:15-17 illustrates that God is less concerned with mere external rituals or sacrifices and more focused on the condition of our hearts. When we genuinely acknowledge our sinfulness and God's mercy, our expressions of praise become true reflections of gratitude and reverence. This requires a continual prayerful dependence on God, asking Him to 'open our lips,' so that as we genuinely confront our spiritual condition, our worship flows out naturally as a response to His goodness, love, and grace towards us.

Psalm 51:15-17

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Salmo cincuenta y uno dice la palabra de Dios ten piedad
de mí o Dios conforme a tu misericordia conforme a la multitud de tus
piedades, borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad
y límpiame de mi pecado, porque yo reconozco mis rebeliones y
mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo
he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos. para que
seas reconocido justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio. He aquí en maldad he sido formado
y en pecado me concibió mi madre. He aquí tú amas la verdad en
lo íntimo y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré
limpio. Lávame, y seré más blanco que
la nieve. Háceme oír gozo y alegría, y
se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de
mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios,
un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti,
y no quites de mí tu santo espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación,
y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores
tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. Líbrame
de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación, cantará mi lengua
tu justicia. Señor, abre mis labios y publicará
mi boca tu alabanza. Porque no quieres sacrificio,
que yo lo daría. No quieres holocausto. Los sacrificios
de Dios son el espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado,
no despreciarás tú, oh Dios. haz bien con tu benevolencia
a Sion, edifica los muros de Jerusalén, entonces te agradarán
los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo
quemada, entonces ofrecerán becerros sobre tu altar. Bueno, llevamos
algún tiempo estudiando el Salmo cincuenta y uno, y hemos estado
estudiando los las súplicas de un corazón arrepentido, las súplicas
de un corazón que por la gracia de Dios pues Dios se ha revelado
a él y por lo tanto se conoce a sí mismo y la semana pasada
estábamos mirando como pues David ya no confiaba en David, David
tenía miedo de David, David era consciente que para sí mismo
era un peligro. Igual pudimos recordar al apóstol
Pedro, cómo él pues dejó de confiar en Pedro. El versículo que vamos a meditar
hoy tiene la siguiente súplica que es, señor abre mis labios
y publicará mi boca tu alabanza, señor abre mis labios y publicará
mi boca tu alabanza, porque no quieres sacrificio que yo lo
daría, no quieres holocausto, los sacrificios de Dios son el
espíritu quebrantado, al corazón contrito y humillado no despreciarás
tú o Dios. Abre mis labios. Señor, abre
mis labios. A lo largo del salmo, David ha
estado clamando constantemente al Señor por su obra en él. Él sabe que Lo único que Dios
recibe es lo que Él provee. La única obra que agrada a Dios
es la obra que Él hace. La única obra que Dios va a terminar
es la obra que Él ha iniciado. Y Él le ha pedido a Dios que
lo lave, que lo limpie. Él ha reconocido que si hay algo
que está tan arraigado a sí mismo, Si hay algo que podemos decir
es mío, es mi pecado. Él ha mirado su rebelión y constantemente
está clamando en el Salmo porque entiende que su única esperanza
es una obra sobrenatural de Dios y llega al punto en que dice
después Señor abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza. Y esto nos tiene que hacer pensar.
Después, bueno, dice por qué él está pidiendo al Señor que
abra sus labios. Pero nos tiene que hacer pensar en la alabanza. La alabanza es
reconocer el valor que hay en Dios y expresar el valor que
hay en Dios. La alabanza es el reconocer que
Dios es digno de confianza y cantar y hablar y contar a otros que
nosotros tenemos un Dios que es digno de confianza. Es reconocer
el valor que hay en Dios por su poder, recordar que los cielos
cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de
sus manos, que Dios obre en nosotros y nos haga no dar cosas por sentado. Es triste que pues la gente que
no es creyente y algunas veces nosotros mismos salimos al sol
y lo único que alcanzamos a hacer es, en lugar de ver la majestuosidad
de Dios, lo único que alcanzamos a hacer es quejarnos de lo fuerte
que está el sol y eso es lamentable. En realidad, la creación está
proclamando acerca de Dios. Las nubes están hablando acerca
de Dios. Toda la belleza que hay en la creación está hablando
de su sabiduría, está hablando de su poder, de su majestuosidad. Toda su creación está apuntando
hacia él, pero nosotros tenemos la revelación especial en su
palabra y tenemos la revelación en el Señor Jesucristo, como
leímos en hebreos. Ahora, Hay algo que es interesante
y es, dice, abre mis labios, nosotros podemos venir y podemos
abrir nuestros labios, pero que Dios nos haga no estar contentos
porque nosotros abrimos nuestros labios, nosotros podemos cantar,
pero qué importante que es que nosotros podamos cantar porque
el Señor lo que cantamos es la expresión de nuestro corazón
porque el Señor nos ha dado motivos para que nuestros labios sean
abiertos y una de las cosas necesarias es David ha estado hablando al
Señor pidiendo una obra en su corazón y cuando el Señor hace
una obra en nuestro corazón se van a abrir nuestros labios El
Señor abre nuestros ojos y el Señor obra en nuestro corazón,
el Señor quebranta nuestro corazón y entonces se abren nuestros
labios. Es interesante que sin duda,
bueno, hay varios pasajes en la Escritura que hablan parecido
a lo que David, David después de decirle al Señor que le abra
sus labios, va a decir, ¿por qué quiere que el Señor abra
sus labios? Dice, porque no quiere sacrificio que yo lo daría. pues
dice al corazón contrite y humillado no despreciarás tú o Dios dice
no quieres sacrificio que yo lo daría no quieres holocausto
este pasaje nos hace recordar el salmo anterior Y es interesante
que nosotros notemos cómo empieza el salmo anterior. El salmo cincuenta
empieza hablando del valor de Dios, está hablando, reconociendo
valor en Dios y proclamando el valor que hay en Dios. Dice el
Dios de Dioses, Jehová ha hablado y convocado la tierra. Desde
el nacimiento del sol hasta donde se pone, de Sion, perfección
de hermosura, Dios ha resplandecido. Vendrá nuestro Dios y no callará.
Fuego consumirá delante de él y tempestad poderosa le rodará.
Convocará a los cielos de arriba y a la tierra para juzgar a su
pueblo. Juntadme mis santos, los que
hicieron conmigo pacto con sacrificio, y los cielos declararán su justicia,
porque Dios es el juez. Y está el Salmo comenzando a
llamar nuestra atención hacia hacia la persona de Dios, hacia
su majestuosidad, hacia el hecho de que él es un ser de luz, y
que él es juez justo, y después va a decir Versículo siete, oye
pueblo mío y hablaré, escucha Israel y testificaré contra ti.
Yo soy Dios, el Dios tuyo. No te reprenderé por tus sacrificios
ni por tus holocaustos que están continuamente delante de mí. Dice, no te reprenderé por tus
sacrificios ni por tus holocaustos que están continuamente delante
de mí. Y cuando pensamos en esto, es el pueblo de Israel estaba
ofreciendo sacrificios y holocaustos que estaban puestos en la ley,
que era necesario hacerlo. Sin embargo, Como todo aspecto
de la ley tiene un sentido externo, o sea, uno puede hacer las cosas
externamente. Y el Señor dice, cuando pensamos
en abrir nuestros labios, pues el Señor podría decirnos hoy,
pues yo no les voy a llamar la atención a ustedes, Iglesia Bautista
de Manuel, porque está bien la letra de los himnos que cantan,
está todo correcto. Sin embargo, dice después, ni
por tus holocaustos que están continuamente delante de mí,
no tomaré de tu casa becerros ni machos cabríos de tus apriscos,
porque mía es toda bestia del bosque y los millares de animales
en los collados, y conozco todas las aves de los montes y todo
lo que se mueve en los campos me pertenece. Si yo tuviese hambre,
no te lo diría a ti, porque mío es el mundo y su plenitud. He
de comer yo carne de toros o de beber sangre de machos cabríos.
versículo catorce dice sacrifica a Dios alabanza y paga tus votos
al altísimo e invócame en el día de la angustia te libraré
y tú me honrarás que está diciendo aquí el señor va a dar motivos
y después tu boca se va a abrir y va a haber alabanza porque
el señor te va a dar motivo cuando estés en la angustia pues yo
te voy a librar y tú vas a tener un motivo para abrir tu boca
dice pero al malo dijo Dios Al malo dijo Dios, ¿qué tienes tú
que hablar de mis leyes y que tomar mi pacto con tu boca? También
es otro que está abriendo sus labios, pero sin motivos correctos. Dice, al malo dijo Dios, ¿qué
tienes tú que hablar de mis leyes y que tomar mi pacto en tu boca?
Pues tú aborreces la corrección y echas a tus espaldas mis palabras. Si veías al ladrón, tú corrías
con él, y con los adúlteros era tu parte. Tu boca metías en mal
y tu lengua componía engaño. Tomabas asiento y hablabas contra
tu hermano, contra el hijo de tu madre ponías infamia. Estas
cosas hiciste y yo he callado. Pensabas que de cierto sería
yo como tú, pero te reprenderé y las pondré delante de tus ojos.
Entendet ahora esto los que os olvidáis de Dios. No sea que
os despedaz y no haya quien os libre. Dice el que sacrifica
alabanza me honrará y el que ordenare su camino le mostraré
la salvación de Dios. Esto también nos lleva a Isaías,
no lo vamos a leer, léalo en su casa. En Isaías, el Señor
está hablando al pueblo de Israel y le está diciendo que está cansado
de soportar sus sacrificios y dice, ¿Quién demanda esto de vuestras
manos? Y ellos podrían haber dicho, bueno, pues tú lo demandas
en la ley. Sin embargo, El versículo que
se repite dos veces en el Salmo cincuenta, el versículo catorce
dice, sacrifica a Dios alabanza y paga tus votos al altísimo.
Y el versículo veintitrés, el que sacrifica alabanza me honrará. Y aquí está hablando de algo
que ocurre en el corazón. ¿Quién puede sacrificar alabanza? El que puede sacrificar alabanza
y va a abrir sus labios y va a honrar al Señor es aquel que
tiene motivos. Dios le ha dado motivos porque
Dios ha abierto sus ojos, porque Dios ha quebrantado su corazón.
Es alguna vez les he compartido de hay una en España se hace
cada año una presentación de un oratorio que se llama el Mesías
y es una obra musical que es 100% escritural y la gente canta
la exaltación del Señor Jesucristo y es interesante que ellos están
abriendo sus labios y en verdad que es bello y es hermoso, sin
embargo Si no tienen motivos en su corazón,
eso no es alabanza. Aunque artísticamente nos puede
impresionar, eso no es alabanza. Y nosotros tenemos que reflexionar. Dice el Señor, por ejemplo, tú
crees que yo tengo hambre y te voy a pedir a ti que me des carne.
Y yo estaba pensando hace un momento, Dios puede decirnos
a nosotros, tú crees que lo que yo quiero es que tú me cantes.
Si todos los mejores cantantes del mundo son míos, yo puedo
hacer que me canten los mejores cantantes del mundo. Dios quiere darnos motivos, no
es exactamente que nuestro canto sea tan profesional, sino es
el que tengamos motivos en nuestro corazón, verdaderos motivos del
corazón, y que sea nuestra oración siempre, todos los días, Señor
abre mis labios, que cuando yo esté en casa, mis labios se puedan
abrir para cantar al Señor con gracia en nuestros corazones,
con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cuando vengamos
a la iglesia, a la reunión de la iglesia, a la reunión del
pueblo del Señor, venir con ese clamor también, Señor, abre mis
labios. Y quisiera que vayamos a Juan
capítulo nueve. Hay mucha relación directa entre
lo que estábamos meditando la semana pasada, cómo David después
de esto ya no confiaba más en David. David estaba confiando
en el Señor. David decía, yo soy peligroso,
líbrame de homicidios, ya me has perdonado, pero soy peligroso
y esto lo puedo volver a hacer. Pedro, después de haber negado
al Señor, ya no estaba confiando. Y recuerde que el Señor dio dijo
una parábola a unos que confiaban en sí mismos y menospreciaban
a los demás. Y es interesante que cuando nosotros
miramos el Salmo cincuenta y uno, después de decir los sacrificios
de Dios son el espíritu quebrantado al corazón contrito y humillado,
alguien que no confía más en sí mismo. Y cuando vamos a Juan
capítulo nueve nos vamos a encontrar un contraste fuerte entre personas
que confiaban en sí mismos, entre personas que hablaban muchas
cosas y muchas cosas eran ortodoxos, eran correctos en sus declaraciones,
pero en lo fundamental pues ellos no vieron al Señor de la Gloria,
ellos no vieron al Señor Jesucristo y ellos habían menospreciado
los papás del hombre ciego, tuvieron miedo porque estos supuestamente
entendidos confiaban en sí mismos pues habían amenazado de expulsar
si alguien confesaba que Jesús es el Mesías que Jesús es el
hijo de Dios y ellos tratan duramente al ciego recuerde que eso lo
leímos hace ocho días y lo expulsaron y en el versículo treinta y cinco
vamos a ver algo maravilloso, dice, oyó Jesús que le habían
expulsado y hallándole les dijo, le dijo, ¿crees tú en el Hijo
de Dios? Respondiendo, él dijo, él y dijo,
¿quién es señor para que crea en él? Le dijo Jesús, pues le
has visto y el que habla contigo él es. Y él dijo, creo señor,
¿y qué hizo? Y le adoró. Sacrificio de alabanza. Él le adoró. ¿Quién abrió sus
labios? Cristo abrió sus labios. Primero
abrió sus ojos. Cristo quebrantó su corazón y
él vio al Señor Jesucristo y tenía motivos. Esta era adoración y
esto es lo que David quiere. Abre mis labios. Yo no quiero
venir simplemente a cantar himnos con letra correcta. yo quiero
que tú abras mis labios y que cuando yo cante una letra correcta
es porque es la expresión de mi corazón es lo que en verdad
he experimentado en mi corazón que Jesucristo es el rey de paz
que en horas negras de tempestad infunde calma mi alma grato consuelo
y felicidad es lo que yo quiero y que sea el deseo de nuestros
corazones de que en verdad sea nuestra oración Señor abre mis
labios porque solamente si tú abres mis labios mi boca va a
publicar tu alabanza cuando pensamos en alabanza alabamos al Señor
y la vida del creyente debe ser toda adoración, pero cuando pensamos
en el culto público, alabamos al Señor cuando oramos, cada
vez que reconocemos el valor que hay en Dios y lo expresamos,
estamos alabando al Señor, cuando cantamos estamos alabando al
Señor, cuando se está predicando estamos hablando de la belleza
del Señor Jesucristo, estamos hablando de lo de lo misericordioso
que Él es, estamos hablando de cómo Él vino para ocupar nuestro
lugar, estamos es adoración al Señor Jesucristo y estaba qué
bendición tan grande es que el Señor nos conceda por su gracia
comprender el evangelio verdadero, ese evangelio de la salvación
es obra de Dios de principio a fin, porque cuando estamos
predicando ese evangelio estamos publicando también alabanza,
te encuentras a tu vecino en la calle y le empiezas a hablar
de cómo si elijas libertades seréis verdaderamente libres
y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres y vas hablando
acerca de la incapacidad total del hombre y cuando el hombre
es ubicado en cómo realmente es y Cristo es exaltado como
aquel que voluntariamente vino para rescatar lo que se había
perdido estamos publicando alabanza dice abre mis labios y mi boca
va a publicar tu alabanza que podamos publicar alabanza cuando
hablamos de lo que el Señor ha hecho con nosotros cuando hablamos
de cómo antes teníamos vidas sin esperanza, vidas en incertidumbre. Y hoy tenemos vidas que a pesar
de que hay aflicción, estamos afligidos, pero no atribulados.
Podemos regocijarnos en el Señor. Podemos saber que en su presencia
hay plenitud de gozo y delicias a su diestra para siempre. Hermanos,
la oración de David, la súplica es abre mis labios. Y qué es
necesario que es que el Señor abra nuestros labios. Es interesante
que nosotros notemos cuándo empieza la adoración. La adoración empieza
en el momento en que Cristo nos es revelado. Cuando el Señor
abrió los ojos, Tomás fue en un proceso gradual hasta que
llegó el momento en que el Señor Jesús abrió sus ojos. ¿Y qué
fue lo que hubo? Alabanza. Cuando el Señor le dijo, acerca
tu mano y métela en mi costado y no seas incrédulo, sino creyente,
inmediatamente vino adoración. Él dijo Señor mío y Dios mío. Su corazón había sido quebrantado,
sus ojos habían sido abiertos, un corazón contrito y humillado. Señor mío y Dios mío. Cuando
pensamos en Job, El Señor usó a Satanás para quebrantar
su corazón. Hermanos, una gran bendición
es... Hay muchas cosas para las cuales no nos sirven cosas quebradas.
Si esto se quiebra, ya no nos va a servir. No va a ser útil
para beber. Pero una cosa que es útil es
el corazón quebrado. Dios está obrando. Todas las
cosas obran para nuestro bien porque está quebrando nuestro
corazón. Él abre nuestros ojos y quiebra
nuestro corazón. Y ahí estaba Job en todo el libro,
de pronto, pues, mejorando la percepción que tenía el Señor,
estaba revelándose para que él viera al Señor como Él es. Y
es interesante que cuando Él hizo tantas preguntas al Señor,
el Señor no le contestó sus preguntas. Lo que el Señor le hizo fue hablarle
de lo glorioso que el Señor es. Cuando Él le pregunta, pues,
¿dónde estabas tú cuando yo estaba creando? Dice, tú le diste las
hermosas alas al pavo real. y al final el señor fue quebrantando
y quebrantando su corazón hasta que llegó el momento en que hubo
una exclamación de adoración y fue de oídas te había oído
pero ahora mis ojos te ven por tanto me aborrezco y me arrepiento
me humillo como dice Pedro someteos pues bajo la poderosa mano del
señor y él los exaltará cuando fuere tiempo cuando pensamos
en Isaías ve al Señor en un trono alto y sublime y sus faldas llenando
el templo la majestuosidad de Dios y los querubines gritando
santo, santo, santo. Inmediatamente lo que viene es
adoración. Ay de mí que soy muerto porque
siendo hombre inmundo de labios mis ojos han visto al Señor Jehová
de los ejércitos. Hermanos, la adoración inicia
cuando el hombre se ubica en el lugar justo que tiene que
estar. y necesitamos que el Señor abra nuestros ojos y miremos,
nos haga mirar que el pecado no son errores como a veces pensamos. El pecado es algo, una terrible
ofensa contra el Señor de la gloria. El pecado es terrible
al punto de que por nuestros pecados, nuestros pecados no
podían ser quitados de ninguna otra manera que no fuera un sacrificio
infinito. Ni un otro hombre pudo haber
hecho propiciación por nuestros pecados, sino solamente aquel
que era cien por ciento hombre y cien por ciento Dios. Él hizo
una propiciación infinita y perfecta en un solo sacrificio. Era necesaria
la muerte del Señor Jesucristo. Y cuando digo esto, hermanos,
Que el Señor nos haga ver a Cristo en verdad como quien Él es. Es
triste cuando uno escucha cosas como a alguien diciendo, si conocieras
a mi vecino, mi vecino es una buena persona, es muy educado,
muy amable, es buen esposo, es buen padre. Y uno escucha la
lamentable cosa de decir, lo único que le falta es creer en
Cristo. Eso es triste y es lamentable,
porque pareciera que Cristo es como un lazo que se pone de adorno,
es lo único que le falta, todo lo tiene. no tiene nada, todo
lo que él hace es exteriormente, todo lo que hace es vacío, no
tiene motivos para abrir sus labios porque no ha visto su
pecaminosidad y quien piensa que lo único que le falta, le
falta todo, es que nosotros pensamos de algunas personas y decía El
pastor Charles Spurgeon decía, hay algunos hombres que nosotros
decimos que son buenos hombres y nosotros los ponemos diáconos
en la iglesia. Y él dice, yo les voy a decir
para qué son buenos, son buenos para nada, porque no hay bueno,
solamente Dios es bueno. todos hemos pecado, hemos hecho
lo malo delante de los ojos de Dios, mucho más de lo que nosotros
nos imaginamos. En verdad que sólo el Señor nos
puede hacer mirar cuán pecaminosos somos, cuán propensos a la maldad,
al punto de que nos costaría creer que pecamos probablemente
con más frecuencia que con la que respiramos y nos costaría
creerlo, pero que Dios nos ayude a creerlo porque eso va a darnos
un motivo para que nuestros labios sean abiertos. Si nosotros pensamos
que lo único, que Cristo es un accesorio, un adorno en nuestra
vida, entonces no se van a abrir nuestros labios. Podremos cantar
Podemos cantar profesionalmente y puede sonar bonito, podemos
conmovernos, pero no será de ninguna manera un sacrificio
de alabanza. Dios tiene que hacer una obra
y de veras que Dios nos haga pensar, nosotros venimos aquí
y en verdad Dios nos está buscando que técnicamente cantemos espectacular. si él quisiera eso, pues todos
los mejores cantantes son de él, como él dice aquí, yo no
te voy a pedir, si tengo hambre, no te voy a pedir, si quiero
que me canten así profesionalmente, pues no les voy a pedir a ustedes,
yo yo puedo hacer que me canten los que quiera que me canten,
pero lo que el Señor quiere es unos labios que se abren porque
él nos ha dado motivos, porque hemos visto la grandeza de nuestro
pecado, porque hemos visto el gran Salvador, porque hemos visto
cuán constantemente estamos inclinados a pecar y cuánta paciencia el
Señor tiene para con nosotros, porque hemos visto su gran misericordia,
porque hemos visto que En realidad nos conmueve el pensar que Cristo
pues tuvo misericordia de personas como nosotros y vino a ocupar
nuestro lugar. solo así podemos publicar sacrificio
de alabanza y solo así nuestra alabanza nos va a ocurrir lo
que dice el salmista cuando dice sean gratos los dichos de mi
boca y la meditación de mi corazón delante de ti oh Jehová roca
mía y redentor mío sean gratos los dichos de mi boca meditar
en el señor Jesucristo y es interesante que el apóstol Pedro El punto importante es anhelar
la obra interior del Espíritu Santo. El punto importante es
no contentarnos con simplemente cosas externas. El apóstol Pedro,
en su primera carta, capítulo 2, versículo 5, Vosotros también, como piedras
vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo
para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de
Jesucristo. Vosotros también como piedras
vivas. Hermanos, la oración de David, esa insistencia en decirle,
crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, renueva un espíritu recto,
no quites de mí tu santo espíritu, es la insistencia que tiene que
haber en nosotros porque hemos de cerciorarnos de algo, que
no somos personas que simplemente estamos viniendo por años porque
aquí nos tratan bien y nos sentimos bien en este ambiente. sino que
estemos cerciorándonos de que en verdad Dios ha dado motivos
a nosotros para estar aquí, de que en verdad Él ha abierto nuestros
ojos, cerciorarnos de que en verdad nos ha dado de su espíritu
y que en verdad somos piedras vivas, que en verdad somos la
morada del Espíritu Santo. Porque de otra manera no puede
haber sacrificio de alabanza. Dice, para ser edificados como
casa espiritual, que cada uno de nosotros estemos en una oración
constante, abre mis labios, crea un espíritu recto, renueva un
espíritu recto dentro de mí. Yo quiero estar seguro de que
en verdad soy una piedra viva que estoy siendo edificada. Dice,
para ofrecer, dice, sacerdocio santo recuerde que el que está
en Cristo es vosotros sois real sacerdocio en verdad Dios ha
hecho una obra en mí que soy un sacerdote que puede ofrecer
sacrificios espirituales aceptables a Dios y eso solo son por medio
de Jesucristo por medio de Jesucristo la carta del apóstol de a los
hebreos la carta a los hebreos Capítulo 13, versículo 13. dice salgamos pues a él fuera
del campamento llevando su vituperio porque no tenemos aquí ciudad
permanente sino que buscamos la porvenir así que ofrezcamos
siempre a Dios por medio de él por medio de Jesucristo sacrificio
de alabanza es decir fruto de labios que confiese su nombre
sacrificio de alabanza y eso solo va a ser si es Dios quien
está abriendo nuestros labios que porque tú has abierto mis ojos
como aquel aquel ciego el señor Jesús le abrió sus ojos y después
el señor quebrantó su corazón y la respuesta fue sacrificio
de alabanza dice que él preguntó quién es y después de preguntar
él él creyó y Versículo treinta y ocho de Juan
nueve y le dijo, creo Señor y le adoró. Y es interesante que notemos
cómo termina este capítulo nueve. Dijo Jesús, para juicio he venido
yo a este mundo para que los que no ven, vean, y los que ven
sean cegados. Entonces, algunos de los fariseos
que estaban con él al oír esto le dijeron, ¿acaso nosotros somos
también ciegos? Jesús le respondió, si fuerais
ciegos no tendrías pecado, más ahora porque decís vemos vuestro
pecado permanece. Que Dios nos guarde de que nos
ocurra algo así. Ellos eran hombres que según
ellos estaban dedicados al Señor, eran hombres que no faltaban
al sacrificio eran hombres que pues se consideraban sus los
discípulos de de Moisés el Señor les dijo si ustedes creyeran
de ver a San Moisés me creerían sin embargo ellos no, sus labios
no fueron abiertos, sus ojos tampoco fueron abiertos, pero
qué bendiciones de aquellos que el Señor tiene misericordia.
Abre sus ojos, quebranta su corazón y entonces hay sacrificio de
alabanza y solamente solamente cuando Dios hace una obra en
lo interno Entonces, para Dios es agradable el resultado externo. Dice el versículo. Y publicará
mi boca tu alabanza. Versículo 16 del Salmo 51. Porque
no quieres sacrificio que yo lo daría. No quieres holocausto. El sacrificio de Dios. Los sacrificios
de Dios son el espíritu quebrantado al corazón contrito y humillado.
No despreciarás tú o Dios. Y hermanos, el Señor sólo recibe
lo que Él provee. ¿Quién puede proveernos de un
corazón quebrantado? el Señor. ¿Quién puede proveernos
de un espíritu humillado? Sólo el Señor. Él provee, y entonces
Él recibe lo que provee, y entonces cuando tenemos corazones quebrantados,
el Señor se va a agradar de nuestro canto, no importa si no está
muy bien afinado. No es eso lo que el Señor está
buscando. El Señor está buscando que lo
que cantamos sea la expresión de nuestro corazón, que mis labios
están abriendo porque en verdad Él me ha dado motivos, porque
he mirado la bajeza del lugar donde estaba, porque me sorprende
el pensar que Él tuviera misericordia de mí, porque me sorprende el
pensar que que él me haya salvado tan malo como yo fui me deja
maravillado pues él se entregó por mí y poder cantar amor qué
grande amor el que Cristo mostró por mí que en verdad cuando cantamos
maravilloso es el gran amor que Cristo el Salvador derramó en
mí siendo rebelde y pecador pero si yo considero que no soy tan
rebelde pues ese himno no es tan precioso para mí pero siendo
rebelde y pecador yo de su muerte causa fui grande sublime inmensurable
amor, por mí murió el Salvador. Cuando pensamos en que lo que
Él espera es una justicia perfecta, no mis mejores esfuerzos, entonces
para mí es precioso cantar Él es mi salvación, yo voy vestido
en su justicia. Hermanos, que Dios obre en nosotros,
que sea nuestra oración, la oración de David, Señor abre mis labios
y recordemos al ciego. que el Señor nos guarde, que
el Señor en su misericordia nos haga lo que hizo en el ciego.
Y lo que hizo en el ciego fue él abrió sus ojos y le dio motivos
en su corazón. Antes que tuviera toda la claridad
que había que tener, él ya estaba publicando alabanza porque ya
había motivos. Él habló y dijo Él me abrió mis
ojos, yo era ciego, yo ya les dije cómo y ustedes dicen que
es pecador, pero yo no creo que es pecador y lo expulsaron, pero
qué bendición que el Señor escuchó que lo expulsaron y el Señor
ya había obrado en su corazón y él adoró al Señor Jesucristo. Cristo no es un accesorio, Cristo
es todo, Cristo es toda nuestra salvación. Nosotros no somos,
aunque parezcamos virtuosos externamente, en verdad el Señor nos ve como
trapo de inmundicia fuera del Señor Jesucristo. En verdad alguien
bueno, es correcto lo que dijo Espúrgio, es bueno para nada.
Todo lo que puede parecer bueno que no se hace con el propósito
de dar gloria a Dios y con el poder correcto que es del Espíritu
Santo es pecado delante del Señor. Que sea nuestra oración abre
mis labios y publicará mi boca tu alabanza. y es en Jesucristo,
en Jesucristo. El Nuevo Testamento nos dice
constantemente que es en Jesucristo y el versículo 23 del 50 dice
el que sacrifica alabanza me honrará y el que ordenare su
camino le mostraré la salvación de Dios. Y la manera de ordenar
el camino es viniendo al Señor Jesucristo. Él es el camino. No hay otra manera de que el
camino se ordene, sino es viniendo al Señor Jesucristo, confiando
en el Señor Jesucristo. Los únicos que tienen la posibilidad
de tener un camino ordenado son las ovejas del Señor, porque
oyen su voz y le siguen. Y el que sigue al Señor Jesús,
pues va a caminar derecho, porque él es la luz del mundo. Vamos
a orar.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.